Arco del Comienzo I.
...
Lord Phoenix no sabía porque, pero estaba nervioso.
No sabía si era por el hecho de que estaba en una habitación de hospital, acompañando a una de sus amantes fuera del matrimonio que estaba pariendo un hijo suyo.
O el hecho de que todo el cielo del Inframundo se había teñido de color negro con relámpagos rojos, la tierra temblaba en todos, como un terremoto que abarcaba todo el territorio que les pertenecía a ellos, los Diablos, y que el hospital podía desmoronarse si no fuese porque el junto a unos sirvientes estaban usando toda su magia para evitar que se derrumbara antes del nacimiento de su hijo.
La partera estaba nerviosa.
"Puje por favor, señorita Kushina".
Su voz salió temblorosa cuando la mujer Bael, de un extraño cabello castaño rojizo, finalmente terminó de parir. Para curiosidad de todos y miedo del propio Lord Phoenix y Kushina, el niño no lloró.
Sin embargo, la partera luego de cortar el cordón umbilical, se alejó de un salto y rodó por el suelo para evitar al bebé, que empezó a flotar rodeado de fuego y una energía demoniaca muy poderosa, aunque no estaba afectando a Kushina, que fue empujada hacía atrás rápidamente por Lord Phoenix, aunque sin lastimarla, ya que la estaba cubriendo con su cuerpo.
Notaron como toda la sala, incluso ellos se distorsionaron levemente mientras el poder de aquel niño recién nacido abordaba todo el lugar.
Ambos padres miraron al niño flotar en ese fuego y lo que la mujer detectó como el Poder de la Destrucción, antes que el aura envuelva al niño y se funda con el, antes que esté por caer. Sin embargo, la partera fue rápida y agarró al niño antes que solo baje medio metro.
La aparente distorsión se detuvo y todo volvió a la normalidad, más allá de las armaduras dobladas de los sirvientes y el propio líder de la familia en el lugar.
Lord Phoenix suspiró, mientras veía con nervios a su amante cansada y casi dormida, incluso con la clara preocupación en sus ojos, y como la partera limpiaba a su hijo con suavidad, ya que ese fuego no lo limpió, sino más bien secó todo y dejó un leve olor al liquido interior de donde venía.
Miró nuevamente a Kushina, cuyos ojos morados estaban apagados del cansancio y jadeaba, antes que la partera se acerque con su bebé en brazos, quien fue tomado por Kushina para ver al niño con cariño puro en sus ojos.
"Mi Naru… Mi pequeño Naruto heredó el Poder de la Destrucción".
Lord Phoenix no pudo evitar mirar a su amante con mucha felicidad, incluso si no mencionó que también heredó algo de los Phoenix. Los sirvientes del mismo, que eran dos cubiertos por armaduras, detrás de sus cascos vieron con serenidad el acto, ignorando por su bien que habían presenciado el nacimiento de uno de los diablos más poderosos en siglos.
Los temblores pararon y el cielo se despejó lentamente hasta que volvió a su habitual morado.
"¿No crees que… es algo raro?"
Incluso con lo que había visto, Lord Phoenix tenía sus dudas. Sabía que Sirzechs causó estragos al nacer, y era el diablo más poderoso vivo actualmente.
Sirzechs sólo había flotado en poder de la destrucción, distorsionó muebles, accesorios y una que otra cosa más, pero el nacimiento de su hijo causó algo que solo el propio Lucifer original cuando estaba enojado causaba.
Kushina ignoró totalmente la pregunta del padre de su hijo.
"Yo lo criaré".
Lord Phoenix miró a su amante con los ojos levemente abiertos. Iba a protestar, pero sabía que cualquier intento de convencer a la mujer era en vano.
Ella era parte de una rama secundaria de la familia Bael, incluso siendo una hija del Gran Rey Bael. Había sido bajada a ese nivel por no poder usar el poder de la destrucción, pero eso no significaba que su descendencia no pueda.
Estaba en la sangre, después de todo.
Lord Phoenix suspiró, y miró a Kushina con seriedad.
"Te daré ayuda, de igual forma. No me gusta esto, pero creo que así no habrá muchos problemas. Me aseguraré de que esto no lo sepa nadie, ocultando la presencia de él al menos…"
Aunque el hombre estaba pensando eso, la realidad era muy distinta a lo que podía pasar.
Usando un círculo mágico rápido, ambos padres camuflaron la presencia del bebé recién nacido, ahora siendo solo la de un clase baja.
Esperaban que eso funcione.
…..
Unos ojos azules estaban abiertos, demostrando pleno terror mientras tenía levantada su cabeza hacía el árbol frente a el.
Un niño de 4 años, de cabello rubio y ojos azules, cuyos ojos estaban puestos en la figura que veía frente a el, colgada de una gruesa rama con una soga en el cuello.
