Draco Malfoy y el castillo de Nurmengard
Capítulo 5: Ningún Prefecto es perfecto.
Esta vez no estaba en una habitación o en el cielo, no había gavetas y por eso Draco se sintió perdido; parecían esos sueños que tenía cuando era más joven, sobre los recuerdos de Orion. Pero este había dejado claro que sus recuerdos irían desapareciendo, así que no tiene idea de que relevancia tenía este sueño; aunque parecía importante.
Sus pasos parecían llegar a ningún lado, comenzaba a ser aburrido y quería despertar.
Caminaba en medio de la oscuridad y curiosamente, eso no le daba miedo como debería.
Solo era…extraño.
La nada, la soledad, el no tener frio, solamente caminar.
Entonces vio algo que iluminaba, sus pasos cambiaron de dirección y comenzó a vislumbrar algo parecido a un pedazo de madera.
Una varita.
Se parecía mucho a su varita actual, pero era de color castaño casi claro que parecía hacerse más oscura conforme llegaba a la base. Su base parecía tener escamas diminutas, le recordó que algo en ella era diferente a cualquier varita que hubiera visto antes.
Varita.
Su varita.
Era suya.
No ocupaba que nadie le dijera nada, era su varita y comenzó a correr hacía ella, antes de chocar contra lo que parecía una pared invisible y que una risa retumbara antes de que el sueño lo expulsara en un despertar incomodo.
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Draco estuvo de mal humor ese día luego de despertar, intento apaciguar su enojo recordando que este era el día del cumpleaños de Harry y Sirius había hecho una gran fiesta en Grimmauld Place. Si bien era claro que la orden estaba detrás de algo, que el profeta no dejaba de publicar cosas alarmantes, a veces todos parecían querer fingir todo lo posible frente a los adolescentes. Draco se sintió algo aliviado al respecto, ya que no podía salir de casa a otro lugar que no fuera Grimmauld o la madriguera, era casi bueno fingir que nada sucedía; aunque era consciente de que todo era diferente.
No había recibido ninguna carta de su madre en todo este tiempo, eso también lo amargaba.
La muerte de Anthony.
Viktor.
Dora quien apenas estaba acostumbrándose muy lentamente a caminar con una pierna de prótesis.
A veces no quería ni levantarse de la cama, pero el recuerdo del espejo de Oesed era un gran motivante. Desde investigar sobre posibles magos que pudieran controlar objetos, hechizos que pudieran hacerle aparecer en sueños y algo que cambiara ala apariencia parte de la pocion multijugos; su verano estaba cargado de tarea.
Su mente agradecía la distracción.
—Listo el regalo llego esta mañana por lechuza—hablo Dora cuando terminaron de desayunar y Draco estaba ayudando a limpiar los cubiertos.
Miro curioso a su prima que mostro un paquete que Draco tomo, había tenido dudas sobre el regalo de cumpleaños de Harry, así que había pasado los días anteriores viendo catálogos con Dora para buscar algo que fuera un buen regalo.
Edward comento que con la forma en como Harry parecía enamorado, una simple piedra lo haría feliz.
Temió que fuera cierto.
Cuando Harry visitaba la casa Tonks siempre parecía tan torpe y adorable, como si quisiera brindar una buena impresión, aunque en su mayoría al ayudar a Andrómeda con el jardín cuando Draco estaba metido en un libro, hicieron que todos ya lo amaran.
Era imposible no quererlo.
—No entiendo mucho del regalo—bromea Dora cuando lo ve inspeccionar el libro en sus manos, que si bien Draco tampoco entendía, supone que sería para Harry.
Era un libro para artistas, mostraba cosas que hablaban desde anatomía hasta el color, de lo cual Draco siente que podría bien estar en chino y entendería más el chino que este libro. También tiene otra caja de lápices de colores y otro cuaderno de bocetos, porque el chico gasta bastante y se pregunta porque alguien dibujaría tanto; supone que es el equivalente de Harry de la obsesión de Draco por los libros. Dentro de toda la caja también estaba un pequeño peluche de lechuza blanca que había visto con Dora, que le recordó demasiado a Hedwig como para no comprarlo.
¿Eran muchas cosas?
Bueno.
Era su novio, se supone que debería dar un buen regalo, Draco era el señor y amo de los buenos regalos.
—No lo entenderías porque no tienes una relación real—comenta Draco, ganando un zape de Dora en su cabeza y ambos primos comienzan una lucha en medio del sofá de la sala de estar.
Solo detenidos cuando Andrómeda aparece nuevamente por la puerta luciendo preocupada.
—¿Aun no llega Ted? —pregunta por quinta vez y Draco deja a su prima que intenta morder su brazo, para voltear a ver a su tía curioso.
Edward usualmente llegaba a la casa a las 5:00 pm, su trabajo era como locutor y en general, aunque ya podría haberse retirado, seguía trabajando porque disfrutaba de lo que hizo; a veces se retrasaba al llegar a casa por charlar con sus compañeros de trabajo o porque pasaba a comprar algunas cosas para su hogar. Una vez duro demasiado en llegar y cuando lo hizo, fue con una hermosa planta en una maseta que Andrómeda había querido por una temporada.
Fue extremadamente dulce.
Raro.
Tierno y atento no son palabras que usualmente use para un adulto, supone Draco.
Pero, aunque no eran ni las 5 de la tarde, Andrómeda había estado incomoda desde el mediodía, como si tuviera un mal presentimiento. Había llamado a su esposo tres veces en el día, pero este siempre contestaba jovial como si todo estuviera en orden, así que todos estaban esperando que hiciera su aparición para ir a la fiesta de Harry que a estas alturas ya habría dado inicio.
Dora le dijo que se adelantara, pensó en hacerlo, pero ver a su tía inquieta lo hizo detenerse inseguro muchas veces.
Cuando era poco menos de las 5, una llamada por Red Flu alerto a todos, cuando Andrómeda se acercó para contestar parecía sorprendida de ver a Kingsley entre las llamas y antes que alguien pudiera procesar este hablo con voz que pareció resonar en todo el salón.
—Edward Tonks se encuentra en el ala de emergencia de San Mungo—
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Draco siente que el aire le falta cuando llegan al hospital, usualmente se encuentra del otro lado, en la sala de emergencia y no de la parte de la sala de espera. Andrómeda se encuentra regia sentada a su lado, como si recordara toda la educación de sangre pura para no demostrar emociones, mientras que su prima se encuentra mordiéndose el labio, moviendo su pierna buena de forma inquieta y las muletas en la silla a su lado lista para usarlas si tuviera que moverse. Draco se encuentra perdido en la silla, moviendo entre sus manos la taza de café vacía de cartón que había comprado luego de dos horas de espera.
Entre todo el descontrol había logrado enviar a Merlín, con una carta disculpándose de no asistir a la fiesta por un inconveniente, que probablemente generaría preguntas; pero no quería arruinar el cumpleaños de Harry.
