Draco Malfoy y el castillo de Nurmengard

Capítulo 4: Vacaciones de verano

Estaba volando, era el cielo contra su piel lo que lo hizo sentir que disfrutaba un poco de su vida, como si pudiera ser libre al fin de sus ataduras. Pero era diferente a cuando volaba con escoba, era como si pudiera sentir debajo de él el palpitar de un ser vivo, como si todo su mundo se terminara donde empezaba la confianza.

Los ojos dorados parecían verlo a la distancia, como si lo evaluara, pero nunca podía ver su rostro.

A veces era de noche.

Pero hoy era un cielo totalmente despejado y Draco se sorprendió al sentir el anhelo en su ser de un largo vuelo a la distancia.

¿Eran sus memorias o las de Orion?

—Todavía no estas listo, pero llegaras ahí…tienes que volver a mi primero—

Decía una voz antes de ser arrastrado con fuerza a la realidad.

.

Despertar en el suelo se estaba haciendo el nuevo habito poco favorito de Draco, si bien no parecían los sueños de Orion o Esmeralda en el pasado, estos parecían más vivos y lo hicieron más inquieto durante las noches; a veces no recordaba todo cuando despertaba, pero la sensación de ojos viéndolo siempre era inquietante. Se restregó la cabellera antes de iniciar otro día, aunque esta vez tuvo la sorpresa de ver a Merlín esperándolo en su gancho y parecía tener una carta; lucia cansado, como si hubiera hecho un largo viaje y por eso Draco no le molesto mientras tomaba la carta de Harry.

Hace dos semanas que no veía al chico, desde su viaje con Dumbledore, Sirius había tenido la idea de ir a la vieja casa ancestral de los Potter.

No donde vivieron James y Lily o donde murieron.

No.

La casa de los abuelos de James, que era un linaje ancestral y podría funcionar como casa de refugio en los días por delante; Sirius había comentado que podría ser cuando Harry quisiera asentar cabeza en el futuro mientras hablaban en cartas, pero en las cartas de Harry parecía listo para omitir dicha información. Dado que Sirius se fue de la casa Black, había pasado un tiempo viviendo con la familia Potter y conocía bien la forma de entrar; aunque necesitaban que el heredero que era Harry estuviera ahí presente.

También secuestraron a Remus.

Viaje familiar supuso.

Fue extraño extrañar a Harry, no porque fuera algo anormal, simplemente porque estaba tan acostumbrado a tenerlo cerca que noto con preocupación que dos semanas eran bastante largas sin su constante intromisión en la casa Tonks. Aunque no era como si estuviera sin comunicación, Hedwig y Merlín viajaron continuamente llevando cartas para mantenerse al día, Harry parecía bastante feliz de conocer el pasado de su familia y más sobre sus abuelos.

Había retratos en la casa Potter, parecía que Harry se vio muy afectado cuando hablo con sus abuelos por primera vez.

Era bueno.

Los retratos de la mansión Malfoy no eran muy amables con él la mayor parte del tiempo.

Draco tampoco era amable con ellos.

Era algo en común.

Kreacher y Dobby habían aparecido para ayudar con la limpieza de la casa Potter, dejándola todo listo para cuando fuera necesaria, aunque solamente podría entrar Harry; parece ser que habían regresado la noche anterior y Harry estaba emocionado por volverlo a ver.

Dado que Draco tenía una invitación de la madriguera, pensó que era buena idea verlo ahí, Harry estaba de acuerdo al respecto.

Luego de tomar un desayuno, Steven sobre su cabeza, Dora quejándose de que su nueva prótesis era difícil de manejar (aunque solo tenía un día con esta) y reprochando no poder ir con él; Draco utilizo los polvos Flu prometiendo a su tía que volvería temprano.

No era el mejor medio de transporte, pero era el más rápido, incluso si eso significa malestar estomacal.

—Draco querido, que bueno verte—saluda Molly no bien salido de la chimenea, pero nuevamente es Fleur que parecía haber estado con ella quien se abalanza para abrazarlo para malestar de la matriarca Weasley.

Parece ser que no se ha ganado totalmente a su suegra todavía.

Apenas Molly se va con una molestia evidente para llamar a los otros, Fleur voltea a verlo casi miserablemente.

—Me odia—

—Totalmente—

Fleur debió haberle advertido que no quería escuchar la verdad, porque el golpe que le dio en el brazo le hizo hacer una expresión de dolor mientras lo sujetaba con fuerza; no entendía porque Ginny no le agradaba, esta chica era igual de violenta que ella.

Su amiga francesa comenzó hablar sobre Bill, porque eso era una forma de apaciguarla totalmente, porque estaba enamorada.

Funciona.

El amor siempre será una buena charla para desequilibrar a románticos como Fleur.

Draco intento prestarle atención la mayor parte del tiempo, pero no había ni comenzado a estar de forma intensa sobre el amor de su vida, cuando casi se tropieza al frente ante el impacto contra su espalda. Gimotea porque hoy parece el día de golpear a Draco (con él mismo en la cabeza al caer de la cama esta mañana), pero estas manos alrededor de su cintura se sintieron familiares; el olor lo identifico por supuesto, era imposible ignorar el olor y calidez personalizada de Harry Potter.

Fue sensación, sentirlo luego de un tiempo.

Giro a verlo con una leve sonrisa, que contrarrestaba con la casi brillante de Harry, parece ser que dos semanas en la casa ancestral Potter habían levantado el ánimo de su novio.

Este planto un sonoro beso en su mejilla que lo hizo levantar la ceja, usualmente no eran tan demostrativos frente a los demás, pero Harry parecía hacer un espectáculo.

—Harry no ha dejado de hablar de ti Draco—comenta Fleur luciendo claramente divertida por algo, pero cuando Draco voltea a verla, se estremece al sentir ahora un beso en su cuello.

Gira a ver alarmado a Harry y casi con advertencia al chico, pero este ha acomodado su barbilla sobre su hombro y tiene una mirada inocente, que de inocente no tiene nada; se siente preocupado porque sus labios están demasiado cerca de su cuello y oreja, lo que lo pone muy incómodo.

No de mala manera.

Solo extraño.

La última vez habían estado manteniendo distancia, si se abrazaban y estaban siempre juntos, pero todos aquellos avances de una relación más íntima físicamente habían quedado opacados por los eventos del año pasado en el ministerio. Ninguno había hablado al respecto y Draco comienza a ver que tal vez eso no fue una gran idea, pero no puede evitar sentirse un poco inquieto por el rugido de su vientre.

Le gusto la sensación, aunque fue terrorífica al mismo tiempo.

Siempre había querido esto con Harry, pero ahora parecía que tenían tantas cosas frente a ellos, que había quedado de segundo plano la idea de tener, esto.

Tal vez podría ser bueno, la relación de Harry era de las pocas cosas que lo mantenían cuerdo y las relaciones físicas siempre fueron algo relajante; aunque se sorprende que hiciera un numero frente a los demás. Draco no era tímido, o tal vez lo era, porque ahora estaba rojo como un tomate y totalmente paralizado del shock que había significado todo esto.

