Spectacular Lincoln Loud
Saga VII NÉMESIS
Capítulo 31 The World Revolving (MOTI)
"I can do anything"
—¡SpiderKid dejó escapar a tres de las Seis Siniestras a propósito! ¡Videos circulando en la red de cómo se fue sin asegurarse que la Elemental y el Buitre estuvieran atados han impactado mi vista!—gritaba Jameson a la audiencia digital.
En la televisora mostraron las capturas donde el chico se alejaba del edificio, seguido de un video grabado desde una ventana con la Elemental y el Buitre saliendo de una burbuja de hielo y alejándose a toda velocidad del lugar.
—Pero señor Jameson, el Buitre fue después capturado.—dijo el presentador de noticias al entrevistado.
—¡Pero la Elemental sigue libre! ¡Así como Sandgirl y la otra araña musculosa! ¡Han sido dos largas semanas y aún no tenemos noticias de la mitad de esa peligrosa banda criminal! ¡Esas mutantes asquerosas están sueltas por ahí causando terror! ¡Solo nosotros en el Buggle hemos seguido esta noticia de pies a cabeza!
—Sí, porque seguramente nunca tuvo tantas visitas como ahora.—dijo burlonamente Luan en la habitación del hospital antes de que el resto de sus hermanas rieran.
—Apaga la tele Lucy.—pidió la señora Loud intentando no ver las imágenes.
Aun después de todo lo ocurrido intentaban dejar atrás el pasado, pero no podían hacerlo completamente mientras Lincoln continuaba hospitalizado. Verlo ahí sonriendo con el rostro demacrado le demolía el corazón a Rita, pero al mismo tiempo le tranquilizaba saber dónde se encontraba.
La historia que habían escuchado por primera vez era creíble, Lincoln intentó ayudar al Capitán Stacy dándole información acerca de las Siniestras, debido a que las conocía, pero la patrulla del Capitán fue atacada por la Escorpiona, quien reconoció a Lincoln y le dejo varias heridas graves. Su amigo Peter Parker quedó igual por la misma Escorpiona, pero fue atacado incluso antes que su Linky.
El joven Loud veía la televisión mientras sentía un deje agrio en su estómago, no sabía por qué desde hace varios días el Buggle solo pasaba historias negativas, tras historias negativas de SpiderKid, no mucha gente las creía, pero sí las suficientes como para ya hasta tener un grupo de anti-fans del chico araña. Eran definitivamente una minoría tomando en cuenta el abrumador soporte que recibía en redes sociales, cosa que no hubiera descubierto de no ser por Gwen, por lo que podía respirar tranquilo.
Su hermana Lucy, con el cabello completamente cubriendo su vista terminó apagando la UP AND DOWN AND UP y todos rieron nuevamente por ese comentario.
—Parece como si hubiera sido un sueño, ¿Saben?—confesó Lola una vez el silencio inundó la habitación—Todo pasó tan rápido, un día estábamos en nuestra casa, al siguiente huyendo en una camioneta, luego en casa del alcalde y terminamos... Bueno… Pasaron muchas cosas.
—Más bien yo diría una pesadilla.—confesó Lucy quien no paraba de abrazar sus rodillas tras volver a su posición—Como si el tiempo no fluyera correctamente en su caudal y quisiera dejarnos atrapadas en una constante espiral de sufrimiento.
Todas miraron preocupadas por un momento a su hermana antes de decidir que era mejor no seguir alimentando esos pensamientos, Lynn se limitó a abrazarla para que recordará que no estaba sola.
—¿Creen que Lori estará bien?—preguntó inocentemente Lana—La extraño mucho.
A Lincoln se le achicó el corazón, ni siquiera él sabía cuál fue el destino de su hermana Lori, todo lo que sabía era que nunca la encontraron dentro de Oscorp; aunque no estaba del todo seguro si ese nombre seguiría siendo vigente, hasta donde sabía la propia empresa había ido a la bancarrota; una empresa que quedó hecha añicos tras todos los acontecimientos relacionados a las Siniestras, igual que su familia de cierta manera.
—Toc toc.—escuchó una dulce voz en la puerta—¿Podemos pasar?
Alegremente entró Gwen Stacy vestida con su chamarra rosada y su diadema blanca, mientras que a su lado iba Peter Parker, con su sueter azul y un yeso en su brazo para que este no se moviera, ambos con grandes lentes cuadrados que les hacían parecer completamente nerds.
Detrás de ellos venía el Capitán Stacy vestido en su uniforme de policía y encima su abrigo largo que le hacía parecer un detective, solo le faltaba un sombrero que ocultase sus blancos cabellos para completar la apariencia, pero Lincoln supuso que el hombre no le gustaban mucho los sombreros, no recordaba haberlo visto ni siquiera con el del uniforme policial que cargaban otros como McBride o Holiday.
—Rita, buenos días, ¿Cómo han estado?
—Muy bien George, por primera vez en mucho tiempo siento paz interna.—admitió la mujer apenada—¿Vienen a visitar a Lincoln?
—En parte sí… Mira, sé que es una molestia, pero necesito enserio el testimonio de las niñas respecto al incidente de la camioneta.—dijo el oficial Stacy mirando a la mujer, pero no sin antes intercambiar una seña cómplice con Lincoln.
—Ya declararon en su momento George.—dijo cansada la mujer.
—Sí, pero necesitamos más detalles, sobre todo si recuerdan conversaciones que nos puedan liderar a donde escapó la Elemental, sabes que no lo haría de no saber que puede ser importante, si quieres puedes estar con ellas para que me detengas si notas que se sienten incómodas.
Rita bajó la mirada angustiada, no le gustaba dejar solas a sus bebes, no quería perder a otra más.
—Está bien mamá, yo puedo cuidar a Linky mientras tú las vigilas a ellas.—dijo Leni con una sonrisa genuina en su rostro.
—¿Estás segura?
—Soy más que capaz de cuidarlo… Y la verdad es que no recuerdo nada de la camioneta, solo sé que SpiderKid nos salvó porque Lynn no para de decirlo, yo… Enserio no recuerdo.—dijo la chica fingiendo tener amnesia—Supongo que estaba muy muy asustada.
Varias chicas se le quedaron viendo, Leni no era particularmente buena mintiendo, pero de algo estaban seguras, ella no estaba asustada durante lo que pasó aquel día, ella confiaba completamente en que SpiderKid iba a salvarlas, incluso le plantó cara a su propio padre, cosa que Luan envidiaba de aquellas agallas, el propio Capitán Stacy les explicó que tal vez esa muestra de valentía fue precisamente por lo cual Leni había olvidado todo en su momento, pero no la convencía del todo, Luan sabía que Leni sí se acordaba de ese día.
—Lo permitiré, para que no se quede solo Lincoln.—dijo el Capitán Stacy.
A pesar de las vagas protestas de las chicas Loud todas aceptaron a salir junto a su mamá y el Capitán Stacy para una nueva ronda de preguntas, Gwen, Peter y Leni intercambiaron sonrisas antes de hablar:
—¿Cómo te sientes?—fue lo primero que preguntó Gwen.
—De maravilla.—dijo Lincoln intentando moverse, pero al hacerlo notó que su cuello estaba UPANDDOWNANDUPAND...
—Enserio lo siento, creí que no ibas a volver, sobre todo sabiendo que la mayoría de ellas… Bueno.—dijo Peter con sinceridad soltando el abrazo que se habían dado.
—Peter… Lo entiendo… Y aunque tal vez si no lo hubieras hecho jamás hubiera tenido el coraje para volver a ser SpiderKid, me sentiré más tranquilo si no lo repites, promételo.—dijo Lincoln sonriendo viéndolo directamente a los ojos.
—Prometo no volver a hacerme pasar por ti.—dijo Peter levantando una mano y poniendo otra enfrente como si jurara frente a una constitución.
—Excelente, aunque te queda bien el traje, Oráculo.—dijo Lincoln guiñando el ojo antes de que él y Gwen empezaran a reír.
Volteó a ver primero a su hermana Leni, mostrando una sonrisa comprensiva que sintió demasiado genuina, luego a Peter y finalmente a Gwen:
—Aunque sin ti, Gwen, no sé qué hubiera hecho.—admitió Lincoln sonrojado.
Dicho esto, tomó la mano de Gwen, notó como Peter los miraba con la boca abierta y Leni contenía un grito de alegría.
—No.—fue lo primero que dijo Parker.
—Sí.—le respondió Gwen.
—Linky, Linky, Linky.—saltó emocionada Leni para darle un nuevo abrazo a Lincoln, pero este la detuvo porque sus costillas enserio dolían—Perdón.
—Está bien, bueno, esperemos que el resto de las chicas no reaccione así, jaja.—comenzó a reír contento imaginando que se iban a poner felices, después de todo ya había visto la reacción de Luna y Lisa en su momento—Gracias, enserio, sin ustedes, no sé qué haría yo, me dieron tanta fuerza y soporte en estos últimos meses.
—Lincoln, está bien, estamos aquí para ti.—dijo Gwen apretando el agarre de la mano.
—Sí, es como si fuéramos el… ¿Equipo araña?—dijo Leni después de pensarlo al menos veinte segundos.
—¿Equipo araña? Bueno, francamente es mejor que el viejo nombre del equipo dinamita.—dijo Lincoln antes de reír—¿Qué dicen ustedes?
—Me gusta.—confesó Gwen—Aunque es muy fácil que nos descubran si lo usamos mucho.
—Bueno…—iba a decir Peter antes de que su expresión se sonrojara—Aun sigo pensando que equipo dinamita tiene estilo.
Todos rieron por el comentario mientras que Peter continuaba evadiendo ver a Lincoln, se limitó a ver por la ventana mientras parecía añorar algo.
—Pit, sé que hemos pasado por mucho y…—iba a decirle Lincoln, pero fue interrumpido.
—No es eso, todo lo contrario, AMARÍA estar con ustedes y luchar contra el crimen codo a codo, pero…—soltó un largo suspiro antes de caer en una de las sillas de hospital—Después de lo que pasó, tía May dice que Nueva York ya no es seguro…
—Sabias palabras.—confesó Gwen intentando volver al tono bromista previo, pero estaba claro que Peter no lo decía con esa intención.
—¿Qué pasa Pit?—preguntó Lincoln.
—Yo… Ahhhh…—claramente le dolía admitir lo que llevaba dentro—Lincoln, perdón, enserio, enserio llevo diciéndole que no, intenté pelear por todos los medios y… Yo…—respiró fuertemente en la silla, llevó su única mano sana al rostro y cerró los ojos—May dice que deberíamos mudarnos…
El sentido araña de Lincoln se activó en ese momento, pero no había ninguna bala cerca de él, o tampoco alguien intentando darle un golpe, solo se encontraba en la cama de hospital. Sabía perfectamente que Peter no le diría esa información de no ser algo completamente seguro.
—Peter…—dijo Gwen llevándose una mano a la boca—No…
—Oh…—dijo Leni mirando directamente a su hermano.
Era casi como si esperase que Lincoln comenzara a llorar de un momento a otro, pero le sorprendió encontrarlo sonriendo de medio lado, casi como si contuviera lo que llevaba dentro.
—¿Y a dónde quiere ir? ¿Jersey?—preguntó Lincoln intentando mantener la compostura.
—Londres.—dijo Peter sin dejar de ver por la ventana—Mi tío Dodson vive allá y siempre dice que es más seguro que Nueva York…
—Claro que no…—en ese momento Gwen enserio quería decir claro que no, pero sabía perfectamente que era una verdad objetiva—Bueno…
—Después de lo qué pasó con Lisa, fue lo último que ella pudo aguantar, dijo que nos iremos este verano y… Y que quiere que acabe mis estudios allá…
Aquello logró finalmente quebrar la voz del pequeño Parker, con tan solo trece años el chico nunca había salido de Nueva York ni siquiera para vacacionar, la sola idea de irse como mínimo cuatro o cinco años le aterraba profundamente, y no solo a él, sino que cuando alzó su mirada cubierta de lágrimas, pudo ver que Lincoln lo miraba impactado.
Tanto Leni como Gwen sonreían mientras lágrimas recorrían sus costados, pero Lincoln lo miraba con la boca abierta, después de tanto tiempo estando ambos juntos en el negocio de SpiderKid no podía acabar todo tan de repente, debía haber una manera de detener todo para volver a una normalidad a la que poder ajustarse.
—¿Linky? ¿Estás bien?—preguntó Leni preocupada por el claro malestar de su hermano.
—Jajaja, no te preocupes Leni, yo estoy… AND LET THEM FEED TO THE CLOWN!
"Anything I do is no sin"
—… bien.—dijo con su garganta ronca.
Abrió los ojos, confundido y desorientado, frente suya ya no estaba la televisión del hospital, ni tampoco tenía puesta la bata azul, sino que usaba su traje de SpiderKid nuevamente lleno de rasguños, así como varias vendas que cubrían todo su abdomen y notó sangre seca en sus puños… Pero no era su propia sangre.
Al voltear a los lados notó en un espejo como llevaba una gaza en el hombro por debajo del chaleco caqui que le quedaba grande, esas vendas intentaban detener una herida sangrante que sí era suya. Su cabello parecía estar cubierto de escombros y sus ojos rojizos, probablemente de mucho llanto, aunque no sentía nada más que confusión en ese instante.
Nunca se había visto tan demacrado, rápidamente sintió como si un cuchillo atravesara su estómago y el dolor fue tal que se inclinó para vomitar en el suelo, solo que en lugar de salir bilis lo que encontró fue sangre.
—¡Por Dios! ¡Lincoln estas bien!—se le acercó Peter Parker dándole un abrazo una vez el chico había terminado de vomitar—Pensé que te tendría que volver a llevar al hospital… Y…—dijo Peter Parker sin su brazo enyesado y con lágrimas en los ojos—¿Cómo vamos a explicarlo Lincoln? Todos creen que tú lo hiciste, Matt salió para intentar convencer a los medios, pero...
—¿Qué paso?—dijo Lincoln confundido—¿Dónde estamos?
—Estamos a salvo… Es lo que importa.—dijo Peter Parker limpiándose los mocos—Lo vi todo desde donde me dijiste que me quedara… Sé que me dijeron que no me moviera, pero te vi ahí a punto de morir y… Y… Corrí para ayudarte y… Dejar todo atrás.—claramente tenía lágrimas en los ojos, pero aunque intentaba ser fuerte parecía a punto de derrumbarse.
—¿Todo atrás?—dijo sin entender Lincoln intentando levantarse y notando que varias de sus heridas volvían a sangrar.
—No me hagas esto amigo, no ahora…—dijo quitándose los lentes y suprimiendo una nueva lágrima—Hiciste lo que pudiste, ¿Okey? Ese maldito… Ese maldito los atacó a traición…
Dicho esto, ya no pudo más, se llevó ambas manos a su rostro y comenzó a llorar a cantaros, Lincoln lo había visto solo una vez así, cuando había muerto el tío Ben.
—¿Qué día es hoy? ¿Qué paso Peter? ¡Estábamos en el hospital con Leni y Gwen!
—Lincoln, no hagas esto.—dijo Peter desde el suelo apretando sus puños—No finjas que no lo recuerdas, carajo…
El chico se inclinó en la cama notando que tenía dos marcas en su pecho y abdomen de que algo recientemente lo había atravesado por el costado, así como su mano se sentía como si algo recientemente la hubiera atravesado. Su máscara se encontraba al lado de donde estaba recostado, completamente chamuscada, llevó una mano a su espalda y pudo notar que también había cenizas en la parte trasera de la chamarra, casi como si la hubiera quemado. Se podía mover, pero no sanaba del todo sus heridas en varias partes de su cuerpo.
—Peter, sé que lo que te voy a pedir te va a costar mucho, ¿Okey?—dijo el chico levantándose—Pero es completamente enserio cuando digo que no lo recuerdo, necesito saber quién fue Peter.
—¡No juegues, por Dios!—gritó Peter desesperado—¡¿Crees que te creeré cuando digas que olvidaste la puta risa demoniaca?! ¡¿Me crees estúpido?!
Lincoln se quedó impactado mientras comenzaba a recordar, al principio eran memorias sin importancia, hasta que finalmente llegó el momento importante en el cual se centró y recordó cómo los globos...
"So, let's the chaos begin"
…rojizos eran sus favoritos, después de todo contribuían a la estética del desfile en celebración por la victoria, podía ver a la gente vitorear en las calles mientras pasaba un carro con temática arácnida y un montón de niños usando disfraces muy malos parecidos al suyo.
—Ahhh, nada como un poco de reconocimiento.—dijo SpiderKid intentando ocultarse en la azotea de un edificio cercano.
—Lincoln, no te emociones aún, pero por lo que oí de papá, quieren darte otro reconocimiento por salvar la ciudad.—dijo Gwen desde su comunicador—Pero no es seguro… Aun.
—Claro, salve a la ciudad…—dijo el chico confundido, casi como si aún no lo creyera—Claro que me darán el premio Ghost, además George me adora.
Pudo escuchar unas risas de fondo de ambos micrófonos. George Stacy claro que aceptaba la relación entre Lincoln y Gwen, pero estaba MUY lejos de adorar al chico.
