Lamentó que apenas llegar al pueblo este le recibiera con los rayos más cálidos de sol y la brisa más energizante que había sentido en toda su vida.
Pensaba que se merecía una bienvenida con una tormenta con granizos y bien cargada de rayos, truenos o cualquier otra catástrofe natural. Eso le haría entender, nada más llegar, que ese lugar no era su sitio, que nunca lo sería y que nunca lo iba a ser. Esperaba encontrarse con un lugar como Pueblo Caoba, dondé vivió su niñez junto a su padrastro Pryce, esperaba algo más frío y lúgubre. No un abrumador prado compuesto por todos los tonos de verde que en su vida había visto, lucía tan vívido, colorido y "feliz" que le resultaba molesto.
El pueblo no era muy grande, ya que este solo se utilizaba como un sitio de investigaciones, había al menos 6 casas cerca del laboratorio y nada más. "¿Cómo podían vivir las personas de esa forma?" Se preguntó. ¿Cerros, árboles y tierra? En serio, ¿era eso todo?. Aunque sabía que habían fotos que probaban que ella ya había vivido allí durante los veranos de su niñez, no recordaba absolutamente nada. Frente a ese paisaje añoró su hogar en Ciudad Azulona, aquel pueblo estaba tan alejado de la civilización y ella necesitaba ya mismo de los lujos de la ciudad como las grandes tiendas y cafeterías. Quería pensar que se había equivocado de pueblo, se sentía tan fuera de lugar que quería creer que el cartel de bienvenida junto al laboratorio donde se leía "Pueblo paleta" no era real, sino que podía ser producto de alucinaciones y falta de sueño.
Abrumada y disgustada caminó en dirección hacia la instalación apretando el puño en el asa de su bolso amarillo, salió tan apresurada de la ciudad que ni tiempo se dió en cambiarse de ropa, y allí frente a las grandes puertas metálicas del laboratorio intento acomodar su falda rojiza sacudiéndola con el dorso de su chaqueta celeste. Inspiró hondo y reteniendo el aire en sus pulmones empujó la puerta entrando en el lugar.
Ojeó rápidamente en ambas direcciones; el recibidor del laboratorio estaba muy iluminado gracias a los ventanales que iban desde el suelo de baldosa hasta el techo. Aunque las luces fluorescentes estaban encendidas, el interior se percibía cálido. En las paredes, reposaban cuadros con información de la zona. Junto a la puerta, una maceta sostenía un arbusto de Baya Atania y, a su lado, un sofá verde. Frente a él, se encontraba el mesón de recepción, donde destacaba una gigantografía del mapa de Kanto. A su costado derecho, unas puertas correderas que conducían hacia el área de investigación.
Se acomodó sobre el sofá cruzándose de piernas, dejando al costado su bolso para buscar con mayor facilidad su celular y avisar de una vez que ya había llegado al pueblo. Encendió el objeto y la pantalla principal arrojó una cascada de llamadas perdidas y mensajes, borró las notificaciones con desgano para luego buscar sus contactos.
Desde la puerta de corredera un par de ojos verdes le observaban, la miró detalladamente, haber si con ello podía descifrar su personalidad por medio de sus gestos, pese a que su postura podría parecer "segura" no dejaba de mover el pie que tenía en altura, era más que obvio que se sentía incómoda, eso era bueno, ella sabía de alguna forma que no pertenecía allí.
Dejó a un lado el material que llevaba en sus manos para acercarse a la chica de la cual tanto había oído hablar, su antiguo mentor decía maravillas sobre ella, siempre remarcando su belleza e inteligencia, pero él no podía ver más allá de eso, simplemente era una chica presumida de ciudad la cual había enterrado su pasado y traicionado a quien más le había querido en su vida. Definitivamente no podía ver nada bueno en ella.
—Imagino, que tú debes ser Blue —dijo entrando al recibidor, y la chica dirigió su mirada azulina hacia él.
No supo si debía alegrarse. Por un lado, la estaban esperando, le gustó el hecho de que fuera un hombre joven y atractivo que de seguro se acercaba para orientarla; y por otro, su ánimo no estaba para frivolidades como saludar o fingir interés mientras peleaba con el caos de sus pensamientos.
—Hola —se apresuró a responder—. Sí, soy Blue y estoy buscando al profesor Oak, él me pidió que lo esperara aquí. ¿Oak? —preguntó confundida leyendo el nombre en la credencial que le colgaba desde el cuello.
—El profesor Oak es mi abuelo —respondió desviando la mirada. "Al menos se hubiera dado el tiempo de investigarlo y parecer interesada" pensó—. Salió a hacer trabajo de campo, debe regresar en unos minutos —añadió intentando disimular su desgano.
—Hmm… ya veo, este lugar es muy bonito —mintió para no mostrar que tanta naturaleza le provocaba vértigo—, creo que nunca había visitado un lugar como este, pero imagino que no es todo, ¿verdad?—añadió temerosa.
—Eso depende del motivo por el cual estás aquí.
—¿Visita? —respondió confundida, y Green volvió a posar sus ojos verdes sobre ella con la intención de incomodarla.