Kingsley fue amable en comentar que por el momento solamente Dumbledore y él eran quienes sabían de la situación.
Dumbledore siempre lo sabe todo.
Genial.
Al parecer había sido atacado luego de salir de su trabajo, junto otros compañeros del mismo, quienes también tenían descendencia muggle; a diferencia de Edward, los otros dos no sobrevivieron. Edward se encontraba en emergencias, intentando ser estabilizado luego de haber recibido maldiciones imperdonables; Draco se sujetó contra él mismo la cabeza, intentando desviar malos recuerdos.
El cementerio.
El dolor de querer morir.
El ministerio.
Una mano sobre su hombro lo hizo levantar la mirada para ver a Dora, quien parece pálida y sus ojos destilan preocupación, pero se mantiene firme.
—No te preocupes, papá es rudo Draco, estará bien—confía en sus palabras, aunque sus ojos dudan, pero suenan tan firmes que Draco quiere desesperadamente creerle.
No puede perder a nadie más, no sabe si puede soportar una pérdida de esa magnitud, Edward era familia, era su tío y había estado cuidando de él por más de un año ya. El hombre que amablemente vería películas con él, que hablaría de libros y sería tan malditamente Hufflepuff que era imposible de odiar.
Recordó el cuerpo de Anthony sin vida entre sus manos.
No.
No quiere pasar por algo así con Edward.
No quiere ver a nadie más muerto.
¿Es su culpa?
Una voz similar a Anthony le dice en su mente que "No", que no es su culpa, pero es casi difícil de pensar en lo contrario. La presencia de Draco en este mundo ha cambiado muchas cosas, algunas parecen positivas, pero otras son terriblemente dolorosas. No sabe si en el canon personajes como Anthony o Edward murieron, no sabe si Michael terminaría siendo un hombre lobo, no sabe ni siquiera si Anthony o Padma serian novios sin su presencia.
Sabe que Dora estaba destinada a morir, pero ahora estaba destinada a estar incapacitada por su pierna y ya no puede ser auror.
Cedric vive, pero Viktor muere.
No sabe si es su presencia, la maldición de Vodník, la vida pasada que parece estar entrelazada con muchos aspectos o solamente Draco.
Pero lo que sabe es que la familia Tonks ha sufrido demasiado y teme que sea su culpa.
—Se encuentra estable—habla el medimago cuando llega momentos después, todos sueltan un suspiro y Draco ve de reojo a su tía Andrómeda mantener la barbilla en alto—tendremos que mantenerlo en observación estos días, lo tenemos en una especie de coma inducido para tratar sus numerosas heridas—añade el Doctor y parece ver de reojo tanto a Draco como a Dora.
Sin decir que clase de heridas pudo tener además de la tortura que ya era bastante, Draco quiere quejarse, pero Andrómeda solamente les indica a Draco y Dora que vayan a casa, que tomara la primera ronda de cuidado; Draco odia como todos parecen saber sobre las rondas, generalmente lo hicieron con él y Draco estaría gustoso de quedarse.
Se marcha porque su tía lo pide.
Dora se arroja sobre el sofá largo, con una mano sobre sus ojos y parece lista para dormir esperando que fuera su turno para ir al hospital.
Debería ir a su cuarto, pero no lo hace, se queda sentado en un sofá de menor tamaño, viendo el fuego esperando que lo llamaran en cualquier momento.
Esta fuera de peligro.
No va a morir.
Draco dura demasiado en esa posición antes que el sueño llegue a él.
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Hay un empujón en su hombro que lo hace abrir los ojos, no hay sueños, siente que apenas acaba de cerrar los ojos y supone que eso no es el caso por como su cuerpo se siente entumido. Alarmado de haberse quedado dormido, sus ojos tardan en procesar que hay alguien frente a él viéndolo con preocupación.
—¿Harry? —dice con voz ronca y seca, luego voltea a ver a otro lado, notando alarmado que la habitación está demasiado iluminada por la luz natural.
Ha amanecido.
Se sienta rápidamente, sintiendo sus articulaciones protestar por eso, notando que el sofá donde había estado Dora no hay nadie. Mira en todos lados buscando a sus tíos, antes de recordar que ha pasado y termina apagándose notablemente en su lugar.
El hospital.
Habían pasado la mayor parte de la noche en el hospital, se habían regresado en la madrugada, tiene que volver a ir al hospital.
—Tranquilo—dice Harry con las manos sobre sus hombros impidiendo que se ponga de pie—vine con Sirius hace una hora, Dumbledore no nos dijo hasta hoy que sucedió—hay amargura en sus palabras, pero Draco al menos se alegra que el viejo le dejara tener un cumpleaños decente—Sirius convenció a Tonks de tomar una ducha y la llevo al hospital, me dijo que cuando te levantaras comieras algo y lo llamáramos para que pueda llevarte—
Draco asiente distraído, no tiene hambre, incluso si han pasado demasiadas horas desde la última comida decente, duda que alguien pueda tener hambre en estas condiciones.
Se restriega el rostro molesto, pero se pone de pie seguido de Harry que se había arrodillado para estar a su altura.
—Podemos ir solos en realidad, la red Flu la activaron para la oficina de Kingsley en esta situación, así fue como llegamos ayer al hospital—brama cuando la cortina de humo en su mente comienza a despertarse, está listo para ir directo a la chimenea.
La mano de Harry lo detiene con mirada seria.
Draco lo ve fríamente.
—Tienes que comer primero—
—No tengo hambre—
—Deberías comer algo, Tonks dijo que no dormiste bien, podrías descansar un poco—
—No quiero, voy al hospital ahora mismo—
—Ocupas cuidarte—
—¡NO! —grita antes que pueda controlarse, tal vez es demasiado, porque Draco no suele explotar con nadie y la última persona que merece eso es Harry; quien abre los ojos sorprendido cuando voltea a verlo como si fuera un león enjaulado y molesto—no ocupo que otros me cuiden, no merezco que otros se preocupen por mí; todo esto está pasando por mi maldita culpa y lo mínimo que puedo hacer es estar ahí con mi tío…porque probablemente fue atacado simplemente por ser mi tío—brama casi con veneno sintiéndose simplemente, cansado de todo.
La boca de Harry se abre, pero se vuelve a cerrar y tal vez no fue lo mejor, porque Draco siente que algo se rompe dentro de él y solamente quiere sacarlo todo.
