Draco Malfoy y el castillo de Nurmengard
Capítulo 6: Dos profesores, dos monedas diferentes
Draco realmente no culpa a Hermione por su arrebato, aunque eso no evita que sentir su nariz hinchada fuera desagradable; Flitwick le ayudo a que su nariz volviera a su lugar y casi estuvo tentado a comentarle a Hermione que podría ser una gran golpeadora de quidditch. Nadie perdió puntos porque no habían llegado a Hogwarts, pero Flitwick le recomendó a Hermione mejorar ese temperamento y la chica pareció mortificada por ser reprendida por el profesor. Todo el camino a su vagón fue entre disculpas, pero Draco comento que su chiste fue de mal gusto. Ron por otro lado parecía encantado de tenerlo como prefecto diciendo que todo sería más divertido a lo cual Padma suspiro.
No pudo despedirse bien de Pansy y Blaise, pero los vería para el cambio de turno cuando le tocara sus rondas, así que no se preocupó al respecto.
Tiene que hablar con ellos, pero no tiene que ser ahora, solo tiene que ser pronto.
No quiere pensar en Theo todavía.
Demasiado pronto y no sabe como reaccionara, así que piensa mejor en sus otros dos amigos, que ya saben, no lo han traicionado de muerte.
Cuando abrió la puerta del vagón, solamente se encontraba Luna y Michael.
—Neville, Harry y Terry fueron llamados por el nuevo profesor para almorzar, pensamos que llegarían antes, pero se retrasaron—comento Michael ladeando la cabeza confundido, todos voltean a verlo a él y Draco tose un poco incomodo.
No queriendo hacer que la pobre chica que se ha disculpado por los últimos 10 minutos vuelva a recaer en eso.
—Tuvimos una pequeña distracción—
—¿Por qué tu nariz esta roja? —
—Lo siento mucho por eso nuevamente Draco—
Draco toma asiento y rápidamente tanto Luna como Michael van a su lado para examinarlo, quedándose en ese lugar hasta entonces; probablemente cuando los demás regresen el vagón será demasiado pequeño para este grupo de personas, pero espera ver mejor eso más tarde.
Padma señala que pronto será hora de la ronda de ellos, así que se marchan antes de poder ver a los demás regresar.
Es, aburrido.
Aburrido es bueno, comenta Padma molesta.
Caminar por los pasillos esperando que nada malo suceda, aparte de dos chicos que se estaban besando en el baño y que solo descubren porque Draco realmente tenía que orinar, no hay muchos incidentes. Aprovecha para saludar a otros conocidos, Megumi parece feliz de verlo como prefecto y hay muchos primeros años que los ven con curiosidad al pasar. Cho parece algo incomoda cuando se saludan, no comenta nada sobre Cedric, pero parece lucir bastante deprimida.
Si.
Draco también está deprimido la mayor parte del tiempo y no es porque un novio la dejo, es porque su mejor amigo se murió.
Parece ser el año de las depresiones, pensaría con humor negro.
—Soy una mala persona—comenta cuando se marchan del vagón y Padma solamente suspira.
—No, pero creo que la mayoría de dramas adolescentes ahora son aburridos comparados con lo que pasamos—musita Padma de forma un poco distante, Draco la ve con preocupación, pero esta tiene fuerza para darle una media sonrisa mientras siguen su camino.
A diferencia de la espalda un poco encorvada de Draco, Padma tiene el mentón en alto y un paso seguro; recuerda un poco a la niña de primer año un poco a la sombra de su hermana, ya no es así. Sus ojos han perdido brillo, sin embargo, si piensa en eso, el brillo de todos se ha ido apagando un poco más.
¿Cómo recuperar ese brillo?
Es curioso como notamos cosas que ya no tenemos, pero no sabemos cómo recuperarlas.
Padma parece estar luchando por pura fuerza de voluntad y Draco no puede más que admirarla al respecto.
Cuando llegan donde Pansy y Blaise los esperan para el siguiente cambio de turno, Draco se siente un poco inseguro de que esperar.
—Creo que deberíamos estudiar juntos este año de nuevo, podría apreciar un poco de ayuda en pociones—comenta Blaise sorprendiendo ambos Ravenclaw.
Draco voltea a ver a Padma curioso, pero esta solamente se queda de brazos cruzados luciendo pensativa, demostrando que tanto le ha sorprendido ese comentario.
Es interesante.
Algo inesperado.
Pero después de todo Blaise siempre había sido bastante genial desde que eran niños y al igual que Pansy, parecen querer dejar un punto de alguna forma.
—Yo deje pociones, no me interesaba, ¿Qué clases estas tomando este año? —pregunta Pansy con una sonrisa en su dirección.
Desprevenido, así es como se siente.
También y es algo que no espero, un poco de esperanza en su interior.
—Defensa contra artes oscuras, astronomía, encantamientos, herbología, historia de la magia, pociones, transformaciones, aritmancia, cuidado de criaturas mágicas y runas—musita confundido, Pansy hace una mueca con su rostro.
—Son demasiadas materias—dice de forma desaprobatoria volteando a ver a Padma, que toma un momento antes de contestar.
—Pociones, Transformaciones, Herbología, Encantamientos, Defensa Contra las Artes Oscuras, runas y aritmancia—también parece indecisa en contestar, ante la mirada curiosa de Pansy ella continua—quiero ser sanadora—lo cual no ha cambiado en lo más mínimo desde el año pasado, por suerte.
La chica asiente con interés.
Draco se alegra que Padma quiera una profesión donde ayude a otros, a diferencia de Draco que no está seguro que hará luego del próximo año…o este para ser precisos.
—Estoy pensando en ser publicista en realidad, tengo mis ojos puestos en Draco que dijo que quiere ser investigador—bromea Pansy, aunque viéndola fijamente, parece incluso algo tensa.
Entrecierra sus ojos curiosos.
—Yo heredare la fortuna de mi madre, no necesito trabajar…aunque me interesa saber más sobre venenos, tal vez podría tener mi propia boticaria—habla Blaise como si hubiera notado que hay algo mal, pero su rostro es un poco más en blanco que el suyo.
Algo ocultan.
Se sorprende de notarlo, ha pasado mucho desde que fueron unidos y si bien estuvo el DA el año pasado, ha pasado mucho tiempo desde antes de primer año donde solamente fueron ellos; Slytherin y Draco. Todo parece tan lejano ahora, como si hubiera pasado una eternidad desde entonces, por lo cual se siente un poco confundido ahora.
Theo.
No quiere pensar en él, aunque parece inevitable no hacerlo, no ha charlado con este para saber si sus temores sobre lo sucedido el año pasado son reales, sobre si realmente este había planeado sacarlo del terreno de Hogwarts para que fingieran su secuestro. Una parte de él simplemente había descartado la situación porque Harry podía comunicarse con Sirius con los espejos, no pensó que de alguna forma los roles cambiaran.
Que lo utilizaran a él.
Voldemort sabe que Draco es importante para Harry ahora, no es que tenga miedo, incluso aunque es mucho más débil que este en cualquier sentido; Draco quiere asesinarlo. Porque fue por su culpa que Anthony y Viktor murieron, que Dora no tiene una pierna, que Edward fue atacado, que su madre este lejos de él…y quiere asesinar a Harry.
Si.
Draco seria feliz si puede asesinarlo.
Sin embargo, esto no tiene nada que ver con Blaise y Pansy, el primero es de una familia neutral y la segunda siempre ha dejado claro que lo prefiere a él antes que sus padres Mortifagos; eso no evita que una parte de él sospeche, una parte que odia. No sospecha por ellos, si no por lo que fuera que hizo Theo, lo hace sentir algo inseguro; pero ellos nunca le dieron motivos para sospechar.
—Creo que sería una buena idea—habla Padma para su sorpresa antes que Draco pueda comentar algo, gira a verle curioso, pero esta solo sonríe amablemente—tenemos todos un horario complicado, pero sé que podemos hacer, aunque sea un espacio algunos fines de semana y si encontramos otros agujeros se lo haremos saber, ¿verdad Draco? —la pregunta no parece necesitar repuesta, no es que vaya a negarse.
Asiente de forma distraída, Pansy sonríe emocionada diciendo que no puede esperar antes de irse con Blaise para la siguiente ronda de vigilancia.
Ve curioso a Padma, pero esta no dice nada mientras camina hacía su vagón, tan sospechosa como siempre.
