Spectacular Lincoln Loud
Capítulo 14 I will always think of you (Jane & Colman)
"I will always think of you."
—¡Lincoln! ¡Luan!—gritó una chica en medio de todo el caos del hospital entre lágrimas.
Tomó nuevamente su celular marcando a su novio, encontrando que el número no estaba disponible para hacer llamadas.
—Vamos, ¿Dónde están?—dijo ella intentando pasar por encima de la cinta amarilla de policía, pero fue detenida por un oficial de policía—¡Por favor mis hermanos estaban ahí!
—Aunque sea verdad, hay demasiados cuerpos niña, deberías dejar que los profesionales se encarguen.—dijo el oficial al mismo tiempo que daba media vuelta por ruido en la radio—Madison al habla, diez cuatro.
—Mad Man tenemos un diez veintidós en la zona noreste exterior, necesitamos a alguien que tenga estómago fuerte.
El oficial miró con temor a la niña detrás suya y luego preguntó muy bajo:
—¿Es un diez cincuenta Holiday?
Nunca le gustaban ese tipo de noticias, sabía que dentro del hospital la situación era de pesadilla, pero por lo que decía su leal compañero aquello podía ser un incidente lo suficientemente feo como para que necesitaran a alguien especializado para limpiar la escena.
—Diez cuatro, por favor solo ven Madison, corto.—dijo desde el otro lado la figura.
—Corto.—dijo finalmente el oficial, al ver a su espalda la chica ya se había ido—Pobre niña.
Lo que el oficial Madison no pudo ver fue que mientras estaba de espaldas Lori finalmente se coló por la cinta amarilla y caminaba entre las sombras, alejándose lo más posible de los policías y rescatista solo para buscar a sus hermanos. Casi todos estaban concentrados en la parte de fuera, pero había muchísima gente en ambulancias siendo atendidas por doctores que tampoco es que parecieran estar bien.
Pudo ver unos mechones blancos entre la multitud, emocionada se internó entre todas las personas y empujó a muchos enfermos hasta que finalmente se encontró con tanto Lincoln como Luan abrazados mientras miraban al hospital con algo de sueño, en el caso de Luan con los ojos rojos, pero sus expresiones cambiaron a unas de alegría al ver a su hermana.
—¡Literalmente nos tenían preocupados!—dijo Lori casi dando un grito que no estaba definido si estaba molesta o alegre.
—Estamos bien, Luan es una heroína.—dijo Lincoln abrazando a su hermana comediante.
—Super Luan jaja, ¿Lo entienden?—dijo la chica sonriendo levemente, si bien no era su humor normal, no parecía devastada.
—¿Qué paso?—dijo Lori incrédula.
—Bueno, Mysterio atacó el hospital por lo que dice la policía, tiene un gas que te hace tener pesadillas muy fuertes.—explicó Lincoln sin entrar en detalles de cómo sabía aquello—Luan logró de alguna manera salvarme.
—No, no lo hice.—dijo ella sonrojada.
—Claro que sí, lo último que recuerdo era mi ventana rota y yo intentando salir por que un monstruo quería atacarme, pero luego… Un ángel llegó.—dijo Lincoln intentando sonar lo más convencido de sus palabras—Y me llevó por todo el hospital de la mano hasta que finalmente caímos desmayados en el suelo afuera.
—¿Cómo recuerdas eso? Yo ni siquiera sé qué pasó después de que hablé con el señor McBride, todo es tan Mysterio-so.—dijo Luan al mismo tiempo que soltaba una risita leve.
—Es el efecto del gas, ya pasará…—dijo Lincoln no muy convencido de sus palabras.
—Sí, aun duele la cabeza.—dijo Luan mirando atentamente a su hermano.
—Literalmente estoy sorprendida que estén hablando de gases y Luan no haya hecho un chiste de…—y se detuvo ahí porque un enfermero se acercó a ellos.
—Nombres.—dijo sin ganas aquel hombre.
—Familia Loud.—dijo Lori tomando a sus hermanos por los hombros.
El hombre tomó la carpeta y comenzó a buscar entre los nombres la sección con la letra L.
—¿Lincoln Loud?—preguntó provocando que el niño levantase la mano—¿Y ustedes?
—Hermanas, lo cuidábamos.—dijo Lori asintiendo con la cabeza.
—Es bueno que hayan salido del hospital vivos.—dijo el enfermero lanzando su mejor sonrisa—Un policía les hará unas preguntas y podrán irse.
—Gracias.—dijo Lori al mismo tiempo que veía a dos policías y un hombre pelirrojo acercarse.
—Oficial McBride.—saludó Lincoln inmediatamente con respeto—Capitán Stacy.
—¿Por qué siempre que tenemos ataques de mutantes hay un Loud involucrado?—dijo el Capitán Stacy intentando calmar las aguas tensas.
—¿Acaso sugiere que es nuestra culpa?—dijo Luan molesta.
Claro que ella aún no perdonaba a la policía por lo que le hicieron a su padre, pero al menos Stacy creyó que una cara conocida sería lo mejor. Interrogó a Luan, no consiguiendo mucha información, fuera de que ella casi había perdido la conciencia con el gas, de Lori obtuvo solo la información de cómo se enteró del asunto y vino en cuanto pudo, después escuchó la versión de los acontecimientos de Lincoln.
—¿Cómo recuerdas tantos detalles?—preguntó el Capitán sorprendido.
—Estuve en el centro comercial, con mis amigos en lo del Duende Verde, creo que era el mismo gas.—dijo Lincoln rápidamente esquivando la bala.
—Tiene razón.—dijo el oficial McBride, quien llevaba a su esposo recargado sobre su hombro, se veía mareado pero fuera de eso bastante bien—Bien chicos, están limpios, yo los llevaré a su casa.
—Gracias señor McBride.—apreció el gesto Lori—Pero le dije a Luna y Sam que nos esperaran unas calles de distancia.
—Sí, lo mejor será que vayan a descansar, ha sido un día largo para todos y el enfermo, no parece tan enfermo.—dijo el Capitán Stacy dándole dos golpes en el pecho a Lincoln—No soy doctor, igual será mejor que lo revisen en cuanto sea posible.
Lori agradeció y comenzó a preparar todo para irse mientras los oficiales continuaban teniendo su conversación.
—George, ¿Quieres que pase por Gwen? Se puede quedar en mi casa en lo que dejo a Howie.—explicó el oficial McBride.
