Arco del Comienzo IV.
...
Naruto sentía que la presión que recaía sobre su cuerpo en este momento dejaba en ridículo cualquier peso que hubiese usado para entrenar.
Sin embargo, no sentía miedo o nerviosismo alguno al estar rodeado de todo el consejo demoníaco, mucho menos estar siendo visto con intensidad por los cuatro Maous.
Bueno, tres de ellos. Uno estaba durmiendo, sin darle importancia a lo que suceda.
Había usado un hechizo para volver a cambiar su ropa, ahora vestido con una camisa negra desabrochada en los primeros dos botones, un pantalón de jean azul oscuro, y zapatos negros.
"Naruto Phoenix, estás aquí presente-"
"¿Y tu eres?"
Naruto miró a la persona que había hablado, que no era ninguno de los Maou, sino un anciano de cabello negro con algunas canas y ojos violetas, que viste como un noble.
"¡Ten más respeto a Zekram Bael, mocoso!"
Naruto miró con aburrimiento al diablo que le gritó, que estaba detrás de Zekram en uno de los tantos asientos que ocupaban los consejeros demoniacos.
El rubio giró su cabeza hacía los Maou, estando sentado en el medio de todos, en la parte inferior, como si todos ellos fueran los jueces.
"Disculpen, ¿No son ustedes los líderes del Inframundo?"
Ajuka asintió, mientras Sirzechs a su lado estaba muy serio, algo raro en el. Serafall estaba tranquila, hasta aburrida podría decirse.
Falbium seguía durmiendo.
"Entonces, ¿Por qué unos perros viejos que se aferran a glorias pasadas toman la palabra antes que ustedes?"
La sala estalló en gritos contra el rubio, que estaba mirando fijamente a Ajuka, que le devolvía la mirada con la misma intensidad.
Sirzechs sentía que esto podía terminar mal, muy mal.
Un repentino y potente pulso de instinto asesino calló a todos los consejeros, que miraron al causante de esto, siendo nada más y nada menos que Zekram, que miraba con plena seriedad al niño rubio sentado como si estuviese en su casa.
El Bael de primera generación acababa de sentir algo que no le gustó para nada, y estaba muy molesto por ese mismo hecho.
"¿Por qué tienes mi sangre dentro de tu cuerpo?"
El silencio que llenó la sala era sepulcral, como si hubiese muerto uno de los Maous frente a ellos y no podrían hacer nada.
Naruto miró con una mueca de molestia y desprecio a Zekram.
Había revelado el secreto que sólo los Phoenix conocían, y que claramente podría meterlo en problemas.
Ya tenía su primer objetivo en mente.
"¿Qué te importa? No es como si te preocupes por tu sangre, si no te sirve como peón, mestizo".
Serafall tuvo que contener la risa ante el trato que un niño le estaba dando al mismo Zekram Bael, el único con el poder político para igualarlos a ellos.
Bueno, no debía ser así, y lo sabían, pero eran aún diablos demasiado jóvenes como para darse cuenta al momento que se volvieron Maous.
Era como alimentar un perro hambriento y rabioso esperando que no te ataque al no darle más comida y cariño.
"No se ha concretado un matrimonio entre Phoenix y Bael nunca, y no estábamos enterados de esto. Te voy a pedir, por favor, que nos digas quienes son tus padres".
La misma Serafall tomó la palabra, teniendo en mente que obviamente el rubio no iba a tomar la palabra de nadie que no sean ellos.
Naruto gruñó en su garganta, antes de mirar fijamente a la Maou, que sintió como si quisieran escanear su alma.
"Yo soy su padre".
Por la puerta entró Lord Phoenix, teniendo detrás de el a una peliplata de ojos rojos vestida de sirvienta. El líder de los Phoenix miró a su hijo, que estaba mirando aún intensamente a la Maou Leviathan, que le devolvía la mirada otra vez.
Por un segundo sintió orgullo de su hijo, que no estaba asustado ante tantas presencias abrumantes en la sala, y hasta parecía ignorarlas, solo enfocándose en los Maou.
"¿Quién es la madre, Lord Phoenix?"
Zeoticus Gremory, líder de los Gremory y con un puesto en todo ese lugar, decidió tomar la palabra.
Había sentido claramente que el hijo de su amigo era también Bael, pero al líder Gremory poco le importaba eso.
