Academia St. Michael's de Magia y Hechicería

Capítulo 4 – Las Parejas de Saint Michael's

Parte 3

Sala de los Menesteres

Risa POV

Al salir de la clase de herbología, me dirijo a la sala donde sé que encontraré a Miya. Aquel lugar que nadie más conoce que nosotras dos.

Sin muchos problemas llego a la entrada de la sala de menesteres y mientras se aparece, trato de pensar en lo que le diré a Miya cuando la vea.

"¿Qué se supone que diga? ¿La amo? ¿La odio? ¿Quiero que deje de molestarme o deseo que se quede a mi lado?"

Sólo sé que debo aclarar esto que siento por ella de una vez y también averiguar, que es lo que siente realmente por mí.

La puerta se termina de abrir y al entrar, encuentro a Miya al centro de la sala preparando algo de té.

– Risa, que sorpresa verte por aquí. ¿No deberías estar en la clase de astronomía?

– Lo mismo te debería decir a ti.

– Ya veo, entonces ¿Vienes a insistirme que vaya al salón como siempre?

– Sabes que no vine para eso.

Ambas nos quedamos calladas un momento, hasta que Miya habla.

– ¿Gustas sentarte a tomar algo de té?

– Seguro.

Nos sentamos y me sirve una taza como le dije la primera vez que vine a este lugar. 2 turrones de azúcar y un poco de miel.

– Gracias.

Bebemos nuestro té y le digo.

– Miya, yo…

– Lamento lo que sucedió en la clase de herbología – me interrumpe.

– ¿Miya?

– Normalmente eres una estudiante muy responsable y pones toda tu atención a las clases ¿No es así?

– Bueno…

No puedo negar que sea cierto.

– Últimamente has estado bastante distraída por mí, y eso el día de hoy te puso en peligro. Si no hubiera intervenido…

– Si no hubieras intervenido, habría sido mucho peor para mí, Miya.

– Habrías acabado con una gran cicatriz en la nariz, o incluso en la enfermería.

Las palabras de Miya suenan con dolor.

– Pero no fue así, Miya. Tú… me salvaste, y yo…

– No habría tenido que salvarte, de no ser por mi estupidez.

Se levanta sin mirarme a los ojos.

Al verla actuar de esta manera, siento que mi corazón ya no se puede contener más y me levanto para levantar la voz.

– ¿Entonces eso es lo que sientes por mí?

– ¿Risa?

– Quiero que por una vez seas sincera conmigo. Dime ¿Qué es lo que sientes por mí? Todas estas semanas que te has estado burlando de mí con tu coqueteo y… diciéndome que soy hermosa ¿Realmente lo quisiste decir? O… ¿Todo este tiempo sólo has estado jugando conmigo?

– No digas eso, yo no...

Aún sin poder contenerme, tomo a Miya en mis brazos y la tumbo conmigo sobre el sofá de la sala de menesteres. Me pongo en cuatro sobre ella, tomándola de las muñecas y sentándome sobre sus piernas para que no pueda escapar.

Nos miramos a los ojos con el corazón latiéndonos a mil por segundo y sin estar seguras de que hacer.

Se que la deseo, quiero besarla, sentir esos labios pegados a los míos, entrelazar nuestras lenguas y unirnos en una sola allá abajo.

Mi entrepierna me lo pide, quiero hacerlo, quiero sentir el amor de Miya y su cálido interior con mis dedos… Sin embargo, sólo quiero hacerlo si es que ella en verdad siente el mismo cariño por mí que yo siento por ella.

Así que mirándola a los ojos le digo.

– Quiero que me lo digas, Miya. Quiero que me digas lo que realmente sientes por mí de una vez por todas.

– Risa…

Lo piensa, por la mirada en sus ojos realmente veo que me ama. Lo veo en sus ojos, quiere decírmelo, quiere confesarme todo aquello que siente por mí.

Sin embargo, también veo un sincero arrepentimiento en sus ojos, una sensación de inseguridad y miedo cuando esta conmigo, por lo que en su lugar sin mirarme a los ojos, susurra aquellas palabras que no deseaba escuchar.

– Yo… no creo que debamos estar juntas, Risa. Si estás conmigo, solamente te dañaré. No quiero eso para ti.

Aguanto las lagrimas de mis ojos, mirando hacia abajo, a su pecho y le susurro.

– Mentirosa.

– ¿Uh?

– Eres una mentirosa, Miya.