—Concuerdo con ella, no te precipites, mejor mira de lejos, aun te tienes que recuperar de algunas heridas, ¿No?—dijo el Oráculo entrando a la conversación.
—Ya casi estoy curado.—dijo Lincoln una mentira piadosa, aun le dolían varios huesos, pero era divertido ver el desfile en su honor desde los tejados.
Aquel día era el aniversario al primer mes después de que Lincoln detuviera a las Seis Siniestras, prácticamente toda la ciudad estaba celebrando debido a que también era el primer mes en la historia reciente de Nueva York sin ataques de super villanos del bajo mundo, por supuesto que aún había actividad de estos supervillanos poderosos, pero en lo que respectaba a las calles, era como si todo finalmente estuviera en paz.
Era casi irrealista, no significaba que hubiera paz, todavía quedaban ladronzuelos de poca monta, criminales menores que eran fáciles de arrestar, aunque él no pudiese enfrentarlos debido a su condición física.
En ese mes tantas cosas habían pasado, su hermana Lisa fue arrastrada a una cárcel de máxima seguridad, el resto de su familia estaban buscando un nuevo apartamento porque ya no eran recibidas en su viejo vecinadrio, eran tratadas como apestosas villanas todo por culpa de las Siniestras, los McBride habían desaparecido igual que Norman Osborn sin dejar rastro alguno. También habían logrado que tía May aceptase que Peter terminase sus estudios hasta Junio y se quedase un par de semanas del verano antes de ir a Inglaterra, aunque por más que lo intentaron ella no parecía ceder, el Arquero había logrado de alguna manera entrar a los malditos Vengadores, a pesar de que Lincoln se quejó con que él debería ser el que entrase, cuando el Arquero intentó meterlo dijo que necesitaban una identificación oficial para el papeleo.
Claramente Lincoln se negó rotundamente a que supieran su nombre, él no era ningún tonto, todos sabían el nombre de Tony Stark, Steve Rogers, Bruce Banner, Hank Pym, Jannette Pym, Thor Odinson e incluso Haiku Maximoff y su hermano gemelo Zach Maximoff, los dos integrantes más jóvenes de los vengadores, y ahora finalmente el mundo conocía el nombre del arquero.
—Jajaja… Larry…—dijo riendo por lo bajo, era un nombre tan típico que jamás lo hubiera esperado.
Pero tuvo que rechazar la idea de unirse a Los Vengadores si aquello significaba dar a conocer su identidad secreta, era lo más importante que tenía.
Lamentablemente sus risas coincidieron con otras las cuales conocía demasiado bien como para no identificarlas de inmediato. Al ver hacia al globo rojizo; que habían hecho en su honor; estallar en cientos de pedazos entre risas demoniacas, todas las dudas que podría haber tenido se despejaron.
Ahí abajo se debía encontrar su único enemigo al cual nunca pudo derrotar, era su momento de brillar y dejarlo expuesto de una vez por todas, llevaba tantos meses tras de ese misterioso hombre que no pudo evitar sonreír.
—Lincoln, ¿Qué está pasando?—preguntó Gwen desde el transmisor.
—Es el Duende…—iba a decir el chico cuando repentinamente sintió una fría sensación por la espalda, intentó esquivar de un salto, pero aquel ente lo tomó del tobillo con fuerza y lo alzó en el aire formando un arco con rapidez hasta estrellarlo en el tejado.
Aquella fuerza descomunal fue suficiente como para volver a abrir la herida que el chico tenía en la cabeza por la pelea contra Lisa, escuchaba los gritos de Peter y Gwen en sus oídos, pero solo podía ver hacia arriba esa sonrisa demoniaca.
Escuchaba claramente los gritos de las personas que se encontraban en el desfile, pero al intentar levantarse para ayudar, solo pudo notar como su pecho recibía una patada y era tomado de su cabeza nuevamente para que la estrellaran una y otra vez con el tejado del edificio.
Todo se volvía negro con cada golpe, pero a diferencia del mar del simbionte, era más como un espacio vacío, sin nada, lo último que vio fue los ojos amarillos y enloquecidos de su enemigo.
—¡Dulces sueños, niño estúpido!—era esa misma voz, pero estaba demasiado débil como para hacer nada—¡JAJAJAJAJAJA!
Esa risa, hizo que sintiera escalofríos en su espalda, pero no los suficientes como para…
"Freedom denies the right to choose!"
… levantarse de su letargo de un salto, aquello asustó a Peter Parker, quien veía sin entender al chico, Lincoln estaba sudando frio debido a los recuerdos que lo invadieron, le dolían los ojos, y el costado derecho entero de su cuerpo.
—Claro que no te creo estúpido, eres más listo que yo, Peter.—dijo apenas con un hilo de voz mientras abría y cerraba los ojos incrédulo—Pero ya sé lo que debo hacer, ja, me tomó por sorpresa...
—¿Lincoln?—dijo un horrorizado Peter Parker.
—Tal vez si lo detengo… Corrija lo que pasó, ¿No?—dijo lanzando una risa nerviosa al final y al verse al espejo notó lágrimas que recorrían su rostro, pero que él era incapaz de sentirlas.
El llanto de Peter se detuvo, pudo ver como su amigo no estaba jugando, lo decía enserio, asustado y con las rodillas temblándole, como si tuviera miedo a seguir adelante, pero impulsado de todas maneras se atrevió a decir:
—Lincoln, es demasiado tarde, deberías…
—¡Nunca es demasiado tarde!—gritó Lincoln furioso viendo hacia la ventana, fuera se encontraba lloviendo fuertemente y, aunque no era visible en el firmamento, la luna seguía gobernando el cielo nublado causando que hasta las luces de las farolas fuera débil—¡¿Sigue libre?!
Las gotas caían golpeando la ventana con intensidad, revelando una atmosfera pesada, ¿O porqué de repente su pecho parecía doler? No, no debía centrarse en eso, debía detener al Duende Verde, era lo único que importaba. Pero Peter solo lo miraba horrorizado, mientras negaba lentamente con su cabeza, incrédulo de lo que estaba viendo.
—Lo detendré y limpiaré mi nombre.—dijo finalmente SpiderKid saltando por la ventana solo armado con su lanzatelarañas y traje.
No tenía otra elección a su disposición, si el Duende seguía libre, todo el daño que hizo no podría ser curado.
—¡LINCOLN ESPERA!—intentó detenerlo Peter, pero era demasiado tarde.
Con un balance de telaraña Lincoln Loud salió disparado entre varios edificios, podía sentir como las gotas de agua chocaban contra su…
"In this game EVERYONE will loose!"
… mascara de manera constante, tuvo que llevarse una mano al rostro para limpiar su visión borrosa, al volver a abrir los ojos notó que estaba encerrado en una especie de celda cuadricular, con barras de acero grueso. Intentó mover una de estas con su fuerza, pero no logró mucho, solo el sonido del metal crepitando. Había una grieta en una de las tuberías del techo que estaba provocando esas gotas de agua, pero era demasiado pequeño para él. No parecía haber salida de esa jaula.
—SpiderKid.—dijo a su espalda una voz que conocía perfectamente.
Dio media vuelta de golpe, preparándose para lanzar sus telarañas, y en pose defensiva, pero no había nada, solo las mismas barras de metal reforzado.
—Oh, vaya, vaya, vaya.—dijo la voz proviniendo desde adelante sin tomar forma.
Fuera de la celda la habitación solo eran cuatro paredes, un par de computadoras (o eso parecían, aunque no veía ningún monitor) y una puerta. Al voltear al techo fue cuando notó una bocina, intentó dispararle con sus redes, pero no logró nada, solo era un instrumento.
Fue entonces que de una de las paredes apareció la proyección de la figura del Duende Verde con los ojos amarillos, su tonto gorro morado y su asquerosa piel verde, parecía mirarlo completamente complacido de tenerlo encerrado.
—Pareces confundido, SpiderKid, o debería decir Lincoln Loud.—dijo el Duende provocando que el corazón de Lincoln se detuviera por un segundo.
Lo primero que hizo fue revisar si tenía la máscara puesta, por supuesto que la llevaba, igual que el traje, pero su corazón latía tan rápido que parecía que en cualquier momento iba a salir de su pecho.
—Jajajajajajajaja.—reía el Duende complacido mientras Lincoln se llevaba ambas manos a su cabeza.
Nuevamente sus enemigos habían descubierto su identidad, después de todo el cuidado que tuvo durante todos esos meses para que solo lo supieran quien él quisiera ahora prácticamente varios de sus enemigos o miembros de su familia y amigos la sabían, no había vuelta atrás a ser un niño normal, mientras la gente que lo odiase y supiera su identidad siguiera libre, él sería esclavo de sus retorcidos juegos para mantener su imagen limpia.
—Sí, ahora yo sé tú sucio, sucio secretito, pero no te preocupes, tengo algo de honor dentro de mí, solo un poco.—dijo antes de volver a reír como desquiciado—Nadie más que yo lo sabe, jajaja, por ahora….
—¿Qué quieres?—dijo Lincoln ya sin fingir la voz y con la garganta bloqueada.
—Uhhhhh, muy valiente como siempre, ¿No SpiderLoud?—dijo antes de volver a reír—No pido mucho, solo quiero que juguemos algo muy divertido.
El chico se quedó inmóvil viendo directamente a la pantalla, donde estaban esos dos enormes ojos amarillentos mirando a su víctima con demasiado goce.
—¿Qué juego?—dijo apenas con un hilo de voz.
—Ahhhh, veo que estás emocionado por jugar, jijijijiji.—dijo el Duende complacido—Es una búsqueda por toda la ciudad.—se detuvo para añadir dramatismo—Te preguntarás, ¿Qué clase de búsqueda?
Pero SpiderKid seguía mirando fijamente el monitor sin hacer ningún movimiento fuera de su pecho subiendo y bajando con su respiración.
—Ahwww, no creo que te interese mi pequeño juego.—dijo el Duende fingiendo estar triste mientras se contenía para no reír—Hagamos la apuesta más interesante que tu identidad… ¿Qué tal la vida de todos estos?
Dicho esto, la pantalla se puso oscura y comenzaron a aparecer fotografías de Peter Parker, Liam Kassady, Clyde McBride y sus papás, Gwen Stacy y el Capitán, así como de su madre Rita Loud y sus hermanas Lucy, Luan, Leni, Lynn, Lily, las gemelas Lola y Lana; fotos como las de Luna, Lisa, Lori o su padre estaban ya tachadas. Ni siquiera tuvo tiempo de hacer nada más que abrir los ojos y que los pelos en su nuca se erizaran. La pantalla rápidamente volvió a la cámara del Duende, quien reía sin control alguno, golpeando la mesa frente a él:
—Debiste ver como cambio tu postura, pasaste de héroe a niño asustado, jajajaja.—reía el hombre como si el miedo de él fuera lo más cómico—Ahora ya sabes las consecuencias de no jugar, todos ellos morirán.
—¡NO!—gritó Lincoln—¡Por favor, no!
—¿Por favor?—dijo conmovido el Duende Verde—No depende de mí Lincoln Loud, depende de ti.
Apuntó su asqueroso dedo índice directamente al chico mientras con el otro presionaba un botón y las cuatro paredes metálicas se empezaban a elevar, desde el centro de la jaula un pilar apareció. Este tenía acomodado un reloj con pantalla táctil y una vez lo tomó, notó que la parte baja parecía que tenía tres ductos, al acercar su dedo notó como unas agujas se acercaban a su dedo.
—¿Qué es esto?
—Un pequeño seguro de mi parte para saber que no huyes con la policía o tus amigos héroes.—dijo el Duende complacido—Y que pongamos justicia en la balanza, tiene un par de dosis de veneno, del cual solo yo tengo la cura, para conseguirla debes completar el juego.
Lincoln cerró los ojos, aspiró y exhaló antes de ponerse rápidamente el reloj en su muñeca y notar como una de las agujas bajó rápidamente para enterrarse en su piel de manera extremadamente dolorosa, atravesando su piel resistente. El veneno del Duende entró rápidamente a su sistema y le hizo sentir una terrible irritación en su muñeca.
—Muy bien, muy bien, finalmente nos estamos entendiendo.—dijo complacido el Duende—Las primeras víctimas está en este almacén, tienes… Diez, no, cinco minutos para salvarlos o morirán, ¿Qué te parece?
Lincoln intentó dar un par de pasos, pero rápidamente se sintió cansado y fatigado, como si sus pulmones estuvieran llenos de plomo.
—Tic Tac SpiderKid, el tiempo se agoooooooota.—dijo demasiado complacido el Duende.
Y entonces volvió a reír…
"Now, we are finally free!"
…como desquiciado entre los edificios con una mirada determinada en su rostro, no iba a dejar que el Duende se saliera con la suya, no de nuevo.
No tenía sentido moverse libremente por la ciudad buscando a ciegas, lo mejor que podía hacer era forzar que esos recuerdos volvieran para así seguir un rastro de donde estuvo el Duende Verde.
Los fragmentos del día regresaban lentamente a su memoria, pero entonces fue que vio a la muñeca donde se colocó ese extraño reloj, aún tenía la tenue marca de tres inyecciones más, ¿Por qué uso algo tan arriesgado? ¿Realmente el Duende le había dado el antídoto? ¿Y si realmente necesitaba ir a un hospital?
No le importó aquello, eran preguntas superfluas para lo que él necesitaba hacer. Aterrizó frente al lugar de la primera prueba, un almacén gigante que hace varios meses se descubrió como la guarida del Punisher gracias a él y Hawk. Pero ahora tenía grafitis por todas las paredes de calaveras y líneas verdes.
Sin saber que le esperaba dentro Lincoln abrió la puerta encontrando un ambiente destrozado debido a múltiples explosiones y con un hedor tan fuerte que penetraba la máscara y casi le hacía vomitar. Con su corazón encogido intentó buscar en la oscuridad por una pista, pero solo veía cuerpos de claramente matones criminales con máscaras chamuscadas, la mayoría de estos tenían heridas en el cuerpo causadas por metralla. Pero ninguno parecía continuar con vida, a donde quiera que mirase eran solo cuerpos de criminales. Su corazón latía rápidamente mientras recorría las estanterías, era un laberinto ahí dentro. Algunos de los matones contaban con armas automáticas, claramente cortesía del repertorio personal de Frank Castle.
Aquello no despertaba ninguno de sus recuerdos, solo lo horrorizaban al pensar que estuvo ahí mismo, luchando para salvar a sus seres queridos y ahora lucía como una carnicería humana. El olor se hacía cada vez más penetrante hasta que llegó al centro del almacén, donde se encontraba otra jaula parecida a la que originalmente lo habían encerrado, pero con una puerta abierta de par en par.
—¡Maldita sea!—gritó el chico golpeándose en la cabeza intentando despertar sus recuerdos, pero eran esfuerzos fútiles—¡Todos dependen de ti! ¡De ti! ¡De ti! ¡De…
"Everyone knows the best place for hide is insanity!"
—…mi!—repetía el chico mientras se arrastraba por los conductos.
Abajo podía ver un almacén repleto de matones del Duende Verde, le era fácil identificarlos por las máscaras que llevaban puestas, así como esa máquina en sus pechos con luces rojas.
Recordaba perfectamente esas horribles instrucciones:
—Para salvar a tus amigos, es muuuuy simple, tal vez demasiado, verás, ahí fuera hay cuatro docenas de mis mejores hombres armados hasta los dientes, si te llegan a ver, cualquiera puede accionar un botón puesto en sus guantes que enviará una señal para estallar la jaula donde está tu premio.—dijo complacido—Y todos y cada uno de ellos cuentan con llaves para liberarlos de su jaula, pero solo una es la correcta, tienes que conseguir la llave del mayor tesoro de todos, la amistad, sin que te vean, o todos morirán, y será… ¡TU CULPA! ¡Tu tiempo inicia en YA!
Dicho esto, continuó riendo mientras el chico intentaba levantarse por el dolor del veneno. No tenía tiempo que desperdiciar, los segundos se iban drenando del contador que apareció en el reloj que le proporcionó el Duende Verde.
Ahora desde la ventilación se encontraba con que había gastado un quinto de tiempo solo para moverse entre las sombras, pero no podía arriesgarse a que cualquiera de esos matones tuviera la más leve sospecha acerca de dónde se encontraba.
Pudo ver como dos de estos pasaban nerviosos con las armas levantadas y apuntando uno a espaldas del otro. Se encontraba en el techo porque estos se encontraban incluso encima de los estantes.
Se lanzó en picada y cayó en medio de un pasillo vacío mientras caminaba de puntillas para no hacer ruido. No tenía tiempo que perder con los juegos del Duende, tenía aproximadamente tres minutos y cuarenta malhechores, eso le daba aproximadamente 5 segundos para detener a cada uno de estos sin que se dieran cuenta el resto.
O para jugar una treta al Duende, comenzó a colocar por las paredes del pasillo unos pequeños aparatos en forma de bola, primero en un extremo, luego en el otro, para volver a correr y colocar otro en una esquina distinta. El chico ocultó uno más en la esquina del otro lado por si acaso y finalmente el último se lo guardó.
