Dimensional Loud: El poder de las palabras
Parte III
—¡¿Qué le hiciste a mi amigo?!—gritó Lincoln tomando a Luan contra la pared y apuntándole con una pistola cargada.
—¡¿Zach?! ¡¿Zach?!—gritaban varios de los compañeros policías a la vez que enfundaban sus armas hacía Luan.
—¡No entiendo qué está pasando!—grita la joven chica de camiseta amarilla mientras se abraza a sí misma entre llantos—¡Ayuden al chico!
—¡TU NO DAS ORDENES!—escupió en su cara el Lincoln de esa dimensión a la vez que la lanzaba en una tina llena de agua y hielo—¡Deberíamos matarte justo aquí y ahora, como tú mataste a mi maldita familia!
Una puerta fue abierta de golpe, provocando que todas las armas giraran en esa dirección, una mujer adulta rubia con un brazo lleno de cicatrices de quemaduras salió de la oficina central, a la vez que daba un paso militar.
—¡Silencio!
Con tan solo una orden logró causar que todo el caos dentro de la estación de policía se calmara. Esa mujer bajó la mirada buscando entre la multitud, y detuvo su vista en un molesto Lincoln Loud, el cual guardaba su arma de fuego en su funda con respeto militar. La mujer dio zancadas hasta llegar enfrente del joven comandante.
Sin apenas prestar atención al resto de la escena, sus ojos giraron a la ventana rota al final del pasillo, y terminaron en la bañera donde Luan se retorcía del frío, no se inmutó al verla, simplemente volvió la vista a Lincoln.
—Informe.—habló con voz ronca y cruzándose de brazos.
—En camino a ejecutar a Luan Loud, ella fue capturada junto a un sujeto que se hace llamar a sí mismo el Doctor y una mujer llamada Donna.—dijo sin despegar la mirada de los ojos de la comandante, pero el silencio imperó en la habitación—Y el cadete Zach al ver a este monstruo entrar en la habitación cometió suicidio.
Mantener la mirada era complicado, demasiado, era como si cada segundo que pasara te estuviera juzgando cruelmente.
—Ya veo.—dijo volteando a ver a la Luan congelada—¿Y por qué trajiste a la equivocada?—dijo sin cambiar su expresión seria.
—¡¿La qué?!
No solo Lincoln se estremeció, sino que media estación de policía volvieron su atención por las simples palabras de aquella mujer, la cual Luan Loud reconocía como su hermana Lori, pero no su hermana Lori, sino su contraparte en este universo de locos. Era agradable que todas las miradas dejaran de ser enfocadas en ella y pasaran a Lori. Se sentía menos juzgada por las atrocidades que quieren condenarla.
—No importa si no es nuestra Luan, estamos ayudando a salvar otro mundo, otras vidas, otras hermanas…—dijo Lincoln intentando bajar un poco el tono de su voz, pero su hermana mayor solo respondió con una cachetada.
—¡Manténgase firme!—le ordenó para luego voltear a ver a Luan, sin importarle que su hermano tenía media cara roja—¿Por qué volviste?
—Escuchamos su llamada de auxilio…—decía Luan temblando mientras trataba de frotar sus manos contra sus brazos para obtener algo de calor—El Profesor tenía que atender unos asuntos, así que me mandó junto al Doctor y Donna para…
—Identifícalos.—ordenó Lori inspeccionando con su mirada cada centímetro del cuerpo de Luan—¿Por qué no nos hablaron de ellos antes?
—Es complicado de explicar, pero dentro de diez minutos pueden comunicarse con el Profesor a la Nave de la Imaginación y…
—¿Por qué diez minutos?—dijo Lori sin importarle más de sus excusas.
—Está haciendo algo importante.—dijo Luan sabiendo lo importante que era para el Profesor su programa de televisión interdimensional.
—Te creo.—dijo Lori sin cambiar el tono o la mirada—Así que cuando pasen esos diez minutos, empezando… Ahora.—marcó un contador en un reloj de pulsera—Si el Profesor no contesta al tercero de nuestros llamados, tú serás ejecutada.
—¡¿Qué?!
—¡Enciérrenla en la celda que preparamos!—ordenó Lori a nadie en especifico—¡Y también al comandante Lincoln! ¡Espósenlos!
