"I hate them!: ¿Nueva vida y forma de pensar las cosas? ¡Eso es imposible de asimilar tan pronto!"

~~ Previamente...~~

— Me arrepiento tanto, tanto... Te aguanté tanto, para nada. ¿Por qué, Shadow? ¿Por qué mierdas jugaste conmigo? —aferrándose a una almohada.

Cerraba mis ojos, la música que resonaba entre los audífonos me calmaban más de lo que quise... Me hacía sentir que todo era como si estuviese durmiendo. Perdida entre sueños de una pesadilla, la que no puedo escapar por ser la mismísima realidad.

Eso a lo que me refiero como "pesadillas", más bien... A partir de ahora, son crudos recuerdos.

Recuerdos que me hieren...

~~ Al día siguiente...~~

Otro día ha comenzado, Aurora daba vueltas por encima de la cama, no podía despertar aún. A parte del agradable clima, ella continuaba sumergida en su sueño. Ella sentía unas acaricias en su frente y mejillas, por un segundo ella suspira inconsciente.

— Todavía es muy temprano, Shadow.

El movimiento seguía presente, unos susurros que pronuncian su nombre no paraban. Con un pesadez en sus ojos, ella iba despertando con levedad al escuchar algo, no dando importancia a la primera; pero al sentir que alguien la tocó y sacude con más brusquedad, es que abre sus ojos por completo.

— ¡Aurora, despierta! Wakey, wakey! —grita el menor de sus hermanos.— Wake up, come on! Es hora de la mudanza.

La susodicha despertó de golpe, con una gran capa de sudor por encima de su piel. Se estaba ahogando repentinamente, reacciona con un golpe entre frentes con su hermano Flash. Mientras recupera el aliento y soportar el dolor de su cabeza, vio delante suyo a sus hermanos, un tanto asustados.

— ¿F-Flash? ¿Spazz? —titubeó, tallando su ojo.— Chicos, ¿qué hacen en mi habitación?

— Rory, ¿estás bien? —Spazz tocó el hombro.

— ¿Si "estoy bien"?

— Parecía que no ibas a despertar, nos tenías preocupados. —dijo Flash, mostrando un calendario.— Llevas 8 meses dormida.

— ¡¿QUÉ!? ¡¿"OCHO MESES"!? —el pelaje de la eriza se esponja, repitiendo alarmada lo último.

— ¡Ja, ja, ja! ¡Caíste Rory, te la creíste! —reía el cerúleo.— Qué tonta, seguimos en abril.

— ¡Aaaaah, maldito! —Aurora brinca sobre su hermano.— ¡Flash, eres un idiota! ¡Ahora sí yo te mato!

— ¡Spazz, ayúdame! ¡Sálvame! —cayendo de la cama.

— Te metes con el toro, te tocan los cuernos... —el otro cobalto cruzó de brazos.— Lo importante es que ya está despierta.

Aurora suelta a Flash luego de un golpe en la cabeza, veía como sus hermanos tenían una pequeña pelea verbal y soltando uno que otro puñetazo leve entre sus rostros con risas, notando sus pertenencias no se encuentran en ningún lado.

— ¡¿QUÉ?! ¡¿ME HAN ROBADO!? —su cabellera se esponjó por el miedo.— ¡Ay no chic, no me salgan con otro chiste!

— No, Rory. Tranquilízate, no es ninguna broma más de éste tonto. —el cobalto mayor señaló con su dedo índice izquierdo a su gemelo.— Flash y yo te estuvimos esperando afuera, nos pusimos a empacar tus cosas mientras dormías para ahorrar tiempo en esperar.

— Ow, chicos. No necesitaban hacer eso. —Aurora suspira de alivio.— Igual, gracias. No debieron molestarse tanto por mí.

— No fue ninguna, ahora nos debes un favor.

— Je, muy gracioso... ¡¿Éh?! —saltó de su cama, luego de darse cuenta de algo.— ¡¿Cómo de atreven a ver y tocar mis cosas?! ¡Son unos metiches!

— Tranquila Rory, no somos de juzgarte. Descuida, yo fui el que revisó antes. —le susurra, Spazz guiñando un ojo.— Tu secretillo, tu sucio secreto está seguro conmigo. Por suerte llegué antes que Flash.

— ¿Qué diablos...?

Aurora pasa saliva con pesadez por su garganta, sudando frío. Gracias para ella que Spazz se aseguró, recuerda que entre sus pertenencias, algo "peculiar" se ocultaba que una de sus amigas había dejado semanas atrás en una pijamada.

— ¿Lo dices por esta cosa, Aurora? —Flash mostró un sostén verdoso de su hermana.— Esta camisa se te encogió en la lavadora, creo.

— ¡Flash, suelta eso! —se lo arrebató apenada.

— Y eso que no lo viste cuando se los puso en la cabeza... —añadió aguantando la risa Spazz.

— ¡F-Flash! —molesta le dio un zape al menor entre los tres.

— ¡Ouchy! —sobando el chichón.— ¡Pégale a Spazz también porque se puso uno!

— ¡¿Qué Spazz que...?! —su rostro hervía.

— ¡Me ganó la curiosidad! —su rostro hervía.— ¡Perdóname, Rory!

— ¡¡¡SON UNOS MALDITOS PERVERTIDOS!!! ¡Están muertos, se los juro! —cogiendo varias cosas y tirándolos sobre los gemelos.— ¡¡¡LOS VOY A MATAR, CHICOS!!!

— ¡¡¡RORY, NOOOOOOOOOOOOO!!

Huyendo ambos abrazados y asustados, aunque también entre pequeñas risas. Llegan a la parte baja de su casa, Aurora alcanza a sus hermanos luego de brincos por doquier, se percata de un coche estacionado en el pavimento cerca de su entrada. Un par de pitidos suenan, Aurora trata de ver quién es.

— ¡Tiempo fuera! Ya dejemos el juego para otro rato, ¿si? —Spazz se levanta y se lleva en brazos dos de las maletas.

— ¿Por qué?

— Papá nos está esperando, dijo que si nos dábamos prisa nos compraría algunos helados. —Flash comenta, saboreando en su imaginación.— También que podríamos elegir lo que comeremos ésta semana, ¡quiero pollo frito para cenar!

— ¿Qué? Ése maldito... —la rosada frunce el ceño, arañando sus prendas.— Maldito infeliz, ¿acaso no le da vergüenza? Después de todo lo que nos hizo, se atreve a venir a esta casa otra vez...

— Y por eso mismo sabía que si él entraba, te le ibas a lanzar encima. —Spazz murmura.

— ¡Oh, vamos Spazz! ¿Es en serio? ¿¡Lo vas a perdonar?! —exclama señalando hacia el exterior, muy molesta.— No puedo creerlo, él merece nuestro odio y rechazo por más intente justificarse.

— Aurora...

— ¡Y justificarse, mis ovarios! Nada excusa lo que nos hizo, lo que le hizo a mamá. —lágrimas brotan, suspirando con cansancio.— No es justo, ¿cómo quieres que esté como si nada junto a él? Tú no lo entiendes, como a ti no te usaron en su sucio juego.

— Aurora, también estoy enojado por lo que hizo y lo comprendo, no soy partidario de él. —el erizo de en medio le da un pequeño abrazo.

— Spazz, lo siento... —sonríe cabizbaja, corresponde con dulzura el abrazo de su hermano.

— Claro que me duele, duele también ver sufrir a quienes amo. No eres la única que está sintiéndose incómoda por estos cambios, sólo será por un tiempo hasta que mamá despierte y se recupere. —limpia sus lágrimas con su mano, dando una pequeña sonrisa para levantar sus ánimos.— Solamente hay que tener algo de esperanza en que sea así, además de que a nosotros no nos debemos meter mucho en los temas de nuestros padres.

Un pequeño y necesario abrazo, Aurora se siente un poco mejor al saber que no era la única que se sentía mal en estos momentos. Con esas mismas palabras, se aparta de él y se dirige hacia su habitación de nuevo con unas prendas.

— Gracias Spazz, cuando podamos, volveremos a estar aquí.

~~ Después...~~

Aurora luego de cambiar de ropa, junto a sus hermanos estaban en el auto con Sonic.

El viaje sería largo y una ligera llovizna les hace compañia, el padre de los tres jóvenes guardaba silencio. Sonic prefería no comentar nada, aunque por dentro se estaba muriendo de los escalofríos por la continúa mirada asesina de la mayor. La pelirosa estaba muy indignada, sólo se limitaba a ver por la ventana de vez en cuando, cruzada de brazos y oyendo música con sus audífonos. Los gemelos jugaban con algunas figuras que traían a la mano.

— Oigan, chicos... —Sonic quiso romper el hielo.— ¿Quieren ir a comer algo? Digo, podríamos llevar algo para el camino.

— ¡Si, eso es genial! Recuerda que prometiste comprarnos helado. —Flash golpetea el asiento trasero.— ¡Oye, lo sabía! ¡Papá, lo olvidaste! ¡Helado, helado!

— N-No lo hice, claro que lo recuerdo. Sólo quise asegurarme de que tú no lo hicieras. —ríe un tanto nervioso.— Queda cerca de unas cuadras la nueva Emerald Place, podríamos ir allí en el autoservicio.

— ¡Yey! Siempre quise ir ahí. —sonrió Spazz.

— ¡Compremos pollo frito!

Aurora había apagado sus audífonos, fingiendo no oír nada. Odiaba el falso ambiente familiar, la actitud de "todo está bien, aquí no ha pasado nada" la hartaba.

— No creas que con comida nos vas a ganar el perdón. —la eriza color rosa escupió.

— ¿Éh?

— Oíste bien, sé lo que tramas. Crees que usando la fachada de "papá buena onda" nos harás perdonarte el hecho de que nos abandonaste, le pusiste el cuerno a NUESTRA madre y te robaste a MI novio. —restrega la verdad.

— Aurora, yo no estoy haciendo nada de eso. Yo realmente los aprecio y sé que todo esto les ha hecho sentir mal por estos enormes cambios; pero les juro, estoy consiente de que soy culpable de todo este caos en sus vidas y estoy dispuesto a lo que sea, no que olvidemos y finjamos, sino aceptar que lo que pasó ya pasó. —Sonic trataba de buscar palabras precisas, callando.

— Excusas baratas, de un poco hombre. —los ojos de Aurora quedaron en blanco.

— Aurora, no son excusas. Te estoy hablando con honestidad y con mi corazón abierto. —el erizo voltea su cabeza, sus ojos brillan mirando a la rosada.— Trataré de compensarlo de cualquier modo, ya lo verán. Quiero estar en la vida de ustedes todavía.