Chicas.
Cuando entro al vagón noto que sus temores eran ciertos, era demasiado pequeño para una gran cantidad de personas y estuvo tentado a dividir el grupo para irse; pero no pudo. Luna estaba sentado moviendo los pies sobre el regazo de Terry, recibiendo miradas un poco anhelantes (aunque intentaba disimular) de Michael en el suelo. Hermione, Ron y Neville estaban un poco encogidos en su posición, Neville estaba charlando animadamente con Harry sobre algo de sus familiares. El chico estaba sentado frente a este escuchándolo, aunque en el momento que abrieron la puerta este giro a verlos ignorando a todos.
Sonrió un poco intentando levantar la mano para saludar, antes de sentir un fuerte abrazo que casi lo deja sin aire.
Caliente.
Cálido.
Agradable.
Draco suspiro sin poder evitarlo mientras se dejaba llevar por los brazos de su novio, que por un momento, era como volver a casa luego de un muy largo viaje.
Padma paso por su lado sin darle importancia y tomando asiento al lado de Terry, saludo a Luna quien sonrió un poco; nunca en sus ojos.
—Te extrañe—es lo que escucha que dice Harry en su oído, va a responder algo porque se supone que debe responder.
Pero se detiene cuando unos labios lo atacan rápidamente, el chico se ha convertido en una verdadera cosa descarada. Puede jurar que ha escuchado a alguien quejarse cerca, pero aunque sabe que tal vez no debería dejarse llevar, por unos momentos lo hace.
Se siente bien.
El calor en su interior, le recuerda que esta con vida.
Se sorprende cuando siente la lengua de Harry invadir su boca y no puede negarlo, le da la bienvenida porque ha pasado un tiempo desde que lo vio y la última vez todo fue, bastante tenso con la situación de Edward; así que no va negar un buen beso a su novio. Sujeta parte de la cadera del chico sin acercarlo demasiado, porque aunque se siente bien, no puede olvidar que hay público presente; aunque deja que sus labios se muevan descaradamente sobre los de este y se siente cálido mientras se besan.
Alguien hace un sonido de aclararse la garganta.
Draco gimotea cuando se aleja, sonriendo un poco satisfecho al ver el rostro de Harry como siempre, un poco desorientado.
Ve de reojo a Terry, quien se había aclarado la garganta y este hace una expresión de querer vomitar.
Quiere patearlo, pero Padma que ha tomado un libro en su asiento lo hace en su lugar.
—No deberías molestarlos, es la única vez que Draco no es un gilipollas completo es cuando tiene la lengua metida en la boca de Harry—comenta esta de forma indiferente, pero con una media sonrisa burlona que le recuerda porque es de sus favoritas.
—Comiendo frente a los pobres, eso es cruel—habla Michael de manera dramática.
—Creo que es asqueroso la cantidad de veces que tengo que verlos así—musita Ron incomodo, pero parece que encontraría incomodo cualquier otro tipo de reacción.
Solo para molestarlo coloca una mano sobre el trasero de Harry haciendo a este saltar, pero Ron lo ha visto y se comienza a quejar, mientras Michael suelta una cantidad de risas en el momento que Hermione lo reprende otra vez por su comportamiento; Draco comenta sobre el baño de prefectos y nuevamente todo es un caos.
El resto del viaje pasa sobre el regazo de Harry solo para molestar a Ron.
Funciona muy bien.
Se siente bien, se siente cómodo, pero cuando voltea a ver a la derecha y ve a Terry con Luna en lugar de Anthony, solamente sonríe un poco más leve viendo ahora por la ventana.
Su pecho aprieta y duele, pero al mismo tiempo se siente bien estar al lado de ambos, es curioso como ambas emociones pueden vivir juntas.
.
.
Cuando bajan del tren Harry ve por un largo tiempo a la distancia, Draco sigue su mirada notando a Theo caminando tranquilamente al lado de Daphne y Millicent, nunca voltea a ver a su lado por lo cual Draco mira fijamente estos antes de comenzar su camino. Los carruajes siguen ahí, puede ver el momento exacto donde Terry se queda paralizado, no solamente él, Hermione, Ron y Neville también se congelan. Tarda un segundo en procesar que, aunque Terry es consciente de los Thestral por la muerte de Anthony, los otros 3 probablemente lo pueden ver por su culpa.
Bellatrix.
Con culpa o sin culpa, Draco la había arrojado sobre el velo y parece ser que ellos lo habían visto.
¿Quiénes habían estado ese momento en la cámara de la muerte?
No es que Draco no recuerde totalmente eso, recuerda la persecución de forma borrosa y la lucha, recuerda la ira que sintió contra Greyback que no ha muerto y sigue en su interior, esperando el momento para salir a la superficie. Como un animal que esta hibernando y está esperando el momento para poder brillar, Draco siente los deseos de querer ir tras el hombre, pero ahora no es el momento.
Debe proteger a los suyos.
Pero se vengará, es algo que no piensa cambiar.
Agradece que nadie haga comentarios al respecto cuando suben todos de forma apretujada dentro del coche.
—Escuche que han enviado aurores para vigilar Hogsmeade —comenta Hermione casi de forma tardía, Draco mira por la distancia con curiosidad.
—Este año tenemos que ayudar a los de primer año Draco, no te distraigas—musita Padma cuando llegan al castillo.
El viaje increíblemente rápido, Harry le da un último apretón en el hombro a la hora de separarse, porque son de casas diferentes. El gran comedor es tan brillante como siempre, cada año parece que los demás se ven más pequeños, especialmente los de segundo año que están por todos lados como si fueran pequeñas pulgas y sabe que debe cuidarlos. Camina a la mesa Ravenclaw con un bostezo, antes de escuchar susurros que lo hacen detenerse, no son de su mesa especialmente, pero vienen tanto de la mesa de Slytherin, como otros de la mesa Hufflepuff y Gryffindor a lo lejos.
No lo ven a él.
Sigue su mirada viendo a Michael, quien camina tranquilamente entre Terry y Luna, haciendo bromas, pero al ver su espalda lo ve tenso.
—Hombre lobo—
—Monstruo—
—No debería estar aquí—
No hay rostros que pueda distinguir como importantes, pero hay susurros molestos y siente algo que hierve lentamente en su interior, el monstruo que está dentro de él parece abrir un ojo con interés, su mano se mete dentro de su uniforme sujetando la varita que parece quemar al contacto; ansiosa por que utilice magia luego de tanto tiempo.
Una mano detiene su muñeca de salir, ve a Padma que tiene una mirada de mortal seriedad, también ha escuchado los susurros.
Es solo el primer día.
—Aquí no, hay muchas personas presentes, tendremos nuestro momento de dejar claro que no se deben meter con Michael—sus palabras son firmes y parece haber pensado mejor que Draco que esto pasaría, asiente de forma tensa.
Ojalá fuera pronto, porque Draco ahora tiene poder y Dumbledore era un idiota al pensar que trabajaría en unir las casas, porque en este momento solamente quiere destruirlas; quien fuera que hablara mal de Michael, simplemente quiere pegarle un puñetazo.
Toma asiento de forma brusca al lado de Michael, este lo ve de reojo nervioso y algo tímido.
—No hagas nada estúpido Draco, es estúpido, ya sabía que esto pasaría—
No debería ser así, Michael no merece esto, Draco toma mucho tiempo para controlar su respiración agitada, antes de recordar que la audición de Michael ahora era muchas veces más sensible. Eso hace que odie más a cualquier persona que dignara siquiera a ver hacía ellos y bufar, una gran lista de hechizos pasa por su mente y su mente solamente exige hacer algo.
—No debes pasar eso—
—Está bien, con ustedes, solo los necesito a ustedes—
Lo peor es que parece decirlo con sinceridad y Draco termina haciendo un puchero, antes de dejar caer su cabeza contra su hombro; su mirada se desvía rápidamente hacía la mesa Gryffindor, donde Harry se encuentra viendo a sus compañeros con el ceño fruncido. En algún momento voltea a verlo, pero lejos de parecer celoso por su cercanía con Michael, parece verse preocupado antes de ver también a Michael.
Genial.
Están hablando de él en la mesa Gryffindor.
Steven sale de su ropa con un bostezo, antes de navegar nuevamente hacía Michael y asentarse en su cabeza haciéndolo reír.