—¡¿QUÉ?!—gritaron tanto Luan como Lincoln, pero Lori solo tuvo que dar media vuelta para mandarlos a callar a ambos.
—Sobre el cadete Zach, manden a alguien a dar la noticia a su familia.—dijo sin ningún pésame dando media vuelta dirigiéndose a su oficina—Y a quien lo haga, informe que murió por la causa.
—¡Lori! ¡No creo que estés entendiendo! ¡Él se suicidó!—gritó Lincoln furioso a la vez que se acercaba y detenía a su hermana de la manga de su saco militar—¡Era uno de los mejores que…!
Lori apartó de un golpe sus prendas al alcance de su hermano, sin siquiera voltear a verlo, continuó andando, eso provocó un silencio incomodo entre todos, que se mantuvo hasta que tanto él como Luan fueron atados a unas mismas esposas por sus muñecas y encerrados en una especie de celda subterránea, la cual estaba llena de agua que llegaba hasta los tobillos.
Mientras tanto, desde la parte de fuera el Doctor y Donna estaban dando vueltas a la comisaría, buscando algún fallo estructural, estaban a más de una cuadra de distancia.
—Doctor, Doctor, para…—se quejó la compañera siguiéndolo de cerca—¿No deberíamos estar buscando a la otra Luan?
Ambos se ocultaron detrás de una columna, con el Doctor volteando de uno a otro lado con presteza y luego corriendo a la siguiente columna, el edificio estaba derrumbado de hace mucho tiempo, por lo que Donna tendía a tropezarse mucho entre escombros que ahora eran parte de la estructura.
—No, no, no, no.—dijo el Doctor volviendo a ocultar su cuerpo en la columna—¿No lo ves Donna? Ese niño nos quería fuera, para él poder hacer lo que quisiera con Luan, ¿Darnos tiempo? Más bien distraernos.—dijo el Doctor sonriendo al final—Las cosas nunca son tan simples.
—¿Entonces por qué no vamos directamente?—preguntó Donna claramente fastidiada cuando tuvieron que moverse a una pequeña montaña de escombros.
El Doctor la ignoró momentáneamente, escaló el montón de escombros y acostado pudo ver una aglomeración de personas alrededor del edificio. Comenzó a mover sus ojos en todos lados para analizar eso, pero luego de ver una ventana rota en la parte superior, pudo imaginar un escenario donde algo, o alguien, caía hasta el piso desde esa ventana.
—Iremos por la parte trasera aprovechando la distracción, Luan Loud va a estar a salvo.—dijo el Doctor comenzando a descender la montaña y rodeando otro edificio.
—¿Cuál distra…?—comenzó Donna, pero entonces llegó a la cima y se detuvo para admirar la escena—¿Qué paso?
—Donna baja de ahí, te van a ver, estamos en modo sigilo, no provoques un exclamativo.
—¿Un qué?—dijo Donna sin entender.
—Solo baja de ahí.
Donna rápidamente obedeció al Doctor descendiendo por una cuesta empinada y casi tropezando tres veces en el descenso y provocando que el Doctor se desesperara la tomara de la mano y juntos corrieran a la siguiente construcción. Sin saberlo se estaban acercando cada vez más a una gran amenaza.
—Se están acercando.—dijo una voz sin cuerpo, entrando desde ningún lugar a la habitación donde estaba Luan encerrada.
—¡Excelente!—gritó concentrándose para hacer su mano tangible y darle una cachetada a una mujer atada en una silla—Despierta dormilona, tenemos mucho trabajo que hacer.
Rápidamente la mujer atrapada entre cuerdas intentó retorcerse, pero al hacerlo sintió dolor al moverse.
—Muévete más y causará más dolor.—le explicó Luan, provocando que la contraria se detuviera—No, por favor, continua.
—El Doctor a menos de quinientos metros.—dijo una voz proveniente de ninguna dirección especifica.
—Entonces tendremos que ir directo a la estructura, eh, eh.—dijo Luan a la mujer mientras lanzaba una risotada y aplastaba parte de su pierna para tocar los huesos—Oh vamos Luna, sis, ¿Te comió la lengua el gato?
No había respuesta del lado contrario, Luna Loud había sufrido demasiadas veces un destino cercano a la muerte a manos de su hermana, ya eran tantas las veces en las que había escapado por los pelos, que ella aceptaba morir siempre y cuando retrasara a Luan lo máximo posible. Levantó la cabeza y escupió, dándole en el rostro a Luan, cosa que no sirvió de mucho porque su saliva se evaporó en instantes.