—Ahora, para el paso final…—dijo más como un susurro.
Completamente apropósito tiró una de las armas del lugar y disparó una de sus telarañas al techo provocando que rápidamente se escuchasen gritos y disparos soltados al techo, pero Lincoln se encontraba oculto entre las sombras. Finalmente pasó lo que esperaba, un montón de soldados aparecieron por el pasillo donde había arrojado aquella arma.
Aparecieron los sujetos armados de ambos lados del pasillo, con nerviosismo, algunos volteando hacia arriba y otros por la espalda para no ser sorprendidos. Pero a pesar de que el pasillo estaba siendo visto desde casi todos los ángulos imaginables aun no podían detectarlo a él, le quedaba dos minutos.
Un grupo de matones animados se intentó acercar al medio para acercarse a ver el arma tirada y cuando uno de estos vio que había una telaraña que colgaba hasta el techo, bastante fina, se dieron cuenta de algo.
—¡No está aquí!—gritó uno de ellos—¡Nos hizo una distra…AHHHH!
Pero no tuvo tiempo de decir o hacer nada más porque la primera bomba telaraña explotó causando que todos los que estaban en el centro del pasillo salieran disparados en todas direcciones por las telarañas, quedando inconscientes rápidamente y fuera de combate.
—¡Ahora!—gritaron varios.
—¡NO HASTA QUE LO VEAMOS!—gritó otro que giró para apuntarle a su compañero.
—¡Nos tendió una trampa! ¡Está aquí!—decía ese sujeto temblando de miedo mientras parecía querer presionar el botón dentro de su guante.
—¡SABES LO QUE PASARÁ SI DESOBEDECEMOS!—gritó apuntando al pecho del sujeto asustado con su arma.
—¡NO LO SOPORTO!—dijo cerrando los ojos y apunto de presionar el botón.
Pero fue entonces que un tercer sujeto le apuntó y disparó en la cabeza, ocasionando que cayera al suelo. Lincoln se sintió horrorizado, no entendía aquella situación.
—¡Los que están pegados no se muevan! ¡El resto andando!—gritó uno mientras dirigía a una armada de hombres por un extremo del pasillo mientras del otro lado se quedaban quietos.
La segunda bomba lanza telarañas fue accionada ocasionando que todos esos matones quedasen encerrados e inmóviles.
—¡Es una trampa!—gritaron asustados los del lado que aún no habían accionado la bomba.
—¡Spencer acciona la trampa!—gritó uno que le arrebató la escopeta a su compañero y lo lanzó al susodicho.
El pobre chico entre llantos comenzó a correr hasta que la nueva bomba telaraña explotó dejándolo completamente enterrado entre telarañas que cubrían no solo a Spencer, sino también a algunos que estaban lo suficientemente cerca gracias a la onda expansiva.
Para mala suerte de Lincoln, aquello no aplicaba para el que había mandado a Spencer, quien gritó triunfal mientras intentaba escapar de aquel pasillo con todos los hombres siguiéndolo de cerca.
La cuarta y última bomba telaraña explotó provocando que todos esos matones quedaran pegados a las paredes y completamente cubiertos de telarañas.
El grito de guerra que habían lanzado se extinguió prontamente, provocando que Lincoln sonriera, con una telaraña normal atrajo hacía él una de las bombas telarañas que había dejado sin usar, con aquel movimiento había acabado con prácticamente treinta y pocos matones, todavía debían existir alguno por la bodega, y si eran listos iban a posicionarse justo al lado de la recompensa.
Quedaban dos minutos.
Lincoln rápidamente saltó al techo entre las sombras y pudo notar cinco figuras ocultas detrás de estantes esperando el momento en el que él saliera por una esquina del centro. Descendió en silencio por la espalda de uno de ellos, no tenía mucho tiempo para terminar con estos, así que sin respirar se le quedó mirando estando el chico de cabeza y colgado de la telaraña con sus pies.
El matón, claramente entrenado militarmente notó como su sombra se volvió más grande, por lo que intentó voltear para disparar, pero era demasiado tarde, antes de que pudiese hacer nada tenía en su boca el guante de SpiderKid, y ambas manos rodeadas por telarañas. El chico entonces le lanzó un ataque directo al estómago que lo dejó inmóvil.
Rápidamente se impulsó con una telaraña silenciosa al otro lado del pasillo, donde se encontraba el otro guardia, sabiendo que era cuestión de tiempo para que voltease, le dio un golpe en la nuca a ese guardia y lo dejó tirado. Se encargó de los del siguiente pasillo de una manera similar y para el último ni siquiera tuvo que esforzarse, apareció enfrente suya en el pasillo donde se encontraba la jaula con las personas a quienes debía rescatar, los dos cubiertos con sacos de patata en la cabeza.
El matón intentó presionar el botón, pero una telaraña en su pecho lo atrajo hacia abajo y comenzó a rodar por el suelo acercándose al puño del chico araña, cuando repentinamente todo quedó oscuro.
Y a Lincoln todavía le quedaba un minuto.
Corrió hasta llegar a la jaula, viendo que dentro se encontraban varios niños y niñas de su escuela, así como la maestra. Entre ellos pudo reconocer a Chandler, Liz, Liam y sobre todo a Peter Parker, todos se encontraban atados de manos y pies, así como sus rostros cubiertos por sacos de patatas.
No tenía tiempo para los estúpidos juegos del Duende por lo que a pesar de sentirse débil tomó aire e impulso, de un golpe dio directamente al candado que mantenía la puerta cerrada y este cayó partido en dos.
Sabiendo que el Duende lo vigilaba y no quedaba mucho tiempo el chico entró a la jaula y lanzó telarañas a todos, quienes al sentir su presencia empezaron a moverse, pero al ser arrastrados por telarañas comenzaron a sentir pánico cuando el chico los arrastro a todos de un solo estirón. Varios de estos solo eran tipos con los cuales nunca había interactuado, pero no importaba, para el Duende todos ellos debían ser sus amigos.
Conocía su identidad secreta, pero no conocía verdaderamente quién era él como persona.
Sabiendo perfectamente el siguiente acontecimiento lanzó una telaraña al techo justo al lado de un tragaluz y cargó a todos los chicos para que se alejaran rápidamente del interior donde una explosión violenta partió el metal donde hace tan poco tiempo estaban la mayoría encerrados.
Lincoln se sintió aliviado de que finalmente había triunfado, pero rápidamente su sonrisa desapareció cuando de todos lados comenzaron a sonar pequeñas explosiones seguidas de gritos de agonía.
Horrorizado bajó del techo y se acercó a uno de los matones, notando como el aparato en el pecho que tenía terminó explotando y dejándolos heridos de muerte inmediata. Todos estos matones habían muerto porque no pudo pensar que el Duende tenía una medida de precaución sobre su otra medida de precaución.
Había fallado a…
"Meanwhile the world will spin!"
… todos esos matones, sin oportunidad de hacer nada para salvar sus vidas.
Llegó finalmente al pasillo donde había tendido su trampa y se sintió como un idiota, debió haber visto venir aquello. Pero ahora todos esos cadáveres putrefactos eran el recordatorio que él había cedido ante los juegos del Duende Verde, era culpable de esas muertes de manera indirecta.
No había policías por los alrededores porque seguramente nadie había reportado el incidente, sintió que lo correcto era hacerlo, así que tomó un celular de uno de los matones y lo encendió. Tenía como foto principal a sus dos hijos muy parecidos al padre.
Sabía de cierta manera que no era su culpa, pero no podía evitar sentir el vacío en su estómago, tomó el pulgar del muerto y desbloqueó el celular tras el tercer intento, aparentemente el cuerpo ya empezaba a hincharse.
—Nueve once, ¿Cuál es su emergencia?
—Todos están muertos.—dijo temblando mientras fingía tener miedo, cuando solo tenía lástima—¡Todos! ¡No pude hacer nada para evitarlo! ¡Necesito ayuda por favor!
—¿Qué? ¿Dónde estás?
—En… En…—dijo antes de escuchar un murmuro de una de las paredes.
—¡¿Niño?!—gritó la mujer al otro lado de la línea.
Pero Lincoln dejo caer el celular sin interesarle, podían triangular la llamada fácilmente mientras se mantuvieran en línea, siguió por el pasillo hasta estar frente al murmullo, pudo ver como este había nacido de una pared llena de telarañas. Sabiendo que aquello no era normal arrancó varias de las telarañas y terminó provocando que aspirara fuertemente el chico que habían mandado a correr para activar su trampa.
—Tú.—dijo SpiderKid reconociéndolo—Spencer.
—¿C-c-cómo sabes mi nombre?—dijo completamente aterrado mientras intentaba recomponer su respiración—¡¿Qué haces aquí?! ¡El Dunde dijo que te mataría!
—Muchos lo han intentado.—aseguró Lincoln mirando todos los cuerpos alrededor—¿Por qué sigues vivo?
—Por ti…—dijo el chico dándose cuenta de que su salvador era ese niño—Gracias a tu estúpido ataque sorpresa debió dañar el mecanismo en mi pecho…
—¿Por qué el Duende les puso eso?—preguntó SpiderKid molesto.
—¿Vas a detenerlo?
—Sí.
Pudo ver como el chico pasó de estar asustado a determinado, no sabía cómo, pero entendía perfectamente que no le estaba mintiendo:
—Llegó a nuestro escondite, lanzó un gas verdoso y nos encerró en una habitación, por un monitor dijo que teníamos que matarte si queríamos vivir, si fallábamos había puesto bombas en nuestros pechos… Tú también se supone que tenías una, si te veíamos podíamos dispararte o con el botón hacer explotar la tuya. Maldito mentiroso hijo de puta dijo que así se aseguraría que daríamos nuestro cien por ciento…
—¿Sabes dónde puede estar?
—Sí, el imbécil nos tuvo encerrados en el viejo edificio cerrado de Oscorp.—dijo Spencer respirando muy dificultosamente—Probablemente aprovechando que está vacío lo volvió su base de operaciones… ¿Todos están…?
Pudo notar como aquello último lo dijo con cierto deje de miedo, era como si no quisiera saber la respuesta.
—Sí.—dijo el chico decepcionado para finalmente terminar de soltar al hombre—Ven, debes ir a un hospi…
Pero al soltar la nueva telaraña notó como esta arrancó varios órganos vitales y los desparramó por el suelo.
Spencer apenas pudo gritar antes de que su cabeza cayera rendida y con los ojos inertes. La explosión definitivamente había pasado, pero en su mayor parte las telarañas habían mantenido al tipo vivo, hasta que Lincoln movió los hilos, perdiendo la presión.
El chico volvía a tener las manos manchadas de sangre, saltó hacia atrás aterrado y derrumbando una de las columnas del almacén y escuchando como todas esas piezas de artillería caían al suelo.
—¡No puede seguir saliéndose con la suya!—gritó hacia el cielo mientras llevaba ambas manos cubiertas de sangre a su cabeza arácnida—¡No puede!
Lágrimas genuinas recorrían por sus ojos, después de todo no pudo evitar la…
"Hypnotizing, terrorizing, those locked within!"
… muerte de todas esas personas.
Apretó con más fuerza su cabeza para intentar apaciguar el dolor que sentía en su frente completamente contorsionada. Había triunfado en salvar a sus amigos, pero no pudo conservar su valor moral de cero muertes bajo su guardia, ahora todos esos cuerpos dejados atrás eran culpa suya, y no había nada que pudiera hacer. El Duende se había salido con la suya.
Notó como el reloj comenzó a sonar, notificándolo de su siguiente objetivo, pero el chico primero se tomó la molestia de alejar a todos sus compañeros de clase en un estacionamiento de varios pisos a unas cuadras de distancia.
—Parker.—dijo tomando a Peter y quitándole el saco de patatas.
Pudo ver cómo el chico estaba bastante asustado, con los ojos llorosos y con una mordaza en su boca. Lincoln se la quitó con calma antes de preguntar:
—¿Dónde está el Duende?
—¿El Duende? Yo… No… No lo sé, estábamos en clase y…
Lincoln se le quedó mirando directamente a los ojos, Peter estaba siendo honesto, no había motivo alguno para ocultárselo. Así que rápidamente se apresuró a liberar al resto de sus compañeros, algunos como Chandler no pararon de agradecer y hasta darle abrazos, mientras que otros como Liz se quejaron de que por qué no había iniciado antes.
—Lo siento niña, pero hago lo que puedo.—se defendió el chico—Mhhhh, ¿Esta señora es su maestra?
Preguntó aquello fingiendo no conocerlos en absoluto al grupo de niños, un tímido sí salió de entre la multitud mientras Peter se acercaba a los pies de la maestra y ayudaba a liberarla. Chandler ofreció su mano a la señora para levantarse mientras SpiderKid se echaba al suelo abatido.
Claro que ellos no podían verlo por debajo de la máscara, solo Peter podía entender por lo que su cabeza estaba pasando, mil y una maneras de haber evitado esas muertes innecesarias, pero no podía hacer nada, decidió salvar a quienes más quería, el Duende había ganado ya.
—Gracias.—se le acercó por la espalda Liam sorprendiéndolo por su tono tan calmado.
Eso provocó que aquellas ideas depresivas lo abandonaran por un momento, claro que lo podían ver y entender, no eran ellos ajenos a su sufrimiento, vivían en una ciudad que estaba constantemente aterrorizada por villanos, y él era el farol de esperanza que los salvaba una y otra, y otra vez. Si lo vieran derrotado, por más que fuera el caso, ¿Quién cargaría la antorcha de la esperanza?
—¿Están todos bien?—preguntó a su alrededor.
—Más que bien.—dijo la maestra acariciando sus muñecas finalmente libre—SpiderKid, nos has salvado…
—Es mi deber.—dijo el chico intentando hacer una pose heroica, pero Peter lo detuvo.
—No lo es.—dijo la mujer—Pero el hecho que lo hagas aun así… Gracias.—dijo la mujer por primera vez hablándole comprensiva y hasta agradecida.
No se parecía a la mujer que lo regañaba siempre y mandaba a detención, era como si se hubiese quitado la máscara de maestra de secundaria y mostrase su yo verdadero.
—Les recomiendo ir directos a sus casa, y no salgan hasta que detenga al Duende Verde.—dijo el chico como una orden a todos sus compañeros de clase.
—Me aseguraré que lleguen seguros.—dijo la maestra guiando una formación para que los niños se alejasen.
Peter se quedó viendo a SpiderKid durante un momento, casi como pidiéndole que lo llevase con él, pero Lincoln sabiendo que sería muy sospechoso le hizo una señal para que esperase. Peter pareció entenderlo porque dio la vuelta y se unió a la fila de alumnos.
—Dieciséis y… Un momento.—dijo la maestra—Faltan dos alumnos….
—¿Dos alumnos?—preguntó SpiderKid intrigado.
—Sí, Lincoln Loud y Gwen Stacy…—comenzó a escarbar en sus recuerdos.
—No, Lincoln no fue a la escuela.—le recordó Liam.
—Cierto, cierto… ¿Y Gwen?
Durante un momento fue como si todos los niños estuvieran esforzándose para intentar recordar. Peter negó con la cabeza, incapaz de recordar y Lincoln se sintió culpable, era mucho pedirles a sus compañeros por más detalles, cuando ya tenía su propia fuente de información. Sin mediar más palabras SpiderKid dio media vuelta y comenzó a correr hasta saltar por la cornisa y balancearse lejos, alcanzó a decir un "Cuídense" de despedida.
Solo él podía salvarla, pero para hacerlo debía volver a encender el reloj que el Duende Verde le había heredado, en contra de su voluntad se detuvo en un tejado y respiró fuerte antes de volver a accionar el botón, provocando que las inyecciones entraran por su torrente sanguíneo eyectando el veneno del Duende a su cuerpo.
Inmediatamente el sistema defensivo reconoció el patógeno e intentó eliminarlo de manera violenta, pero la piel de Lincoln ya había sanado, por lo que se sintió mareado mientras su cabeza se agitaba violentamente y sentía espuma salir por su boca.
Era claro que aquella vez la dosis había sido más potente, le costaba respirar, casi como si todo su lado izquierdo del cuerpo quemase, lo más asqueroso era que a pesar de lo que estaba pasando el reloj se activó comenzando a dar el discurso del villano, y en aquel momento tan vulnerable el chico pudo escuchar la risa fría y estridente del Duende Verde, casi como burlándose de Lincoln por no tener otra alternativa para salvar aquellos que le importaban.
—Jajajajajaja, oh, Dios, enserio vas a seguir adelante, aunque mueras a mis manos, te sacrificarás por estas personas malagradecidas, ¿No es así?
—Yo…—dijo Lincoln entre respiros—No dejaré… Que ganes…
—Oh, pero Lincoln, ya gané.—dijo el Duende volviendo a lanzar otra carcajada estridente.
—Cállate y dime ¡Dónde están!—gritó mientras con el brazo derecho intentaba levantarse.
