¡Hola! Sé que ha pasado un buen tiempo desde la última actualización, y me pido disculpas por eso. Tenía muchas cosas en la cabeza y no encontraba tiempo. Además, aquello que escribía no terminaba de gustarme. Comencé este capítulo un montón de veces, hasta que quedo como quería. Decidí esperar hasta poder organizar mejor mis historias, y empezar de nuevo cuando haya avanzado algo.

Si todo sale bien, retomaré la subida de capítulos cada 10 a 15 días. Los siguientes ya los terminé, pero aun debo editarlos. Sin nada más que agregar, además de ¡gracias por la paciencia! U.U

¡COMENZAMOS!

Capítulo 15

La historia de Lucy Heartfilia.

Digamos que las cosas salieron mejor de lo que esperé. Natsu es una persona maravillosa, su manera de ser es increíble. A pesar de no tener idea de cómo expresarme, él logró entenderme. Despedirme fue un poco más fácil de lo que esperaba. No puedo negar que aún tengo mis dudas y recelos sobre él; bueno, más específicamente a la relación con su hermana, pero si pienso demasiado en eso, terminaré por volverme loca. Sé que debo preguntar, sacarme las dudas para poder estar tranquila, solo que temo a las mentiras y mi posible reacción a ellas.

-¿Se encuentra bien señorita Lucy? – Cana me miraba desde fuera del elevador. Habíamos llegado a nuestro piso y por estar perdida en mis pensamientos casi seguí de largo.

-Sí, tal vez esté algo cansada.

-A todos nos pasa los lunes – Iba a agregar algo más, pero el pelinegro que estaba con Natsu en el aeropuerto salió de la oficina presidencial - ¿Quién es usted? – La alterada secretaria casi llama a seguridad.

-Él es el hermano del señor Natsu – No recordaba el nombre.

-Zeref Dragneel, un gusto – Su cara era seriedad pura.

-¿Hermano? – La chica giró hacia mi dirección, con la duda pintada en sus facciones.

-Lo explicaré a los directivos en la reunión de las 10 – Abrió la puerta de la oficina y me miró directo a los ojos - ¿Podemos hablar señorita Heartfilia?

-Seguro – Sin la más mínima idea de que quería, lo seguí en silencio.

Me acomodé en el sofá y luego con una pila de carpetas que recogió del escritorio, se sentó frente a mí. Lo miraba en silencio, él le daba una ojeada a cada conjunto de papeles y me los tendió.

-¿Me podría indicar cuales son los proyectos pendientes? – Con solo ver el color de las etiquetas le respondí.

-Ninguno de estos – Le señale un mueble cerrado – Los rótulos verdes corresponden a contratos en curso, los amarillos son aquellos incompletos y los rojos rechazados.

-Ese idiota – Suspiró.

-¿Perdón? – Entendí lo que dijo, pero no el contexto o a quien se refería.

-No es nada. Me ayudaría a encontrar aquellos que debo revisar – Asentí y caminé hasta detrás del escritorio de Natsu, tomé aquellos folios que aún no habíamos revisado. Una vez se los entregué, el me miró a los ojos.

-¿Algo más?

-Usted… No, eso es todo – En circunstancias normales, iría a buscar mis apuntes y comenzaría a trabajar en conjunto con Natsu. Pero ahora con su hermano aquí, no será así.

Regresé a mi oficina, revise algunos proyectos que el menor de los Dragneel me había entregado para analizar. Pase mi día completo concentrada en esa tarea. Por primera vez en mucho tiempo, salí en el mismo horario que el resto del personal y para mi sorpresa, las secretarias me invitaron a beber con ellas. Buscando una excusa para declinar, se me ocurrió decir que tomaba antibióticos. Aunque creo que mi plan se vio arruinado, cuando comencé a trotar/correr en dirección a la acera frente al edificio. Extrañamente el auto de Belo estaba ahí y gracias a eso, no parecí una loca cuando me subí rápidamente.

-¡Avanza y que parezcamos apurados! – El hizo lo que le pedí y cuando ya estábamos a unas cuadras suspire tranquila.

-Hola señorita – Le devolví el saludo - ¿Puedo preguntar que fue eso?

-No sé quién te envió a buscarme, pero fuiste mi salvación – Miré su reflejo en el retrovisor, parecía preocupado – A menos que me traigas malas noticias – Enfocó su vista en el camino.

-Su padre desea hablar con usted – Gruñí en voz baja, cruzándome de brazos y mirando por la ventana antes de contestar.

-Qué rápido corren las noticias – Suspiré - ¿Quién le contó que Natsu no está?