Venelana no lo había notado, y tal vez fue mejor para no tener tantas preguntas.
"Es obvio, pero ya no importa. Está muerta, después de todo. Quisiera saber, con el debido respeto a los Maous presentes, de que se acusa a mi hijo para que incluso yo sea convocado".
Ajuka fue el que tomó la palabra.
"Naruto Phoenix fue encontrado en el territorio del Clan Naberius, rodeado del cuerpo de todos los miembros del mismo ya muertos. Quisiera oír que puede decir el para defenderse".
Naruto miró a Ajuka con aburrimiento, reflejado claramente en su rostro.
"¿Qué quieres que diga?".
Sirzechs sintió demasiadas ganas de reírse en este momento tan serio, pero tenía a su esposa detrás, a sus compañeros al lado, y a todos los vejestorios frente a el.
Ajuka sintió una extraña mezcla de molestia, diversión y curiosidad.
Nadie les había hablado así en años no, sino siglos. Menos aún un niño.
Podía suponer que era porque el mismo había exterminado un clan con sus manos, sin usar magia más allá de su probable regeneración.
No conocía nada de el, y eso le generaba más intriga.
"Solo di la verdad".
Naruto sabía que seguramente ya hayan interrogado a Kuroka y Shirone, pero no era de importancia en ese momento.
Aunque, bueno… el tendría la palabra definitiva, lo quieran o no.
"Salí a caminar fuera del territorio Phoenix, y una niña Nekomata reencarnada por un diablo de la rama secundaria del clan Naberius me pidió ayuda. Me dijo que su amo buscaba experimentar con su hermana, y quería salvarla de eso. Accedí, pero cuando iba a sacar a las dos, el pobre diablo ese me detuvo y me atacó".
"¿Por qué no tienes-"
"Soy un maldito Phoenix, saco de huesos. Es obvio que puedo regenerarme".
Lord Dantalion gruñó en lo profundo de su garganta ante el insulto del niño Phoenix, apenas conteniendo su molestia para no atacarlo.
Había estado menospreciando a todos los consejeros como si nada, incluido el mismo Zekram Bael, y solo hizo caso a los Maous.
"Siguiendo con mi declaración, sólo me defendí y, lastimosamente, era él o yo. Luego, todos los otros Naberius me rodearon y me amenazaron, aunque yo no me quedé atrás. Sin embargo, ellos golpearon primero, solo actúe en consecuencia".
Sirzechs, Ajuka, Serafall y un despierto Falbium intentaron encontrar algún signo de mentira en Naruto, pero no pudieron siquiera detectar un cambio en su pulso, una mueca, el leve movimiento de algún músculo en su cuerpo por los nervios.
Nada.
Lo mismo con los consejeros. Naruto permaneció inmune a cualquier símbolo de mentira en el, mientras hablaba con naturalidad pura.
Sirzechs tomó la palabra.
"A pesar de que has actuado en defensa propia, has exterminado un clan con tus manos. Los Maous decidiremos tu castigo junto al de las niñas Yokai".
"Esas niñas no han hecho nada más que buscar su salvación. Cualquier castigo que quieran darles es innecesario, cuando fueron mis manos las que se encargaron de todo".
Naruto no conocía del todo a aquellas niñas, pero no tenía sentido que quieran darles un castigo cuando lo único que querían era libertad.
Sirzechs miró con curiosidad a Naruto, ignorando que su esposa detrás de el parecía querer atravesar el cráneo de Naruto con su mirada gélida.
Sin decir palabra, los Maous se retiraron para hablar entre ellos, pero Sirzechs le dijo algo al oído a su esposa antes de irse junto a Ajuka, Serafall y Falbium.
Grayfia miró a Naruto con frialdad, recibiendo a cambio una mirada aburrida. Lord Phoenix se paró detrás de su hijo, ignorando cualquier otra mirada.
"Naruto Phoenix, sígame, por favor".
Ni padre ni hijo mencionaron alguna palabra. Se dieron una leve mirada que solo ellos entendieron, antes que Naruto salte para llegar al lado de la peliplata, que empezó a caminar con Naruto a su lado.
Ambos habían salido de la sala, y Naruto suspiró de felicidad al no tener que sentir más el olor a viejo diablo decrépito.
