¡Hola! ¡Vuelvo con el siguiente capítulo, lo más a tiempo que puedo! Aun no se verán en vivo y directo, pero ya están cerca. No los mantendré alejados por demasiado tiempo, pues mis partes favoritas al escribir, son cuando comparten.
¡Espero que les guste y gracias por la paciencia! Si ven de nuevo algún SPAM horrible como el anterior me avisan. Porque en la APP del teléfono no puedo verlos y tengo que entrar a alguna computadora para borrarlo.
Sin nada más que agregar... ¡COMENZAMOS!
Capítulo 18 - Continua la historia de NATSU DRAGNEEL.
Los segundos de silencio que hizo, se sentían como un objeto filoso rozando mi piel. Lucy podía ser una bruja si quería, y ahora tenía todo el derecho de serlo. No solo estaba el tema de mi hermana, también el haberle ocultado cosas y…
-Estamos hablando – Sonaba molesta, pero no me había cortado - ¿Qué necesitas?
-Tengo… Quiero contarte algo y… - Me rasqué la cabeza – No me parece buena idea hacerlo sin verte.
-¿Te hago una video llamada?
Busqué mi auto con la mirada, prácticamente corrí hasta él y me acomodé en asiento de atrás - ¡Sí!
Colgó, tardando aproximadamente 30 segundos en volver a aparecer, como una ninfa del bosque en mi teléfono, es tan bella - ¿Esa es la misma habitación? – El color no lo recordaba, las paredes de la que yo conozco eran blancas.
-No, es el mismo hotel, pero otra habitación – Ese cambio no me gusta.
-¿El acosador?
-Si… Mi tía contrato guardaespaldas y todo para cuidarme – Un investigador privado sería más útil.
-¿Te encuentras bien? – Se la notaba cansada, al menos es lo que su semblante me transmite.
-No… - Parecía que me miraba el alma con esos grandes orbes chocolate - ¿Qué ibas a contarme?
Mi cabeza buscaba una manera de comenzar esto, es una historia que jamás se la he contado a nadie, ni una sola persona sabe lo que pasó por mi cabeza en mis años de juventud – Me parece que ya sabes el tema del que quiero hablarte.
-No exactamente, puedo hacerme una idea. Pero si no me lo dices.
-Es sobre mi hermana, hermanastra… - Respiré profundo – Le diremos Lisanna para que se entienda – Solté el aire de golpe. No había manera de contar esto y parecer normal.
Le relate mi vida desde que la conocí. Cómo el pequeño Natsu Dragneel de 10 años conocía por primera vez a su hermana, el darme cuenta que me gustaba cuando tenía 16 y mí descubrimiento de este año. Cada palabra que salía de mi boca, parecía errada. No había frase bien sonante y eso que aseveré muchas veces que no estamos relacionados por sangre.
Lucy me escucho con paciencia, no interrumpió mí relato en ningún momento. El hecho del silencio absoluto, me tenía más en vela – Me perdí, tú no eres el hijo del señor Dragneel entonces – Asentí con la cabeza – Pero llevas su apellido.
-Legalmente, si soy su hijo. Esto algo así como un secreto familiar. Me hice la prueba de ADN hace algunos meses y ahí salió a flote todo el tema sanguíneo – Estaba moviendo la cabeza en señal de afirmación, pero se quedó en silencio otra vez por casi un minuto.
-¿Llevas enamorado de ella desde los 16? – Torció los labios – Eso es mucho tiempo.
-Estuve enamorado de Lissana, porque creí que… Era yo mismo cuando estaba a su lado – No podía entender lo que veía en sus ojos – Poco después de averiguar mi origen o la falta de conocimiento sobre este, fui a .
-El resto de la historia ya la conozco entonces – Asentí – Ella es la chica del café.
-Eso ya lo sabías.
-Mi tía me describió a tu hermana y ahí me cayó la ficha - ¿Tía? Ya van dos veces que la menciona y no la conozco.
-¿Tú tía conoce a mi familia?
-Anna es mi tía y…
Su voz se quebró en la última letra - ¿Lucy?
-También es mi madrastra – Ciertamente había indagado un poco en la vida de la rubia por el problema con el acosador, pero no llegué hasta su árbol genealógico.
-¿Es la actual esposa de tú papá? – En sus ojos estaba dibujado el miedo, mezclado con algo más. ¿Tal vez desagrado?