— No papá, puedes darnos todos los regalitos y consentirlos todo lo que quieras, todo será en vano. No, no nos vas a hacer simpatizar contigo, no se nos va a olvidar lo basura y poco hombre que eres. —con firmeza decía, una mirada de frialdad invadía a la joven Rose.

— Aurora, eso hasta a mí me hace sentir mal... —Spazz dice.— Por favor, sólo haces que las cosas se sientan más mal.

— No, déjala. Tiene su derecho de expresarse... —Sonic contesta, forzando una sonrisa.

— Bueno, ya que tú lo dices... Te voy a ser honesta y breve. —la ojiverde añade, entrelaza sus manos y sonriendo.— Habría sido mejor que el que estuviera internado en el hospital al borde entre la vida y la muerte fueras tú, no mi pobre madre. Que horrible situación, en verdad eres patético, preferiría que estuvieras muerto a que resultaras siendo un homosexual más del montón que se cogía a mi novio.

Esas palabras parecían cuchillos, directamente se clavaron en el corazón lastimado y la mente de Sonic. El auto se detuvo cerca del estacionamiento, el héroe velocista no pudo contenerse más, necesitaba un momento para procesar lo que había salido de los labios de su hija. Apretaba y hundió su rostro en el volante, sus lágrimas se escapaban por montón por ese desprecio y rechazo de su hija consentida hacia él. Spazz toca la espalda del mayor, tratando de calmar la situación; mientras que Aurora no se arrepentía en lo absoluto, en verdad disfrutó decir aquello y una maliciosa sonrisa invadía su rostro, preocupando a Flash.

— Papá, no lo dijo en serio...

— No Spazz, no te hagas el pendejo. No seas un hipócrita conmigo ni con él. —Aurora farfulla.— Él me dijo que estaba bien que lo dijera, así que se debe de aguantar y eso que fui muy amable.

Intercambian miradas, el segundo erizo cobalto estaba aterrado por esa actitud de su hermana mayor. Incrédulo, se sentía impotente por el temor a decir algo indebido...

"¿Dónde había quedado esa eriza dulce y de corazón bondadoso?"

— Papá, ¿puedo hacerte una pregunta?

Flash recibió todas las miradas, el menor trae una bolsa de su hermana entre sus piernas. Sonic se limpia las lágrimas con su antebrazo, girando su cabeza y sonriendo ligeramente, le costaba; pero hizo esfuerzo de no molestar su debilidad.

— Claro que puedes, Monty. —sonrió afable a través del espejo de la parte de arriba del interior del auto.

— ¿Qué es esta cosa? ¿Para qué es? —el pelicerúleo sacó un "extraño" objeto en forma fálica del bolso.

Sonic al ver con mejor atención golpea de manera bruzca el volante, recibiendo algunos gritos de queja de otros conductores por el ruido del claxon. El mayor y Aurora casi se les cae la boca por ver el consolador que Flash traía entre manos, ambos se intercambiaban miradas. Sus rostros se ponen de un intenso color rojo, no sabían qué excusa inventarse ante el menor entre los cuatro presentes.

— ¿En dónde encontraste eso, hijo? —habló de la manera más calmada posible.

— En el cuarto de Aurora, papá. Vi como Spazz lo ocultaba en una bolsa detrás de uno de los sillones. —golpea al susodicho con el "sable de goma".

— ¡Hey, fíjate! ¡Aleja esa cosa de mí! —se quejó el más peludo sobando su cabeza.— Por eso mismo lo escondí, eres un metiche. No sabes respetar la privacidad de otros.

— ¡Vaya, es como un sable de "Star Wars"! —sus ojos centelleaban.— ¡Rory! ¿Me lo regalas? Anda, no seas mala. A ti ni siquiera de gusta esa franquicia.

Aurora casi suelta una carcajada y a la vez aguantar el tragar su propia saliva, Sonic la veía de reojo algo molesto y a la vez muy sorprendido, no pensaba que su hija usara ese tipo de cosas a tan temprana edad. Aunque tampoco se sentía con el derecho a juzgar o pedir explicaciones, no en esos momentos.

— Regresa eso a su lugar, Flash... —dijo serio, sin dejar de ver hacia adelante.

— ¡Pero papá! ¡No es justo! —chilló.

— Flash, por favor. Dáselo a tu hermana.

— ¿Por qué Aurora puede tenerlo y yo no?

— Flash, eres muy chico para entenderlo.

— ¡Los sables de luz son cosas de para los niños, niños masculinos como yo! —éste insistió.

— Flash, te doy 50 rings a ti y a Spazz si fingen que jamás vieron eso. —ofreciendo unos billetes.

— ¿Ver qué cosa, papá?

Entre eso, con gran disimulo, Spazz le arrebató el "juguete" a su hermano para dándole rápidamente a Aurora el dildo. La cual estaba toda en shock, lo oculta en el suéter que se había puesto. Su rostro estaba tan ruborizado, quería esconderse también entre sus hombros.

— ¡Sí! ¿De qué hablabas, papá? —el color celeste cínicamente preguntó confundido.

— Exactamente... —el velocista le da otros billetes al de enmedio.— Baja por favor, compra lo que quieran.

— ¿No vas a bajar?

— No, no me siento bien. Vaya ustedes, compren lo que quieran.

— ¡Genial! ¡Helados de compensación! —Flash baja, llegando al lado de la otra puerta.— Aurora, ¿vienes?

Aurora sólo se hundió de hombros y negó con su cabeza, estaba tan avergonzada por lo que acababa de pasar. Nunca pensó que algo así tuviera que suceder.

— Si hay tamales te traeré unos de dulce.

— G-Gracias... —susurra con sus mejillas infladas.

El silencio parecía tenso tras irse los gemelos al restaurante, quedando a solas Sonic y Aurora viéndose a través del retrovisor. El mayor no soporta la tensión y su mirada sin vida, decide bajar un poco del vehículo para despejar su mente mientras espera.

Saca una cajetilla y prende un cigarrillo, inhalando y exhalando aquel fétido humo y perdiendo su mirada y pensamientos hacia el cielo. Arquea su espalda, extrañaba esa sensación de liberación; sin embargo, un fuerte dolor de cabeza vuelve a invadirlo, algo lo tumbó al suelo, no tuvo tiempo de reaccionar y cayó en el lodo que había a sus rodillas.

— ¡Agh! ¿Pero qué...? —se queja, tocando la parte en donde sentía el ardor.

Viendo hacia arriba, observa aturdido a Aurora que traía el bat de béisbol de Flash en mano, jadeando y llena de ira. Trata de golpearlo una vez más, esta vez logrando esquivar su ataque.

— ¡Aurora, tranquilízate!

— ¡Aurora, nada! ¡Anda, sé un hombre! Voy a luchar por el corazón de Shadow, aún si se trata de ti, no me voy a rendir fácilmente en perder lo que es mío. —extiende su brazo.— No me importa que seas mi padre, tú sabías muy bien que él es mi novio y aún así te atreviste a echarle el ojo encima.

— ¡Hija, no hagas esto...! Por favor, baja el bate y cálmate. —da pasos lentos, acercándose poco.— ¡Rory, cariño! No necesitas llegar a estos extremos. Por favor, recapacita.

— ¡No, no! ¡Tú eres el que debe de recapacitar! ¿Por qué? —dando golpes al aire.— ¿Por qué decidiste arruinar nuestras vidas con tus preferencias egoístas? ¿Acaso no pensaste en cómo nos íbamos a sentir?

— Aurora...

— ¡Eres un monstruo egoísta e hipócrita! ¡Me dabas muchas excusas para alejarme de ese erizo y tú muy en el fondo lo querías! ¡Tú hiciste que el amor de mi vida me traicionara!

Sonic baja la guardia apenas logra quitarle el bate a Aurora, aunque ésta no se queda atrás y decide echarse encima de su padre. Sonic intenta quitársela, Aurora se aferrra a él a base de rasguñar su rostro y partes del cuerpo, dando uno que otro golpe a su propio padre mientras las lágrimas le salían por el inmenso dolor de la traición del hombre que le había dado la vida. Daban vueltas sobre el charco, no le importaba ensuciarse por el coraje del momento. La pelirosada muerde el cuello del cobalto, él por esa agresión tuvo un movimiento involuntario, su rodilla golpeó el estómago de su hija que jadeó.

— ¿Por qué lo hiciste, papá? ¿Por qué debiste enamorarte de Shadow? —rompiendo el llanto.— Habiendo tantos hombres en el mundo, ¿por qué amas al mío? No lo entiendo, si se supone que lo odiabas...

Sonic al ver que se cansa y deja de mover, aprovecha para tomar ventaja y acorralarla en el suelo, sus manos sostienen sus muñecas, sus piernas se entrelazan a las de ella para evitar su pataleos.

— ¡¡¡MALDITO, DÉJAME!!! ¡Te odio, papá! ¡Te odio tanto! —escupe a uno de los ojos de su padre.

— No señorita, no te voy a soltar hasta que te calmes.

— ¡Papá, mira! Nos dieron una cubeta de pollo gratis por habernos puesto a rapear... —el ojiverde llega con orgullo, se impacta al ver la escena.— ¡Papá, Aurora! ¿¡Qué está pasando aquí?!

— ¡Chicos, ¿qué ha pasado?! ¿Y ese ojo morado, papá?

— ¡Auxilio, me quiere golpear! —Aurora pide ayuda a sus hermanos.

— No chicos, no pasa nada. Sólo me golpeé con la pared y nos caímos aquí, jejeje. —Sonic miente.— Ya, vayamos a casa para bañarme y cambiarnos.

Flash y Spazz comprenden lo que sucedió en verdad, guardan las cosas y toman a Aurora para subir de nuevo al auto rápido antes de que alguien los viera. El infernal el viaje hacia lo desconocido continuaba, Aurora se encontraba hecha una furia y sus hermanos la sujetaban para no volver a intentar algo en contra de su padre

— ( ... ) —

Después de un rato en otro silencioso camino a la nueva casa, Sonic estaba demasiado pensativo sobre lo sucedido pasado con Aurora. Quería mantener las mentes de sus hijos tranquilas; pero al parecer ahora sólo debe preocuparse y temer que Aurora sea un caso pérdido, pensaba por descubrir que aparentemente ella era la propietaria de ese juguete sexual y ahora con ese arranque de ira, la poseyó como para ponerle una mano encima y le asustaba lo que ella haría al llegar a la casa.

Por el momento no iba a tocar el tema, detuvo el automóvil a un ritmo lento sin mover ningún músculo, Spazz y Flash fueron los primeros en bajar con prisa del auto hacia su "nuevo hogar", la ojiverde veía con desprecio al exterior y a Sonic de espaldas, que éste todavía estaba en el asiento del piloto sin hacer algún comentario o gesto.

