Harry Potter: Una lectura distinta, vol. 8
Por edwinguerrave
Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008
El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000.
Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".
La Frontera Final (1)
Capítulo 23: Bajo Presión (2)
—Excelente idea —comento Vic, con cierta emoción en su voz, que Louis notó de inmediato:
—¿Qué te pasa?
—Que me emociona pensar que pronto será nuestra boda —respondió, tomando la mano de Teddy, quien sonrió y asintió ante los aplausos de varios. Bill los dejó hacer por unos minutos antes de comentar:
—No sé de que hablan, yo no les he dado el permiso.
—¡Papá! —exclamó Vic, sorprendida y extrañada a partes iguales.
—Eso lo hablamos en la casa —dijo Bill, sonriendo, lo que aplacó a Vic—, cuando regresemos.
—Cuando regresemos —repitió Neville, sintiendo un leve estremecimiento que notó Alice, quien rápidamente le dijo en un susurro:
—Tranquilo, hijo, todo va a estar bien.
—Eso espero —respondió, también en susurros. Mientras tanto, el atril con el nuevo capítulo se estaba ubicando delante de Dennis, quien frunció el ceño y se acomodó en su asiento.
—Bueno —sonrió al leer el título del capítulo—. Hay que reconocer que ese año estuvimos todo el tiempo Bajo presión. Por parte de todo —aclaró al ver varios ceños fruncidos—: las clases, el quidditch, lo que había estado pasando después de la batalla.
—¿También contigo, Dennis? —preguntó Colin, algo extrañado.
—Sí —reconoció el menor de los Creevey—, estaba muy preocupado por nuestros padres, especialmente por mamá. Cuando regresé de esas vacaciones de Navidad la dejé muy afectada, y me escribía casi todos los días pidiéndome que me cuidara.
—No lo dudo —concordó Molly—, de hecho, la entiendo.
Los hermanos sonrieron antes de que Dennis comenzara a leer.
Tan rápido como Harry había decidido pedirle matrimonio a Ginny, llegó el día de regresar a Hogwarts, y lo hicieron bajo una fuerte tormenta de nieve, como en pocos años habían vivido. Ron estaba emocionado, al igual que Hermione y Harry, de que compartirían el día de sus bodas, pero para eso faltaban unos seis u ocho meses, en los cuales se incrementaría la presión por aprobar los ÉXTASIS.
De hecho, el primer día de clases luego de las vacaciones les trajo, a los estudiantes de séptimo, las tareas más largas y complicadas que pudieran esperar, y generó en el grupo de amigos las primeras discusiones:
—Vamos, Hermione —le decía Ron, mientras intentaban hacer una extensa tarea sobre encantamientos modificadores de conducta para Krum—. Ayúdanos, tú puedes…
—Ron, ¡te dije que no! —bufó molesta, mientras comenzaba a trabajar en una extensa traducción de Runas Antiguas, que correspondía a un texto fechado a inicios del colegio—. Tienen que aprender a trabajar, y a hacer sus análisis por su cuenta… Vamos, Dil, a la biblioteca.
—¡Y de paso me tomaste como apoyo ese día! —exclamó Dil, sorprendida—. Yo ni me acordaba, sólo recuerdo que me halaste por el brazo y casi me lo arrancaste.
Eso provocó una carcajada general que atajó Hermione, totalmente sonrojada:
—¡De verdad lo siento, Dil! ¡No quería lastimarte! Pero es que Ron me tenía molesta —cambió su tono de voz a uno más firme—. De verdad, Ron.
El aludido sólo asintió en silencio, y ante la mirada interesada de los más jóvenes, sólo señaló el pergamino en las manos de Dennis.
—Amor, ayúdame —rogó Ron, tomando la mano de Hermione en el momento que tomaba un grueso diccionario de runas—. Krum me está masacrando, porque sabe que nos vamos a casar.