Tan inocente y adorable.
Draco asesinara a cualquiera que le haga daño, por las miradas de Terry, Luna y Padma, sabe que no es el único en pensar eso.
.
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Draco siente que tiene sueño cuando el sombrero canta, es sobre unidad ante el final y con una mirada curiosa sobre Dumbledore, este lo ignora, pero parece sonreír cuando lo mira; miserable viejo bastardo. Decide ignorar a la mayoría de personas, incluyendo el sombrero seleccionador y la selección de niños de primer año. Bueno, puede que tuviera un poco más de atención en recordar a los nombres de primer año de Ravenclaw, ninguno parece destacar de mala manera, pero Draco solamente los ve porque sabe que serán su mayor responsabilidad en este momento. Tiene un instante para pensar que aparte de Penélope, ningún prefecto realmente puso mucho empeño en vigilarlo en sus primeros años; no es que hubiera cambiado nada, pero a veces una mano que brinda ayuda seria genial.
—¡Muy buenas noches a todos! —dijo el director del colegio con una amplia sonrisa y los brazos extendidos como si pretendiera abrazar a los presentes.
—¿Qué le ha pasado en la mano? —preguntó Padma con una mirada curiosa, pero Draco simplemente los ignora.
No es un secreto, pero Dumbledore le había dicho que había pasado, como si se supone que nadie debería saberlo; por mucho que no le agrade está de acuerdo. Detesta que todos vean al director como alguien salvador casi mesiánico, pero decir la verdad y generar un caos entre todos, tampoco es su idea de hacer sufrir al director; porque no quiere que otros sufran.
Odia guardar secretos, estúpido viejo.
Padma no era la única que se había fijado en ese detalle. Dumbledore tenía la mano derecha ennegrecida y marchita, igual que la noche en que había ido a charlar con él. Los susurros recorrieron la sala; Dumbledore, interpretándolos correctamente, se limitó a sonreír y se tapó la herida con la manga de su túnica morada y dorada.
—No es nada que deba preocuparos —comentó sin darle importancia—Y ahora… A los nuevos alumnos os digo: ¡bienvenidos! Y a los que no sois nuevos os repito: ¡bienvenidos otra vez! Os espera un año más de educación mágica…—
Toma una manzana verde que mueve entre sus manos, sus pensamientos viajan desde la charla con Dumbledore a la última vez que estuvo en este comedor.
Anthony había estado.
Comienza ignorar también la charla de sus amigos y solamente en ocasiones escucha las palabras de su director.
—… y el señor Filch, nuestro conserje, me ha pedido que os comunique que quedan prohibidos todos los artículos de broma procedentes de una tienda llamada Sortilegios Weasley. Los que aspiren a jugar en el equipo de quidditch de sus respectivas casas deberán notificárselo a los respectivos jefes de éstas, como suele hacerse. Asimismo, estamos buscando nuevos comentaristas de quidditch; rogamos a los interesados que se dirijan a los jefes de sus casas—
Había querido jugar quidditch, jugo algunas veces en la madriguera, pero no estaba seguro de que tanto quería volver a intentarlo.
Anthony probablemente hubiera querido que lo hiciera.
Pero Anthony no estaba ahí.
—Este año nos complace dar la bienvenida a un nuevo miembro del profesorado: Horace Slughorn. —Éste se puso en pie; la calva le brillaba a la luz de las velas y su prominente barriga, cubierta por el chaleco, hizo sombra sobre la mesa—. Es un viejo colega mío que ha accedido a volver a ocupar su antiguo cargo de profesor de Pociones—
—¿De Pociones? —
—¿De Pociones? —
Las preguntas resonaron por el comedor; todos querían saber si habían oído bien.
Michael gira a verle curioso como todos sus amigos, Draco regresa de sus pensamientos deprimente antes de encogerse de hombros sin darle mucha importancia; no es algo que le afecte realmente. Si bien es un profesor que claramente ha dejado que tiene preferencias por la cantidad de éxito que puede obtener de una persona, ahora que no es heredero Malfoy y simplemente es un chico como cualquier otro.
Ignorando que es rencarnación de un mago oscuro.
Duda que ese profesor vuelva a verlo con interés.
—El profesor Snape, por su parte —prosiguió Dumbledore, elevando la voz para acallar los murmullos—, ocupará el cargo de maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras—
—¡No! —exclamó Harry al otro lado del comedor, haciendo que muchas cabezas se volvieran hacia él.
Pero no le importó: él miraba fijamente la mesa de los profesores, indignado.
Y luego dicen que la reina del Drama es Draco en esta relación.
Snape, que estaba sentado a la derecha de Dumbledore, no se levantó al oír su nombre; se limitó a alzar una mano para agradecer vagamente los aplausos de la mesa de Slytherin. Draco toma unos momentos antes de aplaudir obteniendo una mirada enojada de su novio, se encoge de hombros mientras otros comienzan aplaudir de forma algo forzada.
¿Qué esperaba que hiciera?
Es su padrino.
Dumbledore carraspeó. Harry, Ron y Hermione no eran los únicos que se habían puesto a cuchichear: el comedor en pleno era un hervidero de murmullos tras saberse que Snape había conseguido por fin su gran sueño. Como si no se hubiera percatado del impacto de la noticia que acababa de comunicar, Dumbledore no hizo más comentarios sobre los nuevos nombramientos y se limitó a esperar a que reinara de nuevo un silencio absoluto. Luego continuó:
—Bien. Como todos los presentes sabemos, lord Voldemort y sus seguidores vuelven a las andadas y están ganando poder—
Mientras hablaba, el silencio fue volviéndose más tenso y angustioso. Harry le lanzó una ojeada a Draco, que no miraba a Dumbledore y solamente se encogió de hombros ante la mirada de su novio. Esta charla era necesaria, incluso si era de su no tan agradable director, se sintió al menos satisfecho que alguien más lo llamara por su nombre.
Como si no le tuviera miedo.
Pensó en su madre, en como esta, aunque había desafiado su autoridad, no pudo decirle por su nombre.
Ella también debe tener miedo y Draco no hizo nada para ayudarla.
—No sé qué palabras emplear para enfatizar cuán peligrosa es la actual situación y las grandes precauciones que hemos de tomar en Hogwarts para mantenernos a salvo. Este verano hemos reforzado las fortificaciones mágicas del castillo y estamos protegidos mediante sistemas nuevos y más potentes, pero aun así debemos resguardarnos escrupulosamente contra posibles descuidos por parte de algún alumno o miembro del profesorado. Por tanto, pido que os atengáis a cualquier restricción de seguridad que os impongan vuestros profesores, por muy fastidiosa que os resulte, y en particular a la norma de no levantarse de la cama después de la hora establecida. Os suplico que, si advertís algo extraño o sospechoso dentro o fuera del castillo, informéis inmediatamente de ello a un profesor. Confío en que os comportaréis en todo momento pensando en vuestra propia seguridad y en la de los demás—Dumbledore recorrió la sala con la mirada y sonrió otra vez—. Pero ahora os esperan vuestras camas, cómodas y calentitas, y sé que en este momento vuestra prioridad es estar bien descansados para las clases de mañana. Así pues, digámonos buenas noches. ¡Pip, pip! —
Los alumnos retiraron los bancos de las mesas con el estrépito de siempre, y cientos de jóvenes empezaron a salir en fila del Gran Comedor, camino de sus dormitorios.
Draco fue arrastrado por Padma que rápidamente se hizo cargo de los de primer año, sin duda no entiende que hace aquí, así que la siguió con las manos en sus bolsillos la mayor parte del viaje en silencio. Los prefectos de séptimo año iban adelante para guiar a los otros estudiantes y los nuevos chicos de quinto año parecían algo ansiosos por su primera vez como prefectos.
Levanto una ceja notando que Terry y Luna no dejaban a Michael, pero era claro que la mayoría de estudiantes lo tenían de lado sin acercarse mucho.
Su ceño se frunció, pero no dijo nada cuando llegaron a la torre Ravenclaw, había visto a su novio y sus amigos detenerse para charlar con Hagrid; Draco hizo una nota mental para saludarlo apenas tuviera tiempo.