Lo peor no era eso, sino el hecho de que estaba desnuda. Había cortes y marcas de latigazos por todo su cuerpo, la sangre había pintado su cabello, haciéndolo totalmente rojo.
De su entrepierna salía un líquido blanquecino.
"M-madre…"
El niño avanzó hacía adelante un paso lento, lleno de dudas y miedo, como si solo moverse significara el fin para el.
Solo pudo dar dos pasos, antes de caer de rodillas y empezar a llorar, viendo fijamente como el rostro de esa mujer no tenía vida alguna, y ni siquiera había un posible destello de posibilidad para revivirla.
Las lágrimas salieron de los ojos de aquel niño y, por primera vez desde su nacimiento…
Naruto lloró.
Sus ojos azules se apagaron poco a poco, viendo que la única persona que estuvo a su lado había muerto, y lo había dejado solo en el mundo.
"¿P-por qué? Mami…"
Mientras seguía llorando, no escuchó el sonido de la pared de la casa detrás romperse cuando otro hombre rubio de ojos azules llegó, viendo con shock y conmoción a la mujer colgada.
Notó al instante el estado de su cuerpo.
"Kushina… ¿Quién te pudo haber hecho esto?"
Lord Phoenix miró a su hijo, antes de acercarse a el y pararse frente al mismo, que lo ignoró totalmente.
Lo abrazó, y aunque se negó y empezó a golpearlo en el abdomen con una fuerza que el viejo demonio nunca había sentido ni esperado de un niño, al final terminó llorando en el pecho de Lord Phoenix, que miraba con tristeza a su ex amante y su hijo.
Él no notó la lágrima que cayó de su ojo. Una lágrima que cayó por su mejilla y tocó el cabello de su hijo, que brilló levemente.
Fueron 10 minutos que Naruto estuvo liberando todo su dolor, antes que se desmaye en brazos de su, sin saberlo, padre, que lo levantó y se empezó a retirar.
En un círculo mágico apareció su familiar, un ave de fuego que, aunque no era un Phoenix, al instante de ser convocado se transformó en un humano lleno de pelaje que brillaba.
"Entierra a Kushina, y trae todas las pertenencias de Naruto a la mansión. Traeré a otros sirvientes para que te ayuden".
El hombre ave asintió, y Lord Phoenix solo se retiró cabizbajo, con un brillo lleno de furia en los ojos.
'El que hizo esto… va a pagar caro'.
….
[Castillo Phoenix]
Cuando oyó de su esposo que había tenido un hijo bastardo con una Bael de segunda línea, Layla Phoenix no supo como sentirse.
Por un lado, estaba molesta que su esposo le haya sido infiel y, para colmo, había tenido un hijo. Era un caso raro, ya que hace dos años ella misma parió a su hija menor.
Y por el otro, estaba más molesta que no le dijo antes, y podrían haber adoptado al niño y darle un lugar a la madre. Después de todo, era sangre del propio Lord, y ella no era tan mala como para dejar un simple niño sin su madre.
Ahora, ver a ese niño ahí mismo, sentado con una mirada vacía, sería y profunda, era algo que llenaba de tristeza a Lady Phoenix.
Había visto el destino que sufrió su madre, por motivos desconocidos, y ahora descubría que su propio padre no estaba presente para salvarla.
El mismo Lord Phoenix estaba en una rodilla frente a su hijo, viéndolo con una mueca de tristeza.
Esa mirada no era una que deba tener un niño.
"Naruto, yo… lamento no haber estado ahí, o haberte traído junto a Kushina… hice mal y-"
"No hables, por favor".
Naruto se levantó y empezó a caminar para salir de la oficina, siendo visto por unos sorprendidos Lord y Lady Phoenix.
"Mamá murió y ya nada puede traerla de vuelta… ya no importa nada…"
Layla se mordió el labio y abrazó repentinamente al rubio, que se quiso soltar del agarre, pero la mujer era claramente más fuerte que el.
Era una diablesa que estuvo en la guerra, después de todo.
"Suéltame, por favor".
"No".
Naruto empezó a forcejear un poco más, y Lord Phoenix tomó a su esposa para que suelte a su hijo. Una vez libre, Naruto volvió a caminar.
"Solo quiero irme…"
Con un chasquido de dedos, una sirvienta entró por la puerta, dando una reverencia a Lord y Lady Phoenix, antes de ver con serenidad y una sonrisa cálida al niño.
"Te llevaré a tu habitación, joven".
Naruto se detuvo frente a la maid y suspiró, antes de dejarse guiar por la mujer, que lo tomó de la mano para llevarlo.
Lord Phoenix caminó hasta su silla y se desplomó sobre esta, tomándose el rostro con sus manos.