—No seas mentiroso, Ronald Weasley —dijo Hermione irritada, mientras se soltaba—, que sabes que no es por eso…
—Ajá, ¿y según tú, por qué es? —preguntó Ron, comenzando a impacientarse.
—Porque te estás bloqueando y dejas que tus nervios te ganen la partida, igual que en el quidditch… Ron, tú sabes —le dijo mientras le sostenía la cara con las manos, bajando la voz, luego de gritarle lo primero—, necesitas confiar más en ti, amor; yo no quiero ser tu muleta, quiero ser tu apoyo, y si eso implica dejarte sólo con las tareas, así voy a hacer…
Luego de un fuerte suspiro, y un beso, Ron respondió:
—Tienes razón, Mione, necesito confiar en mí mismo… Quédense, yo me siento con Harry en aquella mesa, para no molestarlas, y cualquier duda les preguntamos desde allá.
—Está bien, Ron, me voy a quedar, además, ya están a punto de cerrar la biblioteca.
—Eso es amooooooooooorrr —exclamó el coro de bromistas, provocando risas y un ¡Beso, beso, beso! que no se calmó hasta que los esposos se besaron rápidamente.
Luego de casi cuatro horas, Harry y Ron lograron terminar sus tareas, y Hermione, como siempre, les revisó y corrigió los errores.
—Tú también los tenías malacostumbrados, Hermione —le comentó Lily, haciendo reir a varios.
—No le hagas caso, Hermione —intervino Sirius—, que la pelirroja también le revisaba la tarea a Cornamenta.
—¿Perdóoon? —replicó Lily, volteando a mirar a Sirius—. Creo que fue una sola vez, en séptimo, por una tarea del profesor Flitwick y porque no había ido a clase por estar en enfermería. De resto ustedes ni siquiera necesitaban la ayuda de Remus.
El aludido asintió en silencio.
—Es cierto —reconoció la directora McGonagall—. Podían ser extremadamente revoltosos, irreverentes o bromistas, pero fueron muy buenos estudiantes además de, en el caso del señor Potter, destacado jugador de quidditch.
—Como siempre —replicó James—, Minnie sabe apreciar lo bueno.
—No te pases, Potter —reclamó la directora McGonagall, provocando risas que rápidamente acalló con un gesto a Dennis.
El quidditch también se estaba afectando por la enorme cantidad de tareas, Harry apenas podía programar una práctica a la semana, por lo que el resultado del segundo juego de la temporada, que ganó Slytherin a Ravenclaw apenas por treinta puntos, lo puso sumamente nervioso:
—Muchachos —dijo en una práctica del equipo—, Ravenclaw está muy fuerte, sus cazadores son lo mejor que hemos podido ver… Sé que contamos con Ginny, Dil y Natalie, que son excelentes las tres, pero necesitaremos apoyo de Dennis y Michael, tienen que machacarlos con las bludgers, y defender a las nuestras, y que Ron se destaque, como siempre haces… Por supuesto intentaré capturar la snitch lo más rápido posible, y que nos permita ganar por un buen margen…
—Harry —dijo Natalie, la menuda pero efectiva cazadora—. Confía en nosotros, que no te vamos a defraudar… Vas a ver que cuando juguemos con Ravenclaw no nos van a ver el rastro.
—Sí, amor —ratificó Ginny—. No van a tener oportunidad con nosotros.
—Lo sé, pero no está de más recordarles eso… Me gustaría que termináramos ganando la copa invictos.
—Harry —dijo Dennis Creevey, con voz seria—. Si nuestra vida dependiera de eso, lucharemos para lograrlo.
Colin volteó a ver a su hermano, quien había leído eso con igual sentido de seriedad.
—Creo que fuiste demasiado dramático, Den —comentó Colin.
—O demasiado profético, diría yo —aclaró Dennis antes de retomar la lectura. Lavender y Parvati levantaron levemente las cejas mientras Lilu, Hugo y Alisu abrían sus ojos con expresión de miedo creciente.