—Es mi culpa, porque moleste al pobre Voldy sin nariz en el cementerio y en lugar de solamente odiarme a mí, parece que odia a cualquiera que se me acerca; la trampa del ministerio fue también para atraparme y que paso, claro que Anthony muere porque se hizo el héroe por mi—la voz se ahoga casi en un sollozo, pero no deja que la tristeza gane y en cambio deja que la ira siga ahí—Anthony murió por mi culpa, porque fui estúpido al pensar que Theo aun quería ser mi amigo, sabía que teníamos que estar alerta y en la primera fui llevado por una vieja amistad; Anthony murió, mis amigos son un desastre, ni siquiera puedo ayudar a Luna aunque se ve tan rota y ahora mi tío está mal…la pierna de Dora…esta familia está sufriendo solamente por ser mi familia—la ira comienza a irse luego de gritar todo eso, dejando solamente tristeza.
Soledad.
Culpa.
Depresión.
Se ríe sin humor.
Harry sigue frente a él viéndolo fijamente, su mano sujetando todavía su brazo impidiendo que se vaya. Se pregunta que pensara de que hace unos días estaban besándose de forma apasionada en la biblioteca de su casa y ahora estaba en medio de una crisis nerviosa.
El chico debería replantearse con quien está de pareja, si es que aún lo quiere.
—¿Sabes que inicio todo? —pregunta con amargura sin esperar respuesta—curiosidad estúpida en mi primer año, quería saber sobre que era un espejo estúpido, un mago estúpido y ahora es probable que todos quienes amo estén malditos solo por mi estúpida curiosidad—ve fijamente a Harry esperando que entienda la gravedad del asunto, pero este solamente lo mira intensamente sin decir nada—porque el mago estaba maldito y su investigación lo es, así que probablemente fui yo quien mato a Anthony, quien lastimo a todos y los que están a mi lado parecen destinados a sufrir…así es la maldición y…y…—también soy una rencarnación que sabia cosas que olvido y ahora no puede ayudar en nada porque todo ha cambiado.
Sorbe su nariz, pero no hay lágrimas, se niega a llorar.
—Nada está bien—gimotea casi con miseria, pero es cuando no dice nada que Harry parece tomar el paso de ir hacía él.
Dos suaves manos tocan sus mejillas, ve incomodo a Harry quien tiene una mirada cálida mientras sus dedos limpian sus mejillas; no hay lágrimas, solamente las está acariciando de forma reconfortarle. Draco se deja manejar por eso, por las manos de Harry que lo mantienen estable y como este coloca su frente contra la de él.
Cálido.
Siempre es cálido a su lado.
—Todo va estar bien—
—No va estar bien—suena como si hiciera un berrinche, pero las palabras de Harry no pueden ser ciertas, porque no puede ser verdad que todo esté bien.
Todo parece mal.
Siempre empeorando.
Harry no se detiene ante sus palabras.
—Todo pasa Draco—mira a Harry con confusión, pero este solo sigue luciendo calmado—las cosas buenas y las cosas malas pasan, una se necesita para la otra, pero esto es solamente un mal momento que pasará y vendrá luego un buen momento—
No tiene sentido, su mirada debe decirlo, pero Harry sigue ahí.
—Eso es tonto—musita, pero Harry solamente le da un beso en la mejilla que hace que algo cálido contra su voluntad nazca en su pecho.
Tiene los brazos cruzados intentando mantenerse unido, pero por la forma en que Harry lo sujeta de las mejillas, es como si pudiera mantenerlo unido por él.
—No es tonto, es verdad, pase cosas malas, pero también pase cosas buenas y todas han pasado—
—Eso significa que aún hay cosas malas por pasar—
—Y cosas buenas—
—Estúpido Gryffindor optimista, suenas como un Hufflepuff—
—Tu eres un Ravenclaw que suena pesimista como un Slytherin—
Contra su voluntad, no puede evitar una leve sonrisa en sus labios, porque de alguna manera el super poder de Harry era hacer que se sintiera mejor, incluso en esta situación. Hace poco menos de un año estaban en situaciones diferentes, con Harry odiando a todos y Draco intentando mantenerlo unido, pero ahora estaban aquí tiempo después, en una relación y Harry ayudándolo de forma que se hizo sentir incomodo.
Había dicho demasiado en su estallido, pero Harry sigue aquí y Draco no puede más que aliviarse.
—Lo siento por gritar—musita en voz baja, pero Harry solamente sonríe dándole una suave caricia en la mejilla antes de alejarse un poco.
Quiere protestar, pero este toma rápidamente una de las manos que tenía cruzadas, entrelazando sus dedos para mantenerlo a su lado.
—Está bien, quería esto—eso lo deja desconcertado y mira preocupado a su novio, de que sea un masoquista y este parece leer sus pensamientos porque sonríe antes de negar—no lo que estás pensando, solamente…siempre parecías bien, ya sabes, un muro de piedra frente cualquier cosa—hay algo en su mirada que no entiende, pero por como aprieta su mano entrelazada parece que es algo que este ha pensado—y cuando las cosas estaban mal, solo podía verte de lejos sin ayudar; quería estar en estos momentos para ayudar—
Idiota.
Lo mira incrédulo con una ceja alzada, pero este parece tan complacido con la idea de estar presente cuando estaba casi derrumbado, que no dice nada.
Solo es un idiota.
El idiota más grande de todos.
—Eres un masoquista, cualquier persona cuerda decidiría que soy mucho trabajo y se buscaría una pareja con estabilidad mental—
—Con lo mucho que me costó que me voltearas a ver, por favor Draco, estas atorado conmigo hasta que tú decidas lo contrario—
Suelta un pequeño bufido incrédulo de las palabras de Harry, como si este pensara que en algún momento lo dejara ir. No solamente por el hecho de que, una pareja de por vida en su linaje de familia Black, sino porque sabe que incluso sin eso suena ridículo una vida lejos de este Harry Potter. No, este tendría que decidir que no lo quiere cerca para alejarse, por suerte el comentario anterior le hizo pensar, que tal vez no necesitara preocuparse por eso al respecto.
Harry lo lleva al comedor, donde le ha preparado unos emparedados que son ligeros y malditamente deliciosos.
Cuando lo comenta en voz alta, el chico se sonroja diciendo que le gusta cocinar y que no fue tan difícil hacer algo decente; Draco no quiere contar la historia de cómo ha sido vetado de cada cocina que ha visitado.
—Me quieres cuando tengo una crisis mental y eres excelente cocinero, sin duda te conservare para siempre—habla dando un mordisco al emparedado con emoción, era delicioso.
Harry se sonrojo como un tomate por sus palabras, luciendo abochornado y como si necesitara un mordisco también, pero eso tendría que esperar.
Era hora de ir al hospital.
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Harry se quedó a su lado en el hospital, Edward seguía durmiendo como si estuviera descansando y Dora estaba tomando el revelo de su tía que se había marchado a casa para dormir un poco. Remus había aparecido para cuidarlos mientras estaban en la sala de espera. Era aburrido y le dijo a Harry que podría irse cuando quisiera, pero este solamente saco su regalo del bolsillo que trajo Remus para dibujar y lo ignoro. Draco quisiera poder leer, pero la realidad es que pasaba demasiado nervioso para no hacer nada más que sentarse y ver a la nada preocupado; no fue hasta que pasaron tres días donde Edward al fin logro despertar para alivio de todos.
