Spectacular SpIdeR Loud /
Capítulo 24 Control (Halsey)
"They send me away to find them a fortune"
—¡Déjenme pasar! ¡A un lado!—decía rápidamente Jameson mientras se acercaba a toda velocidad al hospital general de Queens.
Una muchedumbre inundaba los pasillos del hospital a pesar de las quejas de los doctores que insistían en que no estaban permitidos reporteros o camarógrafos en el área de visitas. Pero era como hablar con una multitud de zombis, solo avanzaban e ignoraban todo lo que no les importase en su paso.
—¡John!—gritaba su padre.
Pero aun desde su posición y con su agudeza de voz era incapaz de hacerse oír sobre el tumulto. Para su fortuna fue escuchado por un par de niños que se encontraban en la misma sala hospitalaria.
—Señor Jameson.—lo saludó Peter Parker—No pensé que vendría, supuse que mandaría a…
—Parker, ¿Qué haces aquí? Escuché que SpiderKid tiene un nuevo traje negro y no tengo fotos de él, tuve que pagar a un fotógrafo de verdad y no fue barato.—dijo molesto el hombre intentando parecer aun el jefe malhumorado de siempre.
Pero a Peter no podía engañarlo, claramente el hombre estaba decaído, lo reflejaban sus ojeras prolongadas hasta casi rozar las mejillas o su bigote normalmente poblado y recto, finalmente desaliñado y más cercano al que vería en un vagabundo. Sus cejas no se juntaban para formar un único camino de rabia, sino que estaban separadas por un pequeño espacio que le impedía sentir nada que no fuera preocupación.
—Venimos a ver a mi papá, está en el área de traumatismo.—explicó sorpresivamente Clyde acomodando sus lentes.
—¿Traumatismo dijiste?—rápidamente encontró que los ojos de Jameson se iluminaron—Eso es excelente.
Los dos chicos se quedaron mirando el uno al otro antes de voltear a de vuelta a Jameson.
—Digo, totalmente horroroso, pero… Eso significa que tienes acceso al área que necesito, a mí no me hacen caso porque creen que soy otro periodista más.—dijo con una sonrisa de medio lado, claramente si tuviera poder alguno alguien en el hospital ya habría sido despedido—Te propongo un trato.
—Veamos las ofertas.—dijo Clyde complacido.
—Si dicen que los estoy cuidando no despediré a tu amigo Parker.—dijo rápidamente Jameson.
—¿Qué?—dijo Peter claramente ofendido.
—Calla Parker, estoy hablando de negocios.—dijo su jefe con un semblante serio—¿Qué dices?
—Y por cosas así Ronnie está en un manicomio.—dijo Clyde llevándose una mano al mentón—De acuerdo, no puedo dejar a Peter sin trabajo.
—Oh…—repentinamente se sintió conmovido el chico—Gracias.
—Trata a los demás como te guste ser tratado Peter.—dijo Clyde mientras se levantaban de los asientos y caminaban por el pasillo.
Jameson iba detrás de ellos, se había cubierto el bigote con un tapabocas y llevaba una gorra volteada hacia atrás para parecer joven, logrando el efecto contrario. Peter debió admitir que si Jameson se lo proponía podía pasar desapercibido.
Llegaron hasta donde estaba la guardia de doctores tratando de contener al montón de personas que intentaban acercarse a los astronautas malheridos, pero Clyde ya estaba preparado, por lo que tomó un desvío directamente a la sala de empleados donde usando la tarjeta de su papá logró pasar.
—Clyde.—lo saludó uno de los doctores dentro de la sala—¿Quién es él?
—Mi amigo Peter, y mi tío Jame…—se detuvo a media frase debido a que claramente no podía decir el nombre del hombre en voz alta—Jamie, no habla mucho.
—¿Jamie?—dijo sin entender el doctor—Howard es hijo único…
—Es del señor Harold.—dijo rápidamente Peter rodando los ojos como fastidiado.
—Oh, de acuerdo, un placer señor McBride.—dijo el hombre antes de terminar de darle un sorbo a su café.
Jamie McBride se limitó a asentir al doctor y caminar siguiendo de cerca a su sobrino Clyde, de cerca Peter iba de brazos cruzados, mientras que se encontraba en el hospital aún estaba reflexionando acerca de lo que había visto el otro día… Megan como una villana, Lincoln con un traje negro y haciendo telarañas. Aquello debía ser imposible, incluso las que logró sintetizar Lisa Loud eran muy distintas a las suyas, pero por más que veía el video era la misma exacta función.
Dejó esos pensamientos de lado cuando finalmente llegaron a la camilla donde se encontraba el señor McBride, hospitalizado y entubado, tenía varios ramos de rosas en su mesita de noche mientras que su hijo parecía tomarlo de la mano y decir que todo estaría bien fue cuando Jamie se separó de los niños y comenzó a buscar entre las camillas.
No fue sino hasta el final del pasillo cuando encontró al astronauta Paul McGann recostado con asistencia para respiración y el constante sonido de su corazón latiendo y siendo registrado por la maquinaría a la que estaba conectado. Lo conocía, por supuesto que su hijo se lo había presentado en múltiples ocasiones antes de la misión, pero no era al que estaba buscando.
Llegó al final de las hileras, junto a la ventana se encontraba la figura que tanto había estado esperando para ver, fue entonces que Jameson se quebró por primera vez desde el incidente con su amada. Se veían claramente pequeñas gotas de agua recorriendo en vertical su rostro hasta terminar en el suelo una tras otra, apretaba sus puños intentando hacerse daño para no demostrar debilidad, a pesar de que ninguno de los heridos en la sala pudiera verlo. Fue fuerte para John cuando aún era un niño y tuvo que criarlo solo, fue fuerte cuando lo vio partir al espacio hace un par de meses y tuvo la fuerza necesaria para aguantar frente a sus empleados en el periódico. Pero la realidad era abrumadora.
Ahí estaba su amado John, su hijo que tanto orgullo le había traído y que era su único familiar vivo. Seguía vivo, pero en aquel momento el joven capitán usaba asistencia para respirar, tenía su brazo derecho enyesado, su cabello había sido rapado mientras varios electrodos salían de su cabeza. Sus ojos antes juveniles tenían sacos como si no hubiera podido dormir o descansar a lo largo de días. Jameson lo tomó de la mano a su muchacho y con la otra se intentó forzar a parar con el llanto.
Le sorprendió cuando sintió una mano a su espalda dándole palmadas para tranquilizarlo, al voltear vio al pequeño Peter Parker ahí, se cubrió el rostro y miró en la dirección opuesta casi de inmediato.
—Si no te vas estarás despedido en cero punto diecisiete…—iba a decir, pero fue interrumpido.
—Sigue vivo señor Jameson.—dijo Peter con una sonrisa de medio lado—Mi tío… Bueno él murió asesinado el año pasado.—dijo melancólico mirando el estado del capitán Jameson—Daría todo lo que tengo y más para poder haberlo visto una última vez antes de su muerte, porque hasta que no pasa algo inevitable, la esperanza nunca muere.—dijo decidido el niño.
—Pero… Es solo un niño…—dijo Jameson intentado recomponerse.
—Nadie dijo que fuera justo, pero a veces no queda alternativa.—admitió antes de dar media vuelta—Se pondrá bien, estos doctores son de los mejores de Nueva York, estamos en Queens, sabemos cuidar a los nuestros.—dijo confiado y tratando de sonreír mientras volvía con Clyde—Piénselo.
El hombre lanzó una pequeña carcajada, ver la inocencia infantil del niño en un ambiente tan depresivo le estaba ayudando, aunque no quisiera admitirlo. Se resguardó tras las cortinillas de privacidad y comenzó a llorar en lo que él creía que era silencio, pero que se podía escuchar hasta el otro lado de la habitación donde Clyde y Peter continuaban contemplando al señor McBride.
El hombre ni siquiera notó cuando el sonido del latido del corazón del capitán Jameson se duplicó, pero claro, aquello debía ser un error de la maquinaría, hasta que en el siguiente pulso pasó lo mismo, y luego en el tercero.
"A chest filled with diamonds and gold"
Eddie se encontraba esperando afuera de la oficina del director de la escuela, si tuviera unos seis o siete años menos hubiera sido un manojo de nervios sintiendo que estaba en problemas, pero realmente la vida en la escuela cambiaba mucho siendo un maestro. Ni siquiera sabía por qué lo habían citado, pero sabía que el director Siderakis no era particularmente un hombre que se detuviera a hacer amigos, ¿Había dado resultados muy bajos? ¿O le iba a asignar más labores por el mismo salario?
Fuera lo que fuera, definitivamente odiaba a quien sea que fuera el tipo que entró antes que él. Parecía más un padre de familia que un maestro, llevaba una chaqueta deportiva ligera junto a unos pants del exacto mismo color, ¿Quién vestía así para tener reuniones?
Y sobre todo le ofendió porque pudo ver por el rabillo del ojo cómo ese sujeto subió sus tenis al escritorio del director mientras parecía reír increíblemente confiado. Los padres de familia cada vez se volvían más un fastidio a tratar que los propios niños a los que daban clases.
Al ver las expresiones del director decidió que tal vez lo mejor era escuchar aquella conversación más de cerca, fingió acomodarse y checar su celular en redes sociales mientras que realmente se esforzaba en escuchar la conversación al otro lado de la puerta.
—Por favor, solo le pido unos días más, hemos tenido demasiados gastos inesperados desde que SpiderKid y la Escorpiona pelearon en nuestra escuela, la reconstrucción nos dejó en números negativos, para que después ocurriesen los saqueos del Gran Apagón, durante dos semanas no pudimos hacer nada.
—Eso suena como tu problema Paul.—dijo aquel hombre con un acento definitivamente no americano, casi ruso.
—Debe haber algo que podamos hacer.—suplicaba el director de la escuela—Lo que sea.
—Ya sabes lo que el Rey te pide.—dijo el hombre decepcionado—O de lo contrario, se te quitará la protección que le damos a tu escuela.
—¿Y dónde estuvo esa protección cuando la necesitábamos?—dijo el director claramente con su rostro rojizo.
—El cazador, detuvo a dos superhumanos antes de que SpiderKid lo derrotase y liberara a la Escorpiona.—dijo una versión muy distorsionada de los hechos—¿Tengo que decirte que hubiera pasado si el cazador no hubiera intervenido?
Dicho esto, pareció mostrarle algo desde la chaqueta al director, sin poder verlo desde su posición Eddie dedujo que no debió ser nada bueno, porque rápidamente su jefe quedó callado y se llevó ambas manos a la cabeza.
—No harías eso Aleksei…
—Pruébeme.
Durante un segundo Eddie consideró que tal vez lo mejor era intervenir, pero para su suerte, aquel hombre indecente se levantó y dijo con una arrogancia infinita:
—Si para antes del viernes no puedes pagarnos, tal vez entenderás lo que es no tener protección de los asquerosos mutantes.—dijo en un claro tono de amenaza.
Eddie no iba a permitir que hablasen así a su jefe, así que se levantó con el pecho inflado, pero al ver como aquel hombre salía del lugar con una sonrisa de quien acaba de ganar y se deleita con el daño que hizo; supo rápidamente que no era una pelea que debiera luchar. Se limitó a saludarlo con la cabeza. El hombre lo escaneó de pies a cabeza antes de rodar los ojos, negar con la cabeza y continuar su camino sin inmutar la expresión en su rostro.
—¿Señor Siderakis?—no perdió el tiempo entrando a la oficina del director—¿Se encuentra bien?
—¿Brock?—dijo el hombre primero sin entender antes de voltear a verlo—Sí, por supuesto pase y cierre la puerta.
Normalmente bromearía sobre el hecho de que Eddie había estudiado ahí y que, por supuesto, conocía su política de cerrar la puerta siempre, pero no quería importunar a su jefe en ese momento.
—Puedo verlo en tu cara Brock, ¿Cuánto escuchaste?—dijo el hombre en apenas un susurro.
—No mucho, solo que les está pagando para… Seguridad.—dijo Eddie sabiendo perfectamente a lo que se refería con esas palabras, y con la mirada que el director le mandó era claro que ambos estaban en la misma sintonía—Pero imagino que no quería hablarme para eso, ¿Verdad?
—Muy a mi pesar, era precisamente debido a esto que te cité, aunque Aleksei se me adelantó…—dijo el director no pudiendo mirar a los ojos a Eddie—Brock, no hay forma fácil de decirlo, pero tenemos que pagarle el dinero a estas personas si queremos proteger a los niños.
—¿Qué?—dijo Eddie confundido.
—Me veo en la obligación de hacer recortes.—dijo el hombre con verdadero pesar—Esta semana terminabas con una clase de química el sábado, ¿Verdad?—dijo el hombre mirando el calendario.
—Sí… Para los niños que van detrás en el curso.—dijo Eddie no creyendo lo que estaba diciendo.
—Esa será tu última clase, créeme cuando te lo digo, no quiero hacer esto, enserio, no has estado demasiado en el cuerpo de maestros y aun así, estás lleno de energía y pasión.—confesó el director—Pero el Rey no perdona…
—¿El Rey?—dijo Eddie sin entender—Pensé que era Aleksei.
—No, no, no, es solo un matón remplazable.—dijo el director con los ojos cerrados, miro luego a Eddie a los ojos y continuó—Lo siento.
Ese "Lo siento" fue definitivo, era como si finalmente Eddie pudiera reaccionar a la cachetada que le acababan de dar.
—Lo he dado todo para estar aquí señor Siderakis…— comenzó intentando no sonar afligido—Es todo lo que me queda, perdí el otro trabajo de fotógrafo y no tengo tiempo para…
—Eddie…—intentó interrumpirlo el director.
—Puedo subsistir con un cincuenta por ciento menos del salario, o tal vez… Pueda iniciar una campaña de donación o…
—Brock…
—Por favor, no me haga esto, puedo mostrar que valgo la pena y…
—Para.—dijo con firmeza el director causando silencio en el hombre—Vales la pena Eddie, y mucho, pero no hay alternativa, tenía que despedir a muchos del personal, esta escuela trabajará en mínimos históricos.