—Una promesa es una promesa, ¿No es así? Esto es más fácil, ve a la cuarenta y cinco, daté prisa, en estos momentos ya accioné el gas.
—¡¿El gas?!—exigió saber el chico.
—Ah ah ah, no spoilers hasta que llegues al sitiooooo.—dijo fingiendo que se preocupaba por arruinarle la sorpresa—Recuerdaaa, puedo ver tus movimientos con el reloj, tic toc, tic toc, tic toc…
La forma en cómo decía una y otra vez esas palabras mientras él lanzaba su telaraña para moverse era asqueroso, la vida de inocentes estaba en riesgo y el Duende se lo seguía tomando como un juego.
Finalmente llegó a la avenida que el Duende Verde le pidió estar, era en la misma región dentro de Queens, el lugar donde nació y creció tanto como Lincoln Loud como con SpiderKid.
Era su hogar y el Duende Verde lo estaba corrompiendo y transformando en su infierno personal.
Se encontraba en la esquina del Templo Chong De cuando comenzó a escuchar armas de fuego siendo accionadas a unas cuantas casas a la redonda.
—¡¿Qué hiciste Duende?!
—¿Yo? Nada, nada nada.—dijo complacido aquella imitación de ser humano—Son tus grandes amigos, la policía quienes están haciendo todo el trabajo sucio, como siempre.
El chico notó como al final de la avenida se veía una humarada verde se levantaba y cada que consumía a los edificios comenzaban a escucharse gritos desde el interior junto a disparos.
—¡Detente! ¡Vas a lastimar gente que no tiene que ver contigo o conmigo!—gritó enfurecido.
—¿Y?
La frialdad con la que contestó, la vida humana enserio no parecía importarle al Duende, siempre y cuando pudiera divertirse. El chico entró en la neblina verde en contra de su voluntad, procurando respirar solo lo que fuera necesario, no quería comenzar a alucinar nuevamente con esos gases, los conocía perfectamente.
Pero esta vez no veía monstruos a su alrededor, solo cadáveres. Muchos cuerpos sin nombre que lo rodeaban en todos los ángulos posibles.
—No es real…—se tuvo que decir mientras cerraba los ojos y caminaba encima de esos cuerpos—¿Entonces por qué se siente tan real?
Era un truco, sabía que no era real porque esos cuerpos ni siquiera conservaban rostros, era solo una marea de cuerpos en la cual se iba adentrando más con cada paso. Escuchó una nueva ronda de disparos y decidió que no tenía caso seguir avanzando lento, con todo su impulso salió disparado hacia la fuente del ruido, al llegar la sorprendió ver a una mujer afroamericana con traje de policía disparando al aire entre gritos desesperados.
La mujer tenía puesto un visor muy parecido a los de Lisa en la cabeza y parecía estar experimentando esas alucinaciones vividas del gas, Lincoln lanzó sus telarañas rápidamente logrando retenerla para que no se moviera, pero provocando que los gritos aumentaran en intensidad y una luz rojiza comenzara a parpadear en los lentes.
—Calma, calma oficial…—revisó en su pecho tenía una pequeña placa—Oficial DeWolff, calma…
—¡AHHHHH!—gritaba ella sin importarle lo que el chico tuviese que decir.
Escuchó más gritos junto a una nueva ráfaga de disparos y saltó con su telaraña para detener a la nueva amenaza, esta vez se encontró con un rostro conocido, el oficial Madison, uno de los mejores dentro del cuerpo de policía de Queens.
Lincoln intentó acercarse con cautela, pero rápidamente escuchó una nueva ronda de balas, las cuales no se dirigieron a él, sino a Madison. Sabiendo que tenía milésimas de segundo para reaccionar se lanzó sin pensar y tiró al oficial al suelo justo a tiempo para que no le impactaran las balas, pero una de estas atravesó su hombro de un extremo a otro con bastante rapidez.
A pesar del profundo dolor en el suelo apuntó a Madison para que ya no se moviera y le retiró el arma entre los gritos horrorizados del hombre.
Sin tener tiempo de revisar su herida se abalanzó sobre quien había disparado, para su nula sorpresa era otro oficial de policía, pero este tampoco lo conocía, se limitó a retenerlo con telaraña y quitarle su arma. Rápidamente saltó al aire para salir de la nube tóxica, se sujetó de uno de los cables de electricidad que se encontraban en la calle.
—Ya lo viste SpiderKid, ¿No es así?
—Haces que la policía se disparen a unos a otros, en un enfermizo battle royale.—dijo Lincoln horrorizado.
—¡Bingo!—dijo el Duende contento—¿Para qué esforzarme matando policías cuando puedo hacer que se maten entre ellos? Y al hacerlo, no quedaría nadie para proteger la ciudad, solo tú…
—¿Qué planeas?—dijo Lincoln molesto.
—¿Yo? Solo quiero que alguien te de lo que mereces en verdad, niño mentiroso y malcriado.—dijo con un tono más serio—Deja que se maten si quieres tener la siguiente pista, de lo contrario, hasta aquí llegaste, y tu familia y tu noviecita estúpida morirán.
—¿Qué?
—Solo cuando quede un policía vivo te daré la información de tu siguiente objetivo, y creo que estás especialmente interesado en verlas de nuevo…—dijo con una sonrisa cómplice.
—¡Monstruo!—gritó Lincoln al reloj.
—¡Ese es el espíritu! ¡Es más! ¡Mátalos tú y las libero sin hacerles ningún daño!—dijo riendo desquiciado.
Lincoln presionó el botón del comunicador y se llevó su mano libre al rostro para aplicar presión, sabía perfectamente que el Duende le estaba tendiendo una trampa y ahí se encontraba en un debate interno. No podía dejar que todos los policías muriesen, sería hipócrita de su parte, salvar a su familia si todas esas otras familias de policías quedasen sin sus padres y madres, hermanos y hermanas.
Pero, por otro lado, si detenía los macabros juegos del Duende este fácilmente podría matarlas igual que hizo con sus propios mercenarios.
Cerró los ojos y aspiró fuerte completamente decidido, sin siquiera abrir los ojos comenzó a utilizar su sentido de la escucha para determinar lo que había a su alrededor, no podía ser…
"Chaos, chaos, let it rain"
… engañado de nuevo, el Duende jugaba sus trucos más sucios mientras la tormenta le impedía moverse en línea recta debido a los fuertes vientos que intentaban hacerlo retroceder en su progreso.
Pero él no iba a detenerse hasta asegurar que el Duende estaba terminado, no podía dejar que ganase, no después de que sus manos volvieran a estar manchadas de sangre.
Dio varios pasos por la cuarenta y cinco, notando las patrullas de policía regadas alrededor de la calle, junto a montones de ambulancias, ya estaba claro que no iba a encontrar más información, ese era el final del camino.
—¡SpiderKid!—escuchó una voz a su espalda bastante conocida.
Era el hombre sin miedo, Daredevil, uno de sus mayores aliados y amigo de la familia Loud. Con la cabeza fija en su dirección y con un rostro sin sonrisa visible, parecía más tenerle pena. Su traje rojizo resplandecía como fuente de sangre gracias a la lluvia que caía a montones.
—Matt…—dijo el chico con un hilo de voz.
—Ya basta, Peter me contó que escapaste del refugio.—dijo el hombre caminando lentamente—¿Por qué? Solo intentamos ayudarte.
—Puedes ayudarme, ¡Dime dónde está el Duende Verde!
—…
—¡Por favor! ¡Tengo que evitar que gane! ¡Tengo que…!
—Tienes que hacerlo pagar por lo que hizo.—le corrigió Matt molesto—No esperaba esto de ti…
Claramente estaba decepcionado del chico, aun después de todas las veces que lo había ayudado finalmente lo estaba antagonizando.
—El Duende Verde no se saldrá con la suya.—dijo decidido Lincoln.
—Lincoln, no puedo imaginar por el dolor que estás pasando ahora mismo, pero la venganza nunca ha sido la solución, lo sé, he estado ahí…—dijo el hombre tragando en seco—Si te dejo continuar, harás algo de lo que te arrepentirás.
—No, nunca me arrepentiré de hacer lo correcto.—dijo el chico sin dudarlo mirando a Matt directamente.
Casi retándolo a que si tanto quería detenerlo que se atreviese a hacerlo. Claramente sabía que esa mirada iba a oídos sordos, pero no pudo evitar sonreír mientras sus ojos brillaban levemente de un tono rojizo.
—Solo vuelve, no te lastimes más…—pidió el hombre ya con su voz de civil y no con la grave heroica—Por favor…
Pero Lincoln retrocedió dos pasos.
Matt lanzó un largo suspiro, apenas audible por las gotas de lluvia cayendo a toda velocidad contra todo su cuerpo. Algo estaba claro para Lincoln, él no iba a aceptar un no como respuesta y Lincoln tampoco cedería.
Sin mediar palabras Daredevil lanzó una de sus armas al chico provocando que este tuviera que rodar en el…
"All these bugs are in my brain"
… suelo para evitar las balas de la Capitana Watanabe que dirigía con rabia a su persona. El chico finalmente apuntó con su telaraña y estiró fuertemente hasta que la capitana y él estuvieron cara a cara.
—¡No soy su enemigo!—gritó ofendido.
—Sí, sí lo eres.—escuchó esa voz conocida, pero no por parte de la capitana de policía.
—¿Capitán Stacy?
Sin siquiera darle tiempo de respuesta tuvo que proteger a la Capitana Watanabe de una ráfaga de balas de nueve milímetros que dieron contra la piel del chico. Eso había dolido demasiado, pero había salvado a la mujer. La enrolló en telarañas antes de levantarse y apuntar con sus manos lastimadas y sangrientas directamente al lugar de origen de las balas.
Pero su sentido araña le indicó que se agachase, logrando esquivar por milésimas una bala que iba dirigida a su cabeza. Volteó con ambos lanzatalarañas para encontrar solamente esa neblina verduzca, pero esta vez no estaba solo.
Había ahí claramente cuatro cuerpos demacrados, levantados como marionetas, todos apuntándole directamente con un arma distinta. Su abuelo con una escopeta, el señor Parker con una nueve milímetros, Bobby con un francotirador y el Capitán Stacy con un subfusil.
Sabía que eran solo alucinaciones, no podían ser reales, no debían…
Escuchó los cuatro cañones disparando al mismo tiempo y luego sintió la ráfaga de balas en su espalda. Durante un segundo levantó su brazo, pero el dolor siendo tan fuerte logró derrumbarlo al suelo mientras sangre comenzaba a derramarse por su espalda.
—¡Amenaza neutralizada!—celebró el Capitán Stacy.
Era el último que le faltaba de neutralizar de los policías, de alguna manera que se le escapaba, pero que probablemente tenía piel verde, el Capitán consiguió ese subfusil y ahora amenazaba con terminar el trabajo que el Duende Verde había iniciado.
—Capitán Stacy… George...—suplicó el niño desde el suelo.
—¡Estás arrestado por obstrucción a la justicia!—gritó el hombre casi riendo sádicamente y su mirada completamente corrompida—¡Por operar contra las autoridades y sin placa! ¡Por amenazar a muchos oficiales de policía e inmovilizarlos!
El Duende había contaminado no solo el lugar donde vivía, sino también a las personas.
—Soy yo…—dijo apenas con un hilo de voz mientras veía como el arma apuntaba a su cabeza.
—Eres solo un criminal del montón.—dijo el hombre mientras su dedo temblaba en el gatillo.
Lincoln supo que probablemente no habría otra oportunidad por lo que rápidamente saltó del charco de su propia sangre y casi tan pálido como un vampiro apuntó su telaraña hacia el arma. Pudo oírlo como disparaba una ráfaga en su dirección, pero el chico estiró con todas sus fuerzas de la telaraña y tanto el arma como Capitán y SpiderKid terminaron en el suelo.
El hombre dolido por la caída no tardó en ver a su alrededor, queriendo tomar el arma antes de si quiera intentar levantarse, pero Lincoln de una patada la alejó y se subió encima del Capitán Stacy para retenerlo completamente.
—¡Capitán soy yo!—rogaba el chico que lo entendiera.
—¡SpiderKid!—gritaba con ansías George molesto de si quiera verlo—¡Aléjate de mí hijita!
El chico se sobresaltó por aquel comentario, detuvo su agarre y el Capitán aprovechó para librarse del muchacho, intentando escabullirse entre la neblina de vuelta, pero fue alcanzado por unas nuevas telarañas.
Lincoln comenzó a relacionar, el gas le hacía ver a sus usuarios sus mayores temores, pero el Capitán Stacy era el único que parecía que, en lugar de mostrarle su mayor temor, le mostraba a él mismo tal como era.
—¿Por qué me quiere lejos de Gwen?
—¡La vas a lastimar!—gritaba horrorizado—¡La vas a alejar de mí! ¡No podré volver a verla!
Lo decía con convicción mientras lágrimas se derramaban del visor. El chico molesto tomó esos estúpidos lentes y lo removió para que el Capitán lo viera directamente a los ojos, pudo notar el iris iluminada de un color verdoso.
—¡No te dejaré que nos separes!
El Capitán se liberó del agarre y lanzó un…
"I see now a world blind!"
… puñetazo que fue detenido por Daredevil.
El chico dio una voltereta para terminar corriendo por una de las paredes del edificio de ladrillos, sus recuerdos no lo estaban llevando a su siguiente objetivo, tenía que forzarse a recordar cuanto antes.
—¡Por favor, para!—le exigió Daredevil lanzándole su bastón directamente a la cabeza, con agilidad Lincoln lo tomó y utilizó para defenderse de un salto de Daredevil.
—¡No me detendré!
—¡Tú no lo provocaste! ¿Okey?—gritó el hombre accionando una bomba de humo de su bastón.
Lincoln rodó en el suelo, rendido, empapado y con los rayos iluminando el cielo oscurecido.
—Es mi culpa…—dijo comenzando a sentir como los recuerdos del incidente volvían, pero su cabeza se negaba a mostrárselos—Yo… Por mi culpa…
Lloraba como un bebe, pero no estaba solo, no tenía por qué estarlo.
Pero si aceptaba la ayuda de Matt sabía que todo habría acabado, que tendría que extinguir la furia que gobernaba en su interior. No podía, no podía simplemente dejarlo…
"That is how I found my mind"
… ahí atado igual que el resto de los policías, así que levantó al Capitán Stacy y lo llevó hasta un área fuera del humo verde.
Tomó casi dos minutos, pero lentamente ese brillo vede fue desapareciendo de la mirada del hombre, no sin antes lanzar más gritos:
—¡Desaparece de nuestras vidas!
—¡Hazte responsable de tus acciones por una vez!
—¡No le hagas daño a Gwen!
Cada una le dolía más que la anterior, pero al ver como su respiración se relajaba y como cerraba los ojos para abrir con su tono marrón de siempre fue cuando pudo respirar tranquilo.
—¿SpiderKid? ¿Dónde estamos?—dijo confundido.
—¿No recuerda lo que estábamos hablando?—preguntó el chico aun con la garganta seca.
—Estaba en el cuartel, armando un equipo de búsqueda para los McBride cuando… Esa risa…
Fue casi como si le hiciera revivir un horrible recuerdo puesto que cuando se forzó a continuar con la historia rápidamente su cabeza empezó a doler.
—No se preocupe, ya hemos pasado por los efectos del gas antes Capitán.—dijo el chico ofreciéndole una mano para levantarse.
—Gracias… Loud.—dijo el hombre tras asegurarse que no hubiera nadie alrededor—¿Qué tan grave es la situación?
—El Duende Verde de alguna manera que aún no logro descubrir ahora sabe mi verdadera identidad… Logré salvar a mis amigos, pero mi familia y Gwen siguen… Aun no sé dónde las tiene.
Rápidamente al escuchar el nombre de Gwen el hombre intentó tomar su pistola con el corazón acelerado, casi listo para saltar de vuelta a la calle y buscarla en la zona con neblina verde.
—No está ahí, puedo asegurárselo.
—¡Tenemos que ayudarla!
—Y lo haremos.—dijo Lincoln cerrando los ojos—Pero voy a necesitar su celular un momento, por favor.
—¿Para qué?
—Necesito contactar con Peter, tal vez él sepa cómo ayudarnos.
Dicho esto, el hombre le entregó sin miramientos el teléfono, a lo que el chico no tardó en marcar el número de teléfono y pegárselo a la oreja.
—¿Quién es?—escuchó confusión del otro lado de la línea.
—Pit, ¿Estás a salvo?
—Sí.—dijo Peter entendiendo rápidamente.
—¿Y solo?
—No.
—Pero, ¿Puedes ayudar?
—Siempre.—fue la respuesta cómplice y casi pudo sentirlo sonriendo mientras decía "¿Acaso dudas de mí?".
—Necesitamos saber la ubicación de más rehenes del Duende, por la cuarenta y cinco logré detener su macabro juego, pero siento que solo está esperando el momento para tendernos una trampa…
Durante un minuto pudo escuchar silencio en la línea, el Capitán Stacy lo miraba fijamente, de vez en cuando desviando su mirada a la avenida donde debían seguir sus compañeros policías.