—Oh, será una pena, porque si no hablas, tendré que obligarte.—dijo Luan tomándola con una mano de su blusa y volviendo la otra de fuego—Pensándolo bien, no hables, lo disfrutaré más de esta manera.
—Muérete.—le dijo Luna mirándola directamente a los ojos, sin miedo.
—No, hasta que la misión de mi maestro sea cumplida.—dijo Luan con un brillo infernal en los ojos y perdiendo todo el fuego de su cuerpo, para comenzar a juguetear con el brazo izquierdo de Luna mientras iba subiendo lentamente su temperatura corporal—Verás, no te estoy pidiendo mucho hermanita, soy misericordiosa.—dijo a la vez que apretaba cerca de la muñeca y aumentaba mucho su temperatura en un dedo, causando que comenzara a oler a piel quemada—Di mi nombre.
—¡AHHHHHH!—gritaba Luna mientras se retorcía del dolor, causando que las cuerdas se enredaran más y teniendo más dificultad para respirar.
—Oh, me voy a divertir por horas con esto.—dijo Luan complacida rascando la piel y resquebrajando la parte quemada—O podría acabar al instante contigo, si tan solo haces un pequeñito favor para mí. Tu dices mi nombre, repetidas ocasiones, y yo te mato sin que sientas dolor, ¿Qué dices vieja compañera? ¿Un trato?
—N-n-nu-nunc-c-ca.—decía Luna calmándose entre llantos, aún podía sentir como si ese punto cerca de su muñeca estuviera al rojo vivo, pero no podía moverse.
—Una pena.—dijo Luan poniendo el mismo dedo en su dedo índice de la mano contraria y volviendo elevar la temperatura hasta que el mismo olor a carne chamuscada se pudo apreciar—Mhhh, delicioso.
Luna volvió a retorcerse, pero estaba tan pegada entre las cuerdas y la madera de la silla que terminó rasgando parte de su piel con los hilos, cada vez sentía más y más dolor, como si su sangre no pudiera recorrer correctamente a sus extremidades apretadas.
—¿P-porqué t-t-tu nom-m-m-b-bre?—preguntó Luna teniendo que apretar los dientes intensamente para intentar que su dolor escape de alguna otra manera.
—Luan Loud, solo eso hermanita, Luan Loud, ¿No sirve si yo lo digo?—preguntó dando media vuelta y mirando hacia una pared vacía.
—No.—le respondió la pared vacía con una voz firme y amenazante, casi desinteresada de toda la escena ahí presente—El poderío de esas dos palabras viene a partir de las emociones que infunden en los habitantes de esté patético lugar, solo piénsalo, cada que mencionan tu nombre, hay pasión, odio, miedo, y muchas otras tantas emociones que puedo canalizar debido a su peso, si fueran palabras sin ningún significado, o poco usadas, no podría volverme más fuerte.
—Excelente, pero entonces, ¿Si yo lo digo?—insistió Luan al ver que no había respondido su pregunta.
—Tu no sientes nada por tu propio nombre, no hay una carga emocional, ni siquiera una positiva, cada que lo mencionas es como si dijeras cualquier otra palabra, algo más del vocabulario.—mencionó la voz maliciosamente. Has que diga tu nombre, y por fin, podré tener la cabeza del Doctor, después de tantos siglos de espera.
—¿Siglos?—dijo Luan hacia la pared—¿Tu también eres viejo?
—Soy un lord de las palabras niña, vengo de otro universo, contratado por unos aliens del planeta Skaro para exterminar al Gallyfriano conocido como el Doctor.—le dijo la voz provocando nuevamente que los nubarrones del exterior oscurecieran la luz natural—¡Por supuesto que soy viejo! ¡Soy tan viejo como esté universo o incluso más! Porque de dónde vengo, no hay un inicio, ni un fin, así como carezco de una forma física, soy una forma de vida que sobrepasa los conocimientos de este patético universo, o de cualquier otro que esté condenado a la existencia en un cuerpo de tres o más dimensiones.
—Vaya, hasta que finalmente te animas.—dijo Luan mostrándose feliz de que la oscuridad comenzara a reinar—Pero, si está de aquí no ha comenzado a decir mi nombre, ¿De dónde estás ganando tu poder?