—Pero…
—Esto no está a discusión, no voy a arriesgar la vida de los niños, y si tengo que volver a las aulas de clase siendo el único maestro, por un demonio que lo haré.
Era la primera vez que Eddie tanto en su vida como estudiante, asistente o maestro escuchaba al director agresivo, incluso con los niños problemáticos, no eran difíciles de tratar para el director Siderekis.
—Entonces, ¿Por qué los contrató en primer lugar?—dijo Eddie molesto—Si tanto quería proteger a los niños…
—¿Crees que yo quise estar metido con la mafia? ¿Recuerdas a mi antigua secretaria?—dijo claramente con una expresión fria en el rostro.
—¿Mónica? La recuerdo vagamente, siempre traía galletas cuando era niño…—dijo Eddie cerrando los ojos un momento.
—Su cabeza estaba clavada en la puerta de mi oficina la primera vez que me forzaron a entrar en esto, dijeron que el siguiente iba a ser un niño.—dijo el director temblando de pies a cabeza al ver a la puerta—Pasó de madera con cristal a un color rojizo… Aún recuerdo que cancelamos las clases ese día diciendo que había una plaga de varicela…
—Oh…—claramente Eddie recordaba ese incidente—Fue hace muchos años…
—Lo sé, pero tengo entendido que en ese entonces fue cuando la administración de los mundos bajos paso del viejo Silver Sable al Rey…—dijo el director molesto—Tarde o temprano le harán jaque mate, pero hasta entonces, protegeré a todos los niños en esta escuela Brock, y creo que eres lo suficientemente maduro para entenderlo.
Eddie cayó rendido en la silla, incrédulo de lo que acababa de escuchar, estaba completamente seco de palabras. Por supuesto que podía entender al director, pero eso básicamente significaba que acaba de perderlo todo.
—Yo… No sé qué decir señor Siderekis.—dijo Eddie llevándose una mano al contorno de la boca y cerrando los ojos.
—Llámame Paul.—dijo el director sonriendo de medio lado—Si algún día nos lo podemos permitir, créeme, serás nuestra primera opción.
La reunión terminó, dejando un agrio sabor en la boca al hombre próximamente desempleado, todo por culpa de SpiderKid y sus peleas mutantes. Cerró los puños y se dirigió al baño donde golpeó una pared, dañando su puño provocando que saliera sangre. Eso de alguna manera le hizo sentir mejor, utilizó un guante para cubrir la herida y salió del lugar.
Al menos aún tenía unos cuantos días para despedirse de aquel lugar.
"The house was awake, the shadows and monsters, the hallways, they echoed and groaned"
Lincoln despertó esa mañana, el segundo jueves de abril, prácticamente de golpe aspirando una bocanada de aire. Sudaba de pies a cabeza y además su mente parecía haber dado vueltas, abrió y cerró los ojos para asegurarse de que veía claramente, definitivamente estaba despierto, había dormido sin descansar, era la sensación que más odiaba de todas.
—Debería bañarme…—dijo rápidamente mientras se levantaba y algo rodeando su cuerpo se movía, al voltear abajo ya estaba completamente vestido con su chaqueta de cuero negra—No, voy a apestar si no lo hago.
Pero no hubo respuesta de vuelta, su rostro se quedó completamente enrojecido y de alguna manera sabía que aquel alíen podía detectar su estado de ánimo.
—Tenemos que encontrar una mejor manera de comunicarnos.—dijo Lincoln cerrando los ojos y negando con la cabeza decepcionado—Puedo entender tus sensaciones, pero a veces simplemente quiero… ¡AHHHH!
Aquel grito llegó hasta el resto de sus hermanas en la casa Loud, las cuales entraron corriendo a la habitación del niño sin tiempo que perder, la primera que lo logró fue su hermana Lynn quien se acercó al chico sudoroso apenas recostado en la cama.
—¿Lincoln? ¿Estás bien?—dijo sin entender la chica.
Pero su hermano se tocaba el rostro mientras miraba aterrado al frente, cuando Lynn volteó a ver solo notó el espejo del único mueble que tenía su hermano en su habitación. Pero Lincoln no parecía ver lo mismo que ella porque seguía tocando su rostro y pecho como si hubiera visto un fantasma.
—¿Lincoln?—preguntó tomándolo de los hombres y agitándolo.
Aquello hizo que el chico abandonara durante un momento la visión en el espejo y volteara a su hermana mayor, pudo notar como todas las chicas estaban en la puerta de su habitación mirando aterradas como el chico parecía más pálido que su hermana Lucy.
—Yo… Ehh… Tuve una pesadilla.—explicó el chico tratando de lanzar una risotada—Perdón.
—Ohhh, no tienes que disculparte.—dijo Leni desde la puerta—Yo las tengo todo el tiempo desde…—se detuvo como si apenas se hubiera dado cuenta que no podía seguir hablando—El apagón.
Durante un segundo todas se miraron unas a otras antes de lanzar risas incómodas:
—Sí, yo desde el año nuevo.—confesó Luan temblando de pies a cabeza.
—Yo desde la semana pasada, no me sorprende que Lana aun no haya olvidado a ese… Monstruo.—dijo Lola abrazándose a sí misma.
—Desde lo de papá no dejo de tener pesadillas.—confesó su hermana Lucy.
—Yo…—le costó tiempo admitirlo a Lynn—Sí…También he tenido pesadillas desde lo del abuelo…
Lori se quedó callada, ni siquiera volteó a Lincoln una vez supo que estaba bien, pero a este no le costaba imaginar las pesadillas con Ronnie y Bobby.
Todas se quedaron calladas antes de tomarse de las manos para tranquilizarse, habían pasado por demasiado estos últimos meses, pero ahí seguían unidas y fuertes, en contra de la gravedad. Lynn le ofreció su mano a Lincoln para cerrar la cadena, el chico durante un momento pareció dudar, pero aceptó la cálida mano de su hermana para entrar en el círculo familiar y darse un gran abrazo.
A pesar de saber perfectamente que no debía, uno de sus ojos se abrió ligeramente y con el rabillo del ojo volvió a ver al espejo, donde se encontraba el reflejo de una creatura viscosa, humanoide, negra abrazando al resto de sus hermanas, aquella figura claramente no seguía el reflejo de Lincoln, pero definitivamente lo remplazaba.
Aquello lo sabía porque aquella figura dejó de abrazar a las hermanas Loud y volteó completamente con su cabeza hacia Lincoln, llegando hasta el límite del espejo, y posando las palmas de sus manos en el cristal intentando empujar para acercarse al otro lado, pero estaba bloqueado.
El niño esperó a que el abrazo terminase y que sus hermanas salieran de su habitación para entonces voltear de vuelta al espejo, aquella figura negruzca giró su cabeza a la derecha como si viese con mucha curiosidad al niño. Pareció parpadear para entonces volver a golpear el espejo con ambas manos.
—¿Eres… Ustedes?—preguntó el chico abrumado mirando al reflejo.
Sí.
No hubo labios moviéndose o nada, simplemente la figura continuó inmóvil en su posición mientras escuchaba atentamente al chico, pero la respuesta era clara en su mente.
¿Podemos hablar en mi cabeza?
El chico se forzó bastante para pensar lo más fuerte que era posible, aunque se sintió bastante tonto, no había manera de pensar haciendo más ruido, sin embargo, le sorprendió que la figura humanoide en el espejo comenzó a mostrar una sonrisa de blanquecinos dientes.
Por supuesto, nos es más sencillo entenderte.
¿Tienen algún nombre que les guste usar?
No, somos solo un simbionte más entre millones.
Simbionte… Me gusta.
El chico le sonrió al reflejo en el espejo y extendió los cinco dedos de su mano provocando que la figura del otro lado imitara su comportamiento y ambas manos se encontrasen divididas por una fina pared de cristal. Una con la piel blanquecina y la otra con la piel negruzca.
SpiderKid sonrió, finalmente se sentía seguro de que no iba a estar solo. Salió de su habitación con la mochila de la escuela, ni siquiera volvió a pensar en darse una ducha, solo le importaba seguir con su día.
"I sat in bed till the morning. I'm crying; They're coming for me!"
Lori no le importó demasiado la pesadilla de Lincoln, verdaderamente estaba enojada con él por lo del otro día y no lo iba dejar pasar tan fácil. Pero a medida que pasó la mañana no pudo evitar sentir que pudo haber hecho más para reconfortar a su hermano, demostrar que era mejor que él.
Ella sí era una buena hermana, fue lo que pensó cuando se sentó en su lugar de siempre, justo en la esquina donde no llegaba el sol y que todo el mundo evitaba. De nuevo estaba sola comiendo frijoles de la cafetería de la escuela preparatoria. Ella estaba a punto de graduarse… Se imaginó a ella en un vestido del baile divirtiéndose esa última noche antes de la vida adulta con Eddie Brock a su lado, aunque dudaba que dejasen pasar al sujeto, tenía casi cinco años por encima de ella.
Se imagino la envidia que sentiría Car… Hasta que recordó que su enemiga ya no estaba en la escuela… Pero aquello no importaba, claramente debía de dejar aquello de lado, no importaba que una chica de cabellera blanca se sentó justo en frente suya en la mesa.
No, no debía de pensar en la envidia de sus compañeras, lo mejor era imaginarse bailando hasta que la noche tuviese que parar muy entrada la noche, tomada de la mano de Bob… De nuevo su cabeza se agitó y ella tuvo que llevarse ambas manos a los ojos para presionar sus puños. Un chico latino se sentó en el asiento a la derecha suya.
Su familia… Sí, claro, también parte importante del baile era la preparación, escogería el mejor vestido junto a su hermana Leni y juntas posarían para demostrar su valor frente al espejo, ensayaría los bailes mientras la guitarra sonaba gracias a su hermana Lun… Una chica con una guitarra de rock se sentó justo a su izquierda, parecía llevar una chamarra para el frío a pesar de que afuera hacía mucho calor.
Ella continuó comiendo la comida de la cafetería, ¿Para qué pensar en esas tonterías del baile? Aún faltaba un mes y medio, no había prisa para correr de Ron… Al lado del chico de la mesa tomó lugar otra chica latina que ni siquiera volteó a verla cuando se sentó, asumiendo que el lugar estaba libre.
Lori comenzó a hacer ejercicios de respiración, tenía que controlarse, ya había superado todo eso, no podía dejar que los demonios de su pasado gobernasen su vida, debía ser tan firme como le había dicho su pad…
Estrelló ambas manos en la mesa provocando que la comida saltara y terminase cayendo al suelo, entonces ella volteó a ver en todas las direcciones, nuevamente estaba sola… Nunca nadie se acercó a su mesa si era sincera.
Llevó una de sus manos a sus ojos para masajearlos profundamente mientras hacía ejercicios de respiración, no tenía alternativa, no podía permitirse derrumbarse, debía mantenerse fuerte para su familia, era la mayor.
—Y al mismo tiempo le fallaste a todas…—dijo para sí misma recordando los acontecimientos del último año.
Se levantó de la mesa, parpadeó y estaba de vuelta en su casa antes de darse cuenta, en ningún momento su expresión cambió, pero las sombras de sus demonios continuaron persiguiéndola sin descanso. Desde la ventana veía las sombras de todos ellos cuando entró en su casa, tragó en seco para cerrar todas las ventanas, no quería pensar en nada, solo quería descansar.
Pero al cerrar los ojos las figuras antes borrosas se definieron, Lori no quería admitirlo, pero en medio de todas ellas se encontraba la de su hermanito Lincoln, como si lo hubiera perdido igual que al resto, pero aquello no tenía sentido, su hermano estaba con ellas… Debía de estarlo… No podía haberse ido…
Despertó en medio de las noches sudando frio y volteando de uno a otro lado con movimientos bruscos para respirar, ¿Tan rápido había pasado el día? Se dejó caer otra vez, cerrando los ojos, solo para volver a ser torturada y abrir los ojos al sonido de la alarma apenas segundos después.
¿Valía la pena levantarse? Cerró los ojos y dejó que el viernes pasara, nadie notó su ausencia mientras ella miraba al techo sin parar.
"And I tried to hold these secrets inside me. My mind's like a deadly disease."
Ya era el segundo día que iba a la escuela, lo cual comenzaba a hartarlo, tenía pendientes muchas tareas y trabajos finales que debían ser completados cuanto antes. Le sorprendió lo automatizado que podía llegar a hacer un resumen que tenía para dentro de cuatro horas hasta que se dio cuenta que su mano con la que escribía estaba usando un guante negro de curiosa textura.
Gracias.
No tenía que ser desagradecido con el simbionte, después de todo estaba haciendo todo lo posible para ayudarlo, cosa que él apreciaba bastante, pero todo lo bueno tiene un final, debido a que rápidamente a su mesa se acercaron varios niños de rostro conocidos.
—Lincoln.—le saludó Gwen quien llevaba a rastras a Peter.
—Ah… Hola.—dijo sin ningún interés antes de volver a prestar atención a su tarea.
¿Desde cuándo estoy haciendo tarea de matemáticas?
Pero los chicos en lugar de irse tomaron eso como una invitación a sentarse justo en la misma mesa. El único que parecía reusarse era Peter, quien estaba completamente cruzado de brazos y no volteaba a mirarlo.
—Vamos Pit, ustedes eran como uña y carne.—dijo Gwen intentando convencerlo.
—Déjalo.—dijo SpiderKid volteando a ver a Gwen.
Desvió rápidamente su mirada con la de Peter, rápidamente ambos ojos se encontraron después de tanto tiempo, ninguno tenía una sonrisa en su rostro.
—Bueno, cuando las uñas comienzan a lastimarte tienes que arrancarlas.—dijo Peter claramente ofendido de que lo obligaran a estar ahí.
—Tiene razón, yo tampoco quiero hablar con él, es un desagradecido.—dijo Lincoln antes de darle otro bocado a su sándwich.
—¡Lincoln!—dijo Gwen ofendida.
—Ni te molestes, él siempre es así.—dijo Peter molesto levantándose de la mesa.
—¡Peter!—exigía Gwen casi afónica.