-No conozco el nombre de su informante, pero sé que es una mujer.

-¿Sabes qué quiere? – Negó con la cabeza – No iré a la casa para hablar con él. Llévame al restaurante de Anna.

-De acuerdo señorita – Tamborileo los dedos sobre el volante - ¿Puedo preguntarle algo?

-Claro, ya te he dicho que no necesitas preguntar si puedes preguntar… – Me extrañó el que estuviera tan nervioso.

-¿Por qué volvió a cambiar su número? – Dejé de respirar por un segundo.

-No deseaba hablar con nadie – traté de sonar despreocupada, mientras me encogía de hombros intentando hacer más real mi actuación.

-¿Por eso volvió a mudarse? – Miré sus ojos a través del espejo retrovisor, parecía alterado, pero intentando controlarse.

-Sabes como soy, a veces me aburro de los lugares y decido cambiar a uno nuevo – No lo convencí, pero poco importaba. Nunca nadie pregunta más.

¿Estás bien Lucy? Sí. Se acaba la charla. ¿Te molesta algo? No, estoy perfecta. A pesar de estar llorando, ahí termina la preocupación. Desde pequeña aprendí a esconder lo que me pasa, a los adultos en mi vida, poco o nada les importe, más de lo básico. Anna intentaba al menos, pero por ser una persona ocupada, no estuvo ahí en mis momentos de soledad o debilidad.

El único con genuina preocupación por mí, es Natsu. No se conforma con un, "Estoy bien" – Entiendo señorita, puede relajarse. Le avisaré cuando estemos cerca.

-Al restaurante Belo, no a casa.

-Por supuesto – Me quedé en silencio el resto del camino. Observando las calles, perdida en mis pensamientos.

Al final mi padre eligió el lugar más alejado de todos los curiosos, pero para su mala suerte; uno de los guardias me ha tomado cariño y dudo que este señor pueda hacerme algún daño físico aquí. Ya me estaba esperando en la mesa al otro lado de la puerta de salida, caminé a paso firme hasta estar a solo dos metros de él.

-Pensé que pondrías más resistencia para verme – Tomé asiento donde me indicó con la mano - ¿Quieres tomar algo?

- Cortemos con él teatro – Le dio un su sorbo a su vaso de whisky - ¿Qué quieres?

-Necesito que pongas tus acciones a mi nombre – Enarqué una ceja.

-¿Por qué lo haría?

-No necesito todas. Solo un veinte a treinta por ciento de lo que te corresponde.

-Sigo sin escuchar por qué debo ayudarte – Colocó una foto sobre la mesa. El hombre que se encontraba en esta, es un completo desconocido para mí – No lo conozco.

-Es tu prometido – Deslicé la imagen hacía él.

-No estoy comprometida con nadie – Sacó unos papeles del maletín a su lado. Era un contrato de matrimonio, estaba firmado por mí y un tal Bora Titán. Definitivamente habían falsificado la mía.

-¿Me crees ahora?

-Ni sueñes que con algo así de bajo me vas a manipular. Sé perfectamente que no fui quién firmo esto – Su rostro permaneció inexpresivo.

-Eso lo sabemos nosotros. Con que Porlyusica Dragneel lo crea es suficiente. Ella es la madre de tu adorado novio – Abrí la boca para mandarlo al quinto infierno, pero habló de nuevo – Es una mujer conservadora y no dejaría que su hijo pretenda a una mujer comprometida, fruto de una infidelidad y defectuosa.

-¡Estoy perfecta!

-Perfectamente loca ¿Sabe de tu pasado? ¿De tu madre? ¿De tus intentos de acabar con tu vida? Esa es una enfermedad seria hija.

-No estoy enferma – Mordí las palabras a medida que salían de mi boca.

-Tienes propensión, del lado de tu madre claro. Pareces normal pero ella también y mira como acabo – Me coloqué en pie tan rápido, que golpee la mesa con mis rodillas.

-¡No dejaré que sigas manejando mi vida! – Tenía ganas de abofetearlo cuando sonrió – Ni bien Anna se divorcie, me quedaré absolutamente con todo. Porque quien tiene sangre Heartfilia en esta mesa soy yo.

Tome mi cartera y mi salida iba a ser triunfal si continuaba caminando. Pero no, fui idiota. Me detuve para darle el tiempo suficiente de hablar – Espero que disfrutes la soltería con ese dinero, pues Dragneel nunca podrá estar contigo seriamente, mi pequeño fracaso.

