Spectacular Lincoln Loud

Capítulo 12 Enter Mr. Sandman

FINAL

Nota: En este capítulo son 2 canciones Enter Sandman de Metallica y Mr. Sandman de The Chordettes. Disfruten, porque esto fue bastante largo.

"Bom bom bom bom bom bom bom bombombom. Bom bom bom bom bom bom bom bombombom. Bom bom bom bom bom bom bom bombombom.

Mr. Sandman bring me a dream. Make him the cutest that I've ever seen."

—¡Lincoln!—gritó Luna alegre después de haber estado horas entre la multitud.

Ella estaba sentada justo al lado de Sam en una banca del centro comercial que no estaba cerca de la destrucción ocasionada por la batalla que se dio en el centro comercial, llevaba esperando a que su hermanito saliera de las ambulancias.

—Luna…—dijo el chico bastante adolorido del estómago y caminando torcido, tenía que fingir su papel, realmente ya estaba casi curado del enfrentamiento.

—¡¿Dónde estabas?!—gritó Luna acariciando su blanco cabello y tocando cada parte de su cuerpo para asegurarse que no tuviera heridas.

—Intenté huir, pero había una bomba del Duende Verde que explotó en la sección enfrente mía, SpiderKid me salvó de la caída y me dejó entre los escombros, después de eso había un gas verde con el que quedé inconsciente.—dijo Lincoln a su hermana acariciando su propia cabeza—Vaya tarde, ¿No?

—¿Vaya tarde? Jajaja, tienes el humor de Luan a veces.—dijo Luna terminando de abrazarlo, aunque evitó apretar pensando que así no lo dañaría.

Por primera vez las cosas salían bien para Lincoln, si bien tanto la señorita Alias, como el Duende Verde habían escapado, al menos en aquella ocasión sus amigos no habían salido lastimados y su identidad estuvo protegida. Además de que, para variar podía tener de excusa que se conoció.

¿Quién iba a desmentirlo? ¿Él mismo? Aun así, su cara era de tristeza, solamente para fingir estar preocupado y que estuvo bastante asustado.

—Hola Lincoln, soy Sam.—se presentó la chica que estaba sentada al lado de Luna—Nos tenías preocupadas.

—Luna, nunca nos dijiste que Sam fuera tan linda.—dijo Lincoln intentando ser bromista pero fingiendo que volvió parte de su dolor en el estómago.

—Ay, calla, no es tan linda… Digo no es importante que sea linda, digo claro que es linda, pero…—comenzó a barbullar Luna mientras su rostro se volvía rojo—Lo importante es que estás bien, vamos a casa.

—Pero, ¿Mis amigos?—preguntó Lincoln volteando de vuelta a las tiendas de atención.

—Peter y Clyde te esperaron por un tiempo, hasta que vinieron sus padres, habla con ellos por teléfono.—sugirió Luna sin soltarlo de un abrazo—Lori nos está esperando en el estacionamiento.

—¿Lori volvió a conducir?—dijo Lincoln emocionado después de que ella llevase doce o trece días sin tocar el auto.

—En realidad fue Bobby.—admitió Luna volteando hacia arriba—Pero ella quiso venir…

Se acercaron a la camioneta familiar para que las puertas fueran abiertas y múltiples manos tomaran a Lincoln de pies a cabeza para obligarlo a entrar cuanto antes. Pudo haberlas evitado, pero en el fondo le gustaba tener de vuelta toda esa atención como en los viejos tiempos.

—Igual que el resto.—terminó su frase Luna.

En el interior todas las hermanas desde Leni, Luan, Lynn, Lucy, Lana y Lola se encontraban dentro intentado buscar en Lincoln indicios de golpes o moratones. Las gemelas le vendaban las manos y Leni acomodaba su cabello diciendo que no era justo que tuviera tanta tierra encima.

—Cayó encima de escombros Leni.—le reclamó Luan mientras revisaba sus dientes a la fuerza—Si Lisa estuviera cerca veríamos sus huesos más de cerca jajaja.—se comenzó a reír de sus propios comentarios.

Durante un segundo Lincoln pensó que si se ponían molestas podía separarlas fácilmente, pero siendo honesto consigo mismo no le gustaba la idea que algo tan simple como era que sus hermanas lo cuidaran al más mínimo detalle se comenzara a volver un problema debido a su fuerza, a veces, incontrolable.

Tomó asiento y se encogió una vez ellas terminaron y todas se miraron un momento para después volver a sus lugares correspondientes, satisfechas de lo que lograron.

—¿Estás bien Lincoln?—dijo desde el frente Bobby mirando la parte trasera con su sonrisa habitual—Ronnie me contó que saliste corriendo en medio del pánico.

No eran hermanos biológicos, pero Lori llevaba tanto tiempo saliendo con Bobby que era prácticamente inevitable la asociación a uno más de la familia. Lincoln se vio sorprendido que en la parte de adelante se encontraba su hermana Lori quien lo veía con alivio y Ronnie Anne, la cual estaba de brazos cruzados y los ojos cerrados, apoyada en el regazo de Bobby.

—Ella ni siquiera estaba con nosotros cuando las bombas explotaron.—dijo Lincoln fingiendo estar ofendido.

Pero sus comentarios fueron silenciados cuando su hermana menor Lola Loud se dio cuenta que había una chica rubia que no era parte de la familia y que venía de la mano de Luna:

—¡IHHHH!—chilló Lola contagiando al resto de hermanas, solo Lori, Lincoln y sorpresivamente Lynn quedaron en sus asientos, mientras que Bobby continuaba conduciendo.

—Tu familia es algo cálida…—dijo Sam siendo rodeada por distintos pares de brazos.

—¿Dónde se conocieron?—preguntó Leni.

—¿Por qué el pelo teñido de azul? El azul es mi color favorito.—dijo Lana.

—Yo organizaré la boda.—dijo Lola segura de si misma y haciendo un encuadre de cómo lo imaginaba el evento.

—¿Cuánto llevan juntas tú y Lunática Loud?—preguntó Luan intentando hacer una broma.

—Chicas, sisters, déjenla.—dijo Luna autoritaria causando todo un desorden en la parte trasera de Vanzilla.

Lincoln vio la escena y sonrió.

—Como si nada hubiera pasado.—dijo Lynn al lado suyo viendo por encima del asiento lo que se desarrollaba en la parte trasera—¿No es así?

—Ojalá este momento durara para siempre…—dijo Lincoln por primera vez en mucho tiempo olvidándose del tema de la araña.

"Say your prayers, little one. Don't forget, to include everyone."

Eran altas horas de la noche, pero Lana despertó de golpe por un dolor en su mano derecha. Al principio gritó dando un salto desde su almohada y quedando sentada en su cama. Entonces fue que vio a su alrededor que todo seguía intacto, ella seguía viva, pero su mano seguía doliendo.

La luz externa de una lampara para calle iluminó el color rojizo de su mano. Ella recordaba la actitud molesta de Marcus, desde que encontraron el perfil de su hija cada vez insistía más en ir con Megan, pero Lana no encontraba una excusa para ir en esa dirección.

Todo cambió aquella fatídica mañana del sábado cuando ella volvió a mostrarle fotografías de su hija, para que pudiera ver el pasado, Marcus solamente repetía la palabra "mía" una y otra vez, cambiando ocasionalmente con "hija". Marcus intentó arrebatarle el celular a la fuerza. Después de haberla lastimado, volvió a su forma de arena normal, ya eran 3 días y Lana seguía sin notar cambios, aunque aquello podía cambiar en cualquier momento.

Ella vio por la ventana, en el patio comunal del departamento donde vivían se encontraba el arenero quieto en aquella fría noche de diciembre, afuera se encontraba nevando, por lo que todo estaba bastante borroso, su mano volvió a pinchar.

Rápidamente ella tomó una pomada de su mesita de noche, en la litera de arriba se encontraba su hermana Lola durmiendo fuertemente. Lana volvió a su cama para cerrar los ojos, pero su mano ardía.

—Por favor Dios, si puedes oírme… Que Marcus encuentre paz.—dijo ella entre lágrimas.

"Give him two lips like roses and clover. Then tell him that his lonesome nights are over."

Mientras Lisa esperaba en el hospital checaba su reloj viendo la cadena de ADN de Marcus Flint buscando cual era la parte del código que le permitiría volver a rehacer el proyecto Hombre de Arena, ella estaba tecleando erráticamente para distraer su mente, la aguja del reloj en la sala de espera parecía torturarla moviéndose lentamente, a veces hasta retrocedía el tiempo, aunque claramente Lisa sabía que eso era mentira. Por otro lado, era imposible que en todo ese tiempo aun no haya pasado un minuto…

Cíclicamente la manecilla larga daba vuelta una y otra vez, una nueva línea de código del sujeto de pruebas, otro resultado sin match, de nuevo ingresar la ecuación para que el proceso se repita. La manecilla avanza, se queda quieta, avanza.

—Esto es insoportable.—dijo Lisa quitándose sus lentes y frotando su rostro del cansancio, debían de ser casi las diez de la noche.

Había mucha gente, poco importante, en la sala de espera, pudo ver a un vagabundo con un cuchillo enterrado en el estómago, probablemente suyo por el ángulo en que estaba insertado pareciendo más una autolesión que un ataque. Volteó a otro lado porque aquello era demasiado parecido a lo que la trajo en primer lugar a todo este espectáculo de los horrores, ella se fijó en otra persona con su pie casi destruido gimiendo de dolor mientras esperaba que lo atendieran.

Ella se imaginó en su cabeza que aquel pobre diablo no debía tener dinero para pagarse un médico, por lo que tendría que esperar a que alguno abriera cita para una consulta por el seguro social, tomando en cuenta el color purpura de su pie, como mínimo no iba a volver a caminar.

—Al menos lo salvaste Lisa…—se dijo a si misma después de otra hora de espera.

El señor Osborn casi se perdía en la tierra de los muertos, pero no había nada que el dinero no curase, excepto tal vez la muerte, y ese era un punto que Lisa planeaba debatir mucho en un futuro. Se permitió ver la pantalla que tenían en la parte superior:

—Duende verde nuevamente derrotado por SpiderKid…—leyó el titular de una noticia—Eso fue hace horas, todos deberían estar viendo al…

Se detuvo a media oración, claro que nadie iba a saber sobre el delicado estado de Norman Osborn, todo se había hecho con bastante discreción para que los enemigos empresariales no usaran esto a modo de mover sus piezas en el tablero de negocios. Weasley se estaba encargando del lado financiero mientras que Lisa de la salud del señor Osborn.

Aparentemente se iba a tener que quedar toda la noche encerrada ahí, llamó a su casa para fingir que tenía un viaje de negocios a otro país. El señor Osborn iba a reponerse sin importar cuanto tardase.

"Sandman, I'm so alone. Don't have nobody to call my own."

Se encontraba Ronnie en la pequeña oficina de Alias frente a la detective, ya dos semanas después del incidente en el centro comercial, aquellas semanas en la escuela fueron una locura, porque había pasado de estar todo el rato con los nerds a los más populares de la escuela, de repente Clyde McBride y Gwen Stacy parecían tener una extraña relación con los supervillanos porque era la segunda vez que eran atacados.

Ella sonreía al pensar como Clyde casi consigue una novia solamente porque muchas chicas se le lanzaron encima, pero el niño era incapaz de mantener charla con ninguna. "Acéptalo Clyde, si no es una perdedora, no hablan el mismo idioma". Recodó haberle dicho en su momento.

Pero ahora se encontraba de vuelta en la investigación de SpiderKid, no en la escuela. Encontró una carpeta bastante gorda en el escritorio, siendo este lo único limpio del departamento, porque aquello no era una oficina, era un edificio departamental, lo único que diferenciaba a Jessica de los otros inquilinos era que tenía un cristal en su puerta donde decía "Investigaciones Alias".

—¿Algo de ron?—se acercó de la cocina Jessica cargando una botella con liquido de color café profundo, ella estaba segura que el ron era casi rojizo y claro… Y eso que ella no sabía nada de bebidas alcohólicas fuera de lo que consumía su papá todas las noches.

—Estoy bien.—dijo Ronnie negando manos y cabeza.

—Te lo pierdes.—dijo Jessica tomando de un trago casi un cuarto de botella para al final aclararse la garganta—Tengo una lista de sospechosos.

—Una muy grande por lo que veo.—se atrevió a decir Ronnie apuntando a la carpeta.

—¿Qué? No, esas son mis multas que debo pagar al departamento de policía.—dijo Jessica lanzando la carpeta a una esquina del escritorio donde no molestase a las dos a la vez que tomaba asiento.

—Entonces, ¿Cuál es la lista?—preguntó Ronnie ansiosa.

—Ésta.—dijo Jessica volviendo a tragar otro cuarto de botella de un trago.