—No voy a…—iba a decir el chico, pero fue interrumpido.
—¡Basta!—dijo Clyde mostrándose iracundo por primera vez en mucho tiempo.
Hasta a Lincoln aquello le sorprendió, tenía años conociendo a su amigo y jamás lo había visto tan enojado como en aquella ocasión.
—No sé qué demonios pasó entre ustedes dos, pero esto no es sostenible, están provocando que nuestro grupo desaparezca.—dijo claramente herido volteando de uno a otro lado—Sentados, vamos a hablar de esto de la manera más madura.
Peter claramente estaba sonrojado de aquellas palabras, sin más alternativa rodó los ojos y se dejó caer en la silla metálica de la cafetería, aunque claramente no quería estar ahí. El rostro de su rival era similar, solo que parecía estarse mofándose de él en su mente.
—Gracias Peter, ¿Qué tal si comenzamos?—dijo Gwen intentando sonar paciente—Lincoln solo llevo dos años conociéndote, pero sé que eres un buen chico, nos podrías decir ¿Qué es lo que pasa? No actúas como tú últimamente.
—Yo siempre actuó como yo, no sé de lo que hablas.—dijo el chico cruzándose de brazos.
—Has cambiado.—le dijo Clyde con franqueza—Y para mal.
—¿Yo? ¡Si no he hecho más que ayudar!—dijo finalmente siendo el que se levantase de la mesa.
—¿Ayudar?—dijo confundida Gwen.
Durante un momento Lincoln intentó recomponerse y respirar profundamente para luego voltear a ver a Peter, claramente estaba molesto, pero no era tan tonto como para revelar su secreto y aquellos ojos claramente no eran unos de complicidad, sino que dejaban un mensaje claro "Contradíceme y te mato". Por primera vez Peter dejó de sentir rabia y sintió como si algo frio recorriese su espalda hasta que tragó su saliva en seco.
—¿Sabes por qué de repente desaparezco todas las tardes?—dijo molesto—Por culpa de Peter.
—¿Qué?—dijo sin entender Gwen.
—Mira, yo consigo las fotos que usa para mantener su trabajo de fotógrafo.—dijo haciendo una metáfora no muy distinta a lo que pasaba—Lo ayudo siempre haciendo su trabajo y a cambio me pasaba las tareas.
Fue como si los ojos de Gwen y Clyde brillaran finalmente con varias revelaciones pasando frente a ellos.
—Pero… Entonces, ambos ganan, ¿No?
—Eso creí.—dijo Peter claramente sonrojado de que Lincoln estuviera mintiendo descaradamente sin siquiera que le temblase la voz.
—Pero durante el apagón, no tuvimos más opción que estar juntos durante todo el caos y cuando intenté tomar fotos en un lugar peligroso le dije que no podía venir conmigo porque no estaba listo.—continuó explicando SpiderKid decepcionado—Desde entonces lleva diciendo que si no fuera por él yo jamás tendría mis tareas o mis fotos no llegarían tan lejos…
—¡Peter!—le tocó hacer el reclamo a Gwen.
—Lincoln.—en cambio Clyde volteó a verlo—¿Es verdad eso?
—Totalmente.—dijo con demasiado descaro el chico.
Peter lo miraba claramente molesto, tenía que seguir con la jugarreta de Lincoln, pero no iba a dejar que se saliera con la suya.
—Oh vamos, ¿Por qué no les dices la historia completa?—dijo Peter molesto—¿Por qué no les dices que yo soy el que siempre consigue la información de donde ir a hacer las fotos por varios softwares de mi invención? Mejor aún, ¿Por qué te callaste en decir que no estarías tomando fotos profesionales de no ser por mi equipo que yo te cedo todos los días y te consigo todos los remplazos?—claramente había veneno saliendo de su boca—Y además, ¿No estaba preparado? Discúlpame, estuvimos juntos durante todo lo que pasó en el apagón, me dejaste atrás, abandonado, para que no te molestase, ¿O quieres que les mencione que cerraste con candado la puerta por la que íbamos a entrar?
Rápidamente los ojos de Gwen pasaron de Peter a Lincoln, era como escuchar dos versiones de una misma historia, pero claramente algo faltaba ahí, y ya no sabía qué pensar.
—No quería que salieras lastimado, perdóname por preocuparme por ti.—dijo SpiderKid claramente ofendido—Ese sitio era peligroso y yo sé cómo pelear contra drogadictos o vagabundos si se da la ocasión, tu no.
—Oh, deja de pensar que eres el héroe.—le exigió Peter levantándose de la mesa dando un golpe fuerte a la tabla—Eres… ¡Despreciable!—claramente tenía lágrimas recorriendo su rostro—¿Por qué no les dices que intentamos arreglar las cosas y qué fue lo que me dijiste?
Claramente Lincoln se sonrojó, no quería estar ahí, lo recordaba perfectamente, porque se arrepintió al instante.
—¿Lincoln?—dijo Clyde completamente extrañado.
—Dijiste que solo estabas en esto conmigo porque sentías pena de mi tío Ben.—dijo sintiendo mucho asco y apenas pudiendo controlarse.
Claramente todos en el comedor habían visto aquella conversación que se había salido de control desde hace varias palabras, algunos sonriendo de ver el drama, otros claramente preocupados, y unos cuantos esperando una pelea.
—¡Lincoln!—gritó Gwen ofendida—¿Es verdad?
El chico se limitó a verla a los ojos y luego agachar la cabeza, no tenía la fortaleza mental para negar que eso había pasado.
—Peter se aprovechó que somos amigos para hackear los sistemas de la policía con la computadora de tu papá…
Esa declaración ni siquiera era para marcar un punto, en aquel momento SpiderKid solo iba a hacer daño y al decir esas palabras Gwen quedó horrorizada llevándose una mano a la boca y mirando a ambos, incrédula.
—Okey.—fue entonces que habló Clyde llevándose una mano a la punta de su nariz mientras con la otra masajeaba su frente—¿Saben qué? Ambos cometieron errores.
—¡¿Qué?!—dijeron claramente ofendidos.
—Estuvieron con esa extraña dinámica disfuncional por mucho tiempo en secreto y después pasaron por mucho estrés en una situación muy difícil.—explicó Clyde—Lo entiendo, ambos se sienten ofendidos, y tienen motivos, pero los conozco, sobre todo a ti Lincoln, no deben dejar que esta amistad desaparezca solo por una diferencia.
A pesar de que en situaciones normales ahí Lincoln hubiera intervenido y claramente hubiera intentado llegar a la vía del dialogo, ellos no estaban hablando con Lincoln Loud, sino con SpiderKid.
He calculado varias posibilidades, tomando en cuenta el comportamiento humano, si te retractas ahora pensaran que eres débil.
¿Qué?
Sabemos perfectamente que no hicimos nada mal, no tiene sentido admitir un error. Querías protegerlo.
Ellos jamás lo entenderían.
Oh, lo harán, déjanos ayudar.
"And all the kids cried out: Please Stop! You're Scaring Me!"
—A Peter no le gusta admitir que él solo me ayudaba como un asistente, ¡Él no estuvo en el hospital por los golpes que yo sí tuve que recibir para tomar sus estúpidas fotografías! ¿Por qué yo soy el malo cuando solo intenté protegerte?
El chico estaba colorado y ahora ambos estaban levantados de la mesa, viéndose claramente a los ojos con odio. Pero Lincoln se dio cuenta que aquellas palabras eran lo que necesitaba decir.
—¡Porque se supone que éramos un equipo!—dijo Peter claramente con su voz a punto de romperse—¡Me consideras menos solo por no tener tu habilidad! ¡Pero me necesitas o de lo contrario no podrías hacer todo lo que haces! ¿Por qué te es tan difícil de entender?
Claramente el chico estaba molesto, pero ni de cerca era parecido al veneno que estaba expulsando Lincoln:
—¡Pues adivina qué! ¡No te necesito! ¡Ya volví a hacer las fotos por mi cuenta!
Se escuchó como todos en el comedor comenzaron a cuchichear debido a la situación tensa, en cualquier momento era obvio que los maestros iban a intervenir.
—Lincoln… Para… —dijo Gwen intentando tomarlo de la mano.
Pero el chico rápidamente se apartó para que no lo tocara.
—¿Estás contenta? ¡Ahora vamos a ser el hazmerreír solo porque no podías aguantarte que este idiota y yo nos llevásemos mal! ¿Esto es lo que querías?
Claramente la chica no esperaba los gritos, su pecho subió y bajo rápidamente mientras las lágrimas cruzaban por sus ojos con facilidad. Comenzó a hiperventilar, esas palabras le habían afectado mucho, Lincoln sabía que necesitaba parar… Pero ya no podía hacerlo.
—¡Lincoln! ¡Gwen no te ha hecho nada!—le gritó Clyde deteniendo a un Peter que quería lanzársele encima e intentando mantener protegida a la chica—¡Siéntate y reflexio…!
Pero fue interrumpido:
—¡Calla McBride! ¿Crees que no noto que lo prefieren a él antes que a mí? ¿Cómo si ÉL fuera el que estuviera pasando por un momento difícil?
—¡Lincoln! ¡Todos estamos pasando un muy mal momento!—le recordó Clyde sonrojado.
Ya no había vuelta atrás, esos chicos estaban mejor sin él.
—Sí… Sí…Tu papá está en el hospital, ¡Felicidades! ¡El mío está en algún maldito callejón posiblemente muerto o peor! ¡Dos de mis hermanas siguieron sus pasos y no sé nada de ellas! ¿Y qué recibo a cambio? ¡A este llorón intentando hacerme sentir mal cuando todo el tiempo lo traté bien! ¡Y a ustedes acusándome que soy el malo! ¡A la policía siguiéndome a todas partes! ¡Y un montón de inútil tarea que me tiene ocupado todo el puto día! ¿ES MUCHO PEDIR UN RESPIRO?
"I can't help this awful energy"
Ni siquiera tenía un motivo valido para gritarle a su amigo, simplemente su rostro estaba completamente rojo, pero ni el menor rastro de lágrimas se asomaba a diferencia de sus tres… amigos, si es que aun podía considerarlos así. Respiraba entrecortadamente costándole demasiado mantenerse en pie, no le importaba que todos estuvieran viéndolo, solo quería desahogarse.
—¿Qué hiciste con Lincoln?—dijo Clyde confundido con lágrimas en su rostro.
—Oh, claro, ahora yo soy el malo.—dijo ya molesto sin que nada influyera, pero claramente más calmado—No quería, pero me forzaron a hacer esto.—dijo entrecerrando los ojos antes de dar media vuelta y comenzar a alejarse.
Todos los que estaban entre la puerta y él no tardaron en apartarse para dejarlo pasar, provocando que el chico pasase de estar molesto a furioso, ahora toda la gente en la escuela pensaba que era una horrible persona, pero eso en lugar de molestarlo le hizo sentir que finalmente iban a dejar de fastidiarlo, por fin, podía disociar entre la vida de SpiderKid y Lincoln Loud, aunque el costo hubiese sido sus amigos, ¿Qué importancia tenían?
Un problema menos del que preocuparse. Antes de llegar a la puerta enfrente suya se quedó Chandler mirándolo de pies a cabeza como si no lo reconociese, pero aun con su sonrisa presumida que tanto le estresaba.
—¿Enloqueciste Loud?—no lo decía con calma como sus amigos, sino con claro deprecio en la voz—Todo el mundo va a tener miedo de estar cerca de ti…
—Excelente, deberían.—dijo el chico empujando a Chandler de vuelta a la multitud y abriendo las pesadas puertas de madera de un golpe hasta dejarlas incrustadas en la pared.
"God damn right! You should be scared of me!"
No podía continuar en la escuela ese día, no después del estúpido espectáculo que montó con sus amigos, no merecía la pena las burlas, los cuchicheos, las personas volteando a juzgarlo sin saber nada más allá del momento en el que explotó.
No necesitaba la escuela.
Salió por una de las ventanas cuando estuvo seguro que nadie podía verlo y su traje pasó de convertirse en su chaqueta de cuero y jeans al traje negro de SpiderKid, usó una telaraña en un edificio cercano y se alejó a toda velocidad, necesitaba distraerse cuanto antes.
Sus sentidos se multiplicaron y rápidamente no tardó en escuchar sonidos de disparos, su favorito, significa algún idiota que iba a recibir una golpiza antes de ir a la cárcel.
"Who is in control?"
"I paced around for hours on empty, I jumped at the slightest of sounds"
—¿Hiciste el reportaje del traje negro de SpiderKid? Porque tal vez tenga que publicar una sección agradeciéndole por salvar el cohete…—dijo desde la silla del hospital Jameson—¿Ya lo publicaron? Bien hecho Morris, dile a Betty que me traiga mis pastillas de la oficina, no pienso volver en al menos una semana más.—claramente en su voz estaba derrotado.
Había pasado ya casi diez días desde que estuvo junto a su hijo en el hospital, pero no había progreso alguno, lo único que había pasado es que de vez en cuando la máquina a la cual estaba conectado mostraba un doble latido. Lo cual no tenía sentido, no podía un corazón latir dos veces.
Jameson creyó que le dieron un equipamiento que estaba defectuoso, por lo cual pagó para traer uno de los más modernos que encontró y terminó dando el mismo resultado. Aunque los doctores hicieron algunas pruebas, ninguno era capaz de decir porqué pasaba eso, la única explicación posible era si algo más con un corazón vivía dentro de Jameson, pero al pasar cualquier radiografía no encontraban nada raro.
Lo curioso es que rápidamente comenzó a pasarle lo mismo al teniente Paul McGann, antes de que este fuera transferido a una instalación de la NASA de máxima seguridad. Jameson estuvo a punto de consentir que también se llevaran a su hijo… Hasta que le dijeron que si lo hacía no iba a poder visitarlo.
Desde el año pasado se fue, después paso semanas orbitando ese asteroide para que finalmente volvieran en un tiempo muy veloz y casi muriera. No era el momento de separarse de nuevo, sino de mantenerse unidos.