Cuando la reunión terminó, Harry, Ron, Dennis y Michael se dirigieron a los vestidores de caballeros, a cambiarse las empapadas túnicas de quidditch por las de clase, cuando de pronto colapsó una pared al lado de Harry, cubriéndolo de trozos de madera y yeso. Rápidamente los demás ayudaron a salir a Harry, mientras Ginny, Dil y Natalie corrían a ver qué había pasado.
—Harry, ¿estás bien? —gritó Ron, entre el tumulto de escombros y la nube de yeso.
—Sí, creo que me fracturé el brazo de nuevo —dijo Harry, entre quejas de dolor.
—¡Papá! —exclamó Lilu, mirando a Harry, quien le comentó:
—Tranquila, esta vez no hubo quien me borrara todos los huesos del brazo.
—Papá —reclamó Lilu, algo molesta—, con eso no se juega.
—¡Vamos, Lilu! —reclamó JS—, ¡No seas tan amargada!
—No es amargura, Jamie —replicó la chica—, tú no pasaste mala noche soñando cosas feas que le pasaran a papá.
—Lo sé —dijo JS, tomándole la mano a su hermana—, y no te creas que no me quedé pensando en eso cuando nos fuimos a dormir de nuevo. Me costó dormir.
Al no comentó nada, pero sus gestos demostraban que también le había costado retomar el sueño.
—Ron, Harry, ¿qué pasó? —gritó Ginny, mientras corría hacia su hermano.
—No se —respondió Ron, mientras Dennis ayudaba, despejando un grueso bloque de madera y yeso con el encantamiento levitador—. De repente oímos un crujido y toda esa pared se vino abajo, y lo tapó todo con el polvo…
—Ah, cuidado, Michael —le dijo Harry cuando, al intentar ayudarlo a salir, estuvo a punto de halarle el brazo fracturado. En ese momento, Madame Hooch llegó a los vestidores y vio el desastre, por lo que ayudó a despejar los escombros, y ayudó a Harry a salir, para verle las heridas.
—Parece que aparte del brazo, y unos cuantos raspones, no tienes más nada, Potter… Anda a la enfermería, que te curen el brazo, ya voy a informar a la directora de esto… Esta pared es nueva, la colocaron cuando reconstruyeron el campo… No entiendo cómo colapsó…
—¿Un atentado? —preguntó Vic, extrañada.
—Pues eso parece —reflexionó Teddy—, el tema es cómo lo hicieron.
—Me gustaría saberlo —comentó Moody con uno de sus típicos gruñidos.
—Buena pregunta, profesora… Vamos, Ginny, Ron, muchachos —dijo Harry, sosteniéndose el codo izquierdo con la otra mano, para hacer un soporte de su brazo fracturado.
Ron tomó las dos escobas y los dos bolsos, mientras Ginny, aún vestida con la túnica de juego, abrazaba a Harry para darle apoyo. Atrás, Dil, Dennis, Natalie y Michael cerraban ese extraño cortejo. Cuando Hermione vio llegar a los muchachos y seguir sin pasar a cenar al comedor, dejó su cena a medio camino, y corrió (—¡Ya va! —exclamó Hugo—, ¿y eso? —pero no recibió respuesta al momento), siguiéndolos hasta la enfermería, donde preguntó a Ron, quien estaba pálido:
—Ron, ¿qué pasó?
—No se —respondió automáticamente—. Estábamos cambiándonos luego de la práctica, y de repente todo se llenó de polvo y oí un grito, cuando vi, una pared del vestidor se vino abajo y aplastó a Harry… —Hermione contuvo un gritito de horror, pero Ron le puso la mano en el hombro, continuando su relato—. Según Madame Pomfrey, sólo se fracturó el brazo, pero pudo ser peor…
—¿Y tú? ¿Cómo estás?
—No, nosotros estamos bien, Harry fue el que se llevó el golpe.
—¿Y las chicas? —repreguntó Hermione.