Sin decirle nada más, me levanto y salgo corriendo de la sala dejándola a solas.

– ¡Risa!

No alcanzo a ver cuando Miya trata de detenerme, pero sus piernas se lo impiden, no puede moverse.

Con toda su furia, lanza un encantamiento a la mesa de té que termina por destruirla y ya dejando salir su frustración, se suelta a llorar ocultando su rostro entre sus rodillas sobre el sillón.

– Yo… te amo, Risa. Sólo no quiero hacerte daño.


Pasillo de la Torre de Astronomía

Nanami POV

Tan pronto inicia la clase, me levanto de mi lugar y digo en voz alta.

– ¡Tengo que ir al baño, lo siento!

De inmediato salgo del salón y empiezo a correr desesperada por los pasillos.

Volteo a ver el cielo nocturno por la ventana de las escaleras de caracol mientras sigo bajando y desde ahí, observo la lechucería al otro lado del castillo.

"Tengo que ser rápida, es imposible que llegue a tiempo pero aún así debo intentarlo ¡No puedo dejar que Onee-sama vaya con otra sin decirle antes lo que siento!"

Continuo bajando por las escaleras. Me pregunto si Onee-sama ya se encontrará con aquella chica allá afuera. Me pregunto si la estará esperando preguntándose que debería decir. Me pregunto si aún tiene una pequeña esperanza de que llegue con ella.

Estoy por girar en el pasillo para seguir corriendo, cuando choco con una chica de cabello rosado quien también venía corriendo por el pasillo.

– ¡Kyaaaa!

Ambas chocamos cabezas cayendo en el piso sobre nuestros traseros. Y mientras nos sobamos y preparamos para levantarnos y seguir corriendo, observo a la chica con la que choque y veo que es...

– ¿Risa?

– ¿Nanami?

¡No puede ser! Realmente es Risa-chan pero por lo rojo de sus ojos y lo húmedo de sus mejillas, me doy cuenta que ella... ¿esta llorando?

– No me mires, Nanami, lo siento.

– Risa.

Se levanta de inmediato y va corriendo hasta encerrarse en los baños del pasillo.

Al levantarme y arreglarme, no puedo evitar preguntarme.

– Realmente esa chica... ¿Era Risa? ¿Por qué estaba llorando?

No tengo tiempo para averiguarlo.

– Lo siento mucho, Risa. Te prometo que otro día te compensaré.

Estoy por salir corriendo de vuelta, pero mis piernas no responden. Mi corazón me impide moverme.

"¿Qué clase de amiga sería si dejo a mi querida amiga llorando?" "Pero si no me voy ahora jamás llegaré a tiempo".

Me estoy debatiendo sobre a donde, con quién debería ir y finalmente, decido ir al baño.


Baños del colegio

Al entrar, me dirijo a uno de los cubículos del baño donde la escucho tratando de ahogar sus llantos.

– Risa ¿Estás ahí?

No es necesario que me responda, reconozco perfectamente su llanto además de sus zapatos y medias que puedo ver por la parte de abajo del cubículo.

– ¿Qué pasó, Risa? ¿Sucedió algo malo?

Preocupada por mi amiga, intento abrir la puerta del cubículo de baño para entrar con ella, pero esta cerrada.

– No abras, por favor – me pide aún con voz aún llorosa – sólo déjame en paz.

– Risa.

Al no poder hacer nada por ella, me siento ahí donde estoy y recargo mi espalda contra el cubículo del baño para aunque sea acompañarla.

Después de pasar un rato sin decir nada, cuando se ha calmado un poco, me animo a hablar.

– Risa, acaso… ¿tuvo algo que ver con Miya? ¿Invitó a alguien más al baile? – le pregunto relacionándolo a mi situación con Yuuna – A mí me acaba de pasar algo parecido. No sé si lo supiste, pero parece que otra chica ya invitó a Yuuna al baile y… bueno, todas piensan que le va a decir que sí.

Al decir eso en voz alta, un par de lagrimas comienzan a caer por mi rostro, aunque me trato de mantener fuerte por mi amiga.

– En verdad fui una tonta, desearía haber sido más valiente para buscarla yo misma y decirle lo que siento por ella. Desearía haber sido yo la que la invitara al baile de navidad. Jamás se los conté, pero de hecho el día después de nuestra cita en Hogsmeade, ella y yo nos besamos. Creí que después de eso… oficialmente ya seríamos algo, pero… desearía haberlo aclarado con ella.