Tal vez era egoísta de su parte, pero en el fondo sabía que al pequeño John no le gustaría que los separasen, no después de meses sin haberse visto. El hombre vio directamente el rostro de su hijo, aun parecía agotado a pesar de haber estado descansando durante días enteros. Parte del pelo de la frente llegó a caerle hasta los ojos, así que apartó ese flequillo para poder ver su rostro cuando repentinamente los ojos de su hijo se abrieron.
Durante una fracción de segundo Jameson se sintió aliviado, después de tanta espera era lo que más deseaba ver en toda su vida, pero rápidamente ese sentimiento fue nublado por la oscuridad que invadía los ojos de su hijo. Era como una película de terror, viendo a un demonio que usaba la piel de aquel que más amaba mientras sus ojos negros y vacíos comenzaban a examinar el mundo a su alrededor.
—¿John?—dijo su padre con miedo.
—¿Dónde?—fue lo que escuchó como respuesta.
Ninguna expresión estaba reflejada en el rostro de su hijo, como si no hubiera importado el cansancio en sus ojos, o que había estado básicamente en coma durante casi dos semanas, todo lo que parecía importar era ver directamente a su padre… Pero esos ojos completamente oscuros, sin un poco de blanco en su interior… Eso no era John.
—En el hospital.—contestó con simpleza—¿John? ¿Te acuerdas de mi?—lo dijo prácticamente sin estar convencido de que hablase con su hijo.
—No tenemos tiempo para esto.—dijo el sujeto antes de levantarse de la cama de un salto y comenzar a dirigirse lentamente a la salida aun con la bata de hospital.
Jameson se sintió completamente desplazado, indignado y aterrado, todo al mismo tiempo. Comenzó a correr para interponerse entre la puerta roja y su hijo.
—John, soy yo.—dijo estirando sus brazos y mostrándose firme—Hijo…
—Apártate, no nos eres útil.—fue la respuesta de esa figura antes de que su rostro comenzara a agitarse violentamente.
Aquella creatura cerró los ojos al terminar aquellos movimientos de cabeza para luego volver a abrirlos, ahora con unos ojos claramente humanos.
—¡¿Qué le hiciste a mi hijo?!
Aquel grito fue suficiente para alertar al resto de pacientes y varios doctores que estaban en el pasillo. Jameson solo pudo ver que aquella cosa analizaba la situación, como si fuera capaz de contar cuanta gente estaba detrás de la puerta y decidiera dar pasos hacia atrás.
—Lo que pensé, no irás a ningún… ¡NO!
Pero antes de que pudiera terminar su frase su hijo dio media vuelta y comenzó a correr en dirección de la ventana, tecleó con todas sus fuerzas y pudo atravesar el cristal reforzado al mismo tiempo que caía a toda velocidad al suelo.
—¡JOHN!—gritaba el hombre como jamás lo había hecho en su vida mientras se acercaba corriendo a la ventana.
Desde la parte de arriba pudo ver el cuerpo de su hijo completamente retorcido en el suelo con una gran mancha negra alrededor de él. Comenzó a hiperventilar no pudiendo creerlo, ofendido de que ese cristal pudiese romperse tan rápidamente, como si su corazón volviera a destrozarse intentando buscar culpables.
Pero entonces toda su espalda sintió un escalofrío al ver como aquel liquido negro alrededor del cuerpo de John volvía hacia él. Y en menos de treinta segundos su hijo se levantaba, pareció acomodar algunos huesos, incluido su cuello que estaba girado casi ciento ochenta grados, pero que acomodó solo la ayuda de sus manos.
La confusión, la ira, la tristeza, todas esas emociones fluyeron por su mente antes de que su hijo volteara de vuelta arriba, claramente como si pudiera verlo a los ojos desde esa distancia, o esa fue la sensación que tuvo Jameson. John comenzó a correr hasta perderse de la vista, su padre se quedó observando la ventana mientras los médicos se acercaban a intentar impedir que él se suicidase, lo que no sabían era que… Tal vez eso era lo mejor para él en ese preciso momento.
"And I couldn't stand the person inside me. I turned all the mirrors around"
Fue un día demasiado productivo para SpiderKid, había detenido no uno, ni dos, sino siete atracos a mano armada en Queens e incluso uno en Brooklyn, se dio tiempo para evitar el suicidio de una chica desde un puente. Frustrar los operativos de un tráfico de blancas a las afueras de un puerto de Manhattan y estuvo a punto de salvar unas cuantas personas de un incendio, pero mientras más se acercaba se sintió débil hasta que su traje se deshizo en el edificio de al lado.
Se sintió indignado en un principio de que el traje se negase a volver a salir, pero rápidamente notó como los bomberos ya estaban a punto de llegar, y se dio cuenta que a veces tenía que dejar también que las personas pudieran solucionar los problemas sin él.
No le importó mucho porque no tardó en ir a Central Park y ayudar a un vagabundo a encontrar a sus palomas, no era algo usual que él hiciese, pero prácticamente necesitaba un respiro de tantas luchas y volteretas constantes. No se dio cuenta que ya casi eran las dos de la mañana cuando atrapó la última paloma con el collar rojo, escondida dentro de una catedral cercana a su casa. Al ver el letrero de la entrada notó que se leía "Iglesia Católica El Cielo". Le sorprendió que el nombre estuviera en español en lugar de en inglés, pero esa sección era cercana a Brooklyn, donde había muchas familias latinas.
Y solo se dio cuenta de la hora debido a que gracias a las campanadas su compañero simbionte se alejó de sus manos, dejándole ver un reloj que llevaba… Aunque no recordaba tener de antes un reloj, ciertamente el día había sido tan movido que pudo salir en cualquier momento, pero pudo ver claramente que eran las dos de la madrugada del viernes 12 de abril.
Estaba claro que iba a estar metido en problemas, pero aquellas voces en su cabeza le dijeron que lo mejor era no pensar en eso ahora, que debía descansar, mañana podría volver a tener un día trepidante como SpiderKid.
No tuvo necesidad de cambiarse mientras caminaba por la propia calle su traje ya se había vuelto la chaqueta de cuero con los jeans y una camiseta de tirantes nar… Negra… Le gustaba el cambio, el color naranja antes había sido su favorito, pero ahora el negro le estaba quedando bastante mejor.
Entró con su propia llave al ver todas las luces apagadas, si se quedaba lo suficientemente callado podía fingir no saber nada acerca de su desaparición, prácticamente caminó de puntillas por el pasillo directo a la escalera cuando las luces en la sala se encendieron.
Ahí se encontraban no solo su mamá y Lori molestas, sino también una Leni aliviada, unas Lynn y Luan completamente indignadas de que estuviera de puntillas, así como una Lucy indiferente que claramente le juzgaba y unas Lola y Lana sorprendidas de verlo llegar a esa hora.
—Hola…—dijo prácticamente intentando sonar como si aquello fuera natural.
Pero nadie contestó, continuaron mirándolo directamente, haciéndolo sentir culpable y que su rostro comenzara a enrojecerse. No debería de estar avergonzado, no después de todo lo que hizo ese día, él era un héroe.
—Lincoln, ¿Qué te pasa?—fue lo que dijo su mamá.
No como un ataque, ni tampoco asustada, sino claramente enfurecida por ese cambio repentino en el chico.
—Nada.—dijo el chico restándole importancia—Me… Retrasé.
No tenía una excusa ahora, ni siquiera quería inventarse que estuvo con Peter o Gwen porque no quería correr el riesgo que llamasen para corroborar versiones, no después del día que tuvo en la escuela.
—Por favor, para de mentir, literalmente no hay manera de que no sepas que horas son.—dijo su hermana Lori claramente ofendida.
—Sí… No volverá a pasar.—dijo SpiderKid antes de intentar dirigirse a su habitación.
—Lincoln.—pero todas gritaron ese nombre al mismo tiempo.
Volteó a verlas casi con lastima, ellas aún no sabían que esa identidad hace mucho tiempo que había muerto, aquel niño ya no existía, pero estaba destinado a cargar ese nombre hasta que finalmente se separase de ellas. Estaba claro que demostraba lo que pensaba en su forma de mirarlas de vuelta, porque tanto su madre como Lori se pusieron rojas de la ira.
—Sabemos lo de la escuela también, Gwen estuvo llorando durante horas y Clyde tuvo que ir al psicólogo. —dijo Lynn claramente indignada—Yo lo vi Lincoln, ¿Qué te pasó? ¿Porqué les gritaste?
—¿Qué? Nada sin importancia, digo… Ellos no…
Se estaba quedando sin nada que decir, precisamente lo que más temía que sucediese estaba pasando, toda su familia en su contra, deseaba con todas sus ansías volver a las calles.
—Lincoln, por favor, cuéntales a todas lo que me dijiste.—suplicó Leni en voz alta.
—¿Lo que qué?—dijeron casi todas a la vez.
Durante un segundo SpiderKid quiso darle un golpe en el rostro a Leni por hablar frente a todas acerca de eso, en el peor momento posible. No era que no quisiera, es que no era necesario, esas chicas harían mejor alejándose de la vida de SpiderKid, ya estaban lo suficientemente lastimadas por su presencia como para que aparte contaran con la perdida de su hermanito.
—¡No voy a decirlo!—fue la respuesta de una Leni claramente avergonzada mientras callaba las voces exigiéndole saber—Es él quién debe hacerlo…
Todas voltearon a verlo.
El chico cerró los ojos y dijo en un susurro:
—Te dije que no era el momento antes.—dijo cerrando los puños y elevando la voz—¡¿Cómo es posible que creas que ahora es un mejor momento?! ¡¿ERES IDIOTA?!
"And all the kids cried out: Please stop, you are scaring me!"
Dicho esto, dio un puñetazo a la pared que tenía al lado, provocó que parte de esta fuera completamente atravesada dejando un hueco mientras que su puño estaba intacto.
No tardaron en haber reacciones, sus hermanas menores lanzaron gritos de horror, mientras que el resto se quedaron paralizadas al ver esa reacción, la única que aun seguía con el rostro enrojecida era la que ya había visto esa faceta de Lincoln antes, debajo de toda su falsa persona amable:
—¡¿Cuál es tu problema?!
Lori no estaba dispuesta a tolerar que su hermano le hiciera daño a sus hermanas, habían pasado por tanto, por varios miembros de su familia cayendo en el lado oscuro, verlo de nuevo… No era fácil, pero esta vez sabía cómo luchar.
—¡¿Mi problema?! ¡Yo quería irme a dormir!—gritó el chico claramente ofendido—¡Y ahora gracias a la INUTIL de Leni no podré!
Rápidamente su hermana Leni comenzó a hiperventilar mientras ocultaba su rostro entre sus rodillas y no tardaron las lágrimas en recorrer su rostro, todas se hubieran acercado a apoyarla, de no ser porque veían con miedo la reacción del chico.
—¡DISCULPATE AHORA MISMO!—gritó Lori sin dejarse intimidar y con una voz autoritaria.
"I can't help this awful energy"
—¡Oblígame!—dijo el chico entre dientes mostrándolos como si se tratase de una fiera salvaje—¡Ustedes no entienden UNA MIERDA!
Claramente estaba desesperado mientras su pecho subía y baja rápidamente, no quería decir esas palabras, de eso estaba seguro, pero era lo que en el fondo había necesitado decir desde hace tanto tiempo. No era justo que lo criminalizaran por hacer lo correcto durante tanto tiempo y él lo sabía perfectamente.
Intentó volver a subir las escaleras, pero Lori lo tomó del brazo y estiró de vuelta para que volviera a su posición.
—¡No irás a ningún lado hasta que nos digas qué te pasa!—le ordenó Lori.
—¡No es tu asunto! ¡Ni el de ninguna de ustedes!—dijo mirando con desprecio a todas, especialmente a Leni.
—¡¿Qué no te cabe en tu enorme cabeza hueca que estamos tratando de ayudarte?!—le gritó Lynn claramente aterrada, pero aventurándose a dar varios pasos hacia el chico—¡No queremos que te pase lo mismo que a Lisa o Luna! ¡Te queremos y mucho! Pero… Tienes que decirnos qué te pasa…
—¿Tengo que decirles? ¿Para qué? ¡¿Para qué me lo echen en cara?!—dijo ofendido—No tengo NADA que explicarles.
Volvió a insistir en ir a las escaleras, pero nuevamente Lori lo detuvo provocando que su rostro estuviera aún más enrojecido, su mirada parecía enloquecida.
—¡Lincoln! Somos tu familia, nosotras te queremos.—intentó decir Luan, mientras abrazaba a las gemelas para alejarlas del chico.
—¡¿Enserio?! ¡¿Si tanto me quieres porqué alejas a las gemelas de mi?!—gritó lleno de furia—¡NO he hecho NADA mal!
—¡Golpeaste la pared!—le recordó Lynn también intentándose acercar.
—¡¿Y qué?! ¡Es una tonta pared!—gritó el chico cada vez más furioso—¿Qué es lo que pretendían con todo esto? ¿Qué llorara a sus pies y pidiera perdón? ¿Qué podríamos dejarlo pasar y hacer como que nunca ocurrió?
Hablaba con veneno en cada palabra que usaba, dejando al resto de sus hermanas completamente sorprendidas de verlo así.
—¡Nunca van a entender por lo que paso!—dijo enfurecido y de nuevo volvió a las escaleras.
Lori lo tomó de vuelta, pero esta vez ya no estaba de humor para fingir, empujó de vuelta a su hermana, lanzándola prácticamente al suelo y haciéndola rodar hasta llegar a uno de los sillones. Durante un momento Lori vio al chico a los ojos, el terror claramente reflejado en su mirada, y entonces los cerró mientras quedaba inconsciente.
Si antes el ambiente era tenso, ahora directamente todas estaban congeladas viendo cada uno de los movimientos del chico que solían llamar hermano. Este en lugar de mostrarse arrepentido seguía mostrando los dientes en señal de agresividad con los ojos entrecerrados, intentando desfogar toda la ira que guardaba.
—¡YO NO SOY EL MALO! ¡Me forzaron a hacer esto! ¡Pude simplemente ir a dormir! ¡Pudimos haber ignorado todo esto!—gritó ya sin control, probablemente había vecinos que estaban comenzando a despertarse.