—Ellas están bien físicamente, Ginny está con Harry, angustiada, por supuesto; Dil y Natalie están bien, ahí vienen…
—¿Qué les dijo Madame Pomfrey? —les preguntó Hermione al verlas salir, junto con Dennis y Michael.
—Dice que tiene que pasar la noche en la enfermería, Ginny se quiere quedar con él —respondió Natalie, algo afectada.
—Bueno, vamos a pasar a verlo —dijo Ron, a lo que Dil respondió:
—Ok, nos vemos en la Sala Común, esto me espantó el hambre.
—Un momento, Dennis —pidió Hermione, para luego hacer voltear a Hugo y decirle—: No los acompañé a la práctica, como algunas veces hacía, porque estaba terminando la traducción de runas de la que se habló al inicio del capítulo.
—Ah —exclamó Hugo—, ya eso es otra cosa.
Dennis, quien se había adelantado en la lectura, preguntó:
—Harry, Ginny, ¿les gustaría leer lo que hablaron ese momento? —Ambos se vieron, sonrieron y asintieron, por lo que la Sala hizo materializar unos pergaminos delante de ellos, además de Hermione y Ron. Dennis aclaró—: Yo leo al narrador, ¿está bien? —Con la respuesta afirmativa de los cuatro, comenzó a leer de nuevo:
Al entrar, encontraron a Harry ya enfundado en un pijama, con el brazo izquierdo en cabestrillo, en una cama, y a Ginny a su lado, con rostro serio, y rastros de haber llorado.
Dennis hizo señas a Harry, comenzando la lectura a varias voces.
—Pero bueno, Ginny –le decía Harry, mientras acariciaba su cabello con la mano derecha—, Es una sola noche que voy a pasar en la enfermería, no me estoy muriendo, ni pretendo hacerlo.
—No digas eso ni en broma –le respondió Ginny, con los ojos llenos de lágrimas, lo que de alguna manera sorprendió a su novio (—Y a mí misma, lo reconozco —aclaró Ginny antes de seguir)—; tú no sabes cuantas noches de angustia viví, mientras —señalando a los tres— andaban cazando a Ustedes-Saben-Quien, y yo sin saber nada de ustedes, si les había pasado algo malo… Apenas tuve respiro cuando vi el galeón del Ejército de Dumbledore brillar, como cuando nos convocaba a las prácticas, lo que me dijo que estaban bien… ¡No podía dormir sin saber de ti! —le dijo, mientras golpeaba a Harry en el hombro derecho, llena de una rabia que ninguno de los tres había conocido en la usualmente gentil Ginny (esto la sonrojó ligeramente, pero mantuvo la firmeza de la voz)—. Tú, dándotelas de salvador del mundo, y ellos —volviendo a señalar a Hermione y Ron, mientras respiraba ruidosamente—, siguiéndote la cuerda, mientras que yo sufría aquí encerrada sin saber de ti… —diciendo esto, volvió a hundir su rostro en sus manos, dejando a los tres amigos viéndose incrédulos. Hermione atinó a decir:
—Ginny, de verdad lo sentimos… —se acercó a tomar del hombro a su cuñada, que le rechazó el gesto, al contacto de su mano—. Sabes que si hubiéramos podido, les hubiéramos avisado, pero necesitábamos movernos en silencio, si nos hubieran encontrado antes de tiempo, todo hubiera sido distinto…
—Todo ocurrió cuando debió ocurrir —intervino Dumbledore con tono filosófico—, ni antes ni después.
—Con el tiempo lo comprendí —reconoció Ginny, para luego señalarle a Harry que tenía que leer él.
