—Todos los derechos reservados por el autor.
—Todos los personajes de One Piece pertenecen a su respectivo autor, Eichiro Oda.
—El personaje que usará la escritora se llama.
Ha pasado una semana desde lo ocurrido. Desde que Vergo me raptó solo para llamar la atención y hacerme daño. Smoker llegó un tiempo y me rescató y su acosador murió. Su superior le tuvo que pedir que le diera explicaciones por lo que ha sucedido. Yo estuve a su lado, contando la verdad. Él solo se defendió ante el ataque de ese hombre. Sengoku se alegró de que los dos estuviésemos a salva y también Snow que hizo un acto heroico grandioso. ¿Quién diría que el husky me haya encontrado tan fácilmente? El olfato de los perros es impresionante. Se lo agradezco. Es el perro más grandioso que he visto en mi vida.
Y ahora estoy en mi cuarto mirándome al espejo mientras acaricio con lentitud mi vientre. Mi bebé está a salvo y eso me alegra saberlo. En estos días, Smoker no se ha separado de mí en ningún momento porque quiere saber que el pequeño y yo estamos bien. Aún es un feto en pleno desarrollo, pero es delicado. Se te ve tan lindo y tan sobreprotector conmigo. Hace todo lo posible para que esté con buena salud. Oh, y hablando de él, se encuentra en el salón colocando las maletas. Sí, después de ese accidente de tráfico, hemos decidido irnos de vacaciones. Estar lejos por un buen tiempo de la gente. Es la mejor opción. Me asomo un poco para verlo y parece que está bien entretenido. Me hace gracia verle pelear con mi maleta a lo que no evito reírme.
Siento sus ojos clavarse en mi cuerpo con la ceja alzada y fumando tranquilo. Yo me acerco a él para ayudarle; sin embargo, sujeta mis manos con firmeza y me atrae un poco más. Retira los puros y besa una de mis mejillas con mimo. Me sonrojo un poco por ese afecto a lo que se la devuelvo, pero en sus labios. Son tan diferentes a los míos, un poco secos al tacto, pero esponjosos. Le quiero demasiado, es un oso de peluche. Esta vez no vamos a llevar a Snow, se quedará un buen tiempo con Tashigi. Estaremos dos solos en una casa en la playa, sin que nadie nos moleste. Ya con la maleta cerrada, la coge y vamos bajando por las escaleras, no sin antes cerrar la puerta antes de echar un último vistazo de que no se me haya olvidado.
Nos subimos al coche y ya estamos listos para irnos. Estoy nervioso. No recuerdo la última vez que fui de vacaciones con alguien o con mi familia. ¿Cómo será el sitio? Me refiero a la casa. Supongo que será pequeña, ya que estaremos los dos solos. Su mano acaricia con ternura la mía provocando que cerrara los ojos, dejándome llevar por esos sentimientos encontrados que siento por él. Su respiración da calma y serenidad. Todo en él es perfecto y yo me siento afortunada de haber encontrado a alguien como él. A ojos de cualquier soy una "gorda", pero para él no. Soy una persona normal y corriente que tiene problemas alimenticios y que es bella por dentro y por fuera.
El camino hacia nuestro destino será largo y me susurra: «Duerme». Yo no niego a su orden, cerrando los ojos y dejando que Morfeo me atrape y me lleve al mundo de los sueños.
Noto un leve movimiento en mi cuerpo a lo que abre mis ojos algo somnolienta. Lo primero que veo es un Smoker dedicándome una pequeña sonrisa mientras acaricia mi mejilla suavemente. Yo se la devuelvo muy feliz. Hace un movimiento con la cabeza para que echara un vistazo fuera. Lo hago y mis ojos me agrandan al ver tal maravilloso paisaje. Mira que tengo al lado de mi casa una playa, pero ésta se ve hermosa. Y ahí visualizo una casa perfecta para estar los dos. Parece que todo es un sueño y no lo es. Mis pies tocan el suelo corriendo hacia la casa, ya deseando ver su interior. Lo abro con cuidado y, Dios, el interior es bello.
Parece que es nuestra propia casa. Una casa de ensueño donde vivir los dos y, además, es como le gustaría Smoker. Tener una casa cerca de la playa. Escucho los pasos de Smoker atrás mío y le dedico una leve sonrisa. Parece que él está conforme.
—¿Te gusta?
—Me encanta. ¿Cómo diste con ella?
—Tengo mis contactos. —Ya escuché esa frase anterior—. Una pena que no la pueda comprar.
—Sería maravilloso realmente —digo, dejando que él deje las maletas aún lado, para luego abrazarlo—. ¿Cuánto tiempo estaremos? —Creo que sé la respuesta.
—Las que tú quieras —confiesa volviendo a acariciar mi cachete con dulzura y besa mis labios—. Si quieres toda la vida.
