— "Fue bastante tierno cuando pensaste que no podía entenderte." — Contestó Gardevoir, comunicándose telepáticamente. — "Permíteme un segundo, necesito hacer algo".
En cuanto terminó sus palabras, Gardevoir tomo del rostro a Steven y cerró los ojos.
El contacto físico, que establecía el pokemon con aquel humano, le permitía navegar dentro de las memorias y emociones de su cordial anfitrión, tomando de él toda la información que deseara.
— "Veo que eres una muy buena persona, Steven." —Dijo Gardevoir, luego de aquella pausa. — "Empezaba a creer que todos los humanos eran egoístas, maliciosos y pervertidos... Me siento muy feliz de que tú seas una excepción."
Steven no tenía un pleno control de su propio cuerpo, al punto de serle muy difícil llegar a articular palabra alguna; sin mencionar que todavía le eran ajenas las intenciones de aquel pokemón.
— ¿Por qué... me cuesta tanto... moverme? — Preguntó él, con esfuerzo.
Gardevoir sonrió tiernamente, cubriendo su sonrisa con la palma de su mano.
— ¿Por qué tienes tan mal concepto de los humanos? — Continúo el instructor. — ¿Acaso Tommy...?
— "¿Me hizo algo? "— Contesto Gardevoir, terminando su pregunta. — "Cuesta trabajo imaginarlo porque es un niño ¿Verdad?"
Resulto ser que el día que Tommy recibió a Gardevoir comentó de su adquisición a sus compañeros de clases, lo cuales terminaron por incitar en él comportamientos decorosos para con su pokemón.
— "El pobre muchacho estaba muy nervioso por las cosas que sus amigos querían que me hiciera". — Prosiguió ella, pausadamente. — "Sin embargo, me vasto con utilizar mis poderes para hacerlo olvidar aquel capricho..."
Steven noto en el pokemón un ápice de soberbia, tal como si se tratara de una persona.
— "Pero creo que hemos hablado demasiado." — dijo Gardevoir, recorriendo los pectorales de Steven con sus manos. — "No deseo desaprovechar este día..."
El esbelto y delicado pokemón parecía deleitarse recorriendo la piel debajo de la camiseta de Steven. Pasado un momento, Gardevoir se colocó en cuclillas, bajando el pantalón de buzo y la ropa interior del joven, hasta tener a su desnudo miembro entre sus manos.
— "Las cosas de adultos deben dejarse para los adultos". — Comento ella, mientras comenzaba a masturbar lentamente a su compañero.
Steven no podía entender como el cuidar del pokemon de su vecino había terminado con un acercamiento de esta clase. Más aun, y teniendo en cuenta, que la simple idea de hacerlo con un pokemón le resultaba totalmente inaceptable.
— "Aquí vamos...". — Dijo ella, mientras recorría con su lengua el miembro de su cuidador.
Aquello estremeció a Steven, atenuando un poco su nerviosismo al ser reemplazado por el placer de la delicada lengua de Gardevoir. Hubo un momento en el que ella pretendía introducir el miembro en su boca, pero esta era tan pequeña que desistió de intentarlo.
Mientras tanto, el placer acrecentado que sentía Steven, o la distracción del pokemon, parecían devolver el control de sus acciones muy paulatinamente.
— "Dime que disfrutas de esto tanto como yo, Steven". — Dijo Gardevoir, mientras lamia la punta del miembro de su compañero con un ritmo más acelerado.
Puede que sea por los dispersos poderes psíquicos de Gardevoir que el humano pudo llegar a moverse en algún momento. Steven tomo la cabeza del femenino pokemón con sus manos e introdujo su miembro con fuerza dentro de su delicada boca.
Gardevoir ya no se comunicaba con él mediante telepatía, pues el inesperado movimiento de este la tomo por sorpresa.
Mientras Steven penetraba la boca de Gardevoir, ella se limitaba a producir sonidos de placer, dejándose llevar por sus frenéticos movimientos.
Fue entonces que él llego a su límite, viniéndose dentro de la boca de Gardevoir.
El delicado pokemón parecía haber experimentado un orgasmo sincronizado con su compañero, pues permaneció anonadada mientras los blancos fluidos escurrían de sus labios.
— "Steven... eres... ¡Eres un...!" — Parecía regañar la Gardevoir, mientras tragaba poco a poco el blanco líquido.
También relajado, Steven se sentó en una banca cercana a él.
— "Es la primera vez, en mucho tiempo, que alguien me hace perder el control." — Confeso ella, agitada, mientras miraba a Steven con una pícara sonrisa. — "Creo que debería agradecértelo..."
Steven, aun recuperándose, apenas la escuchaba.
— "¿Quieres saber qué es lo que le ocurrió a la madre de Tommy?" — Dijo Gardevoir, con un tono de satisfacción en sus palabras. —"Un día la encontré conversando amenamente con una de sus vecinas. Ambas parecían tan cercanas la una con la otra, sin embargo, pude ver en sus pensamientos más profundos cuanto se odiaban... ¿Puedes imaginar cómo termino aquello?"
El esbelto pokemón se puso de pie, limpiándose de las gotas que cayeron en sus pechos.
— "Las hice besarse, acariciarse y amarse durante cada hora del día en que sus hijos no estaban en casa. No hubo un solo lugar donde ellas no terminaran compartiendo sus fluidos, gimiendo de placer y gritando una el nombre de la otra, como si de la última palabra que pudieran pronunciar se tratase. "—Terminó de narrar el pokemón, soltando una breve carcajada.
Una vez limpia, se acercó de nuevo a Steven y acaricio su rostro.
— "Que esta breve historia no te distraiga, Steven." — Dijo ella, viéndolo a los ojos. — "Aun pienso divertirme mucho contigo hoy."