—Sí, gracias Harold, pero regresa cuanto antes.—dijo el oficial viendo como los Loud eran escoltados hasta la salida.
—Hey, al menos todos estamos bien.—dijo Luan optimista.
—Sigo sin saber donde está Bobby, me preocupa.—dijo Lori mirando en todas direcciones.
Vio a la distancia pasar un montón de personas con trajes especiales llevando bolsas negras a rastras hasta un camión bastante cargado, aquella escena era lo suficientemente terrible como para apartar la mirada e ir en dirección al auto con Luna y Sam.
Para sorpresa de nadie las dos chicas se encontraban dándose apasionados besos que tampoco habían escalado a nada más, solo se les veía felices y al enterarse que todos volvían sanos y salvos, hizo que Luna se sintiera incluso mejor.
Lori se permitió sonreír, todos estaban a salvo, Bobby debió de haberse quedado atascado en el tráfico, eso era todo.
"I see your face when each day's through."
El doctor miró de vuelta a la fotografía en su escritorio, la mirada de su hijo le devolvió una sonrisa en el rostro, dándole las fuerzas necesarias para levantarse del escritorio usando su brazo para acomodar su bata, se tomó la molestia de acomodar su cabellera rubia con un espejo que tenía ahí dentro. Podía escuchar a su esposa en el laboratorio principal moviéndose de un lado a otro para mantener todos los materiales potencialmente peligrosos fuera del alcance de los niños.
—Martha, cariño, tranquila.—dijo el hombre relajado mientras salía de su pequeño despacho y veía a una mujer afroamericana con el pelo esponjado yendo de un lado a otro bastante alterada.
—Ni siquiera te has puesto tu prótesis Curt, llegarán en el camión escolar en cualquier momento.—le reclamó ella a la vez que ponía seguro a un cajón con un sticker grande de un triángulo amarillo con una exclamación.
—Son niños, entusiastas de la ciencia, solo hay que impresionarlos durante dos semanas y luego darles el diploma.—dijo el hombre cerrando la puerta de su oficina—Además tú eres la que aún no te peinas.
Pero su esposa solo le regresó una mirada enfurecida, cosa que hizo que el Doctor Connors tomara una probeta de plástico con una araña y la guardó en una estantería bastante alta.
—Es un afro, volvieron a estar de moda.—dijo ella acariciando su cabello esponjado mientras terminaba de apagar una computadora—Puedo oír que llegan en el bus, vamos a recibirlos.—dijo Martha acomodando la bata de laboratorio suya y acercándose a la de su esposo—Doctor Connors, puede separar el código genético de los cómodos, pero no puede armar una bata.
—Todos tenemos defectos doctora Connors.—dijo el Doctor Curt con una sonrisa tonta en su rostro, robándole un beso a su esposa.
Pudieron escuchar el sonido de un timbre electrónico, sabiendo que finalmente estaban ahí los cuatro niños, la pareja se dirigió hacia la puerta para darles la bienvenida, era la primera vez que atendían niños desde…
—¿Estás seguro que podrás?—preguntó Martha preocupada unos pasos antes de llegar a la puerta.
—Ya pasaron seis años.—dijo finalmente el doctor Connors ajustando su garganta y abriendo la puerta—¡Bienvenidos niños!
Rápidamente entró una chica que prácticamente saltaba de alegría mientras sus ojos, engrandecidos por sus lentes, eran agrandados y veían en todas direcciones.
—Hola, Doctor Connors, soy Gwen, Stacy, gran fanática de sus investigaciones.—dijo la chica de cabello corto y rubio ofreciendo la mano izquierda para estrechar.
El Doctor le devolvió el saludo al mismo tiempo que la siguiente niña entraba por la puerta, esta no parecía en absoluto contenta, más bien como si estuviera molesta y andaba de manera lenta.
—Liz, hola.—fue la simple respuesta de una chica que hablaba con la boca prácticamente cerrada y con los brazos cruzados, tenía un largo cabello oscuro que llegaba hasta la cintura.
La pareja de casados se miró rápidamente, era bastante evidente quien de esas dos había hecho el trabajo y quien fue la que solo se juntó con la lista del grupo. Lo que no esperaron fue lo siguiente:
—Y nosotros.—dijo la voz de Bill.
Era imposible, su hijo…
—Lincoln Loud.—continuó una voz demasiado parecida a la anterior, pero en un cuerpo totalmente distinto al que recordaba, un niño con cabello blanco.
—Y Peter Parker, un placer doctor Connors.—dijo un niño de cabellos castaños con un lunar en la mejilla y anteojos incluso más grandes que los de la niña rubia.
Esas voces eran tan parecidas…
La doctora Martha se dio cuenta de aquel casual de los acontecimientos, y sabiendo cómo reaccionaría su marido se apresuró a dar un fuerte aplauso:
—Bienvenidos niños, somos el doctor y la doctora Connors, ¿Preparados para unas emocionantes semanas de ciencia y descubrimientos?
—¡Sí!—dijeron Peter y Gwen.
—Bien.—dijo alegre, mas no muy convencido Lincoln.
—Como sea.—fue la respuesta de la chica Liz.
Iban a ser dos largas semanas, y el doctor Connors lo sabía.
"And days go past, (Oh, so fast), but memories, they last."
Habían pasado los días desde aquel incidente y no había noticia alguna de Bobby, provocando que Ronnie ni siquiera asistiese a la escuela, de hecho, se la pasaba casi todo el día con el Capitán Stacy y el Oficial McBride, cosa de la cual tanto Clyde como Gwen contaban en la mesa de los nerds.
—Supongo que ser amiga de los que tienen padres policías tiene sus ventajas después de todo.—dijo Lincoln provocando que todos voltearan a verlo, menos Peter que de hecho se rio un poco—¿Qué?
—Si fuera una de tus hermanas no estarías bromeando.—dijo cruelmente Clyde.
Claro que ellos no iban a saber que Lincoln llevaba varios días buscando a Bobby por todos los lados de la ciudad hasta altas horas de la noche, priorizándolo a incluso atrapar criminales, el único enterado de eso era claramente Parker, pero aun así estaba sonrojado por reírse.
—Solo digo que debemos levantar el ánimo, Bobby debe estar bien.—dijo Lincoln confiado.
—¿Cómo lo sabes?—dijo Liam indiferente.
—Todo siempre termina bien.—dijo Lincoln no muy convencido y notando ardor en sus mejillas.