—Parece que hay una neblina verdosa en dos partes de la ciudad, en la cuarenta y cinco y… En Oscorp…
—¿Cuál de los tres, Oráculo?—preguntó Lincoln no queriendo perder ni un minuto más.
—Ya sabes cual… El de Queens.
Claro que tenía que ser en ese, el caso del hombre de arena, la gran batalla del apagón, su infiltración ahí junto a Jessica, cuando el Buitre y Octopus robaron en esas instalaciones y claro, su última batalla contra las Seis Siniestras. Una y otra vez parecía tener que volver, casi como un edificio maldito.
Casi hasta parecía obvio, un edificio abandonado porque Osborn tenía que huir de la justicia, el lugar ideal para que un villano pudiera hacer sus movimientos sin vigilancia.
—Gracias Oráculo, si quieres ir cerca, probablemente ocupemos fotos con el rostro del Duende cuando tumbemos su operación criminal.
Pudo sentir la sonrisa cómplice del otro lado de la línea, no tuvo que decir nada más, la llamada se cortó.
Peter estaría ahí para cubrirlo cuando venciera al Duende Verde dentro de su propio enfermizo juego.
—Capitán, el Duende se encuentra en…
"We're created just to die"
—… el edificio Oscorp de Queens…—terminó la frase provocando que Daredevil negara.
—¡No! ¡Para, Lincoln!—gritó molesto—Detente y escúchame…
—¡No puedo! ¡No puedo!—gritaba él tapándose los oídos—¡No voy a rendirme!
—Si vuelves a ir, todos creerán que tú lo hiciste…—dijo molesto Daredevil—Peter y yo lo hacemos por tu bien.
—Pero debo detenerlo…—dijo ya entre llantos Lincoln—No puedo dejar que gane… ¡No puedo!
—Peter me contó de la amnesia, pero hasta tú puedes ver lo vacías de esas palabras.—dijo el hombre con su voz natural—No deberías estar aquí, sino en un hospital… Mañana… Mañana será el funeral y yo estaré ahí para…
—¡¿QUÉ?!—gritó horrorizado—¡¿FUNERAL?!
Prácticamente saltó hasta un tejado por la noticia e intentó escapar de espaldas mientras no podía parar de mirar el rostro de Daredevil quien se acercaba casi instintivamente para ayudarlo a volver a la luz de la parte de abajo.
—Lincoln…
Pero la poca iluminación del tejado ya lo había consumido por completo.
—¡No dejaré que pase!—fue lo único que pudo decir antes de darle una patada en el pecho a Daredevil que lo mandó a volar varios edificios de distancia.
Se sentía horrible, porque sabía que Matt genuinamente intentaba ayudarlo, pero no quería esa ayuda si aquello significaba creer en algo que no creía.
Salió disparado hacia Oscorp, sabiendo que si se quedaba más tiempo ahí Daredevil lo haría escuchar su punto de vista, pero no quería escucharlo, no podía afrontar aquello que tanto le estaban diciendo que evitase hasta no volver a verlo por sus propios ojos, lo sentía como una fuerza opresora justo en…
"Mortal sin's the reason why"
… el corazón.
No tenía tiempo que perder, toda esa gente que gritaba su nombre mientras pasaba junto al Capitán de policía George Stacy a toda velocidad entre calles, aquellos que tanto creían en él no podía ni voltear a verlos por temor a que perdiese a toda su familia o a su novia.
El miedo parecía estar a punto de paralizarlo cuando llegó frente al edificio con la neblina verdosa, pero sabiendo que no iba a ganar nada entrando por la calle protegió al Capitán y de una patada rompió uno de los cristales del cuarto o quinto piso y entraron ambos rodando al edificio abandonado.
—Pensé que sabías columpiarte por la ciudad…—dijo el hombre negando mientras se levantaba.
—¡Mamá! ¡Leni! ¡Gwen!—comenzó a gritar para ver si había cualquiera de ellas cerca de aquel piso, pero no escuchó nada de vuelta.
—Es un edificio grande, ¿Dónde podríamos buscar?—preguntó el hombre antes de notar como Lincoln daba un gran suspiro.
—Capitán, si muero, usted debe continuar sin importar lo que diga el Duende, ¿De acuerdo?—dijo el chico sabiendo que el tiempo era valioso.
—¿Qué? ¡No hagas que te maten! Podemos…
Pero no había tiempo, presionó el botón de encendido del reloj que llevaba y rápidamente notó como las agujas lo atravesaban nuevamente, por un segundo creyó sentir como si estuvieran desgarrando su piel, pero era solo la aguja llegando hasta lo más profundo de su sistema.
El veneno del Duende fue liberado y los ojos de Lincoln se volvieron verde mientras su cabeza comenzaba a temblar violentamente sin control, pronto sus brazos le siguieron y las piernas no tardaron. Pero esta vez no era como la otra, donde se agitaba violentamente. Ahora cada golpe que daba agrietaba el suelo y las paredes, provocando que Lincoln estuviera rodeado de grietas.
El Capitán intentó acercarse, pero se alejó cuando un puño suelto del chico mandó a volar un escritorio abandonado varios metros de distancia.
No podía simplemente contenerse mientras aquella sustancia ardiente destrozaba las células de su brazo y se infiltraba por el torrente sanguíneo. El chico sintió como si sus pulmones se llenaran de líquido mientras sus ojos reales comenzaban a ascender tanto que solo se veía blanco y espuma salía de su boca mientras su nariz sangraba.
Su respiración paró violentamente y pudo sentir como la mordida de la araña luchaba para mantenerlo con vida aun en contra de su voluntad, pero finalmente cedió y vio como todo se oscurecía, pero aquella vez no como con el simbionte, esta era una oscuridad más abierta, una que parecía no tener final.
El Capitán le quitó la máscara y pudo ver como el chico paraba de luchar, su cabeza apenas tenía un tic nervioso por acto reflejo.
—¡Lincoln!—gritó el Capitán Stacy preocupado—¡No nos dejes muchacho!
Durante un momento se sintió culpable, de cierta manera muy en el fondo quería que Lincoln se alejase de su hija, pero él jamás hubiera querido ver a un niño morir frente a sus ojos. Se posicionó encima del niño araña y comenzó a aplicar una técnica de reanimación cardiopulmonar, su ojo no se movía, tampoco la nariz, pero su boca parecía aun generar saliva.
Puso ambas manos en el pecho del chico y empujó dos veces con mucha fuerza para que el corazón adquiriera su ritmo, una, dos, tres…
—¡No te mueras Lincoln!—gritaba George enojado mientras empujaba con más fuerza—Doce, trece…
Sabía que después de treinta cualquier intento sería en vano, apenas iba por la mitad y ya estaba comenzando a llorar.
Veintitrés, veinticuatro, veinticinco… El Capitán Stacy horrorizado le aplicó respiración boca a boca y luego con mayor fuerza empujó su corazón, no iba a permitir que el niño muriese frente a él.
Ni siquiera le importaba revisar sus alrededores para asegurar que estuvieran seguros. Desde la pantalla del reloj el Dunde Verde veía la escena con una sonrisa de par en par.
Treinta.
El chico seguía sin respirar y la saliva ya no la producía de su boca, a efectos prácticos, era una más de las víctimas de todo ese juego enfermizo.
—No…—dijo el hombre horrorizado en un susurro—No… Lincoln…. ¡NO!
Y con sus dos puños cerrados con fuerza golpeó el pecho del chico. Lanzó un nuevo grito y dio un segundo golpe con ambas manos directo al pecho, esta vez lastimándose y provocando que de los nudillos saliera sangre.
Dio un tercer golpe sin importarle sus heridas, su puño bajó tanto en el pecho del chico que logró que durante un segundo el corazón volviera a bombear sangre.
Esa poca sangre con la mordida de la araña recorrió rápidamente el destruido sistema intravenoso del muchacho, reactivando células que habían sido quemadas previamente por el veneno del Duende Verde.
—Capitán Stacy…—dijo con una sonrisa burlona el Duende una vez el hombre se echó a llorar en el pecho del chico.
El hombre asustado volteó de uno a otro lado, notando el brillo verdoso por parte del reloj de SpiderKid. Se acercó mientras se limpiaba las lágrimas del rostro.
—Tú.—dijo con desprecio viendo la desquiciada sonrisa del Duende Verde—Tú mataste a un niño, monstruo degenerado.
—Ohhh gracias, no hacían falta los halagos, fue un placer.—jugueteó el Duende—Francamente esperaba que SpiderKid aguantase una vez más, parece que me excedí un poco con la dosis, oh bueno, nadie lo extrañará jajajajaja.
Esa fría risa recorrió la espalda del Capitán Stacy mientras apreciaba el rostro del chico, le cerró los ojos para que tuviera más dignidad y no podía parar de pensar en su cabeza cómo iba a decirle a la familia Loud o a su princesita.
—Capitán, por más que me gustaría un funeral, creo que el chico le dejó a usted la tarea de continuar con su estúpida misión de salvar a sus seres queridos jajajaja. Y mire que coincidencia, tengo a la familia Loud y a su hijita querida en mis garras, ¿Qué crees que harás ante mi Stacy?
El Capitán se levantó, quitando con delicadeza el reloj del cuerpo del chico, notando como en la parte que debía estar en contacto con la piel había cuatro agujas del tamaño de dedos de las manos.
—¿Dónde tienes a tus victimas?—dijo con su mirada oscurecida, listo para acabar con esta tontería cuanto antes.
—Jajajaja por suerte para ti George ya estás en la ubicación correcta, solo debes de bajar unos cuantos pisos, a un lugar más íntimo en la cómoda oscuridad, ¿No es grandioso?
—¡Detente! ¡Ya lo mataste!—dijo molesto el Capitán—¿Por qué sigues haciendo este tonto juego?
—Porque, ahora que no hay SpiderKid, ¿Quién va a detenerme?
La declaración dejo con la piel de gallina a George, el hombre se limitó a tragar en seco, lanzar un largo suspiro y mirar una última vez al cuerpo del niño, claramente le había pedido que en caso de morir él debía continuar hasta asegurarse que todas las personas que puso en peligro el Duende estuvieran a salvo.
—Muy bien.—dijo el Capitán—¿Qué debo hacer?
—Si quieres manchar el legado del héroe caído, y morir en el intento, que así sea, tu hija lo verá de primera mano.—dijo complacido el Duende lanzando una risotada—Lo que buscas para acabar con esto, se encuentra en el sótano de estas instalaciones.
El Capitán Stacy salió de la habitación con un objetivo en la mente, salvar a su niñita y a las desafortunadas Loud de las garras de ese desquiciado que no paraba de reír, pero en lugar de ponerse el reloj contra su piel decidió guardarlo en el bolsillo de su chaqueta.
No notó como sutilmente uno de los dedos de la mano de SpiderKid se movía en un pequeño espasmo, aun podía haber…
"You can't stop what has begun!"
… esperanza para que todas esas afirmaciones fueran falsas.
Llegó al edificio Oscorp con su ritmo cardiaco pidiéndole dar media vuelta, tal vez aún tenía miedo por el daño que sufrió a efectos del veneno, lo único cierto era que temblaba todo su cuerpo mientras veía las patrullas policiacas, pudo reconocer a varios policías como el oficial Holiday, no le agradaba el hombre en absoluto, pero tenía que hablar con un oficial.
—¡SpiderKid!—gritó Holiday al verlo sacando su pistola.
—Necesito saber qué paso para poder ayu…
Fue inútil, rápidamente tuvo que esquivar una nueva oleada de balas mientras veía al hombre llorar y gritando sin sentidos sobre que era su culpa. El chico sabía que el hombre en aquel estado era un completo peligro para todos, por lo que de una telaraña le arrebató su pistola y con otro par lo dejó pegado a una pared.
—No fue mi culpa… No lo fue.
En verdad no lo sabía, pero quería creer que aquella afirmación era cierta… Hasta lo último que recordaba era básicamente que él había muerto por el veneno y esa etérea voz del Capitán Stacy hablando con el Duende Verde, su primer Némesis contra su primer Colega.
Era como si mientras más se acercase a la realidad, más clara estuviera la batalla del bien contra el mal que se iba a desarrollar, no sabía la cosa que el Duende había logrado hacer, pero no pensaba dejarlo que triunfara. Iba a detener al Duende Verde costase lo que costase.
Pudo ver cómo la policía rodeaba la escena de una habitación donde aun salía humo verde, varios miembros de la fuerza con miedo de entrar.
—¡Andando!—gritó la Capitana Watanabe mientras forzaba la cerradura y abría la puerta con su pistola apuntando.
—Pero Yuri… ¿Y si vuelve a pasar lo de…?—preguntó una oficial de menor rango mientras temblaba.
—¡Ahí está el hijo de puta que nos puso en esa situación!—gritó molesta con ira en su mirada.
—Gracias, les ayudaré a sacar la basura.—dijo SpiderKid saltando enfrente de la puerta.
Aquello causo que tanto la Capitana Watanabe como el resto de los policías retrocedieran dos pasos intimidados por el nuevo monstruo que tenían en frente:
—¡Tú!—gritó Yuri apuntándole con el arma.
—Capitana, sé de nuestras diferencias en el pasado, pero ahora mismo debo detener al Duende Verde…
Pudo ver la cara de confusión de varios de los oficiales de policía, casi como si no creyeran lo que estaban oyendo. Lincoln se limitó a dar media vuelta y entrar al gas etéreo de color verdoso aspirando fuerte y corriendo en medio de la oscuridad.
Rápidamente cientos de ojos se formaron a su alrededor, pero sabía perfectamente que solo eran alucinaciones, no es como que nadie estuviera viéndolo de cerca esperando a que cometiera un mínimo error para juzgarlo, esas eran voces que su cabeza generaba solo por culpa del gas. Lo que sí no pudo evitar detenerse fue cuando frente a él vio un ataúd de madera.
Lanzó un grito desesperado mientras daba media vuelta, pero solo logró encontrarse en medio de un rio de sangre que le llegaba hasta la cintura. Todas esas personas que habían muerto por su culpa, porque él no daba la talla.
No, eran solo alucinaciones, sí, eso era todo.
Volvió a dar media vuelta y de nuevo estaba en otro mar oscuro, pero este no era como el del simbionte, ahora era uno lleno de cabezas. Él se encontraba parado en su cabeza decapitada y con los ojos blancos, llena de espuma.
Saltó a la siguiente cabeza, pequeña, con el cabello grasiento y unos grandes lentes de aviador vio la cabeza de su hermanita Lisa, después la siguiente pudo ver la larga cabellera rubia y su sonrisa eterna distorsionada en un rostro solamente horrorizado, casi parecía estar llorando, aunque no se movía, quería vomitar, pero debía ser fuerte por Leni.
Y por su madre, Lynn, Lola, Lana, Lily, Luan, Lucy, Lori, Luna, e incluso Lisa tenía que ser fuerte mientras caminaba en la cabeza decapitada de su propio padre para finalmente dar el salto a una nueva, aquella era la cabeza de Peter Parker. Sintió como si estuviera al borde de un precipicio.
No, no debía de ceder, no estando tan cerca de aquella luz resplandeciente que le daría las respuestas que necesitaba, pasó por encima de la cabeza de Clyde, Liam, los señores McBride, del Capitán Stacy, de los doctores Connor, de Ronnie Anne, Megan, Jessica, Matt, Carol y Larry. Estaba a punto de alcanzar la luz, solo quedaba una última cabeza que pasar en aquel mar oscuro.
Era la de Gwen, con su mirada fija en él. Pero… Aquello no tenía sentido, no podía tenerlo… Gwen… Gwen estaba bien.
Sí.
Gwen debía, no, iba a estar bien apenas detuviera al Duende Verde, ¿Por qué lo miraba juzgándolo si aún no había abandonado sus deberes arácnidos? Sus lentes ocultaban si lloraba o no, pero era claro que esa cabeza decapitada respiraba, tanto así que salió de la oscuridad y flotó en frente suya.
—¡NO!—gritó Lincoln llevándose ambas manos a los ojos y corriendo hacia el frente como pollo sin cabeza.
No tardó en tropezar con una figura misteriosa. Al levantar la mirada pudo ver una cabeza gigante con cristal cubriéndola por toda la superficie, y un traje verde con toques dorados en los guantes, así como una capa morada.
—¿Eres…
"Might as well have so much fun!"
—… Mysterio? ¿No es así?—preguntó el Capitán Stacy a la figura en el centro de la habitación mientras llevaba su mano a la funda con su pistola.
A su alrededor había paredes blancas con varios láseres apuntando al epicentro, fue entonces que lo entendió ahí en medio de todo se encontraba varias niñas y una adulta atadas con varias cuerdas para evitar que se movieran, pero con sus bocas gritando:
—¡George! ¡Capitán Stacy! ¡Si!
Eran porras porque pensaban que él iba a rescatarlas, y de verdad quería, pero George sabía perfectamente que solo era un hombre contra un super villano, peor aún, uno que ni siquiera SpiderKid había derrotado hasta el momento.
Tragó en seco mientras escuchaba las risas de Mysterio.