"La cagué… debí haberlos traído aquí ni bien nació… que estúpido, estúpido…"
A pesar de ya tener 3 hijos, Naruto era el único con el que tenía un gran deseo de conectar, puesto que nunca había hablado con el.
Ahora, la primer impresión que tenía su hijo de el era de un padre que no lo crió, y dejó morir a su madre, incluso si no fue así.
Layla se acercó a su marido y le dio un leve masaje de hombros, sintiendo toda la tensión que estaba acumulando su esposo.
"Eres un estúpido, sí… pero el es un niño. Dale algo de tiempo, y luego intenta hablar las cosas con calma. Puede tener un trauma si vió lo que me dijiste, tomará un tiempo que se recupere".
Lord Phoenix asintió lentamente, antes de dejarse caer sobre su escritorio, justo cuando su esposa dejó de darle masaje y se retiró, seguramente para ir a ver a su hija menor.
….
Naruto miraba las aguas termales donde estaba sin expresión alguna.
Su mente aún reproducía constantemente la imagen de su madre sonriéndole, acariciando su cabello, haciéndole de comer e incluso cuando le leía tan pacíficamente.
Una lágrima solitaria cayó de su ojo, antes de empezar a hundir su cuerpo en el agua.
'Madre…'
De repente, estaba debajo del agua, hundido de pies a cabeza, y no tenía pensado huir de ahí.
Nadie pensaría que un niño de 4 años estaría buscando ahogarse, pero estaba pasando.
Era real.
….
Layla Phoenix, solo con una toalla cubriendo su cuerpo lleno de curvas, entró a las aguas termales, buscando algo de relajación tras lo sucedido con su esposo y su hijo de afuera.
Cuando puso un pie en el agua, se quedó estática. Las nubes de vapor cubrían gran parte de su visión, pero podía jurar que había sentido que tocó un cuerpo.
Miró lentamente hacía abajo, y sus ojos se abrieron con horror.
Se agachó, descartando totalmente la toalla que cubría su cuerpo, antes de levantar con sus brazos a un Naruto que no parecía respirar.
Puso su cabeza en el pecho del niño, y sus ojos se abrieron en shock.
Su corazón estaba dejando de latir.
Con un rápido circulo mágico se cambió, poniéndose su vestido de siempre, y salió corriendo como una motocicleta hacía la oficina de su marido.
Ni siquiera se detuvo y rompió la puerta, viendo a su esposo y su hijo mayor, Ruval Phoenix, hablando con preocupación.
Dicha preocupación aumentó al ver a Layla romper la puerta y entrar con Naruto en brazos, que tenía solo una toalla cubriendo sus partes íntimas.
"¡Se está muriendo! ¡Haz un círculo mágico al Hospital Sitri!"
Lord Phoenix a la velocidad del mismo rayo creó un círculo mágico, donde desapareció junto a Ruval, su esposa e hijo.
…...
Por 7 días y 7 noches, Lord Phoenix no pudo dormir.
Lord y Lady Sitri, dos de los mejores médicos del Inframundo, habían conseguido que su hijo respire una vez más, y que su corazón vuelva a latir con normalidad.
Fueron horas de trabajo de mantener su corazón latiendo mientras trabajaban, pero lo habían logrado.
Sin embargo, Naruto no había despertado.
Había estado inconsciente por esos 7 días enteros, solo respirando pacíficamente, ignorante de las constantes visitas de Layla y Ruval, que era el más ansioso en conocer a su nuevo hermano.
Raiser, bueno… estaba en otro mundo. Su mundo interno, básicamente.
Y Ravel era una niña de dos años, pero venía con Layla ya que no la iba a dejar en el castillo sola con las sirvientas.
Finalmente, y para felicidad pura de Lord Phoenix, Naruto había despertado.
Pero no lo miraba. Solo miraba por la ventana sin expresión alguna, más allá de la seriedad.
"Naruto…"
El rubio menor no contestó. Para Lord Phoenix, ver a alguien de 4 años estar tan encerrado en su mente era algo imposible para el.
"¿Por qué… no me dejaste morir?"
Los ojos de Lord Phoenix se abrieron en sorpresa, viendo fijamente a su hijo, que le devolvió la mirada con seriedad pura, aunque no era intimidante, teniendo en cuenta que era un niño.
"¿Cómo voy a dejarte morir? Eres… mi hijo. Kushina se decepcionaría de mi si te dejo ir tan temprano, solo porque decidí hacerle caso a ella para que te críe sola…"
Los dientes de Naruto se apretaron del enojo. Sus manos apretaron las sábanas con pura furia.
"¡Mientes! ¡Nos abandonaste! ¡Por eso mamá murió!"
Inconscientemente, el poder de Naruto empezó a salir de su cuerpo, y Lord Phoenix tomó de los hombros a Naruto.
"Si los hubiese abandonado, no habría ido a hacerme conocer. Kushina quería criarte sola, y era muy testaruda como para convencerla de venir a mi territorio".