Fleur soltó una risa cantarina diciendo que les daría un poco de tiempo a solas.

Perfecto.

—¿Qué fue eso? —pregunto alarmado cuando Fleur se fue con una canción que tarareaba por bajo, Harry miro por donde se fue Fleur antes de suspirar.

Harry lo vio de reojo casi tímidamente, eso no mejoro el estado de ánimo de Draco.

Un poco.

Tal vez.

Se veía adorable.

Sonaba tan patético como Fleur, no es de extrañar que al final fueran tan buenos amigos.

—Fleur siempre habla de ti, has venido a la madriguera varias veces cuando no estaba y Fleur parece encantada; también dijeron que vino Cedric y Charlie—técnicamente Charlie estaba casi viviendo en la casa Tonks estas últimas semanas, pero no pensó que sería buena idea.

Levanto una ceja esperando más, pero Harry tuvo la decencia de parecer avergonzado cuando vio a otro lado.

—Estabas celoso—comento casi incrédulo, pero funciono cuando ahora Harry se sonrojo.

Aja.

Como cambian las monedas rápidamente.

Harry se cruzó de brazos.

—¿Por qué estaría celoso? —su ceja sigue levantada incrédula—ambos fueron los campeones de cuarto año contigo, son atractivos, bastante bien versados en la magia y parecen encantados contigo; no debería estar celoso—dice este con claro sarcasmo y no.

No debería estar celoso.

Draco piensa en su destino, en la sangre dragón dentro de él que ha reclamado de alguna forma a Harry como su pareja predestinada; cuando comento eso a sus Ravenclaw parecían divertidos al respecto sobre toda esta magia de lazo místico dragón…encantadores. Aunque comentaron que sería buena idea decirle a Harry, Draco encontró travas ya que tendría que revelar sobre Orion y muchas cosas, que ya saben, terminarían con el chico maldito como era.

Tampoco quería decirle eso.

Quería que tuviera opciones, que si alguna vez se cansara de Draco, si alguna vez el amor que le tenía se muriera, pudiera irse sin pensar que tenía que estar ahí para Draco solo porque el puto destino parecía quererlo así. Draco estaba feliz con que su lazo fuera Harry, pero tenía miedo de que, al revelar dicha información, fuera ponerle mucha presión al chico.

Que, si era sincero, ya tenía bastante.

Lástima, si pudiera decirle algo, podría evitar los celos de Harry en este momento; pero bueno, seria a la antigua.

—No tienes que estar celoso zoquete, soy tu novio no el de ellos—palabras totalmente dulces que hicieron que Harry lo viera incrédulo, antes de bufar casi divertido por su encanto de un pez muerto.

—Gracias Draco, eso lo hace todo más fácil—

—Debería, si mal no recuerdo te chupe la polla a ti no a ellos—

Harry lo ve incrédulo de su comentario, antes de volverse rojo probablemente al recordar dicho momento el año pasado y por primera vez fue bueno pensar en el año pasado; porque este recuerdo no tenía a Anthony, solamente las locuras de ambos y lo hizo sentir bien.

Mira curioso como su novio camina al sofá, donde toma asiento y coloca una almohada sobre sus piernas.

—Idiota—lo escucha murmurar con molestia, pero antes que Draco diga algo Hermione y Ron aparecen con Ginny diciendo algo sobre quidditch.

Lo cual parecía una idea algo interesante, aunque Draco quería ser arbitro para curiosidad de todos (no sabía cómo explicar que no jugaba desde Viktor y menos con Hermione ahí), lo más curioso fue como Harry tuvo que hacer malabares desesperados para convencer a todos de charlar primero un rato.

Ahí.

Sin poder moverse.

Draco tenía una idea de que pasaba entre las piernas de Harry, se sorprendió que el pensamiento aun fuera algo interesante y positivo en su mente; así que decidió ayudar a su novio diciendo que estaba algo cansado. Nadie parecía creerles, así que Draco menciono TIMOs y con Hermione obsesionada, los menores Weasley tuvieron que ceder enojados.

Fácil.

.

.

—¿Has pensado en volver a jugar quidditch? —pregunta Ron luego de que estuvieran jugando por lo que parecen horas, Draco se siente tenso al pensar que había notado su mirada levemente anhelante que debió estar luchando contra la culpa.

Sería tan injusto que jugara al quidditch cuando Viktor ya no estaba para jugar, la estrella en potencia que amaba el quidditch y que le había prometido un partido cuando el torneo terminara; que nunca pudieron hacer porque estaba muerto.

Cedric no había jugado desde entonces, Draco supone que debe haber sentido algo similar a él.

Se siente mal.

Anthony le había hecho comentarios el año pasado, de forma aleatoria, sobre que debería intentarlo nuevamente, pero Draco simplemente quito eso de lado porque con los TIMOs tenían muchas cosas mejores en las cuales pensar.

Ahora la excusa podría ser que era prefecto, pero Ron también era y quería jugar en el equipo este año; no era el mejor jugador, le faltaba confianza, pero parecía intentarlo.

Eso era más de lo que hizo Draco.

—Lo he pensado, sí, pero no quiero hacerlo—admite Draco aceptando la escoba que le dio para guardarla en el cobertizo.

Ginny había ido con Hermione a traer bebidas para todos, habían arrastrado a Harry diciendo que no lo acaparara siempre y Draco pensó que ayudar a Ron sería buena idea; estaba aquí sin pagar y recibía mucha comida deliciosa, lo menos que pudo hacer era ayudar un poco.

Ahora viéndolo desde otro punto de vista, probablemente esto era una intervención de algún tipo.

¿Por qué Ron?

Bueno.

¿Por qué no Ron?

Ron de hecho tararea y no parece que quisiera ahondar más en su respuesta, eso lo hace verlo con sospecha, pero este solo sonríe como si no planeara nada malo; se pregunta quien es la mente maestra detrás de todo esta situación.

—Tal vez deberías, es liberador, es una forma de distraer tu mente y hacer ejercicio—hay algo en su tono de hablar que lo hace sentir inquieto, pero no va a negar que tiene curiosidad de hasta donde podría llegar al respecto.

Pasa la última escoba que este acepta con una sonrisa.

—También es la mejor forma de recordar a tu amigo muerto—si bien no quiere sonar tan mordaz, piensa que sería interesante ver la reacción del chico; no es mortalmente frio, pero si es una manera de advertencia.

Ron no se estremece por sus palabras, entonces es algo planeado, si fuera de improviso no estaría listo; pero lo está. Como un jugador de ajedrez que ha visto cualquier movimiento de la pieza del enemigo, Ron parece preparado de alguna forma y está listo para contrarrestar.

Que admirable mente.

—Puede ser para honrar su memoria también, nadie te culpara por hacer algo que te gusta, es bueno intentar un viejo pasatiempo—

—¿Quién te metió en esto? —

—Hermione hablo con Padma—

Draco se restriega el rostro casi con cansancio, Padma a su manera no ha dejado de meterse en su camino desde el inicio de estas vacaciones; debe estar preocupada, más de lo que demuestra. Su amiga también le preocupa, Draco intenta enviarle cartas seguido, pero no será hasta que estén en Hogwarts donde pueda monitorearla todos los días.