Como si pudiera entender mi situación, Risa se sienta desde el otro lado del cubículo, recargando su espalda contra la puerta de tal manera que quedamos sentadas de espaldas con la otra a lados opuestos del cubículo.

Risa estira su mano y toma la mía en señal de apoyo, como mi amiga.

Al ver este acto tan sincero y amoroso de su parte, no puedo evitar soltar un par de lágrimas de felicidad y le digo.

– ¿Sabes? Nuestras amigas Gryffindor tenían la idea de que, ya que ninguna de las dos consiguió la cita con la chica que deseábamos, quizás… podríamos ir juntas al baile. Tú y yo como amigas. ¿Eso te gustaría, Risa?

Risa se levanta, abre la puerta y me levanta con ella para darme un fuerte abrazo, ocultando su rostro sobre mi hombro mientras sigue llorando.

– Ya, tranquila Risa, descuida. Estoy contigo, no te abandonaré.

– Gracias, Nanami. Muchas gracias.

Nos quedamos abrazadas un rato más hasta que Risa se separa y termina de limpiar las lágrimas de su rostro.

– Gracias, Nanami. Agradezco mucho tu invitación, pero… no puedo aceptarla.

– ¿Eh?

– Aunque te agradezco, no es conmigo con quien quieres ir al baile ¿Cierto?

No le respondo nada, avergonzada.

– Eso... ya es demasiado tarde para ello. Ella seguramente ya se reunió con aquella otra chica y…

– Todavía no lo sabes, Nanami. Y hasta que no estés segura, no creo que debamos hacer planes entre nosotras.

– Risa… pero ¿Qué hay de ti? ¿Crees que todavía allá oportunidad entre Miya y tú?

Con una sonrisa triste.

– No lo sé, mi situación con Miya es una… bastante complicada y sinceramente, no creo que se vaya a dar algo entre nosotras. Pero… confío en que todo saldrá bien y ¿Quién sabe? Tal vez esto sea lo mejor para nosotras.

– Risa…

No tengo idea de que decirle. Quiero quedarme aquí con ella para apoyarla pero en su lugar, me toma de las manos y saca del baño con ella .

– Pero eso es tema para otro día, ahora tienes que apresurarte y alcanzar a Yuuna antes de que se vaya de la lechucería.

– ¡¿EH?! Pero… eso es imposible. No hay manera en que pueda llegar hasta allá en tan poco tiempo, está fuera del castillo.

– Podrás hacerlo.

– ¿Cómo?

– Por medio de polvos flu.

– ¿Polvos flu? ¿Pero cómo? No hay ninguna chimenea que permita polvos flu dentro del castillo.

– Es por ello que no utilizaremos ninguna chimenea dentro del castillo.

– ¿Uh?

– Sígueme. Tenemos que llevarte con Yuuna-senpai antes de que sea demasiado tarde.

Me toma de la mano y empieza a correr.

Y en pocos segundos, llegamos a una pared de la cual, aparece una puerta mágica secreta.

Entramos en ella y ahí, encontramos a Miya al centro de aquella sala misteriosa, levantando una mesa y juego de té rotos del piso de la misma.

Pero al vernos a Risa y a mí entrar, deja lo que esta haciendo y voltea a vernos sorprendida.

– ¡¿Risa?! – Al principio alegre de verla, pero al verme detrás de ella – ¿Qué están haciendo aquí?

– Miya, yo... necesito que por un momento olvides lo que pasó entre nosotras y me ayudes con esto. Te lo suplico, por favor.

– Risa…

Volteamos a ver la chimenea de la sala de menesteres y ya sé lo que está planeando.

– ¿Lista, Nanami?

– Lista.


Lechucería de Saint Michael's – Atardecer

El cielo nocturno se encuentra brillando repleto de estrellas y la luz de la luna, cuando unas flamas verdes aparecen fuera de la torre de la lechucería y aparezco entre esas llamas tras haberme transportado hasta ahí por medio de polvos flu.

– Cielos, jamás he sido fanática de moverme de esta manera – comento limpiando la ceniza de mi uniforme – Por poco y digo la frase equivocada para transportarme.

Me imagino apareciendo en una chimenea equivocada y que diría de ser así.

– No importa, el punto es que ya estoy aquí.

Volteo a ver la entrada de la lechucería ahora a solo unos pasos de mí.

– Me pregunto si todavía seguirá allí.

Para el tiempo que ha pasado desde entonces, probablemente ambas chicas ya habrán terminado de hablar y ahora incluso ya deben estar de camino de regreso a sus salas comunes.