Abrió un archivo de Word donde estaban distintas fotos de niños blancos con dientes delanteros largos y pecas, la lista era menor de cincuenta.

—¿Cómo con algo tan insignificante lograste tanto?—dijo Ronnie impresionada.

—Por favor, juego de niños.—dijo Jessica ofendida de la impresión de Ronnie—Solamente rastree que la mayoría lo vio en Queens, entre a los álbumes online de todas las escuelas de la zona, me concentré en las generaciones entre diez a catorce años, eliminé por automático a toda la gente no blanca o que tuviera dientes normales y claro, que no tuvieran sobrepeso y la altura fuera un aproximado a la que vi en el centro comercial, el resultado es este.

Ronnie comenzó a leer uno a uno los nombres, sorprendida de que uno de aquellos podía ser un peligroso criminal, hasta que…

—¿Lincoln Philip Loud?

—El de cabello blanco, tu amigo, parece buen chico.—dijo Jessica viendo la fotografía del niño con polera naranja.

—Lo es, ¿Por qué está entre los sospechosos? No puede ser él.—dijo Ronnie casi borrándolo de la lista.

—¿Y por qué no?—preguntó Jessica intrigada.

—Él odia a los mutantes y esas cosas, ¿Sabes? Su abuelo murió por culpa de una de esas bestias.—dijo Ronnie segura de continuar borrando el nombre.

—Pero precisamente odiar a los mutantes es una estrategia demasiado básica para ocultar identidades secretas.—dijo Jessica sin interés—Son mil dólares por la lista.

—Pensé que era la otra mitad cuando encontrases la identidad de SpiderKid.—dijo Ronnie ofendida.

—Lo que falte me lo das cuando te dé el resultado, piensa que reduje la lista de uno o dos millones a cincuenta.—dijo Jessica terminando la botella de ron y lanzando la botella de vidrio contra una pared, asustando a Ronnie—Lo lamento, costumbres.

—No tengo el dinero aquí.—dijo Ronnie Anne derrotada.

—Tráelo cuando puedas, oh y si quieres también trae a tu amigo Lincoln, no le digas porqué, pero hay que hacerle unas preguntas.

—Él no es SpiderKid, yo lo sabría.—dijo Ronnie cruzándose de brazos y mirando a otro lado.

—Sí, todos creen conocer a sus amigos hasta que una de ellas mata a tu madre por la espalda…—dijo Jessica mirando por la ventana, Ronnie sintió pena por un momento—Tengo deudas que pagar, continuaré el caso si traes dinero.

Y toda su pena se desvaneció.

—No me sorprende por qué en Google Maps tienes tan baja puntuación.—dijo Ronnie Anne entrecerrando los ojos.

—Sí, sí, soy muy mala, supéralo, tampoco puedes pagar a un buen detective, así que estamos atrapadas en esto.

Ronnie sabía que aquello era real, tanto ella como Jessica estaban destinadas a seguir esta investigación hasta las últimas consecuencias. Por otro lado, si ella desvelaba la identidad de SpiderKid, le pagarían una asquerosa cantidad de dinero, tanto que Bobby podría retirarse de uno de sus tres trabajos y poder pasar más tiempo con él.

"Tuck you in, warm within. Keep you free from sin. 'til the sandman, he comes."

Lana usaba un abrigo bastante cargado debido al frío y duro ambiente en Nueva York, usualmente ella estaría acompañada de su gemela, pero en aquel día realmente había logrado hacer la diferencia, aprovechando que toda su familia se encontraba haciendo los arreglos navideños, obligados por su madre, nadie tenía porqué prestarle atención a ella, menos cuando Luan rompió a llorar en el ático cuando subieron las corbatas de colores de su padre. Hacía un frío tremendo en las calles debido a las nevadas constante, pero todo aquello iba a valer la pena si reunía a padre e hija, de esa manera Marcus dejaría de ser su problema.

Se detuvo un momento mientras acariciaba su cabello, a sabiendas que probablemente esa tal Megan no querría a su padre de vuelta a su vida, no después de quince años. Ella se encontraba temblando de pies a cabeza, el frio externo era prácticamente impenetrable en las vacías calles.

La bolsa de arena dentro de su mochila se agitó por que se detuvieron, Lana rápidamente supo que no era la mejor idea hacer esperar a Marcus, ella solo quería su bien, era un ser vivo que merecía volver con su familia, al menos Marcus podía hacerlo, aunque su propio padre no pudiese.

Finalmente detuvo su bagaje en unos edificios departamentales de bastante poca calidad, tanto así que uno en el segundo piso tenía una ventana rota y en lugar de pared pintada, había tantos grafitis unos encima de otros que no se podía distinguir cuál era el color original de la base del edificio. Además de que había un intenso olor a orines pululando el aire.

—Es todo o nada, ahí vamos Marcus.—dijo Lana satisfecha abriendo la puerta y dirigiéndose a una especie de mostrador, al menos dentro había menos frío—Buenos días, vengo a buscar a mi prima, Megan Hartnell…

"Please turn on your magic beam. Mr. Sandman bring me a dream!"

Mientras tanto, en la casa Loud la decoración navideña inundaba el departamento, pero el espíritu estaba tan enterrado bajo tierra que parecía imposible animarlo.

—¿Tenemos que seguir decorando?—preguntó con los hombros caídos Lola—No es lo mismo sin…—se detuvo a media oración acomodando otra esfera en el árbol.

—Niñas, no podemos permitirnos estar tan decaídas.—dijo su madre, claramente no siendo el ejemplo a seguir, sus ojeras ya se habían remarcado en su rostro y en aquel momento parecía diez años mayor de lo que realmente era.

Todas continuaron decorando para distraer la mente, incluso Lori se había animado a colocar serpentinas navideñas en las paredes. Mientras tanto, Lincoln y Leni se encargaban de la comida, para Lincoln aquello parecía comenzar a volverse simple, después de todo, si iba a lastimarse su sentido arácnido lo prevenía y con sus reflejos era imposible quemarse a sí mismo. Su hermana Leni en cambio cocinaba con cierto miedo, pero sus platillos quedaban a la medida.

Lola se detuvo a contemplar el árbol de navidad, notando que las luces navideñas faltaban alrededor de este, esa era labor de su gemela, pero al voltear a su alrededor no encontró a Lana.

—¡Mamá!—gritó la pequeña bastante molesta, consiguiendo la atención deseada—Lana no está haciendo su parte para la decoración.

—Lana…—habló la señora Loud entrecerrando los ojos—¿Lana?—dijo al no escuchar respuesta—¡Lana!—gritó molesta llamando la atención de todas sus hijas.

—Lana, ¿Dónde estás?—se escuchó a Lynn gritar desde el segundo piso.

Rápidamente todas se pusieron a buscarla dentro de la casa, excepto Lincoln, quien dijo ver en el patio de juegos del edificio. Fingió bajar por las escaleras, pero realmente saltó desde el tercer piso hasta el primero, aterrizando con gracia. Al llegar a la zona donde debería estar no notó nada fuera de lo normal… Excepto que el arenero estaba vacío. Posiblemente uno de los gatos del edificio lo había usado como caja de arena, de nuevo…

Lincoln contrajo su cara al recordar de niño encontrarse una de las sorpresas del gato de la vecina del segundo piso. Aquello no tendría importancia de no ser porque había varias partes de animales mutilados alrededor de la zona. Casi cubiertos por la nieve.

—Los gatos son sádicos.—se dijo a si mismo a Lincoln, recordando a la dichosa gata que tanto perseguía por las noches.

Sin embargo, el celular de Lana, el cual perdió hace una semana, se encontraba con la pantalla destrozada en el fondo del arenero… Al tomarlo Lincoln notó que estaba cubierto de arena. Volvió a su casa para decirle al resto de su familia si sabían algo sobre Lana.

"Exit light! Enter night! Take my hand, We're off to never-never land."

Ella tocó la puerta con paciencia, mientras que el animal dentro de su mochila se encontraba bastante inquieto.

—Ya estamos aquí.—dijo ella provocando que lo que estaba dentro parase.

—¿Quién es?—se escuchó una voz femenina en el interior.

—Lana Loud, señorita Hartnell.—contestó Lana desde afuera, la ventana rota en el pasillo hizo entrar una brisa helada.

—¿Cuántos años tienes?—se escuchó varios cerrojos moviéndose hasta que la puerta fue abierta—¿Quién eres niña?

Si la foto de perfil de Megan mostraba un rosa chillón en las puntas de su cabello rubio, ahora era un rosa descolorido casi verdoso, pero no importaba tanto, ya que usaba un gorro de lana ovalado. La señorita tenía un piercing en la nariz y un tatuaje en la mano junto a un ojo morado, parecía poco abrigada para el día en el que se encontraban, sobre todo tomando en cuenta la temperatura del edificio.

—Tengo información sobre su padre.—fue directo al punto Lana.

La puerta fue cerrada de golpe y se escuchó como los cerrojos volvían a moverse.

—¡Espere! ¡Es verdad!—gritó Lana dando puñetazos a la puerta.

—Aunque lo sea, no me interesa, mi padre me abandonó cuando tenía seis, que se pudra.—dijo desde el interior la dichosa Megan.

—Le aseguro que tiene una explicación muy convincente.—dijo Lana molesta—Por favor, no es una broma.

—Decir que madre era Mara.—dijo Marcus desde la mochila.

—¡Su madre se llamaba Mara!—gritó Lana en la puerta.

Los cerrojos volvieron a escucharse una tercera vez antes de que la puerta fuera abierta a medias, con Megan solo sacando la cabeza y una mano, aun había un pasador de cadena que sujetaba la puerta para que no se abriera.

—¿Cómo sabes eso?—preguntó Megan con las cejas demasiado juntas.

—Me lo dijo tu padre.—insistió Lana—Déjame entrar y te diré lo que me dijo.

—¿Por qué te importa tanto?—dijo repentinamente Megan desconfiada.

—Considérame una amiga de la familia.—dijo Lana al mismo tiempo que Megan cerraba la puerta y movió la cadena para abrirla de par en par—Gracias.

—Ray, cariño tenemos compañía.—dijo Megan viendo con extrañeza pasar a la pequeña niña en su hogar, dentro de la mochila hubo un estremecimiento que empujó a Lana a un lado, pero rápidamente ella se recompuso—Y Lana, tenemos muchos gatos, no los asustes.

—¿Bromeas? Soy amante de los animales.—dijo ella bajando su mochila al suelo, la arena era más pesada de lo que parecía a primera vista.

Dentro del apartamento se encontraba un sujeto afroamericano sin camisa, con un tatuaje de fuego en el pecho, el cual estaba abrochando sus pantalones y tenía un rostro de molestia grande.

—¿Por qué dejas entrar a esta niña, Meg?—dijo exigiendo el hombre mientras se ponía su camisa a la carrera.

—Dijo que sabe algo de mi pa'.—respondió Megan con los brazos cruzados desde la puerta.

El hombre levantó el puño para luego cerrar los ojos y respirar profundamente, al ver a Lana bajó la mano, pero lanzó una mirada de odio a Megan.

—Iré al baño mientras tú y tu amiga arreglan sus mierdas.—dijo el hombre dando media vuelta y azotando la puerta del baño.

—Ahh…—se sentó en un sofá frente a Lana con ambas manos en el rostro a la vez que un gato negro se le acercaba para animarla, desde la parte de arriba Lana pudo ver otro gris que la veía con cara de pocos amigos—Escupe lo que sepas de mi padre.

—Oh cierto.—dijo Lana bastante nerviosa—¿Qué fue lo último que supiste de él?—preguntó cautelosa.

—Fue arrestado por robo cuando yo era niña, mi familia se desmoronó, cinco años después mamá murió y… Fue salvada por Ray de las calles.—dijo eso último no muy convencida—Supe que escapó de la cárcel al menos siete veces y dos este año… No lo han vuelto a encontrar.

—¿Escapo de la cárcel?—dijo Lana temblando de pies a cabeza.

—Sí, por asesinato a un tal Benjamín Parker, me enteré en las noticias, ¿Sabes? El hombre que te dio la vida, un asesino y ladrón…—dijo ella con nostalgia.

Lana se quedó en silencio un minuto, mirando al piso, por supuesto que ella la entendía perfectamente a Megan… Pero por otro lado Marcus jamás dijo nada de una cárcel.

—Lo encontré.—dijo finalmente Lana.

—No, niña es muy peligroso, debes llamar a la policía y decirles donde está.—dijo Megan tomando el teléfono del departamento.

—¡No, espera!—dijo Lana viendo que su mochila comenzó a agitarse en el suelo y un gato en el techo rehuyó al ver aquello.

—¿Qué?—preguntó Megan ya escuchando el zumbido de marcado.

—Será mejor que lo veas.—dijo Lana abriendo el cierre de su mochila y dejando caer un montón de arena en el suelo.

—¿Qué crees que haces?—le gritó Megan molesta dejando el teléfono en la mesa de la sala.