— ¡Genial! Es enorme. —dijo con los ojos centellados Flash.

— Pero ayer estábamos aquí, Flash. —dando un codazo suave en el pecho de su hermano mellizo.

— Lo sé, igual sigue siendo genial la casa nueva de papá.

— ¡El último en entrar es un huevo podrido! —veloz exclamaba huyendo.

— ¡Ey, tramposo!

El par de cobaltos se fueron casi volando a la habitación que su padre les había ofrecido el día anterior, luego de que, éste les diera el dinero extra prometido. La casa era muy amplia y de 3 pisos, la rosada quedó perpetua al mirar la vivienda que su padre y ex-novio habían comprado, su curiosidad se encendía.

— Apenas te fuiste un día y conseguiste una casa lejos tan pronto, ¿cómo lo hiciste?

— Aurora.

— ¿Déjame adivinar? ¿Es aquí tu "nido de amor" secreto con Shadow? —la eriza da pasos de espaldas.— ¿Venían aquí a tener sus encuentros sexuales? Gran lugar para que un par de marranos se desahoguen.

— Aurora.

— ¿De dónde sacaron el dinero? Digo, ésta es una enorme casa y sabiendo que ni uniendo el dinero de los dos les habría alcanzado para comprar esta propiedad.

— Para nada, esta casa la tiene de años Shadow. Sólo que la dejó a nombre de... —es interrumpido.

— ¿Acaso venden películas pornográficas protagonizas por ustedes dos? —agrega mirando a los alrededores.— Porque siempre he oído de chicas interesadas en ese tipo de contenido...

Aurora fue abatida por toparse con el ceño fruncido del ojiesmeralda.

— A ver, Aurora. Tenemos que hablar sobre lo de hace unos momentos... —su tono de voz sonaba muy molesto.

— Tú y yo no tenemos nada de qué hablar, sólo te di un poco de lo que te mereces. ¿De qué quieres hablar tú conmigo? —hizo conclusiones sarcásticas.— ¿Me vas a inventar tus cosas para justificar que me robaste el novio?

— No.

— ¿Me vas a pedir que te perdone por haber destruido nuestras vidas por tu egoísmo? ¿Quieres tranquilizar tu atormentada mente? Pues no, mi cielo.

— Eso ya es otra cosa, no te lo voy a discutir, ¿pero en qué demonios estabas pensando en tener un consolador en tu cuarto y dejar que tus hermanos lo vieran?

La furia de Aurora se convierte en vergüenza, recordando aquel incidente.

— E-Estto... Y-Yo... —agachó sus orejas, estaba muy avergonzada.— ¡Te lo juro, viejo! ¡No es mío!

— Aurora.

— ¡Olivier lo dejó en mi cuarto la otra que vino a mi pijamada! ¡Debes de creerme! ¡Yo jamás me metería algo así! —movía mucho sus manos y brotaba humo de su cabeza.— ¡Aún soy virgen y casta!

— Aurora, ya.

— ¡Pero no lo usé ni nada! ¡Te lo juro! ¡No soy ese tipo de chicas que crees...! ¡Soy virgen, todavía lo soy!

Sonic no decía nada más, la contemplaba con una seriedad que no solía ser normal en él. Aurora pedía que la tierra se la tragara por esta gran humillación, casi lloraba por el coraje de esa vergüenza que le hacía pasar por culpa de su "mejor amiga". Aunque luego recordando la situación en la que se encuentran, alza su mirada y lo señala.

— ¡Y-Y no me cambies el tema! ¡Aquí el único depravado sexual eres tú, papá! ¡A mí no me puedes decir nada, eres el menos indicado para reclamar! —responde la rosada, delatando su rabia con sus palabras.— En verdad, ¿cómo es que puedes estar tan tranquilo? ¿Cómo creíste que de noche a la mañana iba a estar bien? Me das asco, maldito viejo. Realmente eres tan cínico, tan patético eres...

Sonic seguía callado, apoyando su rostro en el volante del coche y con firmeza en sus manos, la eriza rosa logra oír el apretón, la rabia hervía más la sangre de Aurora ante tal acto de su padre.

— Uy sí, es muy gracioso que después de que me arruinaste toda la vida con tus mentiras, me traigas a vivir en donde te la pasarás feliz, besándote y estando en los brazos de MI supuesto novio delante de mis narices. —volvía a hablar sin importar lo dura que sonaba.— El cual por cierto, siempre me prohibías a toda costa a acercarme para que al final me salieras con que es tu amante.

Exponiendo su hipocresía y sabiendo que no podía hacer reproches, el héroe agacha sus orejas estando igual de callado que antes.

— Qué estúpida he sido, ya me imagino que todo este maldito tiempo te metías a Shadow a la casa, mientras mi madre y yo estábamos en las nubes por creer que teníamos a los hombres perfectos. Tener una vida de ensueño, Shadow y tú se estuvieron riendo de nuestras caras de idiotas. —agregó limpiando las minúsculas gotas que le salieron por la ira.— Seguro por cada vez que me castigabas por mis escapes con Shadow, era porque te morías de celos. ¿No es así?

La pelirosa exhala con cansancio ante el silencio de Sonic y es ella la que baja las orejas esta vez, llevando consigo un bolso y negando con su cabeza.

— ¿No es así? Verdad, ya me lo estaba imaginando... Ahora veo ciertas señales que me negaba notar. —dando un portazo al auto, viendo con repulsión a su padre.— En verdad que eres un ser despreciable, me da asco saber que compartimos sangre.

Miró a los alrededores de la viviendo sin gran interés, buscó algo que llamara su atención, el buzón que había en la entrada fue lo que lo consiguió.

— ¿"McDark"? ¿Shadow tenía un apellido y yo ni en cuenta o será de la anterior familia? —pronuncia con intriga el apellido inscrito, apenas que lo tocó.— ¿"McDark"? ¿Qué mierda con eso?

Girando su cabeza por un ruido, logró observar una silueta en la parte de arriba de la casa. Parecía que en el balcón del tercer piso había un individuo mirándola a ella hasta desvanecer cuando retrocedió, dejando la piel de gallina a nuestra querida eriza y el sonido de sus temblorosos dientes, un trueno da el remate perfecto para el terror en nuestra protagonista.

— Uy no, una casa embrujada. Ni loca me quedo, mejor me voy de aquí. —caminando de espaldas.

Por un momento su curiosidad se encendía al mismo tiempo que su miedo, fue abatida por toparse con el ojiesmeralda que chocó con su pecho. Sonic traía las demás maletas de la chica y extrañecido por su cambio de actitud, optó ignorar eso para dirigirse al interior de dicho lugar. Aurora siguió afuera unos cuantos minutos con un fuerte palpitar, inquieta por lo que acababa de ver; sin embargo, ella tomó algo de valor para impulsarse a entrar también.

— Aurora, ¿no vas a entrar? Vas a coger un resfriado si te quedas allí.

Al principio creyó que sería un basurero o un ambiente con cosas homosexuales por doquier, en lugar de eso era una casa media vacía con pocas cosas básicas para una casa de ese tamaño.

— Aurora, deberías de bañarte también. Estás toda enlodada. —caminando hacia ella.— Bueno, si quieres te guío para que uses el baño de huéspedes o al tuyo.

Cerró los ojos con mucha fuerza, el sentir el agarre de su padre sobre su rostro, ella entra en pánico de inmediato y salió corriendo sin esperar a oír el resto de las palabras de éste.

— ¿Aurora? ¡Aurora!

Fue directo hacia la puerta, con su visita clavada hacia abajo no pudo ni ver con quién había chocado y ni tampoco disculparse o dar importancia, escapa.

Aurora se repetía en la cabeza que su padre la podría acabar golpeando, ya sea por acabar mintiendo o por el enojo de pensar que era toda una zorra ninfómana. Era esperar por la posible cachetada o huir de allí, de todos modos Aurora no soportaba la idea de estar en ese lugar tan lleno de hipocresía y pretender que todo se encontraba bien. Saber que tendrá que vivir en esa situación, en donde su padre ahora está con Shadow, le haría mal en muchos aspectos, era un golpe duro a su estabilidad mental y emocional.

— ¡Son todos unos idiotas! ¡Idiotas, ridículos! —grita mientras más se alejaba.— ¡En serio están todos dementes! Si creen que estaré tranquila aquí, están muy tontos.

Corría y corría sin fijarse a dónde sus pies la llevarían, no le importaba nada porque todo parecía que iba de mal en peor, la idea de saber que Shadow the Hedgehog dejó de ser su novio, para convertirse en el futuro cercano en su padrastro... No, su corazón no lo resistiría. Le daba gran horror con tan sólo pasar eso por su cabeza.

— ( ... ) —

Luego de tanto estar caminando bajo la lluvia y frotando sus dedos en los ojos para ahuyentar sus ganas de llorar, se encuentra en la calle en la que vive su madrina: Blaze the Cat. Ni se percató que había caminado tan lejos, sólo busca algo de compresión y a alguien que estuviera de su lado. Aurora marcha hasta la casa de la antes mencionada, una vez en la entrada, golpeaba en la puerta mientras repite su nombre, solamente para encontrarse con la mirada coqueta de un felino menor que la fue a atender.

— Vaya, vaya, vaya. ¿Acaso caíste del cielo, hermoso Ángel?

— No estoy de humor para tus cosas, Persival. —mascullaba la eriza color rosa.— ¿Está tu madre? Necesito hablar con ella.

— Lo siento mucho, Aurora. Solamente estoy yo en casa. —relame una de sus manos para peinarse hacia atrás.— Pero si gustas, puedes quedarte a hacerme compañía hasta que mis padres vuelvan.

El gato le guiña uno de sus ojos a la chica alta, ésta se incómoda por la atracción que él tiene hacia ella.

— Bueno, podría venir más tarde~ —dando media vuelta.

— Tú te lo pierdes.

—¿Por qué te tardas tanto? ¡Percy, ¿es el repartidor?! —desde más al fondo la voz de la gata lavanda.— ¡Dile que deje las cajas donde mismo, que no se haga el estúpido de nuevo!

Percy sudaba ante esto, recibiendo la mirada asesina de Aurora y un golpe en su pecho por esto. El felino reía bajo nervioso para aparentar que no le dolió.

— ¿No que andabas solo en casa, eh?

— Estaba usando psicología inversa, querida. —excusó cerrando un poco la puerta.

La rosada entra más allá de la sala y llegó al comedor, donde se encuentra Blaze haciendo un chequeo en los productos que vende. Percy había decidido salir de la casa para no hacer otro ridículo ante la presencia de su crush, además de tener planeada una pelea en un tejado a las 2 p.m.

— ¡Madrina Blaze! ¿Cómo ha estado?

