Short Story: GOKUXBRA
La peliazul se quedó en silencio al ver que su padre estaba acompañado, sin embargo, su silencio fue intempestivo debido a aquel saiyajin de cabellos alborotados, mientras su expresión cambiaba a una de gran sorpresa y asombro al ver como este giró su rostro y sus ojos dieron directamente con los suyos.
Goku la observó con detalle como si el asombro inundara sus ojos —¿Bulma? ¡Pero qué joven te ves! — comentó sorprendido ante la presencia de la joven mujer.
—¡Insecto! No es Bulma, es mi hija Bra— respondió Vegeta con el ceño fruncido al notar la expresión de su hija al ver a aquel saiyajin, siendo demasiado evidente.
—¿Bra? — preguntó Goku parpadeando varias veces sin apartarle la mirada de encima.
—Papá pensé que estabas solo, te estuve buscando— diciendo esto se acercó hacia Goku y lo observó con más sorpresa —¿usted es el padre de Goten verdad? —
—Asi es, me llamo Goku—
—El parecido es asombroso, parecen gemelos— respondió mirándolo impactada mientras le mostraba una sonrisa simpática.
—Debo decir lo mismo con Bulma, por un momento pensé que eras ella— respondió él con la misma expresión de ánimo, aunque después dirigió su vista hacia Vegeta y la sonrisa le desapareció al ver al otro saiyajin observar a su hija con una mirada afilada.
—¡Bra! ¿Qué haces acá? — cuestiono Vegeta.
—Solo… vine…— sus frases eran cortas, debido a que en ese momento se olvido por completo el motivo de su presencia, y debía recordarlo así solo este diciendo monólogos extraños causando la risa inesperada de aquel saiyajin de cabello alborotado. —Vine… para…—
—¡Bra! —
—Vine para decirte que saldré esta noche, como mi mamá no quiso que la interrumpamos, te lo digo a ti— dijo ella moviendo su cabello de un lado al otro causando más extrañeza en su progenitor.
—No dije que podías ir— respondió él en un tono seco haciendo que Goku entienda que tal vez no era buen momento de estar presente.
—¡Qué! — refuto la ojiazul con sorpresa, su padre nunca le había negado nada en su vida y estaría dispuesta a rebatir su decisión. —¡Ya tengo 19 años papá!—
En eso Goku sintió que estaba sobrando en ese espacio. —iré a ver a Bulma— dijo en un tono bajo para no interrumpir aquella discusión, mientras colocaba sus dedos en la frente y desaparecía delante de ellos, causando que la joven baje sus ímpetus disforzados al notar su ausencia.
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De pronto sus botas azules tocaron el piso de aquel laboratorio, observo por todos lados, había algunas cosas que habían cambiado desde la ultima vez que recordaba haber estado ahí, sin embargo, el buen gusto y olor seguían intactos, ese lugar le pertenecía a una mujer y tenia todo de ella, hasta el olor impregnado en las paredes. Dio unos pasos y fue hasta que por fin vio aquella espalda, era ella, apoyada contra el mesón observando cuidadosamente sobre su microscopio, en ese momento sintió como su corazón se aceleró, como sus manos empezaban a tener ese tick nervioso que hace mucho no sentía, así que sin poder evitarlo torpemente al avanzar movió un objeto causando bulla repentina, logrando que en efecto Bulma se quite los lentes y gire a ver quién era el intruso.
La sorpresa de ella se evidencio agrandando sus ojos mientras una sonrisa inesperada se dibujaba en sus labios. Goku trato de levantar el objeto pero por los nervios termino en el piso hecho pedazos, levanto la mirada avergonzado pero en eso, su expresión cambio repentinamente, aquellos ojos azules estaban sobre él, el silencio de ambos inundo el lugar, el saiyajin no pudo evitar en cuestión de segundos ver a detalle a esa mujer, sus facciones, su rostro, su cuerpo cubierto por aquel traje de laboratorio, se veía… tan bien, como siempre…
—¡Bulma! — expresó el saiyajin mostrando esa faceta de siempre.
Bulma sintió su pecho agitarse y la colera gobernarla en impulsos. —¡Eres un grandísimo idiota Goku! —le dijo desbordando sus sentimientos. —Sabes cuanto tiempo ha pasado, ¡eres un idiota! —
Goku se sorprendió por sus palabras, pero las entendía, al ver como ella mostraba ese reproche… —Diecisiete años, ¿Cuántos más? ¿Hasta que me muera? —
El abrió los ojos con real consternación. —No digas eso, solo fue… olvídalo, vine a verte, ¿Cómo has estado Bulma? — le dijo sonriendo como siempre, tan despreocupado.