Al llegar a la torre alguien explico la forma de entrar, no le prestó atención, pero cuando todos estuvieron dentro fue cuando Draco rápidamente salto a la mesa de estar ante el chillido indigno de Padma; todos quienes estaban confundidos, ya que no habían ni indicado a los de primer año sus habitaciones, quedaron un poco en shock. Fue increíble como a pesar de los años, Draco aún tiene habilidad para sorprender a los estudiantes antiguos y nuevos.
Esto no es un show.
No.
Draco simplemente se queda ahí, con las manos en sus bolsillos, viendo como tiene la atención de todos.
Bien.
—Escuche durante la cena murmullos de personas en contra de mi querido amigo, Michael Corner—señala de forma descarada a Michael, quien está congelado en medio de Luna y Terry; Padma levanta una ceja pero ya no parece enojada y en su lugar espera como todos—es un hombre lobo como dicen los periódicos—el rostro de Michael se llena de horror, cuando algunos niños de primer año parecen aterrados y en cambio el resto parece saberlo.
Nadie dice nada, la mayoría de murmullos no vinieron de su mesa esa noche, bien.
Lo saben.
Saben sus siguientes palabras, por lo cual Draco sabe que esta casa es la más inteligente de todas.
—Draco—sisea Michael intentando acercarse, pero Terry lo detiene por el brazo.
—Para aquellos que son nuevos y para aquellos viejos, espero que sepan que Michael es de mis mejores amigos; no voy a permitir que nadie lo trate mal o lo haga sentir inferior, habrán consecuencias para aquellos que lo hagan—siente la necesidad de preguntar que están viendo, porque el silencio se alarga y algunos parecen realmente nerviosos ante sus palabras; nadie lo ha interrumpido hasta ahora—ahora que soy prefecto no me molesta quitar puntos a cualquier casa, incluyendo esta por cualquier comentario que escuche de mi amigo; si tienen amigos de otras casas deberían correr la voz antes que se enteren por las malas. Eso en el mejor de los casos, en el peor de ellos…bueno, la mayoría aquí presente debe saber que fui participante del torneo de los tres magos y logre someter un dragón…estudiantes de Hogwarts no me presentan mayor dificultad si tuviera que hacer algo al respecto—
¿Lo habrían olvidado?
Tal vez no es algo tan presente.
Puede ver el rostro de varios estudiantes mayores, incluidos Cho, quienes estuvieron presentes en ese entonces, como algunos le habían temido por varias semanas luego de eso.
Un chico de apenas 14 a 15 años, que logra derribar un dragón, cuando se necesitan varios adultos si quiera para someterlos.
Draco no hizo eso.
Draco venció un dragón, quedo medio muerto, pero logro derribar una bestia de gran tamaño y ferocidad.
Los niños de primero y segundo año parecen algo sorprendidos, la mayoría de estos no estuvieron ahí para ver lo que sucedió, pero los de años mayores parecen sentirse un poco intimidados; Dumbledore hablo sobre unidad y Draco piensa que es mejor unir las casas que hacerlas sentirse intimidadas.
Bueno.
Eso era antes que se atrevieran hablar sobre su amigo.
—No pido que se hagan sus mejores amigos, Michael ya nos tiene para eso, pero lo único que no pienso tolerar de cualquier persona dentro o fuera de esta casa, es que digan algo de mi amigo; eso es todo, si no se meten en mi lado malo pienso protegerlos, pero si se atreven a ir contra mis amigos…eso los hace mis enemigos—es todo lo que dice antes de saltar de la mesa con tranquilidad y caminar hacía su habitación.
Hay muchos murmullos a su paso, pero nadie dice nada contra Michael.
Terry y Michael se apresuran para seguirlo, Michael luciendo abochornado.
Había estado tan concentrado en dejar eso claro, que olvida que cuando entran a la habitación de ahora sexto año donde siempre han estado, hay una cama que esta desalojada, porque era la que solía usar Anthony. Se alegra que estén solamente ellos tres, porque toda bravuconería y altivez que tuvo hace unos instantes, desaparece de golpe.
Sus piernas tropiezan y cae sobre su trasero.
—Draco—corre Terry rápidamente para ayudarlo, antes de seguir su mirada y que su rostro haga una mueca cuando tiene un pensamiento similar al suyo.
El primer instinto de Draco es abalanzarse para quemar la cama hasta los cimientos, porque si de alguna manera tiene que vivir todo este año con el recordatorio que su amigo está muerto, no podrá soportarlo. Michael es quien salta sobre él para evitarlo, con su fuerza extra logra someterlo al suelo, pero no dura mucho en la lucha antes de que un sollozo salga de su boca.
Se supone que debe ser fuerte, se supone que debe ayudar a sus amigos.
—Era la cama de Anthony—habla como si eso fuera una blasfemia, como si estuviera todo mal y en alguna forma lo está.
Esa noche por primera vez piensa, que, aunque Anthony le dijo que estaría ahí para sus amigos, no pensó que sus amigos también estarían ahí para él hasta ese momento. Michael y Terry toman los colchones, mantas, almohadas para hacer una especie de nido en una esquina de la habitación, lejos de las camas como si fuera una especie de pijamada improvisada. Los tres terminan hechos un mar de abrazos, mantas, muchas mantas, Steven entre ellos y aunque Draco no llora, solamente se queda despierto ahí por mucho tiempo.
Antes que el cansancio termine por dormirlo.
Este año sin duda parece ser demasiado largo.
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Draco debe admitir que el poder se siente bien y que no debería acostumbrarse, pero cuando le quito 20 puntos a ese niño de Gryffindor de tercer año cuando escucho que hablaba de Michael, bueno, puede que sonriera internamente; los niños a su alrededor estaban por quejarse por su amigo, pero cuando amenazo por más puntos estos se fueron de manera derrotada. Dado que no habían comenzado las clases, Gryffindor ya tenía el tablero en negativo y aunque tenía muchos amigos en esa casa, tomo asiento tranquilamente en el gran comedor para un desayuno.
Michael tomo asiento a su lado molesto.
—No deberías hacer eso—le reprendió y Draco lo ignoro, Terry parecía totalmente satisfecho con su uso de poder.
Por las miradas de Padma y Luna estas estaban de igual forma.
Se encamino a Runas rápidamente con Padma y Terry, Michael gruño que podía quedarse a solas unos minutos, antes que Luna se ofreciera como niñera para su molestia; luego de que le indicara nombres si alguien decía algo indebido fue a sus clases.
Hermione estaba ya presente y su ceño se frunció cuando tomo asiento detrás de ella, Padma estaba al lado de la chica, pero Terry estaba a su lado con un bostezo apenas contenido.
—¿Cómo tenemos ya números negativos en el torneo de casas? —parecía casi ofendida, pero Draco solo sonrió de forma encantadora.
—Controla a tus Gryffindor cariño, puede que mi novio sea uno, pero si alguien habla mal de Michael no me importa que casa sea; esta vez fui amable con 20 puntos—es lo que dice antes que la profesora entre.
Hermione luce miserable gruñendo para sí misma, pero algo en sus ojos había brillado en entendimiento ante el nombre de Michael.
Una redacción de cuarenta centímetros y dos traducciones, además de leer tres libros enormes para el miércoles.
Y pensar que quería un año fácil.
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Draco está seguro que antes que termine el día tendrá un apodo o al menos será la cotilla del colegio luego de que todos los cursos empezaron con números negativos antes de terminar el día; ni siquiera era hora del almuerzo y ya había escuchado a Flitwick decirle que al finalizar el día tendrían que hablar. No pensaba dejar que nadie hablara mal de su amigo y aunque eran niños usualmente quienes escuchaba comentarios al pasar con Michael, Draco había quitado puntos incluso a los de su propia casa quienes pensaron que su amenaza la noche anterior fue una broma.
Cuando llego a la sala de defensa fue ante las malas miradas de muchos estudiantes, tiene idea de que Dumbledore se equivocó con su nuevo puesto, pero ya no hay mucho que hacer.
Al entrar toma asiento junto a Padma, la chica no parece molesta de recibir miradas, aunque no ha quitado ningún punto, dejándolo a él la satisfacción de hacerlo. Parvati camina hacía ellos para saludarlos antes de tomar asiento con una sonrisa divertida a su hermana.
—No he visto ningún prefecto ser más odiado que Draco en menos de 24 horas—bromea esta y Draco alza el mentón con orgullo.
