María siempre se lo preguntó al quedarse ida frente al espejo o al estar aburrida.
¿Por qué?
¿Por qué ella era lo que era?
¿Qué es lo que era?
¿Quién era?
No le bastaba la respuesta que siempre le habían dado otras naciones y sus jefes sobre que ella era México.
Obviamente que cualquier mexicano que nacía, se curtía y aportaba al país, llevaba un trozo de México dentro; por lo que así cada uno era, de cierta forma, un pequeño México... un reflejo de la esencia de la nación.
Pero ella... se suponía que ella era la nación en carne y hueso; no sólo la llevaba por dentro, sino que ella era su físico, su historia, sus tradiciones, sus innovaciones, sus sufrimientos, sus alegrías, sus albures, sus idiomas, sus colores, sus sabores, sus culturas, sus bosques, sus planicies, sus selvas, sus desiertos, sus montañas, sus playas, sus volcanes, sus cenotes, sus lagos, sus ríos, sus golfos, sus océanos, su cielo, sus sierras...
-Tú eres los Estados Unidos Mexicanos- le aseveraron en su momento.
¿Pero qué cosa implicaba eso?
Vivir lo que la nación y el pueblo duren, le dijeron. Ya iban más de 500 años y ella aún aparentaba 19 por cumplir 20 años en seis meses... eternos seis meses.
Amar lo que la nación y el pueblo aman, le sentenciaron. Sí que amaba lo mismo que su pueblo amaba... los taquitos, la birria, los panuchos, los tamales, los cabritos, el aguardiente, la cerveza, el tequila, el mezcal, el pulque, el Día de Muertos, el Día de Independencia, sus piñatas en Navidad, sus posadas, su lucha libre, su boxeo, sus bailes, su música, su desmadre, su sentido de pertenencia y deseo materno de permanecer siempre unidos, en familia, hogareños, amistosos y buenos anfitriones con todo el mundo... aunque siempre variaban mucho sus gustos según la región, según la época, según lo que compartiera la mayoría...
¿Entonces dónde quedaba ella? ¿Qué era entonces lo que le gustaba a María, sólo por ser María?
¿Como representación tendría que renunciar por naturaleza a ser un sujeto individual? ¿Estaba condenada a ser siempre lo que fuera la mayoría de su pueblo, sin importar qué cosa?
Cumplir las leyes que la nación y el pueblo cumplen, le comentaron. Bueno...
Trabajar lo que la nación y el pueblo trabajan, le afirmaron. Eso sí que sí. Siempre chambeando, siempre incesable, siempre rompiendo la madre y el lomo para sacarlos adelante con lo que se pudiera y se tuviera... pero ella, en físico, había nacido mujer. Y, aunque fuera un país, los demás humanos la observaban "Señorita" y le habían asignado en la historia sólo aquellas labores que las mujeres "podían" realizar ¿Pues dónde chingados quedó eso de que "eres lo que la nación y el pueblo sean" "? ¿Dónde están "Estados Unidos Mexicanos"?
...¿Entonces si había esperanza? ¿Un ápice de individuo, de una María, que no tenía relación alguna con la nación?
Ser y poseer lo que la nación y el pueblo son y poseen, le dijeron señalándoles un mapa en su momento... hablaban de territorios, de recursos. Bienes que siempre cambian, ya sea porque se descubren nuevos, porque se adueñan más o porque se pierden algunos... no tanto ni mucho, generalmente... pero en el caso de México, bueno, a ella le habían despojado 67% por ciento de su territorio.
En el mapa, aunque doloroso, era sencillo: se borraba una línea y se trazaba otra.
En María, aquello había tenido variadas consecuencias: su vista mejoró y dejó de necesitar lentes, pero dejó de aumentar su altura hasta el metro sesenta e incluso se contrajo dos centímetros más; su cuerpo se marcó con cicatrices de batallas y estrías de embarazos, que, aunque se curaban casi hasta parecer inexistentes... son el recuerdo.
Y aquí era donde volvieron sus dudas ¿Por qué Alfred también cambió esencialmente, si aquellas nunca fueron realmente sus tierras? Su vista empeoró y usó los lentes que fueron suyos porque tenían la misma graduación exacta, su altura incrementó se golpe unos quince centímetros más y continuó en acenso; su cuerpo, aunque también se marcó con cicatrices de batallas, sanó más rápido y, para colmar... se sintió endemoniadamente bien estar a su maldito lado.