Bulma no pudo con esa sonrisa, sus brazos cayeron derrotados mientras otra sonrisa se le hacia en su rostro… sin esperar más para sorpresa del saiyajin se retiro la bata blanca y fue corriendo hacia él, estrellando intempestivamente su cuerpo al de él y bordeando sus brazos a su torso, en un confortante abrazo. El sintió su cálido cuerpo cerca al suyo y como en otras ocasiones quiso mostrarse no afectado, sin embargo, había pasado tanto tiempo, que esta vez, hizo algo que nunca se atrevió hacer… bordeo sus brazos alrededor de la mujer y la apretó contra su cuerpo, permitiéndose aspirar su olor y sentirse aunque sea solo por ese momento, solo los dos…
—Goku, me da tanto gusto verte— dijo la peliazul por fin cortando ese contacto. —Justo hoy en la mañana decía lo mucho que te odiaba por desaparecer de mi vista, nunca te entenderé sabes, pero dime…¿Cómo has estado? —dijo ella animada sentándose sobre la silla de su escritorio.
Goku la quedo observando con detenimiento, no pudo evitarlo ni disimularlo, si bien ya no era la jovencita que el llego a conocer, tampoco estaba hecha una señora mayor, aun mantenía esa expresión joven, suelta y atractiva, en definitiva no parecía mayor, se le veía joven aunque adulta…. Eso le sorprendió en gran manera.
—¿Sucede algo? — le pregunto la peliazul al notar su intensa mirada.
—Ah no, no, no es nada, solo—
—No me digas— pronuncio Bulma interrumpiéndolo. —¿Se me ve mayor? — pregunto alarmada colocándose un espejo frente a ella. —Bueno han pasado diecisiete años Goku— dijo mientras observaba su rostro con detalle.
—Bulma—la expresión de Goku se tornó algo suspicaz. —Tu sabes que no se te ve mayor— él la conocía, y sabia que ella sabia perfectamente lo que veía en ese espejo.
—¿Es en serio? ¿No me ves como una señora de edad? Ahora tu te ves… muy joven—
—Yo diría que te ves muy bien, sigues siendo muy atractiva— dijo sorpresivamente al ver la expresión de ella para después corregirse. —Quiero decir que te ves joven, no aparentas tu edad— menciono algo nervioso causando la risa de ella.
—Bueno, debo confesarte que… shenlog me ayuda al respecto— diciendo eso le guiño un ojo.
Goku abrió sus ojos con sorpresa entendiendo ahora todo… —Vaya eso quiere decir que nunca vas a envejecer— comento con una sonrisa deductiva, con gusto de que ella aun le tenga la confianza de decirle sus asuntos personales…
—Depende, cuando vea que Vegeta empiece a envejecer, yo decidiré hacer lo mismo— respondió Bulma moviéndose de un lado al otro de su silla.
—Si claro… todo en base a Vegeta— menciono algo decepcionado, aunque claramente no mirándola directamente.
Bulma sintió el tono de su voz y aunque su mente volaba a mil dimensiones, trato de aterrizar, siempre fue así cuando estaba delante de él a solas, existía un aire misterioso y a veces confuso. —¿Qué tal tus peleas? Sigues con ese espíritu guerrero e impaciente por las batallas, ahora que has vuelto a ser muy joven, prácticamente un chiquillo—
Goku giro a verla directamente, esta vez su expresión se tornó seria, pero serena… —No soy muy joven Bulma, soy un hombre mayor, ya tengo más de 50 años, mi cuerpo no lo aparenta, pero mi mente ya no tiene la inocencia ni la inexperiencia de esa edad— contesto determinado, por alguna razón le incomodo que ella lo vea como un chiquillo lejano para ella, y no un hombre con quien si ella quisiera podría acostarse.
—Ya veo… tu manera de hablar dice mucho, has cambiado Goku, te veo más decidido— dijo con una sonrisa de satisfacción mientras se levantaba de su asiento.
Goku la observo a detalle como ella se apoyaba sobre su escritorio a alcanzar unos lapiceros, en ese preciso instante y como siempre lo había hecho, aprovecho para ver a detalle cada línea de su cuerpo, sus muslos, su cintura, su cabello, sus brazos, sus manos, ese gran culo que siempre deseo poseer, apretar, pero por su estúpida ética y moral, siempre se mantuvo como ese momento, con una mirada inexpresiva casi indiferente, ocultando sus verdaderos intereses, aunque a decir verdad, ella fue el único interés humano y carnal que se permitía guardar en los confines de su alma.
—Bien, aprovecharé que estas aquí y pediré muchísima comida, de la más deliciosa— dijo animada la peliazul mientras cogía su teléfono, pero en ese momento sintió la mano del saiyajin sobre la suya impidiendo que use el aparato.