—Es mi don, mi maldición—
Neville toma asiento al lado de Parvati, de reojo ve a Blaise entrar con Pansy hablando entre ellos, ambos lo saludan y parecen divertidos por los mismos motivos que Parvati. Ahora que han pasado los TIMOs, las clases son mucho más variadas de estudiantes a diferencia de ser solamente entre dos casas como en los años anteriores.
Solo aquellos que tuvieron notas suficientes podrían entrar a las clases para EXTASIS.
Aunque la mayoría de los estudiantes del DA están aquí, la presencia de Theo al final del salón hablando con Daphne lo hizo entrecerrar su mirada unos momentos, antes de voltear cuando este alzo la mirada; no quiere conversar con él, no quiere escuchar la verdad sobre ese día que finalizaron los TIMOs.
Porque eso puede cambiarlo todo.
—Bueno, tal vez ellos no deberían hablar sobre Michael entonces—gruñe Neville para sorpresa de Draco, luciendo bastante protector que parece sorprender a los demás, incluyendo al propio Michael al final.
Draco se toca el pecho conmovido.
—Si no tuviera novio Neville, te besaría ahora mismo. Sigues siendo mi Gryffindor favorito—
—Si realmente me quieres deja de decir eso o Harry me matara—
Dicho chico entra, pero al no ver asientos cerca de Draco hace un puchero antes que Hermione y Ron lo atraigan hacía él un poco más lejos; Draco nota a Lavander caminar hacía ellos moviendo mucho el cabello, haciendo que Hermione frunza el ceño y que Ron luzca confundido.
Tan ignorando.
Pobre, imagínate tener alguien que claramente está interesado en ti y no darse cuenta.
Hace un gemido cuando Padma lo golpea.
—¿Por qué fue eso? —
—Sentí la necesidad de golpearte por algo—
Va a quejarse, pero en ese momento se abrió la puerta del aula y Snape salió al pasillo. Como siempre, luciendo bastante dramático y con el rostro del profesor más temido de todo el colegio hasta ahora. De inmediato se produjo silencio en la cola.
Draco quisiera tener ese poder.
—Adentro —ordenó.
Miró alrededor mientras entraban sus compañeros en el aula que habían estado todavía afuera del salón. La estancia ya se hallaba impregnada de la personalidad de Snape: pese a que había velas encendidas, tenía un aspecto más sombrío que de costumbre porque las cortinas estaban corridas. De las paredes colgaban unos cuadros nuevos, la mayoría de los cuales representaban sujetos que sufrían y exhibían tremendas heridas o partes del cuerpo extrañamente deformadas. Los alumnos se sentaron en silencio, contemplando aquellos misteriosos y truculentos cuadros.
Draco admito el talento de su profesor para tomar algo y hacerlo a su manera, sus propias habitaciones que había visitado Draco por ayuda en años anteriores, tenían un aspecto similar.
—No os he dicho que saquéis vuestros libros —dijo Snape al tiempo que cerraba la puerta y se colocaba detrás de su mesa, de cara a los alumnos—Quiero hablar con vosotros y quiero que me prestéis la mayor atención. —
Recorrió con sus negros ojos las caras de los alumnos y se detuvo en la de Harry una milésima de segundo más que en las demás.
Draco soltó un suspiro, este año no iba ser más sencillo que el anterior.
—Si no me equivoco, hasta ahora habéis tenido cinco profesores de esta asignatura—
Curiosamente al pensarlo, Draco rescato automáticamente a Remus, como único profesor competente hasta la fecha; Quirrell no fue de todo malo para su sorpresa, pero estaba poseído, así que eso le quitaba muchos puntos.
—Naturalmente, todos esos maestros habrán tenido sus propios métodos y sus propias prioridades. Teniendo en cuenta la confusión que eso os habrá creado, me sorprende que tantos de vosotros hayáis aprobado el TIMO de esta asignatura. Y aún me sorprendería más que aprobarais el ÉXTASIS, que es mucho más difícil. —Empezó a pasearse por el aula y bajó el tono de voz; los alumnos estiraban el cuello para no perderlo de vista—. Las artes oscuras son numerosas, variadas, cambiantes e ilimitadas. Combatirlas es como luchar contra un monstruo de muchas cabezas al que cada vez que se le corta una, le nace otra aún más fiera e inteligente que la anterior. Estáis combatiendo algo versátil, mudable e indestructible—
Draco rápidamente mira de reojo a sus compañeros, algunos parecían incomodos por la forma en que Snape hablaba de la materia, claramente no acostumbrados a alguien que le gustara de esa forma las artes oscuras.
En general siempre fue tratado como algo de que protegerse, no por nada era llamada la clase de Defensa.
Tomo un momento para pensar en Orion y Salazar, ambos magos claramente tenían preferencias por las artes oscuras, eran recordados en la historia por sus actos horribles y si bien leer la biblioteca de Salazar le hizo encontrar más de una cosa de cuestionable naturaleza, no todo era malo. Es curioso como algo puede transformarse de algo horrible a algo útil dependiendo quien lo utiliza, las cosas no son buenas o malas, simplemente es el medio por el cual es utilizado.
El equilibrio de la vida necesita de la luz y oscuridad, pero el humano naturalmente es llevado al lado oscuro con mayor facilidad.
—Por lo tanto —continuó el profesor, subiendo un poco la voz—vuestras defensas deben ser tan flexibles e ingeniosas como las artes que pretendéis anular. Estos cuadros —añadió, señalándolos mientras pasaba por delante de ellos— ofrecen una acertada representación de los poderes de los magos tenebrosos. En éste, por ejemplo, podéis observar la maldición cruciatus —era una bruja que gritaba de dolor—; en este otro, un hombre recibe el beso de un dementor —era un mago con la mirada extraviada, acurrucado en el suelo y pegado a una pared—, y aquí vemos el resultado del ataque de un inferius —era una masa ensangrentada, tirada en el suelo.
Draco se escalofrió al ver el cruciatus, sujeto con fuerza su mano sobre la mesa, el recordatorio del dolor infinito era difícil de olvidar.
—Entonces, ¿es verdad que han visto un inferius? —preguntó Parvati Patil con voz chillona por los nervios—. ¿Es verdad que los está utilizando? —
—El Señor Tenebroso utilizó inferi en el pasado —respondió Snape—, y eso significa que deberíais deducir que puede volver a servirse de ellos. Veamos… —Echó a andar por el otro lado del aula hacia su mesa, y una vez más la clase entera lo observó desplazarse con su negra túnica ondeando—. Creo que sois novatos en el uso de hechizos no verbales. ¿Alguien sabe cuál es la gran ventaja de esos hechizos? —
Padma le dio una mirada, que hizo que sonriera levemente ignorando el claro temor aun del cruciatus, no lo había visto en acción, pero lo sentía en su piel como si fuera ayer que le fue lanzado; era mejor pensar en hechizos no verbales, para lo cual era bastante bueno.
Hermione levantó la mano con decisión. Snape se tomó su tiempo y, tras mirar a los demás para asegurarse de que no tenía alternativa, dijo con tono cortante:
—Muy bien. ¿Señorita Granger? —
—Tu adversario no sabe qué clase de magia vas a realizar, y eso te proporciona una ventaja momentánea—
—Una respuesta calcada casi palabra por palabra del Libro reglamentario de hechizos, sexto curso —repuso Snape con desdén—, pero correcta en lo esencial. Sí, quienes aprenden a hacer magia sin vociferar los conjuros cuentan con un elemento de sorpresa en el momento de lanzar un hechizo. No todos los magos pueden hacerlo, por supuesto; es una cuestión de concentración y fuerza mental, de la que algunos… —una vez más su mirada se detuvo con malicia en Harry—carecen—
Las luchas de miradas de Snape y Harry le hicieron suspirar, este año iba ser muy largo por este camino.
—Ahora —continuó Snape— os colocaréis por parejas. Uno de vosotros intentará embrujar al otro, pero sin hablar, y el otro tratará de repeler el embrujo, también en silencio. Podéis empezar—
Draco les había dicho a los chicos del DA sobre los hechizos silenciosos, aunque la mayoría no había intentado usarlos porque era algo complicado y en ese momento no tan necesario, Anthony había podido usar dos…pero eso no es algo que quisiera pensar. Se encamino rápidamente con Padma que lo tomo por la muñeca para encaminarse a una esquina, luego de meditarlo por unos segundos pensó que un Expelliarmus sería la forma más fácil para la chica.
Esta era lo que se diría, tenaz.
