"Incómodo", total y completamente incómodo, esa era la palabra que describía a la perfección aquella escena. Aquellos ojos verdes se clavaron con disgusto en la mirada azulina de Blue, ella sin razón respondió a esa frialdad de la misma manera.
—Muchas gracias por tu amabilidad —comentó Blue.
—Eres tan molesta.
—Que curioso, me considero una persona muy encantadora.
—Si, claro.
—¿Puedo saber por qué te desagrado tanto?
—No soporto tu actitud tan falsa.
—¿Lo dices por lo de ahora? —preguntó confundida— No creí necesario hacer una escena frente a tu abuelo —añadió y Green resopló, tenía razón pero le molestaba lo fácil que le resultaba mentir.
—¿Ya podemos irnos? —dijo molesto— No tengo todo el tiempo del mundo.
—Eres tan agradable.
Seco, directo y frívolo, así demostraba ser aquel hombre. Sin importarle si lo seguía o no, salió del laboratorio con disgusto. Blue por su parte tomó una distancia moderada, así evitaban tener que cruzar palabras con él.
Una vez fuera se sorprendió, el hermoso cielo azul que le había recibido apenas llegar se estaba nublando, como si hubiera contagiado al pueblo con su mal humor, la brisa volvió a chocar contra su cuerpo haciéndola suspirar, por un momento olvidó el cómo era el exterior, ahora se veía rodeada de una naturaleza viva, salvaje, silenciosa y atemorizante que rodeaba el pueblo.
—Hagamos esto rápido —dijo Green volteando hacia Blue, y ella le respondió con una mirada atenta—. Detrás del laboratorio está el pueblo y más allá la ruta 1 que conecta con Ciudad Verde. Si necesitas comprar algo puedes ir allí, pero eso implica atravesar el bosque.
—¿Es la única opción? —preguntó con frustración, hace unas cuantas horas había hecho el trayecto pero evitó pasar por las tiendas de la ciudad para no cargar con tanto peso, y ahora tendría que volver a ir.
—Sí, además esa es la única ruta terrestre para salir de aquí, de todas formas si llevas un Pokémon con habilidad de vuelo el trayecto es relativamente corto.
—Entiendo —respondió resignada.
—Hacia la izquierda —dijo señalando la abertura del bosque—, como puedes ver, hay una pequeña entrada de mar, intenta no venir aquí de noche, el pueblo no es muy iluminado, podría ser un "poco" peligroso.
Blue solo asintió, le hubiera gustado preguntar más cosas como: ¿es una especie de puerto? o ¿llega hacia algún lugar? pero apenas terminó de hablar el hombre volteo sobre sus pasos para darle la espalda y seguir caminando en línea recta por el sendero de tierra hasta llegar frente a la hilera de árboles.
—Esta es la entrada del bosque, por esta zona sólo encontrarás Pidgey o Rattata, son inofensivos, intenta no molestarlos en la hierba alta —dijo sin darle mucha importancia mientras que la chica a su lado comenzaba a palidecer. "Pidgey" escuchó y automáticamente sintió su cuerpo enfriar, podría soportarlo pero si veía un ave más grande en ese lugar tomaría sus cosas y se iría.
Se adentraron en silencio al bosque, con cada paso resonaba el aire tenso que los rodeaba. La fría brisa entre los árboles parecía amplificar la incomodidad entre ellos. Ella mantenía la mirada fija en el suelo, evitando incluso el más mínimo contacto visual con los alrededores, podía escuchar el silbido de los Pidgey en las copas de los árboles pero no se atrevía a dirigir la mirada. Él, por su parte, observaba con desdén el paisaje que se extendía a su alrededor, sin dirigirle una sola palabra.
El sendero terminó donde comenzaba la densidad del bosque, y frente a ellos se alzaba una casa solitaria, envuelta en el verde de la naturaleza circundante. Su estructura de madera antigua parecía fundirse con el entorno, destacando así el tejado oscuro que asomaba una chimenea. Las ventanas, enmarcadas por madera desgastada, parecían ojos curiosos que observaban el bosque con atención. Finalmente en los cimientos el musgo se trepaba sin dejar dudas de que esa estructura llevaba muchos años ahí.