—Oh, alguien está alimentándome desde dentro de la estación, JA, sí, puedo sentir un manojo de emociones fuertes, sí.—dijo el lord de las palabras mientras Luan ahora quemaba parte de la pierna de su hermana Luna con dos dedos—Y cuando esa chica hable, nada, ni nadie podrá detenernos.
—Finalmente podré matar a los miembros de mi familia que han sobrevivido todos estos años a mis fuegos fatuos, y una vez me desligue de ellos, perderé finalmente todas mis cadenas terrenales, podré ascender con mi maestro y construir el mundo jajajaja de vuelta jajajaja de sus cenizas, jajaja.—se detuvo un segundo porque notó que llevaba demasiado tiempo presionando la pierna y comenzó a sentir la piel dura—Oh, ¡Solo habla Luna!
La joven adulta Luna Loud ya no podía retorcerse más aunque lo intentara, le fallaba la respiración y sabía que estaba prácticamente muerta, de alguna manera su hermana se había juntado con otro lunático, aunque no pudiese verlo… No podía ceder, Luna Loud no podía ayudar a la asesina de sus padres, de sus otras hermanas… Aun podía ver mentalmente como sujetaba entre sus brazos a su hermanita Lily después de que se encerraran en el sótano junto a Lucy. Pudo recordar con precisión cuando la puerta del sótano fue lanzada hacia ellas en una explosión de fuego, dando en la cabeza de Lucy, sin que siquiera tuviera oportunidad de defenderse.
Ella ya estaba a punto de escapar por la trampilla de arriba hacia el patio, pero tuvo que voltear… El fuego, el miedo, la adrenalina, todo paso en un instante. Luna volteó en un grito inútil, pero solo logró que la mitad de su rostro recibiera de pleno una onda de fuego, mientras oía los gritos de la bebe en su brazos… Si solo la mitad de su rostro había sido herido era porque una buena parte del impacto se lo llevó la pequeña e inocente Lily, la cual estaba quemándose en sus brazos sin que Luna pudiera hacer nada… Además aun sentía el dolor, el dolor de su rostro era insufrible, su piel ardía por dentro tanto como por fuera, y el tan solo mover los músculos causaba que sintiera como si los rompiera. Intentó pegarse a Lily al pecho, pero solo logró seguir quemándose… Así que la soltó y salió corriendo mientras la bebe se retorcía en el césped, alimentando así el fuego que ahora la cubría en casi su totalidad.
Habían pasado más de cinco años desde esa fatídica noche, cuando la vida de los Loud cambió para siempre, y ahí estaba, a punto de morir, pero aquella vez le había fallado a dos de sus hermanas menores, no podía darse el lujo de volverlo a hacer, Lincoln, Lori y Lola debían seguir dentro de la estación de policía. Eran los únicos miembros de su familia, a parte de ella, que seguían con vida después de tanto tiempo.
—P-p-pudrete…—dijo Luna manteniéndose firme y tratando de volver a moverse para morir por asfixia.
—¡Di mi nombre!—gritó Luan juntando ambas cejas y cambiando el tono de sus ojos a esmeralda, durante un segundo Luna pudo ver lo que escondía detrás de su mirada—¡AHORA!—ya no hablaba con la voz de Luan Loud, era un demonio.
Luna intentó resistirse, pero esa mirada, esos ojos tan llenos de maldad… O tal vez la falta de oxígeno a sus pulmones… ¿Dónde estaba? ¿Por qué sentía todo tan ajustado y su visión se volvía cada vez más borrosa?
—¡Di mi nombre!
—Luan Loud…—dijo a punto de desmayarse, derramando una lágrima por haber fallado.
—¡SÍ!—gritó entonces la voz provocando que relámpagos entraran a la habitación—¡SÍ!
El edificio entero se estremeció a la vez que las nubes habían ocultado por completo cualquier luz proveniente del Sol.
—Wow, parece que alguien obtuvo lo que quería, ¿Ves Luna?—dice Luan emocionada y aterrada al mismo tiempo—Admira lo que hiciste.
Luna cierra los ojos mientras intenta seguir escapando, pero es inútil, está sin salida, su pecho duele, su cuello se encontraba rojo del esfuerzo…
—¡Te dije que admirarás!—le dijo Luan encendiendo su mano y a punto de acertarle una ráfaga de fuego a su hermana.