Al igual que Draco parece haber bajado de peso y perdido parte de su brillo en su mirada, a veces pueden hacer que todo esté bien, pero muchas veces cuando ambos están a solas; Draco se pregunta si Padma se sentirá tan destruida cuando es de noche y no hay nadie más que tus pensamientos contigo.

Tu peor enemigo eres tú mismo en realidad.

—Ella me preocupa también—admite Draco encogiéndose de hombros y recostando su espalda al cobertizo, Ron tampoco hace ademan de irse, se queda a su lado viendo las largas praderas verdes.

Lejos de la ciudad, en su propio mundo, este lugar es encantador.

—No hablo mucho con Parvati, pero sé que ella ahora habla con Hermione, también está preocupada de su hermana—expresa Ron con una mano en sus bolsillos viendo al suelo, su pie mueve una pequeña piedra—era mi amigo también sabes, tal vez no era como su amistad, pero…Anthony era mi amigo desde primer año—el nombre duele, hay dolor en la voz de Ron.

Draco aprieta un poco los puños recordando que probablemente fueron amigos por su culpa, toda esta estúpida idea del Drarry que han tenido por años, hizo que de alguna manera Ravenclaw y Gryffindor se hicieran cercanos; si bien no era todo el tiempo, Draco recuerda ver a Anthony caminar hacía Ron para hacer chistes privados.

No era lo mismo.

Ron no era un Ravenclaw, Ron no había pasado tiempo con Anthony como ellos, pero eso no evita que también tuviera su propio sufrimiento.

Es como Hermione con Viktor, habían sido algo, Draco no puede ser egoísta y pensar que es el único que sufre en este mundo; aunque a veces parece ser así.

—Se que no debería ser egoísta, es solo, difícil ver que otros también sufren por él; era mi mejor amigo…no me gusta este mundo sin él—comenta casi intentando aparentar indiferencia, pero duda que lo logre, la mirada de Ron sigue siendo seria cuando lo voltea a ver.

Se ha hecho más alto al igual que Harry, pero Ron sigue siendo el más alto del grupo por mucho.

Era un poco molesto, pero interesante, tener alguien más alto que tu por alrededores.

—Yo nunca había perdido a nadie, aunque papá hablo sobre cuando mamá perdió a sus hermanos, dice que tomo mucho tiempo que volviera a sonreír sinceramente. No me gusta cómo se está haciendo esto, cada año parece que alguien se pierde…estúpidos magos oscuros—Draco tuerce los labios intentando ocultar la risa ante la ironía, de que en otra vida, Draco había sido un mago oscuro.

Piensa un momento en Anthony, el chico inocente que había sido otro pago de esta guerra estúpida.

Le dio miedo pensar quien sería el siguiente, a estas alturas, aunque no habían muerto personajes que podrían morir, es solo cuestión de tiempo que alguien muera; en cualquier momento, eso fue lo que demostró Anthony, en cualquier momento alguien que ama puede ser arrebatado.

Piensa en Dumbledore de forma inconsciente, en su tarea de unir casas, como siempre dejando tareas a los adolescentes.

Cuando vaya a Hogwarts le dirá que lo hará, pero quiere un pago de por medio.

Nada es gratis en la vida.

Bueno tal vez no lo haga así, pero le cobrara la deuda a ese anciano apenas pueda.

—No creo que me una al quidditch—comenta de repente, haciendo que Ron parezca decepcionado—pero la próxima vez que venga aquí, prometo jugar un partido con ustedes—añade porque tal vez sea un paso necesario en su vida, no jugar quidditch en su equipo de Ravenclaw por ahora, pero tal vez jugar con viejos amigos sea interesante.

Jugaba mucho con Blaise y Pansy cuando era niños, si bien no puede hacerlo con Anthony más, la idea de que alguien más muera sin haber jugado con él le hace sentir asfixiado.

Ron parece animado y asiente sin presionarlo, es una gran persona, no por nada es parte del trio dorado.

—Eso hará feliz a Harry, te pondré en mi equipo para distraerlo—

—Debiste ser un Slytherin—

El pelirrojo se ríe a su lado tomándolo como un halago y eso deja mucho que decir de Ron de primer año, eso hace que Draco se sienta tranquilo unos momentos.

.

.

Sirius y Remus aparecen en la madriguera para el almuerzo, Harry hace un sonido ahogado, pero Draco es menos sutil y señala frente a todos el enorme chupetón de Remus en su cuello haciendo que todo quede en silencio; las risas por supuesto vienen cuando todos se logran controlar lo suficiente. Sirius no parece avergonzado de demostrar su relación, Remus por otro lado parece mortificado y Draco disfruta de una comida dejando que su tío hable sobre sus viajes a la mansión Potter; Harry se queja de que quería decirlo, pero no han tenido mucho tiempo a solas para alguna charla. En el almuerzo Ginny toma asiento a su lado, guiñándole un ojo a Harry divertida cuando este gruñe por ser dejado al otro lado de la mesa, Sirius bromea con Ginny un rato y parecen viejos amigos.

El ambiente es agradable, casi puede olvidar su miseria, no quiere vivir siempre en miseria.

Anthony quería que ayudara a otros, si vive en miseria no puede hacerlo.

Es más fácil ser feliz rodeado de otros, no te dan tiempo para pensar.

Luego del almuerzo Draco tiene que irse, había prometido a su tía volver temprano, por lo cual Harry parece desconsolado.

—Tal vez puedas ir a la casa Tonks en estos días—intenta tranquilizarlo palmeando su brazo amigablemente, este no está feliz, casi queriendo irse con él en ese instante.

No puede.

Hermione ladra sobre tareas y trabajos pendientes, que hacen a Harry suspirar dramáticamente.

Se despide de este con un suave beso en los labios antes de irse por la red flu, ante los chiflidos de algunos que habían visto la despedida; teoriza que fueron los gemelos, Ginny y Sirius.

Cuando llega a casa se sorprende de ver todo oscuro, su instinto se activa nervioso hasta que llega al comedor donde encuentra una nota de Dora:

.

Papá, Charlie y yo fuimos a comprar la despensa, también pasaremos por pizza.

Te llevare una Coca-cola.

Tu asombrosa prima favorita :D

.

Si bien eso le tranquiliza, su tía Andrómeda no se escucha por ningún lado por lo cual sin poder evitarlo saca la varita del bolsillo de su pantalón; camina de forma intranquila revisando todo el lugar. No es que sienta magia residual, tampoco parece nada fuera del lugar, pero todo su cuerpo se pone alerta por cada paso que da dentro de la vieja casa. Un sonido del piso superior lo detiene, su respiración se vuelve un poco lenta mientras intenta que su corazón no vaya a mil por hora como quiere.

Su cuerpo ha aprendido estar alerta.

Recuerdos de la huida de Sirius, de la lucha en el ministerio, del torneo lo hacen caminar de forma silenciosa.

Un paso a la vez.