Parece una momia, piensa Draco con preocupación cuando por fin le dejan verlo y tiene parte de los brazos con el torso vendado.
Sonríe como si nada malo hubiera sucedido, pero sus ojos parecen cansados, Draco puede identificar esos ojos con los suyos esa noche en el cementerio.
Edward le asegura que no es su culpa, pero Draco no se siente mejor al respecto.
—Eres adicto al café, creo que es peligroso—comenta Harry luciendo mucho más ligero que los últimos días, donde había parecido tan tenso como Draco.
No solamente por él, Harry le había tomado cariño a Edward, por lo cual tampoco quisiera verlo mal. Andrómeda se había negado a irse de la habitación, pero Dora por fin se había marchado a casa con Sirius a dormir; Remus había salido para traerles algo de comer.
Con nada más que hacer por ahora, estaba caminando por los pasillos de San Mungo con una taza de cartón con café; si bien el té es más popular, Draco está disfrutando de un café negro.
No ha dormido bien estos días.
—Lo que pasa es que no te gusta besarme con el sabor del café—arremete Draco con una ceja alzada, a lo cual Harry bufa viendo a otro lado.
—En Hogwarts al menos puedes usar un hechizo refrescante, pero aquí no—
—Delicado—
—Es un mal sabor—
—Niñita—
Harry parece listo para arremeter contra él, algo interesante de la relación de ambos son estas discusiones sin sentido, hacen que todo sea mucho más interesante; ahora que Edward no está en peligro de muerte y solamente tenga traumas mentales, como todos en la familia, parece más libre para molestarlo. Harry a pesar de su interés en él, ya no parece tan torpe como el año pasado donde en ocasiones parece dudar, hay confianza generada por algunos propios problemas; pero es directo con él.
Le gusta que luche.
De otra forma teme aburrirse o volverse totalmente blando, pero cuando Harry es así de vivaz y con carácter, duda que se aburra algún día.
Sabe que Harry también se culpa el mismo día que Draco, pero ahora el chico está dejando sus propias inseguridades para ayudarle; espera cuando todo esto acabe, también poder ayudarle a él y sus amigos. Tomará tiempo, en este mundo al menos Harry no tiene el peso de la muerte de Sirius, pero de alguna forma sabe que lo de Anthony es algo que se culpa.
Él los guio.
O eso dice Harry.
Todos habían ido sabiendo que podría pasar, pero lo habían seguido porque era un líder natural y pensó que ayudarían; Draco sabía que podría haber una trampa, pero nunca dijo nada y ahora todo es…un caos.
Va a decirle algo más a Harry, cuando algo lo taclea sobre su espalda, arrojando la tasa vacía de café de lado y quedando sobre su vientre en el suelo. Siente dolor en todo su cuerpo y un poco de vacío en su pecho cuando el aire salió de este, ve sobre su hombro con cara de homicida, deteniéndose cuando ve a Michael sobre él luciendo claramente horrorizado. De reojo ve a Terry llegar jadeante al lado de Harry, quien parece sorprendido por el evento, pero sin moverse para ayudarlo.
—Draco maldito idiota, no has contestado las cartas en días y tampoco los diarios—Draco abre los ojos ante las palabras de Michael, porque habían dejado de usar los diarios por…Anthony, debieron haber estado muy preocupados—Padma tuvo que hablar con Pansy que le aconsejo hablar con Hermione quien le envió una carta a Ginny que le pregunto a Bill que luego hablo con Remus que le había dicho Sirius que pasaba—
Por fin logra sentarse en el suelo, Michael sigue arrodillado frente a él viéndolo de arriba abajo en busca de alguna herida.
Si saben que paso, deben saber que Edward es quien está en problemas, no Draco.
Pero sabe que no es eso.
Michael ha desarrollado este, algo, diferente desde que fue mordido, lo cual Draco no puede identificar. Ser un hombre lobo es difícil, no sabe mucho sobre el tema, pero ha visto a Remus y este amablemente le ha explicado tanto como puede de eso; sobre los instintos. Si bien no hay muchos estudios al respecto, que también ha buscado y la mayoría de magos piensan que es una falta de tiempo escribir sobre estos seres; aunque suelen llamarlos de formas horribles.
Todo lo que se sabe de los hombres lobos, es por estos mismos, si hay forma que lo pasen de persona en persona.
Remus le explica sobre los instintos, Michael ha desarrollado estos instintos que vienen con ser un hombre lobo, lo cual proporciona el nombre de: "Manada". Draco ha comenzado a leer en tiempo libre sobre lobos, sobre cómo es ser una manada y como se dividen; puede que no fuera lo mismo, pero es un inicio.
No sabe en qué parte de la manada de Michael esta Draco, o el propio Michael, pero al parecer se preocupaba por los miembros de esta.
Como una mamá gallina.
Michael usualmente se preocupaba por ellos, pero era casi de forma juguetona, ahora es casi al borde del ataque de pánico.
—Estoy bien Michael—habla cuando puede volver a respirar, dándole palmaditas en la cabeza del chico que parece al borde del llanto.
Se ha vuelto mil veces más sensible.
Aunque si llegaron a intentar usar los Diarios, bueno, Draco se siente culpable por orillarlos a eso.
Terry es quien da un paso para ayudarlos a ambos a ponerse de pie.
—¿Qué sucedió? —pregunta este con seriedad a lo cual Draco se siente cansado.
—No lo sabemos, un ataque, no han especificado mucho…Mortifagos—lo último lo dice con una gran cantidad de odio, sabe que su padre es un mortifago y su propia madre vive con estos a su manera, pero Draco solo puede sentir odio.
Porque ellos fueron quienes mataron a Anthony y también a Viktor, pero ahora también han herido a Dora y su padre.
No está feliz al respecto.
Terry y Michael se ven de reojo, ambos con una conversación silenciosa que en cualquier otro punto tomaría notas, pero la mano sobre su hombro de Harry lo hace olvidar que hace un segundo no lo ayudo cuando Michael lo tacleo.
Vaya novio se fue a tener.
—Deberíamos escribirles a las chicas, están esperando un mensaje—cambia rápidamente de tema Michael, sacando de su espalda el diario algo arrugado que hace tanto no ve Draco.
Se siente enfermo rápidamente.
Michael a diferencia de él, saca un lapicero donde comienza hacer garabatos rápidamente, antes de guardarlo como si no lo hubiera sacado nunca. Ve de reojo como Terry también parece incomodo, pero este se mantiene firme como si nada hubiera pasado y antes que pueda hacer algo, Michael literalmente lo abraza. Esta vez no caen, pero restriega fuertemente su mejilla contra su hombro haciendo que Draco parpade unas cinco veces antes de ver alarmado a Harry.