Pero ninguna de las dos tuvo tiempo de reaccionar cuando la arena en la mochila comenzó a levantarse hasta una altura de metro veinte, luego el montículo comenzó a tener forma humanoide hasta que finalmente sus facciones fueron definidas y se pudo ver la figura de Marcus Flint en relativa miniatura.

Al principio Lana sonrió, pero luego volteó a ver a Megan, quien lejos de parecer conmovida o alegre parecía tener enfrente al mismísimo Satanás, comenzó a gritar entre llantos desgarradores y moverse lo más atrás que podía. Todos los gatos comenzaron a lanzar bufidos, arqueando sus espaldas y alejándose de la escena.

—Departamento de policía de Nueva York, ¿Cuál es su emergencia?—se escuchó la voz desde el otro lado.

—¡Megan! ¡¿Qué putas crees que haces con todo ese escandalo?!—se escuchó la voz del tal Ray en el baño abriendo la puerta y viendo al pequeño hombre en medio de su sala—¡Hey tú! ¡Sal de mi maldita casa malpari-!

Se detuvo a media oración porque el puño de Marcus se transformó en una navaja que salió disparada hasta clavarse en su estómago. El sujeto tosió sangre mientras sentía a la arena deshacerse en su interior y provocando un ardor mucho peor del que podía haber esperado.

Marcus entonces miró satisfecho tanto a Lana como a Megan, esperando que estas le aplaudieran, pero se encontró con el rostro lleno de lágrimas de ambas.

—¡RAY!—gritó Megan corriendo a su posición para frenar el sangrado.

—¡Él, pegarte!—gritó Marcus sin entender.

—¡ERES UN MONSTRUO!—gritó Megan tomando un revolver que tenía Ray en su chaqueta.

Lanzó varios disparos en dirección a su padre, solo provocando que varios pasos se escucharan en el edificio y los gatos salieran disparados en todas direcciones. Los disparos impactaban en la arena y aunque expulsaban un poco de la misma el cuerpo se mantuvo intacto.

—Llamada interceptada, favor de permanecer quieta señorita, la ayuda va en camino.—dijo la operadora desde el otro lado del teléfono.

Marcus lo tomó y estrelló contra la pared. Después extendió sus brazos sintiendo la presencia de más arena en la casa, de los alrededores salieron al menos cuatro costales de arena pesada la cual se unió a su cuerpo y un quinto que venía de una bolsa de arena para gatos.

Los gritos de Megan solamente crecían mientras Marcus ganaba tamaño. Lana no pudo más, se levantó de donde estaba y salió corriendo hacia la puerta, pero se quedó a medio camino, sabiendo que los otros no podrían salir, dio media vuelta y tomó a Megan de la mano, pero…

—¡No puedo dejarlo!—gritó Megan sosteniendo el cuerpo de su novio en medio de un charco de sangre.

Para Lana aquello no era posible, no quería creer que fuera posible. Tomó a Megan con más fuerza, intentando hacer que ambas salieran a salvo, pero fue demasiado tarde, la figura de Marcus extendió sus manos atrapó en arena tanto a Megan como Lana, levantándolas del piso y fusionándolas con su cuerpo.

—¡No! ¡Bájame!—gritaba Megan horrorizada.

—¡Marcus! ¡Para!—gritó Lana intentando moverse.

—Yo hacer las cosas bien, por hija.—dijo Marcus moviéndose hasta que su pie quedó encima de la cabeza de Ray—No ver.

—¡NO!—gritó Megan intentando forzar la arena a su alrededor.

Ni siquiera pareció que hiciese fuerza ya que Marcus ni se inmutó, Lana cerró los ojos, incapaz de observar la escena, pero sintió un líquido caliente cubriendo su rostro y por los gritos de Megan supo lo que había pasado.

—Él lastimar a Megan, yo lastimar él.—dijo Marcus sonriendo.

Aquello era un sueño, no podía ser real, no podía ser real, no podía ser real, no podía ser real, no podía ser real. Marcus entonces dio media vuelta, pero la gorra roja de Lana cayó y quedó en el suelo, junto al cuerpo inmóvil de Ray.

"Give him the word that I'm not a rover. Then tell him that his lonesome nights are over."

—¡LANA!—gritaban en medio de los pasillos la mayoría de los Loud, mientras que en su apartamento se encontraban Lincoln y Lori haciendo llamadas.

—… Sí, Gwen, tiene una gorra roja y le faltan dos dientes delanteros.—la describió Lincoln a la vez que colgaba y volvía a marcar—¿Señor Stacy? ¡Gracias por responder!

—… No sabemos cuántas horas tiene desaparecida, nuestra dirección es…—declaraba Lori ante el 911.

La pequeña Lily buscó en el sofá el control remoto de la televisión, accionándolo y mostrando el canal de noticias, donde se veía al reportero señalando un edificio departamental de poca monta, las ventanas del edificio se rompían en medio de las cámaras mientras los policías comenzaban a acordonar el área.

—¡Sé rápido Loud! Tenemos una emergencia de mutante y posible asesinato en pleno centro de Queens, el señor McBride y yo buscaremos a tu hermana apenas lo controlemos…

—Sí, estoy viendo el caso por la tele…—se quedó totalmente callado.

Desde la cámara de la televisora hicieron un zoom al monstruo, mostrando dos cabezas metidas en el cuerpo de un hombre cuyo rostro Lincoln recordaba perfectamente. Sintió mayor pavor al reconocer la imagen pixelada de Lana como una de las cabezas.

—Debo irme.—dijo Lincoln sin más explicaciones.

—¿Qué?—dijo Lori sin entender antes de voltear a ver a las noticias y lanzar un grito horrorizada también reconociendo a su hermana.

Lincoln corrió a su habitación, tomó su mochila con todo preparado y salió al pasillo, llegó a las escaleras de emergencia y de un salto llegó a la azotea, abrió su mochila, su viejo traje seguía en una de las lámparas de techo del centro comercial, por lo que Lincoln simplemente tomó una máscara que tenía de repuesto junto a su viejo pijama con una abrigo muy relleno y una bufanda.

El pijama aún tenía manchas de la sangre del señor Parker…

—Peter…—susurró Lincoln sabiendo que lo difícil era marcar a Peter al mismo tiempo que columpiarse.

Podía simplemente no contarle… Pero, por otro lado, necesitaba alguien para subir la moral y sabía perfectamente que Peter no lo perdonaría si fuese a pelear contra Marcus Flint sin avisarle.

"Something's wrong, shut the light. Heavy thoughts tonight. And they aren't of Snow White."

En aquel momento Lana se encontraba subiendo las escaleras, arrastrada en la arena de Marcus, junto a la traumatizada Megan que mientras más intentaba resistirse más fuertemente era apretada contra la arena. Desde fuera había policías por todos lados intentando detener a Marcus, y probablemente a ellas por creer que eran un solo cuerpo, o al menos esa era la impresión para Lana quien a duras penas podía girar su cabeza de uno a otro lado.

—Voy a morir aquí.—dijo ella abriendo mucho los ojos y llorando sin poder limpiarse el rostro.

—¡NO! ¡Papá! ¡No!—gritaba Megan con una voz demasiado cansada.

—Compensar años, yo y tú y tú.—dijo Marcus contento abriendo la puerta de la azotea—¡JUNTOS!

Marcus saltó junto a las dos hasta el edificio de al lado provocando que las dos chicas gritaran fuertemente y fueran sacudidas por el tremendo impacto de la caída, la mayor parte absorbida por el cuerpo de arena. Inmediatamente recuperar la arena que se desprendió de él fue corriendo para dar otro salto al siguiente edificio, Marcus ignoró los gritos de las dos chicas mientras bajaba unas escaleras de emergencia, hasta llegar a la calle principal, donde muchas personas al verlo caer desde un edificio salieron corriendo en todas direcciones, incluso ocultándose detrás de vehículos y postes debido a que Marcus se estaba descomponiendo en arena.

—¡NADIE ACERCAR!—gritó Marcus viendo ambos lados de la calle, encontrando lo que quería.

Dio varios pasos en la dirección de un comercio, provocando que los que estaban delante salieran despavoridos en todas las direcciones.

—¡LEJOS!—gritaba Marcus a los automóviles lanzándolos de uno a otro lado.

Para el horror de Lana y Megan uno de los que golpeó era un camión cargando arena para construcción, lo cual Marcus aprovechó para saltar dentro. Las dos chicas quedaron cubiertas de polvo antes de ser rodeadas nuevamente por arena. Cuando volvieron a caminar se encontraban ahora con la figura de casi 2 metros de altura de Marcus Flint llevándolas a ambas pegadas a su torso.

Al abrir la puerta de local fueron recibidos por una alarma al mismo tiempo que varios empleados de la tienda salían a refugiarse en las tiendas traseras, debido a que Marcus había estirado sus manos de arena a las repisas.

—Pastel… Cumpleaños…

—No es mi…—intentó decir Megan, pero fue silenciada por una cadena de arena que por más que mordiese no podía quitársela.

—¡JUNTOS!

De un golpe uno de sus dedos se extendió hasta una repisa rompiendo el vidrio y tomando un paquete de sombreros para fiesta, con sus manos gigantes Marcus abrió el sobre y puso un gorro en la cabeza, otro en la de Megan y luego tomó un tercero que absorbió por su piel e internamente lo acomodó hasta comenzar a salir en su cabeza.

Tanto Megan como Lana lloraban, pero un par de ganchos formados de arena las tomaron de sus mejillas, estirándolas para obligarlas a sonreír.

—¡Feliz cumpleaños!—gritaba Marcus a cómo podía.

Megan con su sonrisa obligada se encontraba con los ojos cerrados, horrorizada del horror, justo antes de que Marcus tomara un pastel rosa y lo introdujera en su boca junto al sabor a arena para gatos, mezclado con construcción. Si para Lana aquella escena era horrible de presenciar, fue incluso más complicado de procesar cuando fue su turno para otra rebanada del pastel.

Fue entonces que Marcus comenzó a reír bastante de lo lindo.

"Sandman, I'm so alone. Don't have nobody to call my own."

En la iglesia el Cielo, una chica rubia de pelo teñido a blanco, se encontraba orando mientras el sacerdote despedía la misa, tres filas delante de ella se encontraban dos siluetas muy familiares con las que había intercambiado miradas ocasionales y discretas. Ella sabía que probablemente aun había algún agente de policía siguiendo a sus padres en búsqueda de su hija Carol, pero Carol había muerto, solo quedaba la Gata.

Un niño en toga corrió directo al atril para susurrar algo al oído del sacerdote, provocando que mucha gente en la iglesia murmurara intrigada.

—Antes de ir, sin embargo, debo advertir a todos ustedes hermanos que eviten el distrito de Queens, están pasando por una crisis con un mutante.

Ahí estaban las palabras mágicas para generar la discordia, como si de fuego se tratase, la palabra mutante, junto a varios rostros llenos de desprecio hicieron eco en la mayoría de bocas en la iglesia.

Queens no estaba tan lejos de Hell's Kitchen, tal vez 10 minutos en metro… Y si es cierto que había un mutante, ella podía ayudarlo a escapar. Respiró durante un segundo, meditando si era lo correcto.

Era bueno que al tener tanto abrigo debajo permaneciese su traje de Gata. Era mejor aquello que esperar de nuevo aburrida en su pent-house a que algo pasase mientras el resto de la ciudad la perseguía por su condición mutante.

Además, si hacía que más mutantes se uniesen a su causa, más fácil sería terminar con la vida de Norman Osborn y traer paz a su gente. Carol salió de la iglesia con dirección clara hacia Queens.

"Dreams of war, dreams of liars, dreams of dragon's fire!

And things that will bite, YEAH!"

—¡¿QUÉ?!—gritó Peter Parker escupiendo jugo de naranja de su vaso—Jura que no mientes.

—Oráculo no tengo motivos para mentirte.—dijo SpiderKid columpiándose hasta llegar a la escena del crimen—Voy a hablar con la poli… Hay patrullas cerca, el otro edificio solo supe que escapó.

—¿No te odian ya y te han intentado arrestar?—preguntó Peter abriendo el motor de búsquedas para volver a infiltrarse en los archivos de la policía.

—Es mi hermana, no tengo tiempo de esto.—dijo Lincoln saltando hasta quedar enfrente de una patrulla que detuvo su movimiento—¿Por qué siempre ustedes dos?

Dentro de la patrulla se encontraban el Capitán Stacy y el oficial McBride hablando por varios comunicadores mientras trazaba el copiloto algo en un mapa.

—¿A qué vienes?—dijo el Capitán Stacy.

—Vi en las noticias un monstruo y vine a la escena del crimen, por lo que veo no lo han encontrado aún…—dijo SpiderKid decepcionado—¿Alguna vez este sistema funciona cuando no sea fastidiar a los buenos ciudadanos?

