Spectacular Lincoln Loud
Capítulo 15 Monster (Skillet)
"The secret side of me, I never let you see."
Lincoln volvió de su jornada diurna aquel miércoles, entrando por la puerta principal, había ocultado su uniforme en un nuevo escondite, estaba contento de poder recuperar su traje de látex y su bufanda. Aquella noche simplemente tuvo que detener a unos cuantos ladrones mientras continuaba su ardua búsqueda por aquel misterioso arquero asesino y por la gata de schrödinger. La ciudad estaba aún en peligro y tenía que quitar toda esa basura de ahí, pero sintió todo su mundo venirse abajo al recordar que la tarea de química era para mañana.
—Rayos…—dijo Lincoln cansado y tirándose en la cama de su habitación, sus hermanas no lo habían visto entrar a escondidas.
Tomó su libreta y comenzó a hacer la tarea al mismo tiempo que exploraba con la mirada la habitación, le vinieron recuerdos de aquella noche cuando tuvo que perseguir a un idiota con sombrero vaquero que intentó robar un banco usando unas pistolas sónicas raras y, sin embargo, aún siendo el salvador de la ciudad tenía que seguir con sus responsabilidades infantiles, aunque solo tuvo que pedirle la tarea a Peter por fotos, ciertamente su mano estaba desacostumbrada a anotar todo.
Recordó las palabras de su padre, sobre los hombres de verdad y decidió que lo mejor era copiar la tarea cuanto antes posible, sí, después de todo Lincoln era solo un niño, nadie debería de esperar que él supiera tonterías sobre química, lo poco que conocía solo era lo que el doctor Connors le explicaba. Y por algún motivo, al estar estudiando las formas de los átomos, le recordó un poco a las figuras que hacía como SpiderKid con la telaraña, por eso de las bolitas enlazadas unas a otras.
—Hago bien.—se dijo a si mismo después de haber avanzado la mitad de la tarea y lanzar un bostezo grande—Tal vez debería comer algo antes de seguir…
Se levantó y dirigió directamente al refrigerador, miró el reloj de su celular descubriendo que eran las diez de la noche con cuarenta minutos, si acababa su tarea en menos de media hora todo iba a estar bien. Tomó un sándwich a medio hacer y se dirigió de vuelta a su habitación. Recorrer su casa, si bien era una actividad cotidiana, se sintió como una experiencia bastante ajena. Y al mirar a las paredes se dio cuenta de porqué, todo estaba en silencio. O al menos un tipo de silencio profundo y poco natural en su casa, había voces en todas las habitaciones, pero no gritos, solo gimoteos.
No se atrevió a escuchar la habitación de su madre, quien cada día parecía envejecer más además de que ahora cuidaba a Lily ya que su otra hija pequeña no estaba casi nunca.
Se acercó primero a la de Leni y Lori. Pudo escuchar a ambas viendo videos viejos, distinguió una voz masculina saliendo del celular… A Lincoln le costaba admitir que Bobby ya no estaba, claro que su hermana no iba a superarlo fácilmente. Sintió incluso más fuerte el dolor en el estómago sabiendo que Bobby se sacrificó por salvarlo a él… Cuando él no necesitaba ser salvado. Fue un buen tipo, y Lincoln sabía perfectamente que la próxima que estuviera a punto de dejar un combate por cansancio, o simplemente no verificar que todos estén bien, iba a recordar el rostro de su hermano mayor que nunca tuvo.
Recorrió hasta la habitación de Luna y Luan, ellas en realidad estaban haciendo lo suyo, pero Luan no contaba chistes, en realidad se encontraba estudiando libros sobre química, cosa rara en ella, pero después de la exposición al gas verde, y en vista que Lisa no quiso ayudarle, ella quería investigar una cura para ese gas o eso es lo que decía. Lincoln no se atrevió a decirle que la cura era enfrentar tus miedos. Por otro lado, Luna al menos estaba contenta, tocando suavemente su guitarra mientras miraba por la ventana con la mirada perdida, era difícil pensar si estaba feliz o triste, necesitaba hablar un poco más con ella.
En la habitación de Lucy y Lynn se encontró con que su hermana deportista estaba golpeando en silencio un saco de arena que había colgado del techo y que usaba una camiseta del equipo de futbol americano masculino, Lincoln no quería saber cómo había conseguido eso. Lucy escribía en su libreta, tal vez algún poema de odio a la policía o al terrible SpiderKid que encarceló a su padre … Aun varias de ellas le tenían rencor por aquello, incluso habiendo pasado medio año y con el juicio aun en proceso.
Cuando fue el turno de las gemelas, no le sorprendió ver a Lana acariciando al gato de la familia mientras estaba sentada en el suelo y viendo un solo punto especifico de la habitación, Lincoln no sabía si ella alguna vez se iba a recuperar de todo lo que pasó con el Hombre de Arena, pero algo era seguro, cada vez estaba un poco mejor. Lola practicaba, sin hacer mucho ruido, poses de pasarela, o eso creía Lincoln, ¿Cuándo había sido la última vez que fue a uno de esos concursos de belleza para ayudarle? ¿Qué era de la vida de Lola ahora? ¿Qué era de la vida de sus hermanas desde que comenzó a ser un vigilante?
Se dio cuenta que mientras más tiempo pasaba como SpiderKid su familia se sentían más como extrañas con las cuales compartía la casa en lugar de como sus cariñosas hermanas.
La última habitación la pasó por alto y fue directamente a la suya, la más alejada del departamento, sintió algo recorrer su estómago, y estaba seguro que no era la comida, no. Era el recordatorio de que sus hermanas estaban así por su culpa de manera directa o indirecta. No estaba seguro de si la cosa con su padre y el Buitre hubiera sido distinto, pero de no ser por su culpa Marcus jamás se hubiera acercado a Lana, Bobby jamás hubiera tenido que ir al hospital a salvarle, Lynn no estaría ilusionada en un amor que jamás sería correspondido, Luan no estaría perdida entre pesadillas debido a un gas tóxico, el resto de sus hermanas no lo odiarían a él… Bueno a SpiderKid, pero era cada vez más difícil saber dónde estaba la línea entre Lincoln Loud y el niño araña, alguna vez leyó en unos comics viejos que héroe y civil eran dos identidades distintas.
Pero para Lincoln eran la misma persona, todo lo que él era lo trasladó a SpiderKid, y todo lo que SpiderKid era al momento de nacer dentro de él, pasó a ser parte de su propia vida. Y eso conllevó a la miseria y separación de su familia por la heroica y monstruosa figura del niño araña.
Dio el último bocado al sándwich, cerró la puerta de su habitación, puso algo de música para calmar el ambiente… Sintió un escalofrío en su cuerpo, desde que ocurrió lo de su padre había dejado de escuchar música. Tal vez Lincoln estaba en una batalla dura para decidir quién era al final del día, pero al menos no estaba solo en su lucha contra el crimen y su familia aun lo quería. Y mientras siguiera protegiendo a las chicas de su casa y sus amigos, todo debía estar bien…
¿No?
"I keep it caged but I can't control it. So stay away from me, the beast is ugly."
Ya faltaban pocos días para que los cuatro niños terminaran su curso intensivo en ciencias bioquímicas avanzadas junior si es que ese título tenía sentido en realidad. Aunque el cansancio era grande para Martha, pero no había alternativa, era aceptar estos cursos una vez cada dos o tres meses o echar por tierra toda su investigación, paso una mano por su rojizo cabello a la vez que buscaba en su oreja un lápiz para anotar algo de información. Evidentemente no quería darle el diploma ni a Lincoln, ni a Liz, eran buenos niños, pero era demasiado evidente que no habían ganado el concurso por mérito propio, sino por ser amigos de Gwen y Peter.
—Bien niños, tienen que ir a casa, feliz fin de semana, no olviden que si no descansan la mente, los resultados científicos son menos efectivos.—dijo el doctor Connors viendo su reloj levantando sus gafas de sol—Ehhh Martha ayúdame otra vez con las direcciones del Uber…—dijo pasando su celular a su esposa y rascando su cabeza con su mano.
Se veía más contento de lo usual, probablemente porque volver a tener niños rondando el laboratorio y llenándolo de preguntas le estaba dando energías renovadas, casi como si estuviera volviendo a sus veintes. Cosa que ella no despreciaba en absoluto, por primera vez en varios años sonreía genuinamente.
Los niños salieron del laboratorio despidiéndose, Gwen de hecho se llevó unas impresiones sobre el último estudio que aún no estaba publicado por parte de ellos. Martha estaba segura que si en cinco años esa niña seguía teniendo la misma pasión, encontraría lugar entre ellos como becaria con salario.
Estaba tan distraída que no se dio cuenta que su marido fue corriendo al baño y comenzó a vomitar, o por lo menos eso se escuchaba.
—¿Curt?—preguntó ella tocando ligeramente la puerta—¿Estás bien?
—Sí… Sí…—contestó desde el otro lado su esposo entre arcadas—Ya me tomaré una pastilla…—se detuvo porque volvió con mayor intensidad.
—No deberías quedarte hasta tarde otra vez, tienes que descansar cariño.—dijo su esposa preocupada tocando la puerta que los separaba con la palma lisa de su mano.
Sin saber que del otro lado el doctor Connors también puso su mano contra la puerta en la misma altura que ella, solo que la mano de Connors tenía garras en vez de uñas.
—Estoy a punto de lograr algo con las ratas Martha, no te preocupes.—dijo él mientras volvía al lavabo y expulsaba más líquido amarillento de su cuerpo.
No era vomito, sino que se sentía viscoso y blando al tacto, además de ese sabor pegajoso en su boca. Pudo sentir incluso como sus dientes tenían filo. Se lamentó de no tener un espejo en su baño.
—Ve a casa Martha, estoy bien.—mintió descaradamente haciendo su mejor voz.
Del otro lado de la puerta Martha asintió con su cabeza, sollozando ligeramente de no poder hacer nada más y agradecida de que al menos su esposo estaba haciendo hasta lo imposible por honrar la memoria de su hijo.
—Te estaré esperando, mi corrección de lo núcleos linfociticos está en el segundo drive.
—¿Exitosa?
—Como siempre.—dijo Martha mientras se alejaba y cerraba la puerta del laboratorio—Te espero esta noche en la casa, SIN FALTA CURT.
No recibió respuesta, pero no la necesitaba, ella confiaba en su esposo, era un hombre bueno. Claro que no tenía forma de saber que del otro lado de la puerta los ojos de Curt pasaron de azules a amarillos.
El hombre finalmente salió del baño con su mano en la cabeza y yendo hasta su pequeño despacho, ahí estaba la foto de su hijo nuevamente regresándole la sonrisa, pero al ver el reflejo del pequeño espejo que tenía ahí no se encontró con el apacible doctor Connors. Era como si un ser alienígena estuviera reflejado en el espejo y él no fuera capaz de controlar sus impulsos.
Cerró los ojos y de un puñetazo rompió el espejo de su oficina sin recibir daño debido a las escamas que crecían en sus nudillos. Curt se vio en los fragmentos restantes del espejo, su rostro verde fue suficiente como para hacerlo desmayar.
"I feel the rage and I just can't hold it."
Ya había pasado el funeral y aun así al levantarse de la cama Ronnie seguía sin sentirse viva, no quería comer, ni ir a la escuela o a patinar, ni siquiera ver comerciales en la televisión hasta que algo matase sus neuronas. Solo quería ver un pequeño altar que habían dejado en la sala. Eran fotos única y exclusivamente de su familia, era algo bastante lindo de ver, desde cuando era solo un niño hasta ya en sus últimos días.
Tan lleno de energía, pero Ronnie no pudo seguir admirando más porque la puerta comenzó a sonar, era entre semana y dedujo que debían ser de la escuela, probablemente por su inasistencia.
—¿Quién?—dijo ella abriendo la puerta.
Una figura más alta que ella, de cabellera rubia y desaliñada le devolvió un saludo bastante débil mientras miraba arrepentida al piso. Ronnie no pudo creer que ella entre todas las personas tuviera el descaro de visitarla.
—¿Qué quieres Loud?—preguntó de malas Ronnie.
—Hablar contigo.—dijo Lori con voz muy baja.