"Deberías tener más respeto por tus mayores, más en presencia de los Maous".
"El respeto se gana, y si los Maous tienen menos poder que un anciano cuyo único fin es hacerse más poderoso políticamente, no lo tendrán".
Grayfia sintió la profunda necesidad de reeducar al niño boca floja a su lado, que ignoraba totalmente el hecho de no solo estar frente a la Reina más fuerte del Inframundo, sino la rival directa de Serafall Leviathan.
"Puedo sentir una conexión extraña con tu sangre, como si mi lado más diabólico sintiera que estoy frente a alguien cercano a Lucifer… ¿Eres una Lucifuge?"
Grayfia hubiese tropezado de no ser porque se detuvo a tiempo. Miró a Naruto con sorpresa, rompiendo su máscara fría y sería por unos segundos, antes de volver a la misma expresión gélida.
Naruto no entendió la reacción de la mujer. Simplemente dijo lo que sentía, y no era tan malo.
Había estudiado a todos los clanes, vivos y extintos, como para saber que los Lucifuge eran fieles sirvientes de Lucifer.
Sin embargo, aquí había una, que era fiel a un Lucifer falso, y no a la sangre original.
"Sí…"
Esa corta respuesta de Grayfia fue suficiente para Naruto, que no dijo más nada y guardó silencio.
Grayfia, sin embargo, estaba teniendo dudas.
Nadie había podido decir antes tan abiertamente que ella era una Lucifuge sin que ella lo mencione, que un Lucifer, ya sea el original o Rizevim lo mencionen, la misma Lilith, o los más diablos cuya energía demoniaca era gigantesca.
El mismo Lucifer, al caer, era alguien que transformó toda su energía angelical en Energía demoniaca. Sabía por palabras de su propio padre que solo la presencia de Lucifer era abrumante, solo comparada a la presencia de seres como Michael y el propio… innombrable.
Manteniendo su vista al frente, mientras guiaba a Naruto hacía la sala donde recibiría su castigo, enfocó sus sentidos para intentar sentir la energía demoniaca de Naruto.
Una vez conectó con la misma, sintió que se ahogaba. Ahora estaba rodeada de oscuridad, como si estuviese en la profundidad del océano.
Un par de ojos rojos la vieron profundamente. Ojos llenos de una maldad sin fin, diversión pura mientras entrecerraba los ojos, como si se estuviese riendo.
"Una traidora a la sangre de Lucifer no merece estar aquí".
Sintió que estaba siendo consumida por completo, y miró con los ojos abiertos como su cuerpo estaba desapareciendo, convirtiéndose en polvo.
Por primera vez en mucho tiempo, Grayfia sintió verdadero miedo.
"¿Señorita?"
Grayfia se sobresaltó, antes de alejarse varios metros de Naruto, viéndolo con miedo y seriedad igualadas en sus ojos rojos. Nuevamente sintió su cuerpo por completo, y eso la alivió levemente, pero no todas sus emociones.
Naruto la miraba confundido, no entendiendo las extrañas emociones que emanaba la mujer hacía el.
Había estado en trance por 5 minutos, e intentó despertarla, pero no pudo hasta recién.
"T-tú… No…"
Grayfia no dijo nada y volvió a caminar rumbo a la sala, siendo seguida por Naruto, que prefirió ignorar totalmente la situación de la peliplata.
No le había hecho nada como para que se comporte así.
Tras unos minutos, Grayfia abrió una puerta, donde estaban los cuatro Maous de pie, esperándolos a ambos. Grayfia dio una leve reverencia, antes de dejar pasar a Naruto que no mostró formalidad alguna.
"Entonces, ¿De quien seré el esclavo? ¿Cuándo voy a morir?"
Sirzechs lo miró confundido, al igual que Ajuka. Serafall se rió levemente, mientras Falbium permanecía impasible, con una postura algo encorvada debido a que se estaba durmiendo. El pelirrojo suspiró y habló.
"Nada de eso. Has actuado en defensa propia y, aunque es una pena que otro clan haya caído, castigarte por eso con esclavitud o muerte no sirve de nada. Además, es una hazaña destacable, teniendo en cuenta que eres un niño de 8 años".
Naruto suspiró antes de asentir. Internamente se sentía más relajado de no tener que morir, menos de volverse un esclavo de alguno de los Maou.