—Lincoln…—dijo entonces Clyde tomándolo del hombro.
No pudieron continuar porque rápidamente un grupo de jugadores de futbol americano hacía escándalo en el medio de la cafetería. Lincoln fácilmente se imaginó que esa tal vez era la razón por la cual Ronnie no iba a la escuela, saber que mientras todo su mundo se derrumbaba el resto de seres humanos seguían sus vidas con tranquilidad.
—Me pregunto ahora qué los hizo gritar así.—dijo Peter girando sus ojos hacia arriba y abriendo la boca para hacer arcadas.
—Seguramente algo estúpido.—dijo Liam levantando una ceja.
No tardaron mucho en descubrir qué había pasado porque rápidamente Lynn se acercó a la mesa de los perdedores con fuego destellando en sus ojos, metafóricamente hablando.
—Necesito hablar contigo.—dijo Lynn a su hermano y continuó sin voltear a ver a los demás—A solas.
Sin pensárselo dos veces todos tomaron sus bandejas de comida y salieron corriendo a otra mesa cercana, dejando a los dos hermanos solos, Lynn simplemente se sentó en frente de Lincoln y dejó caer su cabeza sobre la madera.
—¿Qué paso Lynn?—preguntó Lincoln preocupado.
—¿Soy una chica linda?—dijo Lynn con la cabeza agachada y oculta entre sus brazos, pero su rostro se veía claramente rojo.
Si Lincoln antes estaba avergonzado ahora estaba completamente incómodo.
—Sí, digo no para mí, pero sí ehhhh…—comenzó a balbucear—¿Qué paso Lynn?
—Te voy a contar un secreto que no se lo tienes que decir a nadie.—dijo Lynn confidencial—Creo que SpiderKid está en esta escuela.
"Brillante deducción Sherlock" es lo que hubiera dicho Lincoln de no ser porque su rostro pasó del rojo vivo al blanco como su cabello.
—Sé que no me vas a creer, pero al inicio del año… Bueno, digamos que nos vimos muy de cerca.—dijo Lynn encerrándose aún más—Y dijo que yo le gustaba, pero desde entonces no ha vuelto a hablarme.
Se llevó una mano al rostro a la frente para calmar el dolor de cabeza sin saber que su hermano estaba más pálido que Lucy.
—Okey…—dijo Lincoln con un gran nudo en su garganta que no le permitía saber qué decir.
—Sé que no me crees, pero lo vi con mis propios ojos.—dijo Lynn convencida y acumulando enojo.
—¿Se lo contaste a los del equipo de futbol?—preguntó Lincoln intentando evadir el tema lo máximo posible.
—Sí, yo pensé que eran mis amigos, pero me siguen tratando como menos solo porque no me permiten unirme a la liga masculina.—dijo ella finalmente soltando un golpe a la mesa—Es horrible ser yo, no soy lo suficientemente bonita como para ser una chica normal, no importa cuánto intente fingir, pero tampoco soy lo suficiente como para entrar al equipo de futbol solo por ser chica.
—Es como si fueras dos personas.—dijo Lincoln comenzando a recuperar un poco de su color—Puedo entenderlo, ¿Qué fue lo que te dijeron?
—Que aunque lo que dije fuera cierto, soy tan ruda y descuidada que seguramente SpiderKid me confundió con otra chica.—admitió finalmente Lynn.
Era doloroso para Lincoln lo cierta que era esa afirmación, pero claro que no podía darle el contexto a su hermana.
—Yo te creo.—fue lo que finalmente dijo Lincoln.
Lynn solo levantó la mirada y sonrió de medio lado.
—Eres mi hermano, tontito.—dijo ella finalmente levantando la cabeza de entre sus brazos—Pero gracias.
—¿Vas a seguir con los del equipo de futbol?—preguntó Lincoln.
—No, y tal vez me salga de las porristas, ya me cansé de fingir quién soy.—dijo ella levantando un puño y golpeando la mesa—¡Me uniré al club de boxeo!
—¿Es mixto?—preguntó Lincoln.
—No lo sé, pero no quiero estar cerca de esos tarados en un buen tiempo.—dijo Lynn sonriendo, Lincoln también se permitió sonreír—¿Hoy también llegas tarde?
—Si, vamos a ir otra vez con los doctores Connors.—dijo Lincoln haciendo una mueca de medio lado que fingía ser una sonrisa—Ciencia…wuhu.
—Nunca te vi como un hombre de ciencia Linc, pero me alegra que finalmente estés haciendo algo aparte de ganarte palizas en la calle.—le felicitó Lynn.
La chica había recobrado su tono habitual, y eso lo supo Lincoln cuando finalmente se levantó y salió disparada hacia el pasillo, posiblemente a buscar al entrenador de boxeo, o a la líder de las porristas para salir del equipo.
Sea que lo que fuera, al menos su hermana Lynn no lo odiaba como SpiderKid, a diferencia del resto de su familia. Pero inmediatamente se dio cuenta que Peter Parker iba a burlarse mucho de él cuando les contase el contexto a sus amigos. Estos se acercaron a preguntarle qué había ocurrido. Lincoln no tuvo más alternativa que explicarles de manera muy básica todo.
Al terminar volteó directamente a ver a Parker quien solamente sonreía mientras levantaba una ceja. Iban a ser unas largas semanas para Lincoln, pero al menos podía distraerse mientras seguía buscando a Bobby.
"Summer, Winter. Year by year (Year by year)."
Nuevamente asistieron con los doctores el grupo de cuatro niños, aquella vez Liz llevaba el uniforme de porrista, pensando que así la escuela no le haría ir con los nerds debido a sus entrenamientos, pero el director Efdez simplemente no le importó. Por otro lado, tanto Gwen como Peter anotaban toda la información que daban los doctores en libretas, mientras que Lincoln solo veía, pretendiendo entender de lo que hablaban.
—Oh vamos Liz.—intentó animarla la doctora Connors—No pongas esa cara, piensa que vas a aprender cosas importantes aquí.
—¿Qué tiene de importante los genes de los lagartos? Como si saliera en las noticias.—dijo ella fastidiada—¿Para qué sirve todo esto?
La doctora intentó contenerse para no regañarla por tal manera de hablarle, entonces volteó a ver a su marido y asintió.
—Bueno, Liz tiene un punto, no les hemos dicho qué función tiene.—admitió Martha—Lo estábamos dejando para el final, pero, observen.