—No hay nada de que hablar.—dijo sin miramientos Ronnie intentando cerrar la puerta de golpe, pero Lori interpuso el pie para poder pasar—¡Llamaré a la policía!
—Ronnie, soy yo.—dijo Lori casi rogando, era raro que una chica muchos años por encima de ella le estuviera rogando, pero terminó aceptando de malas ganas abriendo la puerta al enemigo.
Durante un segundo titubeo, no estando segura si debía dejarla entrar o no, decidió que no perdía nada así que abrió la puerta con los ojos cerrados y una vez que Lori cruzó el umbral azotó el objeto de un golpe para que quedase bien cerrada. Pudo escuchar como la chica murmuraba cosas mientras veía el pequeño altar que le habían dedicado a Bobby y se sentaba en el sofá justo al lado del retrato de su hermano, ella se quedó a mitad de la habitación totalmente inmóvil.
—Duele demasiado.—dijo Lori limpiándose una lágrima que estaba floreciendo—Hicimos una promesa en año nuevo.—explicó Lori—Él prometió cuidar a mis hermanas, y yo…
—No necesito una niñera, Loud.—dijo Ronnie sin miramientos—Necesito a mi hermano y ya no está.
—Te entiendo, yo también lo extraño.
—¡No! ¡Cállate!—gritó Ronnie cerrando los ojos y llevándose ambas manos al rostro—¡DE NO SER POR TI ÉL ESTARÍA VIVO!
Durante un segundo Lori se quedó paralizada viendo a la pequeña furia ahí en medio de la habitación, conteniendo tanta ira dentro de ella que parecía una bomba a punto de explotar en todo momento.
—Yo debí haber ido con él, pero prefirió ir solo.—contestó Lori a la defensiva.
—¡Tus hermanas están bien, el mío no!—dijo Ronnie tomando un vaso de una mesita y lanzando este contra una pared.
Repentinamente la chica entendió por qué Jessica hacía constantemente eso, ver como el vaso reventaba contra la pared le hacía sentir como algo de la bestia que llevaba dentro era liberado y dejaba a su pecho más espacio para respirar sin sentirse oprimido.
—Bobby no querría esto.—dijo Lori intentando mantenerse tranquila, pero mirando con miedo a la chica.
—Yo pensé conocerlo, pensé que me quería… Hasta que llegaste tú.—dijo Ronnie ya no pudiéndose contener y dándole un golpe a una pared—¡Me lo quitaste!
—Ronnie…
—¡No me llames así!
Sin pensárselo dos veces lanzó la cubeta con pollo frito de hace tres días hacia la chica Loud, llenándola de migajas de comida.
—Yo te protegeré si necesitas a alguien.—intentaba continuar Lori con un discurso que claramente no llevaba a ningún lado.
Seguramente, en otras circunstancias, Ronnie hubiera escuchado aquel discurso donde la novia de su hermano la vería por siempre como alguien de su familia, aun y con todo, como un recordatorio eterno de la influencia positiva que fue él. Pero no había nada positivo en la actitud que Ronnie y Bobby tuvieron los últimos meses que estuvieron juntos, todo por culpa de ella.
—¡Solo necesito a Bobby!—gritó lanzando un plato sucio—¡No te necesito Loud!
Ronnie pudo ver como la otra se protegía, y eso le daba más rabia, se lo merecía, debía aceptar el dolor que ella le estaba causando, así como durante tanto tiempo le causó dolor.
—¡AH!—gritó lanzando el control remoto directamente a la cabeza de Lori, fallando y tirando el retrato de Bobby, rompiendo el cristal en mil pedazos al estrellarse contra el suelo.
Pudo ver como Lori, prácticamente olvidando todo lo que le había hecho, intentó decir en tono dulce:
—Yo te ayudo…—se agachó para recoger la foto.
—¡VETE!—gritó Ronnie fuera de sí, como si no bastase ya todo lo que le hizo pasar, ahora también le traía nuevas penas—¡NO TE NECESITO! ¡TE ODIO! ¡TE ODIO!
No quería volver a saber nada de Lori Loud en su maldita vida, si eso significaba perder todo lazo de amistad con Lincoln, Peter o quien fuera, estaba dispuesta, pero no iba llegar a su casa esa hipócrita que robó a su hermano durante tanto tiempo venir a decirle que la cuidaría cuando nunca se preocuparon por ella cuando Bobby estaba vivo. En aquel momento sentía ganas de vomitar muy intensas, por lo cual agradeció que Lori dejó en el suelo la foto, soltó varias lágrimas y salió abriendo la puerta, sin voltear atrás.
—Patética.—dijo nuevamente Ronnie viendo como salía de su campo de visión y agachándose a recoger la foto.
"It's scratching on the walls, in the closet, in the halls.
It comes awake and I can't control it."
—Contrólate…—dijo con una voz inhumana al mismo tiempo que despertaba.
Llevo ambas manos a su rostro… Solo para abrir los ojos incrédulos, llevaba casi veinte años sin brazo derecho por lo que comenzó a moverlo de uno a otro lado mientras pensaba para sus adentros que nadie le creería si contaba como lo había obtenido.
—¿Por qué?—dijo tomando su celular y marcando el número de su esposa, en medio de la operación atravesó la pantalla del celular con su dedo—¿Qué?
Apretó con su mano izquierda el celular pulverizándolo casi al instante, al intentar levantarse casi arranca un extracto de la pared, lo dejó marcado con unas garras inhumanas. Su despacho era muy pequeño repentinamente, no es que antes fuera particularmente grande, pero se notaba como apenas cabía dentro del mismo.
—El suero… El suero…—dijo con una voz que remarcaba las eses, como si su lengua tuviera una forma distinta.
Notó que era ligeramente más complicado pensar de manera cuerda, sus pensamientos pasar a ser simples, no creer que eso afectar a él. Curt listo. Curt ir a hospital. Curt tomar llaves de carro, estar dentro del armario.
Armario roto, mano de Curt mala. Curt malo. Curt falló.
¡Curt no puede fallar de nuevo!
Cerró los ojos y llevó ambos manos a su cabeza, no tenía cabello, de hecho, su cráneo se sentía alargado, no había notado que cada segundo que pasaba se estaba volviendo más y más grande, como si los pasillos dejaran de estar a la altura correcta.
Cruzó por varios pasillos del laboratorio, dejando destrozos sin quererlo, solo quería mitigar ese sentimiento claustrofóbico que dejaba ese lugar. Curt malo. NO, Curt era un buen hombre, no iba a dejar que fuera lo que fuera esa voz en su cabeza ganase y sabía cómo lograrlo.
Entró al laboratorio principal intentando tomar la fotografía de su hijo en el marco, pero al hacerlo el marco quedó roto debido a su fuerza.
CURT TONTO. Curt encontrar la cura para su hijo.
No, no podía volver a fallarle, no después de sacrificar tanto no podía permitirse el lujo de fallarle al dulce e inocente Billy. No encontró la fotografía, así que comenzó a olfatear para encontrarla, vio un montón de batas en miniatura dejadas en un perchero junto a la entrada.
Tomó la primera, olía demasiado a flores, la arrojó a un lado, no era el olor de Billy. La segunda era de sudor, como cuando su hijo jugaba deportes, pero también tenía olor a araña, asqueroso, Bill no le gustaban las arañas, Curt aplastar arañas, así como la bata. La tercera prenda tenía olor distinto, aunque no le decía mucho particularmente, la lanzó contra una pared y finalmente tomó la última, era suficientemente parecido a lo que recordaba.
—Billy.
Si alguien lo hubiera escuchado no hubiera encontrado una voz humana, sino más cercana a una voz demoniaca. Aquel hombre ya había perdido la batalla que tanto se esforzó en ganar, todo por su hijo. Tomó nuevamente para impregnarse del olor de Billy. Y todo lo dirigió hacia la puerta, de un zarpazo la destrozó y finalmente era libre mientras el ocaso se asomaba a la distancia.
Junto a la noche de luna llena nacía una nueva bestia siguiendo el olor de la bata y provocando gritos en toda la gente que veía como un Lagarto con pantalones casi destrozados y bata de laboratorio aterrorizaba las calles y provocaba que todos salieran disparados en diferentes direcciones.
"Hiding under the bed, in my body, in my head.
Why won't somebody come and sabe me from this, make it end?"
Ya era viernes, Lincoln podía permitirse una partida con Gwen, Clyde, Liam y Peter en League of Legends, después de todo la criminalidad en la ciudad había estado relativamente baja desde hace un par de semanas, probablemente por la constante amenaza de que las elecciones se acercaban y cada vez el ambiente estaba más cargado con ideologías en vez de con crímenes, cosa que realmente tranquilizaban al joven.
—¿Listos? Pido support, Clyde, ¿Aun eres AD Carry?—preguntó Lincoln emocionado.
—La pregunta ofende, la línea duo de Clincoln McLoud vuelve.
—Más les vale ganar chicos, quiero ser midlaner, ¿Qué dices Pit?—preguntó Gwen animada.
—Bueno…—dijo Peter no muy convencido, sabía que Gwen tenía mejores opciones en la línea central aunque fuese normalmente lo que él jugase, pero fue interrumpido antes de escoger su otro rol.
—Demasiado tarde, pido Top.—pedio Liam para instantáneamente mutearse.
—¡Eso no es justo!—dijo Peter Parker, le estaban quitando a su mejor campeón.
—Te toca escoger otro Parker, solo ve jungla.—dijo Lincoln como si fuera lo más natural.
—Pero ya escogí Renekton.—dijo el joven molesto para luego reírse mientras apagaba los audífonos, si no escuchaba sus quejas no le podían decir nada sobre por qué no escogió otro campeón.
El videojuego era adictivo, aunque no lo suficiente como para que Peter ignorase que la aplicación de su celular mostrase una alerta roja, normalmente activada cuando sonaban muchas radios de policía.
—Lincoln, mi tía acaba de avisarme que necesita mover un mueble ahora mismo.—dijo Peter al mismo tiempo que estaban en la pantalla de espera para iniciar la partida.
—¡Nooo!—gritó Gwen frustrada—Nunca podemos terminar de hacer cosas juntas.
—Está bien, la tía May es muy buena gente, déjenme voy a ayudarles.—dijo Clyde a punto de quitarse los audífonos.
—No hace falta Clyde, solo digo Lincoln porque es el que queda más cerca y no creo que vaya a poder mover esto, necesito un par extra de músculos.
Era un chat de voz sin cámaras, pero claramente Peter estaba lanzando la indirecta más directa posible, cosa que provocó que Lincoln lanzase un largo suspiro, desconectara su computadora de la corriente y abriera la ventana de su habitación, claro que había entendido lo que pasaba, pero justamente tenía que volver a ocurrir en su noche libre.
En el fondo deseaba que alguien llegase y le quitase todas esas responsabilidades que venían con los poderes. Al menos Peter se las arregló para quedar mal junto a él. Consiguió el traje de siempre, limpio y con los lanzatelarañas recargados. Guardó el celular del señor Parker en un bolsillo secreto del traje y sacó sus audífonos inalámbricos para ponérselos antes de colocarse la máscara, ya no era Lincoln, sino SpiderKid.
¿O siempre era SpiderKid y Lincoln Loud solo era una fachada para encubrir que robó el cuerpo de aquel inocente niño en el pasado? ¿Quién era al final del día? Preguntas que se hacía mientras recibía la llamada de Oráculo.
—¿Qué es ahora?
—Un mutante.—fue la simple respuesta del otro lado de la línea.
—¿Otro? Si siguen saliendo mutantes malvados voy a tener que hacer campaña a favor de Osborn…—dijo fastidiado antes de que en ambos lados soltaran una risotada.
Era viernes en la noche, seguramente le esperaba una paliza tomando en cuenta que la mayoría de mutantes que había enfrentado le habían derrotado, pero Lincoln tenía a Peter al otro lado de la línea como una red de seguridad.
"I feel it Deep within, it's just beneath the skin.
I must confess that I feel like a Monster!"
El olor era cada vez más potente mientras se acercaba a los suburbios de Queens, lo inundaba un sentimiento amigable de saber que dentro de nada volvería a encontrarse con Billy.
No sabía que en aquellas calles patrullaban dos oficiales de policías previamente avisados de un mutante tipo reptiliano rondaba por las calles causando estragos.
