42.- Epílogo
Madre: desconocida
"Mother: unknown"
De HufflepuffMommy
Alfa-Bet-eado
Cuatro años después
La directora McGonagall estaba al frente del Gran Comedor.
El sombrero seleccionador estaba en su mano y Lupin, Edward (Teddy) acababa de ser seleccionado en Hufflepuff.
—¡Malfoy, Lyra! —gritó desde la lista que tenía en la mano.
Lyra contuvo el aliento y se dirigió al frente del Salón. Ignoró los susurros a su alrededor: sus padres le habían advertido de antemano lo que podría pasar cuando decidiera asistir a Hogwarts.
A ella no le importaba. Estaba orgullosa de su madre y de su padre y nada de lo que dijeran la haría cambiar de opinión.
Le sonrió nerviosamente a la directora antes de sentarse en el taburete. Miró alrededor del Gran Comedor, preguntándose en qué mesa se sentaría pronto.
¿El sombrero la clasificaría en Gryffindor, como su madre?
¿O quizás Slytherin, como su padre?
¿O tal vez una casa completamente diferente, como Ravenclaw o Hufflepuff?
Sus ojos recorrieron la mesa de Hufflepuff donde Teddy era fácil de detectar con su cabello turquesa.
Él le dio una sonrisa y un pulgar hacia arriba.
Se habían hecho amigos rápidamente después de conocerse, siendo los mayores de todos los niños cada vez que se reunían, seguidos de cerca por Victoire Weasley.
La directora colocó el sombrero seleccionador encima de la cabeza de Lyra y ella cerró los ojos para esperar la decisión del sombrero.
—Ajám, interesante... —dijo el Sombrero Seleccionador—. Recuerdo a tus padres. Tu madre tenía muchas cualidades de todas las casas: inteligente, valiente, leal y ambiciosa. Al final, su valentía venció mi decisión. Tu padre, sin embargo, era arrogante, astuto y un sangre pura hasta el final. Y la elección para él fue fácil, pero tal vez lo juzgaron demasiado pronto y le habría ido bien en otro lugar. Compartes muchas cualidades que tenían tus padres y por eso creo que te irá bien en una casa en donde ambos habrían prosperado, así que...
—¡RAVENCLAW! —gritó por fin.
Lyra se bajó del taburete, con una amplia sonrisa, mientras se sentaba con sus nuevos compañeros de casa. Cuando miró su corbata, se había transformado en los colores de su nueva escuela, bronce y azul marino. Sacó la fina cadena de su collar y colocó la esmeralda de manera que descansara sobre su pecho.
Mientras esperaba que los demás de primer año fueran ordenados, pensó en su vida y en cómo llegó a este punto.
Le encantaba vivir en Estados Unidos, en el pequeño pueblo donde todos la conocían. Fue donde hizo su primera mejor amiga; donde ella asistió a la escuela primaria. Lo más importante es que fue donde su madre regresó después de haber estado ausente al inicio de su vida.
A los siete años, Lyra sabía que la magia era la razón por la que sus padres se habían olvidado el uno del otro, pero también fue la magia la que les devolvió los recuerdos. Todavía no había entendido muy bien cómo sucedió todo, pero en ese momento, no le importaba; todo lo que sabía era que ahora tenía a sus padres y nada iba a separarlos otra vez.
Cuando fue mayor, sus padres le dieron la opción de elegir a qué escuela mágica quería asistir: Hogwarts, como ellos, o Ilvermory, ya que vivían en Estados Unidos. Desde que era pequeña, siempre había soñado con ir a Hogwarts, al igual que sus padres, por lo que tomó la decisión fácilmente, incluso si eso significaba alejarse de todo y de todos los que conocía.
Cuando tenía diez años, su familia se mudó de Bar Harbor a Inglaterra durante el verano. Vivían en un pueblo mágico llamado Falmouth, conocido por el equipo de quidditch favorito de su padre, aunque su padre insistía en que esa no era la razón, aunque ella y su madre tenían sus dudas.
Su casa contaba con ocho dormitorios, una piscina cubierta, un terreno para un pequeño campo de quidditch y un establo para su propio Abraxan, a quien llamó Daphne. Lyra estaba triste porque nunca llegó a conocer a su madrina, pero su hermana, la tía Astoria, había dado un paso al frente y había asumido el papel.
Cuando regresaron a Inglaterra, su padre le explicó que no había ninguna razón para que él o su madre trabajaran, ya que estaban muy acomodados. La única razón por la que trabajó en Estados Unidos fue porque habría sido difícil explicar su estilo de vida a los muggles. Sin embargo, eso no les impidió encontrar carreras en cosas que a ambos les encantaba hacer.
Su padre hacía pociones en un edificio exclusivo que construyó justo afuera de su casa y las distribuía en San Mungo y otros hospitales mágicos de todo el mundo.
Su madre trabajaba en Godric's Book, una librería en el Valle de Godric, y en su tiempo libre trabajaba en traducir el diario que encontraron en sexto año a un libro real. Seis meses después, se publicó el libro.
También hizo una entrevista con El Profeta en la que habló sobre por qué necesitaba el diario y el hechizo en primer lugar. Su madre explicó que hizo esto porque ahora que estaban de regreso en el Mundo Mágico, todos hablaban y se preguntaban sobre ellos. Su padre insistió en que «no era asunto suyo», pero su madre quería que todos lo supieran para que la gente dejara de mirarla y hacer preguntas o susurrar a sus espaldas. Una vez que se publicó el artículo, los susurros y preguntas sólo parecieron aumentar, pero finalmente se calmaron y su padre no fue visto sólo como un ex-mortífago, sino como un mago normal, haciendo el bien en el mundo.