Antes de aquella guerra María estaba contenta con saber que tenía un vecino norteño pequeño, curioso, divertido y emergente apenas; sí le atraía por todas las ideas que representaba, por su forma de gobierno novedoso e independiente en América y la infinita cantidad de oportunidades que tenía por delante. Pero después de la guerra... quería odiarlo, repudiarlo con lo más profundo de su ser, pero nunca pudo, esa emoción parecía alejarse de ella justo cuando estaba apunto de alcanzarla.
Y es que estar a su lado de arrepentido se sintió... correcto, como si pudiera volver a ser ella misma; se sentía equilibrada, como si la pata de la que de repente cojeó, se corrigiera; se sintió como si hubiera estado cincuenta años fuera de casa y de pronto volviera... claro que sería distinto, pero era tu hogar, una parte de ti. Con él se sentía física y absolutamente en paz, completada al fin.
Por eso nunca pudo odiarlo al 100%, porque tendría que odiar a la mitad perdida de ella misma, la oportunidad arrebatada que pudo llegar a ser. Era como odiar una extensión de sí misma, reflejada, personalizada con sus hijos. ¿Qué clase de madre podría llegar a odiar a sus propios hijos, además de a sí misma?
Pero entonces seguía sin comprender ¿Por qué chingados le pasaba todo eso? ¡¿Qué chingados era ella?! ¡¿Acaso existían reglas de cómo pueden ser y vivir las representaciones de países?! Si no eran inmortales del todo, pero tampoco humanos del todo... ¡¿Qué mierda eran?!
"...si la naturaleza física es tan caprichosa y volátil, tan cambiante y compleja..." le dijo una vez una curandera... "imagínate a la naturaleza humana que representa".
Esa curandera fue la única que le dio una respuesta distinta, no la que esperaba o la que saciaba su inquietud, sino una diferente a sus oídos, al fin algo nuevo con lo que cual reflexionar.
Entonces recordó que primero que hizo fue mandarle una carta a San Marino, de los países modernos, el más antiguo del que se tenía registro; y él sólo se limitó a escribir: yo soy un microestado, sin fronteras bien delimitadas, con una población menor a 30.000 habitantes y rodeado entero por Italia ¿Crees que no me he preguntado lo mismo? ¿Qué no he sentido lo que me expresas que estás sintiendo? Sucede que con el tiempo comprendí que en la vida, humana o no humana que tengamos, existen misterios y fuerzas tan superiores a nosotros, que nos conviene mejor no investigar.
De cierta forma le dio paz saber podría dejar de hacer preguntas porque en realidad, nadie sabía la respuesta; nadie sabía de su origen... ¡ah! pero bien que se habían puesto de acuerdo en las reglas del juego.
...un juego en el que sus gobiernos disfrutaban apostar porque la vida humana es muy corta ¡Y se necesita grandeza! ¡Un legado! ¡Emocionarse y plasmar sus nombres en la historia! Sin saber o sin importarles que los dejan a ellos, las representaciones de naciones, a lidiar con las consecuencias por siglos hasta que una de esas causas regresa a cobrar factura y eliminación al pueblo que representan, matándolos para siempre... para eso los hijos , supuso María, para que su pueblo resurja y, con ellos, una nueva representación de su sangre e historia y cultura.
¿Pero y si los hijos se tenían y crecían antes de morir sus padres? Bueno... a esos se les llamaban departamentos, estados, provincias... ¿Pero todas las proveniencias, estados o departamentos eran hijos sanguíneos de la nación a la que pertenecían? ¡Claro que no!... ahí María se perdía, ese era aquel tipo de funcionamiento del que mejor se dejaba de investigar y tan solo se trabajaba sobre la marcha.
Eso no muchos humanos lo comprendían. A Alfred, por ejemplo, sus jefes siempre le habían hecho la misma pregunta: ¿Por qué? Y él también ya estaba harto de darle vueltas al asunto.
Harto de pasar la vida preguntándose el significado, harto de que todos los humanos, jefes o no, lo confrontaran con ese mismo maldito cuestionamiento para el que nadie sabía dar respuesta.
-¿Y por qué?- él siempre les preguntaba de vuelta.
¿Por qué mierda entrecerraban sus ojos al decirlo? ¿Por qué carajo fruncía su nariz en disgusto? ¿Por qué escupían la palabra con tanto repudio? ¿Envidia quizás? Pero si cada caso era tan distinto... no todas las naciones lo experimentaban como Alfred les debía decir por protocolo que lo experimentaba.