—Primero magos, entonces multimillonarios con armaduras, luego mutantes y ahora reptilianos, Harold si la vida de la gente no estuviera en peligro volvería al pasado y escogería otra carrera.—dijo el Capitán Stacy.
—Este mundo está loco.—dijo el oficial McBride no de muy buen humor.
—¿Qué sucede camarada?
—Es Howie, desde aquel incidente en el hospital ha estado tan… Normal.—dijo molesto.
—¿Te molesta que esté normal?—preguntó el Capitán Stacy confundido.
—Muchos de sus compañeros murieron, pero él incluso recuerda con una sonrisa la experiencia en el gas, es como si no lo conociera y…—se detuvo al ver delante de la patrulla de ambos una figura acercándose a toda velocidad.
—Probablemente quiere ocultar su dolor, Howard es un buen hombre no deberías…—se detuvo a media oración pues pudo escuchar a la creatura—Arranca.
El oficial McBride encendió las luces al mismo tiempo que escuchaba gritos proviniendo de los negocios. El monstruo lanzó de un golpe un carro que estaba en medio de su camino, logrando que las llantas se levantaran medio segundo del suelo intentando girar el auto para abrirle paso al monstruo.
—¡Alto ahí!—habló el Capitán Stacy cuando se pusieron en medio del camino del mutante—¡No des un solo paso más!
Claramente no estaban funcionando las palabras, aquella máquina incansable continuaba corriendo sin importarle los gritos de Stacy.
—¡Retrocede!—ordenó al mismo tiempo que el oficial McBride daba a la palanca de cambios y miraba por el retrovisor desesperadamente, pero aquella criatura estaba cada vez más cerca sin importar cuanto retrocediera.
Finalmente, el monstruo feroz tomó el coche por el capó enterrando sus garras en el metal y provocando que, aunque las llantas girasen el coche no se moviese. Ambos policías estaban demasiado pálidos, casi sintiéndose sentenciados a muerte debido a la mirada tan cercana de esos ojos inyectados en sangre y esos puntiagudos dientes del tamaño de cuchillos y tal vez más filosos que estos.
—¡Billy!—grito la bestia antes de que fuera apartada de golpe.
Un nuevo mutante apareció encima del capó del automóvil, le había dado una patada al monstruo. Uno que, aunque no fuese tan amenazante visualmente, lo era por su insistencia en seguir existiendo.
—SpiderKid.—dijeron ambos oficiales.
—Hola Stacy, McBride, un placer.—dijo SpiderKid fingiendo quitarse un sombrero como educación mientras miraba por el espejo—¿Todo perdonado por lo del mes pasado?
—¡Eres un criminal! ¡El Daily Buggle decía la verdad!—gritó el Capitán molesto y ya parecía tener el apoyo del señor McBride después de todo lo que ha pasado, aunque el rugido del mutante le hizo recordar en que posición estaba—Pero eres el único que puede combatir contra esa cosa… Suerte niño.
—¿Eso fue un cumplido? ¿De usted? No debería capitán.—dijo SpiderKid llevándose una mano al pecho para después voltear de vuelta a la calle—Vaya, vaya, vaya, un pejelagarto volvió a escapar, ¿Te gusta ese nombre? ¿O prefieres Lagarto? ¿El Reptiliano? ¿Lizard? ¿O el increíble hombre cocodrilo?—preguntó pensando que el monstruo estaba herido en el suelo debido a su patada.
—Billy…
Solo fue un segundo, de no ser por su sentido araña estaba casi seguro que hubiera sido partido a la mitad porque dio un salto hacia atrás sin darse cuenta, donde antes había estado fue donde un par de garras rasgaron el aire con rapidez inhumana.
—¿No te dijo tu mamá que debías cortarte las uñas? ¿O solo decía roaaarrrhh?
Era difícil para Lincoln tragar que pudo haber muerto en ese momento. Pero incluso peor fue ver que al levantarse la creatura tenía puesta una bata de laboratorio y llevaba una bata más pequeña en la mano.
—¿Para qué quieres dos?—dijo evadiendo otro zarpazo y usando una telaraña para acercarse a su espalda con una patada.
El lagarto arqueó su espalda y con su larga cola lanzó un latigazo que dio en el rostro a SpiderKid. Ambos salieron disparados en distintas direcciones, heridos por los golpes del contrario. Lincoln no perdió tiempo para levantarse.
—¿Estás bien Lincoln?
—El increíble hombre lagarto es muy fuerte, Oráculo.—dijo acariciando la mejilla donde le dio el golpe.
Esa voz, era la de Billy, pero ese monstruo con olor a araña no tenía la forma o el olor de Billy, no… Seguramente estaba llamando por teléfono a su hijo, sí, era eso.
El Lagarto corriendo en cuatro patas intentó morder al niño, este saltó por encima de él y con sus telarañas tomó impulso de un edificio para lanzarlo de vuelta a donde había venido. Una vez en el suelo el monstruo, a sabiendas que estaba en desventaja territorial, tomó una tapa de alcantarilla y la lanzó con toda su fuerza. Si bien SpiderKid la esquivó esa distracción fue suficiente para que el Lagarto entrara al sistema de alcantarillados y saltara sobre la cochina agua, nadando a toda velocidad para encontrar a su hijo.
—¡NO!—gritó Lincoln molesto—¡Oráculo! ¿Tenemos planos de las alcantarillas?
—Lincoln, no existe tal cosa, tienes que seguirlo.—dijo Peter mirando por internet.
—Iba demasiado rápido, el agua es su medio.—dijo SpiderKid llevándose ambas manos a la cabeza—Oráculo, ¿Quién era ese mutante?
—No lo sé, pero tiene que salir de ahí abajo, y apenas lo haga te haré saber.
La llamada terminó y los oficiales salieron de la patrulla.
—No estás arrestado si nos dices a donde está yendo.—dijo Stacy molesto.
—Me encantaría tener un GPS con la ubicación de los supervillanos a los que enfrento, pero no soy Iron Man.—dijo SpiderKid mirando la alcantarilla—Puede estar en cualquier parte de Queens, yo cubriré la zona este.
Durante un segundo ambos oficiales se le quedaron viendo.
—Miren, crean lo que quieran creer de mí, estoy del lado donde este demente es encerrado y curado, si están de acuerdo con eso podemos dejar nuestras diferencias de lado y trabajar juntos.
—No confío en ti.—dijo el Capitán Stacy.
—¿Y cree que yo en la policía? Si lo hiciera no haría este trabajo.—dijo con demasiada honestidad mientras lanzaba una telaraña a un edificio cercano.
SpiderKid se alejaba de aquella escena antes de que ambos se arrepintieran e intentaran arrestarlo inútilmente.
"I hate what I've become, the nightmare's just begun.
I must confess that I feel like a Monster!"
Al mismo tiempo, en una casa muy cercana a los acontecimientos, se encontraba Luna con su mejor vestido de gala fuera de la residencia Sharp, estaba bastante nerviosa que ni siquiera se atrevía a tocar el timbre. En su cabeza pasaban mil escenarios positivos y negativos y todos parecían cada vez más factibles, todo era tan real repentinamente, Sam y ella iban a ser pareja sin tapujos, ni visitas o llamadas a escondidas. Casi como un sueño hecho realidad.
La puerta fue abierta por su novia, quien estaba también arreglada para la situación, pero estaba tremendamente pálida, Luna le lanzó una sonrisa para intentar calmarla, sin éxito alguno, era como si la Sam que conocía previamente fuera otra muy distinta, así que puso su mejor sonrisa y entró lanzando un pesado suspiro esperó en el pasillo antes de la entrada de la sala.
—Mamá, papá, ya llegó.—dijo Sam al mismo tiempo que entraba a la sala con pies de plomo.
—¿Ya llego el chico del que tanto hablas?—dijo la mujer emocionada por ver a quien se ocultaba detrás de su hija.
—Sí, pero…—intentó hablar su hija.
—Más vale que no sea un drogadicto comunista.—dijo el señor Sharp al mismo tiempo que acomodaba su garganta—Pasa muchacho.
—Es lo que tenía que decir.—dijo su hija agarrando valor y tomando la mano de Luna—No es un chico es…—estiró la mano de su amada haciendo que pasase el marco de la puerta—Luna Loud.
Si antes Sam tenía el rostro rojizo ahora era indistinguible a un tomate, a pesar de no conocer a los señores Luna no pudo evitar tragar en seco por la sorpresa de que ambos pasaron de confundidos a impactados en apenas segundos. Pero fue incluso peor cuando el padre de Sam se llevó ambas manos a los ojos para frotarlos y volver a abrirlos para fijarse exclusivamente en ella.
—Sam no juegues con esos temas, no es divertido.—comenzó a decir el hombre pero al ver que ambas se tomaron de las manos se puso lívido—¿Qué le hiciste a mi niñita? ¡Degeneradas!
—Papá…—intentó hablar Sam casi suplicando.
—¡No me hables en ese tono!—gritó el hombre intentando imponerse, pero eso era la gota que había derramado el vaso para Luna, no iba a dejar que le gritasen a su novia, pero la ira solo incrementó cuando habló mientras escupía—Tú no eres así Sam, ¿Qué te hizo esta puta?
—¡No le grite! ¡Es su hija!—puso un brazo para separar a Sam de su familia.
El hombre parecía fuera de sí, como si una vena le estuviera a punto de explotar, aun así, habló con calma, sin gritar, demostrando que tenía más formas de dañar.
—Sal de mi casa, maldita degenerada, ¡Te vas a ir al infierno y no dejaré que arrastres a mi hija!
—Discúlpese ahora mismo.—exigió Luna sin importarle esa actitud y poniendo ambos pies firmes sobre la tierra.
La agresividad con la que fue dicho solo pudo ser comparable a la cantidad de lágrimas que Sam estaba soltando, debatiéndose en qué lado estar de aquella discusión, sabiendo que iba a ser inevitable, pero al mismo tiempo no queriendo que todo fuera real.
—¡¿Vienes a mi casa a exigirme disculpas?!—estaba a punto de estallar—Tu no volverás a ver a mi pequeña jamás, y TÚ no le llenarás su cabeza con ideas sodomitas.—dijo el hombre tomando una cruz en su pecho—¡Sal de mi casa!
—¡No le he hecho nada!—gritó Luna fuera de sí, se podía escuchar como los vecinos salían a la calle para ver de dónde provenían los gritos—¡Yo la amo!
—Eres una enferma mental.—dijo el señor Sharp apuntando con su dedo índice—Por culpa de gente como tú el mundo está podrido.—dejó a Luna con un nudo en la garganta y el rostro rojizo, luego apuntó el mismo dedo a su hija—¡¿Cómo pudiste hacernos esto?!
—Yo…—pero Sam estaba por encima de pálida, realmente parecía arrepentida cosa que hizo que el corazón de Luna se encogiera.
—¡¿Cómo le hiciste esto a tu pobre madre?!—gritó el hombre dando un golpe a la pared más cercana—¡Después de todo lo que hemos hecho por ti!
La señora Sharp en aquel momento lloraba devastada en su asiento mientras se aferraba a sus rodillas y cubría el rostro con ambas manos, incapaz de decir nada que no fuera:
—Fue mi culpa… ¿En que falle?…
—Sabía que esto fue una mala idea.—dijo Sam cerrando los ojos y llevando ambas manos a su cabello.
—Es lo que pasa cuando dejas que se pinten el cabello y usen pantalones, son los primeros pasos antes de que se pudran.—dijo el señor aun molesto a su hija—Seguro es porque no has probado con un hombre de verdad, el padre sabrá que hacer Sam, ve a tu habitación.
—¡Yo quiero estar con Luna!—dijo Sam gritándole a su padre entre llantos.
La señora se levantó de su asiento, sintiéndose personalmente atacada, para finalmente acercarse a su hija y darle una cachetada y luego volteó a Luna—No eres bienvenida aquí, ¡Ya vete o llamaré a la policía! ¡No vuelvas!
Dentro de todo eran lo suficientemente inteligentes como para no tocar a Luna, por lo que ella entendió que, si se quedaba ahí, ella iba a ser acusada por un delito que nunca cometió como allanamiento de morada o alguna otra cosa, no era tonta, la policía nunca le había ayudado en el pasado, no iba a comenzar ahora.