"¡Cállate! ¡Cállate!"
Lord y Lady Sitri entraron junto a Layla, viendo la situación con seriedad en el caso de Lord Sitri, y leve preocupación de ambas mujeres.
El fuego de Naruto quemó las sábanas y la cama del hospital, a la vez que un fuerte puñetazo de Naruto conectaba con la mejilla de Lord Phoenix, girando su cabeza con fuerza.
A ese golpe le siguieron dos más, antes que Naruto pateé el estómago de Lord Phoenix y se levante molesto, una vez que el Phoenix mayor cayó al suelo, y termine saltando sobre su padre y empezar a golpearlo en la cara con fuego rodeando su cuerpo y sus puños.
"¡No eres nadie para hablar de mi madre! ¡Cállate!"
Aunque esos golpes eran fuertes, Lord Phoenix había pasado por otros peores de diablos mayores. Sin embargo, se dejó golpear y anuló su regeneración, bajando también su poder, dejando que su hijo descargue su ira.
Sentía que era lo mínimo tras lo que vió Naruto. Que le arruine el rostro a golpes era poco.
Layla iba a detener a Naruto, pero Lord Sitri puso su brazo y negó con la cabeza. Lady Sitri hizo lo mismo, habiendo visto claramente que el líder de la familia Phoenix se estaba dejando.
Aún así, la preocupación de Layla no decayó.
Por cinco minutos, los diablos adultos vieron como un niño de 4 años hacía papilla el rostro de Lord Phoenix, antes que el mismo se regenere y siga siendo golpeado.
Sin embargo, todo lo que tiene inicio, tiene un fin. Lord Phoenix detuvo los puños de su hijo tomándole de las muñecas.
Aunque no lo detuvo.
Naruto empezó a lanzar cabezazos hacía el rostro del Phoenix más grande, que se puso de pie y detuvo a su hijo con cuidado.
Naruto estaba llorando de furia, tristeza y dolor mientras lo golpeaba, y no se había detenido, ahora lanzando patadas a las piernas de Lord Phoenix, pero que no le hacían nada.
"¿Por qué… Por qué no rescataste a mamá? Yo… la extraño…"
Naruto cayó de rodillas y empezó a llorar de tristeza nuevamente, liberando todo su dolor en lágrimas que caían hacía el suelo, justo antes que su propio padre lo ábrase con fuerza.
"Lo siento, hijo… Jamás pensé que esto iba a pasar. Lo siento".
Layla abrazó al niño Naruto, que solo se pudo dejar derretir en el abrazo, aún llorando como lo haría un niño, pero sin el fuego a su alrededor.
Lord y Lady Sitri se miraron, antes de salir de la habitación lentamente, dándole tiempo a ambos líderes Phoenix de consolar al niño.
"Es un niño interesante. Para tener la edad de Sona y no ser un Phoenix puro, su poder es superior incluso al de la hija de Zeoticus y Venelana".
Lady Sitri asintió, mientras veían a algunos pacientes de su hospital caminar pacíficamente, muchos en proceso de rehabilitación, o algunos yendo a la sala de psicología por traumas de guerra.
"Aún sigo preguntándome que fue lo ocurrido hace cuatro años. Por lo que recuerdo, ese niño nació el mismo día…"
Lord Sitri se detuvo, viendo analíticamente a su esposa, que suspiró por esa expresión de su esposo.
Sabía que si eso era verdad, debían informar a los Maous, pero tenían dentro de todo buena relación con los Phoenix, y habían venido con un niño que intentó suicidarse, y un posible trauma.
Sería malo para el que lo delaten, y decírselo incluso a Serafall era malo. Sabían que su hija mayor era bastante boca floja.
…...
Al día siguiente, Lord y Lady Phoenix llevaron a Naruto nuevamente al castillo Phoenix.
Sin embargo, Naruto había estado muy callado.
Inconsciente para ellos, Naruto sentía un profundo vacío en el.
Incluso si iba a vivir con los Phoenix para no estar solo, no tenía motivación alguna por la cual vivir. Su alma estaba vacía sin su madre, y ver la forma en que estaba muerta no ayudaba en nada.
Ahora, recostado en su cama para unas tres personas, Naruto miró el techo de su habitación en silencio, solo oyendo el sonido del viento moviendo las hojas de los árboles a las afueras del castillo, y como el mismo viento movía las cortinas de su habitación.
Sin embargo, su rostro no mostraba expresión más allá de unos ojos muertos, y un ceño fruncido.
...
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¿Dudas?
Ah, y diganme si les gustaría que agregue una mujer más, además de Ravel como posible pareja.
NO acepto a Rias. Primer aviso.
Y solo otra más. En caso que no me convenza ninguna sugerencia, queda solo en Naruto x Ravel.