Ellos eran los humanos ¿O no? Tantas canciones que los suyos hacían sobre el tema, tanta pintura, tanta poesía... ¿Acaso nunca supieron, en sus cortas vidas, lo miserable que esa jodida emoción te hacía sentir? ¿Cómo no siempre uno tiene la respuesta? ¿Por qué nadie nunca prefería quedarse vacío, sólo? ¿Por qué de repente llega a ti un impulso cuasi animal, instintivo, de estar con esa persona? ¿De tener a esa persona más que a un lado tuyo? ¿De dónde el hambre de pertenecer a esa persona, de estar dentro de ella, de consumirla... de consumirse ambos por completo en el otro?
¿Qué acaso ellos nunca compartieron su risa con esa persona? No un "alguien" ni mucho menos un "cualquiera"... sino "esa" persona de entre todas ¿Acaso nunca desearon detener el tiempo y permanecer unidos para la eternidad?
¿Entonces por qué mierda le preguntaban eso?
Él tampoco era inmortal como ellos, pero su condición bien rozaba a la eternidad misma como tantos y tantos humanos deseaban... ¿No sería lógico que su sufrimiento, su emoción... fuera más y mayor todo ese tiempo?
-¿Por qué? ¿Por qué eres lo que eres? ¿Qué es lo que eres? ¿Quién eres? ¿Y por qué ella?
Ni idea.
Alfred huía a preguntárselo si quisiera; Inglaterra bien le advirtió en su momento que no era correcto presionar a la naturaleza y sus métodos... a la magia, como le llamaban los humanos a la ciencia de lo que ellos eran y que el mundo prefirió no investigar.
...aunque ¿Por qué a ella? Era extraño de describir, mucho más complicado de descifrar. María sólo se sintió bien, como si fuera correcto estar con ella; es más, era como si no pudiera tenerla lo suficientemente a su lado. Algo lo empujó en su interior, desde que la conoció algo le gritó que ella no solamente podría completarlo, sino engrandecerlo, que él podría llegar a ser mejor con ella, por ella y, quien sabe, quizás incluso mejor para ella.
La consecuencia de ese impulso instintivo, más las palabras ponzoñosas de sus jefes en su momento, lo convencieron a que lo mejor sería hacerle la guerra para poder adueñársela en su totalidad, adquirir sus territorios y pasar directamente a sentirla todo el tiempo como parte de él. mismo.
Pero antes de aquella sangrienta guerra, había habido un primer contacto entre ambos, uno que resultó en hijo, una especie de prueba piloto que ninguno planeó pero que, cuando sus jefes se enteraron, manipularon a conveniencia de la ambición de cada cual.
Lo que ocurrió, ocurrió... y creyó que saciaría ese impulso suyo, pero tan sólo lo dejó con ganas de más. Sus hijos bajo su custodia, tanísimo territorio que ahora conformaba prácticamente la mitad de los Estados Unidos continentales... pero con una frontera porosa por la que la esencia de María aún se colaba y no resultaba ser la misma que la que sus hijos resultaron ser. Y eso lo impulsaba más a ella. Jamás tendría suficiente de ella, algo los unía, si él caía en depresión mayor, ella en distimia; si él tenía gripe, ella neumonía; si ella temblaba por alguna catástrofe natural, él se ahogaba en angustia; si ella se llenaba de amor, él explotaba de pasión... sí que era algo mucho más profundo... perteneciente a eso que no se debe investigar, sino trabajar sobre la marcha.
¿Y por qué no les pasaba eso con ninguna otra nación o país en el mundo? ¿Por qué sólo entre ellos? ¿En verdad tan, pero tan especial era su relación... cómo? ¿Cómo era posible? ¿Por qué?
Alfred se detuvo a mitad del pasillo, el sonido de la gente charlando y caminando a su alrededor volviendo a sus oídos y su cerebro poco a poco dejando su reflexión para enfocar a la persona que se detuvo en frente, a la que sus pies llevaron por inercia, sin siquiera ver el camino. María parpadeó un par de veces y también pareció volver en sí misma, dándose cuenta de a quién había llegado tras caminar con la mirada perdida en sus propias dudas.
Los labios de ambos se curvaron hacia arriba y sin decir una sola palabra confirmaron que, en efecto, ambos habían sentido la misma necesidad de cuestionárselo todo para que, al final, se les revelará una pista hacia la respuesta...
¿Y por qué? Pues porque era algo muy suyo, por la persona frente a sus ojos... no su nación, sino su ser, su individuo.
HOLAAA :D Aprovecho para comentar que tengo una nueva lectura, bastante experimental y mezclada, en Wattpad: user/_NOVAINNE, llamada "EXPLICIT ONE-SHOTS"... y ya se imaginarán de qué va.
DISFRUTEN SUS LECTURAS ✨✨ y ¡Saludos! 👋
