Arco del Comienzo III.
...
Cuando a Naruto le hablaron de una fiesta entre varias familias de los Pilares, no pensó que iba a ser tan aburrida.
Había cumplido 7 años, y era considerablemente alto para su edad. Layla lo vistió con un traje blanco sin moño o corbata, ya que le apretaba el cuello. Debido a eso, tenia abierto los dos primeros botones, mostrando más las clavícula y el pecho.
En sus orejas había dos aretes en forma de pequeños diamantes, y una cadena de oro fina en el cuello.
Naruto suspiró cuando miró a todos los diablos en la sala. Podía oler las emociones negativas en el aíre, aunque eran todas más cercanas a la avaricia y la lujuria.
La música era lenta pero algo potente, y estaba siendo tocada por unos músicos que desconocía totalmente.
"¿Qué haces sentado aquí, hermano?"
Naruto miró a Ravel, que estaba vestida de forma más elegante. Su cabello está atado en dos coletas dobles de grandes rizos, con cintas azules para mantenerlos.
"Nada, pelo de taladro. Estoy aburrido".
El ojo de Ravel tembló ante el apodo que le dio Naruto. Aunque sabía que no lo decía con maldad, le molestaba.
Se sentó a su lado en el sofá, viendo a lo lejos a sus padres hablar con el líder de la familia Gremory y la esposa del mismo.
"¿Qué crees que estén hablando papá y mamá con los Gremory?"
Naruto miró de reojo hacía el mismo lugar que veía Ravel, antes de mover sus ojos hacía la hija de los mismos, que hablaba alegremente con la heredera del Clan Sitri, tan sería como el padre de la misma.
"No lo se. No creo que nos involucre tampoco, y no quiero estar cerca de una Bael".
"¿Tienes algo con los Bael?"
Naruto giró la cabeza hacía la voz que habló, encontrando a un niño aparentemente mayor que el, si su altura y contextura indicaba eso.
Cabello negro y ojos violeta, con un destello que Naruto notó.
Ambición de batalla.
"¿Personalmente? Si. ¿Físicamente? Si. ¿Espiritualmente? Sí. ¿En el alma? Si".
Ravel se puso la mano en el rostro, conteniendo un suspiro ante la forma que Naruto le habló al que claramente era un Bael.
Ni siquiera notó la sonrisa en el rostro del mismo.
"Puedo sentirlo. Eres-"
"Hay cosas que son mejor dejar en la oscuridad".
Aunque confuso por esa repentina interrupción, asintió. Si no quería que lo diga, lo iba a guardar.
Estiró su mano para que Naruto la tomé, algo que el hizo. Sonrió ante el fuerte agarre que sintió, incluso si era significativamente más alto y fuerte que él.
"Sairaorg Bael. Hijo mayor de Zekram Bael y único hijo de su primer esposa".
Naruto contuvo el impulso de sonreír.
"Naruto Phoenix para ti, de momento".
Sairaorg ignoró que no le dijo quien era su padre, puesto que era obvio, pero suponía que su madre era una mujer Bael.
Había sentido el Poder de la Destrucción dentro de el.
El Bael se sentó a su lado, viendo de igual forma la dichosa fiesta.
"No siento el Poder de la Destrucción en ti, pero sentí los callos en tus manos".
No era una pregunta, pero el hijo de Zekram entendió a donde iba.
"No te equivocas. No heredé ese poder, ciertamente eso a mi padre no le gustó. Mi madre y yo vivimos en los campos del territorio Bael, pero he estado entrenando hasta mis límites y más allá".
Naruto asintió en silencio, guardando ese pedazo de información en su mente.
"Aunque no es ciertamente bueno, tampoco es tan malo. Puedo ver de aquí a tu… ¿prima? Y puedo decir que no piensa entrenar ni porque le ponga un arma en la yugular".
Sairaorg se rió ante eso. No iba a negar algo que era verdad.
Sabía que su prima se estaba mimando por culpa de su primo mayor, pero no podía hacer nada, ni tampoco quería o debía.
Ella debía crecer por si sola, madurar.
Dudaba que pase, teniendo en cuenta que la cuidaban hasta para cambiarse, pero la esperanza es lo último que se pierde.
"Ser la hermana del Maou Lucifer tiene sus ventajas".
"Y desventajas".
Naruto se rió levemente ante eso.