—No tenemos tiempo para ti, hay vidas en riesgo.—dijo rápidamente el Capitán Stacy.

—George, te salve la vida cuando ocurrió lo de Mysterio, créeme que es importante para mí detener a este granuja, solo dime dónde, sé que lo saben.—dijo SpiderKid con agallas.

—¿Por qué te importa tanto?—preguntó el oficial McBride molesto.

—Yo sé por qué… Leí el reporte de la muerte de Benjamín Parker…—dijo rápidamente el Capitán Stacy.

—¿Y?

—Él se vio cerca de la escena.—dijo el Capitán sonriendo.

—No pude evitarlo.—dijo Lincoln sabiendo que Peter escuchaba desde el otro lado.

Durante un momento los policías intercambiaron miradas antes de rodar los ojos y finalmente que el Capitán Stacy hablara:

—Sexta avenida, pastelería The Chordettes, y el estilo navideño te quedaría mejor si tuvieras algo de verde.

—Gracias, y lo lamento, esta empresa solo tiene dos colores.—dijo SpiderKid lanzando una nueva telaraña y alejándose con la bufanda colgando y con su chaqueta abriéndose un poco, por supuesto que conocía esa pastelería, era bastante popular en Queens.

Rápidamente SpiderKid se columpió entre los edificios, dando volteretas y acomodando su cuerpo en formas más aerodinámicas para llegar a la escena del crimen cuanto antes. No tardó ni siquiera dos minutos hasta que finalmente estuvo frente a la pastelería, rodeada por carros de policía.

Lincoln sabía que era un riesgo, pero saltó hasta quedar justo enfrente de todos los carros.

—¡Esperen! ¡Yo puedo detenerlo! ¡No lastimen a los que estén dentro!—dijo al ver que varios de los uniformados ya tenían sus armas fuera.

—¡ES SPIDERKID!—gritó uno de ellos levantando su arma.

—Caraj…—estuvo a punto de decir Lincoln antes de esquivar una de las balas de escopeta, pero al aterrizar tuvo que girar hacia atrás por una dessert eagle accionada en su dirección.

—¡Bomba de telaraña Urano! ¡Siempre la olvidas!—gritó Peter en su oído escuchando los disparos.

—Oh cierto…—dijo SpiderKid golpeando su cabeza por aquel tonto olvido, doblando la espalda para que no le dieran una bala de revolver. Tomó de uno de sus bolsillos una pelota del tamaño de una pelota de tenis la cual lanzó hacia los policías.

Aunque todos intentaron correr en diferentes direcciones, fue bastante evidente que no tuvieron tiempo antes de que un montón de telaraña saliera disparado en todas direcciones, provocando que los guardias quedaran pegados a sus propias patrullas.

SpiderKid sonrió por haber resuelto ese problema, teniendo que esquivar una séptima vez cuando la ventana detrás de él estalló en miles de pedazos porque un martillo gigante lo atravesó y volvió al cuerpo de un hombre no mayor de dos metros.

—Oh una pastelería, podrías haber sido más origi….—se detuvo a media frase por un puño de arena que evadió dando una voltereta para entrar al local—¿Sabes qué? Me retracto, es bastante original.

—¡TÚ NO!—gritó el hombre de arena moviendo erráticamente sus brazos en forma de bolas de demolición, golpeando las columnas del edificio, pero Lincoln seguía evitando sus golpes a duras penas.

—¿Estás cubierto de arena? ¿O eres arena? Porque tengo que admitir que cualquiera de los dos es increíblemente original.—dijo bromeando, pero casi recibiendo el golpe directo de una espada de arena—Es decir, no tan original como una araña, pero te acercas.

Mientras más cerca se encontraban más difícil era para Lincoln esquivar, dependía totalmente de sus sentidos al cien por ciento.

—¡Detente!—gritó lanzándole una telaraña a los ojos, la cual Marcus absorbió dentro de su piel—¡Vas a hacer que todo se derrumbe!

—¡¿SpiderKid?!—pudo escuchar la voz horrorizada de su hermana y un grito inentendible de una muchacha desconocida.

—¿Lana?—preguntó Lincoln con su voz normal, pero ese pequeño momento de distracción fue suficiente para ser golpeado por una de las bolas de demolición y estrellarse contra una pared—Auch…

La bola se retiró y volvió con inercia a toda velocidad, pero esta vez con pinchos para acabar con su vida. Lincoln evadió tirándose al piso y arrastrándose con manos y pies debajo de las mesas, mesas que salían volando en todas direcciones gracias a las bolas con pinchos de las manos de Marcus.

—¡Enserio sería una buena idea que parases si no quieres matar a las señoritas!—gritó SpiderKid intentando fingir su voz.

—Lincoln…—dijo Peter desde el comunicador—Si tienes la oportunidad, mata a ese desgraciado.

—Yo…—Lincoln detuvo su andar para lanzar una de las bombas telarañas, de nuevo sin efecto y solo provocando que le lanzaran una repisa.

—Hazlo antes de que te arrepientas y pase algo que no puedas solucionar.—dijo Peter increíblemente molesto.

—Todo estará bien, Oráculo.

Nada estaba en absoluto bien, se tuvo que ocultar detrás del mostrador para evitar que los pinchos de una de las bolas le atravesaran el pecho, pero al hacerlo una mano de arena con forma de cuchilla atravesó la madera del escritorio y cortó en horizontal, forzándolo a saltar en el aire, sintiendo el golpe de la otra mano con la bola llena de pinchos, uno de estos atravesando su brazo.

—¿Eso es todo lo que tienes Hombre de Arena?—dijo Lincoln sobando su brazo.

—¡No!—gritó aquel desagradable sujeto formando otra vez un martillo de arena.

—Yo y mi bocota…

SpiderKid salió disparado hacia la cocina, quedando su bufanda atrapada en el marco de la ventana y estirando su cuello hasta casi desnucarlo. Este se rompió y el niño cayó al suelo, encontrándose a los trabajadores del local que se habían escondido en la parte trasera.

—Escapen…—ordenó levantándose con un costado sangrando.

—La puerta trasera está cerrada por la alarma.—dijo rápidamente alguien que evidentemente era el jefe.

—¿Cuál?—preguntó Lincoln viendo como la bola con pinchos golpeaba la puerta de la cocina.

—¡Esa!—gritaron varios de los cocineros.

—¡Perdóneme por esto!—gritó Lincoln lanzando una telaraña a la puerta y estirando con toda su fuerza para romperla—¡Ahora salgan, yo lo distraeré!

—No importa lo que diga el periódico, eres todo un héroe.—dijo el jefe sonriendo mientras contaba a todos los empleados y los guiaba hacia la salida.

Sin tiempo para reponerse, un chorro de arena entró por el hueco de la ventana, tomando a SpiderKid del rostro y arrastrándolo de vuelta al escenario ya casi totalmente destruido. En el cuerpo de Marcus tanto Lana como Megan ya ni siquiera ofrecían resistencia al estar agotadas física y mentalmente.

—¡Tú arruinar fiesta! ¡Tú hacer que Marcus matara a hombre!—gritó hombre de arena intentando aplastar su cabeza con ambas manos de arena.

En aquel momento Lincoln sintió algo que nunca pensó iba a volver a sentir, temió por su vida, por un segundo supo que todo podía terminar y él simplemente habría fallado en su misión de proteger a sus hermanas y la ciudad. Los negros brazos de la muerte parecían cada vez más acogedores, una salida a todo el dolor que estaba sufriendo. Aún seguía luchando, intentando sacar su cabeza de la arena, pero era inútil, cada vez sus pies y manos se movían más erráticamente.

—¿Qué?—dijo Peter Parker escuchando el ruido de fondo—Lincoln, ¿Estás bien?—esperó unos segundos sin respuesta más que quejidos silenciosos de su amigo—¡¿Lincoln?!

—¡Tu disparar al viejo! ¡Araña mala! ¡ME VOLVISTE UN ASESINO!—gritó Marcus fuera de sí estirando su brazo al techo para que la espalda de SpiderKid se estrellase con las luces—¡TU MORIR!

Ni siquiera sintió el dolor, su cerebro inmediatamente se detuvo para no pensar en cómo sus huesos crujieron por el intenso golpe de arena. En ese momento Lincoln dejó de moverse.

—¡Para!—intentó hacerlo entrar en razón Lana, pero era muy tarde, Marcus estaba muy lejos de la barrera del dialogo.

Marcus tomó con su otra mano formando una espada para partir a la mitad al niño araña, cuando repentinamente pudo escuchar el vomito de Megan.

—¿Megan? Hija, ¿Bien?—no obtuvo respuesta de las dos—Megan enferma conmigo…—dijo llevando una mano a su cabeza—¡NO! ¡Enferma por cuerpo!

—¿Qué?—susurraron ambas chicas sin entender al mismo tiempo que Marcus estrellaba la cabeza de SpiderKid en el suelo.

—Cuerpo, carne, blanda, arena buena.—dijo Marcus teniendo la más siniestra idea que jamás pudo aspirar—¡Ustedes arena y nunca más estar separados! ¡Solo juntos!

—No…—dijeron ambas rápidamente al mismo tiempo que Marcus soltaba el cuerpo de SpiderKid y se abría paso por el montón de policías pegados con telarañas en sus patrullas.

Él tenía una misión en mente, volver al laboratorio donde fue creado.

"Mr. Sandman, yes, bring us a dream, Give him a pair of eyes with a come-hither gleam. Give him a lonely heart like Pagliacci. And lots of wavy hair like Liberance."

Finalmente, Carol llegó a la escena del crimen, por la parte baja del metro, evitando llamar la atención de la gente a su alrededor, no le tomó mucho ver la pastelería llena de cristales y varios policías abatidos por telarañas.

—Ese SpiderKid, nunca confíes en un mutante.—dijo una de las mujeres al lado de ella al ver aquella escena, iba de la mano con un hombre de su edad aproximada.

Por un lado, aquello era conveniente, ese niño nunca más se interpondría cada vez que ella tuviese que hacer un robo grande, o escalase un edificio. Por otro lado, era de los pocos mutantes que estaban haciendo el bien en lugar de enloquecer para no ser encarcelados.

—¿Qué más esperabas cariño? El Buggle claramente venía predicando que este día llegaría.—dijo su pareja abrazándola para protegerla mientras se abría paso por la multitud para alejarse de aquella escena.

En cambio, Carol se acercó cada vez más, hasta que finalmente estaba demasiado cerca de la pastelería, con todas las ventanas rotas y los policías atados de pies a cabeza en sus vehículos por telarañas.

Ella volteó de uno a otro lado, asegurándose que nadie la pudiese detener antes de lanzarse hacia al frente, deslizándose por el suelo gracias a parte de la calle húmeda congelada, varias personas intentaron arrastrarla de vuelta a la multitud. A la seguridad que la normalidad trae consigo, pero ella no era normal, estaba por encima de ellos.

Por supuesto que Carol no fue tonta y dejo de arrastrarse al ver el montón de cristales esparcidos por la acera.

—¡No se acerque señorita! ¡Es una escena de crimen!—dijo uno de los policías pegado al capo de su vehículo.

Claramente ella ignoró sus palabras e ingresó por la ventana rota, causando gritos de conmoción entre la muchedumbre, a la distancia se oía el eco de más patrullas acercándose a toda velocidad. Iba a ser arrestada si no salía corriendo, pero no pudo evitar sentir lastima al ver aquel pequeño cuerpo con el brazo lleno de sangre y tirado en medio de todo ese desastre cual muñeca de trapo.

—¿Qué demonios paso aquí?—preguntó tocando su mano para medir su pulso, era estable, pero su respiración débil—Muchos pagarían por saber quién eres…

Ella repentinamente pensó que descubrir esa identidad para que dejara de molestarla era una muy buena idea, se imaginó a ese niño rogándole por no decirle al Kingpin sobre su secreto más oscuro.

Al levantar un poco la máscara de la parte posterior notó cabello blanco y unos dientes de conejo.

Como si una bomba hubiese explotado a su lado Carol se interpuso entre las miradas curiosas y el pequeño mientras lo volvía a cubrir con la máscara y lo tomaba con ambos brazos. Luces rojas y azules parpadeaban por las puertas principales, así que Carol se dirigió con el niño hasta la cocina, donde encontró una puerta trasera liderando a un pequeño callejón donde había un basurero y una tapa de alcantarilla.

A sabiendas que ella no tenía super fuerza inhaló tan fuerte como pudo y en menos de un instante ambos se encontraban en la parte baja de Royal Woods.

—Mi cabeza…—se quejó la chica dejando al niño en uno de los pasillos para poder acariciar esa parte—Me debes una Loud.

Ella no lo pudo ver, pero debajo de la máscara los ojos de Lincoln se abrieron. El niño escuchaba un zumbido proveniente de su oreja, al tocarla notó que tenía sangre y su aparato de comunicación Bluetooth había quedado totalmente destruido.