El doctor Connors presionó con su brazo bueno un botón rojo debajo de un escritorio y una repisa comenzó a soltar varios silbidos mientras humo salía de la parte baja. Fue entonces que cuatro probetas con un líquido amarillo salieron a la luz detrás del cristal.
—¿Pipi congelada?—preguntó Liz ya con algo de interés.
—Casi.—dijo el doctor Connors—Bueno no, es algo mucho más importante.
Tomó una tableta de su bolsillo en la bata y mostró una secuencia de ADN del mismo color que el contenido en los frascos.
—Doctor, incluso yo no entiendo qué es esto, pero por como lo están mostrando debe ser algo grande.—dijo Gwen queriendo saber más.
—Es la cura contra el cáncer.—dijo el doctor Connors con un aire místico—O al menos un tipo de cáncer, la leucemia linfocítica aguda.
—¿Qué?—dijeron los cuatro niños ya todos impresionados, aunque la mayoría ni siquiera sabía de lo que estaban hablando.
—Lo que oyeron.—dijo la doctora lanzando un largo suspiro ya que su marido tuvo que volver a su despacho decidido a encontrar algo, ella prosiguió—Todos tenemos un motivo para lo que hacemos, ¿No?—comenzó la doctora Connors mirando ya no a los niños, sino el líquido amarillento.—mantuvo su sonrisa con mucho esfuerzo—La leucemia linfocítica aguda es un tipo de cáncer que afecta principalmente a niños jóvenes.—explicó ella tocando el cristal que la separaba de la cura—Iniciamos esta investigación con los genomas regenerativos del reino animal, hoy en día principalmente lagartos, hace siete años porque nuestro hijo, Billy, lo diagnosticaron con leucemia aguda…—se detuvo durante casi un minuto entero, no pudiendo evitar llevar una mano a los ojos.
—¿Todo esto puede curar el cáncer? ¿De verdad?—preguntó Liz ya sin su mal humor, casi que parecía avergonzada—Yo, lo siento doctora Connors.
—Está bien, nunca publicamos en nuestros estudios nuestras motivaciones, los científicos estamos acostumbrados a hacer un montón de trabajo duro solo para que pocas cosas sean reconocidas, en este mundo importan los resultados, no los sentimientos.—dijo la mujer presionando nuevamente el botón y provocando que las muestras bajen, su sonrisa volvió a una más natural—Aún nos falta experimentación y aprobación antes de patentar el medicamento así que espero que sea nuestro pequeño secretito.—guiñó un ojo de complicidad.
—Por supuesto.—dijeron los niños inmediatamente al mismo tiempo que el doctor Curt salía del pequeño despacho con un marco de fotografía.
—Este era Billy.—dijo el doctor mostrándoles la fotografía de un niño, blanco como su padre y con el cabello café esponjado casi igual al de su madre, solo que más corto, tenía unos lentes grandes y un lunar en su mejilla derecha, usaba un uniforme de beisbol.
—Se parece a ti.—dijo Lincoln a Peter en voz baja.
—Solo un poco.—contestó la doctora Connors al mismo tiempo que tomaba la foto y la dejaba al lado de una computadora—Imagínense cuantos niños dejaran de morir cada año si este tratamiento termina siendo patentado, miles.
—Bueno, eso si no lo venden a miles de dólares la dosis.—dijo el Doctor Connors finalmente sonriendo.
—Oh son solo niños, no saltes otra vez con que necesitamos salud pública.—dijo la doctora al mismo tiempo que tomaba un portapapeles para ver las actividades que faltaban.
—Pero es necesaria.—dijo el doctor Connors sonriendo causando que el ambiente volviera a ser animado, y ahora con la atención de Liz y Lincoln en el entendimiento más cercano de los reptiles—¿Saben que antes habíamos intentado esto con distintos insectos?
—¿Cómo cuales?—preguntó Peter sin tener idea.
—Ya sabes, abejas, hormigas, escorpiones y arañas.—dijo el Doctor Connors como si fuera lo más natural—Pero en Oscorp retiraron la inversión por "falta de resultados".—dijo esto último acentuando mucho las palabras.
—Por supuesto, el año pasado fuimos de excursión al zoológico y entramos a la casa de los insectos que fueron donados por ustedes, ahhh que día, ¿Se acuerdan Lincoln, Peter?—preguntó Gwen.
—¿Qué si lo recuerdo?—dijo Lincoln llevándose la mano con la picadura de la araña a su espalda—No mucho, pero ahora todo tiene mucho sentido.
Tanto Lincoln como Peter intercambiaron miradas.
"I'll hear the song inside my ear"
Ronnie terminó cansada después de la vigésimo quinta vuelta por la manzana, el capitán Stacy la dejó en la puerta de su casa, pero ella no estaba dispuesta a volver a dormir, no sin su hermano cerca.
—Mandaré a nuestro equipo nocturno a que sigan buscando niña, pero me temo que si en dos días no tenemos noticias…
—¡No lo diga!—dijo Ronnie cerrando la puerta de golpe—Solo no lo diga…
—Encontraron su motocicleta estrellada cerca del hospital.—terminó de decir el Capitán Stacy—Si necesitas hablar, toma mi número.
Le entregó una tarjetita de presentación. Ronnie la rompió en dos pedazos, necesitaba a su hermano, no el tonto número de teléfono de la policía.
—Solo duerme un poco niña.—le aconsejó el oficial cerrando la puerta y alejándose del lugar.
—Sili dirmi in pico niñia.—repitió Ronnie con asco, ya eran bien altas horas de la noche y su hermano seguía sin aparecer, después de más de cinco días—Aun no ha pasado una semana, aun no.
Abrió la puerta de su casa y se tiró sobre su cama, reconociendo que todos los músculos de su cuerpo estaban agotados. Pero sus ojos se rehusaban a ser cerrados o soltar una lágrima.
—Vamos, vamos…—dijo Ronnie tomando su celular, no tenía batería, llevaba días sin cargarlo.
Le tomó casi 10 minutos para tener su celular nuevamente funcionando al mínimo de batería, pero al menos podía continuar con publicaciones y… Le llegó un mensaje de investigaciones Alias: "¿Ya entregaste la bufanda?" Ronnie de malas tomó una bufanda del escritorio y la metió en su mochila de mano y contestó "No".
"Date prisa" le respondieron de vuelta.