Ravel se durmió en el hombro de su hermano nuevamente, mientras Naruto y Sairaorg mantenían una larga conversación sobre entrenamiento y otras cosas variadas.
Mantuvieron el tema de Naruto tener sangre Bael fuera, debido a que no era ni el momento ni el lugar.
….
Naruto abrió los ojos, pero no pudo ver nada.
Con un repentino brillo, se encontró en un punto muerto entre 3 pasillos. Sus ojos azules vieron vagamente dos crestas sobre la puerta a dos pasillos, una perteneciente al Clan Phoenix y la otra a Bael.
El pasillo restante no tenía nada sobre el.
Sintiéndose atraído hacía el mismo, empezó a caminar por el mismo.
Incluso con su capacidad para ver en la oscuridad, estaba ciego en este momento.
Cuando sintió que había dejado de estar entre dos paredes, una luz se posó sobre el, iluminándolo junto al mismo suelo bajo el.
Notó de reojo que estaba sobre lo que parecía ser la imagen de un Fénix rodeado de una energía oscura y el mismo fuego de uno.
"Naruto, me alegro que tengas tiempo para mí".
Una voz poderosa, gruesa e imponente resonó en los oídos del rubio. Naruto miró con seriedad hacía todos lados, intentando encontrar la fuente de dicha voz, pero no había más que oscuridad.
"Tenemos… Que hablar".
"Muéstrate".
Una leve risa seca resonó en el lugar.
"Percibo cierta hostilidad, Naruto".
El rubio guardó silencio, esperando que lo que sea que este hablando se muestre.
"No esperaba que estés aquí siendo tan joven. Esperaba que crezcas y te desarrolles completamente antes de conocer los rincones más profundos y oscuros de tu mente".
Naruto podía entender en donde estaba ahora.
Se había dormido, pero no esperaba entrar a su propia mente.
La única vez que sintió que estaba aquí fue la primera vez que usó el Poder de la Destrucción, y luego pudo usarlo sin problemas para entrenar.
"Eres lo más cercano a un demonio que he visto en todos estos diablos que había en esa fiesta. Seres tan diminutos y tontos que incluso Lucifer debe sentir decepción".
"No soy un hijo de puta, ni un violador u organizador de orgías como para que Lucifer se sienta orgulloso, y no es como si me importe un muerto".
Una estruendosa risa estalló en todo el lugar, aparentemente divertida por el comentario.
"A Lucifer no le importa solo eso. Para los demonios y los diablos está ante todo el poder, y yo soy la representación de eso".
Naruto agitó su mano y se giró, listo para irse.
"No quiero poder de alguien más. Me iré".
Cuando intentó dar un paso, tuvo que mover su torso hacía atrás para evitar una esfera del tamaño de una pelota de tenis hecha de Poder de la Destrucción.
"¿Poder de alguien más? Niño tonto, soy tu propio poder. Tu energía demoníaca es más potente y cruda con cada día que pasa, cada vez que entrenas, que mueves un músculo incluso si es para bañarte".
Eso tomó el interés de Naruto.
Sabía por su propia investigación y su padre que la Energía Demoníaca la tenían casi todos los diablos del Inframundo, pero la densidad del mismo variaba mucho.
Los únicos cuya Energía Demoníaca era ridículamente densa eran Sirzechs y Ajuka.
La misma energía estaba ligada de cierta forma a la magia que usaban.
"Soy la representación espiritual de tu diablo… No, de tu demonio interior. Sabes que para usar esta energía es tan sencillo como tener imaginación y sentido común, eso lo hace tan versátil y flexible".
"En ese caso, ¿podrías explicarme cual es el fin de que esté aquí?"
"… No lo se".
Naruto se palmeó la frente, gruñendo con molestia ante la respuesta estúpida que recibió.
"Sin embargo…"
Naruto volvió a prestar atención, enfocando al máximo todos sus sentidos.
"Un día, tú y yo seremos uno, y-"
"Ya somos uno. Vives en mí, y te uso cada vez que entreno el uso de mi magia."
"No, no, no… mucho más allá de un mero hechizo, niño... Seremos…"
El fuego empezó a consumir a Naruto, que no se movió de su lugar.
"Un verdadero demonio".
….
Naruto abrió sus ojos lentamente, incorporándose en su cama con tranquilidad.