— Bien, aquí acomodando el desorden de los chicos.

— Je, sí. Lo entiendo, niños.

— Chaos mío, cariño. ¿Qué te ha pasado? —levanta su vista.— Estás hecha un desastre, ¿acaso te peleaste de nuevo con los mapaches de la basura?

— ¿Esto? ¡No, no! Solamente estaba peleando con un gusano infeliz.

— Oh, ya veo...

Ella recibe la bienvenida de la menor y le ofrece tanto una merienda como tomar asiento, la eriza no evitaba ver por doquier de la casa de su madrina y al mismo tiempo a las hijas que estaban a distancia jugando con sus muñecas.

De un momento a otro, una horrible visión nubla su mente con verse a sí misma y a su familia plasmada en las muñecas, un ardor estomacal siente y al ver que a una de las Barbies la tiran mientras Ken está con otra... Su mente estuvo a punto de colapsar, sino fuese que Blaze la hizo entrar en razón con llamarla, dejando un plato delante de ella con un trozo de pastel de fresa junto a una leve sonrisa.

— Toma cariño, come algo. Te ves muy pálida.

— M-Muchas gracias... No he comido nada desde ayer.

La chica miró en el reflejo del vaso del té que le dieron, viendo como sus párpados lucían muy remarcados e hinchados, su rostro con lodo y se notaba a simple vista que ella podría llorar en cualquier segundo. Aguita su cabeza, sopló de la bebida caliente antes de dar un ligero sorbo.

— Muchas gracias, madrina. Usted siempre prepara el mejor té.

Una cálida bebida para tratar de calmarla no era suficiente, nada podría apaciguar su gran agonía y aún así estar lejos la hacía sentirse menos mal. Una sonrisa ambigua, Blaze sólo besa su frente y da un pequeño abrazo como consuelo. Aurora ocultar con sus manos el rostro, no quería romperse tan pronto.

— Lamento lo de tu madre, Aurora. Realmente no pude creer lo que pasó con Amy. —la gata lavanda acerca el periódico local en la mesa.

— Sí, tampoco yo... Aún no puedo procesar nada de lo que pasó estos días. —susurró, dejando de lado la taza y tomando un tenedor.— Perdóneme madrina, prefiero no hablar de mi madre por ahora.

— Sí, lo entiendo. Disculpa...

— Me parte el corazón con recordar la desgracia que hizo por culpa de mi padre. —alarga, clavando el cubierto en el postre.— Ése maldito infeliz debería ser el que estuviese aplastado en esa cama, o tras las rejas por haberla incitado a suicidarse.

— ¿Tu papá le dijo a tu madre que se quite la vida? —inquirió la ojiamarilla, con cierta confusión.

— No, no lo hizo... Aunque prefiero que él estuviera 3 metros bajo la tierra. —Aurora dijo, evadiendo la mirada.

— ¿Entonces? ¿Por qué no eres más clara conmigo, hija?

— Lo siento, tía...

— Sea lo que sea que sucediera, si que te afectó. La forma en que te expresas, debió de ser bastante fuerte.

Aurora se maldijo en su mente, recordó que lo que había sucedido todavía no salía a la luz para los demás. Quería desahogarse con alguien; pero a su vez no quiere que se sepa la verdad, no tendría sentido si no entiende de lo que está hablando. Blaze tomó los platos sucios para llevarlos al lavado, Aurora se sentís incómoda. Decidió explicar de poco a poco, después de todo, era Blaze, una de las mejores amigas de su madre, hablar con ella sobre los sucesos del día anterior serían debatida, hasta el momento lo actual quizás le pueda dar consejos de qué hacer.

— Ya veo... La verdad se me hace de muy mal gusto que tu padre te lleve a vivir con él y Shadow tras todo esto. —Blaze arruga la cara, torciendo sus ojos.— Agh, los hombres. Haciendo sus tonterías y creyendo que las mujeres nos vamos a reír de sus chistes.

— ¡Ajá, lo sé! Increíble, mi papá es igual a todos los hombres... —ríe bajo.— Bueno, por sus gustos, no podemos considerarlo como uno.

— Pero también siempre noté que tu madre tenía sus problemas con él, ella misma se lo buscó en cierto modo por su actitud hacia tu padre en el pasado. —agregó la felina.— A muchos se nos hacía desagradable la obsesión de Amy y le dábamos consejos para que fuese más suave para conquistar el corazón de Sonic; pero mira hasta donde fue a parar toda su situación, todo por no aceptar que Sonic no la amaba.

— ¿¡Qué?! ¡¿Usted de qué lado está, madrina?! —refunfuña Aurora apretando la tela de la mesa.

Esas palabras fueron como clavos en el ataúd de Aurora, un ataúd mental que decía "confianza". La joven Rose no podía creer que esas palabras salieran de ella, de sostenía el pecho incrédula.

— Obviamente del tuyo Aurora, pero ya el resto es asunto de tus papás y no me incumben en absoluto. Sonic y Amy son adultos, como tal deben de actuar para resolver. —aclaraba bebiendo su café.— Sólo te estoy diciendo los hechos, ya que conozco mejor a tu madre desde años.

— Madrina...

— Las cosas hechas están y ya no se puede hacer nada más por ella, querida mía. —rellena la taza de Aurora.— Amy cosechó todo lo que plantó en su juventud, por más que le dije "Ay amiga, date cuenta. Simplemente no le gustas, déjalo en libertad...", ella no aceptó la verdad y mira, sufriendo están todos.

Aurora mordisqueaba el interior de sus cachetes, tiraba los utensilios sobre la mesa por la rabia. Suspiraba con furia y se levanta de la mesa calladq, mirando fijamente a la gata con una sonrisa media torcida. Tiró la tela de la mesa a ésta y con una patada todo lo que había quedado, rompienso el juego de té a pisotones.

— ¡¿Éh?! ¡¿Qué mierda, Aurora?! ¡Aurora, por tu puta madre!

— ¡Cierra tu maldita boca, mentirosa! ¡Usted no sabe nada! —le echa encima la mesa.— ¡Si no sabe cómo están las cosas, cállese! ¡Cállate, usted no me entiende!

— ¡No es mi culpa que vengas a contarme tus basuras para darte mis consejos y te enojes porque traté de ayudarte!

— ¡Dé sus consejos a quien se los pida, vieja amargada!

Aurora suelta una cachetada a la felina, Blaze se llena de llamas.

— ¡Eres igual de hipócrita que tu madre, son tal para cual!

— ¡No necesito los consejos de una vieja amargada que la abandonó su pareja con todos sus hijos!

— ¡Tú sólo quieres oír lo que te conviene, no lo que necesitas! ¡Eres igual que tu madre, a parte de ciega, una puta sorda! —Blaze regresa la cachetada a su ahijada.— ¡Me alegro mucho de que esté donde está ahora! ¡Obtuvo lo que se merecía!

Se echó a correr de nuevo sin importar los los gritos de Blaze tras de ella. Reclamos por haberle roto los platos y hecho un cochinero en su cocina, ella sólo se tocaba la mejilla donde le dejó marcada su mano.

— Es una desgraciada, es igual que papá... No puedo creerlo...

Se sentía traicionada por su madrina, por su apatía a su sufrimiento y sonaba muy falsa, además de estar irritada con esos comentarios sacados de lugar para ella. Lo único que hacía era correr hasta que ya no pueda más. Sin un lugar en mente, ni había rumbo alguno para su vida a partir de ahora... Yendo hacia lo desconocido, con el miedo porque su burbuja ha sido reventada.

Se siente sola, confundida... Muerta por dentro.

— ( ... ) —

Aurora cayó rendida con la mirada al cielo sobre una banca, acabó en un parque que no conoce. Le duelen demasiado los pies, hasta que se los quita como pudo, ese dolor junto a la quemadura de su rostro no se compara con lo emocionalmente fracturada que está. Percibía que su teléfono vibrando en un bolsillo trasero, lo ignoraba por buen rato al suponer que se trataba de Sonic queriendo localizarla.

— Odio esto... Odio todo esto. Creo que estaría mejor si me tiro de un puente.

La luz del Sol comenzaba a molestarla, cubrió con su brazo los ojos mientras las lágrimas salían. Chillaba, estaba tan frustrada y tan sola... Llorando tanto por ella y su pobre madre porque su padre es un completo imbécil e insensible, un maldito hipócrita que la estaba forzando a estar en una vida que ella no desea para nada estar.

— ¿Por qué no me muero mejor?

~~Aurora narrando...~~

Imaginarme viviendo por obligación en una atmósfera tóxica y guardar mi derecho a decir que "no" a toda la situación, era doloroso. Se me hace tan irritante e inmaduro la actitud de Sonic ante esto, me provoca náuseas de irme a vivir allí. Además de tener que verles la cara todos los días, Sonic que no le importo, no le importó que Shadow por poco me fuera a golpear y éste no hizo nada más que quedarse viendo.

— Repulsivo, imbécil... ¿Y te haces llamar "el héroe de Mobius"? Patético, no te mereces nada de la fama que tienes.

De aseguro él se hacía la víctima a la hora de contar lo que pasó ante los demás para sentir pena y compasión por él. Solamente por ser un homosexual, como los gays ahora son las víctimas ante todo, usar "la deuda histórica" que por lo mismo Sonic muy en el fondo lo usaría como un argumento para justificar que no supo afrontar las consecuencias de sus actos y que no piensa en el bienestar de sus hijos. Ya me estoy poniendo a pensar en un montón de caquí, esa situación para ayudar a mi madre, en lo que pudiera cuando se recuperara.

— Hey, ese es mi lugar.

Una baja voz masculina me habla, eso hizo ponerme los pies de nuevo en el suelo. Quedo sentada al pararme con los codos, observando la silueta de un erizo que a simple vista era bastante conocido. No logro recordarlo bien.

— Estás en mi lugar favorito, ¿podrías hacerte a un lado? Por favor.

— ¿Éh?

Otra vez, esa voz conocida. Era aquel erizo raro del tren de aquel desafortunado día y de cuando salí del hospital. Quedo estática ante su imagen, éste tipo apartó su vista rápido y acariciaba su nuca. Podría jurar que lograba oír como los dientes de ese individuo chocaban entre si por los nervios.

— Estás en el lugar de Tobey, ¿podrías hacerte a un lado? Por favor. —dijo en voz baja, jugueteando con su pulgar bajo su barbilla.

— No, no quiero. Puedes sentarte en otro lugar, llegué primero. —hablo, extendiendo la palma derecha.— Mira, hay mucho más espacio en la banca para que te puedas sentar.

— Ese es mi lugar favorito.