—No podrán separarnos por siempre.—dijo Luna antes de lanzar un escupitajo a los pies del hombre, estaba roja de la ira, tanto o más que el señor.
—Puedo y lo haré.—dijo el hombre con una vena a punto de explotarle—No volverás a verla, JAMÁS.
Luna dio media vuelta, herida ya que sabía que todo esto era su culpa, si ella se hubiera quedado callada entonces nada de esto hubiera pasado. Lo más triste fue ver como Sam intentó ir a con ella, pero su madre la sujetó de ambos brazos para evitar que la siguiera, probablemente protegiéndola para que no la echaran de casa. Llegó hasta el umbral con la cabeza en alto antes de sentir la puerta ser azotada a su espalda y fue entonces que ya no lo aguantó, lágrimas comenzaban a recorrer su rostro de la impotencia.
Lo peor fue que debido a los gritos, toda la gente de afuera veía con curiosidad como esa niña desconocida en el vecindario salía de la casa de los respetables señores Sharp entre llantos y roja como un tomate, no les tomó mucho darse cuenta que esa chica tenía el cabello corto, usaba botas de cuero y en general parecía más bien perteneciente a una banda de motociclistas que a ese pulcro vecindario.
Las miradas que lanzaron a Luna fueron tan potentes que la chica no pudo evitar salir corriendo con un brazo cubriéndole el rostro para evadir esas miradas, la camioneta familiar Vanzilla estaba estacionada a unas dos calles de ahí, pero sabía perfectamente que en ese estado no iba a poder conducirla, por lo que llegó hasta el metro subterráneo y tomó un vagón, aun entre llantos.
No podía creer lo que había pasado, debido a su desesperación por tener a Sam junto a ella las había convertido en monstruos ante los ojos de sus padres.
No era un sueño hecho realidad, sino una pesadilla.
"I, I feel like a Monster."
—¡Curt! ¡Curt!—gritaba Martha mientras la policía tomaba fotos de todos los destrozos en el laboratorio.
—¿Está segura que su esposo se quedó solo en el laboratorio?—preguntó el oficial Madison apuntando notas en su libreta.
—¡Ya le dije que sí!—dijo la mujer lastimada al ver la camisa de su esposo rasgada en el suelo—Estaba enfermo cuando me fui, debí quedarme junto a él.
Los policías ignoraron a la mujer quien no estaba dando ninguna declaración, decidieron investigar acercándose a la puerta.
—Nadie forzó la salida desde el exterior, fue rota por dentro.—dijo el oficial permitiéndose unos momentos para pensar—Gracias por avisar doctora Connors, comenzaremos la búsqueda inmediatamente, haremos un perímetro de veinte manzanas y… ¿Por qué hay batas de laboratorio en el suelo?—preguntó sin entender el hombre.
—Son las batas de nuestros estudiantes que tenemos de la secundaria Everdeen, ahí están las de…—se detuvo al ver que solo había tres—Falta una.
—¿Y eso que tiene de importante?—preguntó entrando en escena el oficial Holiday.
—Es la única pista que tenemos, probablemente es una pista del criminal para guiarnos a la siguiente víctima.—dijo Madison viendo el perchero—Sí, destruyó todo a su paso hasta llegar al perchero, ahí se detuvo, buscó lo que quería y destrozó la puerta, señora Connors, ¿De quién era esa bata? Puede que ese niño esté en grave peligro ahora mismo.
Martha miró al suelo intentando identificar las batas de cada uno de sus alumnos, ahí estaba la de Lincoln rasgada junto a la foto de Billy que debería estar en un pequeño marco. Tomó la foto e identificó las otras batas, lista para guiar a los policías y parando de llorar.
"I, I feel like a Monster"
Su celular comenzaba a sonar con miles de notificaciones, Ronnie lo tomó y abrió el chat grupal de sus amigos, estaba pensando si debía de terminar esas amistades por las buenas o solo bloquearlos, después de todo, no podía volver a ver a Lincoln Loud a los ojos sin odiarlo por lo que era su hermana. Eso le dolía, sobre todo porque alguna vez llegaron a ser pareja, una época muy tonta y definitivamente algo que no funcionó, pero era horrible ver cómo tantos años juntos se tenían que ir sin ni siquiera ser culpa del muchacho.
Cuando estuvo a punto de bloquear a Peter Parker, su corazón se encogió, si bien era fácil con Lincoln, Gwen y sorpresivamente con Clyde, no podía simplemente bloquear a Peter, ¿Era su novio? ¿O solo eran buenos amigos? Tal vez ella solo necesitaba hablar con él, aclarar sus ideas y apartarse, después de todo Peter era demasiado cercano a Lincoln como para que ella pudiese aceptarlo.
Entre los mensajes encontró uno de Jessica sobre la estúpida bufanda, respondió:
"Se la devolví, sí era suya."
Hubo un minuto entero de silencio.
"Tenemos que hablar."
"Mañana en la mañana, ¿Ya encontraste la identidad del loser araña o qué?"
"Sí, el caso está resuelto, son 500$."
Jessica podía ser cortante a veces, pero Ronnie sabía que de alguna forma ese caso era algo diferente, tal vez por primera vez estaba emocionada en hacer su trabajo, o en que alguien le pagase sus bebidas. Fuera lo que fuera, estaba a nada de conseguir las respuestas que quería, si bien el dinero no le iba a traer de vuelta a su hermano, al menos podría usarlo para ella misma. Sabía perfectamente que necesitaba un descanso.
Pero primero, tenía que resolver asuntos con Peter, el chico iba a tener que escoger entre ella o Lincoln y de cierta manera, mientras montaba su patineta en medio de la noche temprana ella sabía que no iba a ganar esa batalla, pero tenía que hacerla para finalmente librarse del lastre que eran los Loud en su vida.
…
"My secret side I keep, hide under lock and key.
I keep it caged, but I can't control it."
En las alcantarillas el monstruo salió del agua debido a que estaba sintiendo demasiado frío, al salir el olor de la bata estaba completamente desaparecido, para su suerte solo tenía que seguir un poco más.
—No… No debería.—dijo mientras se llevaba una mano a la cabeza.
Dentro de su cabeza aun sentía al doctor Connors que quedaba dentro de él. Se dio varios golpes contra una pared para recordar su misión, todo lo que estaba haciendo era por Billy. En el fondo no sabía quién era ese tal Billy, pero tenía que verlo, para volver a protegerlo. La mente del Lagarto dolía demasiado porque los instintos de reptil intentaban predominar sobre los sentimientos humanos y era difícil distinguir cuando empezaba uno y terminaba otro.
—¡No!—gritó el Lagarto al mismo tiempo que olfateaba a su alrededor y seguía en búsqueda de Billy estando cada vez más cerca.
Nada lo iba a detener hasta que pudiera estar con él de nuevo.
"Cause if I let him out. He'll tear me up, break my down. "
En aquel momento Parker estaba tan emocionado con respecto a los detalles que Lincoln le contaba acerca de ese tal hombre lagarto, que era incapaz de darse cuenta que en la entrada de su edificio una patrulla se estacionaba con la doctora Connors y dos policías saliendo a toda prisa.
—Peter, no has cenado.—intentó abrir la puerta su tía llamando su atención.
—En un momento tía May, estoy algo ocupado en este juego con Lincoln, acabando la partida voy.—dijo el chico al mismo tiempo que abría el sistema de la policía—Efectivamente Linc, no hay nada en el registro de datos acerca de las alcantarillas, podría estar en cualquier lado de la ciudad por lo que sabemos.
Tanto Martha como los policías corrían en las escaleras para llegar lo más pronto posible, después de todo la única bata que quedaba desaparecida era la de Peter Parker. Tocaron la puerta con mucha fuerza mientras la tía May veía una telenovela dramática justo cuando el hermano del protagonista revelaba ser quien se acostó con su mujer y la dejó embarazada.
—No puede ser.—dijo tía May asustándose por los golpes contra su puerta.
Al mismo tiempo que la música dramática de la televisora sonaba desde las calles se pudo ver cómo salía disparada una tapa de alcantarilla y una mano con cinco garras arañaba el concreto de la calle.
El timbre de la residencia Parker sonó y tía May tuvo que dejar de lado su bol de palomitas mientras hacía un gesto de indignación, justo tenían que interrumpirla al mismo tiempo que pasaba lo más emocionante.
—¿Peter?—lanzó la mujer al ver que la comida seguía en el mismo lugar donde la dejó—¡Peter!
Pero un nuevo toque en la puerta le hizo reaccionar y acercarse a esta abriendo solo una rendija al mismo tiempo que por la pared de su edificio varias garras se comenzaban a aferrar para escalar de manera lenta pero segura, los ojos amarillentos con venas rojizas se enfocaban en una ventana con la luz encendida. Ahí era particularmente donde provenía el olor de Billy.
—¿Quién es?—preguntó tía May al ver a dos policías y una mujer afroamericana con bata en la entrada de su casa.
—Señora Parker, soy la doctora Martha Connors.—dijo la mujer como rápida presentación—Su hijo, Peter, puede estar en grave peligro…
—Peter es mi sobrino y está en su habitación, no ha salido en todo el día.—dijo la señora bastante consternada.
—Señora esto es muy peligroso, un monstruo secuestró al marido de la doctora y creemos que el niño puede ser el siguiente.—dijo el oficial Holiday sin darle mucha importancia a que ambas mujeres fueron dolidas por ese comentario.
—¿Un monstruo?—dijo tía May cerrando los ojos—Sabría perfectamente si un monstruo estuviera persiguiendo a…
Se escuchó como una ventana era rota y el grito de un chico, interrumpiendo a los cuatro adultos y provocando que los policías empujaran a tía May para acercarse a la escena del crimen.
Lo único que encontraron fue la figura sombría de un lagarto humaniode que entre sus brazos tenía a un joven niño antes de golpear la pared y derrumbar parte de los ladrillos en el proceso para luego saltar al vacío dejando tras de sí una pared derrumbada, una computadora destrozada y la cama con unos rasguños de garras terribles. No había rastros de sangre, pero el cuarto estaba totalmente destrozado, una fotografía de Peter con sus tíos estaba en el suelo con el marco destrozado.
Tía May cayó de rodillas al mismo tiempo que comenzaba a soltar lágrimas, demasiado sorprendida de como en solo un momento todo se había vuelto una película de terror y una ráfaga de aire frío entraba por lo que antes había sido la pared del joven Parker. Se le unió rápidamente la doctora Connors en un abrazo para intentar calmarla, pero la devastadora escena no presagiaba nada bueno para el resto de la noche.
"Why won't somebody come and save me from this, make this end?!"
—¡¿Oráculo?! ¡ORÁCULO!—gritó Lincoln al comunicador mientras estaba columpiando en medio de la zona este—¡Peter!
Solo hubo un grito desde el otro lado seguido de un rugido feroz antes de que la llamada fuera cortada de golpe. Lincoln, sabiendo que no tenía alternativa, giró en medio del aire en dirección al edificio donde estaban los Parker, en menos de cinco minutos logró llegar notando que había muchas patrullas rodeando el edificio y una pared del edificio estaba rota, particularmente el lugar donde debería estar la habitación de Peter Parker.
—No, no, ¿Por qué todo siempre tiene que ser tan complicado?—dijo Lincoln saltando entre las farolas e impulsándose hasta entrar en el hoyo roto.
Una vez dentro pudo ver la habitación de Parker totalmente destrozada y con varios rasguños en los muebles de un monstruo con el que cuadraban las garras del Lagarto que había peleado antes "Si lo hubiera seguido esto no hubiera pasado" se dijo en su mente al mismo tiempo que le costaba respirar.
No era suficiente con que por su culpa Bobby muriera, ahora también tenía en su lista de responsabilidades que Peter había sido secuestrado, sino es que devorado por un reptiliano. Abrió la puerta al resto de la casa, viendo que ahí había varios policías entrevistando a dos mujeres que conocía bien. Al verlo los policías amenazaron con sacar sus armas de manera no pacífica.
—Alto al fuego, alto al fuego, he venido a ayudar.—dijo SpiderKid levantando las manos y retrocediendo.
—¡Cúbranse señoritas, es un lunático mutante!—gritó el oficial Holiday ya con el arma apuntando.
