Nebula maldijo para sí misma cuando abrió los ojos y comprobó con pesar donde y con quién se encontraba. Sus muñecas estaban cubiertas con grilletes que se unían a una cadena que pendía del techo, elevando su cuerpo del suelo y en idéntica posición frente a ella yacía Peter, con la cabeza gacha y aún sin despertar.

- Quill – Musitó primero en voz baja mientras echaba un vistazo alrededor. Al comprobar que están solos vuelve a llamarlo elevando su tono y recorriendo con sus ojos la figura del rubio en busca de algún tipo de herida que impregnara de sangre su ropa.

Siente una debilidad inusual en ella y lo comprueba al tratar de usar su fuerza mejorada para liberarse y resultarle imposible.

Habían sido presa de una trampa al separarse del resto del grupo mientras investigaban en un área apartada de Contraxia a un esclavista relacionado con el Alto Evolucionador. Rocket se había propuesto acabar con cada pequeña raíz de maldad que su creador hubiera ido extendiendo a lo largo de la galaxia y los demás seguían a su capitán sin atisbo de duda.

Ella había insistido en ser incluida en esta misión mientras dejaba a cargo a Drax y al resto de Sapiencial. La implicación con su nuevo hogar y el cuidado de su gente se llevaba la mayor parte de su tiempo pero a veces se encontraba echando de menos la acción y la adrenalina de una buena pelea, por lo que al escuchar por parte de Rocket los detalles escabrosos que habían llegado a sus oídos sobre ese ser despreciable, no lo dudó.

Luego apareció Peter Quill, de vuelta de su viaje a la Tierra y se unió a ellos como si nunca se hubiera ido. A Nebula no le pasó desapercibido el brillo en la mirada y la alegría de los guardianes originales al tenerlo de vuelta, reconociendo tácitamente lo extraño y agridulce que se les hacía tanto su ausencia como la de Mantis. En lo que respecta a ella, había vuelto a despertar una sensación familiar que la tensaba y desagradaba a partes iguales y que tendría que volver a luchar por enterrar bajo capas de autoengaño.

También lo había extrañado, más de lo que ya había temido que haría.

Ante su cuarto llamado, Quill parece despertar respondiendo con un gemido lastimero. Al alzar el rostro y mirarla, Nebula puede comprobar que está ileso salvo por un rastro de sangre seca que recorre su sien y acaba por debajo de su mandíbula.

- ¿Qué ha ocurrido? – Pregunta con voz ronca y luego frunce el ceño, tratando de mover sus manos y mirando hacia arriba al notarlas encadenadas - ¿Y donde diablos estamos? – Trata de moverse y hace una mueca ante el dolor que parece sentir al balancearse ligeramente.

- Quédate quieto, Quill – Le ordena con voz firme y seca, tratando de esconder la angustia que le genera tenerlo allí con ella. Sería capaz de pensar con más calma si fuera la única en peligro – Ni siquiera yo puedo deshacerme de esto.

Para su desesperación, él permanece imperturbable ante su tono y la mira con fijeza.

- Antes de perder el conocimiento – Habla con lentitud, como si recordara a medida que formula sus palabras – te abalanzaste sobre mí, yo…

- Una bomba de proximidad – Le interrumpe antes de que llegue a la evidente conclusión – Te cubrí con mi cuerpo, por suerte el radio de explosión era pequeño. Seguramente el lugar esté lleno de ellas, sabía que tarde o temprano vendríamos por él. Lo siento, debería haberlo notado antes – Admite con pesar.

A lo largo de los años junto a Rocket, durante el chasquido, había hecho las paces con la idea de fallar pero seguía sin ser capaz de superar el sentimiento de culpa y miedo cada vez que ocurría. En su vida, fallar era sinónimo de momentos desgarradores y mucho, mucho sufrimiento.

De no haberse dado cuenta a tiempo, podría haber perdido a Peter.

Una expresión de fugaz molestia pasa por los ojos de su compañero de equipo.

- No te disculpes, Nebs – El apodo le remueve algo por dentro, como siempre que se lo escucha – Si algo ocurre, no es tu responsabilidad. Ya sabes lo que opinamos de que te arriesgues de esa forma, tu resistencia no te hace inmortal.