Para su sorpresa este parece no importarle.
—Remus a veces hace eso con Sirius y conmigo, tomo tiempo, pero creo que es algo de…su condición—completa el chico como si buscara una palabra adecuada para eso.
Condición no es la peor, tampoco la mejor.
—Apártate Michael—intenta soltarse del chico, pero este sigue sujetándose con fuerza un rato más antes de que se separe satisfecho.
—Hueles mucho como Harry, aunque aún no han tenido sexo según huelo—esto no podía ser más humillante, es lo que pensó cinco minutos antes y se había equivocado, podía serlo—cuando tienen sexo huelen diferente, Remus huele mucho como Sirius—
—Bien no quiero saber mucho sobre tu nariz con poderes para saber quién coge con quien—
—Ahora tengo que oler a Harry, es tu pareja y todo eso, parte de la manada—
—¿Qué rayos? —
Antes que pueda detenerlo su amigo se abraza a Harry y repite lo de restregar su mejilla, Harry parece un poco consternado, pero se encoge de hombros dejando a este hacer su ¿ritual?, no sabe cómo llamarlo. Draco mira cansado a Terry, quien comenta que ha estado haciendo eso también con Padma y Luna, cuando pregunta sobre él, Terry solamente suspira antes de asentir.
Bien.
Al menos eso es algo.
—Harry huele diferente—habla Michael quien ahora esta sujeto a Harry como un koala en su espalda, con la nariz enterrada en su cuello.
Draco se siente un poco molesto al respecto, pero sus palabras lo hacen detenerse.
—¿Huele diferente? —repite sus palabras en forma de pregunta, Michael se aleja de su cuello, pero no se baja de la espalda del chico.
Parece cómodo, piensa molesto.
Cruza sus brazos dándole una mala mirada a su amigo, pero este parece pensativo.
—Bueno Harry huele como bosque, también huele como hueles Draco en la superficie, pero si le prestas atención es como si oliera a algo más dentro de todo eso; es un olor raro, como magia, pero diferente…no puedo explicarme—musita este casi con molestia de no identificarlo, no lo culpa, no todos tienen super poderes de hombre lobo.
Tal vez podrían preguntarle a Remus, medita para sí mismo.
Espera un momento, pero Michael no se baja.
—Bájate Michael—demanda rápidamente cansado, pero este lo ve curioso, antes de que sonría con malicia.
—¿Por qué? —pregunta este con diversión moviendo sus cejas, que muere cuando lo toma por el cuello de la camisa y lo hace caer de espaldas por tener un mal agarre.
Le da una mala mirada a Harry que solamente bufa un poco, antes de tomar su mano y comenzar a arrastrarlo a la sala de cafetería; Michael rápidamente corre para subirse a su espalda y Draco no puede quitárselo de encima.
Terry como la única persona cuerda, camina tranquilamente detrás de ellos.
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Harry debe irse cuando Sirius lo arrastra para que duerma un poco, Dora llega para cubrir a su madre y Draco se queda con esta para no dejarlos a solas; Charlie también aparece y Draco le dice que si fuera su jefe lo despediría por faltar tantos días al trabajo. Remus habla con Andrómeda para que la próxima vez que vayan al callejón Diagon hacer las compras también para Draco, quien aparentemente no tiene permiso de salir a otro lugar hasta que vaya a Hogwarts.
Magnifico.
Recibe una carta de los gemelos, quienes parecían tristes al respecto, ya que estaban emocionados por mostrar sus nuevos inventos. Al parecer Draco está en gran estima con ellos por todo lo que les ayudo, Draco piensa que le gusta el sonido de eso porque ha recibido un reporte de su bóveda y ser un accionista en realidad le está trayendo ganancias; por suerte, ya que gasta demasiado dinero.
Tal vez este es el secreto, invertir en un buen negocio que le permita mantener su estilo de vida.
No visitar el callejón Diagon no es molestia, aunque quería ver la librería y los nuevos ejemplares, prefiere mantener un ojo en la familia Tonks y no ponerlos más en peligro.
Comenta a Dora que tomara un descanso para mover sus piernas y esta solamente sonríe en medio de un juego de cartas con Edward que parece estar totalmente recuperado.
Bien.
Nada saldrá mal, está en un lugar vigilado por aurores y médicos, no debería salir mal.
Pero cuando alguien toma asiento en su mesa en la cafetería, Draco se tensa incrédulo al ver el rostro de su madre de forma regia; mira a todos lados confundido de que se haya vuelto totalmente loco, pero siente la presencia de magia como si algo la cubriera.
—Hola mi pequeño Dragón—es ella, es su voz y puede que, si sea una alucinación, pero es ella.
¿Cuánto tiempo ha pasado sin verla?
Parece una eternidad.
Quiere lanzarse a sus brazos, pero puede milagrosamente obligarse a quedarse sobre su asiento, puede que la parte de shock este ayudándolo; no sabe si tienen alguna especie de magia de ilusión sobre ellos. También está la cuestión de que, si alguien los ve, aunque descubre conforme los segundos pasan, que debe sujetarse de los reposa brazos para no lanzarse sobre su madre.
Algo dentro de su vientre crece cálidamente, como si fuera vertiginosamente lanzado en una montaña rusa.
—Madre—dice con voz ahogada, sin temer que fuera alguna especie de mentira o engaño.
Lo cual puede ser.
Había leído en el diario el profeta sobre tener cuidado al respecto, pero Draco realmente solamente, siente que es su madre.
Patética excusa, pero lo es.
Es como si la esencia de su magia, le dijera que es ella. Ahora estaba comenzando a sonar como Michael con sus poderes de hombre lobo.
—Hace tiempo no hablamos, espero que todo saliera bien con tus TIMOs—hay algo extraño en la charla, eso sí, no puede entender como alguien que no habla con él en meses quiere saber sobre sus notas.
Hay tanto que decir, pero Draco se encuentra ahora con ambas manos sobre la mesa, la cicatriz de su mano derecha al aire y recordándole quien es a su manera.
Desconfía.
Pero solo traga saliva.
—Tuve algunas notas bajas en adivinación y estudios muggles, pero los demás fueron las mejores notas que pude tener—habla tranquilamente, tomando un poco de su café, no es que lo necesité, no ha estado tan despierto en días.
Su madre asiente.
Es tan hermosa.
La había extrañado tanto, parece casi un extraño sueño verla aquí y si alguien sabe de extraños sueños, ese es Draco.
—También he escuchado sobre tu relación con el joven Potter—
—Si, es…algo que sucedió el año pasado—
—El señor oscuro lo sabe—
Hay reproche en la voz de su madre, Draco quiere decir que no es que lo hubiera publicado en el profeta (todavía), pero si tiene una conexión con Harry…bueno, eso es asqueroso. Draco ahora piensa en las veces que ha intimado con Harry, esperando de todo corazón que el señor oscuro no le guste el voyerismo, porque es algo que no necesita saber cuándo besa a su novio.