Tal vez de la Leviathan, era una mujer después de todo.
"¿Entonces…?"
"Te dejaríamos impune, pero el menor pago por eso es…"
……
Kuroka y Shirone no sabían porque, pero ambas tenían un mal presentimiento.
Habían sido traídas por Layla Phoenix al castillo de la misma familia, les dieron la oportunidad de asearse, les dieron ropa, comida y demás, mientras Naruto había estado silencioso desde que llegó.
Lord Phoenix, Layla, Naruto, Ravel y las hermanas Nekoshou estaban sentados en la sala principal, esperando algo. Algo que las hermanas no sabían que era.
"El castigo por lo sucedido no era lo que esperaba, y aunque quise buscar otra solución, esto va a pasar".
Kuroka sentía muchos nervios, al igual que Shirone. Podían notar la molestia en la voz de Naruto, además de la resignación y el enojo en sus ojos.
Lord y Lady Phoenix no sabían que decir, ya sabiendo lo que iba a pasar. Ravel mantuvo silencio, no molestando a Shirone como venía haciendo desde que llegó aquí, algo que ambas hicieron mutuamente.
"Ese… jodido tómate dictó que una de las dos se va a ir al Clan Gremory, y la otra debe quedarse conmigo, al menos por un tiempo".
Kuroka y Shirone se quedaron pálidas.
Los Phoenix dejaron que ambas piensen bien lo dicho.
"¿P-por qué?"
Naruto puso una mirada sería. Sus labios estaban curvados hacía abajo en la comisura, y su ceño estaba fruncido profundamente.
Kuroka y Shirone sintieron un leve dolor en el pecho.
"Lo de Kuroka fue tomado como revelarse contra su amo. Los vejestorios del consejo no tomarían bien que todos salgamos impunes, y este castigo es menor a lo que esperaba y esperaban todos".
Los Phoenix dejaron de ver a las hermanas, que guardaron silencio mientras pensaban profundamente en la situación.
Kuroka tomó la mano de Shirone y la abrazó, algo que ella compartió. Ambas empezaron a llorar, aunque solo Kuroka lloró en silencio, mientras Shirone no podía evitar los sollozos que salían de ella.
Naruto hizo una mueca, sabiendo que esto era otra mala idea del dichoso Lucifer.
Solo hizo esto porque quería una nueva adición al futuro sequito de su hermana menor, y eso lo molestó profundamente.
Primero, Zekram revela que es un Bael a todos los diablos del consejo y los mismos Maou. Segundo, Sirzechs le agrega un problema al querer básicamente regalarle una pieza a su hermana, separando a una de la otra para cumplir los deseos de su hermanita.
No le molestaba si se quedaban las dos, pero solo una sería un problema por la probable tristeza constante que puedan tener al estar alejada de la otra.
Debía darle todo su apoyo a cualquiera que se quede, y asegurarse que la otra crezca bien bajo el ala de los Gremory.
'Si no llega a ser así, juro por todos mis ancestros, mi familia y mi futura descendencia, que le haré la vida imposible a todos tus seres queridos, Sirzechs Gremory'.
Para Naruto, Sirzechs no era digno siquiera de ser llamado Maou Lucifer.
Su poder podía respaldarlo, pero era todo menos un verdadero líder.
Ningún ser al mando de toda una facción actuaría de forma tan poco disimulada para favorecer a su hermana menor.
"Yo me iré…"
Desde Kuroka hasta la misma Ravel vieron con leve sorpresa como Shirone hablaba entre pequeños sollozos, limpiándose las lágrimas de sus ojos al mismo tiempo que se recomponía junto a Kuroka, que se mordió el labio inferior para contener ella misma los sollozos.
Naruto suspiró, antes de levantarse y acercarse a Shirone. La menor de las Nekoshou no sabía que iba a hacer Naruto, hasta que sintió como este usaba su mano para acariciar su cabello suavemente, y con la otra tocaba su hombro.
"Si ellos no te hacen mejorar, crecer bien y no te ayudan como corresponde, dime a mí o a Kuroka, que yo me encargaré de todo con mis propias manos si es necesario. Yo cuidaré bien a tu hermana mayor, para que deje de ser tan idiota como lo es ahora".
Shirone se rió levemente, antes de saltar para abrazar a Naruto, que la dejó abrazarlo sin problema, aún acariciando su cabello.