—Linky… Me estás asustando…—dijo Lola temblando—Suenas como ese lunático de arena…
"God damn right! You should be scared of me!"
El chico miró sus manos y luego a su hermana en el suelo, no tenían un rastro de sangre como la otra vez, pero… Había hecho lo mismo que como SpiderKid, había lastimado a su familia intentando ser Lincoln.
¿Para qué seguir perdiendo nuestro tiempo intentando mantenernos en esta mentira?
No respondió, se quedó mirando durante unos segundos más a Lori y luego al resto de sus hermanas, todas parecían retroceder, completamente horrorizadas de lo que acababan de ver. Sabía que solo estaban exagerando, Lori estaba bien, ese hilo que salía de su boca no era sangre… Era saliva. ¡Él no le había hecho daño a su hermana!
Hicimos lo que debíamos hacer.
Pero no estaba convencido, finalmente sintió como si saliera de un modo automático y pudiera contemplar las consecuencias de sus acciones, llevó ambas manos a la cabeza. Retrocedió un par de pasos hasta chocar con la pared y luego levantó una mano para acercarse a Lori, tenía que ver que estuviera bien. Fue entonces cuando todas sin dudar saltaron hacía ella para rodearla y protegerla de este nuevo monstruo.
La única que se quedó quieta, fue su madre, quien apenas parecía poder respirar, estaba completamente aterrorizada de lo que tenía frente a ella, no dejaba de mirarlo entre lágrimas, hasta que volteó a ver a Lori y luego de vuelta a él:
—¿En qué me equivoqué?
"Who is in control?"
Esas simples palabras fueron suficiente para que el chico comenzara a soltar lágrimas por su rostro, intentó limpiarlas, pero nuevas ocuparon su lugar. Sí, era un monstruo, uno dañino y podrido que no merecía el respeto de su familia, al menos Lisa no las había dañado hasta que no tuvo de otra.
No somos el malo.
Fue entonces que vio su chaqueta de cuero, el material parecía genuino, pero Lincoln sabía que no lo era, igual que él en ese momento, solo era una fachada. Subió corriendo las escaleras sin mirar atrás y entró a su habitación no solo cerrando con seguro, sino también moviendo con facilidad la cama y el escritorio encima de la puerta para que no pudiese entrar nadie.
El único mueble que quedaba en la habitación era su cajonera, donde guardaba toda su ropa y encima de esta había un espejo. Del otro lado del espejo no estaba el mundo de nunca jamás, sino que podía ver a esa figura humanoide completamente negra, pero ahora con el traje de SpiderKid, mirándolo con curiosidad, como si no comprendiese su manera de actuar, o la encontrara interesante.
No nos queda nada aquí Lincoln, la policía llegará en cualquier momento, vámonos.
El chico negó con la cabeza.
—Necesito tiempo, no sé cómo pedirlo, apágate… Déjame… Déjame solo…—pidió el chico claramente derrumbado.
Solo nos tenemos a nosotros, está bien tener miedo, pero aprenderemos somos superiores a todas ell…
—¿Somos?—dijo el chico claramente molesto y mirando al reflejo del espejo con asco.
Está bien, necesitas descansar, nosotros también.
Fue como si su cabeza finalmente fuera liberada después de haberse sometido a un grave bombardeo, abrió y cerró los ojos, logró transformar su traje civil en el de SpiderKid y se acercó a sus cajones para tomar simplemente un cambio de ropa interior y comenzar a acercarse a la ventana.
Pero volteó de vuelta, el espejo seguía reflejando aquella figura humanoide llena de sombras, con esa cabeza cuadrada y varios brazos, además de tentáculos negros que servían como piernas, claramente no estaba despierta, estaba… Dormida, por falta de una mejor palabra, pero no le daba buena espina verla. Así que le dio la vuelta al espejo y fue como si aquel monstruo, desapareciera completamente de su campo de visión. Aunque ya no importaba, no pensaba volver a esa habitación.
Tragó en seco, sabiendo que no tenía otra alternativa, y fue directamente a la ventana, 12 de Abril de 2021, la fecha en la que Lincoln Loud moría de manera definitiva y donde SpiderKid finalmente se volvía héroe de tiempo completo.
"I'm well acquainted with villains that live in my head"
—Por favor, tienen que dejarme verla.—pidió el tipo mientras la empleada del hospital general lo veía de pies a cabeza.
Eran las seis de la mañana y Eddie tenía que partir a impartir sus últimas clases cuanto antes, pero no le importaba ya llegar tarde, tenía que saber el estado de la chica.
—Señor… ¿Brock?—dijo ella viendo hacia las notas—Solamente se permite la visita a los familiares.
—Al menos puede decirme si ella está bien, ¿No?—exigió saber.
—No sin la autorización de un familiar, tuvimos que restringir aun más el acceso después de un suicidio reciente.—dijo la señorita en el hospital cerrando sus notas—Y tengo entendido que toda la familia se encuentra arriba.
Ninguno de los dos se dio cuenta que a la mesa se acercaba una chica de pelo rubio que parecía incapaz de despegar su vista del suelo.
—Vengo a registrar un ingreso…—dijo la chica leyendo una hoja de papel.
Tenía los ojos enrojecidos, no se podía saber si por llorar o por no haber dormido, lo único claro para Eddie es que se parecía mucho a la hermana menor de Lori, si mal no recordaba su nombre era:
—¿Leni?
La chica volteó a verlo, decir que estaba triste era minimizar su estado actual, claramente expresaba el dolor en su rostro, pero era como si al resto de personas en el hospital no parecía importarle. Eddie nunca había hablado con ella, pero la conocía ligeramente de haber visto fotos de Lori.
—¿Quién eres?—dijo Leni con su voz sofocada.
—Eddie Brock… Un amigo de Lori.—dijo sabiendo que posiblemente Lori no les había contado a sus hermanas acerca de él, sobretodo si no lo reconocía.
—¿Eddie? Ah sí, te ha mencionado.—dijo ella mirándolo directamente, pero sin prestar atención—Ella está… Está arriba.
—Lo sé, pero no me dejan pasar a verla.—se quejó el chico en voz alta causando que la recepcionista girara los ojos—Dicen que necesito aprobación de un familiar, ¿Podrías?
—Por supuesto.—dijo Leni acercándose a una libreta donde se le pidió su firma y una identificación legal—Si quieres te enseño donde es…
La chica claramente la habían mandado abajo para descansar, pero parecía más bien que había gastado el tiempo llorando a todo pulmón. Eddie se sintió mal de utilizar a la chica Loud, pero necesitaba saber sobre Lori cuanto antes, sin importar las consecuencias.
Finalmente, llegaron a la habitación de la chica, colocadas en diversas sillas a lo largo del pasillo se encontraban las hermanas Loud. Las cuales Eddie desconocía sus nombres, pero que definitivamente reconocía gracias a Lori, ahí estaba la que parecía una princesa, la gótica, incluso la deportista. Todas usaban pijamas y tenían el cabello desacomodado. La más afectada de todas, por encima incluso de Leni era claramente la que debía ser la señora Loud. Debía ser una mujer no mayor de cuarenta y tantos años, pero que en su rostro aparentaba ya estar cerca de los sesenta, cansada, estresada, con una vena recorriendo su frente, teniendo que exhalar e inhalar lentamente para intentar cubrir que quería llorar, claramente reflejado en sus ojos cristalinos. Esa mujer quería mantenerse firme, pero era claro para Eddie que era solo una olla a presión.
El chico podía entender porqué… Después de todo Lori le había contado sobre el Buitre, la Elemental y la Doctora Octopus; así como la Escorpiona, Sandman y Mysterio. Era como si su familia estuviera maldecida a ser el objetivo, o formar parte de los objetivos por parte de los supervillanos mutantes que aterrorizaban a todos.
Gracias a esos estúpidos mutantes Eddie había perdido el empleo, y Lori a la mitad de su familia. Nunca se sintió particularmente aludido por el mensaje de Osborn, pero en retrospectiva, tal vez lo mejor fue la victoria de aquel hombre, al menos para la ciudad.
—Disculpe…—se acercó a la señora Loud—¿Es usted Rita?
La mujer con los ojos aun cristalinos volteó a verle y asintió con su cabeza, no parecía tener la fortaleza de hacer nada más.
—Soy Eddie… Un amigo de Lori, ¿Puedo…?—intentó preguntar.
—Ella hubiera querido que sus amigos la vieran.—dijo la madre asintiendo rápidamente y llevándose una mano a los ojos para apartar lágrimas que amenazaban con salir.
Eddie no esperó más, entró rápidamente a la habitación sin cerrar la puerta y ahí en la cama de hospital se encontró con esa chica rubia a la que tanto tiempo había admirado. Recostada, casi apacible, pero con un respirador en la boca que le daba asistencia. Al caminar por la habitación pudo ver unas radiografías y aunque no era un experto en medicina no tardó en notar que había una costilla rota la cual estaba marcada con varias notas acerca de removerla.
—Oh Lori…—intentó hablar, pero no pudo, simplemente la tomó de la mano.
Se quedó viéndola, completamente determinado a estar con ella, y lo hubiera hecho, de no ser porque repentinamente entró a la habitación un enfermero con cubrebocas y guantes.
—¿Familiar?—dijo sin entender el enfermero.
—Amigo.—dijo Eddie.
—No debería estar aquí sin un familiar.—dijo rápidamente el hombre.
—Es lo mismo que repiten todos.—dijo Eddie frustrado.
—Es por el bien de los enfermos.—aseveró el enfermero, pero al ver la resignación de Eddie lanzó un suspiro largo—Mira, no te preocupes, se rompió una costilla en una pelea familiar, está sedada para que el doctor Mason pueda operarla, se pondrá bien… Ahora por favor salga, tenemos que alistarla para la operación.
Si bien no lo decía de la manera más amable para Eddie el hecho de que ese hombre se hubiera detenido a decirle aquello era precisamente lo que necesitaba.
Cerró sus puños y salió de la habitación con el rostro enrojecido, lleno de una furia incontenible, esa niña había pasado por tantos y tan terribles males, no merecía nada de lo que acaba de pasar.
—Gracias por visitarla…—dijo la señora Loud claramente intentando distraerse de sus pensamientos.
—Es lo menos que podía hacer.—dijo el chico intentando calmarse—Es solo… Tan injusto…
—Estando en esta familia te acostumbras después de un rato.—confesó la mujer sonriendo de medio lado mientras intentaba evadir la mirada del tipo.
—¿Qué clase de monstruo podría hacer algo así?
—Su hermano, Lincoln Loud.—dijo la mujer con los ojos cerrados.
—¿Lincoln?—dijo Eddie apretando los dientes—Tengo algunas cosas que decirle, ¿Sabe donde está?
—Escapó de casa…—dijo la mujer recordando parte de su dolor—Debí haber visto las señales…—y entonces comenzó a llorar nuevamente provocando que varias de sus hijas se acercaran.
—Yo… Lo siento… No… No era mi intención.—intentó disculparse Eddie.
Pero Leni lo miró de vuelta, claramente con una mirada comprensiva antes de decir:
—Está bien, solo necesitamos tiempo…
—Lo entiendo y respeto.—dijo antes de dar media vuelta llevando ambas manos a las bolsas de su chaqueta de cuero.
No sabía quién era Lincoln Loud, pero solo sabía que el desgraciado no podía salir impune de un acto tan despreciable. Y Eddie estaba a punto de tener mucho tiempo libre con el desempleo.
"They beg me to write them, so they'll never die when I'm dead"
El chico había gastado toda la noche deteniendo a todos los maleantes que aterrorizaban la ciudad. No le importaba que no había dormido en prácticamente más de un día. Lo único que necesitaba era silenciar las voces en su cabeza que le decían y repetían sobre el monstruo en que se estaba convirtiendo.
Pero ¿Cómo podía ser Lincoln un monstruo cuando estaba haciendo tanto bien para la ciudad? Incluso acababa de salvar la vida de dos niños que habían caído en un pozo, de no ser por sus telarañas hubieran estado atrapados por horas hasta que un bombero llegase y capaz y se ahogaban.
—Gracias SpiderKid, eres un héroe…—dijo la madre de los niños arrodillada y abrazando a ambos niños a pesar de estar completamente apestosos con olor a alcantarilla—Niños, díganle gracias a SpiderKid.
—¡Eres lo máximo!—dijo uno de ellos.
—¡Eres como un tercer hermano!—dijo el chico mayor que debía tener unos siete años.
—Ohhh, no, créanme, no quisieran tenerme como hermano, hago buenos chistes, pero fuera de eso soy una patata.—dijo fingiendo humildad, pero claramente haciendo una pose heroica.
Dicho esto saltó de vuelta a un edificio cercano y comenzó a trepar con piernas y brazos hasta perderse en el horizonte. A pesar de que tenía una máscara era bastante notorio que sonreía, estar finalmente libre en la ciudad era lo que siempre había deseado.
No tenía importancia alguna que Lori estuviera herida, realmente no la golpeó con fuerza, sino que apenas hizo un ligero movimiento…. Ella estaría bien. Además sus amigos podían olvidarse de él de una vez por todas.
Incluso Lincoln Loud ya era buscado por la policía, había visto en una televisora de un estante su fotografía en un cartel de búsqueda, se quedó escuchando y le alegró de cierta manera escuchar que su hermana estaba en el hospital y recuperándose. No quedaba nada más que ser un héroe.
Y gracias al traje negro no tenía que esperar a que el llorón de Parker le consiguiera lanzatelarañas, o que la maestra de historia decidiera darle otro resumen acerca de la independencia y los padres fundadores, ni tampoco tenia que pensar en qué mentira iba a decir aquella vez a su familia. Todo eso estaba atrás, ahora podía dedicarse completamente a su labor favorito, las calles.
Navegando en los rascacielos pudo ver la negruzca figura dando volteretas en todas direcciones, intentado encontrar el crimen más cercano, pero al verlo más detenidamente algo estaba claro. La figura humanoide ya no era simplemente él mismo en su traje negro. Ahora su cabeza era completamente cuadrada y parecía tener estática a su alrededor cegándolo del mundo que lo rodeaba.