Es difícil contener la respiración, siente que su ojo va estallar de la tensión, así que intenta respirar varias veces en silencio antes de seguir.

Su cuerpo tenso.

Alerta.

Puedes hacerlo Draco, se repite varias veces, aunque hay un ligero y notorio temblor en su mano.

La luz sale de la habitación de sus tíos, lo que le hace sentirse un poco más tranquilo, pero la varita sigue en alto por si necesitara atacar.

Hace una lista mental de hechizos para protegerse y desarmar a cualquier enemigo, antes de abrir la puerta que estaba entreabierta para empezar. No hay movimiento cuando entra, con la varita primero y luego su cuerpo, es difícil relajarse, pero lo hace cuando ve a la persona dentro de la habitación.

Un poco anti climáticamente.

Su tía está ahí, sentada sobre la cama, donde hay una caja con varias cosas en el suelo y ella parece ver de forma tranquila un viejo libro; un álbum de fotos, identifica mientras se acerca.

—¿Tía? —es como una pregunta, porque se siente confundido, nervioso de que algo sucediera.

Parece ser que no ha sucedido nada físico, pero cuando su tía levanta la mirada, Draco siente que el mundo cae a sus pies cuando ve sus ojos algo humedecidos; todo este tiempo había parecido como una montaña firme a la cual apoyarse.

Pero ahora.

Parte de la tensión se va, pero ahora otra preocupación lo inunda.

—Draco querido no te escuche, estaba aquí recordando viejos tiempos como los ancianos hacemos a veces—sus manos siguen acariciando el álbum, Draco se tensa al poder ver ahora que está cerca, una imagen de tres niñas.

Aunque le cuesta encontrar similitudes, sabe que son las hermanas Black, porque su madre sigue viéndose tan hermosa como en la fotografía. Andrómeda es bastante tranquila, pero parece un poco mansa dentro de la imagen que se mueve y desde aquí puede notar el mentón alto de su tía Bellatrix.

Algo que no había querido pensar.

No fue una muerte con intención o con sus manos queriendo buscarla, pero de una forma u otro, Bellatrix es la primera muerte que fue totalmente su culpa. Aunque participo de forma indirecta de la muerte de Viktor o Anthony, no fue su mano la que termino con esas vidas, pero es diferente con su tía.

La había lanzado al otro lado del velo.

Con intención o sin intención.

La había llevado al más allá y había sido condenada a ser un dementor entre universos, un alma en pena que es la representación de todo mal.

Lo peor, una parte de él se siente culpable por lo que le ha causado a su tía, pero no a Bellatrix.

Si no por el dolor de Andrómeda.

¿Eso lo hace mala persona?

Probablemente.

—Lo siento—dice con dificultad, los ojos de su tía se abren algo sorprendidos, antes de que una mirada cálida la inunde ofreciéndole la mano.

Toma esta con duda, pero su tía solamente lo siente a su lado, dándole una palmadita suave en sus manos.

—No tienes que disculparte cariño, no hiciste nada malo—bueno tal vez eso no sea correcto, aunque es algo borroso, Draco es consciente que antes de la lucha con Bellatrix apenas si había podido ser controlado; como si hubiera sido una bestia dentro de él desatada de alguna forma que como control de sus acciones—desde que Bella tomo el camino de ese mago, siempre sentí que perdí a mi hermana—

—Pero no había muerto—expresa casi con amargura, logrando que su tía asienta con lentitud.

—No había muerto de forma física, pero mentalmente, creo que hace mucho que murió esa niña que había crecido conmigo—comenta Andrómeda con una sonrisa lenta en sus labios.

Parecía altanera, piensa Draco cuando ve la imagen de las tres hermanas moviéndose y sonriendo entre ellas.

Hubo un tiempo donde eran felices.

Un tiempo donde no tuvieron que pensar sobre el futuro.

Draco se pregunta sobre las fotografías dentro del álbum de Luna, aquellas que no había querido volver a ver, donde todos eran felices y Anthony salía sonriendo en ellas. Observa detenidamente a Andrómeda preguntándose cuanto tiempo necesito ella para volver a ver estas fotografías luego de irse de casa, para sentarse aquí y lucir aun triste luego de todo este tiempo.

Probablemente Draco sea igual.

Eso sucede cuando alguien muere.

Alguien que amabas.

—¿Crees que pudo tener salvación? —pregunta con curiosidad, a lo cual Andrómeda parece pensativa unos momentos, antes de que suspire.

—No, Bella tomo su elección, yo tome la mía; no era una elección que nos guiara al mismo camino—parece sincera, pero cuando toca la fotografía con sus dedos, con una suavidad que demuestra lo contrario a sus palabras.

La había amado.

Andrómeda amo a su familia, pero se le fue arrebatada cuando la alejaron.

—Lamento que fuera mi culpa que muriera—

—Es una guerra Draco, perderemos personas, todo saldrá bien…siempre lo hace—

Quisiera tener esa confianza, pero no la tiene, así que solamente se queda sentado a su lado mientras Andrómeda le muestra el álbum de fotos. Hay muchos Black en ellas, pero especialmente se sorprende cuando hay una fotografía de Sirius y Regulus de niños; Andrómeda comenta que le había mostrado esa fotografía en algún momento del año pasado a Sirius.

Ella insinúa que fue por algo que Draco le dijo y que Sirius comenzó a ver todo de forma diferente.

Que vino a buscarla a ella para saber si tenía algo sobre Regulus y que había visto esa fotografía por mucho tiempo antes de irse.

—Sirius dice que te pareces mucho a él—musita Andrómeda antes de comentar sobre su infancia, no la parte llena de dolor de sus padres y castigos severos.

No.

Una infancia donde los primos se reunían cuando eran jóvenes, jugando y sin tener prejuicios tontos, solamente siendo niños.

Un mundo libre de guerra.

.

.

Draco siente dolor cuando en medio de la habitación que parecía tener una gran cantidad de gavetas por todos lados en las paredes, aparece solamente un espejo en medio de esta, había estado algo perdido en donde se encontraba, pero el espejo le hizo sentir una especie de cosquilleo en su cabeza que le hizo caminar hacia él.

Estar solo con sus pensamientos era una mala idea, era cuando peor lo pasaba, cuando todo lo que hizo mal regresaba.

Todas sus malas elecciones.

Todas las consecuencias.

Quienes ya no estaban en su vida.

Había algo más en la habitación que fue imposible de ignorar.

El espejo lo reconoció de inmediato, después de todo, aunque llevaba años en este mundo, fue quien inicio su historia.

El espejo de Oesed.

Cuando estuvo frente a este se encontraba vacío, como si no pudiera reflejarlo, así que bajo su vista a la palma de su mano que tenía una cicatriz; a veces la olvidaba, porque no todo el tiempo estaba al pendiente de esta. Había cicatrizado bien, nunca dolía realmente, era solo en ocasiones aleatorias donde bajaba la mirada y recordaba el inicio de toda esta aventura.

La imagen frente a él comenzó a flaquear, no había nada en un momento y al otro hubo una silueta que reconocería en cualquier lugar.

