Candy casi se rió cuando él la besó. Con deliberada lentitud Candy deslizó sus manos por las solapas del saco, detrás de su cuello y en su cabello, presionando su pecho contra el de él. Los labios de Terry se movieron firmes y suaves sobre los de ella y sus manos se deslizaron por la seda del vestido, hacia abajo y alrededor para agarrarla. Sin dejar de besarla, de manera sutil se fueron deslizando a lo largo de la cama mientras su pecho quedó presionado contra ella.
Él estaba jadeando contra su cara y ella se escuchó inhalando ruidosamente aire. Candy admiraba los ojos azules bailando obnubilados por el deseo, y sintió su mano acariciando ligera como una pluma sus costillas a través de la seda.
El ruido proveniente de la calle, amortiguado por la ventana cerrada, trajo a Candy a la realidad.
- Tu madre, debe de estar esperando- murmuró Candy. Mientras Terry dejaba caer su cabeza sobre su hombro.
Candy sonrió y presionó sus labios contra los de él. Ella todavía tenía las manos enredadas en su cabello y aprovechó la oportunidad para pasar los dedos por él. Terry gimió y sus manos estrecharon fuertemente la pequeña cintura de su amada. Con pesar, Terry se incorporó de donde se encontraba ayudando a Candy a incorporarse.
-Tienes razón, lo mejor es irnos antes de que Eleanor mande a la policía- respondió irónicamente Terry quedando prendado de la mirada de adoración que le dedicaba Candy.
Ambos chicos se dirigieron a la mansión de Eleanor, la sonrisa de felicidad que adornadaba el rostro de ambos jóvenes era imposible de borrar, con un casto y dulce beso Terry se despidió de su amada, prometiéndole que iría a visitarla temprano para tomar el desayuno con ella y su madre.
A la mañana siguiente, tal y como lo prometió Terry acudió a casa de su madre a desayunar con ambas mujeres. Todo era felicidad, Terry miraba embelesado a su amada, esta noche, sería la noche en la que le pediría se quedara con él, tal y como lo había planeado en aquella otra vida.
El ensayo había transcurrido sin problemas, a excepción que Susana tenía una actitud errática que la estaba haciendo cometer muchos errores sobre el escenario. Todos los actores se dirigieron a sus hogares a comer algo rápido pues en dos horas tenían que regresar a alistarse para el gran estreno.
- Bueno chicos, espero logren tranquilizar sus nervios, esta noche será la decisiva en las carreras de muchos de ustedes así que espero den lo mejor de ustedes. Recuerden de la fiesta que se ofrecerá en el Plaza, de ser posible me gustaría que ustedes- dijo Robert señalando a Terry y Susana- lleguen juntos como lo hacían en la gira del rey Lear.
-Por su puesto Robert- expresó con una tímida sonrisa Susana.
-No creo que eso sea posible Robert- manifestó tajantemente Terry para desconcierto de todos los presentes- esta noche en el estreno estará mi prometida ya suficientes malos entendidos me ha causado tu intento de publicidad en la que me ligan sentimentalmente con Susana.
-No sabía que estabas comprometido Terence-Robert quedó bastante sorprendido por lo que dijo Terry, pues según tenía entendido Susana no dejaba de parlotear entre el elenco que Terry la pretendía solo que era muy tímido para mostrarlo en público.
-Tu... Prometida-Susana escupió esa palabra como si se tratara de ácido quemándole la boca- debe de entender que esa publicidad es parte de tu trabajo.
-Estoy segura que Candy lo sabe muy bien- intervino Karen, para desconcierto de todos- considero que con lo que no debe de estar de acuerdo es con el rumor de "fuentes confiables" en el que los señalan como pareja a Terence y a ti... Me gustaría saber quién es esa fuente confiable ¿No crees Terence?- preguntó retóricamente Karen sin quitarle la mirada a Susana.
-Tu... ¿Conoces a Candy?- preguntó Susana.
-¡Vaya! Veo que tú también la conoces- reía Karen, entre cerrando sus ojos.
-Bueno, bueno no vamos a perder el tiempo en estos enredos- expresó Robert poniendo fin a la discusión, hastiado de las constantes peleas entre Susana y Karen- recuerden que el tiempo es oro así que andando que en dos horas tienen que estar de regreso.
El resto del elenco no podía creer lo que acababan de presenciar, jamás les hubiera pasado por la cabeza que Susana fuera capaz de inventar una mentira de ese calibre, y más aún, por lo pudieron deducir, ella sabía que Terry tenía novia.
-Karen, ¿De dónde conoces a Candy?- preguntó Terry.
-La conocí en Miami, mi tío le pidió a un doctor conocido suyo le enviara una enfermera para "cuidarme"- Karen giró dramáticamente los ojos- le platiqué que yo era actriz de la compañía Strarford y tú nombre salió a relucir. Aunque no me dijo que era tu prometida.
-Nos vemos en un rato Karen- se despidió Terry.
Candy por su parte, se encontraba alistándose en casa de Eleanor quien nuevamente había puesto a su disposición a su estilista para que esa noche estuviera deslumbrante. Eleanor sospechaba que Terry le pediría matrimonio a Candy, y en su corazón esperaba que esta no lo rechazara. El tiempo parecía pasar volando, y los nervios se apoderaban de Candy, aún no sabía cuál era su aspecto pues la estilista de Eleanor cubrió el espejo de la habitación, ya que quería que su aspecto fuera una sorpresa incluso para la misma Candy.
