Aclaración: Los personajes no me pertenecen, son de la genialidad y creatividad de Rumiko Takahashi. La historia es mía y uso los personajes para saciar mi mente de escritora frustrada.

"Alguien a quien amar desde mi lugar de reminiscencias, a quien ofrendarme, a quien sacrificarme como si con ello cumpliera una justa devolución o restableciera el equilibrio cósmico"

El secreto de la isla

Capítulo 16: Decisión

"Regresa o acabaré con todos, no puedes escapar de mi"

Leyó varias veces la nota sintiendo como todo a su alrededor dejaba de tener forma, cuando reaccionó frunció las cejas y arrugó el papel introduciéndolo en su bolsillo. Con rápidos movimientos apareció a un lado de Kagome sin ser visto por las demás personas que rodeaban el lugar.

-¿InuYasha?-Preguntó la joven dudosa, su rostro parecía más pálido de lo normal, notó como el esquivaba su mirada-¿Descubriste algo?

-Vamos-Fue todo lo que dijo y de un movimiento la subió a su espalda para dirigirse al hospital, Kagome comprendió que tendría que ser paciente y esperar a que él quisiera contarle lo que sea que haya descubierto, sospechaba que el culpable era Naraku y de ser así todo el panorama se complejizaba más.

El recorrido fue rápido y silencioso, InuYasha bajó a Kagome de su espalda con extremada delicadeza, por unos segundos sus ojos se cruzaron y ella pudo leer el miedo, se sintió extrañamente nerviosa, no sabía que estaba pasando por su cabeza, pero de alguna forma le daba temor de que fuera a hacer alguna locura para vengarse.

-InuYasha, sea lo que sea, puedes confiar en mi…queda tan poco para que llegue mi amigo y su equipo…-Intentó alentar, él solo asintió y se dirigió a la puerta de entrada, ella suspiró siguiéndolo con la sensación de tener el estómago apretado, de pronto sentía que se había formado una distancia entre los dos, como si fuese el primer día en que se habían encontrado.

Al entrar InuYasha se percató que desconocía que debía decir para poder acercarse a su abuelo o saber su estado de salud, antes que pudiera girarse a pedírselo a Kagome, ella se había adelantado tomando la iniciativa, su corazón se removió, le sorprendía la manera en que ella lograba de alguna forma comprender sus señales y leerlo, la quería mucho, lo lograba palpar y sentir en ese momento, la quería mucho como para perderla en manos de Naraku.

-Dicen que debemos esperar, están intentando estabilizarlo primero porque sus quemaduras son muy graves.

-Está bien… ¿Te dijeron en que piso es para acércanos y esperar?

-Sí, piso tres.

-Bien.

Se dirigieron por el pasillo hacia los ascensores, InuYasha comenzó a sentir que le faltaba el aire al evocar esa escena un recuerdo de sus días en la isla de Naraku, para dirigirse a su oficina siempre debían tomar el ascensor, cada vez que lo hacía su cuerpo comenzaba a temblar y el aire le faltaba sabiendo las torturas y vejaciones a la que sería sometido, no esperaba que eso ahora comenzara a invadirlo.

Kagome se percató de los leves temblores en su cuerpo y como se contenía en intentar respirar bien, delicadamente tomó su mano, InuYasha se giró a verla, él tenía los ojos algo desorientados, ella solo lo jaló hacia las escaleras.

-Por aquí será mejor-Dijo sin más, Kagome siempre tenía la costumbre de visualizar las salidas de emergencia cuando ingresaba a un lugar, había observado el letrero que guiaba a las escaleras cuando entraron al hospital, no entendía porque InuYasha estaba reaccionando así frente al ascensor, las posibilidades podían ser desde el impacto de que su abuelo estuviese en esa condición hasta un mal recuerdo de Naraku, como fuese, ella quería ayudarlo a alejar lo que sea que estuviese haciendo su corazón doler.

-Kagome…-Se detuvo en el primer peldaño de los escalones con deseos inmensos de abrazarla, antes que su mente pudiera reaccionar ya lo estaba haciendo, ella fue tomada por sorpresa entre sus brazos siendo encerrada en su pecho, podía sentir el mentón de InuYasha sobre su cabeza y la respiración cálida allí también, los brazos temblorosos.