Al darse cuenta de aquello notó cómo los tentáculos negros comenzaban a atrapar a la figura de su reflejo y estrangularlo. Sintió pánico de lo que vio, así que cerró los ojos y al abrirlos nuevamente estaba solo su reflejo normal frente a él con el traje negro.
¿Por qué me muestran esto?
Solo intentamos comprender el mundo humano, esos reflejos que vemos son parte de nuestra experimentación, ignóralos.
Pero… ¿Por qué alterarían mi reflejo?
Eres quien nos acogió en este planeta, gran parte de nuestros conocimientos te los debemos a ti.
Eso no responde mi pregunta.
Estamos juntos en esto.
Lincoln durante un momento quiso negarlo, pero entonces recordó que no tenía a donde ir mientras en su reflejo la estática de la televisión volvía a apoderarse de su rostro, deformándolo y dejándolo irreconocible.
—Tal vez tengas razón, no me queda nadie más…-la cabeza al otro lado del espejo se volvió cuadrada mientras varias manos negras comenzaban a rodearlo, pero claramente al voltear de uno a otro lado se encontraba solo.
Nos tenemos a nosotros.
—Sí… Nosotros.—dijo Lincoln provocando que un ligero eco se escuchase en su voz.
Cerró los ojos y continuó explorando el área de Brooklyn ya que estaba ahí para resolver cuantos crímenes pudiese.
"And I've grown familiar with villains that live in my head… They beg me to write them so I'll never die when I'm DEAD"
—¡Noooo! ¡Señor Broooock!—decían los pocos niños que habían asistido a las clases de recuperación de química.
—¿Ni siquiera lo van a dejar terminar el semestre?—dijo ofendida una chica latina que tenía el cabello completamente rapado de un lado—Que horrible es el sistema.
—Calma Ana, no me están despidiendo, son cuestiones familiares.—mintió el tipo mientras intentaba anotar la forma de sumar moles en la pizarra—Y aunque ustedes sean mi última clase no debemos dejar que eso nos distraiga.
—Pero señor Brock.—interrumpió un chico que parecía más bien asiático—¿Qué pasa con su familia?
—Brian…—intentó hacerse el desentendido—Es personal… Pero si tanto insisten, una prima está hospitalizada…
Otra chica levantó la mano:
—¿Y eso significa que nos va a dar la clase el señor Hatzon?—preguntó ella casi temblando.
—No… Siempre y cuando mejoren sus notas en química.—dicho esto guiñó un ojo y continuó escribiendo—Verán, parte importante de la química es la propiedad misma de las reacciones, ¿La recuerdan?
—Toda reacción química contiene el mismo número atómico en un lado como en otro.—dijeron casi en un coro hastiado los siete niños del aula.
—Excelente, Sergio, ¿Te importaría explicarnos entonces qué pasa cuando tengo nitrato de potasio y….—apuntó al pizarrón mostrando un KNO con un diminuto 3 al final—lo mezclamos con Cloruro de Sodio?
—Bueno… Ehh…—el chico deportista pareció por primera vez prestar atención a la clase, verdaderamente no quería estar de vuelta con el señor Hatzon—Ahh…
Era clara su frustración por no poder entender el tema, así que Eddie estuvo a punto de explicarle nuevamente el proceso que debían hacer, pero fue interrumpido debido a que escucharon un golpe muy fuerte provenir del pasillo.
—¿Qué fue eso? ¿Escucharon? ¡SpiderKid volvió!—gritaban los niños sin control.
—Silencio, silencio, ¡Silencio!—gritó finalmente Eddie generando la ansiada calma—No hay muchos maestros en la escuela… Parece venir del pasillo del director…
—Señor Brock, ¿Vamos a estar bien?—preguntó la chica que continuaba temblando.
—María, sí, van a estar bien, quédense aquí, iré a ver qué sucede y…
—¡Por favor no nos deje!—dijeron casi todos los niños al unísono.
Eddie volteó de vuelta al pasillo, no sabía que había pasado, pero definitivamente no podía dejar solos a los niños, sin embargo un nuevo golpe logró escucharse de la oficina del director.
—Todos quédense aquí.—les dijo con firmeza mientras salía por el pasillo directamente a la fuente del sonido.
Eddie no solía ser ese tipo que buscaba problemas, pero había tenido una horrible semana y lo último que ocupaba era un alborotador, antes de doblar la esquina al pasillo de donde provenían los ruidos se pegó a los casilleros y trató de acercar su cabeza lateralmente para que se viera lo menos posible.
Y agradeció a Dios que lo hizo, porque frente a él se encontraba una figura metálica de casi tres metros de alto la cual si bien tenía figura humanoide esta era rápidamente distorsionada por el cuerno que parecía sobresalir de la frente y los ojos blancos metálicos que examinaban cada una de las habitaciones.
—¡¿Qué pasó Paul?!—dijo la voz robótica—¿Se te expiró tu pase de protección?
—¡Por favor para!—escuchó al director suplicar entre un montón de escombros—¡No enfrente de los niños!
—Es sábado, nadie viene los sábados a la escuela.—dijo la armadura pisando el pecho del director, pero sin aplastarlo, solo impidiendo moverse—¿Creíste que Kingpin te iba a dar una prorroga? Para ser un académico eres muy tonto.—dicho esto comenzó a reírse y bajar su pie lentamente para fingir que iba a pisarlo.
Esa era la gota que había derramado el vaso de Eddie, aun a sabiendas que no iba a conseguir nada saltó de su escondite, se agachó para tomar una piedra y la lanzó contra el mastodonte provocando que un ruido metálico se escuchase por todo el pasillo.
—¡Hey!—gritó Eddie molesto—¡Metete con alguien de tu tamaño!—intentó sonar amenazante mientras tomaba otra piedra y volvía a arrojarla.
Conocía perfectamente esa armadura, se suponía que tenía que ser parte del equipo de los Defensores, aquellos que protegieron la ciudad durante el Gran Apagón del mes pasado, pero ahí lo tenía claramente frente suya como si fuese un matón callejero, intimidando al director Siderekis.
—¡Brock aléjate!—intentó advertir el hombre mayor.
—¿Brock? Así que sabes su nombre.—dijo el conocido Rhyno—Oh… Sí, me acuerdo de ti…
—¿Enserio? Recordaría haber visto un rostro tan deformado en mi vida.—dijo Eddie comenzando a caminar de espaldas, luchando por no tropezarse casi fallando en el proceso.
El Rhyno comenzó a reírse deleitado de aquel debilucho humano intentando enfrentarse ante su inigualable armadura, era como David contra Goliath, pero siendo Goliath inmune a las piedras.
—Otro americano con sentido del humor, me agrada, es una pena que deba matarte para darle una lección a este bastardo.—dijo Rhyno pateando al director dejándolo inconsciente y luego caminando lentamente a Eddie—Pero me hiciste reír, por lo tanto tienes cinco segundos de ventaja.—dijo de brazos cruzados.
—¿Qué?
—Cuatro…—dijo el Rhyno sin molestarse en hablar y encendiendo los cohetes traseros.
Eddie entendió inmediatamente lo que estaba pasando, tragó en seco y comenzó a correr de vuelta en sus pasos mientras dentro de su cabeza se armaban mil escenarios de lo que iba a necesitar hacer.
Si quería evitar que el mastodonte lastimara a nadie o a la escuela debía salir como alma que lleva al diablo directamente al gimnasio de la escuela.
—¡UNO!—escuchó el grito a pesar de estar a casi dos pasillos de distancia.
Lo siguiente que supo fue que a toda velocidad se movía aquella pesada armadura mientras unos cohetes en su espalda la propulsaban por los anchos pasillos escolares.
El hombre cometió el error de voltear atrás y notó cómo el Rhyno acortaba distancia vertiginosamente por lo que se lanzó de lleno en la primera puerta que encontró, siendo esta la del baño y esquivando apenas por milésimas de segundo la estampida letal.
Pudo escuchar como la figura del Rhyno continuaba avanzando, mientras luchaba por frenar del impulso que llevaba, así que corrió de vuelta al pasillo y continuó con la idea de sacarlo sin que hiciera daño a la escuela. Recordó que las puertas del gimnasio de hecho se encontraban aun destruidas, por lo que esa era la ruta que menos daño causaría.
Comenzó a correr por el pasillo escuchando la risa maniaca del hombre en la armadura mientras perseguía a Eddie de vuelta por el pasillo, la distancia previa de casi cuarenta metros de distancia fue reducida en apenas unos segundos.
—¡Mierda!—gritó Eddie a punto de ser empalado por la espalda.
Su velocidad no había sido suficiente para sobrepasar al Rhyno y ahora estaba a punto de conocer a su creador, si aquello era para salvar a los niños, entonces su sacrificio había valido la pena. Pero repentinamente sintió una pegajosa mano tomándolo del cuello de su camiseta. Cerró los ojos lanzando un grito en lo que comenzó a elevarse en el aire y pudo sentir como el Rhyno pasaba por debajo suya.
Al abrir de nuevo los ojos se encontró con que estaba en el techo abrazado por el mismísimo SpiderKid, pero no el antiguo con el diseño rojo y azul, sino el nuevo con el traje negro. Su corazón pareció dejar de latir aceleradamente al ver la figura del salvador.
—SpiderKid…—dijo sin pensar que pudiera estar tan contento de estar vivo—Me has….
—Sí, sí, salvo vida todos los días, ¿Sabes?—dijo el chico claramente fastidiado—Mucha gente en Brooklyn había visto al Rhyno por las calles, ¿Sabes porqué los ataca?
—Sí, querían que les pagásemos por protección al Rey.—dijo Eddie omitiendo completamente que aquellos pagos llevaban posiblemente años.
—Ah, clásico de Kingpin, mandar a alguien más a hacer sus trabajos sucios.—dijo el chico fastidiado.
—¿Qué es lo que…?—intentó pregunta Eddie pero fue interrumpido.
—Saca a los niños.—dio la orden SpiderKid al mismo tiempo que de un salto ambos volvían al suelo.
—De acuerdo, pero porfavor llévalo al gimnasio, que no dañe la…—intentó decirle Eddie.
—Has tu trabajo y yo haré el mío amigo.—dijo SpiderKid sin tiempo que perder porque el Rhyno ya había comenzado a dar media vuelta.
—No, no lo entiendes, por favor no lo enfrentes en los pasillos esta escuela está pas…—intentó decirle Eddie pero fue interrumpido gracias a una telaraña negra en su boca.
—¿Estás sordo, profesor? ¡Saque a los niños!—ordenó SpiderKid comenzando a disparar telarañas en varios puntos del pasillo para intentar frenar a Rhyno—¡AHORA!
Eddie le hubiera gustado decirle un par de cosas al niño, pero teniendo telaraña en la boca no podía ni moverla, por lo que le lanzó una mirada clara de desprecio y luego salió corriendo de vuelta por el director inconsciente y los niños de su salón, pero solo para asegurarse que todos evacuasen se acercó a una alarma de incendios y la activó.
"I'm bigger than my body. I'm colder than this home"
La figura oscura del niño contrastaba con las luces rojizas que inundaban el pasillo mientras este se acercaba, el traje parecía estar temblando pero eso no le importaba a Lincoln, solo tenía un objetivo.
—¡Rhyno! ¡¿Atacando una escuela en sábado?!—dijo el chico preparándose para recibir el impacto y con un eco en su voz—Digo, hay formas menos… Violentas de criticar el sistema educativo.
Dicho esto dio un salto en el aire y apuntó directamente a los ojos brillantes de blanco que el Rhyno usaba para ver, de esa manera cegándolo, o eso creyó porque rápidamente el Rhyno lanzó una patada hacia atrás que lo mandó a volar por casi todo el pasillo, hasta terminar en los casilleros de la escuela doblando en dos todas las taquillas y provocando que los útiles escolares terminaran regados.
—¡Que hayamos trabajado en equipo antes no significa nada!—gritó el Rhyno tratando de apuntar su cuerno metálico directamente a la cabeza de SpiderKid.
El chico dio un salto lateral completamente decepcionado y evadió el golpe sin apenas esfuerzo, pero la pared detrás suya quedó completamente destrozada, el Rhyno terminó provocando el derrumbe de un salón escolar, el cual SpiderKid no pudo hacer nada para salvarlo.
—Me caías mejor cuando estabas controlado mentalmente.—dijo el chico sonriendo ante su propio chiste, casi parecía como si una segunda risa lo estuviese acompañando.
Se acercó al cuerpo del mastodonte con una telaraña con la cual intentó impulsarse directamente a la cabeza del Rhyno para darle una patada doble, y mandarlo a volar hasta el segundo piso de la escuela, donde el Rhyno quedó incrustado al techo.
SpiderKid ni siquiera esperó a que el hombre se liberase porque con una nueva telaraña lo bajó al piso de vuelta, causando un estruendo mayor al de las alarmas. Y con el criminal aun en el piso le lanzó un derechazo que mandó volar a Rhyno fuera de la escuela hasta llegar al patio de recreo aun destrozado por la pelea que tuvo con la Escorpiona.
—¿Eso es todo lo que tienes?—dijo decepcionado SpiderKid—Esperaba más del Kingpin, primero un cazador, luego un animal, ¿Qué sigue?
—T-t-tu…—intentaba decir desde el suelo haciendo fuerzas para levantarse el Rhyno—No eras tan fuerte…
—Estuve entrenando, ¿Te gustan los resultados?—dicho esto tomó el cuerno del hombre y elevó la figura de casi tres metros en el aire hasta hacerlo caer de espalda—¡Que divertido, deberíamos llamar a esto el deporte de lanzar impostores al aire!
Los cohetes del Rhyno se activaron propulsándolo hacia el aire, lo más rápido posible y lejos del alcance del chico, pero rápidamente pudo escuchar una telaraña pegándose a la armadura y para cuando quiso voltear arriba ya tenía la figura oscura de SpiderKid encima suya.