— Siéntate en otro lugar, entiende rarito. Hay muchas bancas en el maldito parque, no te vas a morir si no te sientas en ésta.

Me hago bolita sobre el lugar, inflando las mejillas y sujetándome a mí misma en el abrazo. De por sí ya estaba muy enojada con todo lo de mi vida, no estaba dispuesta a ceder el espacio. El erizo de pelaje extravagante hizo un poco de caso, quedando a lado que le indiqué sentarse, mientras comenzaba a rascarse por doquier de su rostro y brazos.

— ¿Ves? No era tan difícil sentarte en otro lugar, rarito.

El chico no me respondió, estaba concentrado en rascarse. Rodeo los ojos y tras un gran suspiro, me acomodó de nuevo en la posición de antes. Veo el teléfono un par de segundos para ver las notificaciones de mensajes y llamadas, las cuales seguían llegando y sonando, tirando a su costado el aparato, no darle relevancia a seguramente que preguntan por lo de mi madre.

— Viejo ridículo... —mascullaba arqueando la espalda.— Ni loca iré a vivir con él, mejor veo en dónde me mudaré.

Tratando de disimular, mirando media divertida al chico que se seguía rascando con gran desespero. Por su vista hacia mí, su piel se estaba poniendo roja y de inmediato me doy por vencida. Chasqueo los dedos y apunto con el índice de que tomara el lugar, torciendo mi vista hacia otro lado.

— ¿Feliz? —pregunto cansada.

— Supongo que sí.

Vuelveo a la banca, esta vez recorrida, para apoyar los hombros con mis rodillas. Pensando en dónde irme a vivir hasta que mamá despierte y por no sufrir una humillación en el infierno con que Sonic y su ex siendo unos padres homosexuales.

Con el tío Knuckles no por tener muchos hijos con Julie-Su, mi tía Rouge se la pasa de viaje y deja a sus hijos al cuidado de la señora Vanilla. El tío Tails y CC han estado ausentes desde que se casaron hace 3 años atrás. Con mi madrina Blaze ni hablemos, salimos mal y no soportaría ser acosada por Percy todos los días, Sticks está loca y me saldría con sus rarezas todos los días. Cream vivía muy lejos a comparación del resto, Silver y Whisper vivían en un tipo de bucle temporal en el futuro... No quería tampoco molestar a mis amigas con pedirles dormir en el sótano o algo, creo que prefería dormir bajo un puente si era necesario con tal de estar alejada de ese par de jodidos gays que destruyeron mi credibilidad.

— Fucking life! Me ha tocado una mala racha...

— Tu rostro...

El muchacho de los ojos dorados tocó mi mejilla.

— Tu rostro... ¿Qué te sucedió? ¿Necesitas ir a un médico? ¿Quién te hizo esto?

— ¿Oh? No te preocupes, estaré bien.

— No, podría pudrirse tu piel o algo peor.

Un poco del agua que salía de la fuente delante de nosotros comenzó a levitar, un ligero rastro brilloso se acercó a las manos del misterioso y lo pasó sobre mi herida. Se sentía muy fría su mano como el agua, su distancia a mí era demasiado corta. Una burbuja rodeó mi cachete herido y se evaporó, él sopla un poco.

— Con esto bastará, cuando puedas ve a que un médico te revise.

— ¿Qué me hiciste? —un poco nerviosa.

— Tengo poderes curativos con el agua, aún ando aprendiendo... —susurra.

Que extraña situación... Un desconocido me ha curado. Giro la cabeza, es demasiado incómodo ver a alguien que no conoces tan de cerca. Verlo con más atención, me doy cuenta de que es el mismo muchacho. Ya con esta es la tercera vez que nos topamos en poco tiempo.

— Oye Toby, ¿si te llamabas así?

— Sí, soy Tobías.

— ¿Tobías? ¡Tobías, qué gran nombre tienes! Tus padres eligieron bien.

— Soy huérfano.

— Oh... Perdóname, no quise hacerte sentir mal.

¡Mierda! Qué horrible, creo que metí la pata.

— No pasa nada, no me incómoda porque no lo sabías y por ende, no tuviste malicia en tu comentario. —él da palmadas en mi mano.

— Oh, genial. Que bueno que no te lo tomes personal.

— Soy más de pensar con la razón que con lo emocional, eso es lo que muchos me dicen.

Ambos vemos el horizonte, riendo bajo. Ya que había un poco más de confianza, romper el hielo para saber algo.

— Oye, ¿vives en algún albergue o algo por el estilo...? —jugueteo con el pañuelo que tiene.— Sé que puede ser raro que te pida algo así; pero créeme, estoy tan desesperada por encontrar algún sitio para hospedarme.

— ¿Disculpa? ¿Ha sucedido algo...?

— Algo así... ¿Podrías ayudarme a hallar un sitio en donde dormir? Serán por unos días, mientras busco con quien quedarme.

Me acerco un poco, siempre he sabido que los hombres suelen tener debilidad por las chicas vunerables. Él trata de ocultar su rostro entre los hombros, está sudando.

— Hace tiempo que fui adoptado, mi padre no suele visitarme mucho y tengo la casa solamente para mí... —él meditó, aunque claramente lo estoy oyendo.

— Uy, un chico solitario con una casa. Anda, no seas tímido. ¿Podría irme contigo? Quizás así, si eres bueno conmigo... —jalo de su pañuelo, murmuro.

— No es bueno llevar a gente desconocida a tu casa... Hasta el hablar con desconocidos está mal y es peligroso. Sobre todo, no creo que sea correcto para ambos hacer algo así.

— ¿Crees que soy peligrosa para ti?

— Este...

— ¿Sabes? No pareces un mal tipo, no creo que puedas hacerme daño.

Con un poco de coqueteo, el muchacho se pone más nervioso.

— Esto se está volviendo raro.

— No es raro, sólo estarías ayudando a alguien que necesita un lugar en donde quedarse. —dije.— Puede que si te portas bien conmigo, una muchacha como yo sea agradecida y pueda ofrecerte lo que sea.

— ¿Qué?

— Ya sabes, por agradecimiento, yo podría darte una mamad-...

— ¡N-No, no, no y no! —su voz nerviosa me interrumpe.

El chico a mi costado ya no está, se desvaneció entre mis manos... Quizás lo imaginé. Dejando de lado eso y avergonzarme por la ridícula propuesta que llegué a ofrecerle a alguien que desconozco, las vibraciones en los glúteos fueron más intensos, a ver quién llamaba. Viendo el celular, se trataba de un número desconocido y confirmando que se trataba de Spazz, apenas pudo calmar su agitada respiración, respondí.

— Hell-O, Blur-Fluff!

— ¡Aurora, al fin me respondes! ¿En dónde estás? ¿Estás bien? —se oye la voz de Flash.— ¿Dónde andas, mujer? ¡Estamos muy preocupados por ti!

— Para Flash, no me dejas escuchar a Spazz. —contestó aclarando mi garganta.— Estoy en el parque, no se asusten.

— Aurora, no sé qué decirle a la gente... Mi teléfono y el de Flash parecen que van a explotar de tanto mensajes y llamadas. —añade con un tono nervioso.— Dios Aurora, hasta tuve que usar el teléfono de esta casa para marcarte.

— ¿Qué? ¿Por qué?

— Pues, necesitas volver a la nueva casa para poderte explicar mejor. Necesitamos de ti, Aurora. —insistió con un pequeño puchero.

— No Spazz, no pienso poner un pie en ees horrible casa. Si lo hago, significará que le estoy cediendo la victoria al maldito Sonic. —cruzó los brazos, su enojo no lo supo verse disminuir.

— Vuelve Rory, por favor. Te necesito, tienes que venir a ayudarnos. —Flash rogaba.

— ¿Ayudarlos en qué? ¿Acaso los maricas se están peleando y llenos de arrepentimiento por desviarse del camino heterosexual de nuestro creador?

La llamada se cortó, apenas que una perversa sonrisa se había dibujado en mí. Maldigo ser tan curiosa, lo que estaba pasando allá y me lo estoy perdiendo. Acelero el paso por donde recuerdo, buscando algún buzón en donde tuviera escrito "McDark". Al llegar, me encuentro a Flash y Spazz sentados afuera, al gemelo mayor es el que tiene peor cara.

— ¿Qué sucede aquí? —deslizo cerca de un árbol, preocupada.

— Rory, ¿qué hacen aquí? —una eriza mayor se acercaba a ella.

¿Olivier? ¿Qué hace ella aquí? ¿Cómo fue que llegó aquí? Mejor dicho.

— Olivier, h-hola.

Dos erizas y una gata se quedan delante de mis hermanos y yo, se trataban de mis mejores amigas: Olivier, Kendall "KB" y Trizz. Estaban que no me quitaban el ojo de encima.

— ¡Oh, amigas mías! ¡Qué milagro verlas! ¿Qué tal? ¿Qué es lo que necesitan?

— Amiga, ¿pero qué te ha pasado? Parece que saliste de una pelea en algún basurero. —arquea una ceja Trizz.

— Ah sí, algo así me ha pasado. —riendo bajo, creo que debí bañarme antes de huir.

— Chica, ¿por qué no nos dijiste lo que le pasó a tu mamá? Creí que éramos tus mejores amigas, ¿acaso no confías en nosotras? —KB indignada, colocando sus manos en el pecho.

— ¿De qué están hablando?

— No te hagas la tonta, ya nos enteramos de que tu madre trató en contra de su vida. —Olivier saca su celular, mostrando las noticias en las redes.— A parte, como amigas, mucha gente nos preguntaba y nosotras ni tenía la idea de lo sucedido.

— ¿Acaso nos lo ibas a ocultar? —Trixx inquiere.

— ¡No, no! Claro que no, obviamente se los iba a decir... Sólo que no me sentía bien para hacerlo todavía. —dije caminando de espaldas.— Por favor, comprendan. Esto me afectó mucho, créanme.

— No te creo. —la rubia entrecierra los ojos.

— Ya chicas, dejen en paz a Aurora. Han sido días pesados para nosotros, dejen que se bañe y calme para que les hable. —Spazz interviene, dando los paraguas a las chicas.— Vengan mañana u otro día mejor, necesitamos paz. No es momento de conflictos amorosos o de amistad, es hora de la familia.

— ¡Oigan, esperen!

Doy lentos y silenciosos pasos luego de dejarlas con mis hermanos, veo que Sonic está aspirando en la cocina. Tratando de no llamar la atención, pisando uno de los escalones hace un sonido muy fuerte. No pensé dos veces en echarme a correr hacia el segundo piso. Apenas iba a la mitad del camino en las escaleras, choco con una eriza que estaba distraída y tumbo por accidente su celular hacia el primer piso,viendo como la pantalla revienta junto a algunos circuitos.