Miró el reloj al lado de su cama, notando que solo durmió 6 de 8 horas.
Se sacó las sábanas de encima, revelando que estaba usando solo unos pantalones cortos.
Se puso de pie y salió de la habitación con pasos lentos y seguros. Sus ojos brillaron en rojo y negro mientras caminaba por los pasillos, sin importarle que no tenía nada en el torso.
Era notable como estaba empezando a desarrollar músculos cada vez más grandes, aunque disminuirían su tamaño cuando empiece a crecer, los volvería a aumentar con el entrenamiento.
Entró al gimnasio, y camino hasta un rack donde había una barra de 20 kilos sin ningún disco con peso.
Agarró un disco de 15 kilos y lo puso de un lado, antes de tomar otro y poner uno del lado contrario.
Puso la barra en la parte posterior de sus hombros, junto a sus trapecios, y empezó a hacer sentadillas.
Un brillo rojo carmesí mezclado con un tinte oscuro salió de sus ojos, mientras apretaba sus dientes con fuerza.
'Un verdadero demonio… espíritu… energía…'
Dejó la barra en el rack y caminó para tomar dos discos de 10 kilos y poner uno de cada lado de la barra, antes de volver a hacer sentadillas pesadas.
Irreal para cualquiera que entré el ver a un niño hacer sentadillas con 70 kilos.
'Poder…'
Su mente estaba en otro lado mientras controlaba el peso con casi nada de dificultad.
De no ser así, habría notado que estaba liberando un aura oscura de su cuerpo.
...
Un año después.
Naruto estaba extremadamente aburrido.
Su rutina diaria era entrenar, estudiar, entrenar, comer, entrenar y nada más.
Ravel había comenzado a entrenar con el, y eso le aliviaba el aburrimiento debido al comportamiento de la rubia, pero no quitaba que sentía como si estuviese desperdiciando el tiempo.
Salió del castillo Phoenix con aburrimiento, antes de emprender camino a pie hacía las calles de algún lugar del Inframundo.
'Según tengo entendido, me darán mis piezas al mismo tiempo que les dan a todos los otros… ¿Por qué debería esperar al resto de vagos? Estoy más que listo para hacer mi nobleza'.
Para Naruto, recibir sus piezas era la carta que necesitaba para salir de la monotonía del castillo.
Podría decirle a Lord Phoenix que se iría de paseo por ahí, buscaría gente digna de su tiempo para formar parte de su equipo, entrenarlos para el futuro y asegurar la supervivencia.
En eso se basa el mundo, sea humano o sobrenatural.
Supervivencia.
Naruto levantó la cabeza cuando sintió que alguien lo estaba mirando.
Giró su cabeza, encontrándose con un par de ojos de color avellana cuyas pupilas eran similares a las de un felino. El cabello negro largo y las dos orejas similares en la cabeza de la misma tampoco pudieron ser ignorados por Naruto.
Tampoco las dos colas de gato en su espalda baja.
"Una yokai... ¿Nekoshou?"
Ella no respondió, solo lo miró con una leve y diminuta pizca de esperanza.
"Ayúdame, por favor…"
Eso fue nuevo para el rubio.
¿Una extraña venía a pedirle ayuda a el? ¿Un diablo, cuya raza es reconocida por mentir y engañar a los demás?
"No gano nada con esto, pero estoy aburrido. ¿Qué quieres?"
"Mi amo…"
Naruto no necesitó un punto más, aunque iba a profundizar antes de actuar.
"No se porque hago esto, pero estoy desesperada… Quiero proteger a mi hermana de mi amo. Planea experimentar con ella, y… no quiero dejarla sola, incluso si ese es el precio por salvarla".
"Dejarla sola va a ser lo menor. Podría tener depresión, tendencias suicidas, etcétera. ¿De que clan es tu amo?"
Cambiar súbitamente el tono era sencillo para el. La sangre llena de pecado en las venas de todos era un motivo suficiente.
"Naberius…"
"¿Un extra? Bueno, guíame el camino niña gato".
Sin más espera, la niña gato lo tomó del brazo y lo empezó a guiar, algo que el no negó.
Sabía de los Naberius, y ninguno era siquiera tan fuerte como Raiser, y eso era deprimente.
Aunque a el le faltaba para igualar la experiencia de Raiser, al igual que el poder, sabía que estaba tocando el borde del nivel del mismo.