—Hay algo que no te he dicho… Milk falleció hace unas semanas, fue un acontecimiento natural, parece que tenia una enfermedad y no lo sabíamos, como siempre parecía estar bien
—
Bulma al escuchar eso se llevo las manos a la boca consternada. —Oh Goku, no puede ser, lo siento tanto, perdóname no lo sabía— le repitió ella sosteniéndose la cabeza del asombro para después nuevamente estrujarlo en un abrazo, esta vez más fuerte, haciendo que se erice su piel.
—Bulma—
—¿Qué necesitas? Puedo ayudar en algo— cuestiono preocupada.
—No, tranquila, eso fue hace unas semanas, simplemente hemos estado un poco retraídos por eso—
—y yo culpándote por no vernos, cuando estabas en temas personales, me siento tan mal ahora mismo— dijo apenada.
—Bulma, estamos recuperándonos, yo fui a estar con Kaiosama unos días, Goten enfocado en la universidad más tiempo con Gohan, así que no te preocupes, ya estamos asimilándolo—
Ella ante las palabras de él, se separó unos centímetros y por instinto toco su rostro, los sostuvo con sus dos manos acelerando la respiración del joven. —Siempre estaré para ti Goku, ¿lo sabes verdad? — y diciendo eso acerco sus labios a su mejilla y le dio un tierno beso.
Goku se quedó detenido mientras aun percibía su olor cerca de él, como aquellos tiempos donde aun de niños podía existir cierto acercamiento, hasta que eso desapareció, ella volvió a alejarse.
—Siempre tan valiente Goku, a pesar de la dificultad— menciono ella cruzando sus brazos, mostrándole esa pose interesante de toda una mujer.
—No siempre lo he sido Bulma, a veces he sido un tremendo estúpido—
Ella giró su rostro dubitativo, él entendió que debía explicar sus palabras… —Hay cosas que por mi cobardía ahora me arrepiento de no haberlas hecho, tal vez algunas cosas hubieran cambiado, pero habrían valido la pena…—
Ella lo miro con profundidad… —¿Te arrepientes de no haberlo hecho? —
—Mucho, tal vez hubiera tenido que pelear a muerte, o decepcionar a algunos cuantos, pero seria feliz, al menos de saber que lo intente—
—No hubiera sido nada fácil, ¿Aun así lo hubieras intentado? — le pregunto ella que en su magníficamente mente deducía muchos escenarios sin imaginar o sin querer aceptar cual era el trasfondo real.
—Es como la pelea Bulma, me fascina pelear, pero yo voy al peligro y me sumerjo en él sin medir consecuencias y lo disfruto tanto a pesar de los resultados, así sean positivos o malos, pero si algo existe que nunca intente a pesar de mis deseos… para un saiyajin como yo, termina siendo frustrante y una decepción— dijo mientras se apoyaba contra la mesa.
Bulma se quedó anonadada ante sus palabras. —Me encanta escucharte, es algo tan personal Goku, que me permite tener un momento íntimo, con mi mejor amigo— sabia porque lo decía… en ese momento sintió que era lo mejor, dejar en claro su posición…
El sonrío en respuesta, entendiendo que era el momento una vez más de irse. —Bulma… existirá la posibilidad de volver a vernos cuando hayamos muerto, tal vez en una nueva vida— comento con una sonrisa de esas que ella tanto quería.
—No lo sé, pero… sería interesante volver a verte— le dijo con una mirada diferente, por primera vez Bulma Brief se sentía algo intimidada por las palabras de su amigo, era extraño pero incluso verlo a los ojos en ese momento se le hacia difícil.
Sin decir nada más al respecto Goku se despidió, no sin antes dedicarle la ultima mirada profunda que se permitía en su vida. —Adiós Bulma—
—¿Volverás a desaparecer de mi vista? — pregunto esta vez entendiendo el por qué.
—No lo sé— respondió con una sonrisa relajada, mientras desaparecía delante de ella, dejándola atónita por su encuentro, sintiendo con cierta nostalgia que podría ser el último.
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Al día siguiente, Bra caminaba con cierta pereza mientras se acercaba hacia el comedor, había tenido una noche de fiesta impresionante, al final termino convenciendo a su progenitor quien termino cediendo ante la cara de tristeza que su hija le dedico, así que era de esperarse que se apareciese con la expresión de sueño, pero de satisfacción. —¡Buenos dias! — saludo a todos los presentes con una sonrisa divertida, pero su sorpresa fue verlos un poco más serio de lo normal.
Bulma levanto la vista y la vio de arriba abajo, percatándose de sus atuendos…
—¿Qué sucede? — cuestiono la joven desconocedora de la situación.
—Nos enteramos que Milk a fallecido— comento apenada Bulma, mientras Vegeta continuaba sirviéndose sus alimentos aparentemente imperturbable.