— ¿Sasha...?

— ¡No, mi celular! ¡Mi jodido celular! —exclamó la azulada asustada.— ¡Santa mierda, todavía ni acababa de pagarlo! Mamá me va a matar.

— Oh... ¡Opsy~! —una gotilla resbala en mi mejilla.

La eriza azul con moños amarillos en su cabeza clava su mirada de odio a mí, el sonido de sus dientes chocando entre ellos era muy fuerte, al igual que tronaba sus nudillos de manera visible. Paso saliva, no creí que Sasha era una chica agresiva.

— F-Fue un accidente, Sasha. ¡Puedo pagarlo, lo juro! —titubeo dando pasos hacia atrás.

— "Accidente" serán los moretones que te haré en toda tu cara, perra maldita.

— ¡¡¡AAAHHH PAPÁ, AYÚDAME PAPÁ!!! —echo un grito antes de huir, siendo perseguida por la otra.— ¡Ayuda, una perra psicópata me quiere matar! ¡Auxilio, socorro!

Yendo rumbo al primer piso, cierto terror me invade por ver a una Sasha más agresiva de lo que recordaba. Se agachaba o esquivaba las ondas de energía que la otra eriza me lanzaba, hasta que tropezó y cayendo hasta la entrada de la sala principal, temblaba y me dolía la panza, ahora mi teléfono también estaba roto por el pisotón que di antes de caerme.

— ¿Aurora? ¿Desde cuándo estás aquí? —el cobalto se sorprendió ante la presencia.

— ¡Papá, ayuda! ¡Me quiere matar Sasha! —no tuvo tiempo de hablar mucho.

— "Víveme sin miedo ahora, que sea una vida o sea una hora..." —taradea sacudiendo sus caderas.— "No me dejes libre aquí desnudo..."

Sonic traía unos audífonos, al parecer no me escuchaba del todo. Sabía que no debí regalarle un disco con canciones de Laura Pausini en San Valentín. Cada vez que estaba por alcanzarlo, Sasha me jalaba hacia el exterior de la cocina.

— Ahora sí valiste mierda, mocosa.

— ¡¿Con que Sasha se hizo la mosquita muerta conmigo, no?!

— ¡Ey, ni te atrevas a ponerme un dedo encima!

— ¡Déjame en paz, maldita gorda!

— ¿¡Cómo me dijiste?!

— ¡Gorda! ¡¡¡G-O-R-D-A!!! Es eso lo que eres, Sasha. —le repito y hasta deletro, no soy la supuesta única sorda después de se todo.

— ¡Deja de llamarme así!

— ¿Cómo? ¿"Gorda"?

— ¡A parte de eso! ¡No soy Sasha, yo soy...!

— ¡Shaina, no es bueno golpear a tus hermanas! Tampoco lo es estar insultando de a gratis, Aurora. —Sonic aparece y amenazó.

— ¡Pero, papá...! —Sasha y yo quejamos.

— Espera, ¿dijiste "Shaina"? —estoy confundida, creo que me dará una jaqueca.— ¿No te llamas Sasha?

La ojiverde a lado de mí iba a responder, mi padre sostiene su brazo y se guarda sus palabras. Cruzada de brazos se va hacia el sofá, sentándose en un borde.

— Silencio, traten de calmarse las dos.

— No, ni muerta tendré de hermana a una demente. —dije alejándome.

— La única demente eres tú.

— ¿Qué está pasando aquí?

Justo en ese segundo, tanto que Sonic se puso en medio de las dos, la puerta principal se abrió para ver la silueta de una eriza casi idéntica a la que quería golpearme, tomada de la mano con el tipo raro del parque y otra infante. Quedo atónita de ver a dos Sashas y al tal Tobey, juntos a la vez.

— ¿¡Éh?! ¡¿Qué clase de mierda es ésta?! ¡¿Por qué demonios hay dos pesadillas con patas aquí?! —exigía una explicación.

— ¿"Pesadillas con patas"? —repiten las gemelas, una con tristeza y la otra molesta mientras anda jalando su manga.

— Wow, wow, wow, ¡tiempo, tiempo! —Spazz intervino.— Dejemos de lado todo este drama, allá afuera hay un grupo de chicas exigiendo una respuesta y aquí nosotros haciéndonos los tontos.

— ¡Eso, eso! ¡Más ayuda el que no estorba! —corrobora Flash a su espalda.— La verdad me deprime la actitud de las chicas, sobre todo de Trizz. Creí que ella comprendería lo difícil de todo esto para nosostros.

— Pero ya sabes, el egoísmo del amor ciega. —Spazz termina la oración.— Si así son ellas siendo sólo amigas, no quiero saber cómo serán como novias.

— Oigan, de esas que están hablando son mis amigas. Al menos tengan las bolas de decirlo a la cara, no sean como nuestro padre. —expreso tirando de sus orejas.

— ¿Ahora usarás lo de papá para todo? Dios, con razón te llevas bien con ésas chicas.

Seguía dentro del shock, procesando lo que veía delante de mis narices. Spazz se va de nuevo al exterior con aires de enojo, yo estaba viendo como la que trató de liquidarme recoge los trozos de su celular y la otra con bolsas en mano hacia la cocina, siendo perseguida por el erizo lunático que conocí en el parque.

— Muchas gracias por ayudarme con los víveres, Tobey. —la de vetas negras le dice al otro.— Aunque no deberías alejarte mucho, por poco te pierdo en el parque, tu padre se volvería loco si algo te ocurre.

— Solamente fui detrás de un gato que vi.

Entonces no me lo había imaginado... Él realmente estaba conmigo en ese momento. Parece que esa Sasha es muy cariñosa, sobre todo por la forma en que lo ve.

— Toby se compró unas barras y leche de chocolate. —dijo sacudiendo sus manos y viendo al techo.— Nadie vaya a tocar los chocolates de Toby o lo va a tener que morder.

— Je Tobey, qué tierno eres.

Me siento como una tonta, no sabía ni qué hacer. Sólo estaba allí sin hacer nada, vi como ella lo toca y besa su cachete antes de ir hacia la cocina. Un poco sospechoso, hasta que me tocaron el hombro, aquel tipo alto se quedó inmóvil en la puerta.

— No eres un tapete, levántate.

Torciendo el cuello, de mala gana acepto la mano del bicolor para ponerme de pie. Me sacudió rápido y esquivaba cualquier tipo de contacto visual.

— Je, tú de nuevo... ¿Y tú qué haces aquí? ¿Te perdiste o quieres que te paguen por haberle ayudado a la rompe-hogares a cargar bolsas? —cuestionaba la presencia del individuo, rascaba mi cuello.

— Gato.

— ¿Qué?

— Me gustan los gatos.

— Eso no tiene nada que ver con lo que te pregunté. Te pregunté el porqué sigues aquí, vete a tu casa o del basurero del que saliste. —yendo hacia la puerta, la abro y mostraba la salida a éste.— Gracias por andar ayudando a uno de los adefesios, no vuelvas pronto.

Lo saco a empujones y tapando su boca, no me interesa lo que quiera decirme. No quiero tener amistad con alguien que se lleve bien con Sasha, a parte de raro, seguro que es un pervertido. Cuando estaba por echarle la puerta encima, un tirón de mis shorts me detuvo.

— Pero señorita... —una eriza morada habla.— No puedes echar a mi hermanito, no seas mala con él.

— ¿Otra perdida? Bueno, al igual que éste, ya sabes por donde está la salida. —la mano derecha la uso para empujar la niña al exterior.— Adiós a ti también, aquí no es un albergue para gente necesitada.

Añadí despidiéndome con la mano, sacando a ambos erizos bicolores de la casa. Las sacudo triunfante al dar media vuelta, quedando en shock por mirar que a los que acababa de sacar están delante de mis narices nuevamente, preguntándome en cómo fue que regresaron al interior de la casa.

— ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué demonios no se van? —aceleraba el choque de su pie en el suelo, esperando la respuesta.— Juraría que los vi acá afuera.

— No me puedes correr de mi propia casa, Aurora. —dijo el ojiambár observando sus manos que se entrelazaban.— Vivo aquí, así como ustedes.

— ¿Qué? ¿Disculpa?

— Sí señorita, no nos puede echar. Tobaby y yo vivimos aquí con papá Sanik. —replicó la pequeña tomada de la mano del otro.

— ¿¡ÉH?! ¡¿Viven aquí también?!

— Ya Aurora, por favor basta de gritar y juzgar, mejor ponte a acomodar tus pertenencias y a bañarte. —Sonic interviene con las maletas en mano.— Como sea, Tobey lleva a Aurora a su nueva habitación, mientras Marión me ayuda con la cena.

— ¡Yey, ayudar en la cocina al señor Sanik!

— ¿Crees que estarás bien a solas? Digo, ya sabes... —entrecierra sus ojos, tocando su hombro.

— Supongo, me da igual. —muerdo el labio de mal modo.

— Hablaba con Tobey. —aclara el cobalto.— Por favor, no te alteres con ella.

— Sí. Está bien, no se preocupe. Mientras siga las indicaciones que le dejé, todo estará bien entre todos nosotros. —el moreno contesta de buena manera.

Ya todo en órden por el momento, fui guiada hacia el tercer piso de la casa. Caminando con pocas ganas, delante mío al extravagante erizo que traía mis maletas en mano. Vaya, tiene una cola esponjasa... Creo que le agrado a pesar de todo, le preguntaré luego qué marca de shampoo o productos usará para tenerla así. Parece de ardilla o conejo, es algo larga... ¡La cola!

— Espero que te sientas cómoda viviendo aquí, señorita. —pronunció con suavidad Tobías.— Me alegra que después de todo poderte ayudar.

— ¿De qué hablas?

— Lo que dijiste en el parque... —fue específico, gira un poco su rostro hacia atrás.— De que necesitabas un lugar en donde hospedarte. Aunque fue una gran coincidencia que de todos modos ibas a tener que estar aquí.

— Oh si, ya me estoy acordando... —agacho mis orejas, me dió pena.

— Y tranquila, no necesitas practicarme ningún tipo de sexo oral como paga. —deteniéndose, viéndome.— A Toby le gusta ayudar sin recibir nada a cambio.

— Y justamente temía que dijeras eso... —que vergüenza, cubro mis rostro con las manos.— Por favor, no le comentes a nadie que te dije esa tontería. Estaba muy frustrada en esos momentos, ¿me comprendes?

— Okay, supongo. No soy para juzgar las actividades sexuales de los demás.

— Gracias... Y para aclarar, yo no soy de "ésas". —riéndome con nerviosismo.

— Está bien, me alegro. Estaba por sugerirte tener cuidado o ibas a acabar con infecciones de transmisión sexual si no te cuidas.