—¡¿Enserio?! ¡¿Un policía?! ¿Qué es esto?—dijo con desdén—Yo firmé para matar a SpiderKid…
—¡Se te adelantaron!—gritó el Capitán.
Escuchó silencio por parte de las Loud, excepto por una.
—¡¿Qué?! ¡NO! ¡POR FAVOR NO!—creyó reconocer a la niña como Leni Loud—¡NOOOO!
Hasta Mysterio tuvo que voltear a ver como la chica luchaba con todas sus fuerzas contra las correas que hasta entonces no habían podido deshacer con tal de salir de esas ataduras. George no tardó en entender que ella ya debía saber el secreto.
—No… No pude evitarlo…—dijo acercándose cada vez más al lugar—Yo…
—¡NOO! ¡NOOOO!—escuchaban los gritos de Leni quien parecía estarse desgarrando la garganta.
—¡Calla!—le ordenó Mysterio levantando su guante y provocando que una prenda de ropa saliera corriendo hasta tapar la boca de Leni Loud, pero a pesar de que no podía gritar la chica comenzó a llorar desgarrada sobre el hombro de sus hermanas confundidas—¿El Duende al final se llevó la gloria de matar a SpiderKid? Oh, ¿Ahora qué hazaña podré hacer yo, el Gran Mysterio, para igualarlo?
—Qué tal si empiezas entregándote a la justicia.—dijo el Capitán sacando su arma rápidamente y apuntando al villano—Y contándome todo lo que sabes de tu jefe o me obligarás a usar esto.
—¿Te atreves a amenazar al Mysterio el Hechicero Supremo con un arma mortal? Jajaja, tu osadía solo me trae risas, jajaja.—aunque era cruel, ciertamente era una mucho más humana que la del Duende Verde—Te costará caro…
Pero aquella voz intimidante era sin duda alguna una amenaza proveniente de una voz ronca y humana. El Capitán apuntó con su pistola mientras intentaba acercarse a las Loud cuando vio como Mysterio se elevaba en el aire y utilizaba movimientos de sus manos para liberar la toxina del gas verde.
—¡No lo respiren!—ordenó el Capitán a las chicas dejándolas detrás de él sin dejar de apuntar y empezando a dispar hacia arriba directo a la figura. Intentó darle en el pecho, pero solo dio dos balas perdidas a esas hombreras doradas que hicieron que sus balas rebotasen—¡Demonios!
Intentó volver a disparar, pero de su arma solo salieron burbujas, levantó su brazo y este se desintegró.
—Oh Capitán, no debió haberme hecho enojar.—dijo rápidamente la voz de Mysterio a su espalda.
Apuntó con la pistola, pero rápidamente la guardó, sabía perfectamente que esas eran las Loud y que solo era el gas haciendo efecto por parte de Mysterio, pero rápidamente se formaron varios de estos a su alrededor, casi como construyendo una pared para encerrarlo en sus alucinaciones.
Llevó ambas manos a su cabeza y comenzó a tantear el frente para tocar a uno de los Mysterio, pero su mano fue tomada repentinamente por un guante dorado del cual se desprendía el gas verdoso. Intentó dar otro golpe, pero rápidamente salió volando varios metros, aunque sus ojos le hicieron ver por un momento el espacio hasta que aterrizó en duro metal.
No estaba herido, pero sí podía sentir el metal caliente a su espalda, por lo que rápidamente se levantó, esquivando por poco un puñetazo gigante que iba a su dirección.
—¡Te tengo!—escuchó a su espalda la figura del hombre tomándolo de ambos hombros y elevándolo en el aire desde el cuello de su camiseta—¿Acaso no lo viste venir?
—Debo… Salvar… A mi hija…—dijo el Capitán tocando la cabeza de pecera de Mysterio y comenzando a golpear el cristal mientras con su otra mano se aferraba para evitar caer al abismo.
—Yo te recuerdo… Eras ese policía que sacrifiqué para matar al estúpido de Norman Osborn, y aun así aquí estás, casi tras un año.—dijo molesto—Tal parece que hoy es tu último día de vida, porque tuviste la oportunidad de escapar de mí y la desperdiciaste, pero ahora, no cometeré el error de dejar testigos oculares.
Fue como si su brazo se convirtiera en garra, Stacy estaba a punto de recibir el golpe cuando notó como la garra gigante se detenía a medio camino.
—¿Qué?—Mysterio parecía confundido.
—No actúes sorprendido hombre, no estoy de humor.—escuchó una voz ronca y con la garganta seca.
Repentinamente el Capitán Stacy cayó a gran velocidad hacia el vacío, pero fue atrapado por una figura roja y azul. Al mirar hacia el techo notó una telaraña, aquello no era posible, lo había visto morir.
—¡SpiderKid!—gritó contento.
El chico desde la parte superior se limitó a juntar sus dos dedos en la frente y hacerle un saludo militar rápido antes de apuntar directamente a Mysterio.
—¡Has vuelto de la muerte mi enemigo mortal! ¡Esta vez nuestra batalla será leg…!—intentó decir el hombre.
Pero Lincoln no tenía tiempo, con rapidez lanzó dos telarañas.
—¡Ja, fallaste!—gritó burlonamente Mysterio.
SpiderKid se limitó a sonreír debajo de la máscara para entonces tomar ambas telarañas y estirar de ellas al mismo tiempo que las cruzaba, Mysterio sintió que ambas lo empujaban en direcciones contrarias por lo que comenzó a dar vueltas en el aire mientras intentaba estabilizarse.
Antes de si quiera poder detenerse sintió un puñetazo proveniente de SpiderKid que lo lanzó directo al suelo con velocidad. Su sistema de humo se dañó y comenzó a producir montones del mismo mientras la tecnología protectora empezaba a lanzar chispas por todos lados.
—¡¿Qué significa esto?! ¡No eras tan fuerte la última vez que te…!
Ni siquiera pudo acabar la frase porque sintió como los dos pies de SpiderKid lo tiraban de vuelta al suelo mientras con sus manos lo detenía violentamente de los brazos.
—¡Dime!
—¡¿Qué?!
—¡¿Dónde está?!—gritó el niño ya fuera de sí.
Su familia estaba bien, pero entonces eso solo significaba que el Duende aun la tenía a ella, de entre todos, específicamente a Gwen lo que hacía que su corazón se estrujara… No… Ella iba a estar bien.
Siempre se las arreglaba para que todo saliera bien, aquel día no iba a ser diferente.
—¡Dime dónde está el puto Duende Verde!—gritó enojado con los dientes apretados y amenazando con un puño.
—SpiiiiiderKid, ¿Estás vivo?—escuchó de repente cuando una pantalla en medio de la recamara se encendió—¿De verdad? ¿No te maté?
El chico se iba a levantar para revisar, pero primero golpeó a Mysterio directamente en el estómago para que no se moviera, seguido de cubrirlo de telarañas por todo el cuerpo.
—¡¿Dónde está ella?!—gritó entonces molesto el niño ya sin importarle nada.
Miraba con tanto odio que incluso el Duende podía sentir a través de la pantalla el calor que emanaba la mirada del niño.
—Ah ah ah… No seguiste las reglas, tramposo.—dijo el Duende complacido mientras buscaba debajo de su sombrero—Y los tramposos como tú… ¡Quedan descalificados!
Se notaba que estaba irritado, verdaderamente pensaba que lo había matado y verlo salir desde el humo verde debía ser la mayor pesadilla del Duende. Una que Lincoln se iba a asegurar que persiguiera a ese desgraciado hijo de puta hasta su tumba.
No estaba molesto.
Sino furioso.
Estaba de frente a la televisión viendo como el Duende solo reía mientras leía el papelito que sacó de su sombrero.
—A los tramposos y perdedores les toca un destino peor que la muerte.—dijo presionando un botón.
Rápidamente todas las luces de la habitación se encendieron, provocando que un brillo blanco inundara cada ángulo. Todos miraban extrañados, excepto Lincoln que no le quitaba la mirada al Duende Verde. La única que parecía estar horrorizada era Lana, quien ahora gritaba furiosa para desatarse.
—Familia Loud, permítanme decirles que por culpa de este mocoso arrogante, todas ustedes se ganaron el premio de convertirse en mujeres de arena.—dijo el Duende Verde apenas aguantando las risas—SpiderKid, Capitán Stacy, Mysterio, ustedes serán hombres de arena…
—¡Espera! ¡No!—gritó Mysterio molesto ya sin importarle sus heridas—¡Yo estoy contigo!
—Sí… Pero no pudiste ni siquiera matar al patético policía, no me sirves, eres solo un perdedor.—dijo el hombre de una manera muy parecida a como Quentin recordaba las palabras de su padre—Y lo dije claramente, tramposos y perdedores recibían el mismo castigo en este juego.
—Atrévete a hacerles algo y yo mismo te mataré con mis manos.—dijo Lincoln fuera de sí, el veneno de la araña finalmente había invadido sus ojos haciéndolo brillar de un rojo potente.
—No escucho llanto de tramposos.—dijo el Duende sin darle importancia—Pero no se preocupe Capitán, muy pronto su hija podrá acompañarlo en el reino de los muertos, no tendrá que esperar tanto.
—¡Esto no era parte del trato!—gritó un Mysterio asustado desde la espesa neblina verde.
Lincoln entonces saltó hacia su familia y rápidamente y rompió varias de sus ataduras mientras los láseres comenzaban a brillar con mayor intensidad, hizo un recorrido de vuelta para que las Loud fueran completamente liberadas y sin perder el tiempo lanzó varias telarañas al pecho de todas ellas, junto a una para el Capitán Stacy y una última para Mysterio.
Con todas sus fuerzas estiró al mismo tiempo que varios rayos comenzaban a salir disparados, uno solo de esos rayos podía convertir sus moléculas en arena. Durante un segundo tuvo miedo de que su familia o el Capitán Stacy hubieran recibido un daño, pero rápidamente cruzaron esa habitación y salieron arrastradas por la misma puerta de bunker que el chico ya había forzado antes.
Una vez todos pasaron por la puerta el chico de un salto llegó a esta y la cerró, no sin antes ver el profundo blanco de los rayos chocando unos contra otros para darse forma de arena entre ellos.
Esa habitación quedaría destrozada definitivamente.
Y con ella morirían todos los horrores que su hermana Lisa hizo. Cerró la puerta antes de que uno de esos rayos se dirigiera hacia ellos. Solo había una pequeña ventana para ver al interior, pero esa ventana tenía el rastro de una mano ensangrentada recorriéndola desde el medio y arrastrándose hasta abajo. Era ya sangre seca, pero aun así se mantenía ahí.
Volteó a sus manos, seguían cubiertas de sangre tras todos esos delincuentes y policías que no pudo salvar, pero finalmente había tenido una victoria. Su familia estaba bien.
—SpiderKid… Sí… Sí eres tú…—dijo Leni ya sin esa atadura extraña de Mysterio.
—Leni Loud, Once Corazones, Defensora.—dijo rápidamente el chico—Puedo confiar en que las pondrás a salvo a todas ellas.
—Yo… Ehh… Sí.—dijo ella primero dudando, pero inmediatamente decidida a ponerlas a salvo.
—Muy bien.—dijo el chico tomando a Mysterio del suelo y lanzándole telarañas para que lo pegaran a la pared—No te muevas, Capitán Stacy, llame refuerzos.
Mientras el hombre lo hacía el chico miró la pechera de Mysterio y notó un transmisor con micrófono, rápidamente lo tomó y notó que seguía transmitiendo… Tal vez…
Todos estaban intimidados por como daba esas frías ordenes el niño para luego caminar directamente hacia la salida, el Duende había intentado matarlos a todos y falló nuevamente, pero esta vez no había ninguna guía. Y el tiempo les jugaba en su contra, si quería que Gwen viviera tenía que darse prisa.
Al final del camino todas las cartas se habían mostrado y Lincoln era el que tenía la baraja perdedora, el Duende estaba siempre un paso por delante de él. Al menos eso sintió hasta que vio en las puertas del edificio a un enmascarado Peter Parker quien parecía haber corrido una maratón y con su cámara fotográfica lista.
—Oráculo.—dijo el niño araña lanzándole el transmisor mientras Peter terminaba de tomarle foto a él y el Capitán de policía—Dentro está mi familia, Leni las va a sacar por detrás, yo necesito que rastrees a dónde se están enviando las señales.—dijo apuntando al micrófono.
El chico estaba en ese momento sonriendo, después de todo ahora sabía perfectamente a donde…
"When the light is running low!"
… ir. Si tan solo pudiera recordarlo, pero su recuerdo no llegaba más lejos, se quedó ahí quieto, aquel iba a ser el final del camino a menos que… Miró como Mysterio retrocedía asustado, claramente ya no tenía control de su traje, y aun batallaba para moverse debido a que aún tenía telarañas… En tal caso… No había pasado tanto tiempo, a lo sumo sus telarañas podían durar entre una y ocho horas antes de deshacerse… Esos últimos recuerdos eran extremadamente recientes.
—Por favor déjame ir…—dijo Mysterio cubriéndose el rostro.
Pero SpiderKid no tenía tiempo que perder. Lo levantó rápidamente del cuello y dejó que toda la rabia que tuviera acumulada la notara el hombre con cabeza de pecera.
—Lo prometo… Si me dices dónde está el escondite del Duende Verde.—dijo el chico enojado empujando a Mysterio contra la pared.
—Yo… Si te lo digo… ¡Soy hombre muerto!—dijo Mysterio temblando de miedo—Él… Él se va a enterar y…
—Dilo.—ordenó SpiderKid con los ojos entrecerrados.
—Yo… Yo…—Lincoln preparó su puño para darle un golpe directo en la cabeza—¡Esta bien! ¡Está bien! ¡Bien!
Rogaba con una voz tan aguda y lastimera, que Lincoln sintió asco que alguna vez ese hombre le hubiera causado pesadillas, tal cual un monstruo de su infancia ahora no era nada más que un ser patético.
—Él se ocultaba en el alcantarillado, la entrada principal era por el puerto de Long Beach… ¡El alcantarillado tras el McDonalds de la estación de metro!
Podía sentir como el pulso de Mysterio era un absoluto desastre, el chico aun lo miraba con odio, pero ya había obtenido lo que quería.
—Muy bien, soy un hombre de palabra.—dijo el niño imitando el tono de voz del Duende y negando con la cabeza.
—¡Tú lo prometiste!—le dijo Mysterio molesto sabiendo perfectamente lo que esos movimientos significaban.
—Te dejaré escapar, pero depende de ti salir.—dijo el chico dándole un golpe certero en la cabeza.
Rápidamente el casco de Mysterio quedó estrellado y por todos los ángulos su cabeza fue rodeada por la nube verde intensa que emanaba en esa habitación. Lincoln ya estaba acostumbrado a sus efectos y aun así le llegó a afectar, pero el ver como las rodillas le temblaban al hombre…
No le producía placer, solo lastima. Pero a final de cuentas, era un villano, iba a detenerlo, se acomodó el abrigo para volver a salir a la lluvia ahora teniendo claro una dirección.
—¿Papá? ¡¿Eres tú?! ¡Pero moriste! ¡Yo te maté desgraciado!—gritaba Mysterio golpeando el aire—¡No! ¡Nooooo! ¡No nos lastimes!
El chico se alejó, después de todo el daño que había hecho, aquello era lo justo, aunque no pudo evitar sonreír por la ironía, el mayor miedo de Mysterio era volver a encontrarse a su padre, el de Lincoln inicialmente cuando aún era novato como SpiderKid era el de que descubrieran su identidad secreta, pero de cierto modo, ahora comprendía ese temor por parte del villano. La familia a veces podía ser muy complicada.
Pero no tenía tiempo para nada, ni siquiera se detuvo a ver como la policía le intentaba disparar, él solo tenía un objetivo en la mira, y se columpiaba a toda velocidad en el crepúsculo del amanecer para llegar a…
"And the shadow starts to grow!"
… Long Beach, aunque Peter aun no sabía decirle exactamente la calle, pero el lado bueno era que no había muchos lugares dónde ocultarse. Acompañándolo en el balanceo iban Peter y el Capitán Stacy, uno de cada lado.
El ocaso de la tarde finalmente hacía parecer que los últimos rayos de luz del Sol iban a partir en cualquier momento, pero Lincoln no quería que lo iluminaran, él quería seguir el camino de las sombras hasta que encontrase al Duende Verde, y hacer lo que tuviera que hacer para detener ese camino destructivo.
Con su cuerpo completamente dañado por el veneno, y sus fuerzas cada vez más débiles no pensaba en nada que no fuera detener al Duende y salvar a su amada, ahora con la ayuda que necesitaba. Peter incluso le dejó un mensaje de voz a varios Defensores, pero estos se encontraban ocupados, por lo que ahora solo se encontraban disponibles ellos tres.
Finalmente se detuvieron en la estación de metro, donde Peter rápidamente sacó su computadora y se conectó a la red:
—Capitán Stacy, necesito sus credenciales para entrar al sistema de policía y explorar las cámaras del distrito.