– No importa, mientras no este segura, tengo que seguir intentándolo. Así que ahora…

Me acerco a la entrada de la lechucería. Tomo el mango de la puerta y al abrirla me encuentro a…

– Onee-sama.

– ¿Nanami? Que agradable sorpresa.

Yuuna, vistiendo su uniforme de la casa Ravenclaw con un balde de comida en la mano.

– Me alegra mucho que estés aquí, aunque debo confesar que no esperaba ver a nadie por estos rumbos a esta hora. ¿Qué estás haciendo aquí?

No le respondo y en su lugar, me pongo a inspeccionar la lechucería buscando a la chica que vino a confesársele.

– ¿Sucede algo, Nanami? ¿Buscas algo o a alguien?

– No, no es nada, Onee-sama.

Confundida por no ver a nadie más, le pregunto.

– ¿Qué haces aquí a esta hora?

– Ah, verás. Esta tarde una adorable kouhai de primer año se me acercó después de clases y me pidió si le podía hacer un pequeño favor.

– Ah, ya veo.

Entonces los rumores eran ciertos. Seguro que aquella chica ya se le habrá confesado y ya se habrá ido a su habitación. Ahora la pregunta es ¿Qué le contesto Yuuna?

Antes de que le pueda preguntar, Yuuna continua su historia.

– Dijo que el día de hoy estaría muy ocupada ya que tenía planeado invitar a alguien muy especial de mi salón al baile de navidad, así que no podría cumplir con su deber de venir a alimentar a las lechuzas. Y ya que tenía la tarde libre pues… bueno, no podía decirle que no a tan adorable kouhai, sobre todo después de decirme sus maravillosas intenciones con esa chica. En verdad espero que le haya dicho que sí.

La escucho con la boca totalmente abierta de la sorpresa "¡No puedo creerlo! Entonces todo este rumor de que una chica la había invitado al baile ¡¿Había sido un malentendido?!".

Sin prestar mucha atención a mi reacción de sorpresa, Yuuna sonríe y me pregunta.

– ¿Y qué me dices tú, Nanami? ¿Qué haces aquí a estas altas horas de la noche? ¿No sabes que ya casi hora del toque de queda del castillo?

– Ah, bueno, pues…

– Y también ¿Cómo es que llegaste aquí tan rápido? No habrás usado polvos flu para llegar ¿O sí?

– ¡¿Eh?! Eso, yo…

Yuuna apunta sonriente a los rastros de ceniza que todavía hay en mi uniforme.

– Uh… – es inútil tratar de mentirle.

En lugar de regañarme, Yuuna solamente ríe alegre y comenta.

– Pero que niña tan traviesa. ¿Si sabes que como prefecta, tengo el derecho a castigarte por haber infringido las normas del castillo? ¿verdad?

– Yo…

– De acuerdo, como prefecta decreto que tu castigo será… ayudarme a terminar de alimentar a estas lechuzas ¿Puedes hacerlo, Nanami?

– Seguro, Onee-sama.

Yuuna me entrega un poco de su comida y me enseña cómo alimentarlas.

– El secreto esta en acercarte a ellas lentamente, tenderles tu mano y esperar a que ellas comiencen a comer. Observa.

Yuuna me pone el ejemplo con una lechuza que tiene cerca de ella.

– ¿Por qué no pruebas con ella? Se me hace que ya se conocieron antes ¿no es cierto?

– Sí, creo que sí.

Voy con la lechuza blanca con manchas grises y ojos amarillos que me señala Yuuna y siguiendo sus instrucciones, le doy de comer.

– Ella es mi lechuza, Hedwig.

– Un placer conocerte, Hedwig.

Hedwig se acerca y comienza a comer de mi mano.

– Si gustas, puedes acariciarla.

– ¿En serio?

Hago lo que me dice y con mi mano libre acaricio sus plumas y alas.

– Esta muy calmada, se ve que le agradas.

– ¿En serio?

– Así es, al igual que a mí.

– Onee-sama.

Hedwig termina de comer y regresa a su lugar en la lechucería para que alimente a la siguiente lechuza. Yuuna rompe el silencio entre nosotras y me pregunta.

– Y dime, Nanami ¿Ya conseguiste una cita para el baile?

– No, todavía no. ¿Y tú? Seguro que debes de tener una larga lista de posibles pretendientes ¿no es así?