—No puede ser, eso es una noticia triste— menciono la joven ojiazul, quien si la conocía, ya que en algunas oportunidades cuando ella era pequeña recordó haberla visto en su casa junto con Goten.
—Así es, ya le escribí a Goten, me sorprende que no me lo haya dicho, seguramente esta muy afectado— menciono Trunks
Bra se quedo pensativa… —Gohan, ¿lo han llamado?, él es muy cercano a nosotros—
—Si, ya lo hice y se encuentra bien, me dijo que lo de Milk fue una afectación natural y nada pudieron hacer pese al tratamiento—
—Es una lástima— fueron las únicas palabras que menciono Vegeta antes de seguir con normalidad su desayuno, aunque Bulma sabia que detrás de esas palabras existían más emociones que el jamás demostraría.
En ese momento ella se quedo pensativa, aquella joven divago en su mente recordando que entre ella y Goten existía una gran amistad, bueno una que otra mirada diferente, inusual y por momentos seductora, no lo podia negar, ese chico era muy atractivo ahora entendía de quien lo había heredado, resulto ser idéntico a su progenitor, aunque con algunas diferencias, Goku lucia más varonil y en su mirada se notaba su fuerza, por la seguridad de sus movimientos, algo que aun a Goten le faltaba desarrollar, aun tenía la mirada distraída de un joven adolescente.
—iré a ver a Goten, le daré mis condolencias personalmente— menciono la joven peliazul para sorpresa de todos.
—¿A Goten? ¿Cuándo iras? — le pregunto Trunks
—Hoy, iré a verlo a su casa, bueno nunca lo he hecho, pero me pasas la dirección— comento como si nada.
—Iras con tu hermano— menciono Vegeta con tranquilidad, sacando sin querer una risa contenida en Bulma.
—¿Qué? ¡no!, ¿por qué tendría que ir con él? — Contesto nuevamente indignada con su padre.
—Yo tampoco quiero acompañarte, tengo actividades en la empresa, papá me recargarías mucho—dijo Trunks quien recién estaba asumiendo responsabilidades con la compañía. —Yo iré a verlo después, lo invitare a tomar algo—
—Yo iré sola—menciono Bra con el gesto fruncido.
—Haz lo que quieras, solo sé prudente, recuerda que aun está en duelo—dijo Bulma como dando por finalizada aquella conversación mientras sujetaba el brazo de Vegeta para que acepte.
Vegeta alzo la vista y observo directamente a los ojos a su hija, y la entendía, sabía que era obstinada, orgullosa y algunas veces cretina como él, tenía la apariencia de su madre pero todo el carácter de un saiyajin, arriesgado sin medir peligros ni consecuencias y al ser su hija y saberse bella, eso se exponenciaba en su máxima expresión, así que solo sonrío de lado.
—Si sucede algo, será tu responsabilidad Bulma— dijo él volviendo a sus alimentos sin dar más explicaciones.
Bulma se quedo confundida con sus palabras, aun así, sonrío y miro directamente a Bra, quien se encontraba ya relajada pidiendo a la servidumbre sus alimentos.
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Los pies de la joven mujer tocaron por fin el piso lleno de hierva, había volado bastante tiempo mientras encontraba la dirección exacta entre tanto bosque, su fastidioso hermano por quererle complicarle su afanosa intención solo le dijo donde era más no indicaciones exactas de cómo llegar, tuvo que guiarse desde su gps, ya se las cobraría… dejando de pensar en su venganza con Trunks empezó a caminar entre el bosque, pasando cerca a una laguna y muchos arboles gigantescos, realmente el ambiente era muy agradable y relajado, nada que ver con la inmensa ciudad… siguió lo que le marcaba la ruta hasta que por fin a una distancia diviso una casa, no era grande pero se veía agradable a la vista, así que con prontitud se acercó hacia la puerta.
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Goku acababa de aparecer minutos antes, había llegado del otro mundo ya que después de ese encuentro con Bulma decidió distraer su mente y nada mejor que alguna buena pelea de entrenamiento, ingreso a su habitación completamente desnudo y se dispuso a tomar un baño, el agua helada era su favorito método de relajación, mientras el agua recorría su cuerpo ciertas sensaciones lo acosaban, por alguna razón se preguntaba si Bulma pudo identificar sus pensamientos… era absurdo debía olvidarse de eso, sin embargo en ese preciso momento, pudo sentir el ki alguien diferente en la puerta de su casa… por alguna razón no identificaba de quien era, no tenía la más remota idea, pero sabía que era una mujer…
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—Aquí vamos— diciéndose eso toco la puerta de aquella casa, pero no hubo respuesta, insistió y cuando por un momento pensó que mejor se iba, esa puerta se abrió.
Continuara…
¡Gracias por llegar hasta aquí!
AMAPOL