—Anthony—dijo casi sin aire, cuando la imagen de su amigo apareció, sintió que alguien le dio un golpe tan profundo en su vientre que lo dejo sin aire.

Pero la imagen de Anthony no era como la que recordaba, no era una imagen de su amigo feliz a su lado, casi parecía indiferente al observarlo.

—¿Te parece justo? —pregunto y era su voz, Draco se sintió emocionado de escuchar la voz de su viejo amigo, antes de que el significado de sus palabras lo hiciera sentir confundido; no tuvo que esperar ya que este siguió hablando—ser feliz cuando yo estoy muerto, ¿te parece justo? —pregunto sin acusación u cualquier otra emoción en su voz.

Solo indiferencia y casi aburrimiento.

Pero la pregunta lo dejo casi atormentado, más de lo que ya se encontraba.

Su mano se levantó, pero se detuvo justo antes de tocar el espejo de Oesed que aún tenía la ruptura que sucedió a finales de su primer año.

—Yo no…yo no soy completamente feliz Anthony, realmente quisiera que estuvieras aquí—admite con incredulidad de que su amigo cuestione eso de él.

Anthony lo ve fijamente, antes de ladear la cabeza.

—Pero eres feliz, ríes con otros, tienes momentos agradables…mientras yo estoy muerto por tu culpa, eso es increíblemente egoísta—es como si cada palabra trajera a la superficie los más terroríficos temores de Draco uno por uno.

Cada que era un poco feliz estos días, los pocos días donde se sentía un poco alegre, la culpa de ser feliz cuando Anthony no estaba ahí era insoportable. Aunque vio a chico en el más allá, aunque este le indico que no era su culpa y lo instruyo para ayudar a otros; siempre se sintió culpable de ser feliz. Como si no tuviera derecho a ser feliz, solamente porque Anthony no estuviera.

El pensamiento era aterrador.

Ser feliz cuando tu mejor amigo no está, ser feliz con otros como si su muerte no importara, porque si importaba.

En ocasiones cuando todos estaban juntos, Draco voltearía a ver, buscando a Anthony por instinto antes de recordar que estaba muerto y que por eso no estaría jamás a su lado otra vez. Como si alguien hubiera arrancado una parte importante de quien era Draco y dejado una especie de destrozos que no podían unirse.

Y luego intentaba ser feliz, porque había personas que aun amaba aquí a su lado, pero se sintió tan mal.

Como si no tuviera derecho.

Y eran sus temores, eran sus inseguridades, era la culpa que le tocaba cargar y aprender a vivir.

Pero algo tenía claro.

—Anthony jamás diría algo como eso—gruñe levantando la mirada enojada y el reflejo de Anthony parce levemente incrédulo por un instante—puede que esos sean mis peores miedos, pero mi mejor amigo no diría eso, porque el confiaba en mi—claro tenían ese incidente con el relicario, pero Anthony y sus amigos demostraron confiar de él después de eso, especialmente con ser un rencarnado—y me amaba, nunca hubiera querido que yo sufriera y no me culparía de olvidarlo…porque no pienso olvidarlo—añade con molestia y una ira creciendo en su interior.

El reflejo lo ve un rato que parece demasiado largo, antes que sus labios se curven de forma que no haría Anthony.

No era él.

Lo sabía.

Esa expresión no era de Anthony.

—Vaya, quien lo diría, la pequeña rencarnación de Orion sin duda es tan molesta como este—habla Anthony con una sonrisa bastante molesta que Draco quisiera arrancar de su boca.

La sonrisa se ensancho como si supiera que pensaba.

—¿Quién eres? —demando, pero Anthony falso no pareció realmente impresionado.

—Casi me ofende que no sepas quien soy, pero realmente no tendría gracia de otra manera, así que te daré una pista—Anthony solamente sonríe con un dedo en alto—yo soy quien te dio el libro de tu primera vida, después de todo, ambos estábamos conectados—añade con una sonrisa divertida, pero antes que Draco pueda decir algo más.

Todo se vuelve oscuro.

Se está despertando.

Quiere gritar, quiere quedarse y reprender a quien fuera que este del otro lado de ese espejo, de que dijera más cosas; pero mientras se levanta solamente ve la sonrisa divertida en el rostro de Anthony falso, maldiciendo en voz alta.

.

Abre los ojos cansado y derrotado, siente que todo parece oscuro en su habitación y puede ver la hora que no pasa de las 4:00 am; gruñe contra la almohada antes de levantarse para restregar su rostro pensando en el sueño que acaba de tener. No solamente ver a Anthony fue increíblemente doloroso, si no que, si esto no era uno de sus típicos sueños causado por sus traumas, parecía que había algo ahí que tendría que descubrir. El espejo de Oesed no había sido ninguna de sus preocupaciones desde primer año, a pesar que había sido quien lo adentro a todo este misterio de Orion; era increíble como pasa el tiempo.

Después de todo este tiempo había regresado.

Quien fuera que manipulo el espejo y mostro a Anthony, era también la misma persona que le había entregado el libro de Orion, que también había sido un misterio.

No solo porque era su vida pasada.

El libro llego a él cuando nadie pudo encontrarlo.

Anthony había comentado en el pasado que pudo haber sucedido una serie de condiciones que le entregaron el libro, pero ahora alguien había demostrado hacerse responsable sobre esa acción y también parecía tener control sobre sus sueños.

¿No estaba volviéndose loco solamente?

Siempre estaba la posibilidad.

No pudo dormir, siempre con la idea de que de repente volvería a la habitación y aunque una parte de él quería hablar nuevamente con esa persona; la idea de volver a ver a Anthony le molesto, porque no era Anthony era un falso Anthony.

Ocupaba prepararse.

Antes de volver a verlo.

Al final el cansancio fue suficiente para dormirlo, pero esta vez el sueño fue vacío y sin recordar nada más del tema.

.

.

Draco había querido tener la mente distraída y ahora estaba obteniendo lo que quería, su mente estaba completamente llena de ese sueño que tuvo días atrás y la importancia del espejo de Oesed una vez más; al igual que ese primer año no había obtenido ningún resultado incluso con el acceso a la biblioteca de la familia Tonks y la de Sirius Black. Harry había parecido decepcionado cuando apareció en Grimmauld Place y no salió de la biblioteca por horas, hasta que Andrómeda envió a Edward a traerlo arrastrado a casa. El propio libro de Orion no había tenido mucha más información sobre el espejo que antes, que demostraban que había sido el creador de este, pero tampoco hablaba mucho del tema.

Sus poderes eran un enigma, aparta de demostrar los deseos de tu corazón.

Pero alguien había manipulado al espejo, Draco no siente que ese sueño fuera una de sus constantes pesadillas, parecía ser importante.

Otra vez en el punto de inicio.

Había escrito a sus Ravenclaw, quienes a pesar de que era como volver a primer año, tomaron sus palabras de su sueño de forma literal y estaban intentando investigar al respecto. Desde tomar control de sueños, posesiones de objetos mágicos, espejos mágicos que alguien hubiera visto; Draco se encontraba un poco inquieto por las respuestas de sus amigos que no tenían mucha relevancia.