Peter ya no iba a poder ayudarlo.

Intentó recordar algo de lo ocurrido, pero solamente tenía un tremendo dolor de cabeza y espalda. Se intentó levantar, no sin antes girar sobre si mismo hasta que uno de los huesos de la columna baja se volviera a acomodar. Su brazo derecho seguía doliendo como mil demonios, pero al menos no estaba roto.

—Si fuera tú, me quedaría a descansar.—dijo repentinamente una voz femenina a su espalda.

—¡Gata!—gritó SpiderKid dando un salto en donde se encontraba, provocando que varias cervicales estallaran a la vez, sintiendo mucho calor en aquella zona, al igual que relajación.

—Sé que eres Lincoln Loud.—dijo ella cruzándose de brazos.

—¡¿Qué?!—gritó sorprendido.

—Quería que supieras eso y que te salvé de que te arrestaran mientras estabas inconsciente.—dijo ella con simpleza—Oh vamos, eres el único niño con cabello blanco natural en toda la ciudad.—dijo ella señalando el suyo con marcadas raíces rubias.

—No, no, no, no, no…—comenzó a repetir Lincoln no sabiendo si había entrado a una pesadilla aún peor.

—Tranquilo, no le diré a nadie… Siempre y cuando sepas voltear a otro lado cuando me veas.—dijo ella guiñando un ojo y tomando el brazo del chico—Estás muy herido, ¿Esos policías te…?

—Lo intentaron, pero son demasiado lentos.—dijo Lincoln aun confuso—¿Cómo sabes quién soy?

—¿Quién te dejó así?

—Un hombre de arena…—dijo él llevándose una mano a la cabeza.

Fue entonces que la Gata comenzó a reír dulcemente, pensando que el niño estaba tremendamente confundido. Cuando ella paró y vio que Lincoln se encontraba con la máscara viéndola sin siquiera moverse, supo que aquello era serio.

—¿Un hombre de arena?

—Marcus Flint, un ladrón y asesino.—dijo rápidamente Lincoln—Escapó hace un par de meses de la cárcel, y por algún motivo tiene a mi hermana y una mujer como rehenes, además de poderes de arena.

Él no sabía la identidad de esa villana, pero algo era seguro, no iba a ganar nada ocultándole información a su salvadora.

—¿Tu hermana? ¿Cuál?—lo tomó de ambos brazos Carol para ver a través de su máscara a los ojos.

—Lana…—contestó Lincoln después de unos segundos dubitativo—¿Cómo nos conoces?

—No te importa.—dijo ella inhalando lentamente.

En la mente de la Gata de Schrödinger todo había pasado demasiado rápido, en menos de quince minutos había descubierto la identidad de SpiderKid, que había mutantes hechos de arena y por algún motivo un asesino tenía a una de las hermanas Loud.

Recordó entonces cómo el padre de la familia había sido arrestado por… Miró a Lincoln durante casi treinta segundos sin poder creerlo. Cerró los ojos para volver a respirar profundamente. Pensó en Lori durante un segundo, ella no merecía perder a otro más de su familia… Y fue tan buena la última vez que ella pudo ser Carol.

—Te ayudaré a vencerlo, digamos que le debo un favor a la familia.—dijo la Gata decidida—Y así tendrás más deuda conmigo.

—¿Qué? ¿No eres una ladrona?—dijo sin entender SpiderKid.

—La vida no es de blancos y negros, Linc, algunas solo hacemos lo que podemos para comer en un mundo que nos desprecia.—dijo ella molesta dando media vuelta.

Ambos vieron un montón de ratas acercándose así que se largaron de la zona, mientras que Lincoln intentaba que el teléfono del tío Ben tuviera señal. Cuando alcanzó un mínimo marcó inmediatamente al número guardado por defecto.

—¿Qué haces? Tenemos que encontrar a ese monstruo.—dijo la Gata molesta.

—¿Lincoln? ¿Eres tú? ¿Sigues vivo?

—Sin tiempo Peter, esto es vida o muerte, ¿Sabes dónde se ha visto al Hombre de Arena después de la pastelería?—dijo Lincoln activando el altavoz.

—¿Hombre de Arena? ¿Esos son sus poderes? Jaja, tontos.-se burló Peter y al no escuchar nada del otro lado de la línea se puso nervioso y continuó-Se le vio acercándose a uno de los laboratorios de la compañía Oscorp.—dijo Peter Parker tecleando algo en una computadora—Cerca de Main Street.

—Gracias, tú.—dijo la Gata al teléfono dando media vuelta—Sé dónde se encuentra, sígueme.

—Urano, ¿Quién era esa?—preguntó Peter asustado.

—Larga historia, te la contaré cuando detenga a este desgraciado, no podré hablar por teléfono, tomate la tarde.—dijo Lincoln siguiendo a la Gata por las cloacas—¿Te llegó la fotografía que envíe antes de la pelea?

—Sí…—respondió Peter.

—Mándala al Buggle cuanto antes, toda la ciudad debe saber la cara del Hombre de Arena.—dijo Lincoln colgando el teléfono.

"Now I lay me down to sleep, Now I lay me down to sleep.

I pray the Lord my soul to keep, I pray the Lord my soul to keep."

En aquellos momentos Weasley se encontraba charlando por teléfono, su jefe Norman había insistido que avanzaran en el proyecto para crear más hombres de arena, y conociendo al señor Osborn si no tenía un avance significativo para cuando este saliese del hospital podía ir despidiéndose de su trabajo, y en este punto de su carrera, su vida.

El hombre pelirrojo tenía su cabello desaliñado y grandes ojeras en sus ojos, por supuesto que había repetido el experimento, no una, ni dos, sino diez veces y en todas siendo un total fallo, sin la ayuda de la doctora Loud todo parecía perdido.

Necesitaba un milagro navideño para salvarse a sí mismo. Y una alarma empezando a sonar por todas las instalaciones eran los cascabeles comenzando a tocar el villancico letal.

—En un momento vuelvo contigo Larry, mata a Johnson si vez que se acerca a Central Park, déjala vivir si por el contrario va directo a la comisaria.—ordenó a uno de sus subordinados antes de colgar—¿Y ahora qué?

Vio por las cámaras de seguridad el vestíbulo, encontrando la cámara intacta, pero no a la recepcionista, con el cráneo aplastado hacia el interior y un montón de sangre combinada con arena saliendo sus heridas.

—No, está muerto, está muerto…—dijo el señor Weasley tomando la pistola que siempre cargaba en su abrigo y apuntando hacia la puerta de entrada a esa habitación.

Se quedó quieto, escuchando solo los ventiladores de las computadoras y los latidos de su propio corazón. Apuntando a la puerta, sabiendo lo que estaba a punto de llegar.

Escuchó en el pasillo alguien corriendo hasta la puerta metálica brindada y golpeando con tanta fuerza como para abollarla de un solo golpe. Weasley supo que no tenía escapatoria, eso era todo. Había vuelto por él, iba a morir ahí mismo.

Tomó la pistola con una sola mano y con la otra sacó su billetera, la cual tiró al suelo, solo tomando un collar que era crucifijo y guardapelo a la vez. Nunca era demasiado tarde para arrepentirse. Al abrir la pequeña cavidad del guardapelo vio el retrato de su esposa e hijos. Cerró los ojos al escuchar un nuevo golpe e imaginó estar junto a ellos antes de que un sexto golpe derrumbase la puerta.

El señor Weasley entonces abrió los ojos, encontrándose cara a cara con Marcus Flint, no molesto, sino confundido.

—Tú, arreglar…—dijo Marcus antes de detenerse.

Weasley vio como aquella bestia se quedó quieta mientras todo su cuerpo vibraba, pudo ver que tenía dos niñas con los ojos rojos pegadas en su cuerpo y que solo sus cabezas asomaban. Finalmente, de la pueta metálica que conectaba con la sala de experimentos salió un pequeño trozo de arena que parecía particularmente sucio y viscoso. Aquel trozó golpeó la cabeza de Marcus y durante un segundo este no hizo más que agitar su cabeza de un lado a otro hasta que finalmente se detuvo.

—Oh por Dios, llevo extrañando esto tanto tiempo.—dijo Marcus con su antigua voz—Finalmente soy yo de nuevo.

—¿Qué?—dijo Weasley sin entender.

—Verás, cuando les di una lección a todos esos científicos por haber intentado matarme sin mi consentimiento, una parte de mi quedó atrás, una parte bastante importante de mi habla.—dijo Marcus con una voz nuevamente fluida—Ahora no soy solo un ladrón, ni tampoco un monstruo, ahora soy yo de nuevo.—dijo sonriendo.

—¿Papá?—escuchó la voz quebrada de una mujer joven.

—Megan.—dijo Marcus separándose en dos mitades, provocando que Megan y Lana cayeran al suelo.

Las dos chicas estaban horrorizadas, muchísimo más de lo que Weasley podía siquiera imaginar, temblaban de pies a cabeza y se abrazaban para protegerse de aquel secuestrador.

—No quiero hacerles daño pequeñas.—dijo Marcus arrodillándose.

—¡ALEJATE!—gritaba Megan con la voz tan crispada que en cualquier momento iba a escupir sangre.

—Solo quiero volver a ser tu padre.—dijo Marcus intentando sonar amable.

—¿Padre? ¿Tú?—dijo la mujer ya no con miedo, sino con tanto odio que se notaba como sus dientes se aplastaban unos a otros—Eres un monstruo... Siempre has sido un monstruo…

—Megan, yo no…—intentó defenderse el hombre—Lana…

—¿Por qué?—dijo Lana temblando en el suelo con los ojos cerrados y abrazándose a sí misma—¿Por qué Marcus? Yo te quería apoyar, ¿Por qué?

—No digan eso niñas.—dijo Marcus molesto—Yo, puedo ser un buen padre, lo prometo, no más cárcel, no más ocultar sus sentimientos, solo ustedes y yo…

Hubo un silencio en el cual ambas chicas dejaron de temblar y vieron de uno a otro lado sin entender, Weasley desde el otro extremo de la habitación intentaba por todos sus medios fusionarse con la pared para que el horrible monstruo de arena no lo matase.

Marcus notó que ambas miraban al aterrorizado pelirrojo y dijo:

—Él las ayudará, las hará mejor.—dijo Marcus acariciando el rostro de su hija.

—¡Suéltame!—gritó histérica Megan consiguiendo solo golpearse contra una de las paredes al agitarse y consiguiendo otro morado en su brazo, además del que tenía en el rostro—No quiero, no quiero, no quiero…

—Al principio duele.—dijo entonces Marcus—Pero cuando vean las cosas como arena… Podemos ser una familia.

Abrió una de sus manos para ofrecerle a ambas levantarse, pero las chicas solamente retrocedieron intentando proteger sus cabezas de algún golpe letal, Lana sin dejar de mantener la forma fetal para ocultarse.

—Tú, Comadreja, activa esa máquina.—dijo Marcus molesto de que ambas rehuyeran—Ellas van a estar conmigo de las buenas o las malas, he estado demasiado tiempo solo.

—¡No puedes hacer esto!—dijo Weasley histérico.

—Exacto, por eso sigues vivo.—le dijo Marcus molesto—Ustedes me transformaron en esto y aquí es donde tendré derecho a tener una puta familia, ¡Nunca pedí que todo esto pasase!

La ira de Marcus era tan evidente que olvidó mantener sus colores de piel y camisa, volviéndose cada vez más como un montículo salvaje de arena viva.

—No lo entiendes, las matarás.—dijo Weasley preocupado.

—Si una de ellas muere, tú también, así que no quiero ningún error.—dijo Marcus volviendo a su forma humana.

Weasley tragó en seco, caminando hasta la computadora.

—¡No lo escuche!—le suplicó Megan—¡Ella es solo una niña!

—No voy a morir solo por proteger a dos niñas.—dijo Weasley su sentencia final—Necesitaré diez minutos para calibrar todo.

—Tienes cinco.—ordenó Marcus.

Fue entonces que Weasley tomó una de las herramientas de esa habitación y se dirigió a la siguiente, para abrir la puerta del bunker blanco de conversión, aquel no era su día, pero ya tenía un nuevo trabajo para el maldito arquero.

"Mr. Sandman, someone to hold (Someone to hold). Would be so peachy before we're too old. So PLEASE turn on your magic beam!"

—¿Cómo sabes dónde estaba este laboratorio?—preguntó bastante interesado SpiderKid balanceándose por los edificios con la Gata colgando de su cuello.

Era relativamente divertido verlos, porque la Gata le sacaba casi treinta centímetros de altura, pero aquello no era lo importante, sino llegar cuanto antes a ese lugar. Ya debían haber pasado más de diez minutos desde que Peter

—Planeaba atacarlo cuando Osborn estuviese aquí para que no se metiera con los mutantes…—vio la mirada que le dedico SpiderKid—¿Qué? No iba a hacerle daño, no soy una asesina.