—Bien.—dijo el hombre escribiéndolas en la computadora y permitiendo que, tras un minuto que Peter tuvo que pasar un Firewall, pudieran ver las cámaras en el registro policial.
—El Duende siempre quiere presumir, así que debemos buscar algo con muchas luces y…—comenzó a decir Peter antes de voltear junto a los otros dos—¿Desde hace cuando están construyendo ese edificio Capitán?
—Un par de meses.—dijo el hombre dándose cuenta también de las luces provenientes de uno de los hoteles playeros aun en plena construcción.
SpiderKid los llevó corriendo rápidamente entre los edificios bajos hasta llegar a los hoteles playeros, ahí en medio de todos ellos en la calle West Broadway se encontraba uno aun en construcción, siendo ya altas horas de la noche, no era normal que aun tuviera varias luces hasta arriba encendidas.
—Peter si cualquier cosa nos pasa, llama a la policía, ocúltate, no quiero que el Duende te haga daño…—dijo Lincoln con calma mientras saltaba la cerca—Usted también quédese aquí Capitán.
—Es mi hija de la que estás hablando, iré quieras o no.—dijo comenzando a trepar la cerca externa.
Lincoln sabiendo que no iba a pararlo lo tomó con una de sus telarañas y atrajo con fuerza al hombre. Finalmente lanzó una telaraña a lo alto del edificio en construcción de quince pisos.
Con el Capitán a su lado y el impulso de sus pies salió disparado hasta llegar a la décimo tercera planta, donde las luces aun llegaban.
No tardó en notar como en medio de una viga, atada de brazos y piernas, se encontraba aquella figura rubia que tanto había buscado a lo largo de la ciudad, pero entonces esa risa…
"THERE'S A LIGHT INSIDE YOUR SOUL"
… desquiciada continuaba fastidiándolo. Llevó una mano a su cabeza mientras miraba a los alrededores de la estación del metro de Long Beach, no tardó en deducir que así fue la manera que Peter lo transportó de vuelta a Queens.
Pudo ver a la distancia el edificio en construcción, una parte del mismo parecía haber sufrido quemaduras y muchas, demasiadas, sirenas de policía a la distancia mientras el Sol amenazaba con salir.
Pero Lincoln no quería saber de aquello, él estaba buscando el alcantarillado que Mysterio le comentó, y no tardó en notar rápidamente un desagüe grande donde fácilmente podía entrar un camión.
Si seguía su camino hacia ese edificio de la West Street lo más seguro era que sus recuerdos volvieran… Pero aun estando tan cerca, Lincoln no quería que esos recuerdos volvieran.
Él debía detener al Duende Verde, evitar que lastimase a sus seres queridos.
Sin importarle ya los eventos que vivió en el pasado, esos recuerdos ya no tenían ningún valor porque ahora finalmente sabía dónde se ocultaba el villano.
Descendió por una cuesta llena de desechos humanos hasta que solo quedaba por seguir un rio apestoso. Dejó atrás los atisbos de la luz del sol que jamás alcanzarían esas profundidades y comenzó a ir por las paredes notando rápidamente como ese alcantarillado solo llevaba a un pasillo alargado.
Finalmente, hubo la primera división con un cruce en cuatro direcciones distintas, tenía una posibilidad dentro de tres para acertar, estaba molesto de que nunca fuera tan simple, siempre tenía que…
Fue entonces que vio como al fondo del alcantarillado de su derecha unos ojos blancos se le quedaban viendo fijamente, mientras avanzaban lentamente a su dirección.
—¡No hay dónde correr Duende!—gritó el chico molesto—¡Sal de tu escondite de una vez!
Pero aquella figura en la oscuridad continuó andando sin cambiar el ritmo, mirando fijamente hacia su dirección, claramente con intenciones poco agradables.
—Tú…—escuchó a la distancia una voz robótica—Asesino…
Pudo notar como los ojos se cerraron al mismo tiempo que su sentido araña no paraba de gritarle que se moviera, pero no pensaba hacerlo, no hasta que viera al Duende.
—Te detendré Duende, has hecho demasiado daño.
Apenas terminó de hablar tuvo que esquivar a un lado porque pudo sentir una presencia acercándose a toda velocidad, pasando como un bólido a su lado y no enterrando sus garras por solo milímetros.
Aquella figura proveniente de la oscuridad por fuerza de inercia terminó clavando sus garras metálicas en unas tuberías de gas, rápidamente retiró su mano rasgando los tubos incluso más. Se podía escuchar el gas saliendo a toda presión casi como si fuera un grito por un llamado de ayuda.
—No vas a matarlo.—dijo la figura.
—No eres el Duende…—dijo sorprendido Lincoln.
Aquella figura robusta tenía su rostro cubierto por una máscara morada con ojos blancos, siendo esta extremadamente parecida a la suya, además de que en su pecho había una armadura como exoesqueleto que cubría todas sus zonas vitales con un metal verdoso, debajo de ese acabado metálico había un traje protector grueso de color morado. Y por si no fuera poco, tenía unas botas con puntas letales y que parecían tener propulsores cohetes, así como unos guantes con garras terriblemente afiladas.
Esa figura levantó la garra en dirección al chico e intentó darle otro golpe a toda velocidad con los propulsores, dejando detrás de él un rastro de fuego gracias al gas liberado.
Con el impulso de la explosión el chico no tuvo tiempo de esquivar el ataque y pudo sentir como las garras de este villano terminaban tomándolo del cuello con fuerza, impidiéndole respirar.
Finalmente quedaron quietos, con esa figura intentando acabar con la vida de SpiderKid teniéndolo sujetado del cuello con fuerza mientras las flamas de la explosión creaban una onda expansiva con la cual la capa morada que llevaba se agitaba.
—No eres… el Duende Verde…—dijo el chico aun confundido.
—Él sabía que tú vendrías, él tenía la razón, me mandó a Merodear para que tú no te acercaras y nos hicieras aún más daño… ¡¿Es que acaso no te basta con lo que ya hiciste?!
—¿Un Merodeador del Duende Verde?—dijo el chico rojo por no poder respirar—Es un poco largo el nombre, ¿Qué tal Prowler?
—¡Cállate!—gritó apretando más fuerte.
Pero en lugar de lograr que el chico comenzara a agitarse por su vida notó como el niño araña comenzó a reírse… Esa risa… Solo la había escuchado tan fría y desquiciada por parte del jodido Duende Verde, pero ese niño se encontraba ahí imitándola casi a la perfección.
—¿Enserio vas a defender al Duende Verde?—dijo con una voz rasposa y sus ojos cubiertos de un color rojizo.
—¡No lastimarás a mi familia!—dijo el Prowler tomando su mano libre e intentando clavar las garras en el cuerpo del chico con fuerza.
Y dio justo en el estómago, causando que sangre de SpiderKid comenzara a recorrer de su herida previamente abierto, toda esa sangre caía por su máscara morada mientras el chico no paraba de reír. Pero aquel dolor en el estómago pareció distraerlo de su locura.
Sin embargo, aunque ya no reía, podía ver ese brillo rojizo de sus ojos.
—No me hagas perder el tiempo.—dijo el niño araña dándole una patada contundente al Prowler mandándolo de un solo golpe hasta el techo del drenaje.
El villano intentó levantarse, pero rápidamente todas sus extremidades fueron selladas con telarañas, iba a cortar con sus garas, pero SpiderKid se acercó con una quinta telaraña que lanzó a su pecho y le dio un golpe directo en el exoesqueleto.
Prowler sabía que si no hacía algo iba a morir, pero por otro lado el niño solo veía rojizo, no tenía otra opción, quería ver quién era el hijo de puta que estaba intentando defender a un monstruo tan horrible como el Duende Verde.
En contra de la voluntad de Prowler tomó la máscara y la quitó.
…
Ahora todo tenía sentido.
—¡Por favor, para!—exigió el hombre—¡No los lastimes!
El chico le dio un golpe en el cuello justo en un nervio que lo dejaría noqueado para no tener que escucharlo, destrozó esos guantes con garras y las botas con pinchos antes de llevarlo cargando a su espalda por el pasillo que había salido. Dobló una esquina y como supuso, ahí había una puerta metálica fuerte.
Había cruzado toda la ciudad para llegar a ese momento, la guarida del maldito Duende Verde.
Le dio una patada extremadamente potente a la puerta, abollándola de golpe, pudo escuchar los gritos provenientes de la parte interna, así como la risa desquiciada, había varias personas ahí.
Claro, el Duende Verde podía ser un villano, pero incluso siendo solo él, no podría organizar todo ese camino destructivo a través de la ciudad. De un puñetazo con todas sus fuerzas terminó de abrir la puerta.
No tardó en notar el sistema de vigilancia y transmisión que el Duende había utilizado para comunicarse con él, de aquel enfermizo y apestoso lugar habían salido todas las maquinaciones que habían llevado a Lincoln a esa espiral de caos, violencia y muerte.
Solo había una puerta cerrada, se acercó y de un golpe rompió la madera gruesa, para después notar como había varios objetos apilados para que no pudiera entrar. Pero ahí estaba, esa estúpida risa…
Sus ojos inundados en rojo tomaron varios muebles que bloqueaban la entrada y los empujó con fuerza.
Solo había dos personas en la habitación, una de ellas era un hombre que conocía perfectamente bien. Pero justo a su lado estaba atado con correas a la cama, como el lunático que era, el Duende Verde, solo que ya no tan verde sino un hombre con varias quemaduras y heridas por todo el cuerpo. Pero la misma mirada enloquecida y risa maniática que tanto había aprendido a odiar.
Finalmente, desenmascarado.
—¡Por favor SpiderKid, para, es mi…!
"SLOWLY SHRINKING IN THE COLD"
—…hija!
El Capitán Stacy gritó sin importarle la degenerada risa del Duende Verde inundando el ambiente. El hombre intentó correr antes de que una bomba calabaza explotara frente a él y lo mandara volando varios metros en el aire. SpiderKid lo atrapó y pudo notar que fuera de unas quemaduras menores en el rostro, el Capitán estaba completamente sano, de hecho, aún tenía fuego en su mirada, dispuesto a hacer lo que fuera por su hija.
—SpiderKid, Capitán Stacy, no voy a mentirles, no esperaba que me acompañasen.—dijo saliendo desde la oscuridad con su tabla voladora aquel que casi logró matar a Lincoln—No se preocupen, llegan justo a tiempo para verla morir de primera mano.
—¡Suéltala ahora mismo degenerado!—gritó el Capitán Stacy extremadamente molesto y tomando su pistola para apuntar al Duende.
Pero casi como si estuviera ofendido el Duende se limitó a lanzar una daga directamente al cuello del Capitán Stacy. Lincoln a duras penas logró detener el cuchillo, pero el costo fue que quedó enterrado en su mano.
Sintió como el dolor lo atravesaba por su cuerpo, aquella fuerza había sido intensa, era difícil que un arma corriente pudiese atravesar su piel, pero aquella vez el cuchillo tenía tanto filo que logró romper su dura piel externa.
El Capitán se puso detrás del chico quien comenzó a notar como el mundo a su alrededor se volvía rojo… Aquello que le dio la vida de vuelta, el veneno de la araña, ahora incluso más fuerte que antes, se encontraba haciendo que su sangre hirviera y que en su mente hubiera solo un objetivo, nada más era importante:
Acabar con el Duende Verde.
—¡Ohhhh! ¿Te dolió?—dijo burlonamente el Duende antes de reír como desquiciado—Perdón, necesito mejorar mi puntería, iba dirigido a la cabeza, pero no te preocupes, contigo practicaré hasta que deje de fallar…
Una telaraña le tapó la boca mientras el chico lanzaba otra al pecho para acercarse a toda velocidad. El Duende pareció completamente complacido pues tomó dos dagas en ambas manos e intentó golpear a SpiderKid quien se acercaba a toda velocidad.
El chico sin poder desviar su golpe cerró con más fuerza su puño y logró darle el golpe en el pecho al Duende Verde, fue tan estruendoso que no solo mandó volando al Duende Verde, sino que parte de su traje salió disparada en distintas direcciones.
El Duende con su mano aun no herida se acercó de vuelta a la tabla a toda velocidad y enterró en el estómago del chico uno de los cuchillos y lo sacó rápidamente para intentar hacerlo una segunda vez. Con la sangre aun escapando de su mano y estómago el chico le dio una patada al Duende en la rodilla.
A pesar de su superfuerza el Duende se tuvo que arrodillar, y el chico lo tomó del rostro y lanzó al Duende hacia una viga metálica que sujetaba el edificio, causando que esta se desfigurara por el cuerpo del villano. Toda la estructura se estremeció debido a ese actuar.
Pero Lincoln no le bastó, aun no podía callar a esa estúpida risa que provenía del maldito Duende Verde por lo que pisó las piernas del villano y comenzó a darle varios golpes en el pecho, la cabeza y los costados, mientras el Duende intentaba enterrar sus dagas en el pecho del niño. Ese hombre era un degenerado que había amenazado con la vida de criminales, civiles, oficiales de la ley, de su propia familia, de la chica a quien amaba.
Todo para romperlo, sabía que el Duende reía porque su feroz paliza que le estaba dando era una manera de que el villano ganase, mostrando el monstruo que era en realidad la araña. Si tanto quería verlo sin ningún límite, eso es precisamente lo que el Duende Verde iba a tener.
Aun la risa seguía fuerte cuando el chico dejó de golpear el cuerpo del Duende y lo tomó del cuello para azotarlo contra otra columna metálica.
—¿Eso es todo lo que se necesitaba para romperte?—dijo el Duende complacido—Fue demasiado fácil.—dijo con una satisfacción poco natural para su estado demacrado.
—¡CALLATE!—le gritó el chico viendo como el Duende aun intentaba cortar su cuello.
—Pero te dije que la siguiente vez no fallaría.—dijo el Duende no sin antes volver a lanzar una risotada fría que hizo que el sentido araña de Lincoln se activara completamente.
Con su rodilla golpeó el estómago del Duende, pero este se encorvó y logró rasgar parte de la máscara del chico al mismo tiempo que con toda su fuerza lanzaba una de sus dagas.
Lincoln intentó tomarla en el aire, pero fue demasiado rápida, en menos de un segundo la daga ya había llegado a su objetivo. Y un horrorizado Lincoln notó cómo este instrumento afilado se clavó en una columna metálica, rompiendo las cuerdas que sujetaban a Gwen Stacy de golpe.
A unas cuantas columnas de distancia aún se encontraba el Capitán Stacy asustado intentando acercarse a su hija mientras la pelea daba lugar, pero al ver como Gwen caía el hombre se tiró directamente en dirección de su pequeña.
El chico sabía que no tenía tiempo, pero, sin apenas poder reaccionar, el Duende tomó la daga restante y la volvió a enterrar en el estómago del chico y giró su muñeca para destrozar el mayor número de órganos vitales posibles.
A pesar del tremendo dolor que causaba básicamente tener sus órganos internos rasgados el chico tiró al Duende Verde al vacío con todas sus fuerzas y comenzó a correr hacia donde los Stacy habían caído.
Sabiendo que no tenía tiempo con sus telarañas se impulsó a toda velocidad y pudo ver cómo Gwen caía a toda velocidad por los distintos pisos abiertos.
Escuchaba horrorizado no solo el grito de la chica quien veía hacia arriba como tanto su padre como SpiderKid intentaban alcanzarla.
Lincoln notó una lágrima proveniente de la chica mientras la distancia al suelo firme y duro se achicaba peligrosamente cada vez más.
Gwen.
Gwen Stacy estiró su mano hacia arriba, queriendo alcanzar a su padre o a su amado, queriendo vivir, ella no quería morir.
ELLA NO PODÍA MORIR.
Lincoln no lo iba a permitir, él estiró su brazo nuevamente, mientras dejaba un largo rastro de sangre por el cuchillo que aún no había salido de su abdomen y con el lanzatelarañas…
"FROM THE TRUTH DEEP DOWN YOU KNOW"
… de un solo tiro detuvo al hombre junto al Duende Verde para que no interviniera.
—¡Por favor! ¡Piedad!—pedía el hombre desde la pared.
—Ahhhh SpiderKid, me encontraste al final, ya veo, JAJAJAJAJAJA.—reía el Duende complacido.
El chico no necesitaba recordar aquello último, pero finalmente todo había encajado en su cabeza, era como completar un rompecabezas tétrico y que su recompensa fuera sentir el dolor de la perdida por segunda vez.
Respiraba entrecortadamente mientras impregnaba con su mirada todo el odio posible al tipo atado de manos y pies.
Lo miró directamente a los ojos y sintió ganas de volver a vomitar sangre.
—Yo confiaba en usted.—dijo con un hilo de voz.
—Por favor, no lo entiendes SpiderKid…—pedía el hombre en la pared intentando proteger a su familia.
—¡¿USTED?! ¡¿LO SABÍA Y NO HIZO NADA PARA DETENERLO?!—gritó molesto reclamándole para luego patear al desmayado Prowler—¡¿TODOS AQUÍ LO SABÍAN?!
No estaba enojado, estaba furioso, era tan evidente y al mismo tiempo tan doloroso.
