Aclaración: Los personajes no me pertenecen, son de la genialidad y creatividad de Rumiko Takahashi. La historia es mía y uso los personajes para saciar mi mente de escritora frustrada.

"No es posible renunciar a lo que no se tiene"

El secreto de la isla

Capítulo 14: Conexión

La luz de los primeros rayos del sol se asomaban por la ventana traspasando la clara cortina iluminando directo en el rostro de la joven, esto hizo que despertara pero tardó un momento en abrir los ojos mientras se daba una vuelta en la cama para reacomodar su cuerpo, esquivando así el sol en la cara.

Movió su pierna que chocó con otra piel cálida, abrió los ojos para reconocer que había a su lado, lo vio a escasos centímetros de ella con los parpados cerrados, el cabello plateado cubriendo parte de su mejilla, su otra mejilla descansaba sobre su mano y la almohada debido a la posición fetal que mantenía, se asomaba levemente un colmillo en los labios entre abiertos que soltaban el aire lentamente.

Kagome olvidó como se tragaba saliva apreciando la imagen dulce que estaba frente a ella, observó las orejas que se asomaban entre el cabello desordenado. Recordó su petición de la reciente noche y como gracias a tenerlo a su lado pudo dormir con tranquilidad. Finalmente pudo volver a tragar teniendo una idea en mente. Kagome llevó su mano con suma lentitud y cuidado sobre la cabeza de InuYasha, nerviosa y expectante, tenía mucha curiosidad y desde que lo conoció secretamente había fantaseado con tocar sus orejas tan particulares. Cuando las yemas de sus dedos tocaron la piel se sorprendió de su tacto suave, las vio moverse levemente en respuesta, él parecía continuar muy quieto durmiendo en su lugar. Entonces ella puso sus dedos en pinza sobre la oreja, moviendo el pulgar en un tacto muy cuidadoso por la parte interna.

Kagome fue sorprendida por los ojos de InuYasha que se abrieron mirándola curioso con el rostro rojo y la respiración levemente entre cortada. Ella sintió como si su corazón subiera a la garganta al ser descubierta, retiró la mano rápidamente pero le sostuvo la mirada. Él permanecía en silencio aun asimilando su tacto y la manera tan dulce en la que había despertado.

-Lo… lo siento, no quería despertarte-Logró verbalizar Kagome mirándolo de reojo, no esperaba ser descubierta, tenía las mariposas flotando en su estómago recordándole sensaciones que parecían haber desaparecido de su vida hace mucho. Se sentía tan viva. Sin embargo, Kagome también era consciente de que eran sentimientos peligrosos, debía controlarse, pero a la vez, profundamente no quería limitarse, quería seguir sintiendo más y más.

InuYasha se encontraba completamente ajeno a los pensamientos de Kagome, envuelto en los propios sin saber que debería decirle o hacer en ese momento. Despertar con ella a su lado no pensó que sería tan refrescante, aún con el flequillo desordenado, las ojeras inflamadas y la almohada marcada, ella parecía para él un pequeño tesoro que estaba descubriendo en medio del caos.

Un tesoro tan preciado que cuidar.

-Me sorprende…que no te desagraden-Tras un largo silencio se atrevió a enfrentar la situación porque quería descubrir que estaba ocurriendo por la mente de Kagome. La vio sonreír nerviosa acomodándose bajo las frazadas, mirando a todas direcciones por una respuesta.

-Probablemente, son las orejas más adorables que he visto-Dijo con sinceridad-Me daba curiosidad como era su tacto…

-¿Y era lo que imaginabas?-InuYasha enarcó la ceja, sentía sus mejillas arder. La mirada caoba le transmitió calidez, sintió que lo atravesaba directo hacia su corazón.

¿Cómo alguien podía hacerle sentir así de bien?

Era nuevo y confuso.

-Más suave de lo que creí-Ella rio nuevamente nerviosa, InuYasha se sintió extrañamente alagado.