—Es verdad, Ginny —le dijo Harry, mientras volvía a acariciarle su melena pelirroja—. Intentamos protegerte, tanto a ti como al resto del colegio… No te creas que yo no pensaba en ti, cuando los días se hacían lentos, y no encontrábamos respuestas para muchas cosas, te buscaba en el Mapa del Merodeador, preguntándome cómo estabas, qué estarías haciendo, y si seguías pensando en mí…
—¡Por supuesto que pensaba en ti! —exclamó furiosa Ginny, volviendo a ver a Harry a los ojos—. ¡Pensaba en lo que podíamos vivir y no estábamos viviendo! ¡Harry, yo temo cada instante del día que te pase algo malo, más grave que sólo una fractura! ¡Yo te amo, Harry!
De pronto, se le abalanzó a Harry, abrazándolo mientras intentaba no llorar. Él sólo podía abrazarla con su brazo derecho, lo que hizo, mientras miraba a Ron y a Hermione con cara de "no sigan provocándola", lo que hizo decir a Ron:
—Ehhh… Bueno, ya sabemos que vas a estar bien… Nosotros vamos a cenar… Emmm… ¿Vienes, Ginny?
—¡Papá! —exclamó Rose entre las risas de varios.
—¿Cuándo no es que Ron piensa con el estómago? —comentó Charlie, haciendo reir a Nadia. Ron sólo encogió los hombros, mientras que Parvati y Lavender intercambiaban comentarios sólo con las manos.
—Sí, vamos, aunque no tengo hambre… —dijo mientras se secaba una lágrima y besaba a Harry, quien luego se despidió de Ron y Hermione. Salieron, y Harry se quedó reflexionando sobre lo que Ginny les confesó, de sus angustias mientras ellos luchaban por encontrar y destruir los horrocruxes.
—Aunque no lo crean —intervino Harry, mientras los pergaminos desaparecían—, me costó tomar el sueño intentando imaginar todo lo que había vivido Ginny. Fue una noche muy larga.
—¡Viste! —dijo Ginny, lo que provocó algunas risas—, ¿viste lo mal que uno se siente por eso?
—Por eso no dudaste en dejarme… —comenzó a decir Lilu, pero Ginny inmediatamente la interrumpió:
—Exactamente. Ahora, dejemos que Dennis siga leyendo, que no lo hemos dejado, ¿te parece?
Lilu sólo encogió los hombros, y Ginny, sonriéndole a la niña, hizo señas a Dennis para que siguiera leyendo.
Luego de pasar la noche en la enfermería, Harry se reincorporó a las clases, que seguían teniendo un nivel de exigencia que no habían tenido anteriormente. La profesora Polly los había hecho convertir una docena de pollos en veloncillos, Flitwick los mantenía practicando encantamientos de control mental, mientras que Krum les enseñaba los hechizos de protección mental, generando un agotamiento colectivo, que se notaba en las noches, cuando todos los estudiantes de séptimo se reunían en la Sala Común y se disputaban las mesas que no ocupaban Harry, Ron, Hermione y Dil, pues había una especie de "norma no escrita" de respetar la mesa más próxima a la chimenea, la favorita del (ahora) cuarteto (Los Gryffindor en la Sala asintieron, provocando algunas risas). Una fría noche de principios de febrero, estaban terminando un informe para Herbología, cuando Harry les preguntó:
—Ustedes no han oído más nada de lo que pasó en el vestidor del campo de quidditch, ¿verdad?
—No, sólo que no entienden como se desplomó la pared —respondió Ron.
—Por los pasillos de las mazmorras escuché a Franz y su pandilla decir que "lástima que a Potter no le cayó la pared en la cabeza", para mí que esos deben saber algo. —comento Dil, en tono sombrío.
—Bueno —terció Hermione—, no es de extrañar que los de Slytherin se lamenten, siempre han deseado que a Harry le pase algo para que no juegue y les gane.
—Todo el tiempo era así —intervino James—, creo que esa fue una de las razones que nos llevó a ser como éramos con los Slytherin, para evitar que nos atacaran a nosotros.
—En mi época fue igual —reconoció Charlie—, creo que cada año intentaban dos o tres "accidentes" para que yo o alguno de los muchachos se lesionara.