Mientras que otros claramente optaron por hacer trampas y pronunciaban el conjuro quedamente en lugar de a viva voz.
Padma por otro lado no tomo mucho tiempo antes de poder lanzar el hechizo, si bien sin la fuerza habitual pero silencioso por su mirada satisfecha; Draco por otro lado pudo levantar el escudo sin necesidad de practicar, era algo que había estado haciendo fácilmente desde hace tiempo.
Después del ministerio, pareció incluso más…natural.
Snape paso a su lado viéndolo con curiosidad, aunque no les dio puntos, Draco se encogió de hombros haciendo que Padma se esforzara más.
Terry logro enviar volando a Michael sin mucha dificultad y este se quejó, antes de levantarse con emoción por el reto.
Como era de esperar, al cabo de diez minutos Hermione consiguió repeler en completo silencio el embrujo piernas de gelatina que Neville había pronunciado en voz baja, una proeza que sin duda le habría valido veinte puntos para Gryffindor con cualquier profesor razonable, pero Snape lo ignoró olímpicamente. Éste, que parecía más que nunca un murciélago gigante, pasó entre Harry y Ron y se detuvo para observar cómo los dos amigos se empleaban a fondo en la tarea que les había impuesto.
Ron, lívido y con los labios apretados para no caer en la tentación de pronunciar el conjuro, intentaba embrujar a Harry, quien en ascuas mantenía la varita levantada, preparado para repeler un embrujo que no parecía que fuera a llegar nunca.
—Patético, Weasley —sentenció Snape al cabo de un rato—. Aparta, deja que te enseñe…—
—Esto va salir muy mal—susurro Padma acercándose a él preocupada.
Draco arrugo el rostro, porque no necesitaban apostar para saberlo.
El profesor sacudió su varita en dirección a Harry tan deprisa que el muchacho reaccionó de manera instintiva y, olvidando que estaban practicando hechizos no verbales, gritó:
—¡Protego! —
Tal vez hubiera sido mejor que no dijera nada, por mucho que pudiera ser tortura de alguna forma, porque las consecuencias serían muy malas.
Su encantamiento escudo fue tan fuerte que Snape perdió el equilibrio y se golpeó contra un pupitre. La clase en pleno se había dado la vuelta y vio cómo Snape se incorporaba, con el entrecejo fruncido.
El silencio rodeo el salón.
Michael se cubrió la boca y Terry vio todo preocupado.
—¿Te suena por casualidad que os haya mandado practicar hechizos no verbales, Potter? —
—Sí —contestó fríamente.
—Sí, «señor» —lo corrigió Snape.
—No hace falta que me llame «señor», profesor —replicó Harry impulsivamente.
Varios alumnos soltaron grititos de asombro, entre ellos Hermione. Sin embargo, Ron, Dean y Seamus, que estaban detrás de Snape, sonrieron en señal de apreciación.
La mirada de Harry se posó tardíamente en Draco, quien solo negó con la cabeza.
—Castigado. Te espero en mi despacho el sábado después de cenar —dictaminó Snape—. No acepto insolencias de nadie, Potter. Ni siquiera del «Elegido»—
Las clases siguieron con un ritmo diferentes, algunos claramente apoyaban la audacia de Harry y otros lo vieron como si fuera un idiota; Draco estaba definitivamente en ese ultimo grupo. Siguió practicando con Padma, felicitándola cuando salieron de clases porque su hechizo claramente había comenzado a tener más potencia y ahora tendrían algo para practicar más tarde.
Junto mucha tarea de runas.
Al pasar al lado de su novio, este le dio una sonrisa, pero Draco lo fulmino con la mirada.
—Idiota—gruño al pasar a su lado, pero este solo bufo casi con un puchero, que Draco ignoro para alcanzar a Michael.
Justo a tiempo para escuchar a Zacharias de Hufflepuff burlarse de Michael, puede que fuera el comentario más liviano del día.
Cuando le quito 30 puntos este se quejó, pero Draco le saco el dedo del medio.
Tenían ahora Aritmancia, este día era demasiado largo, pero Draco se sintió bien de tener mucho trabajo escolar.
Masoquista podrían decir algunos.
.
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Demasiados números, piensa Draco cuando cae sobre su asiento de pociones, con la cabeza sobre el hombro de Terry que parece tranquilamente impasible al respecto, Padma estaba al lado de Michael quien parece no satisfecho con estar en la clase con ellos; los estudios intensivos del año pasado habían servido para algo. Esta noche probablemente estarían despiertos toda la noche con trabajos, pero al menos por ahora estaban juntos en la mayoría de sus clases.
Cuando llegaron al pasillo, comprobaron que tan sólo una docena de alumnos iban a cursar el nivel de ÉXTASIS. Crabbe y Goyle no habían conseguido la nota mínima requerida en sus TIMOS, pero otros cuatro alumnos de Slytherin sí la habían alcanzado, entre ellos Blaise y Theo. También uno de Hufflepuff, Ernie Macmillan, que a Draco le caía bien pese a su ampulosa manera de hablar.
Blaise camino tranquilamente por el salón tomando el otro asiento al lado de Draco para su sorpresa, en Aritmancia y Runas donde este también estuvo, le había saludado, pero esta vez tomo asiento a su lado.
Levanto una ceja.
—A pesar de tu aspecto tirano, que Gryffindor sea quien tiene más puntos negativos te está dejando bien en Slytherin—comento este con una sonrisa divertida, que hizo sonreír de igual forma a Draco.
—Mi jefe de casa parece que va tener un infarto, ya me ha solicitado reunirse conmigo—
—Bueno espero hagas un agujero en tu agenda, ese club de estudio deberíamos empezarlo hoy, la tarea que tenemos es inhumana—
—Podrías ir con los chicos al finalizar a la torre Ravenclaw, ya tenemos planes para eso—
Blaise lo ve fijamente un rato, como si meditara en algo, antes de asentir y comentar que llevara a Pansy también; eso lo hace sonreír mientras Michael frente a él voltea a ver curioso a Blaise, pero más que curioso la palabra seria cautelosa.
Por otro lado, Blaise saluda con la mano y una sonrisa emocionada que pasa cuando alguien lo saluda sin prejuicio crece en el rostro de Michael.
No debería alegrarse por algo tan mundano.
Le da una mirada agradecida a Blaise, quien solamente se encoge de hombros restándole importancia.
Su novio llego tarde como siempre y se entretuvo hablando con Ernie, Draco quisiera saber porque no puede llegar temprano, pero es solo el primer día; el día de ayer hablaron durante el viaje y es ridículo que quisiera acapararlo tan pronto, no es como si fueran una relación que tienen que estar 24/7 juntos. Para su disfrute cuando Harry toma asiento otra vez lejos de él, parece ver con molestia en su dirección o más específico los espacios ocupados a su alrededor.
Le da una mirada, Draco le sigue frunciendo el ceño, ese jueguito en Defensa con Snape realmente sigue sin disfrutarlo.
Apenas habían respondido con un breve «Bien» a la pregunta de Blaise sobre aritmancia cuando se abrió la puerta de la mazmorra y la barriga de Slughorn salió por ella precediéndolo.
Mientras los alumnos entraban en fila en el aula, el enorme bigote de morsa de Slughorn se curvó hacia arriba debido a la radiante sonrisa del profesor, quien saludó con especial entusiasmo a Harry y Blaise; fue casi épico ver el rostro de ambos agriarse de la misma manera.
Harry y sus dos amigos tuvieron que compartir mesa con Ernie. Eligieron la que estaba más cerca de un caldero dorado que rezumaba con aromas que parecían agradables por la forma en que Harry sonrió a ellos:
No pudo verlo bien, pero Draco tenía esta regla de sentarse lejos de pociones desconocidas.
—Muy bien, muy bien —dijo Slughorn, cuyo colosal contorno oscilaba detrás de las diversas nubes de vapor—. Sacad las balanzas y el material de pociones, y no olvidéis los ejemplares de Elaboración de pociones avanzadas…—
—Señor… —dijo Harry levantando la mano.
