Arco del Comienzo II.
...
[Castillo Phoenix]
Sentados alrededor de una mesa, la familia Phoenix estaba esperando para cenar.
Lord Phoenix miró a sus hijos más grandes, Ruval y Raiser, ambos sentados a distintos lados de la mesa, y su esposa Layla sentada a su lado, con la pequeña Ravel al lado de su madre viendo todo con curiosidad infantil.
Lord Phoenix, sentado en la punta de la mesa, estaba esperando a que su varón viniera, mientras los sirvientes ya traían la comida. Estaba esperando que Naruto venga, y ya había enviado una sirvienta a buscarlo.
Hubiese ido el, pero Naruto estaba negado a salir de su habitación. Que salga a comer y al menos conozca a sus medios hermanos era lo mínimo.
Ruval miró a Raiser, que estaba con una expresión molesta en el rostro.
"Espero que te comportes, Raiser".
Eso no era una pregunta o algo que Raiser pueda negar. Eran palabras definitivas.
Sin embargo, al hermano del medio no le importó mucho.
Por la puerta entró Naruto, con una sirvienta detrás de el.
"Les presentó a Naruto Phoenix Bael. Es su medio hermano, unos años mayor que Ravel. De ahora en adelante vivirá con nosotros, así que espero que no causen problemas".
Naruto se sentó al lado de la Ravel de dos años, que lo miró con curiosidad. El la ignoró no solo a ella, sino a todos en la mesa mientras empezaba a comer como todos.
Lord Phoenix no dijo nada, al igual que Layla y Ruval. Era claro que iba a ser bastante cerrado de entrada, así que esperarían a que se abra un poco más.
"¿Así que eres el bastardo de mi padre?"
La mesa quedó en total silencio ante la pregunta de Raiser. Naruto terminó de masticar, tragó y miró con aburrimiento a su medio hermano.
Incluso siendo un niño, notó el tono despectivo con el que se lo dijo.
Era la misma forma en que le hablaban muchos diablos de la rama principal del Clan Bael a su madre al verla.
"¿Hay un problema con eso?"
"Eres un clase baja, eso es suficiente problema para mí. Los clase baja son solo sirvientes que deberían estar agradecidos de estar cerca de la clase alta y la sangre pura. Reemplazables al igual que tú".
Naruto bufó. Decidió no responder al heredero actual de su padre y volver a comer, algo que Raiser tomó como que ganó la discusión.
Aunque no hubo discusión en ningún momento.
"Es obvio que tengo razón".
"Claro, y Lucifer era amigo de Jesús".
Raiser gruñó ante la burla y, cuando se iba a mover, una presión cayó sobre sus hombros.
Miró a su padre, notando que sus ojos se habían afilado y un leve destello de su poder estaba siendo liberado solo sobre el.
Acomodó su postura cuando Lord Phoenix bajó su poder y miró a Naruto.
"Discúlpame por eso".
"No deberías".
Naruto terminó de comer y se levantó. Empezó a caminar hacía su habitación, siendo visto por la familia Phoenix y los sirvientes presentes.
"Gracias por la comida. Buscaré algo que hacer…"
No era una mentira. Solo una verdad a medias.
Necesitaba buscar algo que le de una motivación, que llene su alma vacía.
…...
Dos años.
Ahora, con seis años, Lord Phoenix le ofreció entrenamiento. Naruto simplemente aceptó, pero se decepcionó.
Los primeros meses de entrenamiento fueron aburridos. Demasiada teoría, poca práctica.
Ahora, estaba en una habitación del castillo que se convirtió en un gimnasio a pedido de el. Había bancos, máquinas y todo lo que habría en esos dichosos gimnasios que vió en revistas que vendían por las ciudades del Inframundo.
Entre estas, cosas relacionadas al Fisicoculturismo y los stripper o gigolós.
Claramente no le interesaba eso, sino que la gran mayoría de estos tenían físicos entrenados, musculosos y fuertes.
Había visto revistas de los Maou, y su decepción fue mucha al ver la apariencia de estos.
Sirzechs era bastante afeminado, Ajuka era mas normal, y Falbium… era él, no tenía forma de describirlo.