-La única oficial que tendrá si las mujeres son listas – Quiero preguntar más, ¿Qué paso de su mamá? ¿La señora sabe lo que pasó entre su familia y esposo? Pero dudo que sea tan abierta, y menos por teléfono – No estoy enojada contigo… bueno sí lo estaba. Solo que ya no más – Miró hacia un costado y suspiró – Entiendo por qué lo hiciste… Sí te es desagradable estar conmigo yo – Paré su comentario abruptamente.
-¡Eso debería decir yo! – No me miró - ¿Te…? ¿Te doy asco Lucy? – Su cabeza giró cual exorcista.
-¡Por supuesto que no!
-¿No me encuentras asqueroso? – Negó repetidamente.
-Creo que soy más repulsiva. Mi padre se acostó con la hermana de su esposa, me tuvieron a mí y soy la hijastra de mi tía.
-Yo estaba enamorado de mi hermana – Arrugó el gesto.
-Pero ya no lo estás… ¿Verdad? – Mi espalda crujió cuando me acomodé mejor en el asiento.
-No, me gusta una hermosa rubia de ojos chocolate – Su sonrisa fue tan pequeña, podría haber pasado desapercibida para mí, si no la hubiera visto tanto en los últimos meses.
-Que no me digas hermosa – Yo si sonreí, quería molestarla un poco. Pero por ahora, la dejaré en paz. Está procesando demasiada información - ¿Estamos mejor?
-Sólo si tú quieres – Miro algo al otro lado de la pantalla y asintió a lo quien sea que esté allá.
-Si quiero – Acordamos hablar en el horario de almuerzo de Estados Unidos. Pues las cinco horas de diferencia le afecta más a ella que a mí. Cortamos el contacto con un afectuoso te extraño, dicho al mismo tiempo.
Mi ansiedad bajó un poco gracias a esta conversación, no puedo decir que me encuentro cien por ciento tranquilo. Pero lo bueno es que, no iré a dormir en malos términos con Lucy. Aun debo encontrar el momento para contarle de la operación de Igneel… y espero que Zeref no le diga nada antes que yo.
La historia de LUCY HEARTFILIA.
Aries paso más o menos una hora enseñándome lo básico sobre defensa personal, creo que en cualquier video de alguna plataforma de streaming podía ver esos movimientos. Qué hacer si te agreden de frente, donde debo golpear para dejar inutilizado a mi agresor, y como soltarme si logran agarrarme del cuello o cabello. Practicamos por al menos una hora entera, estaba agotada.
-Eres muy buena señorita – Soy la peor alumna que le puede tocar, así que debe estar siendo condescendiente conmigo.
-Sesenta minutos y no pude hacer un solo movimiento bien – Bajé la cabeza derrotada – Lo siento, soy pésima.
-Aprenderá, no debe preocuparse – Levanté la cabeza y ella sonreía – Estaremos para ayudarla, así que puede tomarse el tiempo que haga falta.
-Eres un ángel – Ella hizo una reverencia y salió de la habitación.
Aproveche eso para ir al baño, darme una ducha, lavé mi cabello y cuando regresé, mi teléfono estaba sobre la cama. Di varias vueltas a su alrededor, sin decidir si debía encenderlo o no. Lo tomé y solté una gran cantidad increíble de veces. Soy una cobarde, ni siquiera sé si me volverá a llamar o tratará de contactarme hoy. Al final decidí hacerlo y dejar que pase lo que tenga que pasar. Aún era temprano para tener el móvil apagado de todas maneras, si Anna me llamaba debería poder encontrarme.
Comenzaron a llegar las notificaciones ni bien se restableció la señal, muchas llamadas perdidas y un mensaje; de Natsu. Solo decía lo siento y eso me bajó el ánimo. No le di tiempo para explicar nada, le hice una escena y colgué, debo parecer una idiota. Esperaré, cuando vuelva a llamarme hablaremos con calma. Prometo escuchar todo lo va a decir, trataré de no interrumpir e incluso capaz, podamos llegar a una tregua hasta su regreso. El saber que me mentía, fue lo que más me dolió.
Agarre mi cuaderno de dibujo, la lapicera e hice aquello que relaja mis nervios. Dibujé encorvada un largo rato, hasta que mi móvil comenzó a sonar, lo cogí y atendí rápido al quien era. Estaba sorprendido, me pidió hablar, pero dudo al no poder vernos. Así que opte llamarlo por video, escuche su respiración agitada, luego un efusivo ¡Sí! El móvil lo tenía tan cerca, estaba en un lugar con poca iluminación y bastante cerrado por cómo estaba sentado.
