Arco de Reclutamiento III.

…...

Naruto miró a la mujer con ambas cejas alzadas, como si le estuviese mintiendo.

Merlín pareció notar eso.

"Tenía entendido que Merlín era un viejo mago, no una mujer exhibicionista".

La pelinegra suspiró, viendo como Naruto tomaba distancia de ella para usar un hechizo mágico y vestir a Stelle con su típica ropa de siempre.

Merlín le hizo un ademán a Naruto y ambos empezaron a caminar fuera de la habitación, con Naruto alerta a cualquier movimiento que pueda hacer la maga.

Le parecía tonto desconfiar de quien los había ayudado, pero ella quería algo de el a cambio, ayudarlo.

Eso no iba a ser gratis para nada.

"Siempre fui una mujer. Si piensas el porque no he muerto, bueno… Detuve mi envejecimiento por una razón, y esa misma razón fue la que me llevó a ti, pequeño Super Demonio".

Los ojos de Naruto tuvieron un brillo rojo antes de mirar a Merlín con seriedad.

La maga siguió caminando mientras entraba a una habitación, en la que estaba recostado Toji, totalmente dormido, como si no hubiese pegado ojo en días.

"Te dije que quería ayudarte, y si alguien como tú, con la cantidad excesiva de energía demoníaca que tienes, anda paseando por el mundo sin importarle el molestar a otros panteones, es porque buscas algo".

Naruto miró a la mujer con ambas cejas alzadas, como si le estuviese mintiendo.


El descanso era importante incluso para alguien como los de su raza, a menos que seas lo bastante fuerte de la cabeza como para no tener alucinaciones a los tres días despierto.

"Solo quiero conocer el mundo. Estar encerrado en el Inframundo es un asco, más cuando la posibilidad de una guerra entre las Tres Facciones está a solo un mal movimiento de uno o el otro".

Merlin asintió serenamente, mientras veía como Naruto buscaba con sus ojos algún daño en el cuerpo de Toji, pero no había nada.

Incluso la quemadura de tercer grado, que debía ser imborrable a no ser que se use magia curativa o lágrimas de Fénix, o se tenga regeneración.

"Un Phoenix y Bael… Llevo viva mucho tiempo y nunca vi tal mezcla, menos aún que sea un Súper Demonio. También siento tu poder en estos dos reencarnados, puedo suponer que ambos son piezas mutadas".

"Sabes mucho, señorita Merlín. Me atrevo a decir que sabe de más…"

Las palabras de Naruto eran una clara amenaza.

No entendía como era posible que ella sepa todo, cuando nadie de otro panteón, más allá de los diablos y los altos mandos del Panteón Bíblico (Por variadas razones), sabían de las Evil Piece mutadas.

"¿Cómo la pieza del Rey fundida en tu alma? Los he analizado mientras curaba a tu peón y tu torre. Debo admitir que estoy sorprendida, pero no tanto. Lo único que ha hecho el Maou Beelzebub es hacerte tan poderoso como lo sería un heredero digno del Lucifer Original".

Naruto frunció el ceño. No había sentido nada que indique que su alma fue visada, y eso lo habría despertado al instante.

No debía subestimar a la maga a su lado.

"Espera, ¿Conociste al verdadero Lucifer?"

La pregunta que Naruto quería hacer era, de hecho, cuantos años tenía la mujer.

Pero esa pregunta no se le hace a una dama.

"Tengo más de 3000 años. He visto el final de la Guerra Santa, la Gran Guerra griega, y demás sucesos importantes. De hecho, iba a ayudar a Hitler a ganar la Segunda Guerra Mundial, pero-"

"Seamos directos, mujer. ¿Por qué querrías ayudarme?"

Merlín sonrió.

Iba a hablar de algunas cosas interesantes de su vida, pero había prioridades que debía atender.

"¿Cuál es tu motivo para vivir?"

Esa pregunta tomó a Naruto por sorpresa. Guardó silencio unos segundos, meditando una respuesta a eso.

Luego de la muerte de su madre, había perdido su motivación para vivir, el protegerla de todos los males que los acechen.

Sin embargo, no pudo protegerla por irse a pasear solo por la zona, y eso le afectó mucho al principio. Solo la ayuda de su padre, Layla, Ravel y Ruval evitó que tenga traumas hasta ahora.