—Cierto… Eso me recuerda que en dos semanas es el juego contra Ravenclaw, y voy a tratar de tener dos prácticas por semana, para recuperarnos y comenzar a prepararnos para ese juego.
—Por lo pronto —dijo Ron en un bostezo—, vamos a dormir, yo estoy agotado, y a este informe no le veo pies ni cabeza…
—Ay, Ron, no sé cómo puedes pensar en dormir a esta hora, con tanto que hay que hacer —le respondió Hermione, con un toque de molestia.
—Me estoy quedando dormido, y dormido no pienso…
—No, no piensa, ¡ronca! —dijo Harry, riéndose y recogiendo los libros—. Pero tiene razón, vamos a descansar, mañana seguimos. —Aunque se sonrió por la ocurrencia, Harry aún pensaba lo dicho por Dil: "Verdad que sí, los de Slytherin deben saber algo; aunque Malfoy no esté, siempre pueden estar en contacto, comunicándose… No huele bien eso…"
Draco miró con interés a Harry, aunque no hizo ningún comentario. Mientras tanto, habían estallado las risas en la Sala.
—¿Papá roncaba cuando estaba en Hogwarts? —preguntó Hugo extrañado.
—Sí —respondió Seamus—. No era todo el tiempo, eso sí, pero cuando roncaba era tremendo.
Neville asintió entre el alboroto de los bromistas, quienes reían a carcajada batiente.
—Gracias a Merlín ya no ronca tanto —comentó Hermione—. Solo cuando llega extremadamente cansado de alguna misión y no toma alguna poción reconstituyente.
—Creo que así le pasaba a James —dijo Lily—, cuando llegaba a casa después de alguna misión y estaba muy cansado, roncaba porque no dormía como normalmente dormía.
—¿Y cómo era eso, abuela? —preguntó Lilu, curiosa.
—No se puede decir, jovencita —respondió Lily, sonriendo maliciosamente—, porque eso es privado.
Algunas risitas se dejaron escuchar, a la vez que Lilu se sonrojaba levemente, por lo que James dijo:
—No te preocupes, Lilu. Cuando llegue el momento, descubrirás como evitar que tu pareja ronque. Por lo pronto, me tocará leer el próximo capítulo.
Notas al pie:
(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings
(2) Queen (en colaboración con David Bowie): "Under Pressure", editado en el álbum "Hot Space", de 1982 © Queen. Disponible en: watch?v=-pcE1_c7nJ0
Buenas noches desde San Diego, Venezuela, y feliz día de la Divina pastora de las almas! En Venezuela, especialmente en el estado Lara, los 14 de enero se celebra la advocación de la Virgen María que "guía al rebaño de las almas hacia su hijo, el Buen Pastor", por eso esa pequeña mención previa a comentar este capítulo de hoy, donde se unen las circunstancias que poco a poco se han ido tejiendo, como es la alegría por las buenas noticias junto con la tensión que provoca ese "accidente" y las consecuencias, donde se entiende porqué la usualmente "curtida" Ginny se quiebra ante la imagen de un Harry lesionado, llevándola a recordar esos duros momentos de separación por las circunstancias que todos ya conocemos, y que de alguna manera han guiado esta línea temporal creada con "la Frontera Final". Por ello les agradezco su compañia (y paciencia) semana tras semana, con sus visitas, sus marcas de favorito, sus alertas activadas y sus comentarios, como los que dejaron esta semana KariPM (Qué bueno que lo hayas disfrutado, eso me hace sentir que todo va bien, y sí, siempre he pensado que es un momento ideal, que me lo inspiró un viejo fanart) y creativo (Seguramente saldrá la referencia a "Sr. y Sra. Potter", porque como saben, soy asiduo a colear referencias y memes de cultura popular en los insertos de la Sala). Gracias por seguir acompañándome en esta "locura astral de tres generaciones y ocho libros"... Feliz reinicio de actividades y les deseo (otra vez) un exitoso 2024!