—Es la Globulina, si me dejaras explicarlo yo…—intentaba decir Norman Osborn con lágrimas en los ojos.
—Confíe en usted.—dijo el chico con un hilo de voz—En todos ustedes… El Capitán Stacy… Gwen… Mi familia…—se quitó la máscara mostrando sus ojos rojizos, pero no por el veneno de la araña, sino por el torrente de emociones que estaban pasando en aquel momento—¡TODOS CONFIABAN EN TI, MALDITO HIJO DE PUTA! ¡Y TE APROVECHASTE DE ESO!
Se acercó y tomó al Duende Verde del traje para darle un puñetazo que lo matase de una vez por todas, mientras este no paraba de reír con su cabello pelirrojo y su nariz alargada, aquella figura que tanta calma le había traído en un pasado, aquel con quien había acudido para consejos en sus momentos más difíciles, un gran amigo de la familia.
—Por favor Howie… Contrólate…—pidió Norman Osborn.
Howard McBride era el Duende Verde.
Y ese rostro tan apacible al que tantas veces Lincoln había visto ayudar a su familia de repente se encontraba frente a él, desfigurado por una sonrisa que lo enfurecía, ese monstruo oculto en pieles de oveja con varias partes quemadas y con vendas cubriendo todo su pecho. Pero no había duda al mirar a los ojos, esos eran los vacíos ojos del Duende Verde, del monstruo que tanto tiempo había perseguido, el mismo que hace tan solo un par de meses lo había levantado hipócritamente de sus momentos más oscuros afirmándole que era un hombre de verdad.
Tantas veces que Lincoln había confiado en él, tantas veces que fue a la casa de los McBride de niño, todo eso, ¿No había significado nada?
¿Toda su vida y amistad con los McBride había sido una mentira?
—Veo que mi esposo te dio guerra.—dijo complacido al ver como había vuelto a abrir las heridas en el abdomen con las garras metálicas—Si fuera tú, yo me trataría esas heridas, JAJAJA, te lo aconseja tu doctor de confianzaaaaa.
Hablaba como un desquiciado, con unas ojeras que oscurecían sus ojos normalmente afables. El estómago de Lincoln se revolvía, no solo por la sangre que escurría, sino también por aquel descubrimiento, no podía ser cierto… No debía ser cierto.
—¿Utilizaste al oficial McBride como un último intento patético de defenderte a ti?—dijo con un hilo de voz el chico mientras sentía que le faltaba el aire y su puño temblaba—Eres un monstruo.
—Lincoln, por favor, somos monstruos.—dijo con una sonrisa autosuficiente el Duende Verde—De no ser por tu culpa, yo ni siquiera existiría…
—No… ¡NO!—gritó molesto—¡Tú no eres el Duende Verde! ¡NO PUEDES SERLO!
Estaba furioso no solo porque no se había dado cuenta antes, sino porque también ahora que sabía su identidad, ya no lo veía como ese monstruo al que debía detener a toda costa. Ahora era el padre de uno de sus mejores amigos, aquel que le había motivado diciéndole que era un hombre de verdad por afrontar todas las responsabilidades que tenía enfrente suya… Y al mismo tiempo tenía en frente a un sociópata, asesino, manipulador que estuvo a punto de matarlo a él y su familia en múltiples ocasiones.
—¿Por qué…?—dijo cayendo de rodillas al suelo—¡¿Por qué?!
—Porque es divertiiiiido.—dijo finalmente Howie mientras volvía a lanzar su risa desquiciada—Debiste ver tu cara cuando supiste mi identidad, jajajaja, tu estúpido rostro con cabello de estropajo y lleno de heridas…
—¡¿PORQUÉ?!—exigía saber Lincoln.
Pero el Duende solo hizo los ojos bizcos mientras reía descontroladamente y causaba que el chico llevase sus brazos a las orejas, no quería escucharlo, no podía escucharlo. Porque de hacerlo sabía que…
"AND YET DARKER WE WILL GO"
… aquella iba a ser su única oportunidad.
Las telarañas salieron al mismo tiempo, la del Capitán Stacy le dio en el brazo derecho justo en el abrigo, mientras que la de Gwen logró darle en el pecho mientras ella miraba directamente en dirección de Lincoln, el chico también miraba directamente hacia ella.
El tiempo pasaba lento, cada milésima de segundo era valioso tiempo que robaban a Tánatos. Aun seguían cayendo sin nada que los detuviera, hasta que Lincoln se sujetó a una de las vigas del segundo piso cuando faltaba muy poco tiempo para el estruendo y gastando bastantes de sus fuerzas debido a que casi lograba dislocarse los brazos por la velocidad a la que iba, el suelo se acercaba peligrosamente mientras la risa del Duende Verde crecía en sus oídos.
El chico dio un tirón en su dirección con toda su fuerza para detener la caída de ambos.
Pudo escuchar un potente:
Crack.
A tan solo centímetros del suelo se detuvieron tanto Gwen como George Stacy. El hombre colgando de su brazo levantado, mientras tenía la cabeza baja, la chica con los ojos cerrados y el cuerpo completamente tirado siendo sostenida solo por la telaraña.
La risa del Duende en la parte superior era lo único que hacía ruido a la redonda, la noche había consumido por completo al edificio. A pesar de que Lincoln temblaba débilmente por sus heridas se acercó al Capitán Stacy, estando este más cercano.
Tenía los ojos cerrados y el brazo colgando claramente dislocado, pero respiraba, el chico cortó la telaraña y lo bajó con cuidado.
—¡No a mí! ¡A GWEN!—gritaba el hombre con el hombro dislocado desde el suelo intentando levantarse entre tirones de dolor.
El chico rápidamente se acercó al amor de su vida.
Estaba suspendida a muy pocos centímetros del suelo, colgando de su telaraña que había dado en el pecho. Sus lentes gruesos habían salido volando debido al estirón hasta el suelo y se encontraban rotos. Su cabellera rubia se encontraba completamente desordenada y su rostro estaba tan apacible a pesar de todo el caos en el que estaban viviendo.
—Gwen… Lo logré… Te salvé.—dijo el chico acercándose y abrazándola.
Pero Gwen no contestó el abrazo, de hecho, no se movía.
—¿Gwen?—Lincoln la tomó entre sus brazos y cortó la telaraña.
Ambos cayeron al suelo, la chica seguía con los ojos cerrados y sin el menor movimiento visible en sus facciones.
Ni siquiera parecía respirar.
—No, no, no, no, no, no, NO…—fue como si algo pesado hubiera caído en el abdomen sangrante de Lincoln—No, por favor, Gwen… Despierta… Vamos…
Tenía la voz quebrada mientras grandes lágrimas se formaban en sus ojos.
—No me dejes… No me dejes solo Gwen…No te rindas… Despierta.—dijo ya sin poder contenerse y con las lágrimas recorriendo su rostro—Levántate, por favor… Por favor… Por favor…
Cada vez con un tono más agudo, incapaz de poder ocultar su dolor.
—No… NOOOO…
Lanzó aquel grito con el puño cerrado hacia el cielo viendo directamente al Duende. como si aquello fuera a devolverla. Solo podía pensar en destrozar la cabeza del Duende Verde entre sus manos, matarlo y verlo sufrir mientras él reía. Sus ojos nuevamente brillaron en un tono rojizo, pero esta vez uno más potente.
George Stacy incluso con sus heridas se acercó corriendo hasta llegar frente a su pequeña. Con su brazo sano tocó el rostro de su bebé. La niña por quien salía cada mañana a proteger la ciudad.
La razón de su existencia.
Su única familia viva.
—¡NOOO!—gritó el hombre tomándola de las manos del chico y abrazándola desesperadamente, aferrándose a ese cabello rubio que tanto amaba—¡DIOS NOOOOO!
Entre los llantos de ambos y las risas estridentes del Duende, fue lo que percibió al mismo tiempo que levantaba su brazo y regresaba el abrazo.
El Capitán Stacy se quedó paralizado mientras veía como su hija temblando hacia todos sus esfuerzos para darle un abrazo.
—¿Gwen?
—¿Pa…pi?
Estaba cansada, dolida y bastante golpeada. Intentaba mover sus piernas, pero no le respondían. La chica ni siquiera podía pensar en dónde estaban o cual era su situación, solo le importaba que su padre estaba frente a ella.
Y fue entonces que sintió como por su espalda rápidamente se acercaba un chico de blanca cabellera, igual que la de su papá, ambos abrazándola entre llantos que les hacían cerrar los ojos.
La chica soltó una lágrima, se sintió como la niña más afortunada de todo el mundo, las dos personas que más amaba se encontraban en aquel momento abrazándola. El Capitán incluso se quitó su chaqueta para ponérsela a Gwen y amarrar una de las heridas de Lincoln para que ya no sangrase mientras estos no paraban de abrazarse.
Ambos niños solo se concentraron en continuar con el abrazo que les traía tranquilidad en aquel momento tan oscuro.
Nada más importaba en aquel instante.
No importaba que las nubes del cielo cubrieran en su totalidad el ambiente amenazando a la ciudad con una potente lluvia, o las patrullas de policía acercándose a toda velocidad, tampoco las olas del mar a tan solo cien metros chocando fuertemente contra el puerto.
Ni siquiera ese sonido como metal rompiendo el aire acercándose a toda velocidad.
—¡TRAMPOSOOOOO!—era el grito furioso del Duende Verde completamente desquiciado.
El sentido araña de Lincoln se activó rápidamente, ¿Cómo había podido olvidarse de que el Duende seguía ahí? ¡Siendo un peligro!
Se preparó para…
Con su brazo sano el Capitán Stacy empujó tanto a su hija como al niño de golpe al ver el planeador acercarse a toda velocidad. Ambos niños se encontraban en el suelo cuando sintieron a la tabla flotante del Duende pasar justo por encima de ellos.
Pero el Capitán Stacy no pudo hacer nada.
Las dos puntas de la parte delantera se clavaron en su pecho y lo llevaron arrastrando por el suelo hasta que el Capitán Stacy chocó contra una de las columnas que sostenían el edificio. El Duende estaba montado encima y tomó de la cabeza al hombre para sonreír como si fuese un tiburón que acabase de comer una pieza de carne especialmente jugosa.
El mayor temor del Capitán George Stacy era que lo separaran de su bebé… Al ver abajo su herida en el pecho solo supo que esa separación era inevitable ahora y por algún motivo no tenía las fuerzas para luchar con el monstruo frente a él, ninguna ambulancia llegaría a tiempo.
—¡CAPITÁN!—gritó SpiderKid levantándose de golpe y dejando a una confundida Gwen en el suelo.
Lincoln corría a toda velocidad para acercarse al hombre, aun con el peso del abrigo envuelto en su herida del abdomen, pero la risa macabra del Duende se escuchó nuevamente, el chico volteó a verlo a los ojos, ahí a varios metros de distancia se encontraba el Duende Verde viendo con superioridad a los dos niños asustados como lo que eran, a la vez que presionaba un botón en su muñeca con una sonrisa endemoniada.
El corazón de Lincoln se detuvo nuevamente mientras miraba al frente e intentaba acelerar para salvar al Capitán Stacy.
Gwen miraba todo desde el suelo horrorizada, incapaz de poder mover nada que no fueran sus brazos, estiró uno para alcanzar a su padre mientras lágrimas de horror recorrían su rostro, lo había tenido todo para perderlo tan solo momentos después. No podía aceptarlo.
George tampoco podía aceptarlo, pero cada vez pensar se volvía más difícil debido a la sangre que estaba perdiendo, a George no le importaba ya, solo le importaba su hijita amada, miró directamente a Lincoln mientras sus pulmones se llenaban de sangre, no podía hablar, pero con los labios pudo comunicar:
—Cui…da…l…
Una potente explosión proveniente del deslizador del Duende Verde hizo estallar la columna donde antes se había encontrado uno de los hombres más valientes que Lincoln alguna vez conocería. Y también uno de los peores monstruos que jamás encontraría.
Intentó gritar y correr a pesar del calor, pero la onda expansiva lo alcanzó y lo lanzó volando varios metros con la mitad del cuerpo cubierta en flamas.
Ni siquiera pudo ver que Gwen salía disparada, girando violentamente en el suelo. Debido a su cercanía con la explosión no pudo escuchar nada más que un silbido agudo y distante proveniente del tímpano y… Solo otra cosa.
Esa risa.
Esa maldita risa endemoniada que ahora lo perseguía en sus pesadillas y estaba grabada a fuego en su mente.
La risa del asesino del Capitán George Stacy.
Se le acercó un asustado Peter Parker viéndolo en el suelo con la sangre saliendo a montones y con la mitad del cuerpo sufriendo quemaduras fuertes. Lincoln quiso decirle que fuera por Gwen, que vigilara a Gwen.
Pero si bien Tánatos no pudo reclamar su alma, sí pudo hacerlo con su espíritu, y cayó desplomado entre los gritos de Peter Parker para que despertase y la estridente risa del Duende Verde que aún se encontraba en sus oídos, a pesar de que lo vio estallar en mil pedazos, todo giraba, su estómago parecía revuelto por la daga que aún tenía clavada.
El mundo de Lincoln se volvió oscuro.
"CAN'T YOU SEE? YOUR WORLD'S A FANTASY!"
Ahora todo tenía sentido, en su mente finalmente encajaban las piezas del rompecabezas, y lo odiaba profundamente, prefería nunca haberlo sabido.
Peter lo ayudó a moverlo en lo que llegaba la policía, al final Matt debió haber respondido sus llamados de auxilio una vez llegó la noche y juntos lo movieron a un lugar seguro del cual Lincoln escaparía.
La policía ya había estado en la escena del crimen, por lo que no le fue difícil imaginar que una vez se dieran cuenta de la muerte del amado Capitán de policía George Stacy comenzaran a difundir la teoría que SpiderKid fue el que provocó la muerte, sobre todo con las múltiples telarañas que dejó en el sitio de construcción. Lo más seguro es que si cualquier reportero hubiese logrado esa información entonces ya media ciudad lo tendría como una verdad absoluta, aunque fuera la más pútrida de las mentiras.
Por eso Peter intentaba mantenerlo oculto, para que no aumentaran las sospechas, y él fue a hacer justo lo contrario a un perfil bajo, recorrió toda la maldita ciudad, reviviendo la pesadilla de día que tuvo en una noche, con tal de cumplir su venganza.
Y ahora lo tenía frente a él.
Al hombre que tanto le había quitado.
—¿Y Clyde?—dijo molesto.
—¡Él no sabe nada! ¡Weasley lo llevó a otro refugio después de que Howie le ordenara llamar a todos mis empleados más fieles!—gritó Norman Osborn—No quería que Clyde… Viera todo esto… Aun es muy joven.
Sentía perfectamente que esas lágrimas eran de cocodrilo, pero no le importaba, tenía sus dientes apretados mientras se acercaba hacia el Duende Verde con sus puños apretados y su respiración subiendo y bajando violentamente.
—Jajajajaja, ¿Qué vas a hacer? ¡¿Matarme?! ¡Ese no es tú estilo SpiderKid!—gritó Howie entre risotadas apenas conteniéndose—Todos creerán que mataste al Capitán, y luego a mi… ¡O déjame vivir y pasaré el resto de mi vida buscando como atormentarte! ¡Es una promesa! ¡Mataré a todas y cada una de las personas que quieres y aprecias iniciando por tus estúpidas hermanas que ni siquiera sospechan de ti y seguir con tus falsos amigos que no conocen quién eres en verdad! ¡Hasta que finalmente me ruegues porque yo te mate para acabar con todo ese sufrimiento!
Lanzó una nueva risotada fría.
Lincoln cerró los ojos, lo único que podía ver en su mente ya no eran los recuerdos vividos que había perdido, ya los tenía todos, lo único que veía era al Capitán Stacy atravesado en el pecho por la tabla voladora del lunático frente a él. Y podía seguir escuchando esa risa desquiciada.
Tomó una decisión e inhaló.
Levantó ambos puños enfrente del Duende.
Escuchó la risa estridente cada vez más fuerte.
Exhaló y dejó caer los puños.
Pero la risa no desaparecía, continuaba en su oído, como una maldición de la cual nunca se libraría, esa risa maldita que había arruinado su vida.
La risa de su mayor rival, su Némesis.
El Duende Verde.
Ya no debería estar riéndose, pero aun la escuchaba, tan cercana a su oído, como si estuviera en el fondo de su mente, persiguiéndolo por la eternidad.
Y tal vez, tras todo lo que hizo en el último día.
Se lo merecía.
Por lo que Lincoln acompañó a esa risa desquiciada mientras caía de rodillas y su llanto se expandía por su rostro.
—Cobarde…
"The best place to hide is insanity!"
Continuara…
Notas.— Este capitulo costo mucho hacer, pero creo que valió la pena hacerlo de esta manera jsjsjs. Gracias por su paciencia, esperen poco más para el final. Ah y como detalle, el Capitán le da 33 golpes en el pecho a Lincoln jsjs lástima que Lincoln no pudiera hacerlo de vuelta.
Solo dos capítulos más, muy pronto The Winner Takes it All…