Tropecé, no me detuve, seguí caminando como si nada hubiera pasado hasta que sentí el aire exterior rozar mis mejillas. Recién ahí dejé que la cólera desbordara, pateando cuanta cosa encontré en el suelo para intentar tranquilizar mi rabia. Tendría que haberlo ignorado, era innecesario caer ante sus provocaciones. Solo está tirando pataleos de ahogado hacia su único flotador. Es poco probable que la madre de Natsu sea como dice, seguro está buscando inquietar mi corazón nada más. Hoy cuando por fin hable con él, todo estará bien.

La historia de NATSU DRAGNEEL.

Mamá me sermoneo todo el camino hasta casa sobre la importancia de la familia. Ya en la propiedad Dragneel caminó pisándome los talones, hasta que alcanzo a meterse en la habitación de huéspedes, dónde me bañaría para después ver a Igneel. Se interpuso entre la puerta del cuarto de aseo y yo, exigiendo que le respondiera algo o se enojaría aún más conmigo - ¿Qué quieres que te diga? Lo siento no fue suficiente según tú y otra expresión sería demasiado exagerada.

-¡¿Exagerada?! ¿Tienes idea de lo preocupada que estaba? – Suspiré cansado - ¿De lo mucho que te busqué?

-Te lo dije, necesitaba alejarme de todo. Me mintieron mamá, cada una de las verdades quedaba en duda con esa mentira y tú lo sabes. No trates de quitarte la culpa en esto.

Parecía que su ira bajo un poco con eso, me toco la mejilla con suavidad y acaricio mi rostro hasta que llego a mi oreja, la cual jaló fuertemente - ¡Eso no te da derecho a desaparecer! ¡Pensé que te paso algo malo!

-¡Estaba enojado! – Ni siquiera intenté alejarme o me haría más daño - ¡No pensaba con claridad!

Me soltó – Si no fuera por tu hermano, habría puesto una denuncia en la policía – Rodé los ojos y alcancé a evitar justo el pisotón dirigido a mi pie – Eres un…

-Mamá, entiende.

-¡No! Yo te dije, mantente alejado de esa chica. Definitivamente no es la indicada para estar a tu lado y ni siquiera es por la sangre.

-¡Basta! No necesito tu bendición para salir o casarme con la mujer que elija – Frunció el ceño.

-Obviamente no, pero ella solo tiene medio linaje importante – Sabía que hablaba de Lisanna, era en quién menos pesaba en este momento.

-¿Se te olvida que soy igual? Desconozco si mi padre es alguien importante o solo un simple jardinero. Esa información me fue negada.

-¡Natsu! – Me crucé de brazos – No puedo creer que me hables así.

-Tanto la criticaste y yo soy igual – me acomodé sobre el sofá y despeine mis cabellos – Entiendo que lo quisieras ocultar a Igneel, pero yo merecía saber la verdad.

-Él me pidió mantenerlo en secreto.

-¿Mi donante de esperma o Igneel? – Arrugó el gesto.

-Igneel – Le resté importancia.

-Sinceramente en este momento no me importa. Quisiera darme una ducha y descansar un poco si no te molesta. Más tarde iré a verlo – Abrió la boca para agregar algo a su discurso y al verme a los ojos desistió. Se retiró sin añadir otro comentario, agradecí algunos segundos de paz mental.

Miré el reloj en mi teléfono, aquí son las tres de la tarde. Lucy debería estar en la oficina aún. Serían las diez de la mañana allá. Haré mi rutina con calma y la llamaré más o menos en él horario de salida.

Me di una ducha, cambié mi atuendo y fui a buscar a Igneel a su habitación. La enfermera asignada para su cuidado durante el día me aviso que dormía, por lo cual debería esperar. Busque comida en la cocina y ya satisfecho decidí imitar al dueño de la casa. Debía ser sólo un pequeño descanso, pero eran las dos de la mañana cuando desperté.

Tenía una llamada perdida de Lucy, dos mensajes de Igneel y uno de Lisanna. Primero le avisé a la rubia que me había quedado dormido y prometí llamarla un poco más tarde. Luego me coloqué de pie y fui directo al cuarto decorado como sala de hospital. La enfermera nocturna dormía en uno de los asientos, pero papá se encontraba despierto. Leyendo un libro.

-¿Tuviste una buena siesta? – Asentí - ¿Cómo estuvo el viaje?

-Mejor que la llegada – Torció los labios en un gesto de comprensión – Mamá dista mucho ser razonable.

-Diferimos en eso, pero no puedo negar que es algo inflexible a veces.

Estaba más flaco, la enfermedad se comenzaba a notar - ¿Cómo te sientes?