Serafall le parecía una niña apenas mayor que el, solo que con pechos y trasero desarrollados.
No los veía como se imaginaba al pensar en las máximas figuras de autoridad del Inframundo.
Guiándose con las revistas, estaba imitando los movimientos que decía para entrenar el pectoral, con mancuernas de diez kilos.
Era un niño, incluso siendo un diablo, sus músculos no estaban fortalecidos del todo. Tenía la ventaja de que, incluso sin su magia fortaleciendo su cuerpo, podía mover pesos que humanos a su edad no podrían.
Ravel, de 4 años, estaba sentada en el sillón de cuádriceps, viendo a su hermano apenas mayor esforzarse y sudar mientras subía y bajaba lentamente las mancuernas de poco peso.
"Vamos, vamos… una más…"
Con mucho esfuerzo, apretando los dientes, Naruto finalmente pudo terminar una serie de 8 repeticiones controlando la parte concéntrica y excéntrica.
Dejó caer las mancuernas al suelo antes de sentarse, dejando ver que tenía un cuerpo bastante delgado, pero era alto para su edad.
Por la puerta entró Ruval, viendo a su hermano menor descansar entre pequeños jadeos.
Naruto lo miró y asintió con la cabeza, saludándolo.
"Me alegra que entrenes. Raiser es el único que no mueve el trasero para eso, por no querer tomar mi consejo".
Una leve y tenue sonrisa se formó en el rostro de Naruto. No era sorpresa para nadie que, desde que Raiser empezó a participar en los Rating Game, se volvió más arrogante de lo que debía.
A Naruto no podía importarle menos. Algún día el mismo Raiser se buscaría una humillación, y sino era por joderlo a el, sería por querer pisar la cola del tigre varías veces.
Para Ruval, ver que al menos su medio hermano estaba decidido a entrenar su físico antes que su poder mágico solo, era muy bueno.
También sabía de la opinión de Naruto sobre la apariencia de los Maou, y no le gustaría verse tan similar a un hombre con probables tendencias al gusto por el mismo sexo, un obsesionado por investigar, o un calvo.
Oh, ese día se había reído mucho. Llamar así al diablo más poderoso vivo y sus compañeros era algo que ni el haría.
"No quiero ser alguien fuerte y verme como un debilucho. Cuando empiece mi verdadero ntrenamiento mágico, seguiré entrenando mi cuerpo sin usar magia".
Ese era otro punto. Naruto tenía la regeneración de los Phoenix además del Poder de la Destrucción de los Bael, por lo que cualquier daño que reciba su cuerpo sanaría por si solo mientras tenga magia.
Naruto no quería eso. Quería sentir que se estaba esforzando de verdad, como se esforzaría un humano al entrenar su cuerpo.
Sentir sus brazos fatigados, hinchados por el bombeo de sangre y con dolor por las microrupturas de sus músculos.
Lord Phoenix y Ruval aprobaban eso.
"¿Es tan importante entrenar?"
Ambos hermanos miraron a Ravel, que estaba curiosa por las palabras de sus hermanos mayores.
Todo lo que ella veía diariamente era a su medio hermano mayor entrenar lo más pesado que podía sin usar magia, anulada dentro de el con un sello mágico hecho por Layla, y luego comer todo lo que podía de carnes, verduras y demás.
En cambio, Raiser estaba con su sequito a diario, apenas moviéndose para… sus actos.
Sabía que Raiser era más poderoso que Naruto, pero habían muchos años de diferencia aún.
"Todo tipo de entrenamiento es bueno, Ravel. Yo no habría llegado a donde estoy sin entrenar, aunque la experiencia también es importante".
Naruto guardó esa palabra en su cabeza.
Experiencia.
Podía hacerse muy poderoso, pero sin experiencia, seguramente termine siendo derrotado por confiado en ser superior.
Ante la falta de fuerza, había que ser más inteligente y estratégico.
Tras otras pocas palabras, Ruval se retiró, dejando nuevamente a Naruto y Ravel solos. Mientras el rubio volvía a hacer el mismo ejercicio, Ravel empezó a pensar en cuando le tocaría a ella empezar a entrenar.
Estaba segura que acompañaría a Naruto en eso.