– Me halaga mucho que lo digas, pero en realidad no. Nadie se ha acercado todavía a invitarme, aunque he notado a unas cuantas chicas quererlo intentar, pero ninguna se ha animado. Parece que ha surgido el rumor en la escuela de que me encuentro en una relación... secreta.

– Onee-sama. Y... ¿Es eso cierto?

– No lo sé... pero podría serlo.

Con la misma sonrisa, Yuuna continúa alimentado a las lechuzas mientras continúa hablando.

– No sabes cuánto desearía tener conmigo a una chica dulce y valiente. Alguien que no tema ser ella misma y se acercara a invitarme como si sólo fuera una chica normal.

Al escucharla decir esto, me llevo la mano al pecho, tratando de ser aquella chica que tenga el valor para invitarla.

– Onee-sama ¿Recuerdas aquella noche después de nuestra cita en Hogsmeade? En las escaleras cuando nos… besamos.

– ¿Cómo podría olvidarlo? Ha sido de las mejores noches de mi vida – me contesta bastante sonriente – Me encantó compartir ese beso contigo, Nanami. Tienes un muy buen sabor de labios.

Escucharla hablar así hace que mi corazón palpite y me sonroje demasiado. Pero no me puedo echar para atrás.

– A mí… también me gustó mucho besarte. Pero ese beso para mí… significó mucho más de lo que puedes imaginar.

Me llevo la mano al pecho y mirándola a los ojos, le digo.

– Significó tanto para mí porque yo… estoy enamorada de ti, Onee-sama. Lo he estado desde el primer momento en que nos conocimos y… más que invitarte a ir al baile de navidad conmigo, quiero pedirte que seamos pareja, que me permitas ser tu novia y podamos compartir nuestros días de escuela y la vida juntas.

– Nanami – Yuuna sin palabras.

– Y… aunque solamente soy una pequeña chica frágil, asustadiza y… sin ninguna experiencia en estos temas, si me lo permites, quisiera ser aquella persona especial para ti y llenar tus días de felicidad, quiero dar mi mejor esfuerzo cada día de nuestras vidas que estemos juntas. Así que, Onee-sama…

Me pongo en una rodilla y pregunto.

– ¡¿Quisieras ir al baile conmigo y ser mi novia?!

– Nanami… ¡Oh, Nanami!

– ¡Onee-sama!

Yuuna cae rendida de rodillas ante mí y me abraza llena de lagrimas de felicidad y me dice.

– ¡Sí, claro que me encantaría ser tu novia, Nanami!

– ¿En serio?

– Así es, de hecho, ya me estaba desesperando pensando que jamás te animarías a invitarme. Cuando Sara-san invitó a Kaede en el gran comedor frente a todas, sentí tanta envidia. Lo único que quería hacer era exactamente lo mismo e invitarte yo misma ahí frente a todas. Incluso ya hasta estaba considerando ponerte una poción de amor con afrodisiaco en tu jugo de calabaza por la mañana en el gran comedor de la escuela.

– Espera ¿Qué acabas de…?

Sin dejarme terminar lo que iba a decir, Onee-sama me toma de la mejilla y me da un dulce y profundo beso en los labios, como el que nos habíamos dado aquella noche en las escaleras.

Siento su lengua recorrer el interior de mi boca, succionando y saboreando mi dulce saliva, hasta que nos separamos por la falta de aire y una fina línea de saliva aún une nuestros labios.

– Onee-sama…

– Nanami.

Me vuelve a tomar de la mejilla y mirándome a los ojos me dice.

– No existe ninguna otra chica con la que desearía ir más al baile que contigo, mi dulce y valiente Nanami.

– Onee-sama… sólo puedo ser valiente cuando se trata de ti, Onee-sama.

Sonreímos y nos volvemos a besar, abrazándonos para estar más cerca y sentir el cálido cuerpo de la otra.

Con cada beso que nos damos, nos abrazamos más intensamente hasta que llega el punto en que sin darnos cuenta, nos acostamos sobre el heno de la torre. Pero antes de continuar, Yuuna dice.

– Espera un momento, Nanami.

Yuuna saca su varita y apuntando al heno, dice.

¡Transfórmate!

Una parte del heno desaparece y se transforma en un cómodo colchón grande.

– Onee-sama ¿Cómo hiciste eso?

– Este heno tiene propiedades de Ópalo, así que lo puedo transformar a mi gusto.

– Increíble. Y ¿Para qué invocaste una cama?