—Pero entonces Luan se detuvo.—dijo la voz que hasta entonces la había acompañado.
—¿Qué estás haciendo Ninguno?—preguntó Luan a la vez que su flama era apagada—¡¿Qué me hiciste?!
—Ohh, Luan, Luan, Luan, el néctar de tu nombre dicho por tu hermana es tan poderoso, tan doloroso, que matarla ahora sería un desperdicio.—dijo la voz alrededor del cuerpo de Luan, de repente se sintió invadida, al no saber de dónde venía la voz—De todas maneras, ahora viste el alcance de mi poder con que ella dijera mi nombre una vez, pude apagar tus llamas.
—Tú… Tú…
—Puedo apagar CUALQUIER vida a voluntad de mis palabras, y ¡Ordeno que…!
Una explosión vino desde la estación de policía, provocando que el edificio donde los tres se encontraban se agitara violentamente, y quedara ligeramente inclinado, provocando que Luna aun atada chocara contra una pared, y Luan saliera disparada fuera de la habitación, chocando contra una puerta, mientras iba quedando inconsciente por el golpe podía ver hacia arriba unos ojos rojos… Esa criatura, el lord de las Palabras, ¡El Ninguno Nadie estaba libre en esa dimensión! Y todo gracias a ella…
No podía estar más contenta.
Momentos antes en la estación de policías tanto Luan como aquel Lincoln eran llevados a la fuerza hasta una habitación en el sótano, la cual estaba inundada de agua y no tenía ninguna luz fuera de una bombilla a mitad de la habitación. Los dos, esposados y sin más opción, se dirigieron a esa luz a costa de que todos les estaban apuntando con armas mientras temblaban de miedo, para ellos el simple hecho de seguir vivos frente a Luan Loud era un milagro.
—¡No soy la mala!—gritó Luan una vez llegó al centro de la habitación entre zancadas de agua—Por favor…
—¡Cállate!—gritó Lincoln intentando llevarse ambas manos a sus oídos, lleno de rabia, esa voz le recordaba cosas que quería olvidar—¡Cállate!
El resto de oficiales salieron con prisa y cerraron con seguro, provocando que ambos estuvieran solos, con el agua estancada mojando sus pies y ni una silla siquiera para sentarse, solo estar parados en una habitación, al lado uno del otro.
Lincoln permanecía mirando a la pared, mientras que Luan analizaba los alrededores, ni uno, ni el otro parecían estar preparados para hablar, sobre todo Luan, ella sabía que su hermano debía estar odiándola demasiado en aquel momento, y eso la ponía triste. Le había fallado ya a suficientes Lincolns en dimensiones paralelas como para no saber cuándo uno la odia, siempre tienen el mismo rostro, siempre ella siente como que una parte de su alma es arrancada.
—Entiendo por lo que pasas.—dijo Luan después de varios minutos en silencio, y sin voltear a verlo, simplemente volteando hacia el lado contrario donde Lincoln miraba, provocando que ambos estuvieran de espaldas—Yo alguna vez llegue a odiar a otros Lincoln que no tenían nada que ver…
—¿Vas a seguir hablando?—dijo el joven con dignidad—Porque si es así me estás haciendo enojar mucho más, y aquí nadie te va a salvar.
—¡Intento ser amable!—dijo Luan molesta—¡Por si no lo has notado quiero mucho a mi herma…!
Esta vez ella se calló sola, sin que Lincoln siquiera se moviera, aun así el joven soldado pudo sentir como ella se quedaba totalmente quieta y llevaba su mano libre a su rostro. Eso no le tocaría el corazón, no importaba si ella era o no su Luan, la odiaba, la detestaba, quería matarla…
—Yo eh… Curioso que tengamos una bombilla, ¿No?—dijo Luan intentando recuperar sus ánimos—¿Cuántos soldados crees que necesitemos para cambiar una?
Lincoln se dio un fuerte golpe en la cabeza con su mano libre y llevó su mano al cabello, bastante molesto de seguir escuchando su voz.
—¿Cuántos soldados murieron para poder darte un solo disparo?—respondió el chico apretando su cabeza, aun podía oír los gritos de súplica.