….
Unos días después.
Naruto, desde lo más alto de un edificio, estaba viendo las instalaciones de un clan menor, cuyo nombre desconocía.
Solo sabía que este mismo clan había estado generando disturbios en el Inframundo, reclamando el mismo trato que a los demás pilares.
Había oído de ellos que los Maous actuales eran iguales a los antiguos, solo que ocultos debajo de una máscara de bondad.
No podía estar más de acuerdo.
Seguían siendo una raza llena de alimañas que sólo buscaban el beneficio propio. La única diferencia es que le hacían creer a los clase baja y media que vivían en una democracia justa, donde su opinión y voz eran escuchadas.
Su propia madre le había dicho lo mismo días antes de morir.
Había visto hace unos minutos como un grupo de diablos se movilizaba listos para eliminar al clan menor justo…
En ese momento.
Los ojos azules y vacíos de Naruto vieron con lujo de detalle como, de la forma más sigilosa posible, un grupo de soldados empezaban a asesinar hombres, mujeres y niños.
Fueron dos horas desde la medianoche que estuvo de pie, viendo como el grupo de soldados eliminaba dicho clan.
Sintió la molestia recorrer su cuerpo al ver la muerte incluso de niños de su edad, pero guardó esa emoción dentro de el.
Suponía que los Maous darían como noticia que eran traidores del Inframundo, que planeaban un golpe de estado o algo así.
Era algo que pasaba incluso en historias.
Bufó, antes de amplificar su sentido del oído con magia. Algo básico para cualquier diablo.
"Hay que avisar a Lord Sirzechs que el trabajo esta hecho".
Una leve sonrisa se formó en el rostro de Naruto.
….
"Tal y como suponía".
Sentado en un sofá en la sala principal, con una televisión frente a el, Naruto miró las noticias con aburrimiento.
La mujer que hablaba decía justo lo que el pensó. Sirzechs y los otros Maou dijeron que el clan exterminado era traidor al Inframundo, y que planeaban un golpe de estado.
A su lado, Ravel no entendía bien eso. Sin embargo, estaba cómoda en el hombro de Naruto, recostada y casi dormida.
Le agradaba estar junto al rubio. Incluso con lo sereno y frío que solía ser, su cuerpo emanaba calor natural, y era relajante.
Naruto miró como Layla entraba a la sala y sonreía al verlo a el con Ravel. Era sabido por todo el castillo que la misma estaba apegada a el siempre que podía, ya que el resto estaba ocupado casi todo el día.
Bueno, el también estaba ocupado entrenando, pero el resto era por trabajo, descartando a Raiser.
"Me alegra que se lleven bien".
Aunque Naruto no consideraba a Layla su madre, ella se comportaba como una de igual forma.
Ravel se había dormido en su hombro, así que la levantó y empezó a caminar junto a Lady Phoenix. Ya era tarde en la noche, así que debía descansar un poco.
"¿Cómo vas con tu entrenamiento?"
"Bien".
Layla tuvo que contener un suspiro ante la corta respuesta brindada por el hijo de su esposo.
"¿Y el entrenamiento con tu padre?"
"Aburrido. Quiero practicar, no leer".
Naruto miró con seriedad a la mujer cuando se rió suavemente. Layla abrió la puerta de la habitación de Ravel y dejó pasar a Naruto, que acostó a Ravel en su cama y la tapó, antes de retirarse y volver a caminar junto a la mujer.
"Mi esposo me dijo que tienes mucho potencial mágico. Me gustaría enseñarte lo que pueda, aunque no tenga una mínima idea de algo como lo es el Poder de la Destrucción".
Naruto miró nuevamente a la mujer, que lo miraba con una cálida sonrisa. No era falsa, sino una real.
Lo pensó unos segundos. Por un lado, no tendría un entrenamiento adecuado del poder que tenía del lado materno, pero recibiría ayuda para desarrollar todo fuera del mismo.
¿Quería ser dependiente de su poder familiar nada más?
"Supongo… que me gustaría".
Layla sonrió, acariciando el cabello rubio en la nuca de Naruto con suavidad. Él la dejó, sintiendo como se relajaba inconscientemente ante su cálido toque.