– ¿No es algo obvio?

– ¿Uh?

Sin entenderlo del todo, Yuuna me lleva a la cama con ella donde me acuesta con y empieza a llenar mi boca con sus dulces labios, mientras recarga y estrella su cuerpo contra el mío, al mismo tiempo que usa sus manos para bajar y empezar a tocarme… allá abajo.

– O-Onee-sama…

Sin sacar su mano de mi entrepierna, Yuuna se separa de mis labios para mirarme a los ojos encima de mí y acariciándome allá abajo, me dice.

– Eres tan linda, Nanami. Quiero mostrarte todo mi cariño y hacerte mía esta noche ¿Podemos hacerlo?

– Onee-sama – aún insegura por descubrir esta nueva faceta de Onee-sama, la tomo de su mano y respondo con una sonrisa – Sí.

– Nanami.

Yuuna sonríe y desabrochando su uniforme deja caer su túnica, camisa, bracier y comenzamos a besarnos intensamente, haciendo muchas más cosas esa noche bajo la luz de la luna.

Sin duda, es la noche más feliz de toda mi vida.


Bonus Short Story – Sala de Pociones

Mai POV

Han pasado unas semanas desde que la directora Rena anunció el baile de navidad y desde entonces, he estado recibiendo múltiples invitaciones de distintas chicas de primer año que les gustaría que fuera al baile con ellas.

Aún no les he dado una respuesta a ninguna ya que a decir verdad, no siento que alguna de ellas sea la chica con la que realmente deseé ir.

– Y además, he estado bastante ocupada con otra tarea que me puse en mente.

Cuando le comenté a Reo sobre las múltiples chicas que me han invitado, ella se vio bastante frustrada y desde entonces, me ha tratado mucho más hostil que de costumbre.

"Seguro que se sintió mal y celosa porque ninguna chica la ha invitado todavía". Así que como su guardiana, me he dado a la tarea de encontrar al menos una chica que deseé invitar a Reo al baile.

– Seguro que eso la hará muy feliz.

Sin embargo… por más que la he buscado, todavía no la he encontrado.

Intenté primero con las kouhais que ya me han invitado a mi primero, pero todas me decían.

– ¿Reo-senpai? Bueno… es que ella…

– Sin duda es algo linda, pero…

– Nos da algo de miedo.

Es lo que todas decían. Después de todo, se ha hecho famosa incluso entre las de primer año por tener un temperamento bastante irascible.

– Pero ella es mucho más que eso – les decía – Solo tienen que conocerla mejor y verán que de hecho es una chica muy linda. Ella es trabajadora, leal, es muy apasionada por lo que le gusta y nunca teme decir lo que siente. Además… es tan bella como una muñeca de porcelana – digo con una sonrisa.

En verdad, me sorprende que nadie la haya invitado todavía.

"Quiero decir, si pudiera incluso yo misma la invitaría".

– Aunque dado el cómo me ha tratado últimamente… no creo que eso le agrade a Reo.

Pero no importa, confío en que todo se solucionará cuando le encuentre pareja.

– Y entonces, finalmente podré darme el tiempo para elegir a una chica con la cual ir al baile yo misma.

Por lo pronto para calmar las cosas entre nosotras, este fin de semana había visitado Honeydukes en Hogsmeade para comprarle a Reo una bolsa llena de sus dulces favoritos.

"Seguro que esto la hará feliz".

Pero como un azar del destino, justamente ese día al llegar al salón de pociones me encuentro a una chica de primer año, la cual esta observando desde la entrada a mis compañeras de segundo año.

Curiosa, me acerco a ella y la saludo.

– Buenos días, kouhai ¿Buscas a alguien especial?

– ¡Kyaaa! ¡Ma-Mai-senpai! – sorprendida.

– ¿Nos conocemos?

– No, de hecho vine aquí para invitarte al baile, pero cuando llegué aquí vi a… ¿Quién es esa chica tan linda de allí?

Me asomo al salón y veo que la chica a la que esta apuntando, no es ninguna otra que… ¡Reo!

"¡Todavía no sabe quien es! ¡Perfecto! Esta es mi oportunidad".

– ¿Aquella chica? ¿Estás interesada en ella?

– Así es, senpai. ¿Me podrías decir cómo se llama?

– ¡Por supuesto! Ella es Kawamura Reo-san, una dulce chica de segundo año súper amable y divertida. Quien por cierto, todavía no tiene pareja para ir al baile.

– ¡¿En serio?!