Enseguida se percató de que yo estaba en otra habitación, me maravillo su memoria y supo el motivo de mi cambio sin que tuviera que decirle nada. Le conté sobre los guardaespaldas, él preguntó si estaba bien y al volver a pensar en nuestra charla de hace algunas horas, habré hecho algún gesto, pues comenzó a explicarse – Es sobre mi hermana, hermanastra… Le diremos Lisanna para que se entienda – No recuerdo si ya lo escuche o no – La conocí recién cuando tuve 10 años, ella es la hija que mi padre Igneel tuvo con otra mujer, a esa señora nunca la vi – Una bastarda, igual que yo – Casi no podía hablarle, pues mamá estaba demasiado molesta con papá por haberla traído y me lo prohibió. Cuando ya llevaba un mes en casa la escuche llorar en la cocina y por fin me atreví a acercarme; pues mi madre estaba de viaje… Acababa de enterrar a la suya, la separaron de sus hermanos, lo estaba pasando fatal – A pesar de que lo podía ver muy poco dada la iluminación, sentí el pesar en su voz. Luego me comentó algunas vivencias más que ayudaron a que se llevaran mejor.
La historia saltó a cuando él tenía 16 años, cómo se comenzó a interesar por ella románticamente y lo mal que se sintió al verse como anormal. Esa tuvo que haber sido una época horrible para él, pues la manera en que se expresaba de sí mismo me dolió, había tanto odio hacia su persona, me vi tentada a interrumpirlo para que dejase de hablarse así. Pero no lo hice, escuche con paciencia e intenté ponerme en su lugar y muchas cosas de lo que dijo sobre el Natsu de antes, yo me las dije a mi de pequeña frente a un espejo o cuando estaba sola. La sangre fue algo muy importante en su relato, pues lo menciono varias veces.
Saltamos a febrero de este año, cuando se realizó una prueba de ADN y ahí se enteró que él no es un Dragneel por herencia. Lo primero que pensé es en el tiempo que lleva enamorado de ella, era muchísimo a mi parecer, tratar de estar al mismo nivel en su corazón me resultará imposible – Estuve enamorado de Lissana, porque creí que… Era yo mismo cuando estaba a su lado – Eso no me suena a amor a mí, más bien a que le gustaba quien creía ser a su lado y me dio algo de esperanza – Poco después de averiguar mi origen o la falta de conocimiento sobre este, fui a .
El resto de la historia ya la conocía; bueno más o menos. No deseaba escuchar sobre nuestros primeros meses juntos y el descubrimiento de la identidad de la chica del café. En un error de cálculo volví a mencionar a Anna como mi tía y el acabo preguntando, ya que él fue sincero, también debo hacer lo mismo – También es mi madrastra – se sentía asqueroso el revelar sobre mis lazos sanguíneos, todo lo relacionado a Jude me deja degastada emocionalmente. Trate de regresar al tema principal de la conversación y aclaré la verdad; no estaba molesta con él. Tenía que decírselo, pues me había incomodado todo el asunto al inicio, pero más que nada por mi reacción.
Así como él se sentía asqueado por sus emociones del pasado, yo lo estaba por mis orígenes. El miedo a que me mire diferente era demasiado grande, más su afirmación con tanta intensidad me relajo – No, me gusta una hermosa rubia de ojos chocolate – a veces de verdad creo en lo que me dice. Me siento bella cuando él es quien lo afirma, más escondo mi vergüenza al pedirle que deje de hacerlo. Necesitaba que estuviéramos bien para poder descansar y aunque aún estaba intranquila con respecto a mis emociones, me permití un poco de paz.
-Señorita ya me retiro, Taurus será mi remplazo – Asentí y Aries se retiró. La despedida me resulto más difícil que aquella vez en el aeropuerto, pero me conformo por ahora. Ya tendremos tiempo de vernos y ahí podré hablar claro y extenso con Natsu.
…
En la oficina retomé mi rutina anterior, aunque me tomé el tiempo los siguientes dos días a la hora del almuerzo para conversar por video llamada con Natsu. Estaba preocupado por Zeref, me pregunto si el me trataba bien y a pesar de que varias veces le dije que sí, el seguía con el ceño fruncido. El viernes me llamo temprano en la mañana, aún no había salido de la casa cuando mi teléfono sonó - ¿Natsu?
-Hola hermosa ¿Te desperté? – Negué con la cabeza, más al ser una llamada normal no podría verme. Por lo que hable en voz alta – Sé que es temprano aun, pero más tarde no podré usar mi teléfono y quería contarte esto, antes que Zeref te viniera con el chisme.