Parecían frustrados, aunque Draco supuso que emocionados por el reto, no era el único que quería despejar su mente.

Alguien le dio el libro.

¿Quién podría hacerlo?

Debía ser un mago poderoso.

—Esto se está volviendo ridículo—Draco deja la pila de libros a su alrededor y el de magia negra que tiene frente a él, levanta la mirada para ver a Harry entrando por la biblioteca de la familia Black.

Le toma un momento enfocar la iluminación de la habitación, parece ser bastante tarde y había llegado temprano a la residencia Black para buscar más en sus libros; puede que no tenga importancia, pero los Black eran descendiente de Orion, así que podría tener algo entre sus libros…aunque no lo encontraba por el momento. Harry parecía bastante molesto por algún motivo, pero Draco le tardo entender que estaba molesto con él y por eso se encogió un poco.

—¿Hola? —respuesta incorrecta, el rostro de Harry se mostró agrio por eso y Draco se encogió más en el suelo, rodeado de una buena pila de libros a su alrededor.

Había muchos cuadernos y pergaminos con anotaciones por todos lados también, pero eso no importaba, no había encontrado nada en concreto, pero si algunas opiniones interesantes que anoto para su posterior revisión.

—Draco llevas 7 horas aquí, sin comer o salir a ningún lado, es como volver a primer año de nuevo—dice este con enojo, pero una gran preocupación al mismo tiempo.

Se siente abochornado.

Ha pasado apenas una semana del sueño y aunque ha intentado no dormir tanto, no hay nada de qué preocuparse, porque no vuelve a soñar con la habitación en su lugar siempre parece que está volando en medio de la nada y una voz parece impaciente por verlo.

¿Ambos sueños estarían relacionados?

No lo sabe, pero Padma está investigando al respecto.

—Eso explica mis piernas entumidas—intenta bromear, pero el rostro de Harry sigue luciendo preocupado, así que solamente suspira dejando de lado su libro que era bastante interesante—lo siento, tomare un descanso, pero realmente necesito saber sobre el tema y las bibliotecas de Hogwarts ya no tienen información al respecto—

Eso parece atraer la curiosidad de Harry.

—¿Sobre qué es? —

—El espejo de Oesed—

El rostro de Harry hace un pequeño mohín pensativo que Draco piensa que es adorable, pero lo deja de lado para ponerse de pie con piernas temblorosas por horas de estar en la misma posición; estira un poco el cuerpo, viendo como Harry parece metido en sus pensamientos volviendo a primer año nuevamente.

Había sido la primera vez que enfrento a Voldemort y en ese entonces Draco estaba decidido de no involucrarse en esto.

Curioso como giran las cosas cuando no quieres.

—Recuerdo el espejo, tenía la piedra filosofal, en ese momento cuando estaba ahí sentí que te había visto decirme que tenía la piedra en mi bolsillo—comenta Harry casi pensativo, Draco frunce el ceño sin recordar bien a estas alturas que se supone que paso en el canon.

Pero recuerda que había tenido un sueño extraño, donde si no se equivocaba, estaba viendo a Harry como si estuviera dentro del espejo e intento ayudarlo.

¿No fue un sueño?

Tendría que investigar al respecto tambien.

—Interesante, supongo que en ese entonces era lo que más querías—bromea porque no sabe que pensar sobre este nuevo indicio, Harry lo ve casi con exasperado cariño, antes de negar con la cabeza.

—Eres insoportable—

—Pero así me quieres—

Draco no dice nada más cuando Harry se abraza a él, una pizca de culpa de haber estado ignorando al chico esta semana lo hace sentir mal, pero es difícil sentirse mal cuando todo lo que puede pensar es en Harry en este momento; su aroma, su calor, el cuerpo de este contra el suyo.

Es su pilar en este momento, lo que no impide que se marche entre un torrente de desesperación y venganza que a veces quiere consumirlo.

Harry, sus amigos, su familia, lo único que lo hacen no entrar en la locura completamente.

¿Cuánto tiempo puede durar esto?

Esta relativa tranquilidad.

—Te he extrañado, aunque entiendo que tengo que darte un espacio, es molesto no tenerte cerca—la sinceridad de las palabras de Harry lo golpea un momento sacándolo de sus pensamientos, el chico sigue abrazado a él con el rostro enterrado sobre su hombro, así que no puede ver su rostro lleno de sorpresa.

Todo paso demasiado rápido el año anterior, con los TIMOs y un deseo de derrocar a Umbridge, finalizando una lucha en el ministerio que saco más de Draco de lo que quisiera; pero aunque era pareja de Harry, no tuvo oportunidad de tener muchas citas o tiempos juntos como quisieran.

Era un poco como ahora.

Estos pequeños momentos, donde apenas si podían disfrutar del otro, sin saber que pasaría en el futuro.

Hay una gran parte de él que quiere negarse esto, porque sabe que puede ser feliz y sigue luchando constantemente con esa idea en su mente de que no debe ser feliz. En su vida anterior, aunque no recuerde siente que fue similar, no merecía felicidad ante la pérdida de su madre y solo debía trabajar para la felicidad de su hermana Selena.

Algunas cosas llegaron a este mundo.

Muchos de sus miedos e inseguridades.

Anthony querría que fuera feliz, aunque pensar en Anthony dolía por sí mismo, intentaba llegar a un acuerdo con su persona.

Solo han pasado pocas semanas, no debería ser feliz tan pronto, a veces solo quisiera dejar de pensar y por eso tomo su siguiente elección.

—Te necesito—Harry levanto la mirada curioso de sus palabras y Draco se siente un poco imbécil por lo que va hacer, pero no deja mucho tiempo para pensar en sus elecciones.

Toma las mejillas de Harry y lo atrae a un beso, sorprendido momentáneamente antes de contestar, Harry es bastante moldeable cuando se besan. Los últimos días apenas si ha besado al chico, lo que deja pensando que tal vez su relación está un poco estancada, por todos los hechos traumáticos que ha estado viviendo uno tras otro. Harry no parece presionarlo, aunque ahora al ver con la desesperación con la que lo estaba besando, puede que más que todo se estuviera conteniendo todo este tiempo.

Draco pudo iniciar el beso, en un intento de dejar de pensar en las cosas y concentrarse solamente en Harry.

Pero Harry era quien ahora parecía estar dominando el beso.

Se siente un poco ahogado cuando sus piernas chocan con algo, no puede separarse del beso ya que Harry lo tiene sujeto por el cuello de su camisa; no había notado que se habían estado moviendo o más bien, que Harry lo había estado empujando hasta el escritorio que había dentro de la enorme biblioteca.

Hay varios libros y pergaminos que caen, que Draco quisiera quejarse, pero no puede hacer ya que sus labios están muy ocupados.

Miserable bastardo.

Con un ágil movimiento, Harry rápidamente fue puesto sentado sobre el escritorio, Draco no perdió el tiempo para colocarse entre las piernas de Harry que no puso ninguna oposición; la manera en que la mano de Harry estaba sobre su clavícula y la mirada de sus ojos, demostraba su muy buena disposición a este asunto.