Destruir sus fibras musculares a diario era su mayor escape de esos pensamientos.

El motivo de su viaje era ganar experiencia y formar su nobleza.

Pero ese no era su motivo para vivir.

No… El quería más.

"Quiero poder…"

Merlín alzó una fina ceja, viendo con curiosidad al rubio.

Esperaba un discurso motivacional, lleno de clichés que vió en esos dibujos creados por los humanos del Panteón Sintoísta, donde hablaría de proteger su gente preciosa o ser un gobernante de algo. Tal vez el deseo de un harem o algo así.

Aunque era una motivación normal entre lo sobrenatural, había una diferencia entre los que creían y los que estaban seguros.

Podía sentir la seguridad en el. En su lenguaje corporal, en su forma de hablar, su postura, sus ojos, el latido de su corazón e incluso su Energía interior.

"Seré una pieza tuya si me dejas estudiar, analizar y experimentar contigo. Mis conocimientos solo lo tienen dioses como Toth, Atenea y Odin, y dudo que ellos te ayuden por el precio que te estoy dando".

Naruto la miró con verdadera sorpresa.

Su mundo se detuvo cuando se encerró en su mente para pensar.

¿Estudiar, analizar y experimentar con el?

Eso era raro, demasiado. Un precio tan alto como bajo. Y, sin embargo, sabía que Merlín tenía secretos del mundo que el no obtendría sin hacerse sirviente de algún Dios, o el conejillo de indias.

"Desconfío de esta mujer… De hecho, desconfío de todas las mujeres. Tu lado más pajarraco sabe que lo único malo de los senos es que vienen pegados a una mentirosa".

Naruto tuvo que contener las ganas de suspirar. La voz de la representación espiritual de su poder se había dividido en dos al poco tiempo que la Pieza del Rey se vinculó y fusionó con su alma.

Por un lado, tenía su representación más relacionada a su lado paterno, con un Ave Fénix de cuerpo dorado y alas escarlata, tal y como se transformó para pelear con Toji.

Al otro lado… Aún no lo había conocido.

Sin embargo, había una clara diferencia entre los dos.

Uno era más estúpido, bromista y poco serio, a no ser que esté al borde de la muerte. El otro, el relacionado al Fénix, era más tranquilo, sabio, enfocado y consejero.

Aunque era raro tener a dos monstruos tan distintos e iguales metidos en la cabeza, incluso si no era algo externo, sino más bien una extensión de el mismo.

"Tiene un punto. Sin embargo, aún estamos lejos de nuestro punto... Vigoroso. Hay conocimientos que no obtendremos incluso si nos hacemos sirvientes de algún cabeza de Icor. Y aunque es probable que Merlín oculte cosas, tendrías una Obispo poderosa a tu lado, y multifuncional".

"Hm. Puede que no lo sientas, pero su energía mágica es apenas superior a la tuya. Si un Obispo mutado no funciona, siempre tienes otro, aunque es un puesto menos, ese cuerpo suyo ya es-"

Naruto volvió a la realidad, solo habiendo pasado unos segundos que se puso a pensar. Miró a Merlín y sacó de un círculo mágico un Alfil mutado, algo que hizo sonreír a la mujer.

El rubio, sin embargo, habló antes de moverse. Lo único que movió fue su cabeza para ver a Merlín fijamente, con sus ojos azules clavados en los faroles dorados de la maga.

"Te acepto esto porque nos beneficia a ambos. Te dejaré investigar todo lo que quieras conmigo, y a cambio serás mi Obispo, y darás conocimiento y entrenamiento a mi y a todos en mi nobleza".

Merlín se encogió de hombros y asintió. Era algo injusto, pero lo justo era solo una creencia de los estúpidos.

Tendría la oportunidad de analizar a fondo a un Súper Demonio desde joven, e incluso lo ayudaría a crecer junto a su grupo.

"Siempre he dicho que la inmortalidad no es un don si no tienes a nadie a tu lado. Aunque busco poder, tampoco quiero formar un grupo lleno de gente disfuncional. Stelle tiene sus problemas, Toji debe tenerlos, mi reina y mi otro peón también. Yo los tengo de igual forma, pero los supero al enfrentarlos".