-InuYasha…-Ella lentamente subió sus manos hacia su espalda, abrazándolo, en ese momento deseo todo de él y a la vez tener el súper poder de borrar su pasado para que dejara de doler, pero no podía, esto era lo que él era, un hombre dañado, pero también con gran capacidad de resiliencia, dulce y amable, así era como lo sentía Kagome en ese abrazo-Esta bien, InuYasha… estoy aquí-Susurró hundiéndose más en sus brazos, aspirando su aroma, sintiendo como el pecho subía y bajaba contra su mejilla convirtiéndose en pausadas respiraciones.

-Era un mal recuerdo-Se atrevió a hablar cuando recobró la compostura, se apartó sutilmente, una sensación extraña lo recorrió al apartarse de aquel calor que emanaba Kagome-Disculpa.

-No me pidas disculpas por esto por favor, creo que también lo necesitaba-Dijo ella acercándose un paso más casi rozándose nuevamente.

-Solo no quería incomodarte…-Fue sorprendido al ser agarrado de ambos brazos por las manos de Kagome.

-No me incomodas de ninguna forma, si vuelves a pedirme disculpas una vez más por tocarme…-Kagome mientras se escuchaba logró darse cuenta de lo comprometedor que sonaba eso-Me refiero a…-Las palabras y su decisión fueron muriendo en su garganta ante la inesperada vergüenza que surgió por temor a sonar demasiado intensa, InuYasha observó el cambio en sus ojos café, él solo se limitó a permanecer expectante a lo que le decía-Bueno, eso, solo deja de disculparte, no me molestas, de ninguna forma.

-Entendido, no me disculparé más-Le dijo cuando ella soltó sus brazos- A ese rostro amenazante no puedo decirle que no-Intentó bromear dentro de lo denso del ambiente y la situación, la vio sonreír con las mejillas sonrojadas.

Cuando llegaron al tercer piso no pudieron ingresar inmediatamente a la habitación, tras largas horas de espera vieron entrar a un doctor para hacer su revisión, después de varios minutos salió con las cejas fruncidas.

-Disculpe, somos parientes, ¿Cómo se encuentra?-Atacó Kagome al instante que traspasó la puerta.

-Hemos logrado estabilizarlo pero siendo sincero no sé si eso dure demasiado por su edad…lo siento-Dijo con pesar-Dada la situación les permitiré entrar para que puedan despedirse-Agregó desanimado con una leve inclinación de cabeza para seguir su rumbo a otra habitación con pacientes.

Kagome tuvo una sensación de deja vu en ese momento, recordó su despertar en el hospital y lo que tardaron en contarle que su familia había muerto, el danzar con la muerte a su alrededor parecía ser de una compañía de la cual no lograba desprenderse, pero se cuestionó si realmente uno lograba separarse de ella alguna vez, nacíamos para morir, no había forma de que hubiese vida sin la muerte, algo tan natural para cada ser que existía en el mundo pero que de alguna forma se había vuelto sombrío y un tabú para la mayoría de la humanidad, como si al no hablar de ello no fuese a suceder.

Kagome respiró profundo y soltó lentamente la respiración aceptando esta verdad, no quería más despedidas pero también eso era parte de vivir, viviría plenamente permitiéndose sentir cada emoción y sentimiento que eso conllevara. Esta era su verdad desde ahora.

Se ladeó para mirar a InuYasha quien permanecía quieto con la espalda recargada en la fría pared del pasillo blanquecino.

-¿Vas a entrar?-Se atrevió a preguntar, él asintió fijando su mirada en el suelo-¿Quieres entrar solo?-Lo vio negar con la cabeza-Bien.

InuYasha avanzó ingresando primero, por un momento la intensidad del brillo de la lámpara de la habitación lo cegó, divisó en la esquina derecha la amplia cama, su abuelo estaba rodeado de diferentes máquinas que intentaban sostenerlo con vida. Se acercó a paso pausado hasta lograr quedar a su lado, Kagome se mantuvo lo suficientemente cerca pero respetando el espacio de privacidad que quería brindarles.

-Fue Naraku-Su voz en el silencio de la habitación retumbo fuertemente-Dejó una nota que acabaría con todo si no regresaba…-InuYasha contempló al anciano que se encontraba envuelto en vendajes que cubrían casi todo su cuerpo y parte de su cuello, afortunadamente su rostro no había logrado ser tomado por el fuego, una maquina se conectaba por un tubo a su nariz para ayudarlo a respirar. En tan solo un día la vida de aquel hombre había cambiado drásticamente, todo por Naraku.