Entre mudarse a Londres e ir a Hogwarts, Lyra y sus padres pasaron mucho tiempo con los Potter y los Weasley, dos familias de las que su padre siempre se quejaba pero que ella sabía, en el fondo, que eran amigos de ellos. Celebraban partidos de quidditch mensuales en su casa o en The Burrow y era allí donde ella pasaba el rato con Teddy. Se hicieron amigos cuando se conocieron a la edad de siete años y se mantuvieron en contacto a través de una lechuza durante muchos años hasta que ella regresó a Londres. Estaba feliz de saber que tendría al menos una cara amigable cuando comenzara sus estudios en Hogwarts.
Lyra todavía se mantenía en contacto con su amiga de la infancia, Emma, y le enviaba cartas al estilo muggle, pero aún estaba triste por no poder contarle su secreto a su amiga más antigua. Cuando era más joven, había esperado y deseado que Emma también fuera mágica para poder ir juntas a Hogwarts. Ahora, solo esperaba que su amistad durara a larga distancia y pudieran volver a verse algún día.
Una vez que terminó la ceremonia de selección y terminó el banquete, Lyra se dirigió a la Torre Ravenclaw. La cantidad de libros en la acogedora sala común habría hecho que su madre se desmayara y podía imaginarse a su padre riéndose de su reacción, al mismo tiempo que estaba impresionado.
En su dormitorio, su gato negro, Binx, llamado así por la película Hocus Pocus, una de las favoritas de la familia, la estaba esperando en su cama.
—¡Hola, Binx! —saludó mientras lo levantaba—. ¿Puedes creerlo? ¡Ravenclaw! ¡Mamá y papá estarán extasiados! ¡Oh! Probablemente debería escribirles y hacérselos saber.
Buscó en su baúl, que en realidad era la vieja maleta de cuero rosa transfigurada en algo más grande, y encontró un diario que su madre había puesto allí, así como un suministro de plumas estilográficas de su padre.
El diario era el mismo que su tía Daphne había usado hacía tantos años. Con algunos ajustes y encantamientos actualizados, Lyra ahora pudo usarlo para comunicarse con sus padres.
(L) ¿Mamá? ¿Papá? ¿Están ahí?
(H) ¡Ya llegamos cariño! ¿Estás en tu dormitorio ahora? ¿Cómo estuvo la fiesta?
(D) A quién le importa la fiesta! ¿En qué Casa entraste? Slytherin, ¿verdad?
Lyra se rio de las letras diferentes de sus padres. Podía imaginarlos peleándose por el diario.
(L) ¡La fiesta estuvo genial! ¡Nunca había visto tanta comida en mi vida! Bueno, la señora Weasley ha estado cerca varias veces.
Lo siento papá, no entré en Slytherin. ¡Estoy en Ravenclaw!
(H) ¡Eso es maravilloso, cariño!
(D) ¡Felicitaciones, princesa! Estoy muy orgulloso de ti. Especialmente porque tampoco entraste en Gryffindor.
(L) ¡Papá!
(D) Sólo estoy bromeando.
(L) ¡Además, Teddy entró en Hufflepuff!
(H) Tenía el presentimiento de que lo haría. Esa era la casa en la que estaba su madre. Dale nuestras felicitaciones.
(D) Me alegro de que no haya entrado en Gryffindor. Ahora Potter no podrá presumir de que su ahijado es igual a él. Es mi primo, en todo caso debió estar en Slytherin.
Lyra se rio entre dientes y puso los ojos en blanco. Sabía que su madre probablemente le estaba dando un codazo en ese momento.
(H) ¿Están todos instalados? ¿Binx llegó bien?
(L) Sí, él está aquí. Me estaba esperando en mi cama. Probablemente debería irme a dormir pronto.
(H) Sí, necesitas dormir toda la noche para tu primer día mañana. ¡Escríbenos después de tus clases si puedes! No puedo esperar a escuchar sobre tu primer día. ¡Te amo, cariño!
(L) ¡Lo haré! ¡Te amo, mamá!
(D) También te amo, princesa. Que tengas un buen día mañana.
(L) ¡También te amo, papá!
(D) Y recuerda, haz algunos amigos, pero no leones.
Tu madre me acaba de pegar. Podría tener una conmoción cerebral.
(H) Tu padre está bien, no te preocupes. Simplemente está siendo un llorón. ¡Buenas noches, Lyra!
(L) ¡Buenas noches! ¡Y dale a Scorp un gran abrazo y un beso de mi parte!
Cuando terminó, volvió a guardar el diario en su baúl y se preparó para ir a dormir.
Su madre nunca pudo tener hijos por sí sola, sin embargo, a través de la magia, los Sanadores y el desinterés de su tía Astoria, pudieron tener otro hijo mediante subrogación. Scorpius Astro Malfoy nació hacía casi tres meses y ahora con él, junto con todas sus mascotas, la familia Malfoy finalmente se sentía completa.
Mientras se acostaba en la cama esa noche, sonrió al saber que este era el comienzo de muchas aventuras y viajes mágicos por venir.
FIN
Gracias por este hermoso viaje: leer sus teorías, sus impresiones, ver sus kudos/votos y tenerlas siempre constante fue una parte importante de esta traducción.
También gracias a mi Bet-a, que se quedó hasta el final y a HufflepuffMommy que me dejó traducir su magnífica historia.
Todo mi amor para ustedes,
Paola