Recibió un puñetazo doble que lo mandó hasta el techo de la escuela y la armadura terminó rodando mientras que en el interior de la cabina el conductor estaba siendo golpeado de un lado a otro debido a la fuerza centrifuga. Finalmente, cuando todo el ajetreo se detuvo Aleksei trató de recobrar la respiración lentamente, debido a que sentía que varios de sus huesos habían sido lastimados. Lo cual no tenía sentido, el Rhyno podía enfrentar mutantes casi sin ningún rasguño, pero esa pequeña escoria lo estaba derrotando como si fuera de papel.
—¿Qué pasa Rhyno? ¿Te comió la lengua la araña?—dijo la figura oscura acercándose y con un placer casi sádico, aún mayor del que incluso el mismo Rhyno hubiera podido demostrar.
Aleksei debía estar alucinando, porque claramente en la cámara que tenía frente a él la figura negra de SpiderKid se encontraba distorsionada, como si su rostro estuviera repleto de ruido blanco. El hombre le hubiese gustado hacer más, pero otra patada directamente a las cámaras lo dejo completamente ciego, así como aun más herido.
Intentó arrastrarse con los brazos mecánicos moviéndolos a toda velocidad, pero uno de estos fue tomado por SpiderKid y arrancado sin apenas esfuerzo alguno.
—¡Eso aguanta la explosión de una bomba atómica!—se quejó el hombre intentando continuar con su escape con el brazo mecánico que le quedaba.
Pero SpiderKid tomó el otro brazo y lo torció hasta la espalda de Rhyno, enterrándolo dentro del agujero del otro brazo y restringiendo su movimiento y luego pateando el rostro provocando que todos los sistemas que no fueran vitales quedasen sin energía.
—¡Me rindo!—dijo desde el suelo la figura magullada del Rhyno comenzando a abrir la compuerta de la cabina dentro del traje.
Se pudo ver cómo tenía ambas manos levantadas y el rostro repleto de moratones por andar saltando de un lado a otro dentro de la pequeña cabina. Respiraba entrecortadamente mientras caminaba cojo y con una mano siempre a la altura del estómago, probablemente con hematomas por todo el cuerpo.
—Solo… Solo para… Ya no puedo más…—dijo Aleksei levantando ambas manos y empezando a arrodillarse.
Pero para SpiderKid aquello no era suficiente, lanzó una telaraña oscura directamente a las muñecas del hombre para entonces atraerlo con fuerza como si se tratase aun del supervillano.
—¡Ahhhhhh!—gritaba el Rhyno siendo lastimado por la fricción del suelo mientras SpiderKid seguía arrastrándolo—¡Para! ¡No lo volveré a hacer o lo que sea! ¡DETENTE!
El chico ni siquiera se molestó en hablar, solo arrastraba a su presa mientras se acercaba a la orilla, estaba claro dentro de su mente que aquello era lo correcto, que nunca iba a parar en esta lucha hasta que pusiese a los criminales en su lugar.
—¡¿Qué estás haciendo?! ¡¿Qué carajo crees que haces?!—gritaba Aleksei retorciéndose para librarse del agarre de la araña, pero fue inútil.
"I'm bigger than My Demons. I'm bigger than this bones"
El hombre intentó quitarse la telaraña oscura de la boca, pero fracasó miserablemente, por lo que cuando llegó con el director apenas y podía cargarlo sin aspirar a despertarlo. Fue corriendo directamente al salón donde debían estar los niños mientras veía como esos animales destrozaban paredes propiedad de la escuela sin discriminar. Eddie solo podía pensar que con cada daño que estuvieran haciendo provocarían que la deuda del director aumentase y que incluso la escuela se arriesgase a cerrar.
Pero claro que eso no iba a importarle al Espectacular SpiderKid, el asombroso héroe que había salvado a la ciudad a pesar de ser solo un niño arrogante y presumido. La impotencia que sintió fue tal que su corazón comenzó a agitarse muy aceleradamente mientras su cabeza se volvía casi de un color rojizo.
Claro que a nadie le iban a importar estos niños, o una Lori lastimada, ni las cientas de personas que aun no se recuperaban del Gran Apagón. Eran eventualidades que debían de soportar los ciudadanos de a pie mientras ese niñato presumido se dedicaba a destruir la escuela donde Eddie creció y donde era su sueño dar clases. Probablemente dejando desempleados a muchos maestros, pero el desempleo era un monstruo aun mayor que un tipo vestido de rinoceronte como para que SpiderKid se dignase a prestarle atención.
Intentó volver arrancarse la telaraña, pero no tuvo éxito, así que cuando llegó al aula de clase pudo ver a los niños completamente arrinconados en una esquina, lanzando gritos de horror, posiblemente porque pensasen que él era un monstruo cargando al director entre sus brazos. No pudo calmarlos fácilmente porque tenía la boca tapada, pero algunos niños se dieron cuenta:
—¿Señor Brock?—preguntó Brian.
—Mhh hhh.—respondió aun con la boca tapada mientras asentía con la cabeza y señalaba la puerta con su brazo libre.
—¡¿Quiere que salgamos?!—dijo indignada una de las chicas, la cual decidió aceptar cuando escucharon como en el techo comenzó a rodar algo pesado y metálico.
Motas de polvo salieron del techo antes de que todos los niños se fueran corriendo. Eddie les bloqueó el lado donde estaba el peligro y les apuntó hacia la salida más cercana, precisamente el área de recreo destrozada por SpiderKid previamente. Sabía que era arriesgado, pero dejar a los niños ahí dentro era incluso más peligroso.
Volvió a intentar quitarse la telaraña de la boca, esta vez no tuvo mayor problema porque esta dejó de volverse rígida y se transformó en una especie de baba negra pegajosa con una textura parecida a la cera. Escupió un poco y luego gritó:
—¡Sigan a la salida!
Guio a los niños hasta el final del pasillo y les abrió la puerta, todos la cruzaron sin dudarlo y finalmente cuando estaban afuera pudo ver como la pelea se había extendido por el exterior.
—¡Rápido! ¡Detrás de las lonas de construcción!—dijo apuntando hacia unas carpas donde sujetadas de cuatro cuerdas proveían con lonas resistentes a materiales peligroso—Aquí estaremos a salvo hasta que esos locos terminen lo que sea que estén haciendo.—afirmó.
Pero lo siguiente que vio lo dejó completamente consternado.
"And all the kids cried out: Please stop you're scaring me!"
SpiderKid levantó al hombre que se hacía llamar Rhyno de un estirón que casi lo tira hacia el piso a unos diez metros de distancia y lo tomó del cuello de su chaqueta deportiva, permitiéndole solo tener sus pies en la orilla del techo. A pesar de que su máscara ocultaba el rostro de SpiderKid este parecía estar girando la cabeza como si fuera un gato, analizando antes de saltar sobre su presa.
—Por favor, por favor, me iré para siempre de la ciudad, no volveré a hacer nada malo, iré a la cárcel, lo que sea, por favor PARA.—gritaba el patético y destrozado Rhyno.
SpiderKid inhaló, ese era el olor al miedo y el respeto que los patéticos villanos debían tener de ellos… de él.
Exhaló y comenzó a reír, ya desquiciado completamente, como si hubiera estado en un piloto automático durante demasiado tiempo y finalmente se estaba liberando todo aquello que siempre quiso.
Podemos ser la mejor versión de SpiderKid… Si tan solo sueltas a esta excusa de humano.
Intentó ignorar a las voces en su cabeza, pero ya no podía, se escuchaban por encima de su propia voz interna, ahogándolo en un mar negro y pegajoso, pero placentero.
—Por favor…—lloraba a todo pulmón el hombre treinta añero intentando darle lástima—Tengo familia…
"I can't help this awful energy"
De todas las palabras que tenía que mencionar dijo la menos indicada, familia, esas hipócritas que intentaban recriminarle acerca de sus actos cuando él solo buscaba hacer el bien. Aquellas que traicionaban su confianza revelando a los cuatro vientos sus secretos o tal vez él era el padre de una familia que necesitaba sus ingresos para subsistir. Pero si no le dio la oportunidad a su propio padre, ¿Por qué tenía que dársela a Rhyno?
Los héroes y villanos podrían salvar al mundo pero destrozaban a las familias hasta dejarlas completamente irreconocibles, como si una aplanadora hubiera pasado por encima de estas. No quería ya eso para su familia… O para ninguna otra…
—Entonces les haremos un favor.—dicho esto su mano perdió el tacto de la camiseta.
Pudo ver directamente al Aleksei a los ojos, como este impactado y aterrado intentaba mirarlo de vuelta exigiendo piedad, con un rostro lleno de heridas, lágrimas y desesperación. Si Lincoln hubiese estado ahí habría saltado sin siquiera dudarlo. Pero ese era completamente SpiderKid, el que siempre debió haber sido.
Uno que en verdad limpiase las calles de los criminales peligrosos.
Pudo ver desde la altura como Aleksei caía directamente sin dejar de voltear hacia arriba, moviendo los brazos, esperanzado de que él ayudase, pero solo cerró los ojos y esperó a escuchar el sonido del cuerpo aterrizando en el frio concreto.
No pudo evitar comenzar a reírse causando que varios tentáculos que terminaban en forma de manos pequeñas comenzaran a salir de su espalda y tratasen de envolver su traje negro. Pero llevó sus dos manos reales a su rostro y entonces esas risas ahogadas se transformaron en lágrimas.
Cayó al suelo adolorido del estómago porque no podía parar de reír mientras de sus ojos comenzaban a salir lágrimas y los tentáculos amenazaban con finalmente consumirlo.
Finalmente escuchó varios gritos en la parte de abajo junto a un objeto pesado chocando, estaba hecho… Las lágrimas pararon mientras la sonrisa debajo de la máscara se volvía más grande.
No había vuelta atrás, todo estaba escrito en piedra, por lo que se levantó y comenzó a reír mientras se dejaba consumir por los tentáculos que lo rodeaban y apretaban.
"God damn right! You should be scared of me!"
Claramente Eddie veía como SpiderKid estaba a punto de tirar a un hombre desde las alturas, y no cualquier hombre, sino que el mismo que había amenazado la escuela el otro día, pudo reconocerlo por su chamarra.
—¿Qué clase de monstruo arroja a matar?—dijo Eddie completamente perplejo y viendo que la carpa donde estaban estaba aferrada con cuerdas—¿Quién quiere puntos extra niños?—dijo tomando la navaja de su bolsillo y comenzando a romper una de las cuerdas.
—Eso es fácil.—dijo rápidamente el tal Sergio tomando una navaja que claramente era solo para presumir por su paleta de colores y limando otra de las cuerdas.
—¿Qué es lo que planea profesor?—dijo confundida Ana.
—Oficialmente ya no soy tu profesor, llámame Eddie, y pienso hacer lo que SpiderKid no haría, salvar la vida de alguien.—dijo viendo como el niño comenzaba a burlarse de su victima—¡Date prisa Sergio!
Rápidamente Eddie terminó de cortar una de las cuerdas, mientras que el otro chico intentaba aun con la primera haciendo como si fuera un hacha. Cosa que el resto de los niños veían normal, menos una:
—¡Así no se hace animal!—dijo María parando de temblar, tomando la navaja colorida y de una sola rajada cortando la cuerda.
Todos voltearon a verla como si no hubiesen esperado esa actitud de su compañera más miedosa, pero no tuvieron tiempo de decir nada porque la chica decidida se acercó a la otra cuerda que faltaba y de tres navajazos la cortó y cerró la navaja.
—Lo siento si la dañe.—dijo arrojándosela a Sergio de vuelta y tomando una de las esquinas de la carpa.
—Cuando todo esto acabe ¿No quieres mi número?—dijo Sergio sonrojado antes de que uno de sus compañeros le diera un sape que lo regresó a la realidad.
—¡A la cuenta de tres niños!—gritó Eddie tomando el tubo metálico con ambas manos y levantándolo a duras penas.
Pudo ver como con el esfuerzo conjunto de todos sus alumnos estos también lograron levantar parte de la estructura y comenzaron a moverse guiados por su dirección.
Se posicionaron justo debajo de donde estaba ocurriendo todo el drama cuando Eddie pudo apreciar como SpiderKid soltó a aquel hombre y comenzó a rezar para que sus esfuerzos hubieran valido la pena. Con el corazón en un puño vio como el cuerpo caía a gran velocidad hasta aterrizar en la tela resistente de la construcción y comenzar a rodar en el techo triangular de la lona hasta que cayó rotundamente al suelo, pero esta vez desde una altura de menos de dos metros.
El hombre se acercó y le tomó el pulso:
—Está vivo, a duras penas, niños llamen al nueve once.—recomendó el hombre deteniéndose a ver que no hubiera hematomas letales, pero a pesar de tener el rostro casi desfigurado y posiblemente un terrible dolor de espalda, iba a vivir.
Miró hacia el techo escuchando claramente la risa enloquecida del niño sádico y cruel. Nunca quiso creer todas esas historias de que SpiderKid era un peligro, pero ahora lo tenía más que claro, era una amenaza para todos.
"Who is in control?!"
—¡Está arriba!—gritaron los policías que acababan de llegar y habían preguntado al chico con chaqueta de cuero de donde se encontraba SpiderKid—¡Refuerzos en la escuela latina de Brooklyn!—gritó por el radio para llamar la atención de sus compañeros.
Llegaron a través de los pasillos destrozados a unas escaleras maltratadas hasta un tercer piso donde tuvieron que bajar una escalera oxidada para subir, aun así a pesar de que ya habían pasado veinte minutos desde que habían escuchado la llamada del nueve once ahí seguían escuchando la voz del niño riendo.
Era una voz apagada, casi como si fuera una doble risa a destiempo pero exactamente idéntica la una de la otra, parecida a si un demonio intentase hablar por el cuerpo poseído de una persona y ambas voces se entremezclaran, esas risas pusieron los pelos de puntas a la capitana Yuri Watanabe, líder del distrito de Brooklyn.
—¡No dejen que escape!—dio la orden a sus suboficiales a la vez que de una patada abría la puerta del tejado.