Tampoco es que este no lo odie ya lo suficiente como para que esto lo haga más un blanco más grande.
El cementerio es su propia diana personal sobre su espalda.
—También sobre tu incursión el año pasado al mundo muggle, donde dejaste incapacitado al señor Nott—
Esa información duele por otros motivos, porque recuerda que ese fue el día que se hizo un tatuaje con Anthony, como ambos habían sido imprudentes y salieron con vida libres por un pelo. Recuerda a su amigo nervioso, en ese entonces tuvo que dejarlo de lado, no debió involucrarlo más de lo que ya estaba; debió permitirle irse.
Claro que eso no es lo que quería Anthony.
Este fue feliz a su lado, él mismo lo dijo.
—¿Por qué estás aquí madre? —pregunta tal vez con un poco de frialdad, pero no puede evitarlo, su interior comienza a preocuparse.
La emoción inicial de ver a su madre comienza a decaer, sabe que ella jamás lo lastimaría, pero las personas a su alrededor podrían hacerlo; no cree que ella lo vaya a vender o traicionar, pero su interior quema de preocupación por si alguien la hubiera seguido.
Su padre.
¿Y si esto fuera algún plan de su padre?
—Una madre no necesita motivos para querer ver a su hijo—
—Ha pasado más de un año desde la última vez que nos vimos, casi no has enviado cartas—
Ambos intercambian miradas, su madre firme como una montaña no deja ver nada más que un deje de orgullo, mientras que, aunque Draco lo intente, realmente debe notarse sus inseguridades en su rostro; en cualquier otro momento sería un gran manipulador, pero está cansado. Su mente está concentrada en otros aspectos de su vida y ese yo que había entrenado por tantos años, se tambalea inestablemente ante cualquier emoción o situación fuerte.
Como esta.
Algo que llega de la nada y esta predestinado a desestabilizarlo.
Aprieta un poco fuerte la servilleta frente a él, porque necesita aferrarse a algo cuando su madre suavemente levanta un poco la manga de su vestido; lo suficiente para ver el inicio de un tatuaje que lo hace volverse pálido de golpe.
La marca tenebrosa.
La misma que tiene Severus.
Mortifago.
Siente el estómago revuelto, como si en cualquier momento fuera a vomitar y solamente ve a su madre incrédulo. Una parte dentro de él grita que va a llamar a Voldemort, pero la otra rápidamente la patea convencido de que esta jamás lo haría.
Mortifago.
Su madre es un mortifago ahora.
Los mismos que mataron a Anthony.
Si, Draco si abre la boca iba a vomitar.
—Escucha con cuidado Draco, no tengo mucho tiempo—ojala le hubiera dicho eso antes de mostrarle el tatuaje, porque Draco no puede evitar desviar su mirada incrédula a su brazo ahora cubierto con tela—el señor tenebroso te quiere, tiene curiosidad y quiere verte nuevamente, darte otra oportunidad—bufa de incredulidad o nervios, no lo sabe, pero su madre se pone mucho más seria de lo que ya estaba—no puedes darle esa oportunidad, debes alejarte de esto cuanto puedas; quieren ir a Hogwarts, quieren ir este año y tienen alguien adentro que los puede ayudar…no se quien tiene esa misión, pero debes tener cuidado—
Bien, eso es genial, nada como un año tranquilo para variar, ni que hablar del siguiente año.
—Horrocrux—habla y por el rostro de su madre, puede decir que si, Sirius tenía razón, los Black saben mucho sobre magia oscura—lo descubrió, sabe que vamos por él—hay un momento donde su madre parece intentar encontrar sentido a sus palabras, antes de lucir al borde de la preocupación.
Raro.
Siempre suele controlarse, pero por un momento, parece que se va a romper; pero no lo hace, vuelve a encontrarse y se mantiene otra vez en postura.
—No sabe sobre el tema, fue Barty, este le dijo que era mejor cambiar los que se pueden de sitio…no muchos saben sobre eso, yo solamente sé porque…Twinky—ese jodido Elfo merecía un sueldo digno de un investigador privado—pero si de alguna fuiste tu quien lo averiguo, si el señor oscuro lo averigua, no puede encontrarte Draco; no puedes dejarte atrapar—
—Dumbledore esta maldito, intento encontrar un Horrocrux—
Puede que este confiando mucho en su madre, pero no puede permitirse ceder ahora, esta parece en shock; así que puede que la información no se hubiera filtrado. Si de alguna forma lo hizo ahora, sin duda podría significar el fin de todo.
Si atacaran ahora a Dumbledore, bien, no ocupaban adelantar el siguiente año a este.
No sin ninguna pista.
—No lo saben, no pueden saberlo—
—Solamente lo sé yo—y probablemente Severus, pero tal vez decir eso sería demasiado.
Su madre no lo presiona, toda la información se la dio Draco y espera que de alguna forma esto no sea una perdición en el futuro; aunque es probable que lo sea, tiene que confiar en su madre. Puede que fuera un acto infantil y desesperado cuando su mano viaja sobre la mesa, sujeta la muñeca de su madre, donde muy cerca esta la marca tenebrosa sin importarle.
Asesinaron a Anthony.
Tu madre forma parte de esto.
Eres despreciable.
—Ven conmigo madre, la orden puede mantenerte a salvo, no tiene que volver—sabe que es mentira, sabe que hay un llamado aquellos que tienen la marca, sabe que Voldemort jamás la dejara a ir.
Él sabe que es importante para ti.
Lo odia, Draco nunca ha odiado tanto a alguien como a ese monstruo, Umbridge había estado muy cerca, pero Voldemort era diferente; si estaba usando a su madre para llegar a él, lo había conseguido y no puede esperar el día en que pueda regresarle esto en la cara.
La mirada de su madre se vuelve cálida y cuando está sujeta su mano con ambas, es como volver a ese tiempo donde solo estaban ellos; dentro de la mansión y su madre, la madre que tanto ansió en su vida pasada, se detendría de sus labores para cantarle alguna canción. Su madre quien lo llevaría por los jardines y no dejaría que los pavos reales lo persiguieran, los únicos animales aparte de los marinos que eran difíciles de que estuvieran a su lado.
La mansión, el que fue su hogar porque su madre estuvo ahí.
Su padre.
Hace mucho tiempo fueron ellos tres, solo ellos, siempre juntos.
—No puedo ir Draco, tome mi elección como tu tomaste la tuya—sus palabras son dichas con suavidad, pero un puñal en su pecho dolería menos.
Quiere soltar su mano, pero esta lo sujeta con fuerza.
—Madre—esta lo interrumpe sin dejarlo seguir.