—Llegamos —dijo, llevó su mirada hacia su acompañante la cual sin un poco de vergüenza, veía a su alrededor con rechazo, estaba tan pálida. "Si odias tanto este lugar podrías al menos aparentar" pensó.
—Eh, al menos no queda tan retirado del pueblo —añadió con una sonrisa nerviosa.
—Sí —respondió sin interés— ¿Algo que quieras preguntar?
—Hm, de momento no —añadió desviando la mirada a su alrededor.
—Entonces ya me voy —dijo fríamente, pasando a su lado, dejando a la chica plantada en medio del bosque.
"Gracias" se dijo a sí misma con ironía, y temerosa volvió a posar su mirada sobre la casa de campo que solía ser de su padrastro, apretó las llaves que llevaba en su mano completamente nerviosa mientras terminaba de recorrer el pequeño trayecto restante.
Apresuró el paso al escuchar el ruido de las aves, para refugiarse del exterior en el porche de la entrada. "No es tan terrible" se dijo a sí misma después de inspeccionar rápidamente su alrededor, solo hay árboles. Relajó su mano, introdujo la llave y abrió la puerta.
Si el pueblo lucía solitario, esto era mucho peor, frío, empolvado y callado. Desde el recibidor se podía ver el salón principal. En el centro de la estancia destaca una imponente chimenea de piedra rodeada de librerías de madera tallada, repleta de libros de todas las formas y tamaños, frente a ella un amplio sofá de cuero y una mesa de centro de madera maciza llena de papeles y en la pared lateral un amplio ventanal que inunda la estancia con luz natural.
Tomó aire fuertemente animandose a pasar a la sala contigua, donde estaba la cocina y el comedor. La cocina está equipada con electrodomésticos básicos y una mesa de madera donde reposaba un pequeño cesto de bienvenida, con bayas de la zona entre otros alimentos, al menos ese sería un problema menos.
Volvió a la sala para dirigirse a las habitaciones restantes que se conectaban por el pasillo. La primera puerta correspondía a la habitación principal, dio un rápido vistazo, está decorada con tonos suaves y muebles de madera caoba, con una cama doble que le invita a lanzarse sobre ella pero no se atrevió a poner un pie allí, no quería lidiar con tener que vaciarla apenas llegar, seguramente aún contenía las cosas de su padrastro.
Siguió con la puerta del fondo del pasillo, en el centro se encuentra el baño, con azulejos blancos y una bañera con ducha, imploró porque al menos tuviera agua caliente, pero sería algo que revisaría más tarde.
Cansada se dirigió al último cuarto, el cual debía ser de "visitas", esa que había sido su antigua habitación, una vez dentro, le recorrió un escalofrío por el cuerpo, se sentía familiar pero no podía recordar absolutamente nada, al menos no de la forma en la que estaba.
Se quitó el bolso y lo vació sobre la cama, acomodando la escasa ropa que había traído en el ropero y colocando sus objetos personales en la cómoda junto a la cama. Abrió las cortinas y se dejó caer exhausta sobre el colchón. Había llegado al pueblo oficialmente, después de dos días de viaje. Durante esos días, su única preocupación era no pensar en nada más que llegar a su destino sin contratiempos. Y ahora, allí estaba, sentada con la mirada perdida en el oscuro bosque, con la mente nublada por pensamientos tumultuosos.
Esta era su primera crisis. Durante los últimos veinte años, su vida había sido una serie de cambios constantes: mudanzas, cambios de padres, el constante esfuerzo por hacer todo perfecto para recibir elogios y buscar consuelo en ellos. Pero la gota que colmó el vaso fue la ruptura de su relación de cuatro años. Justo cuando pensaba que finalmente estaba construyendo un lazo genuino, se rompió.