—Hay quienes vienen aquí para investigar, en esos casos tienes una diversidad de zonas y rutas en donde ir a recopilar información Pokémon y hábitats —comentó con sequedad—. Pero si vienes de "visita", quizás deberías tomar la decisión de regresar, no hay nada atractivo en este lugar para ti.
—¿Disculpa? —dijo indignada. Intentó fingir y ser amable dentro de lo que le permitía su cansancio pero la actitud del hombre era algo que no podía tolerar. No llevaba más de 10 minutos allí y ya la estaban echando del pueblo —, ¿qué intentas decirme?
—Que no es de tu interés —dijo viendo como la chica comenzaba a cambiar su semblante. El personaje agradable que estaba caracterizado se esfumó sacando a relucir su altiva y orgullosa personalidad, así era como muchas veces la había imaginado.
—¿Y cómo sabes que no es de mi interés? —preguntó enojada frunciendo el ceño.
—Porque de ser así tú… —. "Hubieras venido antes" pensó quedándose con las palabras en la boca. La puerta de la entrada se abrió y el profesor sonrió con emoción hacia donde estaban.
—Hola Blue, ¡por fin estás aquí! —dijo acercándose a ella—, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi, en ese entonces apenas tenías 6 años, ahora eres toda una adulta.
—Sí, ya pasó un buen tiempo… —respondió avergonzada, once años había tardado en volver allí—, pero ¿mejor tarde que nunca? —añadió y Green soltó un resoplido.
—Oh, ¿ya conociste a mi nieto Green? —preguntó recordando que él también estaba allí.
—Sí —dijo llevando su mirada directamente hacia la de Green, y con una de sus mejores sonrisas respondió—, es bastante agradable.
—¿En serio? —preguntó confundido— suele ser bastante reservado…
—No, para nada, me habló sobre el pueblo, hay muchas cosas interesantes para ver.
—¡Sin duda alguna! —exclamó emocionado— puedes volver a visitar los lugares que te gustaban de pequeña.
—Debo volver a descubrir este pueblo, no recuerdo muchas cosas para ser sincera.
—Descuida, ya tendrás tiempo para recorrerlo, te fascinara —le sonrió. Green desde su lugar no podía creer lo cínica que era toda esa escena, no podía soportar tanta mentira, esa chica sabía cómo actuar y prefería mantenerse lejos de ella.
—Si me necesitas estaré en la otra sala —interfirió dirigiéndose a su abuelo—, tengo un par de cosas por hacer —se despidió casualmente y volvió a entrar al cuarto de investigación.
—Creo que le agradas, ja,ja,ja. —"Sí, no imaginas cuanto" pensó Blue. —Bueno, con respecto a lo que te trae aquí…— añadió en un tono más bajo. No eran buenas noticias las que le hicieron atravesar la mitad de la región.
—Si…—suspiró—, planeaba quedarme aquí unos días en la casa que era de mi "padre" y ver si podía ayudar con alguno de los proyectos en los cuales estaba trabajando aquí…
—Eso es muy lindo, eres una buena chica, tal cual como te recuerdo —dijo sonriendo con calidez—, espero que te guste el lugar —añadió aquel hombre buscando algo tras el mueble de recepción—. Ten, aquí están las llaves de la casa, deberías ir y acomodar tus cosas.
—Si claro, lo haría si supiera dónde está —comentó en un susurro levantándose para recibir el juego de llaves.
—Con gusto te enseñaría yo el pueblo pero ahora me encuentro muy ocupado, tengo unas reuniones que atender.
—No hay problema, si me da las indicaciones podré encontrarla —dijo recordando que la cantidad de casas que había cerca del laboratorio eran muy pocas, sería fácil dar con ella.
—Es fácil de llegar pero está a la entrada del bosque, preferiría que te acompañarán por esta vez.
"¡¿Qué?!" "¿En el bosque?" pensó intentando no verse tan aterrada. ¿Acaso esto era un castigó por menospreciar la pequeña villa y su estilo de vida? Ya había tenido suficiente, y ahora, ir a vivir en medio del bosque era el gran cierre para todas las desdichas que había vivido en los últimos meses.
—Lo siento —dijo Green volviendo a entrar al recibidor—, olvidé llevarme unos… ¿por qué me miran de esa manera? —Su abuelo tenía una sonrisa de "llegaste en el momento oportuno" y Blue… como si hubiera visto a un espectro.
—Green, podrías hacerme el favor de enseñarle a Blue este maravilloso lugar— le pidió sonriendo.
—¿Puedo negarme?
—No —respondió riendo. Serenamente se acercó a su nieto y le palmeó el brazo, alentando a ir junto a la chica—. Blue luego de que termines de acomodarte ven a casa a cenar, te estaremos esperando, mi nieta cocina increible.
—¡Está bien!
—Nos vemos más tarde.
El hombre se despidió con una sonrisa en sus labios, agitando su mano junto a los papeles dejando a ambos jóvenes solos. Green se dirigió a ella con una mirada fulminante, expresando su disgusto, ante sus ojos no era nada más que una chica interesada, que venía a aprovecharse de todo lo que su difunto "padre" le había dejado a su nombre.
En cuanto a ella, no se dejó intimidar, y mantuvo aquella mirada, aquel hombre comenzaba a desagradarle. Esta no fue una buena manera de comenzar…