Unos pocos minutos después, la niña gato lo guio hacía una entrada secreta en el territorio del Clan Naberius, que pasaron en silencio, debido a que no había guardias en la puerta.
Naruto abrió levemente sus ojos cuando la niña usó Senjutsu para ocultar la presencia de ambos, y se escondieron en una celda vacía de un grupo de guardias que ni siquiera habrán sentido un cosquilleo de precaución.
Parecía bastante buena para no lucir mayor que el.
Llegaron a una celda donde estaba una niña bastante menor que la que lo guio, de cabello blanco y los mismos ojos que la pelinegra.
"Shirone…"
Un pequeño maullido salió de la niña menor, que se levantó de donde estaba acostada y miró a su hermana mayor entrar a su celda acompañada de un rubio de ojos azules.
"Hermana… ¿Quién es el?"
"Oh, em… no se su nombre nya~".
Naruto tuvo que contener la leve risa que quería salir al ver la expresión tonta y despreocupada de la niña.
"Naruto… nada más".
"Kuroka nya~".
Naruto asintió, antes de mirar a ambas con seriedad.
"Salgamos de aquí".
Kuroka iba a hablar cuando se quedó callada y con los abiertos en shock al ver una figura de un hombre ponerse de pie detrás de Naruto, que frunció profundamente el ceño.
"¿A dónde te quieres llevar a mis mascotas, niño Phoenix?"
Un gruñido salió de la garganta de Naruto, antes de girarse para encarar al diablo de la Casa Naberius, el maestro de Kuroka.
Nada destacable en su apariencia, menos en lo físico. Parecía un diablo promedio.
"¿Qué te importa lo que haga? Deberías agradecerme de siquiera atreverme a pisar tus sucias tierras, mejor besa el suelo bajo mis pies o pondré tu piel como la alfombra roja".
Kuroka podía ser todo, pero no era idiota y ciega.
Bueno, era bastante tonta en ocasiones, pero pudo notar fácilmente el acto de arrogancia de Naruto, ahora reconocido como un Phoenix.
No iba a negar que pensó que era uno, pero tampoco iba a afirmar algo sin certeza.
"Mocoso… otro jodido diablo de los 72 pilares que viene a menospreciarme… te mataré".
El diablo formó un círculo mágico en su mano y se preparó para lanzar un rápido hechizo a Naruto.
De repente, un estruendo resonó en todo el territorio Naberius.
Todos los miembros del clan se movieron hacía el lugar, antes de ver como del suelo parecía emanar fuego como el de un volcán.
Lord Naberius junto a sus más fuertes soldados miraron como del cielo empezaba a caer algo, hasta que cayó en el suelo frente a ellos.
Un miembro de la rama secundaria del clan, con la mitad del rostro quemado, cuyos huesos eran visibles de ese lado. Su torso estaba quemado en su totalidad, con el olor a carne quemada muy evidente, ya que incluso sus músculos estaban en carne viva.
Miró hacía el cielo al sentir un leve subidón de poder, viendo un niño de 8 años volar con alas hechas de fuego, con detalles similares a huesos rojos que brillaban en poder.
En cada mano tenía agarrada del cuello de la ropa a las dos niñas que dicho diablo Naberius muerto en el suelo bajo los pies de Lord Naberius "rescató".
Naruto miró a ambas niñas, que le devolvieron la mirada con sorpresa.
"Creo que esto será más complicado de lo que pensé, así que cúbranse bien".
Las alas de Naruto rodearon tanto a el como a Kuroka y Shirone, recibiendo el impacto de hechizos mágicos de rayos contra las mismas.
Naruto bajó al suelo y soltó a las hermanas que corrieron a ponerse en cubierto.
Lord Naberius se paró frente a Naruto, que lo miró con aburrimiento.
"Estúpido niño Phoenix. ¿Tan soberbios se han vuelto como para invadir mi territorio? Esto te traerá consecuencias con los Maou".
Naruto pensó seriamente si el hombre frente a el era más estúpido de lo que parecía.
"Yo no sigo órdenes de los Maous. No son los originales, solo diablos que han tomado los apellidos de Lucifer y sus hermanos para su beneficio".
Algunos diablos detrás de Lord Naberius abrieron los ojos en sorpresa ante las palabras de un "simple" niño, que sonaba tan soberbio como podían imaginar.