Claro, Jessica Jones la borracha treintañera sin amigos o vida social ahora era la que tenía prisa por resolver este caso, ella no tenía por qué preocuparse por nada, ni nadie, y si alguien intentaba amenazar con su vida, solo los amenazaba con sus poderes mutantes.
—Maldita seas…—dijo Ronnie llevándose una mano a la frente.
"Mi hermano desapareció" mandó el mensaje como si eso fuera a ayudar.
"¿Por qué me lo cuentas?"
Ronnie se preguntó lo mismo, esa mujer ni siquiera le agradaba, pero ahí estaba ella, a las tres de la mañana mensajeando con una asquerosa mutante.
"Cuando lo encuentre, volveré al caso" dijo ella.
"Ok" fue la simple respuesta de la detective.
Ronnie salió de la aplicación de chat y vio que tenía mil notificaciones pendientes entre mensajes y llamadas, dio una vista rápida hasta que se topó con una que casi le hace a su corazón detenerse. Eran tres mensajes de voz por parte de Bobby… Del mismo día que había desaparecido, se imaginó que probablemente también había muchos mensajes de texto, pero tenía tantas notificaciones que sería imposible tomar nota.
Decidió reproducirlos:
—Ronnie, contesta por favor, no quiero que estemos peleados, te juro que compensaré cuanto antes todo esto, sé que mi palabra no vale mucho, pero sabes que enserio te quiero.—dijo la voz antes de que sonara una campana escolar—Inicia la clase, por favor contesta.
El segundo mensaje fue mandado con una hora de diferencia:
—Ronnie, solo para saber cómo estás, voy a ir por Lincoln y Luan, están en el hospital, si cualquier cosa pasa por favor avisa a mamá y tranquila, estaremos bien, quédate segura en la escuela… Y por favor contesta…
El tercer mensaje apenas era de veinte segundos, se escuchaba la motocicleta de fondo en un inicio.
—Ronnie, te quiero.—dijo Bobby al mismo tiempo que se escuchaban gritos de fondo—Por favor, contesta cuando…AHH.
Fue tan súbito e inesperado que dio un salto en la cama a pesar de que sus músculos estaban rotos del cansancio. Aquel ruido… Solo podía significar, pero no… No era posible, no era posible… Ronnie comenzó a tomar bocanadas de aire con mucha fuerza al mismo tiempo que se forzaba a mantenerse en pie.
Su hermano primero gritó, luego se escuchó el sonido de dos objetos metálicos chocando y entonces la llamada colgada. Debía ser solo una pesadilla, era demasiado de noche y no se había dado cuenta de lo que en verdad pasó… No…
Se levantó de la cama, abrió la habitación donde estaban sus padres, su madre dormía, aunque ella sabía que debió llegar apenas minutos antes que ella a la casa, pero Ronnie no tenía nadie más en su vida.
—¿Ronalda? ¿Qué haces despierta tan tarde?—preguntó la mujer sorprendida de ver a su hija levantada, se veía que había estado llorando mucho recientemente.
—Ya sé que le pasó a Bobby.—dijo ella sintiendo un nudo en la garganta y tomando su celular.
—¿Qué?—dijo su madre sin entender.
El audio de Bobby aunque fue corto fue suficiente para hacer que su madre se llevara ambas manos a su boca y despertar a su papá quien estaba roncando tranquilamente al lado de ellas hasta entonces.
—Mijo…—dijo la enfermera llevando una mano a la cabeza y soltando unas lágrimas silenciosas.
Si se mantenía entera era solo para que su hija no la viera derrumbada.
—Ronalda, yo… Yo lo siento tanto.—dijo el hombre a quien llamaba padre llevándose ambas manos a la cara tanto del cansancio como intentando quitarse un gran peso de encima—Ve a dormir, tenemos que hablar…¡MI HIJO!
El hombre ya no pudo soportarlo más y comenzó a llorar a todo pulmón, por algún motivo eso no le importó a Ronnie, solo le importó ver a su madre luchando para mantenerse entera, era bastante claro que la confusión era grande. Pero para Ronnie esa noche se sintió como una eternidad que solo era prolongada por la abrumante oscuridad de la habitación donde estaba sola y los constantes gemidos de sus padres bañados en llantos. Aunque claro que ella no había soltado una lágrima, cosa que la hizo odiarse más de lo que podía… Había tanto en su cabeza, y aun así no podía descansar.
Ya no había duda alguna de lo que había pasado.
Y al día siguiente cuando su madre fue junto al Capitán Stacy a la morgue, la peor pesadilla de Ronnie se había hecho realidad.
Estaba sola.
"Trying to Restart. That be Smart."
Curt continuaba con el testeo inyectando a unas ratas de laboratorio alteradas para producir bajas dosis de linfocitos. Si no lograba que este suero fuera el bueno sus fondos iban a estar incluso más limitados, por lo que no podía permitirse descansar de nuevo.
—Curt, voy a casa, no te quedes hasta muy tarde cariño. —dijo su mujer dándole un beso en la mejilla mientras su marido miraba a la computadora directamente—Te amo.
—Yo también te amo.—dijo cerrando los ojos.
Se sintió culpable de desobedecer las ordenes, ya que nuevamente se quedó hasta que pudo terminar de secuenciar una proteína, que con la potencia de su computadora fue de casi tres horas, solo le quedaban algunas funciones y testear la sangre de ratones cuando sintió sus parpados pesados, ya eran altas horas, pero no importaba al doctor Connors…
…
Nuevamente otra noche solitaria en el laboratorio, ya no era natural lo enfrascado que estaba en el desarrollo de esa cura.
—Tú puedes Curt.—se dijo a sí mismo.
Pero al combinar el genoma regenerativo de la araña con las muestras de sangre de ratones, no pasó nada. Solo otro error en la computadora, no podía permitírselo, no ahora.
Lanzando un grito que no iba a ser escuchado por nadie se decidió a lanzar las probetas al piso. El pequeño teléfono celular comenzó a sonar en su bolsillo, era su esposa. Colgó cerrando los ojos, aun recordaba las palabras de ella:
—Curt, lo intentamos, tenemos que aceptar que no vamos a encontrar una cura, es mejor que pasemos nuestros últimos días con él, te extraña mucho.
Pero el Doctor Connors se negaba a escucharla, no iba a perder a su hijo que tanto había amado solo por una enfermedad. Tantos logros que había hecho aun con su discapacidad y, sin embargo, el mayor y del que más orgullo sentía era única y exclusivamente su hijo, sin duda alguna.