— Lo tendré en mente...

— De acuerdo, por cierto, ¿cuántos años tienes?

— Consejo de vida con las mujeres, Tobías: "Nunca le preguntes a una mujer su edad ni su peso". —le doy palmadas en su mejilla, junto a un guiño.

— ¡Tiene 18 años, el mes pasado los cumplió! —Spazz desde el fondo del pasillo contesta.

— ¡Chismoso! —grito cerrando la puerta de golpe.

— Oh, eres todavía una joven... —se rasca el cuello, su tono es de incomodidad.

— Por algo existe la edad del consentimiento, ¿sabías? Ahora tengo 18, soy toda una adulta.

— Lo sé, pero la verdad sigues siendo joven. La edad maxima del desarrollo de madurez es hasta los 25.

— Cállate.

— Me callo.

— Eres un bicho raro, ¿sabes?

Veía el lugar era más amplio de lo que creía, había como 4 habitaciones en este piso. Tobías va hacia el tercero y lo abre con un pie, eso fue un poco extraño; pero entrando, noto que era suyo el cuarto. Él evadía mi presencia tras aquellas palabras que dije, creo que lo he perturbado. Había una litera con un armario y tocador color lavanda, muy aniñados con esos listones rosa pastel por doquier, paredes de un azul pálido y pósters de "Frozen" y las princesitas de Disney. Dando un repaso, veo cierta cantidad de libros científicos y estuches con químicos bien empaquetados a la cercanía de la entrada, etiquetados a la espera de ser sacados de allí pronto.

— Espero que te guste estar aquí, en este piso hay 2 baños. Uno está en la puerta frente a esta habitación, mientras aquí tienes uno personal. —comenta.— Aunque claro, por lo mismo es un baño más pequeño sin lo comparas con el otro.

— Aw, qué lindo eres para ser un complemento extraño que vivirá con nosotros. —bromeo.

— Yo siempre he vivido aquí, ustedes son los que van a vivir conmigo. —extiende su mano, ofreciendo una copia de llaves.— Por eso mismo, confío en darte llaves propias. Cuídalas mucho, procura no perderlas.

— Eso es demasiada confianza, ¿estás seguro? ¿No te da miedo que te queramos robar o algo?

— Relájate y siéntete cómoda.

Ignoró mis últimos comentarios, ouch. Él va sacudiendo unos cajones, yo por mientras observo a través de una ventana, hizo darme cuenta de que me había olvidado de todo por un momento... Doy pisotones hasta la ventana, golpeando mi rostro con el vidrio. Camino para abrir las cortinas, viendo que se trata de un hermoso balcón estilo Julieta. El viento da a mi rostro, siento la fresca brisa hasta que me cae un trozo de periódico mojado. Justamente es la portada donde se ve la horrible imagen de mi madre en el baño, me rompo desde dentro al recordar y sólo corro hacia la cama.

— ¿"Cómoda"? ¿¡Cómo quieres que me sienta cómoda en un lugar como éste?! —repito irritada, tapando mi rostro con una almohada.— ¡Por Chaos, qué cinismo el de mi padre a obligarle a estar aquí! ¡Quisiera morirme a que vivir en este lugar de mierda! ¡No quiero estar rodeada de unos tóxicos hipócritas y unos raros!

— ¿Yo soy un raro o un tóxico hipócrita para ti?

— Eres raro, pero tolerable. —fui honesta, en serio.— No te conozco mucho, por lo menos no quisiste matarme en nuestro primer encuentro.

— Buen punto.

— Sólo me vomitaste por accidente. —reí aún pese tener lágrimas en mis ojos.

— Perdón por esa mala primera impresión.

Tobías se limitó a levantar sus maletas en la entrada de la habitación, quedando a cuatro pasos de distancia en que rompo el llanto. Sus dedos se movían sin parar ni de temblar por no saber qué decirle, no estaba seguro. Me siento bastante mal recordando los hechos, no creo aguantar todos estos bruscos cambios.

— Oye, Aurora... ¿Estás triste?

— ¡¿Qué clase de pregunta estúpida es esa?! —con el rostro empapado, volteo para gritarle.— ¡Obviamente, idiota! ¡Lo que se ve, no se pregunta! ¡Idiota, tonto!

— Perdón, s-suelo pres-sentar cierta dificultad para entender los sen-sentimientos de los demás... —murmura con su cabeza agachada, sus manos las pone en sus orejas.— Que-Quería saber si esta vez pude cap-tar bien la emoción de alguien más.

— Por lo visto no solamente tendré que lidiar con la maldita destruye vidas de Sasha, sino con un clon asesino de ella y contigo, un retrasado mental que ni puede verme a la cara para hablarme. —corto su diálogo.

Esto último recalco debido a que Tobías miraba al suelo al haberse dirigido a mí, me da cierto enojo verlo tan "patético" para ser alguien ya grandecito. Hice movimiento de huevos cocidos con los ojos, peinando para atrás mi flequillo.

— ¿Por qué esta habitación es azul? Vi que las demás son verdes, morados o melocotón.

Cuestiono viendo tanto el interior y el exterior de dicho lugar, volteando de inmediato curiosa al ojiámbar. Mi mente está tan desesperada en noquear este dolor que cualquier cosa me ayuda a distraerme.

— Tranquila, estoy en proceso de sacar mis pertenencias para dar su espacio. El señor Sonic dijo que después pintarían los cuartos de diferente colores, por el momento así estarán. —el moreno contestó, acercándose a las maletas.— Si quieres puedo ayudarte a acomodar tus pertenencias mientras tomas un baño, soy muy bueno ordenando las cosas por forma alfabética, tamaño o por color.

— ¡No, no y no! —me pongo en medio, protegiendo las maletas bloqueando el paso.— No quiero que tus gérmenes gays ensucien mis cosas o me pegues lo raro, ra-ri-to.

— Tengo una novia. Tener novia no me puede hacer que tenga preferencias sexuales hacia alguien de mi mismo género... —susurrando con sus manos temblorosas al borde de sus labios.— Aunque claro, no me quejaría ni molesta la idea de ser bisexual.

— ¡Ja! ¿En serio? —posando ambas manos en sus cinturas, echando ojo encima al mayor.— ¿En serio? ¿Tienes novia? Qué buen chiste.

— No hice ningún chiste...

— Sí, lo hiciste. No me imagino a alguien salir con un raro como tú.

— Solamente quise ayudarte, ¿a qué viene ese repentino cambio de tema?

Está en lo cierto, aún así es divertido ver cómo se tensa con mis simples palabras.

— ¿Realmente eres tan tonto como para no notarlo?

— No, lo que en verdad es tonto es que me respondas a mi pregunta con otra. —dijo colocando sus manos en el rostro.— ¿Por qué me cambia mucho los temas de conversación, señorita?

— ¿Sasha es tu novia? Vi como te besó hace rato allá abajo, creo que le gustas... —dándole la espalda.

— ¿Sasha? No creo. Sólo somos muy buenos amigos.

Mi paciencia se agotaba y de por sí ando en mal estado. No estaba en condiciones de pretender estar bien y feliz ante la multitud, le sacaba de quicio Toby que seguía parado a lado con cara de idiota.

— Mira, no sé si realmente estás de broma o eres un retrasado mental. —acelero para acorralar a Tobías, sosteniendo su corbata.— Ya estoy cansada, lo suficiente con las porquerías que me hizo mi padre para que seas una molestia más que deba tolerar si continúas haciéndote el payasito conmigo.

— Entonces, ¿no necesitas que te ayude? —miró hacia el techo, quería esquivar la amenazadora cara de la rosada.

Eso fue el colmo, golpeo con un puño en su pecho y los brazos al erizo de vetas violeta. Éste quedó estático en su cabeza, estaba muy nervioso ante tal acto y no quería hacerme enojar más por miedo; sin embargo, cada vez con menos fuerza por derretirme a los brazos ajenos, mis ojos se quedaban más empapados por imaginar que a quien golpeaba era en verdad Shadow, mi pobre adolorido corazón no podía todavía procesarlo, que me haya abandonado por su padre... Sollozando, su aliento entrecortado por querer pronunciar aquel maldito nombre de mi hombre incansable.

— Te odio, ¿por qué no logro olvidarte...? Te odio tanto por no poder dejar de quererte tanto. —musito.

— Pero no te conozco, ¿cómo me puedes odiar y querer a la vez? Eso suena muy contradictorio.

— ¡¡¡CÁ-LLA-TE!!! —apenas reaccionó se lo quita de encima.

— ¿Qué hice ahora?

— ¡Largo, fuera de aquí! —señalaba a la puerta.

— Solamente quise ayudarte con tu ropa. —deslizaba su espalda por la pared, temblaba por lo confundido que estaba.— ¿Por qué eso te "enfada" tanto? Eso no tiene sentido, no tiene sentido enojarte si alguien te ofrece ayuda.

— ¡No necesito tu ayuda, no necesito la ayuda de nadie! —abro la puerta.— ¡Fuera de aquí, tarado! No quiero tu jodida lástima, seguro quieres ganarte mi confianza para abusar de mí en algún momento.

— ¿Qué dices?

— ¡Ya me oíste! Me di cuenta de tus intenciones, un hombre no ayuda a una mujer sin esperar algo a cambio. —resoplo mis labios, era más que obvio.— Por favor, quieres algo de mi "pussy".

— ¡Ey, ey, ey! Él está tratando de ser amable contigo y soportando tus caprichitos, mujer. —la eriza con moños aparecía afuera de su recámara.— Al menos dile "gracias", maldita cerda malagradecida. Te aprovechas de que está todo atarantado y no sepa defenderse solo.

— Si, estoy atarantado... Oye, Shaina.

— Ay Tobey, no te hagas. Calladito, te ando defendiendo de ésta puta.

— ¿Y a ti qué te importa? ¡Esto no te incumbe, perra psicópata! —la fulmino con mi mirada.— ¿Y tú qué haces aquí?

— Sólo venía a ver si éste sabelotodo podría reparar el celular que me jodiste al llegar. —justificó su presencia y dando reojo al chico en el suelo.— Por lo visto, te estás desquitando con él por lo que no pudiste hacer conmigo.

— C-Chicas... —Tobey incómodo decía a la distancia.

— Ahora sí tienes valor de pelear, ¿éh?

— Seas Sasha o no, igual no me agradas tampoco.

— Con Sasha no te metas, pechos operados.

— Uy, perdón Sasha 2.0. Yo no entiendo el idioma de adefesios.

— Mi nombre es Shaina, no Sasha. —remarca la "diferencia".