—Algún día entenderás mis motivos, pero por ahora solo tienes que confiar en mi—su rostro se vuelve conflictivo, porque quiere hacerlo, pero sabe que es difícil—siempre has sido mi pequeño Dragón, pero lo sabes, hay una profecía…nadie la sabe, solo yo, esa profecía es importante porque es algo que te guiara a elegir…y harás lo correcto porque eres mi hijo y siempre serás mi más grande orgullo—habla con una sonrisa, Draco siente su garganta seca sin saber que decir.
Puede que no deba decir nada, su madre sujeta sus manos un rato y cuando estas lo sueltan, Draco levanta la mirada para no encontrar nadie sentado frente a él.
Se pregunta si es una alucinación, hasta que ve un chocolate en la mesa, uno que era su favorito y su madre siempre le regalaba cuando era niño.
Se queda en esa silla sin moverse por mucho tiempo.
Este evento es, por primera vez en mucho tiempo, algo que no comparte con nadie; piensa con amargura como en cualquier otra situación hubiera ido primero con Anthony.
Su mejor amigo.
Se siente solo de repente, muy, muy solo.
.
.
Regresar a casa fue tranquilo, no hay ataques y en general todo parece como si nada hubiera pasado nunca, pero sabe mejor que eso no es lo que sucedió. Pasa los siguientes días encerrado en su habitación, incluso las visitas de Harry se han detenido mientras se intenta restablecer cualquier protección que fuera necesario dentro de la casa; lo cual dura más de lo esperado. Draco pasa largas horas pensando frente a su escritorio, a veces leyendo libros, otras veces simplemente muy distraído y siempre recordando a su madre. Piensa sobre las muchas maneras en las que debió ir por ella antes, incluso si Narcisa no hubiera querido, debió arrastrarla fuera de esa mansión y tenerla aquí con él.
A salvo.
Ahora está atada al señor oscuro, esa marca la ataba y aunque la llevara lejos, no hay magia que la hiciera escapar.
Excepto asesinar al señor tenebroso.
Voldemort.
Había querido tanto estar lejos de la lucha principal, pero conforme cada año avanzaba, simplemente era como si más hilos se enredaran a su alrededor llevándolo a su perdición. Se pregunta si es la profecía que hablo su madre, se pregunta si es su propia estupidez; al final del día Harry también estaba atado a una profecía.
Estúpidas profecías.
Decidió concentrarse en sus estudios, sobre Lobos, sobre trasladores, sobre el espejo de Oesed, sobre cualquier cosa que no le hiciera pensar. Aunque sintió ardor en todo su pecho, tomo su diario donde pudo ver a sus amigos comenzar a escribir, cautelosos, como si fingieran que todo estaba bien.
El diario de Anthony ya nunca podría contestarles.
.
.
El día de ir a la estación King Cross parecía algo apagado, un poco nublado en realidad y fue Remus quien vino para llevarlo, luego de las preguntas de rutina y que Draco dijera en voz alta que lo había odiado, este pareció confiar completamente en que era él; Remus no pareció muy divertido cuando su pregunta de seguridad era sobre que dijo Sirus sobre su trasero la última vez. Se despidió de Edward que había comenzado a caminar con un bastón, de su tía Andrómeda que le dio una gran cantidad de postres para llevar y de Dora que estaba haciendo su tercer intento de caminar solamente con la prótesis. Todos parecían tristes de que se fuera, pero Draco solamente sonrió cuando se despidió hasta que se fueron de la casa.
Usaron el método de desaparición.
Caminar por la estación, era…difícil.
Ese primer año que viajo ilusionado con su madre, otras veces que viajo con su tía, siempre fueron con familia.
Esta vez era Remus.
Quien era de alguna forma familia, supuso.
—Sabes cuando decía que Sirius podía hacerlo mejor que contigo, creo que ahora es diferente, definitivamente podrías hacerlo mejor que Sirius—habla mientras caminan por la estación llena de personas, muggles, que no tienen ni idea del peligro que podrían tener el próximo año.
De lo peligroso que todo se iba a volver pronto.
Remus que estaba ayudándolo a manejar su gran cantidad de maletas y especialmente la jaula de Merlín que iba dormido; Steven estaba cómodamente alrededor de su hombro dormida totalmente. Su camino parece lento y cuidadoso, no puede evitar voltear a ver de reojo a cualquier sombra que se mueva demasiado rápido, sin confiar en que no quieran atacarlo.
Su madre le advirtió que Voldemort quería algo de él.
¿Qué podría ser?
¿Qué había visto?
No puede ser Orion, duda que ese hombre sepa algo de Orion, aunque ha descubierto que muchos más de los que quisiera saben sobre la existencia de Orion; especialmente criaturas. Voldemort no menciono nada en el cementerio o en la cámara de los secretos, pero en uno acababa de tener cuerpo y en el otro era demasiado joven.
Debe andar con cuidado.
—Tomare eso como un halago—
—Lo era—
Remus le da una mirada divertida de reojo, pero Draco no menciona nada más, llegar a la estación 9 y ¾ era como un pequeño logro sin que nadie muriera.
Que bajas estaban las expectativas.
No ve a Sirius o Harry, o cualquier Weasley; han llegado demasiado temprano. Escucha a Remus quejarse de su pareja (Son pareja a esta altura supone) sobre llegar tarde y responsabilidad, Draco solamente le da las gracias por la breve charla de hombres lobo que tuvieron antes que tenga que subirse al tren ya que era prefecto ahora; su estado parece amargo, pero Remus le insta hacer un buen trabajo ayudando a otros.
El hombre parece amable.
Draco asiente antes de subir y cuando la cabellera rubia de Luna lo ve al final del pasillo moviendo su mano enérgicamente se acerca; Terry y Michael ya están ahí. Michael salta para abrazarlo y olfatearlo, Luna asegura que ya hizo eso con ellos y Padma que estaba en el baño hace unos momentos llega tranquila hacía él.
—Deberíamos ir al vagón de prefectos, hay mucho que hablar—comenta Padma luciendo seria, Draco intenta ignorar las ojeras ocultas por maquillaje cuando se despiden de todos.
Steven se queda al lado de Luna usando su lengua para risa de la niña, para su alegría no parece intimidarse por Michael, quien parecía un poco triste de que la mayoría de animales se alejaran; sin duda su serpiente era la mejor serpiente de todas.
Mientras camina intenta ver en todos lados para ver si encuentra a Harry o sus amigos, pero no hay cabelleras rojas a su alrededor.
Flitwick les recibe en el vagón de prefectos felicitándolo por su nuevo puesto, aunque hay tristeza en su mirada y Draco no necesita ser un genio para saber que pensó en Anthony. Su jefe de casa indica que este año era su deber instruirlos en sus deberes, usualmente parece ser el deber de los premios anuales y aunque es un prefecto de sexto año y Padma comenta haberle ayudado, siente que lo trataran como un primerizo.