El teléfono de su oficina fue ahora el que sonó, pero no, no iba a perder su tiempo en eso, todavía quedaba investigar en las propiedades degenerativas del veneno de escorpión. Tal vez si conseguía sintetizar nucleoproteínas en unas capsulas de ARN entonces podría excitar a las células linfocíticas restantes en el cuerpo de Billy… No, no Billy, de los ratones, sí, para que estos recuperasen la batalla.
¿Qué era otra noche sin dormir? Era una carrera contra el tiempo, una que no iba a ser ganada por esa enfermedad, no si la vida de su hijo estaba en juego. Nuevamente su celular sonó.
Decidió finalmente contestarla.
—Curt... Billy…—no era necesario que siguiera con la oración—El doctor dice que corras.
El Doctor Connors no quería creerlo, se tomó todo un minuto para dar un repaso a su cabello, notando que una buena porción del mismo estaba caído. Recorrió con la mirada su laboratorio prácticamente sucio de toda la basura que había generado aquellas semanas.
—Aun puedo investigar y…—se detuvo a media oración, no, no había tiempo.
Perdió.
Tomó las llaves y fue directamente al hospital en medio de la lluvia torrencial del verano, como presagio de lo que iba a encontrar en el hospital.
Lo que vio ahí ya no era ese niño lleno de energía y feliz para pasar a la siguiente temporada de beisbol con sus grandes lentes haciendo incluso más grandes sus ojos, lo que estaba frente a él era un niño con una cara prácticamente esquelética, un moretón muy grande en un hombro y mirada perdida en el infinito, piel pálida y ojeras, probablemente no pudo dormir bien durante semanas por el dolor, además de que de su viva cabellera no quedaba nada.
Había llegado tarde, su esposa solo lloraba mientras una enfermera intentaba ayudar a levantarla del suelo.
Lo más sorprendente era que no había lágrimas en su rostro, solo tenía los ojos abiertos de par en par, incapaz de creer que había fallado como padre. Se tuvo que recargar en una pared para no caer ahí desmayado, tomar aire y volver a ver la figura en la cama, tan distante de lo que él conocía, que parecía falso que fuera su Billy.
"But thoughts of you haunt my heart."
Y sin embargo ahí estaba, sentado frente a una caja de madera pequeña, una de las que si el mundo fuera justo no debería ser construida. Pero desde aquel incidente en la universidad el Doctor Connors sabía que el mundo no era justo, primero su brazo, luego su hijo, ¿Ahora que seguía?
Era incluso más doloroso ver que la mayoría de los que llegaban al lugar era la poca familia que tenían entre él y Martha, así como compañeros de clase de Billy, niñas y niños que solo se quedaban en la puerta mientras una maestra se acercaba a ellos para hablarles del increíble niño que fue y de lo arrepentida que estaba de no haberlo tenido más.
Mientras que Martha lloraba a caudales el doctor Connors solo se quedaba mirando fijamente la caja, como si eso fuera a cambiar algo, el ataúd estaba cerrado, ver el estado en cómo termino de demacrado alguien tan joven era lo último que necesitaban en medio de todo ese mar de emociones.
Cuando llegó la noche en la capilla solo quedaban sus familias y ellos dos, compartiendo anécdotas principalmente de Billy, así como otros familiares que también habían partido.
—Pude hacer más…—dijo Connors en voz baja.
—No, Curt no te hagas esto, eres lo único que me queda.—dijo su esposa acercándose a su pecho con sus ojos enrojecidos—Mi angelito…
De alguna manera que su mujer pudiese sentir más fuerte el dolor era algo envidiable, por más que quisiera, no tenía una lágrima que soltar. Y eso lo hacía sentirse como una mierda.
"No, I don't want to be alone now."
—Ronnie…—intentaba hablarle a la chica, pero no obtenía respuesta—Estoy aquí.
La mirada vacía en sus ojos, centrados en esa caja de madera era aterradora, como si nada pudiera distraerla de continuar viendo cada pequeño detalle.
—Parker, déjala.—dijo Gwen tomándolo de un brazo, del otro lo tomó Lincoln intentando no hacer fuerza.
—Necesita estar sola.—fue lo que dijo Lincoln incapaz de verla en ese estado.
Ambos llevaron a las malas a Peter mientras dejaban a una confundida Ronnie sola en aquel asiento en medio de la capilla. No había mucha gente, el resto de su familia vivía demasiado lejos y debido a una nevada fuerte no había vuelos disponibles. La mayoría eran adolescentes con sus respectivos padres, o compañeros de trabajo que le llevaban costosos ramos de flores con letreros como "Tus orgullosos compañeros de la hamburguesa del eructo" o "Siempre en nuestros corazones" y cosas por el estilo.
El ataúd estaba cerrado, por lo que se enteró a las malas su madre tuvo que identificarlo y lo que debió quedar era apenas reconocible, así que Ronnie no iba a tener la oportunidad si quiera de verlo una última vez, eso era todo.
—No.—dijo Ronnie negando la cabeza de un lado a otro.
Su madre se encontraba al lado de aquella caja, ya sin su típico traje de enfermera, cubriendo su enrojecido rostro, su padre se encontraba en la parte externa fumando mientras se recargaba contra una columna mirando el cielo. Una chica de cabellera rubia se acercó al ataúd acompañada de muchas de sus hermanas, apenas pudiendo mantenerse en pie para caminar.
El grito que lanzó al estar al lado de la caja fue suficiente para que la soltaran, ella sola corrió e intentó abrazar la caja, pero era inútil, solo era madera, fría al contacto. Ronnie solo cerró los ojos fuertemente intentando sentir lo mismo que esa chica.
Pero no.
No podía importarle menos, de hecho, simplemente no caminaba a darle un golpe en el rostro solo porque eso no cambiaría nada.
Finalmente, los efectos del gas verde se habían hecho realidad, estaba totalmente sola. Volvió a abrir la mirada, encontrando que todas esas molestas niñas seguían ahí, intentando consolar los gemidos de lamento de quien se supone debía ser la mayor, pero que ahora estaba totalmente derrumbada y rota.
—Patética.
Se dio cuenta solo entonces que llevaba todo el día sin tomar agua porque su voz era ronca, casi masculina y estaba cargada de odio e ira comprimida. Se levantó de su asiento, tomó su mochila de mano y se dirigió a una mesa donde tenían bocadillos y bebidas.