Varios de los policías bajaron sus pistolas al ver que no se estaba comportando agresivo y que muy al contrario parecía genuinamente interesado. El único que se negaba era Holiday, pero uno de sus colegas le hizo bajar la pistola con lentitud al mismo tiempo que decía:
—Oigamos lo que tiene que decir.
—Gracias, parece que ya tienen sentido común.—dijo SpiderKid viendo a los policías—Veamos hoy me enfrentó con un reptiliano de muy mal humor junto al Capitán Stacy y el oficial McBride, para después enterarme que algo raro estaba pasando por esta zona de Queens, deduzco que estamos buscando al mismo sospechoso.
—Así es, el mutante Lagarto secuestró hace cinco minutos al niño que vivía aquí, Peter Parker, también secuestró al Doctor Connors pero nos es imposible saber a qué hora este segundo caso o donde los llevó.—admitió el oficial Madison.
—¿Doctor Connors?—dijo Lincoln sorprendido fingiendo no entender.
¿Qué tenía que ver el buen doctor en todo esto?
—Mi marido, estudiamos genética y encontré el laboratorio destrozado cuando fui a buscarlo.—dijo Martha limpiándose una lágrima.
—Por favor, encuentra a mi Peter.—dijo tía May con la voz quebrada a Lincoln casi se le partía el corazón, esa mujer había sido tan amable con él dándole el celular de Ben como repuesto cuando el suyo se rompió y ahora sonaba casi derrotada—No me importa si eres un ladrón o no, ayudas a la gente, ayuda a Peter.
—Lo haré, es una promesa.—dijo Lincoln asintiendo—Pero deberíamos de saber dónde los llevó el Lagarto, oficiales necesitaré su ayuda.
—¿No te apareces mágicamente siempre donde hay problemas mocoso?—preguntó Holiday a la defensiva.
—La vida de dos inocentes está en riesgo y no sabemos dónde puede ir el Lagarto.—dijo SpiderKid molesto.
—Tal vez yo sí.—dijo Martha tomando de su bata dos probetas con liquido amarillo—Esta es una cura para el cáncer usando genes de regeneración de reptil, hace dos días en nuestro laboratorio había tres, cuando llegue a buscar a Curt y antes de llamar a la policía encontré que solo quedaban dos.—explicó ella provocando que todos la vieran.
—¿Está diciendo que ese monstruo fue formado debido a ese liquido?—preguntó uno de los oficiales molesto—¿Y cuando iba a decírnoslo?
—No sabía que era un Lagarto humanoide el monstruo que atacó mi laboratorio.—dijo ella molesta—Y ese no es el punto, si la persona que robó el tercer frasco tiene conocimiento de nuestras investigaciones debería saber que hay insectos mutados genéticamente en el zoológico de Queens, en el parque al lado de Corona…
—¡¿QUÉ?!—gritaron varios oficiales escandalizados.
—Fueron donados después de que el presupuesto para la experimentación fue cortada, SpiderKid, si esa cosa esta buscando más suero entonces…
—El zoológico, la casa de los insectos, lo entiendo.—dijo SpiderKid dando media vuelta—Gracias, prometo rescatarlos a ambos.
—¡Creo en ti!—dijo tía May entre llantos, eso significo mucho para Lincoln quien salió nuevamente por la pared derrumbada para dirigirse al zoológico, no estaba demasiado lejos.
—De vuelta al lugar donde todo inició.—dijo Lincoln viendo su mano con la mordida de araña—Aguanten Peter, doctor Connors…
"I feel it Deep within, it's just beneath the skin.
I must confess that I feel like a Monster!"
Ronnie estaba cerca ya de donde vivía Parker, pero se sorprendió de escuchar gritos y autos moviéndose erráticamente de un lado a otro. Ella bajó de su patineta y se ocultó detrás de un buzón de cartas, acostumbrada a este punto a los cientos de peligros que rondaban por las calles de esta ciudad. Para su sorpresa pudo ver al final de la calle una figura humanoide con cabeza de cocodrilo corriendo en la oscuridad hacia su dirección.
Ella se contuvo para no gritar y ocultarse lo máximo que le era permitido detrás del buzón, escuchaba como los gritos se acercaban a su dirección y muchos adultos y automóviles salían corriendo lejos de aquella calle. De repente todo era silencio, decidió asomarse para ver la calle, encontrando al monstruo reptiliano ahora bajo las luces, cargando la figura de Peter Parker desmayado, le acomodaba el cabello aprovechando que estaban iluminados, pero el monstruo no creía reconocer del todo el rostro.
Al comenzar a olerlo asintió ligeramente para luego voltear de uno a otro lado. Ronnie se quedó quieta sabiendo que si no se movía no la verían, el monstruo no vio nada de su interés y siguió corriendo calle abajo.
Ronnie estaba completamente confundida, por un lado, Peter necesitaba ayuda, pero definitivamente ella no iba a poder hacer nada contra esa cosa no iba a poder hacer nada… Y aunque llamase a la policía nada le aseguraba que salvaran a Peter.
—¿Qué haría Bobby?—se preguntó mientras seguía con la mirada al Lagarto.
Cuando Bobby supo del ataque de Mysterio al hospital no dudó ni un segundo en ir corriendo para salvar al tonto de Lincoln y su hermana Luan… Pero eso mismo provocó su muerte. Sin embargo, Peter era de las pocas personas que aún le importaban en el mundo, no quería estar más sola de lo que ya de por sí estaba…
Puso su patineta en el suelo y se impulsó para seguir al monstruo de cerca.
—Te salvaré Peter, aguanta…
Iba a toda velocidad sintiendo el frio viento sobre su rostro, sabía que no tenía ninguna oportunidad, pero aun con todo lo que había pasado no iba a dejar que esa cosa lastimara a su novio, aceleró con fuerza para acortar la distancia provocando que la luna reflejara algo de blanco angelical en su mirada.
"I hate what I've become. The nightmare's just begun.
I must confess that I feel like a Monster!"
Los gritos en su casa no se hicieron esperar, Sam estaba siempre al borde de las lágrimas mientras escuchaba un largo discurso en el cual su padre le decía sobre como todas las acciones horribles que había cometido. Todos esos besos que le había dado a Luna no eran más que tentaciones del demonio para alejarla del camino del bien.
O así se sintió cuando finalmente después de varias horas entre llantos terminó en su habitación, por evidentes motivos su computadora fue retirada, así como todos sus discos de música rock o sus chaquetas de cuero y celular. Solo quedaba su cama y ropa vieja que fuera más "adecuada" para señoritas.
No sabía cuál era su futuro, solo algo era seguro, no al lado de Luna, tanto así que sus padres ya le habían prohibido volver a su trabajo y hablaban con un tono muy seguro de un internado de mujercitas.
Al ver a las paredes de su habitación se sintió alienada, como si fuera la de alguien más y no la suya, con todo lo que la hacía ella negado, era como si solo quedase un cascaron, una habitación lista para ser usada por cualquier persona, no por Sam Sharp. Ese sentimiento solo empeoró al verse al espejo… Su mechón azul que tantos años de súplica le había costado… Desaparecido con un corte mal hecho por parte de su madre.
Detrás del espejo se ocultaba una Sam Sharp muy diferente a la que antes había conocido, no solo físicamente, también emocionalmente y la odiaba, odiaba a esa Sam, no era la verdadera.
Se recostó y abrazó un peluche morado, pudo oler el cabello de Luna como si estuviera impregnado, provocando que una parte de ella sintiera rechazo, pero su otro lado sentía que la necesitaba más que nunca. Abrazó con fuerza el peluche y miró el techo, sabiendo que nunca volvería a escuchar la armoniosa voz. Solo sería algo de sus recuerdos… Recuerdos de cuando ella se transformó en un monstruo al que sus padres tuvieron que encerrar en una jaula por su propio bien.
Se quedó dormida entre pesadillas, esperando que así el dolor desapareciera.
"It's hiding in the Dark, it's teeth are Razor Sharp."
Finalmente había llegado al lugar donde estaban las curas. Pero pudo notar como Billy comenzaba a resistirse. Seguía dormido, pero se alejaba lo más posible de su contacto. El Lagarto sabía que Billy intentaría huir, pero necesitaba soltarlo mientras buscaba a los insectos con la cura del cáncer.
Ya en el interior se pudo encontrar en el pozo de los Aligátores cierta comodidad para él, pero sabía que Billy no encontraría igual aquel lugar, por lo que de un salto logró cruzar la cerca y estar en el camino principal. No había turistas, ni guardias, todo estaba en un sepulcral silencio, el cual solo era interrumpido por sus torpes pisadas y los animales alejándose de su figura mientras le lanzaban rugidos de amenaza.
El lagarto finalmente encontró una jaula ideal para que Billy esperase, ingresó en esta con suma facilidad, aún tenía suficiente cerebro humano como para abrir puertas y la fuerza necesaria para forzar la cerradura. Una vez dentro dejo a Billy en medio de la jaula, escuchando a su alrededor para buscar al animal que estaba ahí encerrado.
No tardó en darse cuenta porque desde las alturas un gorila bajó entre rugidos nada amigables para sacarlos de su territorio. A diferencia de los otros animales este no era intimidado porque el Lagarto estuviera ahí. Muy al contrario, se lanzó al ataque mostrando sus grandes dientes. Distracción fútil porque realmente le dio un puñetazo cargado que obligó al doctor a girar la cabeza de manera muy acelerada.
La parte salvaje del Lagarto fue liberada y en menos de un momento se volvió a levantar lanzando un zarpazo al gorila de mucho menor tamaño que él. Iba a proteger a Billy y ese monstruo no iba a intentar hacerles daño.
El gorila lanzó un rugido solo seguido por el Lagarto antes de que ambos humanoides chocaran y el gorila intentando atacar al rostro, mientras que el lagarto intentando arañar la parte inferior del gorila. Aunque el primate logró darle tres golpes fuertes en la cabeza cuando estuvo a punto de dar el cuarto el lagarto abrió sus fauces y mordisqueó el puño del gorila, triturando sus huesos.
El animal inocente intentó escapar, pero el Lagarto ya había probado su sangre, por lo que de un movimiento de la cola le golpeó como si fuera látigo antes de que comenzara a rasgarle el pecho encajando sus profundas garras y sintiendo la sangre del gorila corriendo entre sus dedos.
Cuando este estaba ya brutalmente herido y en el suelo fue el turno del Lagarto de terminar con la amenaza, abrió sus mandíbulas y las uso para morder el cuello del animal, salpicando de sangre casi todo el hábitat. El lado salvaje del Lagarto le obligó a tragar parte de la carne cruda que arrancó en el cuello y dar media vuelta para cerrar la jaula con extra fuerza, Billy iba a estar seguro mientras él volvía con la cura. Él podía aun saborear la sangre de primate, tenía un sabor exquisito.
"There's no escape for me it wants my soul, it wants my heart."
Ronnie tuvo que entrar al zoológico colada por la entrada principal, aun sabiendo que debía de haber cámaras o algo más no le importó y se saltó los letreros de cerrado hasta lograr pasar al otro lado. Una vez dentro comenzó a entrar en pánico, sabía perfectamente que el Lagarto debía estar ahí con Peter, tenía su patineta en mano mientras daba pasos inseguros por las instalaciones.
Pudo escuchar por la derecha varios chillidos de animales, el sentido común le dictaba correr en dirección contraria, pero sabiendo que ahí debía estar el secuestrador de Peter no tenía muchas opciones, fue con su patineta en alto mientras se acercaba a un edificio llamado "La casa de los insectos".
Recordaba vagamente haber venido el año pasado debido a una visita escolar, pero fuera de eso no entendía porque aquel monstruo querría llevar a Peter ahí. Se asomó por la puerta, en el interior las luces estaban encendidas, y ahí se encontraba la criatura rastreando entre las diferentes cajas de insectos, tomándolos sin miedo con una mano y oliéndolos antes de volverlos a dejar en su lugar.
Si aquello no era lo suficientemente confuso para Ronnie, todo estaba a punto de tornarse más raro cuando finalmente vio al reptiliano tomar arañas y detenerse mucho a oler a una, está en lugar de devolverla a la caja la aplastó.