"Gracias…"
"Oye, ¿Me has dicho que soy idiota?"
Ravel se rió de la gata mayor, que miraba con molestia a Naruto, incluso si sus ojos seguían rojos de llorar y las marcas de lágrimas aún estaban.
"Bueno, eres bastante tonta, pero… Puede que eso sea bueno, al final del día".
Kuroka simplemente apartó a Naruto y abrazó a Shirone con fuerza, aunque no tanta, solo para hacerle saber cuanto la iba a extrañar.
"Si esos pelos de tómate te hacen mal, dime y los convertiré en kétchup".
Naruto, Ravel, Layla y Lord Phoenix se rieron de las palabras finales de Kuroka.
"Esa fue buena".
Kuroka y Shirone dejaron de abrazarse tras varios segundos, antes que ambas miren la puerta de la sala abrirse, donde entraron Zeoticus Gremory junto a su esposa e hija, escoltados por unas sirvientas.
Naruto fue el primero en moverse y pararse frente a la niña hermana de Sirzechs, que se sintió pequeña por unos segundos ante la profunda mirada del rubio.
Zeoticus iba a hablar para saludar, pero Naruto se le adelantó.
"Familia Gremory… Espero que cuiden bien a la pequeña. Estoy totalmente negado a esto, pero no tengo opción. Les daré mi voto de confianza a ustedes".
A Naruto no podía importarle menos ser tan irrespetuoso como lo estaba siendo.
Sabía que los Gremory eran famosos por su "amabilidad", así que esperaba cumplan esos requisitos.
No había salvado a ambas de la alta probabilidad de un futuro malo por nada. Esperaba que mínimo ambas crezcan con el, y así tendría dos compañeras poderosas a futuro.
"No se preocupe, joven Phoenix. Aunque considero que el actuar de mi hijo fue… Extraño, nos encargamos de que Rias haga de forma correcta su labor como futura Rey de su nobleza".
Naruto asintió, tomando la mano de Zeoticus con fuerza antes de girarse para ver a Shirone de pie a dos metros de el, con una pequeña maleta hecha por Layla.
Un regalo de despedida, al menos de momento. Ropa y probablemente dulces.
"Compórtate, entrena mucho, come bien, y asegúrate de ser la mejor versión de ti, siempre".
Venelana, que había guardado silencio hasta el momento, sonrió ante las palabras del hijo de Lord Phoenix.
Podía oler y sentir la sangre Bael en él, por lo que era un pariente de ella y Rias en parte.
Era mucho más poderoso que Rias, e incluso hablaba como si fuese mayor.
Shirone asintió a Naruto, que le acarició la cabeza un poco antes de irse junto a Ravel y Kuroka de la sala, que se despidió por última vez de Shirone.
Aunque no iba a ser la última vez que se verían.
……
Dos años después.
Naruto, junto a Lord Phoenix, estaba caminando por los pasillos del Laboratorio de Ajuka.
El lugar tenía un aura escalofriante, pero no afectaba a ninguno de los dos diablos.
Naruto estaba orgulloso de como estaba creciendo. Ya era uno de los diablos jóvenes más altos, solo detrás de Sairaorg. Su cabello rubio estaba siendo recortado para no tenerlo muy largo ni muy corto, y sus ojos azules brillaban cual zafiro.
"Bienvenidos".
La voz de Ajuka resonó en el lugar cuando ambos llegaron a una puerta y la abrieron, viendo al Maou Beelzebub terminar de arreglar unos detalles en una máquina.
Naruto miró con curiosidad todo el lugar. Había una biblioteca llena de libros, una estantería llena de objetos raros de distintos materiales, una pequeña Armería, entre otras cosas.
Posó sus ojos en Ajuka, que estaba usando solamente unos pantalones de jean negros, botas negras y una camisa blanca arremangada en los antebrazos y con el cuello abierto.
Una vestimenta más casual, podía decir Naruto. Había visto como el mismo Sirzechs vestía más como un noble en ocasiones, y otras más similares a un traje y una armadura.
Serafall, bueno… Usaba su traje de chica mágica, y Falbium no sabía. Pocas veces se acordaba de la existencia del calvo dormilón.
"Supongo que has venido por tus Evil Pieces".