—Tampoco lo era Marcus cuando era ladrón.—dijo finalmente aterrizando frente al edificio.

—Te salvé la vida.—dijo Carol molesta asomando su cabeza por la recepción, hasta que se aseguró que no había nadie y con una señal le indicó que entrase.

—Y ya te agradecí.—dijo SpiderKid colgándose del pecho para analizar—Oh cielos…

—¿Qué?—dijo Carol sin entender hasta ver detrás del mostrador el cadáver con la cabeza aplastada—Pobres niñas…

—Ese maldito monstruo.—dijo molesto Lincoln con los puños apretados y viendo la puerta derrumbada—Al menos el idiota dejó un rastro que podemos seguir.

Tanto él como Carol ignoraron que en la recepción había un pequeño cartel con una inscripción en un cartel de la puerta por la que pasaron: ¡Oh, vosotros los que aquí entráis abandonad toda esperanza! Conviene abandonar aquí todo temor, que aquí termine toda cobardía.

Estaban descendiendo las escaleras siguiendo el rastro tanto de cuerpos como granos de arena que parecían tener en claro a donde ir, hasta que comenzaron escuchar una alarma de los pisos inferiores.

—Abrázame, llegaremos de un salto, yo puedo soportar nuestro peso.—dijo Lincoln viendo que faltaban casi seis pisos para llegar a la parte baja.

—Estás herido…

—¡Es mi hermana!—le ordenó Lincoln agarrándose del techo—Es ahora o nunca.

—Dios, hoy no es mi día.—dijo Carol aferrándose al cuello del joven y estando bastante bien pegada a su cuerpo.

Sintieron ambos una caída libre, el aire reciclado contra sus blancas cabelleras hasta finalmente aterrizar resquebrajando el suelo y posiblemente las rodillas del chico.

—Por aquí.—dijo Lincoln sin perder tiempo siguiendo el rastro de destrucción.

Hasta que finalmente, frente a ellos se encontraba una puerta metálica derrumbada, con la figura de un hombre viendo hacia una cristalera frente a él. Tenía la ropa del asesino y su mismo corte de cabello. Pero parecía como si fuese solo una persona normal, no aquel monstruo agresivo que casi mató sin problema al famoso SpiderKid.

Ya en el camino de venida Lincoln le había contado su experiencia a Carol, por lo que solo quedaba caminar lentamente hasta pensar en una manera de… Escucharon algo yendo por encima de ellos con tal silencio, solo interrumpido por los llantos de dos chicas. En la parte superior había mucha agua corriendo por unos ductos gruesos.

—Es para enfriamiento.—susurró la Gata mientras más se acercaban.

Lincoln simplemente asintió con la cabeza dando otro paso.

—¿Tú? Deberías estar muerto.—dijo de repente Sandman sin si quiera voltear la cabeza.

—¿Qué?—dijo sin entender SpiderKid volteando de uno a otro lado.

—Pobre e ingenuo niño, creyendo que no estaba preparado.—dijo Marcus enfrente de ambos golpeando ambos puños y haciendo solamente ruido de tierra siendo compactada—Arriba.

Colgando de una de las tuberías se encontraba un ojo hecho completamente de arena que miraba en dirección a las escaleras por el pasillo de las escaleras que acababan de bajar.

—Eso es asqueroso.—dijo Carol al mismo tiempo que la arena flotaba de vuelta a su dueño original.

El hombre de arena dio media vuelta mientras su ojo faltante seguía regenerándose. Tenía cara de pocos amigos, con los dientes apretados y convirtiendo una de sus manos en una bola con pinchos y la otra en un martillo de arena.

—¡Ayuda!—escucharon la voz de Lana

—Vete, solo quiero estar con ellas.—dio la orden Marcus dando un paso en dirección de ambos.

—Si lo dices de esa manera tan amable, entonces… ¡No!—dijo SpiderKid molesto—Has hecho demasiado daño ya.

—Ellas son imperfectas, les duele, yo puedo hacer que el dolor se vaya.—dijo señalando su espalda con su cabeza.

—¿Qué?—dijo sin entender Carol hasta ver por unos monitores la habitación blanca—¿Eres un experimento?

—Soy un padre, que quiere unir a su familia.—la corrigió el Hombre de Arena dando otro paso—Aléjate de ella.

—Tienes un concepto muy enfermo de lo que es una familia.—dijo entonces SpiderKid dando otro paso enfrente, estaban a solo tres metros de distancia—Vas a pudrirte en la cárcel.

—Aun si pudieras hacer algo, solo escaparé, una y otra vez.—dijo Marcus dando otro paso—¡Más te vale darte prisa Comadreja, tengo dos invitados que vienen por el masaje de espalda!

—Gata ve por las niñas.—se puso Lincoln en posición de pelea—Yo lo distraeré…

—¡Porque eso salió tan bien la última vez!—dijo ella sabiendo que si dejaba morir a Lincoln, su amiga Lori jamás se lo perdonaría.

Antes de que el chico pudiera contestar tuvo que esquivar la bola con pinchos que intentó golpearlo, pero al dar el salto sintió en cambio el martillo golpeándolo en un costado y lanzándolo contra la pared.

La Gata esquivó uno de los golpes teletransportando su brazo derecho hasta los ojos del hombre de arena, y con sus garras destrozó los ojos. Inmediatamente sintió gran presión debido a que la arena de la cara se desfiguraba para comenzar a apretarla.

Su mano volvió a su posición con un chasquido, dejando tiempo que Lincoln volviera a entrar en acción acercándose al Hombre de Arena, dándole una patada en las piernas para que se derrumbase, logrando solo que la arena de las rodillas bajase, y Marcus se volviera unos centímetros más bajo.

—No debiste hacer eso.—lo tomó Marcus con una mano de arena gigante, deformando su cabeza en un martillo, dándole un cabezazo al niño y lanzándolo al suelo.

La Gata volvió a desaparecer sus dos brazos, uno de estos apareciendo en la entrepierna de Marcus, destrozando todo, causando que el Hombre de Arena se desnivelara. Sus otras garras estaban en la espalda.

Con un grito el Hombre de Arena disparó metralla de arena en todas las direcciones, lanzando los dos brazos de Carol y dándole varios golpes a la chica hasta que cayó de espaldas.

—¡Gata!—desde el suelo gritó SpiderKid levantándose de golpe y dando un puñetazo en el estómago de Marcus, pasando su puño hasta que la mitad de su brazo estaba dentro del cuerpo.

Marcus sonrió antes de transformar su estómago y que de varias partes salieran dientes de arena hasta que una boca se formó a mitad de su cuerpo.

—Por favor no…

Antes de que Lincoln pudiera decir algo la boca se cerró, atravesando parte de la piel de Lincoln con aquel filo y presión combinada. El gritó que lanzó fue tal que ni siquiera pudo ver al Hombre de Arena dándole un manotazo en el rostro, empujándolo de vuelta al principio del pasillo.

El chico volteó de vuelta a su amenaza, sabiendo que no tenía muchas opciones, lanzando una telaraña nuevamente en el rostro de Marcus mientras este se acercaba sin titubear.

—Ya sabes que eso no funciona.—dijo el Hombre de Arena absorbiendo la telaraña y dándole un derechazo en el estómago.

Inmediatamente SpiderKid, aun apuntando arriba comenzó a lanzar múltiples telarañas con ambas manos, lanzando un grito desesperado debido a que la mano de Marcus en su estómago estaba intentando atravesarlo transformándola en una especie de espada.

—No des patadas de ahogado, das pena.—dijo Marcus burlón antes de darse cuenta que ninguna de las telarañas le estaban dando en el blanco—Oye mocoso, fallaste.

—¡AHHHH!—gritó SpiderKid tomando con ambas manos las telarañas y estirando con todas sus fuerzas.

Marcus volteó arriba, viendo una tubería siendo rota justo a su espalda. No tuvo apenas tiempo antes de que un chorro de agua a presión le atravesase el pecho, provocando que parte de la arena que tenía se volviese inservible.

—¡NO!—gritó el Hombre de Arena empujando de una patada a SpiderKid y volviendo al laboratorio con un agujero en el pecho que no podía regenerar debido a que el agua en los bordes los había endurecido.

Tanto Carol como Lincoln respiraban con dificultad, pero el agua de la tubería les permitía permanecer conscientes.

"If I die before I wake, If I die before I wake.

I pray the Lord my soul to take, I pray the Lord my soul to take."

—¡Weasley no hay tiempo!—gritó Sandman con una de sus manos aun convertida en cuchilla.

La Comadreja salió de la puerta metálica con rapidez, lleno de manchas de aceite y con parte del rostro cubierto de carbón debido a los procesos de preparación que tuvo que realizar.

—Todo está listo.—dijo Weasley tragando en seco—Pero enserio Marcus, no deberías.

—¡Nadie me dice qué debo hacer!—gritó el Hombre de Arena apuntando con su mano espada a Weasley.

—De acuerdo, pero escúchame, una a la vez.—dijo Weasley mostrando en una de las pantallas un contador regresivo—Luego podremos ver a la otra, por favor, no hay más que pueda hacer.

—Espera por tu bien que esto funcione.—dijo Marcus mirando a las dos chicas—Megan, papi está aquí para ti.

—¡AYUDA! ¡ALGUIEN!—gritó la chica aferrándose a la pared mientras una tierna mano de arena fría comenzaba a envolverla.

—¡NO LO HAGAS MARCUS!—gritaba Lana desesperada por hacerlo entrar en razón.

—Espera tu turno, estaremos juntos y nadie nos separará.—dijo Marcus mientras levantaba en contra de voluntad a su hija que luchaba inútilmente contra el Hombre de Arena—Tranquila, será como dormir y despertar…

—¡No quiero! ¡No!—gritaba agitando pies y brazos al mismo tiempo que Marcus atravesaba la puerta—¡PAPÁ, NO!

—He sido un mal padre, las deje hace tanto tiempo, sé que no puedo compensarlo, pero puedo intentarlo.—dijo Marcus tomando una cuerda y dejando a su hija atada de pies y brazos—Hago esto porque te amo.

—¡ESTAS ENFERMO! ¡MUTANTE! ¡MATASTE A MI NOVIO! ¡TE ODIO! ¡TE ODIO! ¡TE ODIO!—gritaba Megan intentando de toda manera posible deshacerse de aquellas ataduras, al mismo tiempo que varios láseres apuntaban a su dirección—¡NOOOO!

Pero sus gritos fueron sellados una vez que Marcus pasó por la puerta metálica de protección y entró en la cabina de control.

—¿Todo listo?—dijo entonces a Weasley.

—Por favor Marcus, escúchame, tú eres el único Hombre de Arena que ha salido con…

—¡No me importa!—gritó Marcus apuntando con su brazo espada—Has lo que te digo.

—¡Por favor no!—gritó Lana impotente—¡Marcus yo confíe en ti!

—Desde que soy de arena nunca me he sentido más vivo.—confesó Marcus a la chica—De no ser por ti hubiera muerto, pero gracias por salvarme pequeña, sé por lo que has pasado, y aunque antes no pudiese decirlo, te cuidaré.

—¡No quiero que me cuides! ¡Quiero a mi papá! ¡A mis hermanas! ¡NO TE QUIERO VER!—gritaba Lana apenas con una voz lo suficientemente alta como para contestar.

—Tu débil cuerpo de carne no te permite pensar, pero cuando seas arena, verás cuanta libertad hay, deformar todo tu cuerpo a voluntad es… Lo más maravilloso que conozco.—dijo antes de voltear de vuelta a Weasley—¿A qué esperas?

—Perdóneme señorita.—dijo Weasley activando el botón rojo y provocando que la cuenta regresiva comenzara—Diez…

Todos en la cabina de control se encontraban con el corazón en un puño sabiendo el destino que esperaba a la hija del hombre de arena.

Nueve.

Lincoln volvió a levantarse gracias a que el chorro de agua llegó a su máscara. A pesar de todas las heridas tenía que seguir adelante, Lana y la otra niña iban a estar a salvo.

Ocho.

El Capitán Stacy y el oficial McBride veían la escena sin palabras, SpiderKid había ayudado a escapar a un mutante y atacó a varios policías.

—Y nosotros lo dejamos venir, es la última vez que nos engaña.—dijo el Capitán enfurecido.

Siete.

En la casa Loud todo era un terrible caos, recibían varias llamadas de conocidos preocupados al reconocer el rostro de Lana atrapado en el cuerpo de aquel mutante. Además de todo también se encontraba que Lincoln no se veía por ningún lado y viendo la destrucción en la pastelería provocó que la señora Loud cayera rendida al suelo.

Seis.