El refresco no tenía sabor alguno, tampoco aquel pan que ofrecían, de hecho, era bastante duro. Pero aun así comió, ¿Qué otra alternativa quedaba?
—Hola.—se le acercó Lincoln con cuidado, como si temiera lastimarla.
Ronnie solo bajó la mirada, claro que él no tenía la culpa de lo que ocurrió… Aunque si el muy idiota no se hubiera lastimado entonces Bobby nunca hubiera tenido necesidad de ir a ese hospital a toda velocidad y… Detuvo su tren de pensamientos apartando totalmente la mirada, dándole la espalda.
Abrió su mochila y tomó una bufanda larga y de múltiples colores, casi maltratada por llevar varios días ahí.
—Toma.—dijo lanzándola al piso y volviendo a su asiento.
—¿Mi bufanda? ¿Cómo la encontraste?—preguntó Lincoln incrédulo.
Pero Ronnie solo siguió de camino al asiento que había ocupado las últimas tres horas y volvió a hundirse en lo que tal vez fuera la representación física más cercana a miseria que alguna vez haya sentido, fijando su mirada de nuevo en aquella caja frente a ella. Sin nada que se interpusiera en su visión esta vez. Su madre también estaba sentada ahí a su lado, derrotada, con el cuerpo totalmente caído y agotada, pero con los ojos abiertos y fijos en el mismo punto que ella.
La mujer intentó abrazar a Ronnie, pero esta no respondió. El toque de la madera era frío, pero el de Ronnie era incluso peor. En aquel accidente María había perdido dos hijos, y nada iba a regresárselos de vuelta a la normalidad.
—¿Sabes lo único que me preocupa?—dijo Ronnie ya con un tono más habitual, casi aburrido y cercano al de Liam—No he llorado.
Su madre simplemente comenzó a derramar lágrimas y abrazarla para que Ronnie sintiera algo de cariño, pero diez años de distanciamiento no se resolvían con un abrazo, ella entendía que no era culpa de ella, ni de su padre, pero le era imposible sentir algo. Casi que sentía envidia de su madre y de Lori por poder mostrar el dolor tan fácilmente.
Y Bobby ya no estaba.
"Just biding my time"
El doctor Connors despertó a mitad de la noche, todos en la capilla se encontraban dormitando, incluso su esposa, mientras una tenue luz iluminaba el lugar, ningún alma se movía, el hombre intentó acercarse al ataúd ya que nadie lo podía ver.
Por algún motivo, era importante para él. Con su única mano libre comenzó a acariciar la fría madera, para su sorpresa no encontró nada, solo el tacto de una madera muy pulida. El rostro de su hijo estaba ahí en la parte superior en una fotografía, regresándole la sonrisa que nunca le volvería a dar.
—Billy, te fallé.
No hubo respuesta alguna, solo vacío sepulcral.
"I need somebody dearly"
Ronnie finalmente fue obligada por su madre a despedirse de su hermano ya entradas horas de la noche, solo quedaban familiares y los amigos más cercanos de la chica. Pero la mayoría se encontraban casi dormidos, así que ella fue con delicadez hasta estar al lado de su ataúd.
Por algún motivo estar ahí enfrente era mucho más poderoso que estar en primera fila presenciando como tanta gente iba a llorar ahí en frente, era entonces que debía salir una lágrima. Y nada, solo se encontraba viendo un pedazo de madera que encima tenía un retrato con la fotografía de su hermano.
—Perdóname Bobby.
No hubo respuesta, solo vacío sepulcral.
"And Darling, You'd Be Sublime"
Estando ahí enfrente y aún sin poder soltar una sola lágrima era lo que por dentro le carcomía. Mientras que el resto de personas habían podido llorar perfectamente, ahí se encontraba, sintiendo más rabia por simplemente no soltar una lágrima, en lugar de sentir opresión por la pérdida de él.
¿Qué clase de persona era? Una horrible, pero ¿Qué más daba? Sabía perfectamente que no se estaba reprimiendo para fingir ser más fuerte, aquello era tonto, no, simplemente no podía llorar. Sus ojos estaban secos.
Ahí dentro estaba el chico más importante en su vida, a quien nunca podría volver a ver, y ni siquiera tenía la oportunidad de decir adiós porque la caja de madera no podía ser abierta. Aunque al lado se encontraba el seguro para levantar la tapa superior…
—Curt, vuelve, tenemos que descansar.—dijo Martha con los ojos entrecerrados.
—¡No!—contestó Ronnie Anne con un fuego en su interior que no pudo controlar—¡Tengo que verlo!
—Cariño…
Pudo sentir el seguro siendo retirado, ya nada importaba, lo único que quería era ver su rostro una última vez, respirando entrecortadamente admiró el rostro demacrado e irreconocible de quien tanto había amado. Ronnie casi vomitaba al ver la parte del rostro que tuvo cubierta con vendas. Fue la primera vez que unas gotas asomaron por los ojos de Connors.
Y aunque tanto había querido no pudo evitar que el dolor comenzara a querer ser expulsado finalmente de su sistema:
—¡AHHH!—lanzó un grito al mismo tiempo que despertaba a todos en la sala.
Había cuchicheos por todos lados, miradas indiscretas que veían la figura al lado del ataúd lanzando alaridos después de haber retenido el dolor durante tanto tiempo. Algunas personas se acercaron a intentar animarle, pero era un esfuerzo fútil. Sentir aquellos abrazos era lo que finalmente pudo derrumbarle.
Ronnie intentó que todos se callaran apartándolos, el hecho de que mucha gente aceptara aquel funeral volvía todo tan real, el ambiente pesadillesco se desvanecía para que los tonos grises y oscuros fueran puestos en el tablero. No podía ser real, ni siquiera pudo despedirse de su hijo.
No podía haberse ido…
Dio media vuelta, rechazando esas muestras de cariño y se lanzó sobre el ataúd con ambos brazos abiertos para intentar abrazarlo mientras lanzaba gritos de dolor, no uno físico, sino uno que estaba muy profundo oculto en su ser.
Ahí estaba su madre, su esposa, sus amigos, su familia. Aquella gente que tanto le quería y que también lo querían a quien estaba ahí dentro. Le tomó varios minutos para poder volver a reaccionar, su respiración se entrecortaba frecuentemente para lanzar más gritos y liberar todo lo que tenía dentro.