Ella había querido entrenar a Raiser en su momento y, aunque lo ayudó, terminó cambiando mucho tras tener su nobleza y ganar por primera vez en un Rating Game.
Ruval fue entrenado mayormente por su padre, y solo tenía clases teóricas con el.
La oportunidad de ayudar a Naruto y luego a Ravel era algo que la mujer anhelaba.
Sentirse con mayor utilidad.
…...
Sirzechs hace 6 años que no podía ocultar sus nervios.
Desde el día que todo el Inframundo perteneciente al Panteón Bíblico se tiño de negro y hubo hasta relámpagos y rayos rojos, acompañado de un terremoto a escala de todo el territorio, no pudo estar tranquilo.
No habían encontrado la fuente que haya causado eso, y cuando el consejo demoníaco convocó una reunión, no esperó encontrarlos tan asustados y nerviosos.
Como la gran mayoría, por no decir todos los diablos pertenecientes al consejo demoníaco eran viejos de la época de Lucifer, entendían el porque estar así.
Mencionaron que sucesos así ocurrían cuando Lucifer se enojaba, o cuando demostraba lo molesto que estaba con Rizevim por considerarlo una decepción.
Suponían que no fue el, y tenían razón. Estuvieron más de 5 horas analizando posibilidades, y terminaron con el pensamiento de que, al parecer, Lucifer iba a volver.
Para Sirzechs, ese era un pensamiento tonto.
No conocía otro descendiente de Lucifer más que Rizevim, y el mismo había huido del Inframundo cuando todos los descendientes de los Maou cayeron.
Los hijos de los mismos aún estaban en pañales durante la guerra civil. No de forma exacta, sino que eran niños cuyo poder no se había desarrollado.
Si llegase a haber otro descendiente del mismo, debería hacer lo posible por volverlo el aliado del Inframundo, aunque no del todo.
Sería más un aliado de los otros Maous y el, que del Inframundo.
Y aún así no era seguro.
Los Lucifer podían traicionarte a la primer posibilidad que tengan, te asesinarían y te orinarían la cara, antes de irse a violar una monja o una mujer virgen, o organizar orgías llenas de diablos y súcubos.
Tampoco creía que Lucifer reencarne.
La última opción de Sirzechs para saber algo sobre este posible suceso era la última persona con la que querría relacionarse.
Zekram Bael, el gran rey Bael.
Sirzechs sabía que el escondía algo, como si supiese quién lo causó y no quisiera decir una palabra.
Debía investigar por su cuenta.
…..
[Castillo Phoenix]
Naruto miró a su padre con aburrimiento. Le estaba dando una explicación sobre la magia, y no podía importarle menos. Estaban en el patio del Castillo, en una nueva clase tras haber terminado su entrenamiento matutino en el gimnasio.
"La magia dentro de nosotros esta fuertemente ligada al espíritu y el alma. Nuestro cuerpo físico suele estar fortalecido al 100 porciento gracias a la magia que se adapta al mismo, pero fortalecerlo es una buena forma de aumentar poco a poco las reservas, pero tomaría mucho esfuerzo hacerlo".
Lord Phoenix levantó su mano, y una bola de fuego se formó en la misma sobre un círculo mágico.
"En tu caso, tienes unas reservas casi únicas para un niño de dos clanes que no destacan justamente por eso. Creo que estás bastante cerca de las cantidades de la niña de la Casa Gremory".
Naruto alzó una ceja ante eso. Sabía que los Gremory eran una familia del Inframundo con un gran potencial mágico en lo que a reservas se refiere, y estar cerca de las dichosas reservas de la hermana del Maou Lucifer era algo destacable.
Esperaba que al menos busque acercarse al poder de su hermano, o sería un desperdicio de tal herencia.
"Quiero que intentes sacar tus alas. Nuestras alas no son tan… Reales, sino que mágicas por lo qu-"
Lord Phoenix se calló cuando Naruto hizo fuerza en su espalda y, en dos crujidos algo extraños, un par de alas hechas de fuego destellaron en su espalda. Sin embargo, había un detalle que Lord Phoenix no pudo ignorar.