El aire se detuvo un momento, fue difícil respirar, pero estaba funcionando.

Su mente estaba dejando de pensar demasiado y hasta ahora no se dio cuenta de lo cansado que estaba de estos días, de sus propios pensamientos y sus culpas siguiéndolo sin descanso.

Harry.

Por este momento solo podía pensar en Harry.

La mirada de agitación de su rostro de forma positiva, como su respiración también parecía tener complicaciones como las suyas o el sano color rosado de sus mejillas. Ahora que sus piernas estaban alrededor de su cadera, podía sentir sus músculos bastante en forma por la manera en que se contraían ante las palmas de su mano. Tocarlo siempre era tan adictivo, Draco se preguntó como seria tocarlo bien bajo su ropa, no habían tenido ningún momento donde estuvieran completamente desnudos y le complacía descubrir que sus hormonas siguen trabajando bien para desear eso.

16 años.

Eran tan jóvenes, no tenía que apresurar nada, pero mentiría si no dijera que no deseaba apresurarlo en este momento.

Fue difícil, era como luchar contra el instinto de respirar.

—No sabes—musito con su boca sobre la mandíbula de Harry, quien solamente tarareo feliz—lo difícil que me es controlarme ahora mismo—

—No tienes que hacerlo—se apresuró a decir la pequeña mierda, como si no fuera ya difícil contenerse.

Draco le dio una mala mirada, pero Harry casi lo tentó con el levantamiento de su ceja, casi como si quisiera provocarlo.

—Realmente no sabes de que hablas Potter—

—Ilústrame Malfoy—

Entrecierra sus ojos viendo a su novio, que parece lo suficientemente presumido para jugar con fuego, sin saber el problema que tendría por meterse a una guarida de un dragón; que tiene muy poca estabilidad mental actualmente. Probablemente si fueran otras condiciones no cambiaría mucho el resultado, pero Draco le gustaba pensar que, en otras condiciones o situaciones, su relación pudo ser más adorable para Harry.

No este monstruo lleno de hormonas que apenas si tiene control de su mente y que esta, a mejores palabras, herido hasta un punto no reconocible mentalmente.

Su mano viaja desde sus muslos lentamente por su costado, Draco sonríe con maldad cuando lo ve estremecerse ante el contacto y cuando llega a su barbilla; la sujeta con firmeza para que no se mueva y aparte su mirada.

Parece pasmado, pero no se aleja, confía en él.

Puede que no fuera la mejor opción.

Ladea un poco el rostro con esa sonrisa que no puede borrar.

—Quiero destrozarte—nunca ha sido tan sincero con el chico, los ojos de Harry se abren algo recelosos—ahora mismo, sobre este escritorio, solamente quiero destrozarte hasta tal punto que no sepas nada más que mi nombre—la comprensión cae en el rostro del chico, pero lejos de lucir intimidado, este suelta un pequeño maullido adorable cuando Draco mete una mano bajo su camisa acariciando su vientre—si fuera tú tendría miedo, solamente pienso en este momento en doblarte, en enterrarme en ti y lo genial que sería todo—su voz sale de su boca y esta tan cerca de Harry que puede sentir su aliento entrecortado.

Lindo.

Adorable.

Puede imaginarlo debajo de él totalmente a su disposición y siente que comienza hacer calor, que la ropa comienza a faltar.

Cualquiera podría entrar.

¿No es eso emocionante?

—No veo ningún problema con eso—si la voz no hubiera salido nerviosa y una octava más alta, pudo haber sido algo caliente.

Pero no, fue una voz rota de un adolescente que estaba nervioso y cachondo, supuso Draco. Porque cuando vio los ojos de Harry en ningún momento estos parecían tener miedo, todo lo contrario, parecían ansiosos y había visto esa misma mirada antes de un partido de quidditch.

Lo cual era bastante halagador.

Con aun la sonrisa malvada, disfrutando de esta libertad y pequeño oasis de todo, tomo el borde de la camisa de Harry para sacarla de un tirón por su cabeza. Este se escalofrió cuando su pecho quedo desnudo, Draco bajo la mirada con interés comiendo de la imagen todo lo que pueda; no era un cuerpo demasiado formado, pero era delgado y aunque había algunas pequeñas cicatrices por ahí, estaba bien. Su mano se posó sobre su vientre subiendo lenta y tortuosamente, maravillándose del contraste de la piel blanca contra la bronceada de Harry.

—Draco—gimoteo este cuando su mano paso sobre su pecho, descaradamente moviéndose sobre uno de sus pezones totalmente erectos.

Aunque no era lo único erecto actualmente.

La cercanía de ambos cuerpos le hizo sentir desde hace rato en su abdomen, el interés de Harry en la situación, su mirada dejo de ver el pecho del chico para verlo con diversión y este parecía casi ofendido.

—¿Qué? —pregunto casi con mofa, pero este hizo señas a su camisa.

Draco bajo la mirada, a diferencia de la camiseta de Harry, tenía una camisa de vestir arremangada hasta sus hombros en perfectas condiciones; no era su culpa que el chico no supiera vestir de forma correcta. Usualmente el propio Draco vestiría con jogger y camisetas en la casa de la familia Tonks, aunque últimamente ha estado utilizando más de la ropa que le había dado su tía para su cumpleaños.

El cual paso técnicamente en el hospital.

¿O eso fue cuando murió una semana?

No importaba, el punto es que tenía mucha ropa nueva (Andrómeda y Dora no habían escatimado en comprar ropa elegante) que tenía que utilizar.

—Tienes puesta la camisa—hablo como si fuera una ofensa y no pudo evitar una mirada que rozaba la incredulidad o la burla.

—Deberías hacer algo al respecto—

Y claro que lo hizo, porque era un estúpido Gryffindor.

Gruño cuando casi la rompe, porque no eran salvajes, así que con un mohín logro desabotonar los botones con manos nerviosas pero ansiosas. Fue enternecedor, una mezcla que rosaba lo erótico y lo adorable de forma perturbadora; no estaba acostumbrado a encontrarse tan fascinado con un amante. Pero era Harry, quien ahora parecía maravillado de ver su pecho, ignorando claramente la horrible cicatriz del relicario en esta o las marcas del cruciatus que no se habían ido del todo.

Las manos de Harry que exploraban con ansias, las mismas que lo atrajeron para un beso mientras tocaban su espalda; se escalofrió al sentir las manos de Harry sobre su tatuaje.

Lo recuerda.

Recuerda su lugar y Draco puede vislumbrar esa tarde donde este había besado su piel con adoración.

—Idiota—gruñe mientras se alejan, pero Harry suelta otro sonido adorable cuando agarra su trasero con confianza para atraerlo contra él más cerca todavía, sin dejar espacio entre ambos.

Las manos de Harry están unidas detrás de su cuello, puede sentirlo jugando con su cabello fascinado.