Sentía las lágrimas caer por sus mejillas, rápidamente comenzó a retirarlas con el dorso de su manga para no permitir que se acumularan, ya había llorado suficiente y no quería continuar con ello pero se sentía profundamente herida. Intentó relajar su respiración y controlar sus emociones, buscó en su bolso el móvil que mantenía en silencio, borró las notificaciones para no ver el nombre de su ex novio entre las llamadas perdidas y mensajes.
Estaba a punto de buscar en su agenda cuando vio que la pantalla se bloqueó. El teléfono comenzó a vibrar en su mano, la llamada entrante la tomó por sorpresa. Se levantó de la cama, buscando la mejor señal dentro de la habitación, y contestó.
—¿Silver? —preguntó temerosa esperando poder escuchar la voz de su hermano— ¿puedes escucharme?
—¡Blue! —exclamó preocupado— ¿dónde demonios estás? Luego de que hablamos vine a verte a la ciudad pero encontré el departamento vacío… parecía la escena de un secuestro —lo escuchó decir con cansancio en su voz— ¿Estás bien?
—Sí, solo decidí irme de allí, necesitaba "cambiar de aire".
—Un día de estos vas a matarme —suspiró resignado, Blue en ocasiones podía ser muy terca e impulsiva—, pero ¿dónde estás?
—Pueblo paleta.
—Vaya, ¿No encontraste un pueblo más lejano?
—Primero pensé en ir a Johto —comentó con una pequeña risita—, pero luego recordé que no tengo buenos recuerdos de ese lugar, pensé que aquí podría ser diferente —añadió y pudo escuchar la profunda respiración del chico.
—¿Continúa todo igual?
—Te mentiría si te digo que sí, no recuerdo este lugar en lo absoluto —respondió encogiéndose de hombros.
—Tampoco yo… —suspiró—, desde ese entonces han pasado muchos años…
—Si, pero lo hecho hecho está —dijo sin más, sabía que hablar sobre su padrastro era un tema incómodo y prefería evitarlo.
—En fin, ¿cuánto tiempo planeas quedarte allí?
—Quizás un mes o dos.
—¿Crees que sea una buena idea? Tienes una vida aquí.
—Lo sé, pero no se irá a ninguna parte —comentó resignada—, todo está bien aquí. Sólo finge demencia y olvídalo. No le digas a nadie dónde estoy.
—Está bien, iré a verte pronto —respondió y Blue sonrió para luego cortar.
Su vida familiar sin duda era un caos, pero el chico unos pocos años menor que ella era su parte favorita de todo lo que le había tocado vivir, era el único lazo que se mantenía presente en su vida.
Con los ánimos renovados se lanzó sobre la cama, acomodándose para descansar, al menos hasta la hora de la cena. Intentó dejar la mente en blanco para olvidar su desdicha pero la fría imagen de aquel hombre le llegó a su mente, "¿Lo volveré a ver esta tarde?", "¿Será que siempre es así?, se preguntó y luego recordó lo que dijo el profesor: "Suele ser bastante reservado…", claramente lo había notado pero eso le causaba mucha más curiosidad, "¿Por qué?", "¿Será solo una fachada o podría ser diferente?" se cuestionó, de cierto modo le intrigaba el actuar que tenía con ella y era algo que estaría dispuesta a averiguar, al menos con ello podría pasar el tiempo.
Por su parte Green miraba desde la ventana del laboratorio que daba a la casa del difunto investigador, frunció el ceño al recordar a su nuevo huésped y se contrajo en un gesto amargo. ¿Qué buscaba aquella mujer allí? No se fiaba de los caprichos de una niña de ciudad. No confiaba en que supiera apreciar el verdadero valor de todo. No quería perder más tiempo con ella, simplemente la ignoraría y se mantendría a raya con ella.
Comentario Autor:
¡Hola! Gracias por volver a esta historia, "Estrella" me hizo muy feliz leerte nuevamente en mis comentarios, quería decirte más cosas pero FF no me dejá responder ese mensaje.
Comenzaré a actualizar los domingos durante la tarde/noche. Si de casualidad quieren preguntarme sobre próximas actualizaciones y/o otras cosas pueden hablarme en mi instagram anónimo m.
Nos leemos!