Naruto asintió, y Ajuka le hizo un ademán para que lo siga, al igual que Lord Phoenix.
Caminaron hasta una extraña máquina, que tenía una esfera translúcida del tamaño de una pelota de fútbol. La misma máquina tenía unos extraños símbolos huecos, y terminaba en una salida rectangular de 1 metro x 1 metro.
"Pon tu mano en esa esfera y libera suficiente energía como para que la llene por completo".
Naruto hizo caso a la petición de Ajuka y posó su mano en dicha esfera, antes de empezar a liberar energía poco a poco.
La misma empezó a cambiar de color a un color dorado, mezclado con un color similar al del fuego con un tinte oscuro.
Cuando la esfera se llenó del poder de Naruto, Ajuka sintió la crudeza y densidad del mismo. Se sentía incluso en el ambiente.
Miró de reojo a Naruto, que veía con una ceja alzada la máquina mientras hacía ruidos extraños, y los símbolos extraños brillaban del mismo color que el poder de Naruto puesto en la esfera.
'No he descubierto nada porque no he tenido tiempo, pero… ¿Acaso eres tú el mocoso al que su posible existencia causa temor a Zekram?'
El Gran Rey Bael les había pedido a Sirzechs y a el investigar sobre Naruto, su nacimiento y demás, puesto que el no encontró nada.
Quería mantenerlo vigilado, pero no había encontrado nada.
Lo único que tenían era su fecha de nacimiento, y era, curiosamente, la misma del día que el Inframundo entero tuvo pánico.
Sin embargo, nada que hayan investigado conectó ambos puntos para decir que Naruto era la llamada "Segunda Venida de Lucifer".
'Joder… Eso suena raro'.
Ajuka salió de sus pensamientos cuando miró como salió una caja de ajedrez de un tamaño levemente mayor al de las demás. La abrió y, antes que pase un segundo, la cerró repentinamente, antes de poner una mirada llena de seriedad.
Miró a Lord Phoenix y habló.
"Necesito hablar a solas con Naruto. Espérelo afuera de mi laboratorio, por favor".
Aunque curioso y serio por eso, Lord Phoenix no dijo nada y se retiró, dejando solos a Naruto y Ajuka, que se vieron con seriedad pura.
Una vez Ajuka sintió que Lord Phoenix salió, abrió la caja y se la mostró a Naruto, que miró con sorpresa pura las piezas.
Estaba todas las piezas ahí. Una reina, dos alfiles, dos torres, dos caballeros y ocho peones.
Solo había dos detalles.
Todas las piezas estaban mutadas, y había una pieza extra.
La pieza prohibida.
El Rey.
……
Buenas.
Es hora de empezar a armar la nobleza. Ya tengo algunas piezas, pero tengo que llenar los otros espacios.
Voy a pedir que me digan a quién les gustaría que ponga en la nobleza de Naruto, que sea poderoso o poderosa. No importa si es hombre o mujer, aunque un equilibrio entre ambos es bueno.
También, como creen que podrían unirse bajo el ala de Naruto.
Recuerden: NO hay harem, lo que si puede pasar es que Naruto tenga hijos antes de ponerse de novio o casarse.
Es lo único que permito.
Reina: Ravel.
Es la mujer en la que Naruto más confía, y está entrenando desde niña junto a Naruto. Será más poderosa que en Canon.
Para los Obispos o alfiles, les voy a pedir personajes mágicos, osea, personajes versados en la magia. Ya saben, sanadores, hechiceros, tal vez nigromantes, etc.
Obispo/Alfil 1:
Obispo/Alfil 2:
Para torre, lo ideal serían combatientes cuerpo a cuerpo.
Torre 1:
Torre 2:
Para los puestos de Caballero, personajes que manejen espadas, katanas, lanzas, o armas así.
Caballero 1:
Caballero 2:
Para los peones, ya tengo una decidida, por un pana mío.
Aquí no importan sus cualidades, ya que en este puesto pueden promoverse a los otros y obtener ventajas.
Peón 1: ???? (Ya decidida.)
Peón 2:
Peón 3:
Peón 4:
Peón 5:
Peón 6:
Peón 7:
Peón 8:
Con esto, me despido.
Si colaboran, estaré muy agradecido.
Cuídense, tomen agua, entrenen y aprendan seducción.
Hasta luego.
...
