Se encontraban disfrutando las vistas en lo alto de una de las raíces del gran árbol, que los cubría con su sombra protegiéndolos del Sol de la mañana. Y observaba como su propia gente disfrutaba de la tarea de recolección como un mero pasatiempo más que compartían con sus seres queridos, creando charlas de ocio y o momentos de diversión; todo gracias al haber salido del yugo de Hopper.
Atta mostraba una sonrisa enorme al ver la felicidad de su ahora colonia con la que formaba parte, siendo la reina, la cabecilla que los llevaría a un futuro mejor para todos. Y a su derecha, aunque sonara egoísta, se encontraba la única hormiga a la que más amaba y que deseaba compartir aquel liderazgo hasta el fin de sus días con él.
Flik se volvió a ella, mostrando otra sonrisa pero llena con una pizca de cariño y admiración que jamás Atta entenderá de donde saca su pareja esas emociones por ella. Sobretodo cuando recordaba la idea principal de haberlo dejado ir solo por el echo de no interrumpir en la reconstrucción y recolección extra, esta última exigida por Hopper.
Esa sensación en su estómago volvió, no era nada positivo. Se trataba de las náuseas que le creaba recordar aquel momento y ser consciente de que Flik aún no lo sabía.
"¿Pasa algo prin-Atta?", Flik la miró con una preocupación palpable, haciendo sentir peor a Atta y aumentando su culpa.
Pero con un momento para pensar, observó como su novio escondía algo detrás de su espalda, y así tuvo una excusa para desviar el tema. "¿Qué es eso?", señaló a la par que preguntaba y Flik viendo a donde apuntaba, se sobresaltó con una sonrisa de nuevo en su rostro, esta vez con una mera pizca de nerviosismo.
"Es un regalo para usted, mi Reina", hizo una reverencia poco practicada, sacando una risa de Atta.
"Sabes que puedes dejar lo de los modales cuando estamos solos, ¿verdad? ", Atta siguió riendo pero su risa ya iba terminando.
"Me gusta darte el respeto que se merece. Por eso... ", Flik sacó de su escondite lo que tenía intrigada a Atta desde que lo había llegado a notar. Siendo solo mostrado al final un bulto envuelto en un trozo de hierba fresca. "Le he hecho un regalo", posó el objeto entre sus manos.
Atta no sabía que era lo que debía decir, salvo que estaba totalmente enamorada del propio detalle de Flik, de pensar en ella como aún esforzarse en buscar o fabricar algo para ella. Desenvolviendo el envoltorio, se lleva una mano a la boca cuando observa el hermoso tallado que poseía aquella caja echa a mano.
Flik, suavemente la llevo a sus manos de nuevo, mostrando como se abría la tapa superior, dejando a la vista un interior hueco y espacioso. "Pensé que le encantaría poseer algo para guardar sus cosas favoritas, piedras preciosas o recuerdos que desees mantener; yo lo llamo caja, no se me ocurrió otro nombre...". Fue interrumpido ante el beso en los labios provocado por Atta, quien no podía apreciar más a aquella hormiga.
Flik, en un principio se puso nervioso, no solo por el momento sino también el querer evitar que el regalo cayera al suelo. Pero mientras los segundos pasaban, más se encontraba envolviendo con sus brazos a Atta, hasta terminar en un precioso beso de amor. No tuvieron que esperar para separarse, pues algunas hormigas de la recolección se habían puesto a aplaudir al ver tal escena. Flik tanto como Atta saludaron algo tímidos a su público.
Atta decidió llevar la charla a un lugar más aislado, sobretodo a la vergüenza notable que estaba sufriendo su novio.
"¿Entonces, te gusta?", Flik preguntó con una mano tras su cabeza.
"Es preciosa, sobretodo el tallado. El diseño de las flores es hermoso", de repente su admiración fue interrumpida por el entusiasmo de Flik de forma inesperada.
"¿Verdad? Es lo que le dije a Hopper. Él me ayudó con el regalo"
Atta no pudo evitar sentir la boca seca y un dolor en el estómago, aquel nombre la llegaba a poner nerviosa. Tragándo con fuerza, decide preguntar cuál fue parte de su ayuda.
"El me enseñó a tallar las flores. Tuve que practicarlo varias veces pero cuando me dio la idea me mostró en un trozo de grano su habilidad a la hora de esculpir", Flik dijo aún más entusiasmado.
"Con que ahora te muestra sus habilidades, parece que está pillando bastante confianza". Flik no fue capaz de darse cuenta, pero Atta soltó aquel comentario con un tono de sospecha pero los celos eran mal disimulados.
"Estos días nos hemos encontrado hablando más, descubrí también que se le da muy bien contar historias. Su humor es algo rancio, pero te ríes un buen rato, y también le encantan las frambuesas y las moras se mata por ellas..." fue suficiente para Atta.
"Flik, ¿sabes que eso ahora no me importa verdad?", Atta intentó no soltar la pregunta de una forma muy grosera.
"Es verdad, disculpe. En fin, sabe de combate, se le da muy bien reparar algunas cosas, fue por eso que comencé a hablar más con él. La cometa o un juguete de Dot se me enredó y él fue capaz de desenredar la...", hubo un grito.
"¡Qué!, ¿Me estás diciendo que has dejado que ese vil insecto tocara uno de los juguetes de mi hermana pequeña?", Atta ya no podía mantener la calma, la idea de que aquel depravado utilizará la inocencia de Flik para oler o disfrutar del tacto de aquellos objetos que su hermanita utilizaba para pasar su infancia eran manchados de tal forma.