—Jaja, buena.—dijo Luan reconociendo un buen momento, aunque sin mucho ánimo—Entiendo que…
—¡NO!—gritó Lincoln siendo incapaz de contenerse, dando media vuelta y tratando de empujarla—¡TU NO ENTIENDES NADA!
—¿Cómo?
Luan intentó calmar a su hermano, pero ambos terminaron rodando por el agua estancada, debido a que Luan aun sentía frío por la ducha fría que le habían dado, al sentir el agua por todo su cuerpo a una temperatura similar no pudo evitar levantarse de golpe.
—¡Levanta!—gritó Luan al ver que su hermano ni siquiera le importaba, solo quería quedarse quieto, provocando que ella no pudiera levantar sus piernas.
—No.—dijo simplemente ese Lincoln—Si tu no eres la de fuego, ¿Por qué te importaría?
—¡Porque tengo mucho frío! ¡No han dejado de mojarme con agua o hielo desde que llegue aquí! Juro que contraeré un resfriado…
—Ojala te mate.—dijo el joven desinteresado.
—Heey, al menos el virus tendrá más vida que tu actitud, jajaja…—de repente Luan se dio cuenta que estaba riendo sola mientras sus piernas se congelaban en el agua, incapaz de levantarse—Ay Dios soy un desastre…
No hubo respuesta del otro lado.
Luan intentó volver a mirar hacia otro lado, concentrarse en algo que no fuera el dolor de sus piernas o de sus pies. Pero sabía que no tenía una alternativa, debía simplemente convencer a su hermano de levantarse.
—Por favor, Lincoln, sé que estas molesto conmigo, pero necesito levantarme, no puedo sentir nada de la cintura para abajo… Por favor…
El chico solo siguió quieto, sin moverse.
—Lo siento, ¿Okey? ¡No es mi culpa que en esta realidad tu Luan sea mala!—gritó ella viendo como seguía siendo ignorada y apretando sus puños.
—¿Y es mi culpa que tu hayas decidido mostrar tu despreciable rostro acá?—respondió Lincoln mirando al techo hasta que cerró los ojos—Mientras más rápido te mueras, por mi mejor, seguramente muchas otras realidades me agradecerán por haberme librado de una chica como tú.
Luan solo se quedó paralizada, y terminó recostándose al lado de su hermano mientras las lágrimas escapaban de su rostro, pero ella no hacía nada por detenerlas, simplemente era muy doloroso sostenerse sentada o mover nada de su cuerpo.
—Lo peor es que no estoy enojada contigo, hasta cierto punto lo entiendo, y te perdono.—dijo ella cerrando los ojos y recostándose boca arriba, pensando que finalmente debía ser su momento, muerta por hipotermia en un montón de aguas estancadas—Le fallé Profesor.
Luan cerró los ojos, pudo ver como aquel Lincoln se levantaba finalmente, ahora que ella ya no tenía muchas fuerzas para hacerlo, y pudo sentir durante un momento como si su hermano fuera a ayudarla a levantarse, provocando una ligera sonrisa en su rostro, debajo de todo ese… ¿Por qué el agua estaba subiendo repentinamente de nivel?
Luan intentó moverse de manera errática, buscando alguna manera de obtener un poco de aire, logrando solo que de su boca salieran burbujas, Luan sabía que en cualquier momento iba a pasar, iba a ahogarse, pero aun así… No podía irse viendo todo en negro, ella solo quería tocar una última vez ese cabello blanco que hace tanto tiempo había perdido.
Lincoln intenta ahogarla, pero Luan solo mueve sus manos en su rostro, sorpresivamente, no intenta golpearlo o empujarlo, sino que acaricia su rostro, de manera torpe y cada vez más lenta, hasta llegar a su cabello. Lincoln había recibido demasiados estirones de cabello, no le importaba lo que pasará, no dejaría que ella… Que ella le acariciara el cabello… ¡Ella era un monstruo!
Pero no lo estaba intentando atacar y sus movimientos se volvían más lentos. ¡Era un truco! ¡Era…! ¡Era…!
—¡Ahhh!—con un grito Lincoln tomó a Luan rápidamente fuera del agua y luego se llevó ambas manos a la cabeza—¡¿Qué he hecho?!