– Así es, por lo que si piensas invitarla, deberías de hacerlo ahora mismo, ya que he escuchado que varias otras chicas están pensando en invitarla, aunque aún no se animan.

– ¡¿De verdad?!

– Sí, así que vamos, ve e invítala a que vaya al baile contigo. ¡Ah! Y por cierto, cuando lo hagas, regálale estos caramelos que son sus favoritos. Ya verás lo feliz que se pondrá cuando lo hagas.

– ¡Entendido! ¡Arigatou, Mai-sama!

Emocionada, aquella chica entra al salón de pociones con la bolsa de dulces en mano y va directo a donde esta Reo.

Por una parte me siento aliviada y también contenta de por fin haber encontrado una chica que quisiera ir con Reo al baile. Pero por otra parte, al verla dirigirse tan alegre con Reo y ofrecerle esa bolsa de dulces, siento un vacío en mi corazón que nunca antes había sentido y entonces, me empiezo a sentir bastante mal. Como si quisiera empezar a llorar.

"¿Qué…? ¿Qué esta pasando? ¿Por qué estoy sintiendo esto?"

¿Acaso no es esto lo que yo quería? ¿Encontrarle una pareja a Reo con la cual pudiera ir al baile? Entonces ¿Por qué me siento tan mal?

Siento como si acabara de recibir un gran golpe en el corazón. Pero entonces cuando volteo al lugar donde están Reo y aquella chica, la chica le hace una reverencia y se despide dejando a Reo con sus dulces.

Confundida, le pregunto.

– ¿Uh? ¿Qué sucedió?

– Dijo que no esta interesada en ir al baile conmigo, pero me dio las gracias por los dulces y me deseo que lo intentara con alguien más.

– ¿En serio?

– Así es, supongo que seguiré buscando pareja para ir al baile. De todas maneras, muchas gracias por tu consejo, Mai-senpai. Que tengas un buen día.

La chica se retira para ir a su primera clase, mientras yo aún confundida por mis sentimientos, entro al salón de pociones para dirigirme con Reo.

– ¿Reo? ¿Qué fue todo eso?

– ¿De qué hablas? – me pregunta sin dejar de comer sus dulces.

– Aquella chica que te invitó fue muy dulce y amable contigo, incluso tuvo la cordialidad de traerte esos dulces ¿Por qué la rechazaste?

– Simplemente no tengo interés de ir con ella ¿Tienes algún problema con eso?

– Eres una… ¡¿Cómo te atreves a rechazar la invitación de una kouhai?!

Al gritar eso, todas en el salón voltean a vernos.

– ¡¿Tienes alguna idea de cuánto tiempo te he estado buscando a una chica que quisiera ir al baile contigo?!

– ¡¿Eh?! ¡¿Que tu hiciste qué?! Eres una…

Bastante molesta, Reo se levanta de su asiento lista para salir del salón pero antes de que lo haga, la detento agarrándola del brazo.

– ¡Alto ahí que aún no he terminado contigo!

– ¡Kyaaa! Suéltame ¡Idiota!

– ¡Aaaaahhh!

Reo me empuja con toda su fuerza, ocasionando que me caiga y estrelle contra la mesa de pociones.

– ¡Mai-chan!

Al ver esto, nuestras compañeras reaccionan asustadas y un par de ellas van a ver que este bien.

– ¿Estás bien? – me preguntan preocupadas.

Al ver lo que hizo, Reo de inmediato se da la vuelta y se prepara para correr fuera del salón pero antes de que pueda, la agarro del pie ocasionando que ella también caiga.

– ¡Kyaaaa!

– ¡Reo-san!

Nuestras compañeras vuelven a reaccionar asustadas cuando Reo se estrella de cara contra el suelo y de inmediato me arrepiento de haberla agarrado de esa manera. Pero antes de que pueda hacer algo, me voltea a ver enfadada antes de patearme la mano con la que la estoy agarrando y se levanta para salir corriendo.

– ¡Vuelve aquí!

Saco mi varita para detenerla pero antes de que pueda decir algo, Reo se me adelanta sacando su propia varita y grita.

¡Expelliarmus!

Mi varita sale volando de mi mano, lo cual Reo aprovecha para darse la vuelta y salir corriendo.

– ¡Vuelve aquí!

Le grito cuando recupero mi varita y salgo corriendo tras ella.