Podían seguir escuchando las risas estridentes del ente endemoniado en el tejado, pero no había ninguna figura humana alrededor, solo una masa amorfa y oscura que se mantenía inmóvil. La capitana alzó mucho la ceja mientras se daba cuenta que lo que sea que estuviese dentro de esa crisálida negra era lo que soltaba las risas desquiciadas.
—¿Capitana no cree que esto debería encargase la brigada de Rykers?—dijo uno de su escuadrón.
—Si el testimonio fue real, SpiderKid intentó asesinar a un criminal, es lo que se nos había advertido desde la fundación Fisk, no dejaré que Rykers se lleve la gloría, no de nuevo.—dijo ella molesta apuntando con su pistola a aquella masa amorfa.
—¿Capitana?—escucharon una voz grave proveniente de la crisálida al mismo tiempo que comenzaba a romperse—No tienen que ag-ag-agradecer, fue todo un honor.
Era claramente la voz de SpiderKid, pero Yuri no sabía si era por sus comunicadores o si simplemente el viento actuando raro, pero era como si escuchase doble, mientras la voz del chico hablaba una nueva que no parecía provenir de ningún lado le acompañaba. Como si estuvieran sincronizados.
—SpiderKid, no sé a qué juegas, pero estas arrestado por intento de asesinato en segundo grado.—dijo ella sin temblar al apuntar la pistola—Manos donde pueda verlas.
—Eso será un problema.—dijo la figura oscura mientras salía de la crisálida rota con las manos levantadas.
—Veo que eres perfectamente capaz de hacerlo.—dijo la capitana molesta—Me imagino que sabes tus derechos.
Uno de sus allegados intentó acercarse para poner las esposas, pero ambos brazos de SpiderKid comenzaron a estirarse en el aire como si fueran de dos, no, tres, no, cinco metros de altura mientras los oficiales veían escandalizados aquello, era como si la sustancia negruzca que cubría su traje estuviese logrando el efecto de engrandecerlos y dejar a los oficiales en una sombra de incertidumbre.
—No lo decía por los brazos capitana, lo decía porque va ser difícil que ponga mis manos donde puedan verlas, si ya no pueden ver nada.
—¡Eso es una amenaza y no será tole…!—iba a gritar Yuri, pero vio como uno de esos brazos gigantes se acercaba vertiginosamente hacia ella.
Logró evadir saltando hacia adelante y girando a la izquierda, pero la mitad de su equipo cayó presa de ese ataque. La otra mitad intentó disparar a SpiderKid, pero este solo movió la mano de un lado a otro hasta que todos cayeron derrumbados al suelo.
—Por un demonio, ¿Porqué no entrenan?—dijo frustrada y levantándose del suelo de golpe para apuntar y comenzar a disparar a la figura negruzca con ojos blancos.
Pero sus balas en lugar de parecer impactar carne era como si llegasen a la piel negra y rebotasen, quedándose atascadas en el suelo.
—Eso fue muy tonto Capitana…—dijo la voz claramente disfrutando de la adrenalina al mismo tiempo que intentaba encerrar a la mujer con ambos brazos extendidos.
—¡Tendrás que hacer un truco mejor!—dijo Yuri viendo una pared y comenzando a correr por esta hasta lograr evadir a duras penas el golpe de las garras de la araña.
Intentó volver a apuntar al chico, pero rápidamente una telaraña negra cayó en su rostro, la mujer intentó no entrar en pánico, pero cuando fue rodeada de los pies por un tentáculo viscoso no pudo evitar lanzar un grito de terror.
—¡¿Qué eres?!—gritó la mujer intentando librarse inútilmente del agarre.
—Somos Spider…
Pero fue entonces que algo extraño pasó, la capitana pudo ver como aun sin tener una boca aquella creatura infrahumana comenzó a vomitar una sustancia negra y llevaba ambas manos a su cabeza junto a un grito doble.
—AHHHHHHHHHHHH.
—NOOOOOOOOOOO.
Era como si una sola voz hablase al mismo tiempo, Yuri cubrió sus oídos y pudo ver al pequeño monstruo saltar fuera de su alcance a una velocidad imposible de seguir con su vista, para antes de querer admitirlo ya había escapado completamente, pero volteó a ver su chaqueta policiaca, particularmente a un pequeño dispositivo de grabación camuflado, tenía evidencia de video, SpiderKid era una amenaza y ahora tenía la evidencia necesaria que en Queens jamás habían proporcionado, ahora todo el público iba a reportarlo apenas lo vieran.
Y ella no se iba a detener hasta verlo detenido.
"pLeaSe sTop! yOu'Re sCaRiNg mE!"
El chico dio varios saltos entre diversos edificios hasta terminar llegando al Buggle, donde antes era su lugar de encuentro con Peter. Su cabeza se agitaba violetamente mientras su cuerpo luchaba por ir de vuelta al exterior, pero SpiderKid juntó toda su fuerza de voluntad para bajar por las escaleras, no sin empezar a tropezar debido a los empujones de su cuerpo, rodando varios pisos sin control.
Al llegar a un piso que detectó vacío pues no se escuchaba absolutamente nada comenzó a correr por las oficinas como si estuviera encerrado en una realidad alterna y luchando contra su propio instinto, finalmente llegó a lo que claramente era un baño, entró luchando contra todo su cuerpo al cruzar la puerta de madera blanca y se forzó a detenerse frente al espejo.
La figura que tenía ahí no era la de su clásico traje rojo y azul, pero con toques negros y blancos, sino que una creatura más parecida a una nube cuadrada ocupaba su espalda y cabeza mientras varios tentáculos que terminaban en forma de manos acariciaban su rostro completamente deformado por la estática parecida a la televisión cuando no había señal alguna, muchos puntos grises entre los cuales podía distinguir muy borrosamente las facciones de su rostro, cerró los ojos para quitarse el traje y volver a sus ropas naranjas, pero al abrir los ojos no hubo diferencia alguna.
Tuvo que aferrarse a los bordes del lavamanos para no sucumbir a sus impulsos por salir corriendo, pero las voces eran cada vez más fuertes, ahora pudo entender porque aquella cosa decía nosotros, no era una sola voz, era como escuchar decenas, no, cientos de voces al mismo tiempo, bombardeándolo con las mismas palabras repetidas.
—¡BASTA!—gritó intentando tener control de la situación, pero no tardó en escuchar una risa en la misma sala.
Al voltear de vuelta al espejo pudo ver a aquella figura negra monstruosa cubriendo su rostro estático y sonriendo con unos dientes más parecidos a los de un tiburón que a los de un humano.
—¡¿Qué demonios eres?!—dijo completamente alterado y respirando entrecortadamente.
—Somos SpiderKid.—dijo ya no con su voz casi mística, sino ahora con la propia voz de su cuerpo.
Y no era una alucinación, el cuerpo del chico había hablado en dos tiempos, sus facciones habían pasado de aterrado a sonriendo sádicamente en menos de una fracción de segundo.
—¡SAL DE MI CUERPO!
—Nuestro cuerpo.—respondió con toda tranquilidad el eco en el espejo.
—¡ES MIO!—gritó completamente aterrado—¡Detente! ¡Yo no soy así! ¡Tú! ¡Tú eres el culpable! ¡Me metiste todas esas ideas en la cabeza! ¡ME HICISTE GOLPEAR A MIS HERMANAS! ¡¿QUÉ CLASE DE MONSTRUO ERES?!
—¿Nosotros?—dijo la voz mientras obligaba a los dientes de Lincoln a rechinar—Te lo dijimos, venimos de las estrellas, y queremos ayudar a tu planeta… Siempre ayudamos.
—¡NO ME IMPORTA! ¡DEJAME! ¡NO QUIERO SER UN MONSTRUO!—gritaba horrorizado al espejo comenzando a llorar por el reflejo que veía.
—Creo que no lo entiendes, nosotros no pusimos ninguna idea en tu cabeza Lincoln.—era la primera vez que el simbionte había usado su nombre, y sintió como si un escalofrío recorriese su espalda y la temperatura del baño bajase estrepitosamente—Todo esto eres tú, el verdadero tú, el que tanto tiempo habías reprimido, lo vimos en tus recuerdos, en tu imaginación.
—No, no, no… Esto no soy yo… ¡ES TU CULPA! ¡ES TU MALDITA CULPA!—gritó lleno de furia.
—Jajajajajaja… Lincoln, por favor, nosotros no tuvimos la idea de separarte de tu familia, eso era lo que más deseabas para protegerlas, querías que tus amigos se alejasen para que ya no sufrieran por tus mentiras, que tus acciones dejasen de separar a tus hermanas y que los criminales te respetasen de una vez por todas.—dijo el Lincoln al otro lado del espejo—Nada de eso lo pusimos nosotros, solo te ayudamos a que lo lograses para ser tu mejor versión de SpiderKid.
—¡¿Matando?! ¡¿Luchando con la policía?!—gritó histérico y apretando con toda su fuerza los lavabos provocando que se agrietaran—¡Lastimé a mi hermana!
—Y nunca estuvieron tan unidas como en ese momento, en el fondo sabes que esto es lo que quieres, porque estás hablando con nosotros.—lo dijo con una sonrisa que quiso golpear con todas sus fuerzas.
—¡DEVUELVEME MI CUERPO! ¡SE ACABÓ EL TRATO! ¡SE ACABÓ! ¡NO QUIERO LUCIR DE NEGRO! ¡QUIERO VOLVER A SER YO! ¡YO SOY YO!
—No, nosotros somos tú, un mejor tú.
—¿Qué?—dijo incrédulo y alejándose del espejo—¡NO! No, no, no, no, ¡Voy a detenerlos y no hay NADA que puedan hacer para frenarme!—dijo molesto.
Tomó el espejo de la pared, lo arrancó y le dio media vuelta mientras tentáculos trataban de frenarlo, pero los resistió con todas sus fuerzas mientras terminaba de hacerlo.
Cuando el espejo del baño estuvo completamente boca abajo la conexión con los tentáculos finalmente se detuvo y pudo volver a respirar, pero no solo eso, sino que se permitió llorar en el suelo. Se sentía sucio, utilizado e idiota por confiar en un ente alienígena, claro que él era tan estúpido como para mantenerlo en su cuerpo, y ver cómo su vida era destrozada hasta que quedase con daños irreparables. Con su alma marcada por el asesinato y sin familia y amigos, las lágrimas cayeron al suelo a montones, no tenía que ocultarlas, finalmente se mostraba al mundo como era en realidad, un ser patético vestido de oscuro para refugiarse de la luz a la que tanto tiempo rehuyó.
Entre sollozos decidió que lo mejor era irse de esa habitación cuanto antes abriendo la puerta roja del baño. Pero al hacerlo en lugar de notar el pasillo oscuro y abandonado del Daily Buggle notó que entró a una absoluta nada, era una habitación completamente oscura llena de figuras que no tenían sentido para él, como arboles con formas octagonales o cadáveres de gigantes. Al tocar el suelo notó esa sustancia viscosa que tanto había cubierto su cuerpo y comenzó a hiperventilar.
"GOD DAMN RIGHT! YOU SHOULD BE SCARED OF ME!"
Corrió de vuelta a la habitación del baño la cual estaba comenzando a perder detalles y se volvía cada vez más como si fuese parte del mundo externo lleno de oscuridad, levantó rápidamente el espejo y pudo ver el reflejo.
Ahí se encontraba Lincoln Loud con una chaqueta de cuero, una camiseta negra con letras blancas debajo y unos pantalones a juego, así como una gorra negra que ocultase su cabello blanquecino.
—¡DEVUELVEME MI CUERPO!—gritó golpeando el espejo con todas sus fuerzas y no logrando nada, ni siquiera una pequeña grieta, su fuerza no servía de nada.
Aquel nuevo Lincoln abrió los ojos, los cuales estaban completamente cubiertos por una sustancia oscura dándole el aspecto como si hubieran sido remplazados por pelotas negras y gelatinosas en forma de ojo. El chico lanzó un grito mientras retrocedía y el resto del mundo a su alrededor continuaba pudriéndose.
—Disfruta de tu estadía en nuestra mente colmena, muchas especies alienígenas han intentado pelear, si te sirve de consuelo, no eres el primero.—dijo el Lincoln humano al otro lado del espejo sonriendo y agitando su cabeza, provocando que sus ojos volviesen a ser normales.
Mientras reía confiado se alejó del espejo, sin importarle los gritos desesperados de Lincoln Loud, después de todo solo eran los gritos de un eco en el espejo. Uno que se fundiría con el resto de las especies alienígenas adentro de la mente en cualquier momento.
Ni siquiera se quedó a ver como el chico de blancos cabellos luchaba por volver desesperadamente mientras tentáculos negros se acercaban para tomarlo de sus extremidades y comenzasen a alejarlo del espejo de vuelta a su mundo, no importaban sus gritos, nadie podía escucharlo gritar en esa realidad. Y toda su lucha era inútil porque de igual manera terminó en medio de un cementerio con decenas de otros cuerpos vivos que parecían completamente desprovistos de color en un tono completamente grisáceo, drenados de toda esencia.
Gritó suplicando por ayuda, a quien fuera.
Pero nadie apareció.
Estaba solo.
"Who is in Control? … Oh"
Continuara…
Notas.—Espero que no se note demasiado que este capítulo llevaba años queriendo escribirlo, como dato curioso, originalmente este y el siguiente iban a ser 1 solo capítulo gigante, pero después de analizarlo y encontrar esta canción decidí dividir en dos… El siguiente capítulo ES el motivo por el cual quise escribir SpiderKid en primer lugar como longfic, literalmente moría de hype por escribir varias de estas escenas desde hace dos años. El siguiente capítulo lamento avisar que va a tardar, voy a salir de vacaciones y voy a desconectar, así que no esperen nada hasta al menos mes y medio, capaz dos meses. Por cierto, la siguiente canción va a ser un cover "original" de SpiderKid, de otra canción, quiero ver si puedo editarla para subirla a ytb, aunque canto muy mal jajajaja (Dudo que haga esto, pero enserio que se viene algo grande) Que tengan lindos sueños y recuerden The trembling fear is more tan I can take… When I'm up against… The ECHO in the mirror.