La chica comenzó a toser fuertemente, escupiendo mucha agua y terminó vomitando un poco de bilis, porque de comida no tenía nada ya en su estómago, ella comenzó a respirar de vuelta mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro. Lincoln en verdad le había perdonado su vida… No estaba tan perdido.
—Gra…
—¡No hables!—gritó Lincoln arrancándose algunos pelos de la cabeza—¡Debí…! Yo…
Luan tomó grandes bocanadas de aire y esperó hasta que su corazón dejara de acelerarse para volver a hacer nada, durante un segundo, hundida, pudo ver una luz, y ese pequeño destello al final del túnel.
—Gracias.—dijo finalmente después para intentar ponerse en pie, ofreciendo la mano a Lincoln.
El chico estaba con la cabeza gacha, pero al ver aquella reacción intentó retroceder mientras temblaba y mantenía los ojos cerrados. Luego con su brazo que los tenía a ambos juntos intentó cubrirse el rostro. Pero no paso nada.
—¿Tu enserio quieres ayudarme después de lo que intente hacerte?—preguntó Lincoln con una voz menos grave, un poco más correspondiente a su edad.
—¿Para qué están los hermanos sino?—le dijo Luan sonriendo, aún tenía las marcas de los dedos de Lincoln en el cuello y sonreía para intentar calmarlo.
Era definitivo para Lincoln, ella no podía ser su hermana, aunque, de alguna extraña manera, sentía como si así lo fuera, no en el sentido de hacerlo arder, sino como la hermana que perdió hace tantos años.
Aceptó la ayuda de la chica y ambos se pusieron de pie, viéndose de frente.
—Supongo que lo siento.—dijo mirando hacia el suelo, logrando ver su reflejo—Hace tanto que no veía mi rostro.—dijo acariciando la piel blanca en su rostro, la cicatriz del incendio que le había dejado su hermana—¿Sabes que tuvieron que quitarme una parte de piel en mi rostro?
Pero Luan no contestó, aunque ella no había hecho nada de eso, no pudo evitar sentirse culpable.
—No creo que seas ella.—dijo Lincoln sin poder verla y con sus mejillas volviéndose peligrosamente rojas—Yo… Yo intenté matarte porque pensé, yo… Pensé que Luan Loud, tú… Bueno, que solo ibas a explotar en un momento a otro, y matarías a mucha gente… Yo pensé que estaba protegiendo a muchas hermanas de otros universos…
Pero Luan seguía en silencio, mirando directamente a su hermano y sintiendo mucho frío, pero ahora no desde sus pies, sino desde todo su cuerpo, aquello le traía recuerdos de una época oscura, una época donde ella no era la mala del cuento, sino su hermanito.
—Lo entiendo.—dijo ella intentando sonreír, pero su rostro era demasiado pesado.
—No, no es excusa para lo que hice.—dijo ese Lincoln llevándose una mano a sus ojos, repentinamente había llorado después de tanto tiempo sin hacerlo—Yo no soy diferente a Luan Loud, tengo esa misma sangre asesina…
—Tal vez…—dijo Luan llevándose una mano al mentón—He conocido un Lincoln, técnicamente varios, pero… En fin, uno tan terrible, o incluso peor que tu Luan… Entiendo lo que sientes.
—¿Tan terrible como todo el daño que ha causado esta perra?—dijo Lincoln molesto—Lo dudo.
Luan lanzó un largo y pesado suspiro.
—Nega. Tal vez para ti ese nombre no signifique nada, pero yo… ¿Sabes? Yo tenía un universo y…
—¿Tenías?—preguntó Lincoln sin entender.
—Sí, tenía.—dijo a secas Luan mirando al agua y pudiendo ver en su reflejo a ella misma más joven y optimista, con una familia feliz—Yo tenía nueve hermanas y un hermano, pensé que mi vida era normal, ¿Sabes? Nadie espera cuando todo el mundo cae sobre ti…—dijo mientras limpiaba una lágrima silenciosa.
—Definitivamente.—dijo Lincoln mirándola al rostro por primera vez, pudo ver un sufrimiento mucho mayor al que él hubiera visto en nadie que conociera.
—Todo iba normal, hasta que durante un par de meses comenzaron a ocurrir muchas cosas extrañas, provocando que nuestra familia quedara fragmentada, y nuestro hermano Lincoln intentó por todos sus medios unirnos…
—Suena algo que yo hubiera hecho.—dijo ese Lincoln lanzando una risa nostálgica.