Pasan algunos minutos del hombre intentando darle un curso avanzado de lo que se pudo haber perdido antes que lleguen otros estudiantes.
Ernie y Hannah de Hufflepuff lo saludan amablemente, Blaise le da una sonrisa dudosa cuando llega y Pansy para su sorpresa lo abraza con fuerza antes de tomar asiento a su lado; la ve con dudas, se supone que cualquier relación de ambos no debería ser algo expuesto a los demás.
El rostro de su amiga parece desafiar a cualquiera de que diga algo y se siente entre preocupado como feliz al respecto.
Hay otros chicos de Ravenclaw y de las otras casas que llegan viéndolo con dudas, los de séptimo año parecen verlo como si fuera una locura y al final llega Hermione con Ron luciendo algo agitados; los ojos de la chica se abren en reconocimiento, Ron saluda con la mano y el compartimiento parece un poco pequeño para toda esta cantidad de personas antes que Flitwick comience hablar.
Es algo, aburrido.
Un prefecto en el Colegio Hogwarts es un estudiante a quien se le ha dado autoridad y responsabilidades extra por el jefe de Casa y el director. Un estudiante hombre y otra mujer son elegidos de cada casa en su quinto año para actuar como prefectos, y continuarán siendo prefectos en su sexto y séptimo año hasta que se gradúen.
Así que hay aproximadamente seis prefectos por casa, y veinticuatro prefectos en el colegio entero en el mismo tiempo. El Premio Anual (o delegado) podría ser escogido de entre los prefectos de séptimo año o podría no ser escogido para nada ya que depende de las actuaciones que hayan tenido los individuos como prefectos.
Los prefectos tienen permitido quitar Puntos de Casa de los estudiantes de su propia casa, pero no tienen permitido quitarles puntos a otros prefectos. Los prefectos pueden dar detenciones como forma de castigo.
Los prefectos patrullan los corredores del Expreso de Hogwarts en el viaje de camino al colegio y asisten a reuniones en un vagón especial para prefectos en donde son instruidos por los Premios Anuales (aunque en esta ocasión Flitwick ha tomado el mando). También patrullan los corredores para asegurarse que los estudiantes no están rompiendo el toque de queda. Hay un baño con una gran bañera en forma de piscina en el quinto piso del Castillo Hogwarts que está reservado para los prefectos y los capitanes de Quidditch. Está ubicado en la quinta puerta a la izquierda de la estatua de Boris el Desconcertado.
Los prefectos tienen otras responsabilidades como líderes de los estudiantes. Ellos les muestran a los de primer año el camino hasta sus dormitorios en su primer día en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, y supervisan el decorado del castillo en la época navideña (y presuntamente otros eventos y también vigilan a los estudiantes más jóvenes cuando el mal tiempo los mantiene dentro del castillo en los recreos).
Una vez que un estudiante se convierte en prefecto, tienen una mejor oportunidad de convertirse en Premio Anual; sin embargo, los estudiantes no requieren haber ganado el honor anterior para convertirse en Premio Anual.
A los prefectos se les da una insignia de prefecto; los colores de la misma son los colores de la casa del prefecto y/o plateadas. Se supone que deben usar la insignia en sus uniformes. La insignia tiene una letra "P" en ella mientras que la del Premio Anual tiene una banda que dice "Premio Anual" en ella. Si el prefecto está el equipo de Quidditch de su casa, no es preciso que use la insignia de prefecto en su túnica durante los partidos.
La reunión comienza hacerse larga, así que Draco piensa que podría hacerla un poco más divertido para horror de Padma.
No sabía porque pensaba que seria diferente.
—Así que hipotéticamente si quisiera llevar a mi novio al baño de prefectos…eso está… ¿mal? —Flitwick que parece tener paciencia infinita a la hora de interactuar con él, solamente lo ve casi con cansada diversión por este tipo de preguntas, mientras Ron comienza a gruñirle que deje de poner esas imágenes en su mente.
Los prefectos de años superiores lo ven aburrido, los de años inferiores se ríen discretamente, Hermione le da una mirada decepcionada.
—Esa información también me interesa—comenta con descaro Pansy, dándole un guiño en el ojo, que hace que Hermione lo pierda por un momento.
—Eso es muy irresponsable, los prefectos no tienen que abusar de sus beneficios—
Lo intenta, lo jura que lo intenta, pero debe ser más familia de Sirius cuando las palabras salen de su boca sin su control.
—Eso suena como alguien virgen—dice en voz no tan alta, solo Padma, Pansy y Hermione lo escuchan.
Pansy tuvo el descaro de sonreír como si fuera algo divertido, Padma por otro lado gruño su nombre en voz baja como si fuera una especie de advertencia.
Ya saben, solidaridad femenina o lo que fuera.
La chica de cabello castaño gira a verle con una mirada que el propio Voldemort le daría un poco de miedo. Draco puede decir con orgullo que es de las pocas personas en este mundo que han llevado a Hermione a ese punto de enojo donde incluso con un profesor frente a ellos, le ha lanzado sin piedad su libro en la cabeza, que era un libro bastante grande ya que siente el dolor escocer por su frente.
Hay un poco de sangre involucrado.
Gritos por todos lados, Draco usando su varita como escudo y Hermione sin parecer mortificada a pesar de las llamadas de Flitwick, probablemente sin procesarlas y solamente queriendo ir tras de él; Ron apenas pudo detenerla por la cintura.
Draco uso un hechizo de Expelliarmus que reboto contra un prefecto de Slytherin de séptimo año.
El vagón de los prefectos se genera una especie de caos que podría ser un indicador que tal vez Dumbledore no tomo una elección correcta al elegirlo como prefecto.
Bueno.
No sabe que hubieran esperado de él.
Pero lejos de la unidad de casas que le habían pedido, ahora está en un caos dentro de las casas, que es algo más su estilo.
Continuara…
Hay muchas cosas que pasaron, otra vez, pero la parte que más disfrute escribir fue la última parte en el vagón de prefectos, porque Draco solamente genera caos donde va. No es que Draco tenga nada en contra de Hermione, en una visión normal le agrada, pero le encanta molestar a otros y eso demuestra que poco a poco se va recuperando.
La aparición de Narcisa es algo que estaba esperando desde el libro 4, pero ya veremos más de porque fue hasta ahora que apareció.
Me gusta este capítulo también por la presencia de Harry sobre el ataque de Edward, creo que era en un interludio, no recuerdo si en el tercer o cuarto año, donde Draco la está pasando mal y Harry solo quiere ir a verlo; en el mundial de quidditch si mi memoria no falla. Aunque no era feliz con la situación, solamente había querido estar al lado de Draco para ayudarlo; esta vez sí puede estar al lado de este y eso lo hace sentir que ambos son el pilar del otro.