En efecto, no es la primera vez que los guardianes le piden que no se exponga a la mínima y nunca se le escapa como cada uno de ellos sustituye "mejoras" o "partes robóticas" por resistencia a la hora de señalar la ventaja que tiene en combate por lo que le hizo Thanos.

- No tienes que… - continúa pero esta vez sus palabras son más dubitativas. Lo que ocurre siempre que va a decirle algo que sabe que no le va a gustar – no tienes que pasar por esa agonía cada vez.

El dolor que atraviesa su cuerpo cada vez que una extremidad vuelve a su sitio solo lo sabían Rocket y Gamora; si Peter era consciente de esto, debía ser porque su hermana había compartido con él detalles de su vida juntas y eso la contraría, se siente vulnerable al pensar que él sabe cosas que ella ha elegido no contar y que preferiría mantener enterradas.

Él, mucho más perceptivo de lo que suelen creer los que continuamente lo subestiman, lo nota.

- Además, soy un hueso duro de roer – Sonríe con su característica picaresca, tratando de rebajar la molestia que ha despertado en ella – Saldremos de aquí.

- ¿Cómo lo sabes? ¿A Starlord se la ha ocurrido un plan brillante de escape? – No puede evitar cobrarse una pequeña venganza al llamarlo así ya que sabe que, por algún motivo que aún no logra captar, le desagrada.

Él chasquea la lengua y apoya el lado de su rostro que no está malherido en su brazo estirado, evitando otra mueca ante el dolor y cansancio que debe estar notando en sus extremidades. A Nebula le gustaría poder hacer algo para remediarlo.

- Rocket – Murmura mirándola fijamente y es tan escueto que Nebula queda esperando por una respuesta más extensa pero al poco comprende que no quiere revelar de más por si alguien los está escuchando.

Es consciente de que Rocket y el resto deben estar buscándolos, lo que le preocupa es que los encuentren demasiado tarde.

- Eres un iluso – Finge despreciar su respuesta ante su también sospecha de que estén siendo vigilados. Él vuelve a sonreír con cierto cansancio y ella siente la necesidad de apartar la mirada.

- Le prometí que iría a visitarlo cada pocas semanas – Confiesa Peter después de un breve silencio – Y que le llevaría todo tipo de obsequios de cada parte de la galaxia.

Nebula sabe al instante de quién habla por el anhelo en su mirada.

- ¿Tu abuelo?

- Sí. Pasé meses a su lado – Nebula lo sabe bien, había pensado cada día en él – Una parte de mí estaba en paz pero os echaba de menos – Esta vez le sostiene la mirada y ella siente sus propios labios ceder ante una pequeña sonrisa, con un nudo en la garganta – Sin embargo, no se me va de la cabeza su mirada al despedirnos. Creo que piensa que no me volverá a ver.

Nunca dejará de sorprenderla lo mucho que Peter se preocupa por los suyos. Recuerda que notarlo fue lo que cambió su perspectiva de él; cómo pasó de "el idiota de Starlord" a "Peter" en cuestión de poco tiempo.

Suele evitar rememorar el pasado porque pensar en Gamora le produce una intensa desazón pero recuerda como sus ojos se escapaban hacia ellos cada vez que veía a la pareja junta en las ocasiones en las que su objetivo coincidía con el de los guardianes. Como se sonreían, el amor en la mirada de Peter al mirar a su hermana… Lo que al principio era curiosidad se convirtió en otra cosa a la que a día de hoy no se atreve a ponerle nombre.

Si lo hace, sentirá que le ha fallado a Gamora en más de un sentido.

- Por eso no pienso morir aquí – Termina diciendo Peter.

- Eso está por verse – Ambos se tensan al escuchar una voz grave a su derecha, entrando por una puerta que cede ante la presencia de una criatura con forma humanoide y piel amarillenta, sus ojos de un penetrante color gris.

Nebula reconoce al instante la descripción que le había proporcionado Rocket. Vuelve a ejercer fuerza en sus brazos, especialmente en el robótico, con la esperanza de sentir que el material ceda ante la presión pero no lo consigue. La debilidad persiste y la desesperación aumenta cuando nota que se acerca a Peter.

El ser observa al humano con interés y luego su mirada la recorre a ella, evaluando con sádico placer todo lo que resalta en su cuerpo y que no pertenece allí.

- Voy a divertirme con vosotros dos.