-¿Qué ocurre? – Aun estoy medio dormida.
-Me realizaré una pequeña intervención en breve, no es peligroso para mí… Soy el donante de mi padre y quería que lo supieras. Pues no sé cuánto durara la anestesia – Todo eso me despertó más rápido que una caída de la cama.
-¿Donante? ¿Qué? – El suspiro, para luego comenzar a explicar. Había regresado a casa porque debía realizarse todos los estudios y ver de ceder parte de su medula si era compatible. Comenzaría la cirugía en una hora más o menos y deseaba aclarar todo, ya que estaba seguro de lo chismoso en las venas de Zeref.
-Todo saldrá bien. Te llamaré ni bien pueda – No me quedó de otra que asentir, pero eso no quitaba mi preocupación. Me tomó por sorpresa, que cuando por fin colgó la llamada, dure unos segundos admirando el móvil con la pantalla negra.
En eso la puerta principal se abre y quien ingresó es un custodio que solo vi una vez. Su voz era grave, es un hombre mayor, con la nariz grande y si lo miro de costado, parece una cabra – Me presento señorita Lucy. Soy Capricornio y seré el encargado de su protección el día de hoy.
-Nunca viniste luego de presentarte – Bajó la cabeza y se hizo a un lado para dejar pasar a alguien que estaba a su espalda.
-Es mi guardia personal, estaba esperando mi llegada – ¡Esa voz!
-¡ANNA! – Mi tía ingresaba con un montón de bolsas de compras tras el gigante hombre - ¿Cuándo llegaste?
-Hola mi Lucy, esta madrugada – Camino hasta mi lado y me rodeo en un fuerte abrazo. Correspondí de inmediato, ella no suele ser tan expresiva - ¿Dormiste bien?
-Si me avisabas iba a recibirte – Negó con la cabeza.
-Corría el riesgo de que Jude se enterara antes de tiempo y no tengo deseos de enfrentarme a él aun. Además no he practicado mi rostro de esposa engañada para la prensa – Enarqué una ceja.
-¿Prensa?
-Saldrá en las noticias de hoy – Me tomó por los hombros y giró su rostro hacia el guardaespaldas - ¿Podrías llevar por favor las bolsas hasta el sofá por favor? – El sujeto asintió con la cabeza y se agachó para recoger todo – Gracias. Vamos, tenemos mucho de lo que hablar.
Una vez sentadas en la salita, el hombre se retiró y nos dejó solas. Ella comenzó a sacar lo que llevaba en cada bolsa y me reí al ver que ropas, zapatos y accesorios son demasiado pequeños para mi yo actual – Espero que no sean para mí, esa ya no es mi talla.
-¡¿No?! – Negué, ella hizo un puchero – Me olvidé de pedir a alguien tus medidas actuales antes de comprar – Comenzó a guardarlo todo – Hay muchas cosas que desconozco de ti… ¿Lo que te mandé por navidad tampoco te quedó entonces?
-Se ven bonitas en el ropero – Frunció los labios.
-¡Me lo hubieras dicho! Nunca me cuentas nada, pensé que te quedaban bien.
-Al ser un regalo tuyo, son demasiado valiosos igual – subió las rodillas al sofá y agarró mis cachetes con una mano. Algo muy poco formal para lo acostumbrado durante mi crecimiento. Ella siempre ha sido estoica y aunque su voz era dulce, no recuerdo tanto contacto.
-¡Lucy! Deberías abrirte más conmigo – pensé en lo que hablamos sobre Natsu aquella noche y deseche la idea de comentarle lo ocurrido. Pues ella no tiene el mejor concepto de él.
-Lo intentaré – Se cruzó de brazos y suspiró.
-Pues cancelé todo por el próximo mes. De ese modo puedo recuperar mis cosas de las garras de tu padre, ponerlas a tu nombre y de paso; compartir mi tiempo contigo.
-¿Todo? – Asintió - ¿Me contarás sobre el rescate a los niños explotados?
Su rostro mostró sorpresa genuina - ¿Ellos te lo contaron?
-Solo Aries – Volteo a mirar la puerta.
-Es una historia muy larga y dolorosa. Te la diré en otro momento. Primero a lo que vine. Sacar a Jude de la casa Heartfilia – Su sonrisa que normalmente era dulce, se volvió siniestra. Creo que disfrutará echarlo a patadas, si quiere puede ser despiadada.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
¡Nos vemos en el siguiente capítulo! ¡Gracias por leer!