Naruto no iba a mencionar la parte de que había visto la nobleza de la prima de su mejor amigo, Sairaorg, y su reina ya tenía bastantes problemas con su propia sangre, sumado a Shirone que solo afrontaba la distancia con su hermana mayor.

Después, su nuevo caballero estaba tan emo y vengativo que era mejor no decirle nada, de momento.

Y no veía que ella fuese a ayudarlos en el corto plazo.

Naruto no quería eso en su nobleza. No quería un grupo funcional entre ellos, entre compañeros, y que a la hora de la pelea no den todo de sí por un trauma.

"Has vivido mucho más que nosotros, y seguro has tenido tus problemas o traumas. Tal vez, cuando estemos todos en confianza con el otro, podamos hablar más sabiamente".

Merlín tuvo un brillo en sus ojos.

Estaba viendo claramente el aura alrededor de Naruto. Un aura dorada llena de confianza, seguridad, y tranquilidad.

Recordó vagamente la historia de los Fénix, que al renacer y emprender vuelo, lo hacen con más sabiduría, con más fuerza y balance.

Tenía frente a un Fénix a nada de encontrar su renacimiento, que solo buscaba más antes de llegar a la resiliencia.

Una sonrisa se formó en el rostro de Merlín, que dio una leve reverencia a Naruto, antes de volver a verlo a los ojos con un nuevo brillo.

"Tenemos un trato, Lord Naruto".

Naruto solo hizo un ademán con su mano, descartando momentáneamente el "Lord" de su nombre.

No estaba acostumbrado a ese trato.

La pieza mutada de Alfil flotó hasta el pecho de Merlín, que oyó atentamente el cántico en Latín de Naruto y sonrió, antes que la pieza se funda en su cuerpo y alma.

La maga usó su propia magia para aceptar la pieza, en caso de que el rubio necesite otra.

Sería un gasto innecesario que ella podía evitar.

Naruto agachó la cabeza a tiempo para esquivar un golpe de un bate, antes de atrapar el brazo de su atacante y suspirar.

"Tengo frío. ¿Por qué me dejaste?"

Naruto puso una expresión estoica, antes de darle un capirotazo en la frente a Stelle, que dio un corto grito antes de agarrarse la frente y mirar a Naruto con molestia.

"Gracias por querer vengarme, Stelle, y lamento que hayas terminado como terminaste".

La peligris tropezó con el aíre, pero se recompuso rápidamente para ver a Naruto muy confundida.

Flores parecieron salir alrededor de ella, que giró la cabeza y miró a otro lado, intentando esconder que se había sonrojado un poco.

Nunca le habían hablado de forma tan sincera y con ese agradecimiento, menos aún el rubio que era su líder.

"Bueno… Ese era mi trabajo, después de todo. Supongo que lo hice bien".

Naruto estiró su mano y acarició el cabello de Stelle, que se relajó profundamente bajo su toque.

Merlín sonrió levemente, sintiendo las emociones de la niña calmarse del orgullo y el nerviosismo, a la tranquilidad y felicidad.

"Lo has hecho perfecto. Has crecido mucho, Stelle. Estoy orgulloso de ti".

El rubio la atrajo a un abrazo que ella correspondió, dejando su orgullo y su carácter fuerte de lado por un momento.

Había pasado tres días sintiendo solo deseos de matar y venganza, sin sentir la tranquilidad y la felicidad que le brindaba la presencia de su Rey.

Había despertado primero, y aunque le pareció raro estar en ropa interior, ya que recordaba casi toda su ropa destruida y su ropa interna a duras penas en su lugar, siguió durmiendo sobre Naruto.

Naruto rompió el abrazo, y Stelle inmediatamente invocó en partículas su bate por segunda vez, antes de apuntar a la mujer maga, que se mantuvo tranquila.

El rubio miró de reojo como Toji despertaba, con una mirada molesta hacía el.

"¿Quién eres tu, tetona?"

"Oye, mocoso, más vale que me des mi dinero".

Naruto sintió que estaba formando un grupo extremadamente raro y problemático.

Y eso no le molestaba en lo absoluto.

...