—¿Qué pasa, Harry? —
—No tengo libro, ni balanza, ni nada. Y Ron tampoco. Verá, es que no sabíamos que podríamos cursar el ÉXTASIS de Pociones…—
—¡Ah, sí! Ya me lo ha comentado la profesora McGonagall. No te preocupes, amigo mío, no pasa nada. Hoy podéis utilizar los ingredientes del armario de material, y estoy seguro de que encontraremos alguna balanza. Además, aquí hay unos libros de texto de otros años que servirán hasta que podáis escribir a Flourish y Blotts…—
Slughorn se dirigió hacia un armario que había en un rincón y, tras hurgar en él, regresó con dos ejemplares viejos de Elaboración de pociones avanzadas, de Libatius Borage, que entregó a Harry y Ron junto con dos deslustradas balanzas.
—Muy bien —dijo, y regresó al fondo de la clase hinchando el pecho, ya muy abultado, hasta tal punto que los botones del chaleco amenazaron con desprendérsele—. He preparado algunas pociones para que les echéis un vistazo. Es de esas cosas que deberíais poder hacer cuando hayáis terminado el ÉXTASIS. Seguro que habréis oído hablar de ellas, aunque nunca las hayáis preparado. ¿Alguien puede decirme cuál es ésta? —
Señaló el caldero más cercano a la mesa de Slytherin. Draco se levantó un poco del asiento y vio que en el cacharro hervía un líquido que parecía agua normal y corriente.
Draco la encontró familiar de inmediato.
La bien adiestrada mano de Hermione se alzó antes que ninguna otra; Slughorn la señaló.
—Es Veritaserum, una poción incolora e inodora que obliga a quien la bebe a decir la verdad —contestó Hermione.
—¡Estupendo, estupendo! —la felicitó el profesor, muy complacido—Esta otra —continuó, y señaló el caldero cercano a la mesa de Ravenclaw— es muy conocida y últimamente aparece en unos folletos distribuidos por el ministerio. ¿Alguien sabe…? —
La mano de Hermione volvió a ser la más rápida.
Draco ni siquiera estaba intentando competir con Hermione, si bien en primer y segundo año fue una competencia constante de ambos, Draco ahora no lo encontraba emocionante si no era para los exámenes finales. Había querido ser el mejor de su clase porque su padre quería eso, pero ahora simplemente quería vivir su vida escolar tranquila.
Lo cual era algo imposible con todo lo que era él, pero lo intentaba.
—Es poción multijugos, señor —dijo.
—¡Excelente, excelente! Y ahora, esta de aquí… ¿Sí, querida? —dijo Slughorn mirando con cierto desconcierto a Hermione, que volvía a tener la mano levantada.
—¡Es Amortentia! —
Ahora eso es interesante, Draco había escuchado sobre la pocion, pero Severus nunca quiso prepararla cerca de él.
Siempre se preguntó a qué olería la suya.
—En efecto. Bien, parece innecesario preguntarlo —dijo Slughorn, impresionado—, pero supongo que sabes qué efecto produce, ¿verdad? —
Parece ser que el profesor comienza a ver con ojos codiciosos a Hermione, como si hubiera atrapado un nuevo espécimen exótico de alguna forma.
Bostezo.
Terry lo pateo por bajo al mismo tiempo que Blaise.
Idiotas traidores, les lanzo una mirada de traición que ambos ignoraron; que lastima que Pansy no hubiera querido tomar pociones, ocupaba un frente unido por aquí.
—Es el filtro de amor más potente que existe —respondió Hermione.
—¡Exacto! La has reconocido por su característico brillo nacarado, ¿no? —
—Sí, y porque el vapor asciende formando unas inconfundibles espirales—agregó ella con entusiasmo—. Y se supone que para cada uno tiene un olor diferente, según lo que nos atraiga. Yo huelo a césped recién cortado y a pergamino nuevo y a… —Pero se sonrojó un poco y no terminó la frase.
Miro con curiosidad a esta, pero no parecía querer hablar, así que tristemente no podría molestarla.
—¿Puedes decirme tu nombre, querida? —le preguntó Slughorn sin reparar en su bochorno.
—Me llamo Hermione Granger, señor—
—¿Granger? ¿Granger? ¿Tienes algún parentesco con Héctor Dagworth Granger, fundador de la Rimbombante Sociedad de Amigos de las Pociones? —
—No, me parece que no, señor. Yo soy hija de muggles—
Nadie dijo algún comentario negativo, algunos voltearon a verlo de reojo y Draco sonrió de forma encantadora, esperando que alguien abriera la boca; no solamente había amenazado por Michael, todos sus amigos entraban en esa amenaza.
Slughorn sonrió radiante y miró a Harry, sentado al lado de Hermione.
—¡Ajá! ¡«Una de mis mejores amigas es hija de muggles y es la mejor alumna de mi curso»! Deduzco que ésta es la amiga de que me hablaste, ¿no, Harry? —
—Sí, señor. —
—Vaya, vaya. Veinte bien merecidos puntos para Gryffindor, señorita Granger —concedió afablemente Slughorn.
Parecía que el trio dorado estaba teniendo un momento entre susurros, que Draco aprovecho para acercarse un poco más a la amortentia para ver si descifraba sus aromas.
El primer aroma para su sorpresa en captar es la torta de manzana que hace su tía Andrómeda, similar a Hermione siente el aroma de los libros y el aroma de la torre Ravenclaw; pero todos ellos parecen ser tan leves como si el aroma de Harry lo golpeara en la cara con una patada. Desde siempre pudo describir el aroma del chico e identificarlo sobre otros, como si fuera un aroma particular a bosque por su propia cuenta, con el aroma del quidditch si hay alguno que pudiera describirlo; alguien tomo al chico y lo metió en el caldero, porque eso era todo lo que podía oler ahora.
Arrugo su nariz alejándose un poco abochornado, viendo de reojo la mirada algo nostálgica de Padma sobre el caldero.
—Todo el lugar huele tan profundo, estoy tan saturado de aromas—musito Michael en un gruñido con ambas manos sobre su nariz molesto.
Iba a bromear, antes de notar la mirada levemente curiosa de Terry sobre las pociones, quiere preguntar pero el nuevo profesor rápidamente atrae su atención.
—Por supuesto, la Amortentia no crea amor. Es imposible crear o imitar el amor. Sólo produce un intenso encaprichamiento, una obsesión. Probablemente sea la poción más peligrosa y poderosa de todas las que hay en esta sala. Sí, ya lo creo —insistió, y asintió con gesto grave hacía Michael que no dejaba de quejarse, que sonreía con escepticismo—. Cuando hayáis vivido tanto como yo, no subestimaréis el poder del amor obsesivo… Bien, y ahora ha llegado el momento de ponerse a trabajar—
—Señor, todavía no nos ha dicho qué hay en ése —dijo Ernie Macmillan señalando el pequeño caldero negro que había en la mesa de Slughorn. La poción que contenía salpicaba alegremente; tenía el color del oro fundido y unas gruesas gotas saltaban como peces dorados por encima de la superficie, aunque no se había derramado ni una partícula.
—¡Ajá! —asintió Slughorn. Draco intuyó que al profesor no se le había olvidado esa poción, sino que había esperado a que algún alumno le preguntara para lograr un efecto más impactante—. Sí. Ésa. Bueno, ésa, damas y caballeros, es una poción muy curiosa llamada Felix Felicis. No tengo ninguna duda, señorita Granger —añadió dándose la vuelta, risueño, y mirando a Hermione, que había soltado un gritito de asombro—, de que sabes qué efecto produce el Felix Felicis—
Se necesitan dos para bailar un vals, y Hermione estaba encantada de que un profesor la tratara como tal, así que mejor seria dejarla feliz.
—¡Es suerte líquida! —respondió ella con emoción—. ¡Te hace afortunado! —
La clase entera se enderezó un poco en los asientos.
Interesados por lo que ve.
Draco que usualmente tenía mala suerte se pensó que esa pocion podría ser muy útil.
—Muy bien. Otros diez puntos para Gryffindor. Sí, el Felix Felicis es una poción muy interesante —prosiguió el profesor—. Dificilísima de preparar y de desastrosos efectos si no se hace bien. Sin embargo, si se elabora de manera correcta, como es el caso de ésta, el que la beba coronará con éxito todos sus empeños, al menos mientras duren los efectos de la poción—
Maldijo por bajo, si Slughorn seguía dándole puntos a Gryffindor, tendría que molestarlos un poco más, no es que tuviera favoritos sobre a quién quitarles puntos, pero era divertido ahora.
Se estaba convirtiendo en un tirano.
Quien estuviera molesto podría enviarle la carta de quejas a Dumbledore.