La Gata de Schrödinger también volvió a levantarse a sabiendas del peligro que era aquel maniático, veía bastante imposible ganarle con sus habilidades, pero al mismo tiempo tenía que proteger a los hermanos de Lori… Debía saldar su deuda.

Cinco.

Desde la prisión el señor Loud se encontraba hablando con sus abogados para programar la siguiente reunión con su familia, sin saber de todo lo que pasaba afuera y el dolor por el que dos de sus hijos estaban pasando. Se emocionó al escuchar al señor Nelson decirle que la última semana de diciembre después de Navidad había tres días libres.

Cuatro.

Desde el techo de un edificio Hawk Arrow veía como Johnson entraba a Central Park, esa pequeña basura bastarda traidora a Oscorp. Tragó aire al mismo tiempo que tensaba la cuerda y lo expulsó al mismo tiempo que la soltó. Su misión había terminado.

Tres.

En aquel momento tanto Jessica como Ronnie se acercaban a la zona de delito una vez que esta había continuado con el pago correspondiente, había muchos guardias y paramédicos apoyando a oficiales llenos de un liquido pegajoso. Jessica, sin embargo, encontró interesante clavada en el marco de una ventana una bufanda de colores. Se coló por la puerta trasera con mucha discreción y agachada tomó aquella prenda.

Dos.

Lisa y Norman recibieron una alerta desde sus celulares de que el proyecto había vuelto a ser iniciado, pero aquel no era un día para experimentación y Weasley no les notificó nada. Lisa intentó marcarle, pero no consiguió nada. Mientras que Norman abrió una aplicación con la cual tuvo acceso a todas las cámaras. w

Uno.

Lo último que Megan Hartnell pudo ver fue que todo se volvió blanco a su alrededor, a la vez que muchas luces comenzaban a golpear en todo su cuerpo, sin dejarle tiempo a pensar o distinguir nada a excepción del más puro terror. Podía sentir como sus pies dejaron de sostenerla y ella se hundía en un montón de arena. Su cabello siempre rubio con tinte rosado se deshizo a un color mundano hasta finalmente desaparecer.

Pero sabía perfectamente que debajo de esa arena no había un cuerpo suyo, solamente le esperaba la muerte como si de una cámara lenta se tratase. Ella intentó levantar sus brazos, pero fue inútil porque su mano ya se había desintegrado. Lo último que perdió fue la vista.

Entonces todo paso de blanco a negro, en los últimos restos de su conciencia sintió como la vida escapaba entre sus dedos hechos de granos de arena. Se hundió en el abismo infinito aceptando su destino, sabiendo que ya no tenía sentido luchar.

Desde la sala de control tanto Weasley como Marcus veían aquella escena, uno con una gran sonrisa y el otro horrorizado. Marcus vio aquella pequeña montana de arena permanecer inmóvil y esperó… Diez segundos, veinte…

—¿Megan?—dijo Marcus tocando el monitor.

—Es lo que intentaba decirte, eres el único que ha sobrevivido al proceso.—dijo Weasley antes de ser lanzado contra un equipo científico por un manotazo de Marcus.

—¡MATASTE A MEGAN!—gritó Marcus formando una espada de su brazo.

"Hush, little baby, don't say a word. And never mind that noise you hear.

It's just the beasts under your bed… In your closet, in your bed!"

Fue entonces que entraron tanto la Gata y SpiderKid, provocando que la atención de Marcus se dividiera.

—¡AYUDA!—gritó Lana desde el suelo.

—¡Llévatela!—gritó entonces SpiderKid—¡No puede cruzar el agua!—dijo al ver que aún no había regenerado el agujero en el pecho y que detrás de ellos una cascada de agua seguía saliendo de aquella tubería bloqueando casi todo el pasillo.

—¡AHHHH!—el Hombre de Arena estaba tan fuera de sí que directamente atacó a ambos con espadas en ambos brazos.

Tanto Gata como Araña esquivaron el golpe, pero la Gata no pudo prevenir que Lincoln la tomase y la lanzase hasta donde estaba su hermana.

—¡Yo me encargaré! ¡Ponla a salvo!—gritó furioso para luego ver por toda la habitación—¡¿Dónde esta la señorita?¡

—¡No está!—gritó Sandman juntando ambas espadas de arena para hacer un corte vertical que cortase en dos a SpiderKid, siendo esquivado apenas por milímetros.

Fue entonces que en los computadores se pudo ver un montículo de arena y varios rayos apuntando en su dirección.

—¡La mataste!—gritó Lincoln indignado.

—¡USTEDES MATARON A MI HIJA!—gritó Marcus lleno de furia.

Rápidamente, y sabiendo que no tenía alternativa Carol tomó a Lana, luego teletransportó una de sus manos hasta Weasley. Vio una última vez a Lincoln antes de volver a reaparecer junto al cuerpo de los otros dos después de la muralla de agua.

—¡NO!—gritó Marcus corriendo, empujando a Lincoln contra los monitores, provocando que estos estallasen.

Desde el otro lado de la cascada Carol apenas podía mantenerse de pie, sus piernas temblaron y cayó en un charco grande de agua, al mismo tiempo que tanto Weasley como Lana la movían para alejarla de toda esa conmoción. Los tres pudieron ver como el Hombre de Arena intentó golpear con su brazo derecho la cascada de agua, logrando solo que la parte de su brazo que pasó se desprendiera de su cuerpo y la arena se deshiciera como si fuera acido una vez cayendo al charco de agua. También parte de sus pies se estaba deshaciendo debido al charco del lado donde se encontraba, provocando que parte del rostro de Marcus chocase contra la cascada. Se quedaron los tres inmóviles escuchando la conmoción.

—Sé que puedes lograrlo…—dijo Carol en un susurro mientras abrazaba a una Lana devastada.

El Hombre de Arena de un salto se alejó, con la mitad del rostro desfigurado, un agujero en el pecho y un brazo menos. Todo siendo culpa de ese estúpido niño araña con sus estúpidas telarañas y su horrible hipocresía. Ya no tenía nada, ni cuerpo, ni hija, ni siquiera a la pequeña Lana para volver a probar el experimento. Iba a quedarse solo para siempre con un cuerpo mutilado.

Pero si él lo iba a perder todo, ese niño no se iba a quedar atrás. Ya no tenía nada que perder, eran solo ellos dos. Alguien tenía que pagar por la muerte de su hija y ese niño no tenía escapatoria.

Sin saber el destino que le esperaba Lincoln se levantó del suelo, su brazo había vuelto a abrir la herida de la primera batalla contra el Hombre de Arena por lo que manchaba de sangre su pijama viejo, que en aquel punto estaba tan rasgado que iba a servir más yendo a la basura que intentando lavarlo de tanta tierra y sangre.

Aquella era la prenda con la que no pudo salvar al señor Parker, y ahora también era con la que no pudo salvar a la hija del propio Marcus. El Hombre de Arena era un monstruo que merecía parar de una vez por todas, no solo por el señor Parker, o por la señorita que mató, sino también por la recepcionista, por todos los que dañó en la pastelería y en el edificio departamental donde se le vio por primera vez. Por todas esas veces que hizo llorar a Peter, lo traumatizada que dejó a su pequeña hermana Lana y cada maldita vez que intervino en su vida… Era un asesino despiadado.

"Mátalo" escuchó claramente la voz de Peter Parker, que iba muy en contra de lo que él consideraba correcto, pero ¿Qué tan correcto podía ser dejar vivo al Hombre de Arena? Dejar vivir a un asesino en serie, ¿Era la respuesta a lo moralmente correcto? ¿Cuánta sangre más tenía que derramar antes de que Lincoln tuviese que darle un alto?

Vio como por la puerta entraba un monstruo deforme, sin ningún color fuera del repetitivo patrón de arena. Su rostro estaba tan alargado y endurecido que parecía más bien como un demonio salido de los círculos más bajos del infierno, le faltaba su brazo y parte del pecho, además de que sus pies se habían fusionado y ahora se movía en una montaña de arena mojada que llegaba hasta su cintura.

—¡Tú!—gritó Marcus con los ojos bien abiertos.

—Mataste a Ben Parker, a tanta gente inocente, a tu propia maldita hija, casi me matas y además robas y lastimas a todas las personas que te rodean.—dijo Lincoln molesto.

—Y tú eres un niño insolente que provocó la muerte del anciano.—dijo el Hombre de Arena con una voz prácticamente distorsionada a la vez que su mano sana se transformaba en una mano grandes con garras.

—Yo no…Tú…—dijo Lincoln molesto.

—Yo no robé la tienda hasta asegurarme que tú y ese idiota se fueran, y yo no disparé mi pistola.—dijo finalmente sabiendo que lo tenía donde lo quería.

—¡Tú disparaste!

—No, tú golpeaste mi mano y provocaste el disparo.—dijo finalmente el Hombre de Arena complacido—¡Tú mataste a Benjamín Parker! ¡Y llevo desde entonces recibiendo la condena de asesino!

—¡Cállate!—gritó Lincoln temblando de pies a cabeza, no sabía si por el cansancio o porque Marcus por primera vez estaba diciendo algo que helara su sangre.

—¡Y me dije en la cárcel! ¡Si todos me van a tratar como una mierda de asesino!—sin darse cuenta desde el otro lado Carol escuchaba con mucha atención al ser ese mismo el discurso de ella—¡ENTONCES DEMOSLES GUSTO!—gritó moviendo su garra para aplastar al niño.

Lincoln esquivó el golpe girando hasta una puerta metálica con una ventana para ver al lugar de experimentación. Abrió la puerta de una patada e ingresó mientras que a su espalda Marcus transformaba todo su cuerpo en un puño que salió disparado.

Al momento de sentir el peligro SpiderKid saltó al techo y vio como aquel puño continuó su trayectoria hasta llegar a una pared resquebrajada provocando que la estructura del edificio comenzara a sacudirse. Lincoln sabía que si no encontraba la forma de detenerlo podía lograr que toda esa habitación y, tal vez incluso, el edificio se viniesen abajo.

Se desprendió del techo mientras la figura humanoide de Marcus intentaba regenerarse, logrando solo mutaciones horribles con varios agujeros en donde no debería haber una. Las mutaciones pararon de golpe cuando una cosa parecida a una cabeza alargada volteó a verlo mientras todo el cuerpo se agitaba.

Pero no lo miraba directamente a él, sino a sus pies. Lincoln bajó la mirada solo un momento, entendiendo que estaba encima de lo que antes había sido la hija de Marcus.

—¡MEEEEGAAAAAN!—gritó el monstruo profundamente dolido.

Lincoln saltó a una de las paredes esquivando un trozo de arena deforme que tenía muchas espinas puntiagudas, cada vez Marcus tenía menos control sobre su propio cuerpo. El hombre no se atrevió a tocar un solo grano de arena de su hija, sino que esquivó el cuerpo y salió corriendo hacia la pared en la cual estaba Lincoln, al menos correr era lo más cercano, no tenía piernas, era solo un montículo de arena con un torso inhumano acercándose a toda velocidad.

Fue entonces que SpiderKid vio un láser, lo tomó y apuntó a Marcus generando que parte de su tórax se hundiera más en la arena. Intentó volver a disparar pero el Hombre de Arena de un golpe destrozó el láser y lo mandó a volar varios metros por el aire, causándole unas terribles rasgaduras en su pecho. Tres marcas de garras de las cuales desprendía sangre junto a una contusión en la cabeza.

Pero Lincoln no podía permitirse perder, escuchó a la distancia sonido del agua recorriendo un canal subterráneo, supo inmediatamente de las alcantarillas, entonces entendió prácticamente todo en un parpadeo, aquella pared no estaba resquebrajada, sino que estaba parcialmente reparada después de un daño mayor. Si aquel lugar era donde habían creado al Hombre de Arena, solo podía significar una cosa, que por esa pared había escapado antes un terrible experimento.

Era su boleto de salida.

—¡Hey! ¡Cara fea!—gritó Lincoln apoyándose en aquella pared—¿Eso es todo lo que tienes?

Toda la arena de Marcus Flint comenzó a temblar violentamente mientras la cabeza daba sacudidas inhumanas y un gemido gutural salía de aquel cuerpo. Se lanzó contra SpiderKid, quien apenas tuvo tiempo de deslizarse en lo que la pared era rota. Lamentablemente no pudo evitar todo el cuerpo y fue enganchado por la mitad de un brazo de arena que lo arrastró directo a las alcantarillas mientras la pared del edificio se derrumbaba.

La habitación de experimentación quedó vacía, solo el pequeño cúmulo de arena que antes había sido Megan permanecía en medio de aquel desastre.

Lincoln entró de nuevo en las alcantarillas ahora con aquel monstruo. El lugar estaba particularmente húmedo debido a que el frío exterior derretía la nieve cuando esta se colaba por los apestosos drenajes. Apenas había uno de los caminos sin estar colapsado de agua, lugar donde el Hombre de Arena se encontraba, temiendo por su vida. Tenía gran parte de su cuerpo ya desfigurada porque al entrar de golpe cayó parte en el agua. Ya la forma ni siquiera era humana o parecía viva. Lo único que tenía era odio hacia SpiderKid.