Estaba lo suficientemente distraído en su búsqueda como para permitir que ella entrase con el mayor de los silencios y comenzase a rebuscar por todo el lugar por rastro de Peter Parker, pero no había nada, todo lo que encontraba era un montón de cajas de insectos.
Ronnie intentó hacer el menor ruido posible, mientras escuchaba al monstruo buscando ahora en una caja de los escorpiones, dio un nuevo paso ocultándose debajo de una mesa cuando su celular comenzó a sonar. Inmediatamente lo sacó de su capucha y le colgó a su mamá.
Hubo silencio.
Ronnie se quedó paralizada, pensando nuevamente que si no se movía no la vería, pero esta vez pudo sentir como la mesa donde se ocultaba era levantada y lanzada contra una pared.
Al voltear hacia arriba Ronnie pudo ver unos ojos amarillentos inyectados en venas rojizas junto a unos dientes afilados y una piel verdosa enfermiza, no era en absoluto un color natural, de hecho, era tan horrible de ver aquella figura que no pudo evitar lanzar un grito cuando la cola del animal la tomó de la cintura.
—¡Ahh!—tomó su patineta para darle distintos golpes en la cabeza y mantener su rostro lo más alejado de esas mandíbulas, solo logrando partirla en dos.
—No… Biiiiiiiiiiiilly…—dijo la figura acercándose a Ronnie Anne y dándole un par de olfateadas la chica estaba quieta y pálida—No…Lastimar…
Eso era todo para Ronnie, podía ver su vida terminando en cualquier momento, cuando el monstruo lanzó un rugido agresivo y levantó sus garras esperó a sentir como su cabeza era partida en dos, pero en su lugar solo fue lanzada a toda velocidad hasta estrellarse contra una de las cajas de vidrio que antes había revisado el Lagarto.
Ronnie entonces dejó de sentir su cuerpo y cerró los ojos mientras los insectos del hábitat comenzaban a acercarse a la nueva creatura ensangrentada que interrumpía su tranquilidad.
Al menos en cualquier momento iba a morir, igual que Bobby, y de alguna manera, eso le alegraba.
"No one can hear me scream, maybe it's just a dream.
Maybe it's inside of me, Stop this Monster!"
En el hábitat del gorila Peter Parker abrió los ojos, con sus músculos paralizados del horror, lo último que recordaba era una sombra destrozando parte de su cuarto y acercándose a él con rapidez. Tomó su mochila de mano que siempre llevaba a la escuela, en aquel momento estaba casi vacía de libros, solo tenía una libreta y un par de sus invenciones de telarañas. Intentó buscar en sus bolsillos pero no tenía celular por lo que estaba totalmente sólido.
—Vamos Peter, Lincoln te estará buscando…—se dijo antes de caer en cuenta que Lincoln casi siempre terminaba acudiendo a su ayuda para muchas cosas—Lincoln confío en ti.—dijo sabiendo que nadie más iba a poder ayudarle contra ese monstruo.
Se levantó del suelo viendo los alrededores de la jaula, notando el cadáver de un gorila en el suelo, tenía la garganta desgarrada y la sangre aun brotaba de su cuerpo, Peter se acercó, seguía caliente, lo suficiente como para no ser temperatura ambiente en los fríos pasajes de febrero en Nueva York.
—¿Estoy en el zoológico?—se preguntó el chico—No tiene sentido, ¿Por qué me traería aquí un reptiliano?
Pudo escuchar a la distancia los pasos torpes de una creatura alta y que arrastraba algo pesado en el suelo, Peter corrió hasta llegar a donde estaba antes tirado y se recostó, no sin dejar en sus manos unos lanza telarañas y una bomba de las mismas oculta en un seto.
—Biiiiiiiiillyyyyyyy…—se escuchaba la voz mientras entraba por la puerta.
Al verlo de frente Peter comprobó que lo pesado que arrastraba era su cola, juraría que aquel monstruo antes parecía más humano, pero mientras más pasaba el tiempo adquiría apariencia más cercana a un reptil con bata de laboratorio, casi como si un cocodrilo se pusiera a caminar en dos patas y las delanteras se transformasen en unas manos casi parecidas a humanas.
Claramente tenía los ojos abiertos vigilando cada movimiento de la creatura, hasta que esta al cerrar la puerta se le quedó mirando directamente, era como si un animal asechase a su presa. Peter de alguna manera sabía que fingir no lo iba a sacar de esa situación así que se levantó mientras evitaba temblar lo más que podía, cosa en la que fracasó porque prácticamente cae al piso solo por no poder sostenerse sobre sus rodillas.
El Lagarto se le quedaba viendo fijamente, como si no entendiese del todo la situación. Peter dio un paso hacia atrás, para su sorpresa el animal lanzó un bufido y se le acercó lo suficiente para dejarlo cubierto en la más sumisa oscuridad.
—Eres…—intentó hacer una broma justo igual a Lincoln, pero sintió un nudo oprimiendo su garganta.
El monstruo comenzó a olfatearlo para obtener nuevamente el aroma y en ese instante sacar de uno de los bolsillos de su bata una araña parecida a una viuda negra, de cuerpo totalmente oscuro pero en el torax una figura geométrica de color rojo. Peter no entendía tal ofrecimiento, pero cuando esa cosa lo tomó de la muñeca finalmente pudo ver lo que buscaba.
¡Quería que esa araña venenosa le picase!
—¡NO!—gritó Peter accionando el lanza telarañas y provocando que el pequeño insecto saliera volando en dirección del viento.
Eso provocó que los ojos antes amarillos del monstruo se hincharan y transformaran en unos ojos rojos. El agarre en su muñeca pasó de opresivo a casi aplastarle los huesos, Peter tuvo que resistir desmayarse pero estaba seguro que de no ser porque esa cosa tenía las manos grandes le hubiera destrozado la mano y eso le aterraba.
A sabiendas que no le quedaba tiempo lanzó telaraña a la boca de lagarto y este lo soltó, además retrocedió moviendo sus fauces de uno a otro lado, llevando ambas manos a la boca, resbalando y cayendo al estanque de la jaula. Peter reconociendo que era su oportunidad salió corriendo por la bomba telaraña y la lanzó con todas sus fuerzas al agua.
Hubo una explosión y casi todos los lados de la jaula terminaron cubiertos en una sustancia blanquecina pegajosa. El joven Parker estaba incluso pegado a una pared, no por mucho porque tenía el disolvente de telarañas que había patentado en su bolsillo del pantalón, aunque mover el brazo fue difícil a duras penas logró abrir el frasco y soltarse.
Podía ver como en el lago del hábitat el lagarto intentaba salir a respirar oxigeno, atrapado por las telarañas, Peter sonrió, él había derrotado a un super villano en su primer encuentro, Lincoln jamás iba a creerlo.
Y apenas dio el primer paso pudo escuchar como varias cuerdas eran rotas debido a unas filosas garras que rajaban hasta al aire.
—Maldita sea.—dijo Peter corriendo directo a la salida e intentando forzar la cerradura que el monstruo había dejado, pero no tenía suficiente habilidad.
Además el monstruo ya había sacado ambos brazos y se rasgaba el rostro con tal de romper más de la telaraña.
Sabiendo que no quedaba alternativa Peter comenzó a dar patadas a la puerta, fracasando miserablemente en todos sus intentos, para empeorar la situación la cabeza del Lagarto de ojos rojos estaba libre y observándolo con rabia asesina.
—Mierda, mierda, mierda, mierda.—repetía el niño al ver que el monstruo estaba a punto de salir.
Sin perder más tiempo apuntó con el lanza telarañas a la esquina más lejana del recinto y presionando el botón para salir impulsado, chocando contra las rejas y sintiendo como la mitad de su cuerpo se ponía rojo debido al excesivo impulso…
Claro que esas cosas estaban diseñadas para impulsarse entre edificios, no en una pequeña jaula. El monstruo fue libre y de un salto buscó en todas direcciones a Peter, echándose a correr en cuatro patas con las fauces abiertas y mostrando la sangre que recorría de su boca con orgullo y el pecho afuera.
Ya no era un humano, finalmente había sucumbido a la bestia que llevaba dentro de sí, sea quien fuera. Peter apuntó a otra esquina de la jaula y se impulsó aun sabiendo que el golpe era demoledor, al darse el golpe contra los barrotes casi cayó desmayado, pero pudo escuchar como del otro lado en la esquina la criatura daba una mordida a los barrotes donde antes él había estado.
De solo una mordida destrozó los barrotes y lanzó un terrible gruñido volteando hacia su dirección para volver a cargar al ataque, Peter sabiendo que el truco no funcionaría una segunda vez apuntó al monstruo, intentando darle un tiro certero, fallando todos sus disparos. Sabiendo que se arrepentiría luego apuntó al agujero que el lagarto dejó con sus fauces y disparó hasta que la telaraña llegó al suelo del zoológico.
Apretó en su mano para usar la función de salir impulsado y pudo sentir durante un momento como a su derecha una parte de su cuerpo casi era arrancada de un mordisco mientras este recorría a toda velocidad para estrellarse contra concreto.
Al hacerlo salió impulsado de rebote y terminó rodando en el suelo mientras trataba de decidir si sus huesos aún estaban en la posición correcta.
Eso era todo, Peter no iba a aguantar otro impulso más y además el lagarto de un solo golpe rompió suficiente parte de la jaula metálica como para salir de esta, corriendo en su dirección para devorarlo. Algo en su cerebro le dijo "Lo hiciste bien Parker" al mismo tiempo que la bestia estaba a solo metros de distancia corriendo en cuatro patas.
Finalmente se escuchó el golpe de la carne contra los dientes…
"I FEEL IT DEEP WITHIN"
Aún seguía consiente y mirando el techo cuando notó que algo se movía debajo de sus ropas. Ronnie dedujo que eran insectos listos para comenzar a comer su cadáver, estaba bien, siempre y cuando el dolor parase, desde hace rato que no sentía sus piernas y además ya había tosido sangre, solo estaba esperando que en cualquier momento se desmayase para no sentir nada y acompañar a su hermano, cuando pudo ver que la cosa que caminaba encima suya era un escorpión.
Como si no tuviera suficiente, intentó moverse, pero no logró nada, pudo sentir a muy duras penas como el animal recorría su torso hasta llegar a su columna baja. El celular en la capucha de Ronnie volvió a sonar con el identificador mostrando que era su mamá. El ruido asustó al escorpión provocando que este enterrara el aguijón contra la superficie que se estaba moviendo, en este caso la piel de Ronnie, atravesando la carne y dando contra la columna vertebral de la chica.
Ronnie lanzó un grito, no esperando sufrir aún más después de todo lo que había pasado, pero fue entonces que sintió el veneno entrando a su cuerpo. Era como si algo la quemase repentinamente, ella no podía moverse, pero sentía mucho dolor en una parte específica de su cuerpo.
Logró sentir mucho sudor recorriendo su cuerpo rápidamente y como por su sangre se transportaba una sustancia que corrompía cada una de sus células, provocando que el dolor creciera, haciendo que una casi moribunda niña lanzase un grito para soltar el dolor, quemándose viva Ronnie cerró los ojos y pudo ver todo lo que la había llevado a ese momento…
"IT'S JUST BENEATH THE SKIN"
Estando dentro de sus recuerdos Ronnie viajaba como fantasma de lado a lado, primero viendo a su familia cuando era joven, felices e inocentes, pensando que vivirían bien en Queens. Pudo ver como si todo fuera a cámara rápida, como todo paso de una casa limpia y pulcra a un chiquero cada vez más descuidado, ocasionalmente limpiado por su madre o Bobby.
—Bobby…—intentó acercarse al recuerdo, pero solo lo atravesó, entrando a la habitación que se movía a toda velocidad y tropezándose, pero en vez de chocar contra el suelo estaba frente a un espejo.
Al verse en el espejo vio una joven Ronnie de apenas cinco años devolviéndole una sonrisa y acercándose a su hermano para jugar un videojuego. Este le cedía un control para que se uniese. Ronnie quiso acercarse, pero cayó de espaldas hasta llegar a su primera vez montando una patineta.
Su hermano mayor tenía tanta confianza que hacía suspirar a las chicas, mientras que ella se tropezaba constantemente siendo la burla de todos en el parque. Su hermano entonces se tropezó a su lado, causando que las risas se dispersaran entre ambos.