—Pero, todas nos peleamos durante ese momento, y él terminó el peor parado.—dijo Luan cerrando los ojos porque era físicamente doloroso recordar—¡Lo dejamos irse entre llantos!
El Lincoln contrario no sabía por qué, pero los bellos de sus brazos comenzaron a erizarse mientras sentía un escalofrío recorrer su espalda.
—Lo rompimos tanto, que él… Que él… Él fue manipulado.—dijo Luan cerrando sus puños—Y no lo ayudamos… Y él… Él…
Hubo unos segundos de silencio en lo que Luan volvía a desahogarse.
—Fue utilizado como una marioneta por un Lincoln de otra dimensión, por así decirlo, un heraldo de una criatura ancestral devora universos.—dijo Luan temblando, y no de frío—Utilizó sus poderes para matar a la toda mi familia, y de no ser porque yo estaba junto al Profesor, yo también…—se quedó callada mientras tragaba saliva duro.
—Yo no sé…
—Mi propio hermano, manipulado por esa oscuridad, permitió que la criatura entrara a nuestro universo y lo devorará… Ese día lo perdí todo… Mi hermano, mi familia, todo el maldito mundo que conocía había muerto, y no había forma de recuperarlo.—dijo Luan abriendo un poco los ojos—Pero ahí entra el Profesor.
—¿Te salvó?
—Sí, le debo mi vida a él.—dijo Luan entre llantos—Porque yo soy lo único que queda de toda mi realidad, cuando muera, es como si todos mis recuerdos, como si todos esos buenos y malos momentos, toda la historia de un mundo, desaparecieran.—dijo llevándose una mano a su rostro para ocultarlo—Pero en parte no me importa, ¿Sabes por qué?
—Yo…
—Porque cuando muera, quiero creer que las volveré a ver, a mis hermanas, a mis amigas, mi novia, sé que volveré a ver a mucha gente que ya no existen…—dijo limpiándose el rostro—Por eso yo viajo con el Profesor en parte, estar cerca de él es esperar la muerte tarde o temprano.—dijo Luan amargamente—He visto a mucha gente morir Lincoln, muchos universos, muchas hermanas… —se llevó ambas manos, pero esta vez recibió un abrazo por parte de su hermano.
—¡Lo siento!—gritó ese Lincoln entre llantos mientras intentaba no temblar demasiado—Yo no sabía… Luan Loud, eres… Yo…
—Nadie debería saber lo que he visto.—dijo Luan correspondiendo el abrazo—Y tu no deberías estar aquí, deberías crecer, deberías…
Ambos comenzaron a llorar uno al lado del otro, habían pasado por demasiado, sin saber que lo peor aun estaba por venir cuando escucharon una explosión desde la parte superior de la estación de policías.
—¿Qué demonios? ¡Mi Luan Loud debe estar aquí!
—Oh no, algo mucho peor.-dijo Luan reconociendo el sonido—El Profesor está molesto…
Continuara…
Notas de autor:
Lamento la tardanza, créanme que hago todo lo posible para intentar actualizar este fic jajaja, incluso deje más tiempo sin actualizar DOS que iban antes que este. Pero como les gusta tanto, me propuse a dar lo mejor, para los que se pregunten qué es todo eso del pasado de Luan, sobre una criatura devora universos y Nega, pues aunque aparecen en Semana con los Loud, les digo de una vez, aquí en este fic (a pesar de ya estar muertos ambas entidades) seguirán teniendo impacto por su mero recuerdo.
Y estoy agradecido de nuevo por todo el apoyo que este fic tuvo, really, yo pensé que iba a ser algo que solo Arokham y yo íbamos a leer jajajajaja, el siguiente capítulo ya es el final, y ahora sí, se viene lo que prometí el Profesor en su máximo esplendor. Sean pacientes, ya vieron, máxima la espera es de un mes. Sobre el villano, dudo enserio que nadie lo conozca, es un villano de Doctor Who, peeeeeeero, es bastante desconocido, porque es un villano de los audio libros de la serie clásica, el Nobody No One está libre, y nadie estará a salvo, van a temer.
Bueno, definitivamente estoy muy agradecido, y espero no decepcionarlos, que acabando sigue la historia de los Angeles llorones (ya sin el Doctor, pero con otra sorpresita jaja).