—No creo que al dueño le haga mucha gracia.
—Puedo convencerlo.
—Pervertido.
—Oye, no iba a la parte del sexo. —Rueda los ojos.
Yo simplemente esbozo una sonrisa tierna mientras me adentro en el interior de ese sitio y me siento en el gran sillón. Se ve muy bonito con tantos decorativos de mar. Veo como Smoker va a la cama a dejar las maletas ahí. En realidad, es una casa que casi no tiene paredes en su interior, menos el baño claro está. Si vas a la cocina, puedes ver a tu pareja lo que está haciendo perfectamente mientras estás enredado entre las sábanas. Yo por lo menos me sentiría incómoda ante esa mirada lasciva de mi pareja. A él le da igual, está acostumbrado a que le miren el trasero o el paquete mientras cocina. Es un hombre, no tiene vergüenza.
Me quedo embobada mirando por la ventana. Esas olas son tan relajantes a simple vista. Quiero ir y tocar la arena, pero debo ayudarle a colocar las cosas. Me acerco para coger mi maleta; sin embargo, grito de sorpresa cuando él me agarra de las muñecas y me acuesta en la gran cama, haciendo que se caigan los objetos al suelo. Me pongo colorada al ver a mi depredador encima mía y yo sentirme indefensa. Dios, este hombre impone mucho. Tiene un carácter dominante en la cama. Yo espero con ansias a que me bese y desnude con sus manos ásperas. Que su lengua recorra por todo mi cuerpo y haga que suspire. Y no fue así. Se acuesta encima mía, apoyando la cabeza entre mis pechos, escuchando los latidos de mi corazón.
Este hombre, definitivamente, hace cualquier cosa para ponerme nerviosa.
—¿No vamos a colocar las cosas, Smoker? —pregunto con el labio temblando.
—Quiero descansar primero. El viaje ha sido muy largo. —Es verdad. El pobre no ha dormido nada y a saber cuántas horas ha estado conduciendo.
Poso las manos en su cabeza acariciando con lentitud sus cabellos mientras él respira muy tranquilo hasta quedarse dormido. Es tan lindo cuando está en ese estado de niño con sueño. Lo mimo y él no se mueve de su sitio. Creo que vamos a dejar de lado las maletas. Desde mi posición, miro a la puerta que da acceso a la playa. Quiero levantarme e ir allí, pero no quiero despertarlo. Además, pesa mucho. Con cuidado, lo muevo un poco hasta liberarme de su agarre a lo que suspiro aliviada. Me encanta como sus cabellos sean un poco revoltosos y no evitando de acariciarlos. Amplío un poco mi sonrisa y me levanto de la cama para dirigirme a la salida, yendo a la playa.
El aire es fresco y limpio dando ese toque que tanto me gusta. Me quito los zapatos y voy bajando por las escaleras y pisar la arena fina y blanda. No está tan caliente ya que la arena está moldeable, como si la marea llega hasta aquí cuando está alta. Me acerco un poco y me siento en una piedra echando un pequeño vistazo al horizonte, dejándome embobada por unos momentos. El mar es precioso. El cielo hace que sea de color azul cristalino, observando con detenimiento las olas chocar en la arena con total sutileza. Mi mente deja de fluir un momento, solo escucho la marea cerrando los ojos un poco.
No sé cuántas horas han pasado, pero me he quedado dormido. Abro los párpados no viendo a Rose en ningún sitio. Miro a los lados a ver si la veo, pero ni rastro. ¿Le habrá pasado algo? Me levanto con rapidez como si temiera lo peor, aunque me tranquilizo cuando veo los zapatos de ella fuera de la casa. Seguramente estará en la playa disfrutando del momento. Camino un poco a la salida y ahí está. Se la ve tan tranquila viendo el paisaje. Yo sonrío a mis adentros, acertando bien el sitio. Apoyo mi cuerpo en el marco de la puerta sin dejar de mirarla. Me siento el hombre más afortunado del mundo al tenerla a ella. Cuando la conocí, se la veía insegura en sí misma, pero poco a poco ha ido cambiando su mente, aceptando que yo puedo amarla.
Me dejo llevar para ir hasta ella y darle una grata sorpresa, pero parece que está muy centrada. La arena es fría y moldeable, no como la que hay en la ciudad. Es posible estar mucho tiempo ahí y disfrutar del aire fresco, sin tener importancia de que te quemes los pies. El viento sopla jugando con sus cabellos. Dios, desde mi posición se ve como una sirena recién salida del agua. Eso ha sonado muy cursi en mi cabeza. Ya con ella, me siento a su lado en la piedra y Rose apoya la cabeza en mi hombro. Me da que me estuvo esperando. Aprovecho para besar su cabeza y rodeo su cuerpo con mi brazo, a modo de protección y que estuviera cómoda.
