Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es CaraNo. Yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: This story is not mine, it belongs to CaraNo. I'm just translating with her permission. Thank you so much again, Cara!
Link del blog: https (dos puntos) / / caranofiction (punto) wordpress (punto) com
Capítulo 20
—¡Jasper! —Llamo a su puerta. Son solo las seis de la mañana, y ningún engendro Whitlock está feliz en este momento. Pero Jasper tiene que unirse a los vivos ahora—. ¡Despierta! ¡Tienes la reunión con Adidas en una hora!
Como resulta ser, mi hermano realmente me necesita como asistente, porque no tiene ni maldita idea por sí solo.
—¡No quiero! —se queja—. ¡Estoy durmiendo! ¡Vete!
—¡Agh! —Pateo la puerta mientras froto mi cuello. Realmente duele—. ¡Levántate! ¡Deja de actuar como si tuvieras doce años, imbécil! ¡No es mi culpa que estuvieras despierto toda la noche!
Es un gran día mañana. Chelsea va a jugar contra Liverpool en Stamford.
Todos parecen estar animados, Jazz siendo la única excepción, porque lo único que suena a su alrededor es su despertador. El cual él consistentemente ignora.
—¡Jasper Charles Whitlock! —grito—. ¡No me hagas llamar a Alice!
Sí, mi hermano tiene un enamoramiento con la hija de Mac. Ella está muy prohibida, así que Jasper prácticamente solo está comiéndosela con los ojos, soñando, y, y, y, eh, para ser honesta, creo que él la acechó una vez. Fue inofensivo, solo se aseguró que ella regresara a casa segura después de una noche afuera, pero aún así.
—¿O quizás debería llamar a Mac y contarle sobre tu pequeño enamoram...?
—¡Estoy arriba! —grita en respuesta antes de abrir la puerta.
Me fulmina con la mirada; le doy una sonrisa empalagosa.
—Eres diabólica, hermanita —espeta mientras pasa por mi lado.
Ignoro eso.
—¿Necesitas que vaya contigo? ¿Quizás que tome tu mano?
Él me muestra su dedo del medio por encima de su hombro, y tomo eso como un no. Eso es simplemente genial, porque mi cama me está llamando.
Un rato después, llaman a la puerta. Quiero ignorarlo, pero el llamador sigue tocando, haciendo que ignorarlo sea jodidamente difícil.
Caminando hacia el pasillo, coloco mi cabello en un rodete desordenado y alto, y entonces me froto los ojos, agradecida de haberme duchado anoche antes de la cama. De lo contrario, probablemente tuviera maquillaje por todo mi rostro porque tiendo a olvidar quitármelo.
¡Toc, toc!
—¡Estoy yendo! —grito—. Cielos.
Vestida con nada más que shorts pijamas y una camiseta sin mangas, abro la puerta.
Oh, carajo.