El de vetas violetas quiso marcharse de la recámara, la tal Shaina y yo chocabamos los rostros de manera en forma de enemistad. Le impedimos la salida sin darnos cuenta. Dábamos fuertes pisotones delante de cada una para tratar de atemorizar a la otra, ninguna quería retroceder o demostrar miedo alguno.

— ¡Toma, maldita!

Suelto el primer golpe a la de vetas negras, ésta esquivó mi ataque y pudo aprovechar ese lapso de tiempo para dar un codazo en mi cabeza junto a mi espalda, cayendo al suelo y siendo sujetada. Forcejeaba para escapar, fue inútil y mis gritos de rabia asustaban al ratito del Toby que se iba haciendo bolita en el piso.

— ¡Ey, déjama sucio clon! ¡Deja, suelta, suelta!

— No hasta que digas que me pagarás mi celular.

— ¡Deja, ya no lo haré!

— No me dejas nada más que hacer...

Oigo un poco como junta algo de saliva. ¡Qué asco! Va a tratar de escupirme, ¡ay no!

— ¡Oigan, chicas! Están asustando a Tobaby. —habló entrando la menor.

Y en ese preciso momento, era verdad. Ambas nos detuvimos a ver al susodicho en el piso echado bocabajo, se notaba que se sacudía y en voz baja estaba contando tanto normal y también al revés del 1 al 10.

— Ya, ya. No te espantes, grandulón. ¡Sasha, ven rápido! ¡De nuevo le dio un colapso al chico! —la peliceleste apartándose y ayuda al otro.— Mira, ya no estamos peleando ni gritando, cálmate.

— Relax, dude!

Fui salvada indirectamente, la bravucona y el idiota salen de la habitación para dirigirse al segundo piso con más calma. Claro, sin antes ésta volver para patearme las maletas y todo quedar regado en el piso. Menos mal fue sólo eso. Me incorporo rápido para cerrar la puerta de golpe, la sangre me sigue hirviendo por lo sucedido, de trapo a otro trapo a levantar, me topo con los pies delante de la cara a un par de ojitos azules, llenos de curiosidad.

— ¿Y tú qué me miras tanto, mocosa? —bufa al recogiendo uno de sus collares.— ¿Acaso te gusto o tengo monos en la cara?

— ¿Tú eres una de mis nuevas hermanitas?

— ¿"Hermanita"? —ladeo mi cabeza, repitiendo eso último con confusión.

— ¿No? ¿Sí? ¡Di que sí, por fis!

— No lo soy... —con calcetines en mano, mascullo con un leve tic en mi ojo izquierdo.— No te conozco tampoco a ti, niñita.

— Pero papito Sanik lo dijo. —dio un puchero.— ¡Eres mi hermanita! Vamos a compartir cuarto desde ahora.

— No por el hecho de que vayamos a tener la misma habitación diga eso. —añadido esto con rápidos toques de su dedo en la pared.

A pesar de todo, la de pelo rubio me ayudó en lo que pudo a meter las cosas a la maleta. Me sentía cansada por tanto sufrir ataques de tristeza, ira y miedo de manera consecutiva, tumbarme a un sofá en forma de Winnie Pooh, casi hundiéndose en él por ser muy afelpado y blando, sin despejar mi atención de la que le estaba hablando.

— Manita, escoge la cama que quieras. —dijo al apuntar la litera.— Como papi Sanik dijo que tendría una manita muy pronto con la que dormir, me esperé en el sofá hasta que vinieras y así escogieras la cama que tú quisieras.

— Me da igual.

— ¿Puedo dormir arriba, manita? Siempre he querido dormir en la parte alta de una litera. —cogiendo los barrotes de la miniescalera.

— No me importa, haz lo que quieras. —alzo la voz, cerrando los ojos por lo cómodo.— Y no me digas hermana, porque no somos nada.

— ¡Claro que sí somos, somos hermanitas desde ahora! —alzó los brazos viendo al techo.— ¡Manitas! ¡Manitas! ¡Manitas! ¡Eres mi hermanita!

La eriza morada daba brincos por todas partes, diciendo la misma palabra que me harta, corriendo y en saltos alrededor mío hasta no poder más.

— ¡Ya cállate, pequeña zorra! —encendió las llamas en mí, quitado la poca paciencia que tenía.

Los ojos de la niña se llenaban de lágrimas, el hecho de alzar su voz y decirle "zorra" le dolió bastante.

— ¡Buah, eres muy mala! —expresó entre sollozos.

— No me importa, aquí la única víctima soy yo y todos ustedes son los malos.

Clavo una mirada asesina y hasta estaba roja de tanto coraje, la menor sólo pudo salir corriendo de allí soltando un mar de lágrimas.

— ¡Aurora! ¡Aurora! —muy de fondo se oía a Sonic gritar.— ¿¡Qué le dijiste a Marión?!

— ¡Váyanse mucho a la mierda todos ustedes! —replico colocando un mueble en la puerta, así evitando cualquier intento de alguien entrar.

Los párpados me pesan, quedo al borde de la cama de abajo y tomo mi celular para apenas oír algo de música. Quería despejar mi mente, aunque luego recuerdo que mi teléfono estaba roto de la pantalla.

— Oh mierda, tenía menos de una semana con él... Mamá me lo había dado en mi cumpleaños. —angustiada.

— ¡Ja, ja! ¡Por zorra! —de fondo gritó Shaina.

— ¡Cierra la boca, perra! —devuelvo el insulto.

— ¡El karma existe, gracias Chaos!

Maldita sea, era de último modelo. En fin, lo bueno que todavía tengo mi antiguo celular en el bolso. Planeaba dárselo a algún indigente, lo bueno que todavía no acababa de cambiar los chips. Me conecto a la red wi-fi de la casa, porque me dejaron un papel amarillo con una canasta de frutas y cupcakes en la mesita de a lado. "McDarkness", supongo que lo habrá dejado Tobías para mí.

Mierda, ¿por qué fui tan grosera con el raro? Es seguro que tras todo eso ya no querrá arreglar mi teléfono, según por lo que me dijo la perra de Shaina de que es un sabelotodo. Trata de calmarte, da distancia y tiempos, quizás así se le pase el enojo y con uno que otro coqueteo me perdone .

— Joder, ¿y si me pide que ahora sí le dé un oral a cambio de repararlo gratis? Debí hacerme amiga suya y tolerarlo antes.

Como sea, me conecto y apenas entro a las redes sociales, el celular me indicó que estaba en tendencias los "rumores" respecto al "accidente" de Amy Rose, a la vez de unas fotos comprometedoras de Shadow junto a Sonic entrando y saliendo de un bar queer, muy melosos bebiendo. Habían sido atrapados por paparazzi.

— No, no, no... ¡Esos malditos sinvergüenzas!

Entré en un tremendo shock, mi vida social se había ido directamente a la basura. Incrédula, viendo algunos de los mensajes y audios preguntando que me enviaban los chismosos sobre si era verdad que mi madre estaba en coma y que mi papá salió del clóset con mi novio. Oía pitidos y pitidos sin acabar, eso me enloquecía hasta estrellar mi otro teléfono contra la pared. Caminaba hasta donde quedó, cayendo también de rodillas delante del obsoleto aparato.

— Esto no es bueno... Jamás debió de ser así las cosas. —siseaba jalando mis rizos.— ¿Por qué? ¡¿Por qué?! ¡Malditos imbéciles! ¿¡Por qué tuvieron que echar a perder todo?!

Las cosas no podían ponerse más incómodas o peores. El aparato se hizo añicos al igual que mi poca cordura, corro hasta la ventana a ver como una motocicleta se acercaba. Shadow había llegado, yo ya estaba tan harta.

— Si él llega a estar cerca de mí, ¡juro que voy a explotar!

Tomo una silla de la alcoba y la rompí al chocarla contra una de las paredes varias veces. Pateaba la puerta del armario haciéndose un hoyo tras tantos golpes, veo que había unas filosas tijeras clavadas en una bola de estambre y con ellas comienzo a mutilar los osos de peluche que se encontraban en la cama superior de la litera, sacando el relleno de abrir desde el cuello hasta la pelvis de dichos muñecos.

— ¡Maldito papá, maldito Shadow! ¡Ustedes dos se irán a pudrir al infierno!

Al quedarme sin muñecos y todavía con rabia por encima, me encuentro con un estuche de pelucas rubias. No e importa de quién sean, tijeretear y arrancar mechones, haciendo un desastre de pelo y meter todo de nuevo a la caja para pretender que no pasó nada. Todavía necesitaba desahogarme, abro las puertas de la ventana para tirar el otro estuche con contenidos químicos.

— Ojalá sea algo como para quemar la piel.

Me detuve porque miro a uno de mis hermanos en el patio, recogiendo unas sábanas y la ira se esfumó así de la nada. Sólo rogaba que el tiempo se fuera volando, para así ya no tener que lidiar con éstas cosas antes de que trate de acabar con mi vida.

— Por favor, Diosito por si acaso existes, por favor, no seas cruel conmigo. —oré hacia el cielo.— ¿Por qué...? ¿Por qué me pasa todo esto?

El cuerpo, mi cuerpo... Siento una especie de ráfaga de sentimientos bastante fuerte que nunca antes había sentido. Me hace retroceder, cayendo de espalda a donde estaba apoyado un espejo maldiciendo todo y a todos. Quise aguantar las lágrimas, fue inútil y rompí el llanto por todo... Golpeando con mis puños aquel cristal.

— ¡Estoy harta, harta! ¡¿Por qué para todo tengo que acabar llorando!?

Con mis manos estaban con una leve cortada por los trozos del espejo que rompió, no me dolía pese a que viese como brotaba la sangre en esas minúsculas cortadas. Una, dos... Quizás cincuenta lágrimas o más se derriten en mis ojos. Me veía a través de los cristales rotos del suelo, diciéndome a mí misma lo patética que era y demás cosas entre ka oscuridad que me absorbe, sufriendo a solas mientras a dos pisos bajo de mis pies había un montón de idiotas celebrando un falso ambiente familiar.

— ¿Cómo fue que mi vida cambió de esta manera? Todo era tan feliz y dulce, ahora todo me sabe tan mal... —susurrando mientras me dejaba caer bajo los efectos del sueño.

Decido tomar una siesta allí tirada, sentía frío y a la vez muy cómodo ese duro piso. Al otro lado de la puerta, se encontraba la maldita Sasha tocando y tratando de comunicarse conmigo. No sabía del desastre que había hecho allá dentro.

— ¿Aurora, estás allí? ¿Aurora, Aurora —cuestiona, tratando de abrir la puerta.— ¿Me oyes? ¡Aurora! ¿Por qué le pusiste seguro?

Descansa por ahora, Aurora... Lo peor está por venir.

Esta historia continuará...

Minako-Chan16 se despide de sus nekos yanderes...