Había detalles rojos recorriendo las alas, como si fuese huesos hechos de Poder de la Destrucción.
Por un momento, sintió envidia, pero luego se transformó en orgullo puro.
"Estilo".
"No fue tan difícil".
Una leve sonrisa divertida se formó en el rostro de Lord Phoenix. Notó el leve tono soberbio en la voz de su hijo, pero era más por la repentina confianza en si mismo que estaba agarrando.
Eso era bueno, aunque se aseguraría que pueda justificarse si se volvía soberbio.
"Supongo que podemos empezar a practicar el control de la magia, y luego ver que hacemos con el Poder de la Destrucción".
Naruto asintió, mientras guardaba sus alas en su espalda. Nuevamente, Lord Phoenix convocó un círculo mágico, y formó una bola de fuego del tamaño de una pelota. Apuntó a un árbol y lanzó la esfera con su magia.
Al chocar contra el árbol, la bola de fuego estalló y se expandió hasta rodear unos 10 árboles podridos.
"Lo que hice fue comprimir una cantidad decente de magia para hacerla parecer inofensiva, pero al explotar podría consumir al que lo reciba en llamas. Intenta hacer una tú".
Un círculo mágico se formó en la palma e Naruto. Respiró un poco, antes de apuntar su mano al frente.
Una bola de fuego del tamaño de una pelota de tenis salió disparada de la mano de Naruto. Cuando chocó contra uno de los árboles podridos, la llama creció hasta consumir por completo 4 árboles.
Lord Phoenix sonrió.
"Es un buen inicio. Al contrario de lo que yo hice, tú hiciste cenizas los árboles por no controlarlo bien. Cuando controles más la cantidad de magia y la forma que usas por hechizo, podrás usar menos para un ataque más potente".
"¿Podemos intentar con el Poder de la Destrucción?"
Lord Phoenix hizo una mueca, sabiendo que no podía ayudar a su hijo con eso. Sabía de algo, pero solo de lo superficial.
"Podrías intentar lanzar un pequeño hechizo, buscando el poder en ti. Verdaderamente no tengo idea, y no quiero que te relaciones con los Bael cercanos a… él. Hay una sola excepción de esa sangre que acepto te relaciones".
Naruto ignoró eso.
Nadie iba a decirle con quien relacionarse y con quien no. Y aun así, no pensaba tener relación con los Bael más allá del Poder de la Destrucción.
Podía venir el Gran Rey a preguntarle quien era su madre, y lo mandaría a comer mierda.
Naruto levantó ambas manos, formando un círculo mágico sin sello de clan nuevamente. Era oscuro, con distintas runas, pero nada más.
Cerró los ojos, inhaló lentamente, e intentó sentir el poder dentro de el.
Sintió que estaba navegando por pasillos profundos a la velocidad de un ave en picada.
Sintió que se metía a una zona caliente y se alejó.
Mientras más se movía, más sentía que se metía en la oscuridad, y la misma se sentía...
Destructiva.
"Naruto, creo-
El poder mágico rodeó a Naruto en forma de aura dorada rojiza, y una esfera morada se empezó a formar en el círculo mágico frente a el.
El sudor empezó a caer por la frente de Naruto y, a los pocos segundos, parecía a punto de derretirse mientras una esfera morada del tamaño de una cabeza humana estaba formada en el círculo mágico frente a el.
Con una repentina pero leve ráfaga de viento, la esfera salió disparada hacía la arboleda a 100 metros de ellos.
Cuando estalló, causando otra corta ráfaga de viento, padre e hijo vieron con los ojos levemente abiertos como 20 árboles de varios metros de alto se deshacían como si nada, consumidos por el Poder de la Destrucción.
"Si… lo logre…"
Naruto cayó de espaldas al suelo. Lord Phoenix miró preocupado a su hijo, antes de notar que cayó dormido.
"Raro… parece que no lo había despertado del todo".
Levantó a Naruto, lo puso sobre su hombro como una bolsa de papas, y empezó a caminar dentro del castillo.
"Tengo mucha confianza puesta en ti, hijo…"
A lo lejos, y sin el conocimiento de ambos, una figura veía todo con un brillo molesto en sus ojos.
...