—¿Por qué no la bebe todo el mundo siempre, señor? —preguntó Terry con curiosidad.
—Porque su consumo excesivo produce atolondramiento, temeridad y un peligroso exceso de confianza. Ya sabes, todos los excesos son malos…Consumida en grandes cantidades resulta altamente tóxica, pero ingerida con moderación y sólo de forma ocasional…—
—¿Usted la ha probado alguna vez, señor? —preguntó Michael ahora curioso, por suerte ningún profesor lo había visto por menos por su nueva condición.
Gracias a algún ser celestial, Slughorn tampoco fue el primero.
—Dos veces en la vida —reconoció Slughorn—. Una vez cuando tenía veinticuatro años, y otra a los cincuenta y siete. Dos cucharadas grandes con el desayuno. Dos días perfectos. —Se quedó con la mirada perdida, con aire soñador. Draco pensó que tanto si hacía teatro como si no, estaba logrando la reacción que buscaba—. Y eso —dijo tras regresar a la tierra— es lo que os ofreceré como premio al finalizar la clase de hoy—
Todos guardaron silencio, y durante unos instantes el sonido de cada burbuja y cada salpicadura de las pociones bullentes se multiplicó por diez.
Draco no tenía interés en conseguir la pocion, noto como todos habían lucido como si estuvieran frente a la última porción de pie del gran salón y estuvieran por atacar.
—Una botellita de Felix Felicis —añadió Slughorn, y se sacó del bolsillo una minúscula botella de cristal con tapón de corcho que enseñó a sus alumnos—. Suficiente para disfrutar de doce horas de buena suerte. Desde el amanecer hasta el ocaso, tendréis éxito en cualquier cosa que os propongáis. Ahora bien, debo advertiros que el Felix Felicis es una sustancia prohibida en las competiciones organizadas, como por ejemplo eventos deportivos, exámenes o elecciones. De modo que el ganador sólo podrá utilizarla un día normal. ¡Pero verá cómo éste se convierte en un día extraordinario! —
Un día normal especial.
Si.
Draco duda que eso fuera posible, cualquier día extraordinario en su vida tendría que tener a su padre disculpándose por todo lo que hizo y a Anthony a su lado; era algo que no podría obtener así que incluso si la pocion lo hiciera tener un día relativamente positivo.
Pierde emoción si no puede usarse en condiciones especiales.
—Veamos —continuó Slughorn, adoptando un tono más enérgico—, ¿cómo podéis ganar mi fabuloso premio? Pues bien, abriendo el libro Elaboración de pociones avanzadas por la página diez. Nos queda poco más de una hora, tiempo suficiente para que obtengáis una muestra decente del Filtro de Muertos en Vida. Ya sé que hasta ahora nunca habíais preparado nada tan complicado, y desde luego no espero resultados perfectos, pero el que lo haga mejor se llevará al pequeño Felix. ¡Adelante! —
Se oyeron chirridos y golpes metálicos cuando los alumnos arrastraron sus calderos y empezaron a añadir pesas a las balanzas, pero no intercambiaron ni una palabra. La concentración que reinaba en el aula era casi tangible.
El filtro de muertos en vida es una pócima para dormir extremadamente poderosa, enviando al bebedor a un sueño de muerte. Sus efectos son similares a la animación suspendida.
Draco lo había preparado una vez con Severus hace algún tiempo, este le había dado varios consejos que no estaban en el libro. Camino tranquilamente para tomar sus ingredientes, sorprendido de que casi todos parecían demasiado dispuestos a cualquier cosa por la recompensa.
Ojalá así fueran en sus otras clases.
Michael también parecía bastante relajado cuando obtuvo sus ingredientes, Padma trabajaba diligentemente como siempre al igual que Terry, Blaise por otro lado a su lado miraba con curiosidad sus movimientos.
—Buscando imitar a los mejores—
—Buscando no copiar tus incompetencias—
Draco le dio una mirada cansada, pero este sonrió de forma encantadora antes de volver a su pocion.
Al cabo de diez minutos, el aula se había llenado de un vapor azulado. Como siempre, Draco llevaba la delantera seguido de cerca por Hermione, quien no lucia feliz de eso. Su poción ya se había convertido en «un líquido homogéneo de color grosella negra», como el libro describía la etapa intermedia ideal.
No recordaba todas las recomendaciones de Severus, pero si recordaba que era mejor aplastar con la hoja de daga de plata que cortarlos, usualmente la daga de plata funciona para aplastar gran cantidad de ingredientes en pociones; sabe que hay un momento donde debería cambiar el movimiento de la rotación de la pocion.
Sin embargo, no lo recuerda, así que no se arriesga a hacerlo mal.
—Esa es una buena técnica para usar niño—hablo Slughorn al pasar y ver su mesa, le estaba explicando a Terry sobre esta y ambos levantaron la mirada.
Terry que había sido invitado al compartimiento con Blaise parecía igual de incomodo, en cambio Draco se sorprendió que si quiera volteara a verlo.
—El profesor Snape me enseño—comenta encogiéndose de hombros y volviendo a trabajar, su profesor actual lo ve algo sorprendido antes de hablar con Blaise que lo mira con odio por dejarlo a su merced.
Luego de un trabajo la poción se tornó rosa claro.
No tanto como le gustaría, pero era probablemente el mejor resultado del salón por ahora.
Si tan solo recordara cuantas veces debía darle vueltas de un lado y del otro, el estúpido libro no decía eso, Snape debería escribir estos libros en realidad.
—¡Tiempo! —anunció Slughorn—. ¡Parad de remover, por favor! —
A continuación, se paseó despacio entre las mesas mirando en el interior de los calderos. No hacía ningún comentario, pero de vez en cuando agitaba un poco alguna poción, o la olfateaba. Cuando vio la suya noto cierto grado de interés, pero, aunque sonrió parecía buscar algo más y Draco simplemente lo vio curioso. Al fin llegó a la mesa de Harry, Ron, Hermione y Ernie. Sonrió con indulgencia al ver la sustancia parecida al alquitrán que había obtenido Ron, pasó por alto el brebaje azul marino de
Ernie y al ver la poción de Hermione asintió en señal de aprobación. Entonces vio la de Harry, y una expresión de júbilo le iluminó el rostro.
—¡He aquí el ganador, sin duda! —exclamó para que lo oyeran todos—¡Excelente, Harry, excelente! ¡Caramba, es evidente que has heredado el talento de tu madre! Lily tenía muy buena mano para las pociones. Así pues, aquí tienes: una botella de Felix Felicis, ¡y empléala bien! —
Harry se guardó la botellita de líquido dorado en el bolsillo interior de la túnica; todos parecían verlo sorprendidos.
Draco lo vio con curiosidad, ¿recordaba que algo así pasaba en las películas?, no, la respuesta es que no lo recordaba. A estas alturas todos sus recuerdos parecían desvanecidos y solamente eran momentos muy específicos que recordaba con su hermana en su anterior vida. Tiene imágenes de la guerra y la búsqueda que tendrían el trio dorado el próximo año, pero el sexto año era una pizarra en blanco a estas alturas.
Habría una lucha a final del año.
No recordaba como sucedía, así que era mejor estar alerta.
¿Importaba si recordaba algo?
Esa respuesta también era negativa.
Había sabido mejor sobre lo que pasaba en los años anteriores e igualmente termino con Viktor y Anthony muerto, con su madre como Mortifago y con su prima como tío heridos; a estas alturas solamente queda prepararse para la inminente guerra.
—Me gano Potter, el colmo de la tragedia, iré a buscar a Pansy para verlos cuando termine nuestro horario de hacer rondas—comento Blaise con aburrimiento, Draco lo despidió.
Quería ir hablar con Harry, pero Padma le comento que Flitwick lo estaba esperando en su despacho y a pesar de la mirada decepcionada de Harry por no poder hablar; se prometió que lo vería pronto.
Había sobrevivido el día.
Casi.
Pero faltan muchos por delante.
Continuara…
Me encanta este capítulo porque muestra mucho sobre las diferencias de Slughorn y Snape en el original, aunque Draco es bueno en pociones, destaca más en otras áreas y está claro que Harry con la ayuda que tiene sería mejor por ahora.
Casi no tenemos Drarry, pero tranquilos mis niños, es solo el primer día.
Un nuevo año en Hogwarts nos espera :D