Ronnie intentó abrazarlo, pero una espiral verdosa y acida la llevaba hasta dar su primer golpe a alguien para ganarse el título de brabucona en la escuela.
—No, no esto…
Pudo ver a un joven Lincoln y a ella tomándose de las manos y separándose casi al instante mientras escuchaba martillos a la distancia, los golpes de sus víctimas como bravucona parecían brillar y al hacerlo esa misma zona en su cuerpo comenzaba arder hasta que casi toda Ronnie Anne quemaba. Intentó rodar en el suelo, pero al hacerlo solo volvió a estar parada en un páramo con muchos escorpiones apuntando a ella frente a ella Peter la miraba ofreciendo su mano, pero no importaba cuanto la estirase, no podía alcanzarlo.
—¡No!—gritaba sabiendo que fuera lo que fuera a pasar no le iba a gustar.
De las colas de todos estos escorpiones salía un líquido verde que cada que chocaban contra ella la llenaban de esos recuerdos horribles, sombras verdes casi más parecidas a mocos de la gente que amaba o conocía comenzaron a rodearla mientras la habitación se inundaba en ese acido.
—No puedo acompañarte Ronnie, debo ir con Lori…—dijo Bobby ignorándola.
—¡¿Por qué nos decepcionas con otro reporte?!—le gritaba su madre enojada.
—¿Ronalda? Apenas la conozco.—dijo su padre cruelmente para lastimarla.
—¡Eres abusiva! ¡Terminamos!—dijo Lincoln dándole la espalda.
—¡No me hagas daño!—suplicaba Peter.
—¡Bobby es mío!—gritaba Lori—¡Mío! ¡Mío! ¡Mío!
—¡Solamente los contraté por caridad!—gritaba Jameson.
—¡Tomé todo tu dinero!—gritaba Jessica quitándole más fajos de billetes.
—¡Te arrestaría si pudiera!—gritaba el Capitán Stacy mientras Gwen se reía a su espalda, apuntando a Ronnie.
De hecho, todos apuntaban a Ronnie, hundiéndola más y más en ese líquido tóxico, nublando su visión, hasta que finalmente ella cayó totalmente en aquel espeso líquido viendo las sombras acumularse encima de la superficie, negándose a ayudarla en aquel estado tan crítico.
—Los odio…—dijo bajo el agua permitiendo que el líquido entrase a su cuerpo y quemase todo su cuerpo—Los odio… Los odio…
"I MUST CONFESS THAT I…"
Repetía una y otra vez mientras los cambios comenzaban a ocurrir, pudo sentir nuevamente sus piernas, su columna se reparó, pero un agujero se formó en la parte media de su espalda dejando salir una especie de válvula donde ella generaba más de ese líquido tóxico. Sus dientes se afilaron ligeramente, sus uñas se transformaron en garras retirables, el agarre de sus manos debía ser más cercano al de tenazas en ese punto y sus piernas se endurecieron lo suficiente como para volver a su estado natural.
Cuando Ronnie finalmente abrió los ojos ya no eran los suyos, estaban blanquecinos, casi como si una capa se hubiera formado encima suya. Después de tanto tiempo odiándolos y sabiéndolo de manera más bien inconsciente, ella había sido transformada en un asqueroso mutante.
Ronnie odiaba a toda esa gente, pero el odio que en aquel momento sentía hacia ella fue tan poderoso que no le quedó más que cerrar los ojos y descansar al mismo tiempo que el fuego recorriendo sus entrañas se aclimataba y dejaban su cuerpo ahí tirado en medio de un charco de veneno.
F́̕͟͟͠È̴̢́Ę̸́͟͝L͜͡҉̧͞ ͜͏̵̛L̷̵̸Į̡́K̶̵̸E̷͏͘ ̷̛Ą̵́̀͠ ̡̛̛͠͝M̧̛O̷҉̵̀N̷͢S̵̷͟T̨͘͢͞E͝҉̡͘͟Ŗ̵̨͢͟
Era la hora de la verdad, dientes y carne chocaron en un intenso golpe que provoco que el Lagarto saliera volando hacia un lado. La patada de SpiderKid había sido lo suficientemente rápida como para hacerlo rodar en el suelo. Peter abrió los ojos, viendo que aún estaba intacto.
—¿SpiderKid?—preguntó Parker viendo la figura a su espalda.
—Hola ciudadano totalmente random, ¿Este mutante lo está molestando?—dijo Lincoln guiñando un ojo.
Por primera vez Peter logró entender cómo es que era difícil demostrar el parpadeo debajo de esa máscara, pero esos pensamientos corrieron de su cabeza al mismo tiempo que el Lagarto se levantaba del suelo y miraba a ambos con odio.
—Corre, en la entrada principal debe estar la policía, yo lo detendré…—dijo Lincoln a su compañero—Siento no haber llegado antes.
—Gracias por salvarme amigo.—dijo Peter sonriendo y corriendo lo más lejos posible de la pelea.
—Muy bien Lagarto, ya basta de tanto jugar al gato y el ratón, dime donde está el Doctor Connors y pensaré si testificar a tu favor en la corte.—dijo Lincoln amenazando con un dedo
—¡BILLY!—gritó con la voz humana que le quedaba caminando en cuatro patas corriendo en dirección al niño.
—No, mi nombre es SpiderKid, no conozco a ese tal…—se detuvo a media broma porque el Lagarto pegó un salto tan fuerte que casi le logra dar un mordisco—¿Sabía usted que es de mala educación interrumpir los chistes de alguien más?
Desde la cima del árbol pudo ver como el Lagarto daba media vuelta moviendo sus patas de manera desenfrenada, rompiendo el concreto del camino.
—Oye, eso es propiedad pública y serán más años a tu condena, ¿Por qué no podemos hablar?—dijo Lincoln estando de pie en la rama, pero de cabeza desde la perspectiva del Lagarto.
El monstruo intentó darle un zarpazo, pero Lincoln esquivó al lado contrario y lanzó una telaraña a la garra del animal. El lagarto entonces mordió su propia mano para quitarse la telaraña, parecía no importarle hacerse daño, mientras más rápido perdiera eso mejor.
—Billy…—repetía nuevamente entre murmullos el nombre hasta que finalmente lanzó una nueva palabra al ver su brazo restaurandose—Martha…
—¿Martha?—dijo Lincoln sin entender—¿Qué tiene que ver la doctora Co…?
Fue como si un balde de agua fría le cayese encima, aquel amable y carismático doctor Connors que fue de las primeras personas en enseñarle algo de ciencias de manera interesante durante las últimas semanas era ahora esa cosa. No podía ser, pero al mismo tiempo todo encajaba, el suero desaparecido, el nombre de Billy y el parecido con Peter… Estaba tan concentrado en lo que descubrió que no tuvo tiempo a reaccionar cuando el Lagarto le dio un ataque con la cola que lo mandó a volar varios metros hasta estrellarse contra una farola, apagándola al instante y doblándola a la mitad.
—Doctor… Este no es usted…—intentó decir Lincoln.
Pero sabía que era inútil cuando esa cosa comenzó a caminar en cuatro patas, acechándolo como si fuera el depredador a punto de saborear una comida. Aquella cosa ya no era Curt Connors.
El Lagarto lanzó un rugido, SpiderKid se levantó del suelo y puso una posición de pelea, nuevamente el Lagarto se lanzó en estampida, esta vez Lincoln también corrió de frente preparando su puño, el monstruo abrió las fauces y preparó las garras.
Pero no fue otro sino Lincoln el que golpeó en la mandíbula al animal provocando que esta se desacomodara. El Lagarto se llevó ambas manos al rostro al mismo tiempo que Lincoln giraba y comenzaba a disparar telarañas hacia los brazos. El Lagarto giró sobre su eje para golpearlo con la cola, pero el sentido araña le avisó justo a tiempo para saltar haciendo una voltereta.
El monstruo aprovechó y haciendo fuerza con ambos brazos se liberó de las telarañas, tomó con una de sus manos la mandíbula y haciendo un ruido de huesos prácticamente siendo molidos se la volvió a acomodar. El animal abrió y cerró las fauces, sintiéndolas débiles.
—Doctor Connors, no quiero lastimarlo, pero no permitiré que dañe a nadie.—dijo Lincoln dando un paso firme, el Lagarto ni siquiera le devolvió una palabra solo gruñó.
El animal intentó volver a acercarse a Lincoln, este se preparó para evadir el zarpazo que venía de la derecha, pero en los pies la cola del Lagarto le hizo tropezar provocando que el animal pudiera tomarlo con su mano izquierda del pecho para intentar aplastárselo.
Lanzando un grito por las heridas Lincoln apuntó con su telaraña al poste de luz que antes había doblado y la impulsó hasta que golpeo la espalda del Lagarto. El monstruo entonces soltó a Lincoln, este aprovechó para darle una patada en el estómago antes de caer al suelo.
Lincoln se golpeó la cabeza y el Lagarto dio varios pasos hacia atrás debido a que no sentía aire llegándole a los pulmones. Lincoln se levantó tocando la sangre en su pecho, esas cuchillas eran filosas, pero nada que no hubiera tratado antes. Se levantó nuevamente limpiando la sangre de su mano y apuntó su telaraña directamente al monstruo comenzando a envolver primero la cola, después los brazos y finalmente las piernas. En pocos segundos ya lo tenía totalmente cubierto en telarañas que le impedían moverse, lo único con lo que podía pelear era su herida mandíbula.
—Se acabó Doctor Connors.—dijo el chico recostándose y viendo la luna llena.
Había estado la noche tan preocupado por todo que ni siquiera se percató de ese detalle, así como del sonido de los animales del zoológico rugiendo en diferentes lados para alejarse lo más posible de la acción miró de uno a otro lado viendo que la policía estaba a punto de llegar, posiblemente con armas especiales para el mutante.
Todo estaba en paz.
Excepto que escuchó el sonido de tela siendo rota y luego una presión rodeó su cuello al mismo tiempo que veía la cola Lagarto liberada de sus ataduras, fue cuestión de tiempo para que el resto del cuerpo se liberara con cierta facilidad.
—Eso es trampa.—dijo Lincoln pero la cola solo apretó más provocando que no pudiera respirar—No otra vez.—dijo Lincoln sabiendo que el Lagarto no se iba a rendir igual que el hombre de arena.
Pero esta vez Lincoln no iba a permitir que más sangre derramase entre sus manos, se armó de todas las fuerzas y comenzó a correr directamente contra un muro de concreto, pudo sentir la resistencia de monstruo hasta que finalmente utilizó sus telarañas y utilizó el impulso de estas para que ambos salieran disparados y chocaran contra la pared.
Cayendo al suelo al mismo tiempo entre humarada de escombros Lincoln pensó que iba a tener unos momentos de calma, pero lo único que logró fue que la cabeza de cocodrilo comenzara a lanzar mordidas a diestra y siniestra, obligándolo a retroceder para no quedar atrapado entre aquellos dientes.
Los ojos inyectados en sangre entonces brillaron con el reflejo de la luna llena provocando que Lincoln se distrajese un momento y el monstruo lograse ganar terreno rasguñando su pierna de un zarpazo. Lincoln no sabía cómo devolverle el golpe a tan corta distancia por lo que intentó retroceder, pero a su espalda tenía la cerca de los aligátores por lo que se detuvo el tiempo suficiente para estar al alcance de las garras del Lagarto.
Se cubrió con ambos brazos, siendo totalmente inútil pues no solo recibió el rasguño, sino que también salió disparado hacia atrás cayendo en el agua.
El Lagarto saltó justamente a donde era la parte profunda del agua, sumergiéndose.
—¡No!—gritó Lincoln dando un salto a la pared para estar fuera del alcance, no iba a dejar que lo llevasen a territorio con desventaja.
El Lagarto intentó morderlo dando un salto con el impulso de agua, pero no lo alcanzó por milímetros por lo que cuando volvió al agua se puso a mirar a todos lados, encontrándose con la familia de Aligátores ocultándose en una roca cercana prestando gran atención a la batalla, era difícil decir si podían sentir miedo, pero estaban paralizados. El Lagarto se lanzó en estampida contra esos animales.