—Tan suave—

—Podrías tenerlo igual si usaras acondicionador—

Harry rueda los ojos antes de volver a besarlo, decidiendo que la boca de Draco tiene mejores usos y Draco no puede más que gemir al sentir el movimiento lento entre sus bocas; muy diferente a como su propia cadera comenzaba a moverse contra la entrepierna de Harry, que lo hizo gimotear entre su beso. Algo en ese sonido, en los gemidos por bajo del chico, hicieron que Draco se mordiera el labio antes de sin contenerse fuera a atacar el cuello del chico.

Recordaba esto.

Los sonidos lascivos de Harry que provocaban que Draco atacara con mayor fuerza su cuello, queriendo dejarle marcas que otros verían, para que pudieran imaginar cualquier cosa; porque eso sería lo único que alguien más podría hacer en ese momento.

Imaginar.

—Mio—dice Draco sin poder controlarlo, mientras sigue sujetando el trasero de Harry y haciendo que ambos miembros en medio de ellos se rocen sobre la tela—completamente mío—y tal vez debería asustarse de su propio pensamiento posesivo hacía el chico en cuestión, pero estaba demasiado ido.

Su olor.

Su sabor.

Sus sonidos.

En ese momento eran solo suyos, una parte de su mente le recuerda que Harry tiene elección, que siempre tendría elección a diferencia de Draco; pero simplemente toma el pensamiento y lo arroja por la torre mental, porque no tiene tiempo para pensar en nada más que Harry entre sus brazos.

Que lejos de molestarse por toda esta situación, se aferra a él como si su vida dependiera de ello y Draco está moviendo sus manos listas para liberar el miembro de Harry de su pantalón; necesita sentirlo, necesita la sensación de este contra su piel.

No tiene tiempo o la capacidad mental para escuchar sonidos, hasta que alguien abre la puerta dejando a ambos congelados.

—Harry deberías bajar para la com…¡MIERDA, MIS OJOS! —chilla Ron Weasley tapando rápidamente sus ojos y dando la vuelta, otra persona parecía entrar para su completo fastidio, pero Ron había detenido a la persona de que diera un paso a la habitación; saliendo de la habitación pareciendo discutir con Hermione para que no entrara.

—Ronald Weasley—

—No Hermione, es por tu propio bien, no quieres ver esto—

—¿Qué cosa? —

—Mis ojos Hermione—

—¿Chicos que sucede? —

—No Sirius, les digo, es mejor no verlo—

Hay un momento de silencio, la puerta está cerrada ahora por lo que Draco no puede ver que está pasando, hay una especie de discusión con la puerta antes que esta se abra de forma tan dramática que solamente podría ser Sirius Black quien entra. Mientras ve su espalda, nota a Ron tapando la vista de Hermione y con los ojos cerrados sin querer ver nada de lo que pasa adentro.

Sirius por otro lado mira descaradamente ambos que siguen juntos, todavía algo impresionados por lo que está pasando, Draco no puede procesar bien aún que está pasando.

Parpadea antes de suspirar.

—Pero miren a mi sobrino favorito atentar contra la virtud de mi ahijado, no lo habría esperado—claramente es una mierda hipócrita, porque su rostro parece completamente divertido para consternación de Harry que sujeto su rostro contra sus manos en lo que parece una postura humillada—supongo que es algo familiar, también encontré así a James y Lily cuando intentaron tener sexo en la torre Gryffindor; pero en mi casa, que descaro—tal vez sus palabras serían más eficaces si no tuviera en el rostro la sonrisa más grande que le ha visto en mucho tiempo.

Se siente desinflado, toda la adrenalina y hormonas han abandonado su cuerpo, porque nadie puede encontrar sexy que su tío y amigos de su novio entren antes de que hiciera…cualquier cosa que tenía planeado. Pudo ser peor, determina resignado, pudo haber tenido el pene dentro del culo de Harry cuando alguien interrumpió, así que decide que si alguna vez llega a tener sexo con su novio.

Ocupa planearlo mejor.

En otro lugar donde no puedan ser interrumpidos.

—Mátame por favor—es la pequeña suplica de Harry cuando toma la camisa abandonada para colocarla rápidamente sobre su cuerpo, al dar una baja mirada puede notar con anhelo que también parece que cualquier emoción se había ido.

Extrañaba al pequeño Harry.

—Sirius, por favor déjalos solos—es Remus quien ha entrado, mientras Ron se lleva a Hermione asegurando que no debería ver nada.

Como si no ocuparan más humillación cuando escucha las risas de Ginny a lo lejos, aparentemente la familia Weasley había venido a cenar, lo cual siente que le dijeron en algún momento antes de la lectura, pero no presto demasiada atención.

Puede que Harry hubiera venido a llevarlo a comer, pero se entretuvieron.

Las risas de Bill y Charlie con los gemelos, le hacen sentir humillado.

Comparte una mirada con Harry que parece sentirse igual.

—No si los dejo a solas serán como conejos, supongo que ocupan un chaperón—Sirius apenas pudo esquivar el libro que le aventó Harry con buenos reflejos.

Draco miro de mala forma a su tío, pero este solo seguía sonriendo y eso lo hizo sentir rencoroso.

—Viejo hipócrita, tienes un chupetón y tienes el descaro de reprocharnos—

—Soy mayor querido sobrino, puedo follar con quien yo quiera—

—Bueno tal vez yo quería follar con Harry e interrumpiste—

—Son unos niños, como si supieran que hacen, ¿sabes hechizos para el tema? —

—Te voy a hechizar a ti el culo—

—No, solo Remus puede hacerlo—

Mientras bajan por las escaleras en la discusión, Harry baja con completa humillación al tiempo que Remus también parecía lucir atormentado por la charla. Ambos chicos deben separar al dúo tío/sobrino cuando llegan a la mesa, donde una amable Molly Weasley parece hacer todo lo posible para fingir que nada paso; a pesar de las claras risas de los gemelos que parecían pasar a saludar luego de abrir su tienda en el callejón Diagon.

Estaba lleno de risas.

Normal.

La soledad apenas si podía sentirse y no era al menos que se enfocara en ella, pero cuando la culpa comenzó a llegar, la mano de Harry sujeto su muslo debajo de la mesa. Le da una mirada algo indiscreta de que estuviera insinuando algo, pero no, solamente parecía preocupado y eso termino conmoviéndolo.

Sonrió levemente.

Tomo aire y por un momento se permitió no ser una persona miserable, Harry tenía ese poder en él y fue agradable por un momento no sentirse el peor ser humano de la historia.

Mañana continuaría la lectura, pero por ahora, cenar estaba bien.

Continuara

Es curioso como regresamos al inicio, si bien el libro de Orion es el nombre de la saga y aun tenemos muchas cosas que descubrir de su legado, cualquier hubiera pensado que con lo visto en el libro anterior se acabarían los misterios; pero hemos vuelto al misterio principal de la historia que es el espejo de Oesed y Draco ha regresado a tener extraños sueños.

Los últimos libros estaban destinados a este punto, pero me gusta cómo va la historia.

Pobre Harry y Draco, no les dejan tener un momento de tranquilidad. Han pasado 4 capítulos y aun no están ni cerca de llegar a Hogwarts, con suerte en el próximo capitulo comencemos el viaje a nuestro colegio favorito, o tal vez no, quien sabe :D