Como si de un látigo de arena se tratase, extendió lo que le quedaba de brazo para acabar con el indeseable SpiderKid. Pero Lincoln solo esquivo rodando en el suelo y entrando al agua llena de deshechos, durante un segundo el olor le recordó a orines potentes antes de volver a la superficie, al hacerlo fue golpeado por un martillo de arena que comenzó a deshacerse debido a que varias partes fueron salpicadas de agua.

—¡No! ¡Detente! ¡Te vas a matar!—gritaba SpiderKid desesperado antes de volver a hundirse en el agua.

—¡TÚ VAS A MORIR!—gritó el Hombre de Arena, aunque en aquel punto ya era solo el Monstruo de Arena.

Volvió a dar otro puñetazo al agua, provocando una ola que lo golpeó en la parte baja de su cuerpo. Y otro puñetazo atravesando el agua sacando de ahí al tonto niño, aunque su puño finalmente se deshizo. Lincoln quedó pegado en el techo, tratando de escupir el agua putrefacta quitándose la parte inferior de la máscara mientras Marcus lanzaba proyectiles en su dirección. Gracias al sentido arácnido Lincoln pudo esquivar algunos, provocando que trozos de piedra de la alcantarilla cayeran al agua salpicando los alrededores y fueran deshaciendo el cuerpo de Marcus cada vez más.

—¡NO!—gritó Lincoln saltando enfrente de este cuando lo vio ladeado y apoyándolo para que no cayese enteramente al agua, a pesar de que Marcus seguía intentando golpearlo con pequeñas manos llenas de garras y otras formas punzantes.

—¡MUERE!—gritaba Marcus agitándose, finalmente toda la parte inferior de su cuerpo quedó sumergida en agua, y solo una pequeña parte de lo que antes había sido su cabeza, cuello y tal vez algo del torso se encontraban relativamente secos por estar intentando estrangular a SpiderKid.

—No me hagas…—dijo Lincoln intentando separar la arena de su cuello con agua, pero Marcus volvía a apoderarse de esa zona para terminar de ahorcarlo.

—Hacer…—dijo ahora mientras estaba rojo del esfuerzo y sentía sus piernas temblando.

—Esto…—ya no podía ver claramente.

En aquel momento Lincoln sabía que, si no hacía algo en ese momento, era la vida suya o la de Marcus. Pudo escuchar una voz en su cabeza diciendo "Lo hiciste bien" mientras él intentaba caminar en un vacío oscuro e infinito. Pero un último impulso arácnido le hizo abrir los ojos, ver porqué aún se aferraba a la vida.

Enfrente suya había tres entidades tan claras como el agua potable, caminando encima de la marea en medio del frío infernal. Su abuelo sonriendo al lado del señor Parker y en medio de ambos la figura aun paternal de su propio padre.

No era su turno.

Lincoln con un último esfuerzo dio un salto hacia atrás, hundiendo todo su cuerpo en las aguas negras. Sintió como la presión alrededor de su cuello iba desapareciendo hasta que no ejerció fuerza alguna. Pudo ver como la arena de aquel horrible rostro se desintegraba hasta quedar totalmente deshechas las facciones del rostro del desgraciado asesino. La corriente se llevó las cenizas del pasado, dejando a un agotado Lincoln hundiéndose en el agua.

Para su suerte su cabeza tocó fondo y eso le permitió con sus manos impulsarse ligeramente, la altura no era mayor a veinte centímetros, pero estaba tan tremendamente agotado que cualquier movimiento del agua parecía destrozarlo. Solamente salió su cabeza congelada flotando en la putrefacta corriente. Después de todo el infierno que había pasado podía volver a respirar entrecortadamente.

Intentaba no cerrar los ojos, sabiendo que si lo hacía no iba a despertar vivo. Para su suerte una figura oscura de cabellos blancos angelicales apareció frente a él, junto a la luz que lo rescataría del infierno al que había entrado.

"Mr. Sandman, bring us, Exit light!,Please, please, please, Enter night!

Mr. Sandman, bring us a grain of Sand!"

En la bahía de Nueva York no era inusual ver ratas grandes merodeando por los alrededores, cerca de la reserva de Caven Point, ya siendo altas horas de la noche, escapó una corriente de agua particularmente cargada de arena que terminó deslizándose hasta llegar a una pequeña playa extremadamente contaminada por basura.

Uno de esos granos de arena comenzó a rodar por el terreno hasta tocar la playa. Una vez ahí se hundió en la arena sin dejar rastro.

"We're off to never-never land."

FIN SAGA 2

Notas: Este capítulo me tomó una semana escribir, y es la culminación de lo que la paternidad afecta tanto en padres como hijos, muchos personajes aparecieron solo como cameo, pero creo que se debía centrar en los que eran importantes, ya tendremos más… Sobretodo con lo que se le viene a Lincoln. Sí, lamento bastante que Lynn Senior no tuviera más peso en este final, pero con un capítulo de 16k de palabras, creo que todos estamos de acuerdo que se mantenga como un pequeño cast para expresar algo muy grande al mismo tiempo. Espero que los paralelismo entre Lana y Megan, o Oscorp y el infierno, la Gata y Sandaman, Peter y Lincoln, no hayan sido muy molestos porque creo que abuse un poco de ellos.

Bienvenidos a la saga 3 Madness/Locura… TODO lo que sabían de esta historia va a cambiar para siempre a partir del siguiente capítulo, ¿Qué nuevos personajes saldrán? ¿Y cómo reaccionarán los viejos a estos eventos? Además de ver una nueva y hermosa portada traída por Arokham, que verán a partir del siguiente capítulo.

Bueno, si aún quieren un poquito más, déjenme darles una escena...

Epílogo

Varios medios de comunicación al ver uno de los tres laboratorios principales de Oscorp fueron derrumbados intentaron encontrar al CEO de la empresa, para Norman aquella situación le venía como bastón a un ciego, ya no tendría que sabotear su propia campaña, sino hacer algo mucho mejor, darle a la gente donde más le duele. Ahora sabía exactamente qué decir. Programó una entrevista virtual con el Daily Buggle, había guardado los videos de seguridad.

Su hijo, Howard McBride lo atendía checando su estabilidad física, pero viendo aquella sonrisa en su padre sabía que algo malo pululaba el aire.

—Voy a salir, suerte en tu entrevista.—dijo el doctor McBride.

Norman Osborn se preparó mientras escuchaba como el presentador J.J Jameson daba un mensaje para introducirlo a la audiencia y ayudarle en su campaña. Norman aclaró su garganta, era el momento. Lisa estaba sentada a su lado, manteniendo la señal de internet estable con un aparato.

—Jameson, muchas gracias.—dijo finalmente Norman con una voz cansada que no había usado nunca en su estadía del hospital—Me alegra ver que aún hay periodistas firmes en sus ideales.—dijo fingiendo acomodarse cuando realmente estaba perfecto.

—No es nada por el futuro alcalde de Nueva York.—dijo Jameson lamiendo las botas—Pero, señor Osborn, todos queremos saber, ¿Cómo es que terminó así de herido? Todos se preguntan, ¿Fue por el incidente del laboratorio?

Claro que Norman no podía ver a los espectadores del otro lado de la pantalla, pero fue tan simple imaginarlos poniendo atención, posiblemente inclinando las cabezas, para escuchar cada uno de sus enunciados, no era normal ver a alguien de su nivel y poder tan demacrado.

—En parte así fue.—dijo Norman provocando que Lisa volteara a verlo con una ceja muy levantada—Lamento decirle a la ciudad que hemos sido engañados…

—¡¿Engañados dice?!—dijo Jameson para agregar tensión.

—Así es.—dijo Norman con seguridad mirando directamente a la cámara, sabiendo que en aquel momento estaría viendo a los ojos a los ciudadanos—Esto fue un ataque deliberado de SpiderKid, había considerado darle una oportunidad, pero esto fue demasiado lejos.

—¿Cómo? ¿Qué?

—Verá, ¿Recuerda cuando fui atacado en mis oficinas principales hace un par de meses? ¿Quién estaba ahí orquestando todo? SpiderKid. ¿Quién encarceló a ese desagradable Buitre ya hasta que era muy tarde y todo el daño fue hecho? SpiderKid, ¿Quién atacó la pastelería Chordettes al medio día, dejando a un montón de oficiales malheridos en plena calle? SpiderKid. ¿Quién siempre parece saber dónde están todos los super villanos que aparecen en esta ciudad para detenerlos "justo" en el momento correcto? ¿Acaso el Duende Verde en cada ataque no recibe la visita de ese fanfarrón? Entre criminales se conocen, todos ellos tiemblan al saber que yo les voy a poner freno de una vez por todas.—decía cada vez aumentando más el tono, Lisa estaba bastante confundida, sabiendo que aquello era una mentira total—Es por eso que hicimos una iniciativa en las industrias científicas de Oscorp, la increíble doctora Loud creo un prototipo de armadura de arena controlada por inteligencia artificial, un hueco vacío con el cual detener a este infame que se hace pasar como héroe de pacotilla. Debe haber un traidor en mi empresa, que trabaja para la red criminal que teje SpiderKid.

—¡LO SABÍA!—gritó Jameson ya fuera de sí—¿Tiene pruebas para que nuestros espectadores puedan confirmar estas palabras?

—Por supuesto, miren, aquí está un video de SpiderKid intentando derrumbar la estructura de los laboratorios y mi máquina intentando detenerlo.

En la pantalla se mostró un video en el cual SpiderKid se acercaba a una pared y un puño de arena rompía la estructura hasta derrumbar la estructura, dejando aquel acceso bloqueado.

—¿Ese puño era…?

—La armadura, así es, aún tiene una conciencia artificial muy primitiva.—afirmó Norman como si dijera eso avergonzado.

Lisa sabía que aquello era una total mentira, pero por algún motivo no le importaba tanto como que en su perfil de LinkedIn comenzaron a llover ofertas de investigaciones científicas de alto nivel.

—¿Y por qué hizo estas armaduras señor Osborn?—preguntó Jameson.

—Tengo que admitir que me inspiré un poco en mi compañero Antony Stark.—dijo para dar créditos de la idea—Y su filosofía de proteger a todos los que pueda.

—¿Con Guardianes de Arena?—preguntó Jameson.

—Exacto, máquinas listas para proteger a la ciudad y limpiarla de todos esos criminales buenos para nada, ladrones, asesinos, violadores, mutantes, la escoria que inunda nuestras amadas calles.—dijo con mucha convicción antes de caer como si hubiera usado toda su energía.

—¿Se encuentra bien señor Osborn?

—Por supuesto, por supuesto, gracias John.—dijo reponiéndose—Como decía, creo que he dicho todo, SpiderKid, o la mente maestra detrás de esa alimaña, saboteó mis avances para mantener su control sobre la ciudad, y probablemente esté trabajando con ese tarado monstruo de Mysterio y quien sabe cuántos más para alejarme del poder, hombres más grandes que yo han caído al intentar cambiar el mundo a uno mejor Jameson.

—Por supuesto.—reforzó el presentador.

—Es la hora de que Nueva York se una, no solo como votación, da igual si gano yo o mi camarada Ramson, lo importante siempre es la seguridad de todos. Debemos sacar a los criminales como SpiderKid de las calles.

—En eso todos los ciudadanos, o por lo menos yo mismo, podemos concordar señor Osborn, muchas gracias por este tiempo, no debemos distraer más a los doctores, muchas gracias por su tiempo y la exclusiva y queridos espectadores no lo olviden, Abajo los mutantes, Osborn para alcalde.—dijo cerrando la entrevista Jameson—Pasemos a unos avances…

A lo largo de todo Nueva York aquel himno fue repetido múltiples veces por personas de todos lo niveles sociales, desde la clase más alta, hasta los barrios bajos. Incluso los que apoyaban al otro candidato tenían que admitir una cosa, los mutantes eran un problema grave y merecían ser erradicados, las calles volverían a ser de las personas buenas.

Pero una casa permaneció en casi total silencio. La televisión fue apagada por el control remoto, el hombre miró durante un segundo a la pantalla en negro antes de ver en su celular un mensaje especificando la fecha a inicios de enero.

—¿Inicia la siguiente parte del contrato? ¿Tan pronto? ¿En el hospital? Sí que estás desesperado por un milagro navideño para ganar las elecciones Norman.—dijo el sujeto tomando un casco con forma de pecera—El show vuelve a comenzar, las luces mueren, el actor vuelve a morir y también la actriz.

"Mr. Sandman bring us to never-never land."

Bom bom bom bom bom bom bom bombombom. Bom bom bom bom bom bom bom bombombom. Bom bom bom bom bom bom bom bombombom.