"Vine a ver si encontraba algo para divertirme, pero solo hay basura aquí…"
Un fuerte puñetazo se estrelló contra el rostro de Naruto, enviándolo a volar unos metros antes que gire en el aíre con pura flexibilidad y se pare con el impulso.
Miró como Lord Naberius tenía el puño estirado, y eso…
Le hizo sonreír.
No lo había visto venir, pero lo sintió. Sintió que iba a golpearlo.
"Oh, me voy a divertir mucho…"
……
Kuroka y Shirone estaban asustadas.
Habían perdido un leve destello de esperanza al ver a Naruto recibir un golpe en el rostro sin siquiera poder defenderse, y contra los cientos de diablos en el lugar dudaban que sea posible ayudar sin morir.
Bueno, Kuroka dudaba. Shirone sabía que no podía hacer algo al momento, puesto que solo era una niña de 6 años que no recibió entrenamiento.
Sin embargo, esa leve resignación que empezaba a formarse en ellas, pronto se transformó en terror puro.
Naruto se había dejado golpear de muchas formas posibles, perdiendo huesos, los brazos, las piernas, orejas, ojos e incluso la mitad inferior del rostro.
Fue torturado de forma que ninguna había visto ni oído nunca.
Pero cuando se regeneró de repente, y se levantó riéndose como un maníaco, pasó lo peor.
Vieron como ahora, incluso siendo bastante veloces, los diablos de la Casa Naberius no podían darle un golpe a un niño de 8 años que se estaba riendo abiertamente.
Había pasado de recibir todos los golpes y humillaciones, a ser el que golpeaba y humillaba. Había entendido como peleaban casi todos los diablos, y era más basado en fuerza bruta que técnica.
El primer diablo que fue golpeado terminó en el suelo con un hueco en el pecho y el abdomen, con sus órganos en el suelo.
Esto se repitió por 6 horas, hasta que todos los diablos de la Casa Naberius habían muerto de formas asquerosas y humillantes, incluido Lord Naberius, que tenía la mitad del cráneo abierto, de donde caía su cerebro al suelo, y el estómago abierto en donde salían las tripas del mismo.
¿Y Naruto?
Estaba de pie en medio de todos esos cientos de cuerpos con una sonrisa llena de felicidad, ignorando totalmente que estaba lleno de sangre en todo el cuerpo, y prácticamente sin ropa, con solo sus pantalones partidos hasta la parte superior de la rodilla.
"Adaptarse a estos tontos fue tan sencillo… Me siento tan renovado ahora. No sabía que solo necesitaba una buena pelea, unos buenos golpes".
Su respiración se agitó levemente cuando cayó al suelo de espaldas, empezando a tomar en cuenta algo.
Había asesinado todo un clan.
Extra, pero un clan al fin y al cabo.
Había asesinado por primera vez, y ni siquiera eso pasó por su cabeza hasta ese momento.
No sabía como sentirse.
Lo único que sentía era… Nada.
No comprendía bien, pero podía decir que no se sentía bien, pero tampoco se sentía mal.
Ignorante a esto, Kuroka se acercó temerosa a Naruto, teniendo a una asustada Shirone detrás de ella. Cuando estuvo de pie a su lado, lo miraron.
Él, sin embargo, tenía los ojos apagados, mientras seguía sumido en sus pensamientos más profundos.
Kuroka iba a hablar, cuando Naruto se levantó de repente y se giró hacía el cielo, viendo con seriedad como venía una fuente de poder que lo superaba demasiado.
Ambas se asustaron ante el repentino movimiento, pero pronto fueron tomadas del hombro por el.
"Vamos a-"
"¿A dónde irás?"
El rostro de Naruto se oscureció, dejando solo visible uno de sus ojos al sentir un fuerte instinto asesino venir detrás de el, de alguien que estaba tocando su hombro con fuerza.
"Suéltame, antes que te haga polvo".
"N-Naruto… E-el es…"
Naruto, ante la voz temerosa de Kuroka, miró sobre el hombro a la persona detrás de el, y su ojo se ensanchó levemente.
Ajuka Beelzebub, antes Astaroth, estaba de pie en plenitud detrás de Naruto, viéndolo con seriedad pura.
Naruto sintió que estaba a punto de tocar terreno peligroso.
Y no podía negar que sentía mucha emoción.
...