Estar con ella aquí es gratificante. No me imaginé que mi vida iba a dar un giro bastante grande. En este mundo siempre encontrarás lo más pequeño, pero que luego se hace grande y ella lo ha demostrado. Me siento orgulloso de su crecimiento y de su madurez. Qué no le importa lo más mínimo de lo que piensan los demás. Apoyo lo barbilla en su cabeza mientras cierro los ojos, dejando que el aire y el agua salada golpeen mi rostro.
—Smoker —me llama—, ¿puedo hacerte una pregunta?
—Todo lo que tú quieras.
Alza la cabeza, una forma de que algo serio iba a decir y yo estaría dispuesto a responder.
—He estado pensando en una cosa. Es un poco paranoico, pero se me metió en la cabeza. ¿Qué hubiera pasado si vivimos en un mundo alternativo al nuestro? Es decir, tú serías otra cosa que no sea policía y yo otro que no sea empleada de una cafetería. ¿Tú seguirías fijándote en mí, aunque tenga este aspecto físico?
Esa pregunta me ha cogido desprevenido. Nunca pensé que Rose se atreviese a preguntarme eso. Aunque entiendo por qué lo hizo. Tiene miedo de que, en algún momento de nuestras vidas, la dejé para siempre. Y no puedo, y no es que estoy esperando un hijo, sino que la quiero demasiado como para dejarla. Sujeto con firmeza sus manos, atenta a mis palabras.
—Aunque fuese un salvaje proveniente de una tribu. Aunque fuese el chico más popular del instituto. Aunque fuese un noble y tú una plebeya, yo jamás dejaría de escogerte a ti. Eres única y especial, y no lo digo por tu físico, sino por tu manera de ser. Me has demostrado que eres diferente a las demás mujeres, que yo puedo protegerte ante cualquier peligro. Has hecho que me convirtiese en un niño, en el niño que nunca tuvo problemas en su infancia. Hiciste que me pusiera blando estando contigo. Cuidarte y mimarte como es debido. —Son tantas cosas que quiero decirle. Tantas cosas que siento cuando la veo—. Cuando te miro a los ojos, siento paz en mi interior. Cuando te desnudo, no me das asco, es lo más hermoso que he visto en mi vida y, como te dije, me gusta que haya carne de por medio. Yo daría mi vida por ti y nadie hará que cambie de opinión.
Sus ojos brillan con intensidad al escuchar mí confesión que hasta unas lágrimas de emoción salen de sus párpados. Yo las retiro con mis dedos sin dejar de mirarla. Es bella de por sí.
—Yo me siento afortunada de tenerte conmigo. Yo pensaba que mi vida iba a ser una mierda por mi físico. Estaba a punto de rendirme y suicidarme; sin embargo, apareciste en mi vida. Tú hiciste que todo a mi alrededor se convierta en un mundo pequeño. Tu interés en que ame mi cuerpo ante todo lo malo. Tú me has dado la fuerza suficiente para seguir luchando y te lo agradezco. Te quiero.
—Yo no te quiero. —Esas palabras ya es muy poco para mí. Ella me mira con sorpresa, con la mirada confusa, pero solo sonrío sincero—. Yo te amo.
—Smoker —susurra mi nombre nuevamente, llevando la mano a sus labios como no creyendo lo que escuchó.
—Quererte es demasiado poco. Amarte es mucho más.
Esconde su rostro en mi pecho avergonzada por lo que he dicho, pero para mí es bueno. Y mi corazón da un revuelvo cuando le oído decir:
—Yo también te amo.
Quien diga lo contrario, es posible amar alguien así. Yo lo hice. Ignoré todos los estereotipos y la escogí a ella. Ella es mi luz. Mi sol. Mi bendición. Es posible amar a una "gorda".
La historia de Smoker y Rose nos ha enseñado algo valioso. Todo el mundo tiene sus propios gustos tanto físicos como personalidad; sin embargo, cuando estamos hablando de chicas o chicos con problemas alimenticios o porque su metabolismo es así, tienden a decaer. La gente que se ve perfecta hace bullying a ese tipo de gente. No saben la historia que hay detrás de ello e intentan cualquier cosa para verse perfectos y no ser una abominación delante de cualquiera. No obstante, hay gente como Smoker que les motiva a no rendirse e ignorar los comentarios de los otros. Ella creció como persona gracias a él. Amó su cuerpo gracias a él. Y siguió comiendo como persona normal gracias a él.
Todos tenemos algún problema y siempre habrá una persona que le da igual como te vistes, como te ves, como te expresas. Amará cualquier desperfecto y hará que seas lo más hermoso que han visto en mucho tiempo. Da igual si tienes algún problema psicológico, da igual si tienes un problema físico... Lo importante es que, en algún punto de tu vida, encontrarás a ese ángel que te llena y te ame de por vida.