Sus orejas siempre habían sido la principal característica que lo diferenciaba de los humanos, las había aborrecido desde que fue consciente de ellas, de pronto, algo que detestaba no parecía tan malo tras las palabras de Kagome.

-Kagome ¿Por qué no te da asco esta apariencia que tengo?

-Debes estar bromeando, eres el hombre más atractivo que he visto-Se le escapó sin procesar lo que estaba diciendo.

-¿Qué…?-InuYasha pasmado abrió los ojos aún más sorprendido por lo que acababa de escuchar.

Tantos años tratándose mal, despreciando lo que era, evitando ver su reflejo y ahora Kagome, con lo que le había contestado lo hacía sentir que había sido un idiota por ser tan cruel consigo mismo. No obstante, todo su cerebro le gritaba que odiaba lo que era, un experimento, un objeto para saciar los deseos de Naraku.

Estaba manchado, se sentía sucio, en cambio Kagome, era alguien sincera y genuina, la sensación de culpa ardió en su pecho. La contradicción de querer apartarla de todo lo oscuro que lo rodeaba a él y la necesidad de que jamás se fuera de su lado.

Kagome continuaba con sus mejillas ardiendo por su declaración, el silencio extenso solo hacían crecer su vergüenza.

-Kagome-Él habló con una voz baja y ronca, ella lo miró ocultando parte de su mentón y boca bajo la frazada para intentar disimular su nerviosismo.

-¿Si?

-Realmente… ¿Quieres continuar involucrada en esto a pesar de todo lo horrible que escuchaste ayer?-Preguntó con tono solemne, no quería que ella se sintiera presionada a seguir a su lado, comprendía si ella lo meditaba y quería alejarse de todo, ya había sufrido bastante perdiendo a su familia, si podía evitarle más dolor a su vida lo haría.

Tras su pregunta una nueva duda se asentó en su cabeza, ¿Así era como se sentía el amor? ¿Con deseos de proteger y cuidar la felicidad de otro?

Vio a Kagome sentarse en la cama, descansando sus manos sobre sus piernas por encima de la frazada, su cabeza se inclinó hacia abajo cayendo el cabello frondoso negro por los costados como una cortina, ya no podía apreciar su expresión.

-No te negaré que he sentido miedo tras escuchar todo como fue… esa persona esta realmente desquiciada…-Kagome guardó silencio buscando sus siguientes palabras, InuYasha sintió como su corazón se apretaba y el aire le costaba inhalar, creyó que se iba a alejar-Me hace sentir que estoy tanteando terreno bastante peligroso…

-Kag…

-Pero sabes…-Ella se volteó a verlo con una sonrisa dulce-También me hizo dar cuenta que no quiero dejarte solo-Kagome esta vez giró su cuerpo completo para quedar frente a él-Porque estoy segura que conozco a las personas precisas para que esto salga a la luz, para que se haga justicia por ti, por tu madre, tu abuelo, tus amigos que aún están ahí y por todos quienes su vida fue afectada por Naraku… no será fácil, esto será algo grande InuYasha, cuando surja será algo que estará en portadas de diarios.

InuYasha sentía el calor rodear su pecho y extenderse a su estómago, esas palabras eran como un bálsamo. Ya no estaba solo. De algún modo Kagome se había vuelto su hogar. Sintió la garganta apretada como si fuese a llorar, era raro para él emocionarse a ese nivel. Sin embargo, se obligó a enfocar su atención en las últimas palabras de ella.

-¿Portadas de diarios?-Dijo frunciendo las cejas y sentándose en la cama también para mirarla mejor.