—¡Doctor!—gritó SpiderKid lanzando su telaraña a la muñeca derecha e izquierda del Lagarto e impulsándose hasta quedar en su espalda—¡Deténgase!
Intentó estirar de ambos brazos para hacer la fuerza suficiente como para que estos no se pudieran mover, pero el Lagarto solo se hecho hacia atrás, lanzándolos a ambos en aguas profundas del depósito. Lincoln intentó volver a la superficie, pero sintió su pierna izquierda siendo mordida por el monstruo al mismo tiempo que daba vueltas para obligarlo a bajar más y más en las aguas. No era tan profundo, tal vez seis metros, pero aun así Lincoln necesitaba volver arriba.
Disparó sus lanzatelarañas, logrando que nada saliese por estar bajo el agua.
Lincoln intentó lanzarle varias patadas al monstruo en la nariz, logrando solo molestarlo más y que apretase los dientes, si bien Lincoln sentía como estos intentaban penetrar su piel claramente tenían un límite.
SpiderKid sabiendo que podía estar en las últimas salió disparado en dirección del Lagarto, provocando que la fuerza que este se encontraba ejerciendo los lanzara propulsado contra el muro a ambos. Eso hizo que soltase su pierna y sabiendo que no tenía mucho tiempo Lincoln tomó de una de sus garras al Doctor y lo llevó hasta la superficie.
Una vez volvieron a respirar el monstruo intentaba atacar, pero Lincoln lanzó la telaraña a una rama de un árbol gigante y tomando la garra del Doctor los impulsó con todas sus fuerzas provocando que ambos cayeran en el concreto duramente y que aquel viejo árbol comenzara a inclinarse.
Estaban prácticamente agotados mutuamente, pero el Lagarto no se iba a rendir, en su mente fracasar era volver a fallarle a su hijo. Y Lincoln tampoco iba a ceder, aunque tuviese un pie herido y grandes rasguños en todos lados, no iba a dejar que ese monstruo estuviese libre en la ciudad y aterrorizase a sus hermanas.
Finalmente, el destino decidió al ganador cuando el árbol viejo debido a la inclinación se rompió y cayó sobre uno de ellos dejando atrapado su brazo derecho, irónico que el brazo que había recuperado era el que ahora era aplastado por un tronco de árbol viejo.
Lincoln lo había logrado, había derrotado a otro enemigo después de todo, tal vez no estuviese tan mal después de todo, además nadie había salido herido… Aun así, la victoria se sentía amarga pues conocía al Doctor Connors y era doloroso pensar que esa cosa era él.
El Lagarto lanzó varios rugidos antes de volver a ser cubierto en telarañas, esta vez doble capa hasta que la policía apareció por todos lados con armas, para sorpresa de Lincoln todos apuntaban a su dirección.
—No soy el enemigo.—dijo el niño ofendido lanzando una telaraña más al Lagarto—Y él tampoco, es un hombre muy dolido.
Pero nadie le respondía. Fue entonces que de entre todos los policías el capitán Stacy salió con un rifle apuntando a SpiderKid. Lincoln sabía que su siguiente acción iba a ser la que definiese su futuro con la policía, por lo que negó con su cabeza antes de levantar sus brazos en señal de paz.
El Capitán Stacy asintió con la cabeza antes de volver a apuntar y disparar. Lincoln entonces se tocó su pecho buscando la herida de bala, pero para su sorpresa estaba intacto, mientras que el Lagarto tenía un dardo tranquilizante en el cuello. Un segundo disparo se escuchó del rifle provocando que ahora tuviese un dardo en la frente.
—Puedes irte, por ahora.—dijo el Capitán a Lincoln—Gracias por tu ayuda.
—¿Acaso dijo gracias?—preguntó Lincoln ilusionado.
—No hagas que me arrepienta.—le lanzó una sonrisa George.
Lincoln hizo una señal militar antes de lanzar una telaraña a uno de los muros y saltar por encima de la cerca.
Se iba contento de que finalmente todo había salido bien, Peter estaba seguro, el Doctor Connors tranquilizado y tendría la ayuda necesaria tarde o temprano, la ciudad segura. Aunque no pudo evitar sentir cierta presión en el pecho, como si algo faltase. Pasó por encima de la casa de los insectos, lugar que lo vio nacer como héroe y pensó durante un momento, lo mucho que había cambiado desde entonces.
Sonrió al mismo tiempo que continuó saltando de árbol en árbol hasta finalmente poderse columpiar de vuelta a los edificios, su jungla urbana, listo para recibir al futuro.
"I've gotta lose control, here's something radical.
I must confess that I feel like a Monster!"
—¡Déjenme pasar! ¡Al lado!—gritaba Martha a los policías mientras veía como el Lagarto era encerrado en una cámara de contención especial—¿Dónde está Curt? ¿Qué le paso? ¿Qué le hizo ese monstruo?
Pero la mujer se detuvo al momento de ver la bata mal acomodada de su marido puesta encima del animal. Intentó procesar la información, pero todo era raro.
—Señora Connors, SpiderKid nos ayudó a detener a este monstruo, pero las pruebas indican que es…—comenzó a explicar el oficial McBride.
—¡Curt!—gritó Martha intentando pasar, pero el hombre se lo impidió—¡Por favor! ¡Dígame que no es él! ¡No puedo perderlo!—imploraba la mujer—¡Yo puedo encontrar una cura!
—No puedo prometerle nada, es un mutante, es jurisdicción de Rykers…—dijo Harold no pudiendo dar buenas noticias.
—¡No es un mutante! ¡Es mi esposo!—gritaba Martha.
—Su esposo casi mata a Peter Parker y causó daños por toda la ciudad.—se acercó el Capitán Stacy—De no ser por SpiderKid, quien sabe que más hubiera hecho.
—¡Por favor! ¡Es lo único que me queda!—gritaba Martha histérica llevándose ambas manos a la cabeza—¡¿Y entonces por qué no arrestan al estúpido SpiderKid?! ¡¿Por qué me quitan a mi Curt si el no es un mutante?! ¡Esta envenenado!
Ya sus gritos ni siquiera tenían sentido, la mujer corrió en dirección a la cúpula especial y resistente, entre varios policías la tuvieron que detener para que ella no se acercase por lo peligroso de la bestia. El Lagarto intercambio miradas con Martha, hubo un pequeño momento de lucidez permitiendo que ambos se vieran a los ojos mientras la mujer gritaba:
—¡CURT! ¡CURT!—y era alejada del lugar.
El Lagarto solo veía como su esposa era alejada mientras daba zarpazos a la cúpula, no logrando hacer ningún daño. No parecía que pudiese haber vuelta atrás.
"I, I feel like a Monster."
Luna en aquel momento miraba hacia el cielo, encontrando una noche clara iluminada con el astro completamente claro, dándole un brillo casi que amarillo… Amarillo como los cabellos de Sam. Cerró los ojos dolida de que cada cosa que hiciese le recordase a ella, no le importaba como, pero iba a salvarla de sus estúpidos padres, no podrían frenar el amor verdadero, sin importar donde estuviese Sam, sabía que sus corazones latían al mismo ritmo.
En otro lado de la ciudad se encontraba Sam mirando la luna de rodillas, obligada a rezar varias veces antes de dormir, pidiendo perdón por sus pecados, pero al ver la luna, no pudo evitar pensar en ella, causando que las diez oraciones previas perdieran todo valor. Se permitió descansar la cabeza un momento, admitiendo que no podía sacarla de su cabeza, probablemente nunca podría.
Ambas pensaban por sus adentros viendo al cielo que probablemente la otra se encontraba bien, queriendo lo mejor lo una de la otra. Aun con todo el dolor de la separación.
"I, I feel like a Monster."
—¡Suéltenme! ¡Suéltenme!—gritaba Martha a los policías quienes finalmente la dejaron en paz—¡Mi marido sufre solo un día y es arrestado! ¡Pero tienen mutantes corriendo por las calles destrozando edificios y jugando a los justicieros! ¡¿Quién traerá justicia a mí?!
—Doctora Connors, vuelve a casa, los profesionales verán a su marido.—le aconsejó el oficial McBride aun amable.
—¡No lo harán! ¡Nunca dejan salir a los mutantes de esas prisiones! ¡Yo puedo encontrarle una cura!
—Sé lo que siente…—intentaba hablar el señor McBride.
—¡No lo sabe!—gritaba Martha antes de escupir en el suelo—No lo sabe…
Finalmente fue derrotada al ver que la cúpula era levantada por un helicóptero y se llevaban a su marido lejos de ahí. Ni siquiera pudo despedirse. Lo único que pudo hacer fue caer al suelo de rodillas y comenzar a llorar a todo pulmón en medio de la noche mientras los policías tenían que voltear a otros lados, incapaces de entender el dolor de ella.
Aplastó la foto de Billy que ocultaba en su bata mientras se forzaba por respirar entre sollozos.
"I, I feel like a Monster."
Llegó a su casa después de darse un baño en un vestuario de una piscina pública para quitarse la sangre de las heridas y saturarse con un kit médico la mordida del pie. Si seguía usando su chaqueta no tenían por qué descubrirlo.
Al recostarse en la cama Lincoln comenzó a pensar en lo que paso esa noche, de haber llegado un minuto más tarde Peter hubiera muerto, además de que de alguna manera al dejar al Doctor Connors ahí tirado con los policías iba a ser o no de ayuda, tampoco es como que tuviese más opciones… Lanzó un suspiro cansado, había sido un día pesado, mañana debía ser algo mejor. Pero al cerrar los ojos esa opresión en el pecho no desapareció, provocando que aunque tenía los ojos cerrados en todo momento estaba consiente.
"I, I feel like a Monster!"
El Capitán Stacy caminaba por el resto del parque buscando indicios de toda la destrucción, el joven Parker le contó acerca de que fue encerrado en la jaula del gorila, por lo que ver el cadáver del animal ahí dentro no le sorprendió, lo que sí fue raro fue encontrar mucha telaraña, tomando en cuenta que Parker dijo que fue rescatado en medio del pasillo, pero las evidencias sugerían que hubo un enfrentamiento dentro de la jaula.
—Es solo un niño George.—detuvo su tren de pensamientos, era bastante probable que el pobre Peter solo estuviese completamente asustado debido a todo lo que lo rodeaba.
Lo que le pareció curioso fue la puerta a la casa de los insectos rota, no había un testimonio del Lagarto entrando ahí aunque la doctora Connors les informase sobre los insectos genéticamente modificados. Se acercó a la puerta y al ver al interior su primer instinto fue tomar la radio para informar. Pero ¿Qué es lo que iba a decir? Reconocía el rostro, era claramente la amiga de su hija, Ronnie Anne, la misma del ataque de Mysterio y la que tuvo un funeral hace escasos días. Pero algunas de sus facciones se encontraban desfiguradas en un charco verde.
Intentó dar un paso dentro, pero solo logró que la suela de su zapato comenzase a derretirse debido al contacto con el ácido, logró quitárselo sin hacerse daño y retrocedió, era solo una niña, no iba a ser justo arrestarla como mutante… Entonces fue que recordó que el esposo de su segundo al mando era doctor.
—Te conseguiremos ayuda Ronnie.—dijo pensando tranquilizarla sin saber siquiera si podía escucharlo.
Pero Ronnie sí podía escucharlo, solo que no podía hablar debido al dolor, de haber podido hubiera dicho algo parecido a:
—Nadie puede.
Continuara…
Notas—Es un capítulo largo, pero por dios si quede satisfecho, tal vez algunas partes van muy aceleradas, pero al mismo tiempo creo que va con la temática de la canción, el monstruo que vive dentro de nosotros, ¿Qué pasa cuando se le deja salir si no es caos y destrucción? UFFF, ya tengo ganas del siguiente capítulo, no sé como este fic logra que haga monstruos de 16k de palabras y aun así tenga ganas de más, igual si les molesta tanta duración puedo recortar contenido en un futuro, ustedes solo avisen yo aquí ando bien cómodo porque el siguiente cap ahhhhhhhhhhh solo diré que la canción es "Angels (Vicetone)" y hay una parte que dice "Angels can be bad" NO DIRE MÁS.
Fe de erratas: En el zoo de Central Queens no hay gorilas, pero era una referencia muy necesaria (¿)