"Atta, vil no es. Ya se ocupó de varios juguetes, hasta Dot disfruta de hablar con él a mi lado", Flik no se esperó que Atta saliera volando dirección al hormiguero. Intentando llevar su ritmo, se encuentra observando como la celda de Hopper es arremetida por una joven hormiga reina furiosa. Como si alguien le dijera tras las antenas que algo malo iba a ocurrir, se puso blanco al sentir revolverse su estómago.
Flik corrió junto a Atta para apartarla de los barrotes que ya habían empezado a ceder mientras que la hoja ya había sido arrancada.
"¡Pedazo de mierda! ¿Acaso te crees que puedes tocarte con mi hermana?". Atta gritó dejando con la boca abierta y sonrojado a su novio mientras que el saltamontes se levantaba de forma agresiva al ser ofendido por una acusación tan asquerosa hasta para él. Flik consigue apartar a Atta antes de que el brazo de Hopper pudiera atraparla.
Atta roja de la ira, se soltó del agarre fuerte pero aún amable de Flik para mirarlo a la cara. "¡¿Pero a ti que te pasa?! ¿Acaso apoyas a ese peligro?", señaló con desprecio a la celda.
"Atta, debes relajarte. No es lo que piensas, Hopper no haría tal cosa lo estás acusando de algo demasiado desagradable. No me ha hecho nada, y aún menos a Dot"
Sentía como si la razón, el odio, la vergüenza de aquel momento del pasado volviera a su presente, haciéndo sentir que nunca se equivocó en querer echarlo del hormiguero. Y por buenas razones sentía que la locura o la estupidez ya no podía tocar más fondo. "Por estas cosas fue que decidimos llevarte lejos en un primer momento, del hormiguero". El silencio se hizo; Hopper ya ni intentaba alcanzarlos, estaba tan sorprendido como Flik quién preguntó a qué se refería.
"La cagaste Flik, dejaste caer la comida, llevaste al hormiguero a sufrir casi hambruna y un colapso por los miembros caídos en las olas de calor y aún te crees que en serio buscábamos ayuda". Atta sentía como debía soltarlo todo, ese cariño y amor parecía no encontrarse en ningún lado, su mente señalaba lo malo de aquel individuo, era un lastre y un peligro para lo que consideraba ahora su familia, su propia colonia no debería sufrir por estas ideas tan absurdas.
"Te enviamos a buscar ayuda como excusa, ¿O no lo entiendes?", agravó más la pregunta al agitar los brazos con fuerza en su dirección. Solo para girarse dirección a Hopper. "Este personaje, el que dice que consideras su amigo, fue el que tiró la comida. Y esperábamos que el viaje lo mantuviera lejos para reparar sus daños, pero al final no sé como se las apaña para cagarla aún más, al dejarte aun con vida".
Hopper no mostró ninguna mirada, pero cuando su vista se dirigió a Flik, sus cejas se alzaron por un momento en forma de preocupación. Pues el rostro del mismo mostraba un destrozo irreparable. Sus ojos parecían vacíos mientras estos se iban humedeciendo sin soltar ninguna lágrima. Lo peor de todo, Dot había aparecido hacía unos segundos siendo consciente de la realidad que estaba siendo tirada como un saco de piedras dirección a la hormiga.
Flik, por fin tuvo voz para hablar. "Atta"
Ella se giró sorprendida al no recibir su posición con su nombre.
"Me gustaría que hubieras elegido un lugar más privado. Dot no debe escuchar esto y no...no me gusta que me pongan en vergüenza delante del nuevo miembro de..."
"No hay nuevo miembro, y al igual que tú, no quiero que pertenezca a esta colonia". Las antenas de Flik bajaron aún más.
"¿Eres consciente de que me mandaste al exterior con altas posibilidades de morir? Aunque os hubiera dado tiempo para reparar mi error, ¿Qué hubiera sucedido si no llegaba a volver?". Esta vez, el silencio fue tan atroz que se pudo distinguir a lo lejos los llantos de Dot quién se acercaba torpemente a Flik para abrazar sus temblorosas piernas.
Atta no pudo tragar esta vez, llevando la pregunta a la realidad, se da cuenta que casi se convierte en una asesina sin remordimientos hacia uno de su colonia, no sería el favorito, pero no pensó en que le ocurriría algo malo. ¿Cómo podía llegar a ser tan imbécil?
"Flik, lo...", fue interrumpida por Hopper, quién llamó su atención con un silbido.
"Si esperar que con un simple, lo siento, repararás todo lo que has hecho y dicho, vas muy equivocada Princesa. Te queda mucho para ser una Reina digna de admirar". Mientras aquellas palabras taladraban su corazón, pudo notar entre sus manos, el peso de un bulto áspero que identificó al momento como su nuevo regalo.
"Haz lo que quieras con él. Yo me tomaré el día por baja, ya se te ocurrirá alguna buena mentira para convencer a los demás de mi falta en la recolección".
La escena no pudo ser más deprimente, Dot seguía a Flik llorando tras su paso mientras Hopper intentaba llamar la atención de este sin resultados. Mientras tanto Atta, no sabía como sentirse. Por celos y odio como miedo hirió a uno de sus mayores seguidores, la realidad le golpeaba como palo astillado tras los ojos. Y el terror la invadía al darse cuenta que su madre tampoco sabía nada, como la colonia. Intentó recuperar un poco la compostura para dirigirse junto a Flik, pero fue frenada por Hopper.
"Lo último que necesita es verte, dale tiempo para que se relaje". Aunque notara el odio en sus palabras, aceptó el consejo al darse cuenta de la razón que llevaba encima.