-¡Listo, señorita Baker! La señorita Andley es una visión deslumbrante, todos quedarán cautivados al verla-la estilista ayudó a Candy a ponerse de pie, y tal como lo dijo, Candy lucía verdaderamente hermosa.
-¡Luces hermosa cariño!- Eleanor la miraba orgullosa- has hecho un excelente trabajo Luci. Anda Candy mírate.
Mientras Candy se colocaba frente al espejo, Luci retiraba la sábana que lo cubría, Candy miraba fascinada su reflejo, le habían sujetado su ensortijado cabello en un chongo bajo, y le habían aplicado un poco de polvo y colorete en las mejillas; el vestido borgoña bordado con canutillo dorado que complementado con los guantes satinados negros,le daba un aire más maduro y sobria elegancia, no había rastro alguno de la pequeña pecosa traviesa de dos coletas.
-¡¿De verdad soy yo?!- expresó Candy bastante sorprendía.
-Terry va a quedar sorprendido cuando te mire pequeña, así que si queremos llegar a tiempo es hora de marcharnos.
El camino al teatro pasó en relativa calma, el verdadero bullicio fue mientras se acercaban al teatro, el automóvil se estacionó cerca de la entrada, el chófer de Eleanor ayudó a ambas damas a descender, por lo que podía ver Candy el teatro iba a estar totalmente lleno, su corazón se llenó de orgullo al darse cuenta lo admirado que era Terry.
Eleanor se detuvo a la entrada para saludar a algunos conocidos, cuando repentinamente una voz chillona bastante conocida la sacó de su ensoñación.
-¡¿Candy?!- preguntó Elisa entre sorprendida y enojada- ¡Que demonios crees que estás haciendo aquí!
-Vine a ver una obra de teatro al igual que tu- respondió Candy esbozando una dulce sonrisa.
-¡¿Candice?!- Elroy y Sara expresaron al unísono, no podían dar crédito a lo que veían sus ojos, si no fuera por el alboroto que estaba armando Elisa jamás hubieran imaginado que esa señorita era Candy.
-Tia abuela- Candy saludó con una venia
-Candy te estaba buscando...- las palabras de Eleanor se quedaron en el aire al sentir la tensión entre Candy y ese grupo de damas.
-Lo siento señorita Baker, me distraje con unas conocidas, permítame presentarle a la señora y señorita Legan y a la señora Andley.
Las damas se saludaron tal y como lo dictaba la buena educación, para Eleanor era fácil darse cuenta que a esas damas no les agradaba Candy, así que decidida a que nada empañara la velada de la rubia se despidió argumentando que necesitaban encontrar sus lugares.
-Fue un placer verlas- expresó educadamente Candy siguiendo el camino que marcaba Eleanor.
-¿Ellas son tu familia Candy?
- Son familia del hombre que me adoptó, la realidad es que la señora Andley así como los Legan, nunca me han considerado parte de la familia y cada vez que pueden me lo hacen saber.
- ¡Oh cariño! Debe de se muy difícil convivir con ese tipo de personas. Desde el fondo de mi corazón te ofrezco mi cariño Candy, sabes que te estaré eternamente agradecida por haberme ayudado a recuperar a mi hijo. Recuerdo que aquella vez en Escocia le ofrecí el que viniera conmigo pues a pesar del poco tiempo que pasamos juntos, pude ver lo mucho que le atraía el teatro en ese momento lo rechazó me dió gusto ver meses más tarde como se abría camino en la compañía Stratford. Aunque debo confesarte que pensé que aún había rencor en su corazón, pues nunca me buscó hasta apenas la semana pasada.
- Muchas gracias señorita Baker, le agradezco todas sus atenciones- expresó conmovida Candy.
El que la consagrada actriz Eleanor Baker se encontrara acompañada por una hermosa jovencita corrió como pólvora en todo el teatro, entre los asistentes así como los actores especulaban de quién se podría tratar.
Terry se encontraba con el resto del grupo de los actores principales, en diez minutos más, darían inicio a la representación.
- ¡Es una belleza! Espero la señorita Baker la lleve a la fiesta, de ser así le pediré baile conmigo- exclamaba Marcus uno de los actores del reparto.
-¿De quién hablan?- preguntó Susana en un intento de calmar sus nervios.
- De una hermosa dama que acompaña a la señorita Baker.
-¿Dices que acompaña a la señorita Baker?- dijo Terry uniéndose a la plática, sin esperar respuesta Terry se asomó por un costado del escenario sabiendo de antemano que su madre estaría en uno de los palcos, dirigió su mirada y cuál sería su sorpresa al ver a Candy luciendo mucho más hermosa de lo que el podía imaginar.
La felicidad de verla ahí inundó todo su ser, mientras una gran sonrisa cruzaba su rostro. Susana miraba atenta el cambio presentado en Terry, no hacía falta asomarse para saber de quién se trataba aquella chica, la rabia y los celos se apoderaron de ella, sumado al nerviosismo del que era presa estos últimos días, provocaron que Susana sintiera su cuerpo arder como si de un momento a otro fuera a estallar.