-Sí, InuYasha esto es algo tan grande que será conocido a nivel mundial, estoy segura, debemos mover bien las piezas, por ahora Naraku parece creer que estás muerto, pero no sabemos si pueden volver a enviar hombres-Kagome se mordió el dedo pulgar concentrándose en que podrían hacer, sus ojos se abrieron recordando algo importante-¡Tu abuelo dijo que hoy arreglaban la central de conexión!-Chasqueó la lengua impaciente-Eso demorara unas horas-Ella se levantó de la cama, él apreció como el short cubría levemente sus muslos, se sintió extraño como si un deseo se formara en la boca del estómago, desvió la vista a la ventana avergonzado.

Kagome ajena a esto, se movió hacia su bolso y sacó el teléfono, una vez prendido se acercó a InuYasha, sentándose a su lado. Él inhalo profundo despejando su mente, sin embargo, la proximidad del rostro de Kagome al suyo no le ayudaba, miró sus labios descubriendo por primera vez ganas de besar a alguien, ganas de besar a Kagome. Se movió para dejar unos centímetros de espacio entre los dos, Kagome inconscientemente lo acortó mostrándole la pantalla del teléfono.

-Cuando salga esta barra aquí es porque hay señal, entonces podré llamar a Miroku-Ella afirmó con total confianza, fue por primera vez que notó la cercanía de su cara a la de él, a sus ojos dorados le llegaba directo el sol haciéndolo más claros, su quijada parecía tensa y un rubor cubría dulcemente sus mejillas, sus finos labios entre abiertos tomaban y dejaban el aire suavemente.

Él parecía de esos hombres que dibujan en los mangas que ella leía de vez en cuando, así de lindo, pensó Kagome. Percibió entonces que él le estaba mirando la boca, Kagome no era tonta, ella ya había tenido parejas antes, sabía cómo era la mirada de deseo y se sintió confundida cuando la apreció en esos ojos dorados que tanto le gustaban.

-¿InuYasha?-Dijo bajito ansiando ser besada, se sorprendió ante su propio pensamiento y el movimiento involuntario que había hecho su rostro para aproximarlo a él. De pronto vio a InuYasha fruncir las cejas y alejarse levantándose de la cama.

-Te daré tu espacio para que te arregles, iré a ducharme-Anunció dándole la espalda, para luego desaparecer por la puerta cerrándola tras él.

Kagome se quedó estática procesando la electricidad que aun palpaba en su cuerpo y el extraño momento que sentía que acababan de compartir. ¿Sería posible que ella también le gustara a él?

Kagome mientras se desnudaba para entrar a bañarse barajo la posibilidad, se encontraba asimilando y asumiendo esta atracción y sentimientos por él, también una parte de su cerebro le decía que era peligroso por todo lo que rodeaba la historia de InuYasha. Apreciaba la resiliencia de InuYasha, pero eso no lo eximía de múltiples traumas que posiblemente afectarían una relación. Kagome abrió el grifo dejando que el agua helada la ayudaran a ordenar sus pensamientos.

Las ganas de ser besada por InuYasha la perturbó, desde que había fallecido su familia que ella no había interactuado con ningún hombre en ese nivel, su cerebro había entrado en un estado de anhedonia que le había impedido disfrutar de encuentros con otros. Sin embargo, ahí estaba ahora, el deseo de vivir y experimentar, de permitirse sentir.

InuYasha por su parte había salido al jardín para subir a la rama más alta del árbol que se encontraba a un lado de la cabaña. Su cuerpo seguía acalorado y el vientre bajo le molestaba.

Para él desde que había estado encerrado, el contacto físico había estado asociado al poder, a ser sometido y violentado. Sin embargo, por primera vez en su vida se descubría deseando una caricia y un beso. Se sentía codicioso por querer más que una amistad de Kagome, se sentía asustado de no ser correspondido, recordó el rostro de ella, sus ojos entrecerrándose mientras acercaba más la cara a la de él.

¿Qué había sido eso?