-Mejor de lo que me veo – Estire la otra silla que estaba en la habitación hasta quedar a su lado – No quería que te llamen.

-Menos mal nunca te hacen caso… ¿Cuándo lo supiste?

-Un poco antes de tu partida – Fruncí el ceño – No quería que se enteraran. Busqué donantes en otro lado, luego entre mis familiares y mi última opción eran tus hermanos.

-La vida es una mala comediante – Río - ¿De verdad preferías morir a llamarme?

-No estoy tan mal – Tosió, carraspeo y luego continuó – Bueno, un poco.

-Lamento no ponerme en contacto – Negó con la cabeza – Era… mucha información para procesar.

-Yo me disculpo, aun sabiendo muchas cosas me quedé callado, supongo que realmente es culpa mía.

-En parte – La mujer sobre el asiento individual se removió. El libro que cubría su rostro terminó en el suelo y la acabó despertando el ruido. Casi caí de espadas al verla. Es casi idéntica a Lisanna, tal vez un poco mayor, pero fuera de eso, son dos gotas de agua.

-¿Dormiste bien Mirajane?

-Lo siento señor – Me miró a la cara y se puso de pie rápidamente - ¡Hola! – Hizo una reverencia, y solo correspondí al gesto en silencio.

-Él es mi hijo menor. Natsu, ella es Mirajane Strauss.

-Soy su enfermera – Me tendió la mano – Encantada de conocerlo. Me hablan muchísimo sobre usted.

-Es la hermana mayor de Lisanna – La sorpresa debió ser demasiado evidente, ya que la chica se rió sin poder evitarlo.

-Ya me parecía – El silencio se estaba volviendo algo incómodo luego de mi comentario e imagino que gracias a eso, ella se disculpó y se retiró.

-¿Sorprendido?

-De que mamá la deje entrar – Se encogió de hombros.

-No le quedaron muchas opciones, la contrato sin haberla visto previamente y ya estaba aquí cuando regresó.

-¿Fue tú idea? – Enarcó una ceja.

-Obviamente no, tu hermana decidió darle una ayuda a sus otros hermanos. Es una historia larga y ya estoy cansado del mismo tema. Pregúntaselo cuando se vean – Asentí.

Dejé de preguntarle sobre eso, hablamos de mi estadía en Estados Unidos, de cómo iba la empresa y mi posible retorno en unas semanas. Todo tema posible era tratado con normalidad, pero cualquier cosa que se acercará al asunto de mi falta de sangre Dragneel o la hermana de Lisanna creaba incomodidad. Le pregunte sobre su relación con el señor Heartfilia, me dijo que era un hombre ambicioso, pero gracias a eso logró llegar a dónde está. No conoce bien a la esposa de éste, y sobre la hija sabe aún menos. Sólo que según palabras de Jude era "especial"

-¿Qué significa eso?

-Nunca profundice en él tema, me parece muy privado – Rodé los ojos - ¿Por qué tanta curiosidad? ¿La conociste?

-Sí, es… - Pensé en la Lucy del principio y suspire – Agradable.

-¿Sólo eso?

-Bonita también – Me apunto con el dedo - ¿Qué?

-No debes tontear con chicas de buena familia, lo sabes – Estaba mortalmente ofendido, aunque tiene motivos para desconfiar.

-Estoy bien al tanto de eso, solo dije que es bonita.

-Así empieza.

-Vale, tienes razón. Pero con ella… Me animaría a tener algo serio – Agrandó los ojos.

-¿De verdad? – Evite su mirada, dirigiendo la mía a su ventanal – Me dijeron que se llevan a las patadas.

-¿Quién te dijo eso? – Se encogió de hombros – ¿El señor Heartfilia?

-Puede ser.

-No deberías confiar en él, es… Es una mala persona – Pensar en ese sujeto me trae un mal sabor de boca. El hecho de que esté cerca de Lucy, cuando me encuentro tan lejos es espantoso. Más le vale no molestarla o se las verá conmigo. Iba a contarle un poco sobre su supuesto "amigo", pero bostezo tantas veces durante nuestra conversación que sentí pena. Esta charla puede esperar, no necesita enterarse hoy de todo lo que sé de ese señor. Ya tendremos tiempo durante mi estadía aquí, tal vez consiga más información sobre la familia Heartfilia.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.

¡Hasta aquí el capítulo! Espero que la espera haya valido la pena, de verdad voy a hacer lo posible para cumplir con las fechas. Mi hermana me dijo que le molestaban los autores que no suben regularmente y casi me mato cuando le dije que era una de esos D:

Nos vemos en el siguiente :3