Pasillos del colegio

Aunque lo que hacemos esta estrictamente prohibido en el colegio, ambas corremos a toda velocidad por los pasillos del mismo mientras ocasionalmente, nos lanzamos hechizos no letales a la otra.

¡Levioso!

¡Expelliarmus!

¡Accio!

¡Petrificus Totalus!

Ambas corremos bloqueando lo mejor que podemos los hechizos de la otra, mientras las alumnas se mueven asustadas para abrirnos paso mientras seguimos corriendo.

"Si alguna profesora nos ve ahora, será nuestro fin en Saint Michael's. Tengo que atraparla cuanto antes".

Giramos en un pasillo casi en los terrenos del colegio, cuando vemos pasar a la profesora Takako.

– ¿Uh? ¿Qué está pasando aquí? – Pregunta cuando nos ve, pero antes de que pueda reaccionar.

¡Petrificus Totalus!

Reo lanza un hechizo que termina impactando a la maestra Takako, dejándola paralizada en donde esta.

"¡En la madre! Ahora sí que estamos súper suspendidas". Tengo que detenerla antes de que nos ganemos la expulsión.

Reo gira en una esquina y sale hacia los terrenos del castillo.


Terrenos del Castillo

Reo corre por la gran terraza conmigo detrás de ella, mientras nos seguimos lanzando hechizos.

Y justo cuando la estoy por alcanzar.

¡Expelliarmus!

¡Accio!

¡DEPULSO!

– ¡Aaaaaaahhhh!

Reo finalmente me impacta con un hechizo que me saca volando lejos de ella. Pero al haberlo lanzado estado tan cerca de ella, ella también sale volando y las dos caemos lastimadas al suelo (aunque yo un tanto más al haber recibido el impacto).

Tras haberse recuperado un poco, Reo es la primera en levantarse y esta a punto de salir corriendo, pero antes de que pueda hacerlo, le grito.

– ¡¿Por qué rayos saliste corriendo?! ¡¿Acaso no viste que solamente quería hablar?! ¿Por qué siempre tienes que hacerlo todo tan complicado? ¡¿Por qué eres así conmigo?!

Reo no me responde, ni siquiera voltea a verme. Por lo que con los ojos llenos de lágrimas (ya no furiosa sino descorazonada) le pregunto.

– ¿Tanto me odias que ni siquiera puedes voltear a verme?

– Eres una idiota.

– ¿Uh?

– ¡Dije que eres una idiota! ¡Lo has entendido todo mal!

Finalmente voltea a verme para gritarme y entre lágrimas de ira y tristeza, ella también me grita mirándome a los ojos.

– ¡YO TE AMO, MAI!

– ¡¿EH?!

La veo a los ojos aún sin poder creer lo que estoy escuchando. En verdad ¿La abre escuchado bien? Acaso la misma Reo que usualmente me llena de insultos y desea alejarse de mí, me esta diciendo que… ¿Me ama?

Incrédula y tartamudeando, le pregunto.

– Qué… ¿Qué fue lo que dijiste?

– Dije que yo… te amo ¿Okay?

Bajando la mirada para que no pueda ver sus lágrimas, aprieta sus puños y continúa hablando.

– He estado enamorada de ti por mucho tiempo. Nadie nunca me ha tratado tan bien ni se ha preocupado tanto por mis calificaciones o porque estudiara ni que quisiera pasar tanto tiempo conmigo. Incluso en los fines de semana, tú te quedas a mí lado. Esos dulces que me regaló la chica, tú me los compraste ¿no es así? Nadie más sabía que me gustaran tanto, pero tú lo recordaste, aunque sólo haya sido un comentario que hice durante nuestras sesiones de estudio.

– Reo…

Aún sin poder mirarme, las lágrimas continúan cayendo por las mejillas de Reo, al igual que de las mías.

– Se que… jamás estaré a la altura de todas las demás chicas que se te declaran y te regalan cosas. Jamás seré aquella por quien te desvivas y sueñes con estar conmigo cada noche. Así que por favor, déjame en paz y no vuelvas a hablarme nunca ¡No quiero volver a tener nada que ver contigo!

– ¡Reo!

Pero antes de que pueda decir algo, Reo sale corriendo y se pierde entre los pasillos de la escuela. Y aunque intento ir tras ella, mis piernas no responden tanto por la caída como por la sorpresa de su confesión.

En su lugar, me quedo ahí tirada en medio de la gran terraza. Aún adolorida por la caída pero mucho más por las palabras que Reo me acaba de decir.

– Reo… ¿Me ama?