InuYasha acarició el collar que no se había retirado desde que Kagome se lo regaló, apoyó la cabeza en el tronco del árbol, desde allí podía contemplar el amplio mar, la punzada potente de culpa lo inundó al pensar en Shiori y Kouga. Mientras él estaba libre y sintiendo esta clase de sentimiento de amor, ellos estaban allá, creía que aún vivos y a merced de Naraku.

¿Qué le pasaba? Su objetivo era claro, salvarlos. No podía seguir desviándose del camino. Eso le decía su lado racional, su corazón le decía que también estaba bien permitirse sentir, vio a Kagome salir con su cabello húmedo y el exquisito aroma que emanaba para anunciarle que podía usar la ducha.

Mierda, primera vez en mi vida que deseo a una mujer, pensó contrariado bajando del árbol.

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El día había transcurrido eterno, constantemente mirando el teléfono para revisar si había vuelto la señal, pero cada vez que alguno lo miraba seguí apareciendo nada. Habían concurrido tras desayunar a la central de conexión, les habían dicho que probablemente para las seis de la tarde estaría todo listo, por lo que habían regresado a la cabaña en silencio.

InuYasha se había dirigido recientemente al árbol, ella lo miró desde la ventana de la sala de estar, solo podía apreciar su silueta por la llegada de la noche.

Kagome miró el reloj que daba las ocho y media de la noche, frunció las cejas, se levantó del sillón para buscar un vaso con agua, cuando se giró vio a InuYasha detrás de ella con el teléfono en mano, ella dio un pequeño brinco de susto, no lo había escuchado entrar.

-Creo que tiene la señal-Dijo casi sin aire y el corazón latiendo intensamente.

-¿Qué?-Ella le quitó el teléfono de las manos apreciando como estaban todas las barras de señal en la pantalla-¡Si, están ahí, InuYasha!-Kagome saltó tres veces en su lugar con entusiasmo. Sus dedos por el nerviosismo torpemente se movían en la pantalla táctil-Mierda…-Refunfuñó cuando se abrieron aplicaciones que ella no quería-Llamaré en seguida a Miroku, allá es media tarde…

InuYasha la contempló con el nerviosismo fluyendo por su cuerpo y la esperanza que temía sentir.

Kagome logró encontrar su número en la agenda de contactos iniciando la llamada, colocó el alta voz, sonando el pitido en espera, nadie contestó.

-Oh, maldita sea Miroku, siempre tienes el teléfono a mano y justo ahora-Reclamó con la ansiedad incrementando, repitió nuevamente, InuYasha la miraba estático en su lugar, ambo abrieron los ojos ampliamente cuando del otro lado surgió una voz.

-¿Kagome…?-La voz masculina se escuchaba sorprendida.

-Sí, soy yo, perdón por no llamar antes, han pasado muchas cosas y necesito tu ayuda…

-¡Kagome!-Se escuchó esta vez la voz emocionada, entonces un ruido interrumpió a Miroku.

-¡Kagome!-Esta vez una voz femenina emergió-¡NO SABES COMO NOS TENÍAS PREOCUPADOS!

Ese grito ensordecedor de reclamo había sido de Sango, Kagome no se había dado cuenta lo mucho que los había extrañado hasta ese momento en que escuchaba sus voces, entonces comenzó a reír dichosa de escucharlos, del mismo modo las lágrimas resurgieron y comenzó a llorar, porque los quería y ahora valoraba nuevamente todo lo importante que formaba su vida.

InuYasha se sorprendió, acababa de descubrir algo nuevo en Kagome y algo nuevo de las personas que él jamás había visto, se podía llorar de felicidad.

Continuará…

Hola, gracias por continuar caminando conmigo en esta historia y su montaña rusa de emociones, gracias por tus comentarios y por compartirla.

Fecha en la que terminé de escribir el capítulo: 22-05-2022.

Pd: Un breve recordatorio, yo solo escribo en fanfiction, si llegas a ver alguna de mis historias en otras plataformas te agradecería me avisara para tomar las medidas correspondientes.