Finalmente, se levantó, viendo directamente la figura de quien tanto amo, inmóvil, indiferente a su dolor y eso fue suficiente como para hacerle caer sobre sus rodillas y soltar varios alaridos intentando calmar lo que sentía dentro, pero no importaba cuanto hiciese para demostrar su dolor.
Nada podía calmarlo.
"Spring and Autumn, Up and Down (Up and Down)"
Luna se encontraba en aquel momento vigilando a su hermana Lori y a Lincoln, junto a Parker en la capilla. Ella vio aquella escena de Ronnie y no pudo evitar llorar un poco. Por supuesto que ella iba a extrañar profundamente a Bobby, era casi como alguien de la familia, pero ella nunca iba a entender el dolor que Ronnie Anne estaba sintiendo.
Se pasó semanas pensando que era la más desafortunadas de todas en el mundo, sin darse cuenta que el mundo era duro y cruel. Todo el mundo tiene algo por lo que sufre internamente, y no todos iban a vivir hasta viejos para tener el lujo de arrepentirse de sus decisiones de vida.
Tomó su celular y salió de la capilla, era de noche, pero no lo suficiente como para que ella no estuviera despierta. Del otro lado le contestó una voz femenina dulce que le hizo dejar atrás todo el ambiente pesado de la sala.
—Sam.
—Luna, es casi medianoche, ¿Qué ocurre?—preguntó ella preocupada.
—Yo…—se detuvo un segundo, avergonzada—¿Sabes? Estoy aquí con mis hermanos por lo de Bobby.
—Lo sé, era tan joven.—contestó Sam avergonzada, ella nunca conoció al chico realmente.
—Ese es mi punto, la vida es corta.—dijo Luna convencida.
Se escuchó un largo suspiro del otro lado de la línea.
—No, escucha, hagámoslo.—dijo Luna cerrando los ojos—Hay que decirlo a tus padres de lo nuestro, imagina que algo pase y nosotras...
—Si le decimos a mis padres me prohibirán volver a verte.—dijo Sam acariciando el crucifijo en su mesita de noche.
—O tal vez nos acepten, vamos Sam, es 2021, no los cincuenta, no quiero ocultar más lo que siento por ti.—dijo Luna soltando unas lágrimas—Estoy dispuesta a demostrarle a ellos que valgo la pena para que seas feliz.
Se escuchó un silencio largo y prolongado del otro extremo, luego finalmente un suspiro corto.
—De acuerdo, ¿Este viernes?
—¿Es una cita?—contestó Luna intentando sonreír, pero solo sintiéndose mal.
—Mhhh… No estoy segura, pero cuenta conmigo, yo tampoco quiero ocultarte de mi vida.—respondió la chica más tranquila.
—Sam, ya verás, esta noche aun somos jóvenes, así que hagamos que todo arda, porque brillaremos más que el sol.—dijo Luna sonriendo.
—Ni siquiera rima.—le contestó al otro lado del teléfono—Vuelve con tu familia Luna, ellos te necesitan ahora.
—Es lo que haré, gracias Sam, por ser la mejor.—dijo finalmente Luna colgando el teléfono y volver a la capilla.
"I keep trying to escape this town."
En la mañana Ronnie vio los mensajes que tenía pendientes, entre ellos estaba solo uno de Jessica Jones, la chica solo entrecerró los ojos, dudando si contestar o no, ¿Tenía acaso algún valor seguir con esta investigación ahora que Bobby ya no estaba? Le dio el beneficio de la duda y leyó:
"Lamento lo de tu hermano, tomate tu tiempo, habla cuando estés lista."
La hipócrita alcohólica de mierda ahora se preocupaba por ella, y de alguna manera eso hacía sentir enferma a Ronnie Anne. Estuvo a punto de bloquearla, solo que recordó los cuatro mil setecientos dólares ya invertidos en la persecución de SpiderKid.
Aunque realmente no le importaba, simplemente cerró la mensajería del celular y miró de vuelta al ataúd mientras Lincoln, Peter, Clyde, Gwen y Liam se acercaban a ella para darle un abrazo conjunto, uno en el cual se permitió cerrar los ojos y dejar que todos ellos se sentasen a su lado, eran lo más cercano que iba a tener a familia en mucho tiempo.
"And I just might, I'll take flight."
El doctor Connors despertó en su oficina, eran altas horas de la noche y se encontraba revisando varios tubos de ensayo de color amarillo, la prueba final era ahora o nunca, había intentado con tantos animales que aquellas células debían ser las definitivas, no cabía duda alguna, tuvieron éxito en el cultivo y eran de lagartos que regeneraban partes enteras en tiempo sorprendente.
La rata con baja producción de linfocitos que antes inyectó con el suero no se dejó atrapar en su jaula, probablemente conociendo que le tocaba una muestra de sangre de la espina.
El doctor pasó la muestra por el microscopio mientras dejaba al animal en su hábitat con la prótesis. Movía tan apasionadamente el visor del microscopio que no se dio cuenta que la rata logró escapar de su mano y saltó disparada a algún lugar seguro, empujando uno de los tubos de ensayo llenos de líquido amarillo.
—¡No! ¡No puede ser!—gritó el Doctor Connors primero dándose cuenta de la rata y luego enterándose que la producción de linfocitos no había aumentado.
Había fallado a Billy de nuevo, seis años después.
—¡He hecho de todo!—gritó dándole un golpe a la mesa.
Causó que aquella probeta que el ratón había movido saliera disparada directamente a su pecho y entrepierna.
—No, no, no tenemos mucho suero, mierda.—dijo mientras intentaba limpiarse con su mano el líquido—AHHHHHH.
Al menos ahí no había nadie para escucharlo a diferencia de hace tantos años. Llevo su mano a su cabeza para tallarse los ojos y se permitió comenzar a llorar mientras volvía a perder la conciencia, lamentándose de que la formula haya fracasado.
Aunque durante la noche solo tuvo pesadillas, particularmente una donde una creatura de ojos amarillos inyectados en sangre lo perseguía para darle caza y eliminarlo.
"Maybe tomorrow, not tonight."
Continuara…
Nota—Es algo más cortito, pero llevo desde hace más de un año con esta idea en mi cabeza, espero no fuera demasiado confusa… Y para los que buscan más SpiderKid peleando… El siguiente capítulo se llama Monster uwu