-Puede ser que el día que visitaron al señor Takashi pusieran algún micrófono y por eso se enteraron de que habíamos acudido a su casa…-Reflexionó Kagome llevándose la mano al mentón intentando pensar opciones de cómo se informaron del encuentro.

-Es lo más probable…

-Nieto…-Su voz los dejó congelados a los dos por un momento, no esperaban que estuviese despierto, InuYasha reconoció una pequeña esperanza que apareció en su corazón emocionándolo.

-Abuelo…-InuYasha se acercó más a su rostro para que no se esforzara en hablar-Vaya susto nos diste…-Lo vio curvar sus labios hacia arriba débilmente.

-Me iré pronto…-Comenzó a decir con dificultad, respirar era complejo para él, le ardía pero necesitaba dejar salir estas palabras antes de decir adiós-Me alegro tanto de verte una vez más.

-¿Ya no quieres luchar?-Preguntó intentando controlar el nudo en la garganta que estaba surgiendo y con ello la sensación de soledad que lo estaba embargando, su abuelo era lo último que le quedaba de su extraño origen, era lo último que le quedaba de su madre, ese pedazo de niñez con luces y sombras.

-He vivido lo suficiente-Tragó saliva intentando tener fuerzas para terminar de hablar ignorando el dolor de su cuerpo-He sido bendecido al verte y saber que estas vivo… le diré a Izayoi…-Fue su última palabra cuando el monitor que marcaba las señales de vida comenzó a sonar fuertemente, pasos apresurados en el pasillo se escucharon y luego la puerta siendo abierta por enfermeras y el doctor.

InuYasha se hizo a un lado para facilitarles el acceso e instintivamente buscó la mano de Kagome, la que encontró sin dificultad, podía sentir el aroma de sus lágrimas, de algún modo ella podía manifestar lo que él sentía atascado en su pecho, su esperanza se extinguió nuevamente.

Naraku había terminado de acabar con su familia, sin embargo, no le permitiría abarcar nada más de su mundo, protegería a Kagome, regresaría a liberar a Shiori y Kouga, avanzaría y destruiría todo el mundo de Naraku, no había ninguna otra opción.

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El funeral había sido realizado a primera hora de la mañana, se logró gestar gracias a la cooperación de los lugareños, esto debido que Takashi era el miembro más antiguo de la isla, la mayoría de las personas lo habían conocido y admirado por lo que no dudaron en organizar todo para su despedida.

En un rincón aislado de toda la multitud que rodeaba el féretro estaba ubicado InuYasha y Kagome, en silencio observaron los últimos ritos de despedida, permanecieron allí hasta que todos se fueron.

-Tu abuelo era muy querido-Le dijo Kagome acercándose a la reciente tumba rodeada de flores de lavanda.

-En esta isla la jerarquía es algo que se respeta mucho-InuYasha dio una última mirada al lugar despidiéndose, se giró sobre sí mismo para irse.

-¿A dónde vamos?-Preguntó Kagome, se sentía cansada, no habían dormido nada desde que habían compartido la cama, un bostezo se escapó de sus labios.

Él se detuvo a mirarla al percatarse de esto, entendiendo que él con sus características podría pasar tres días más sin dormir pero Kagome no.

-Iremos a la cabaña, debes descansar-Sentenció, se acercó para subirla a su espalda, Kagome no opuso resistencia, lo necesitaba, estaba agotada de todas las emociones.

En el camino Kagome dormitó a momentos, antes de entregarse a Morfeo quería dejar algunas cosas preparadas para la llegada de Miroku, mientras pensaba en eso sintió que InuYasha con sus dedos pulgares acariciaba ligeramente su piel de vez en cuando, al inicio pensó que era su imaginación pero el movimiento era reiterado, honestamente no le molestaba, no le dijo nada.

Al llegar él se estaba deslizando a su habitación pero Kagome se negó rotundamente.

-Debes descansar…-Dijo algo fastidiado.

-Agradezco tu interés de que descanse pero necesito hacer esto antes de dormir, Miroku probablemente llegará hoy o máximo mañana-La bajó finalmente ante su testarudez.

-Keh-InuYasha se rindió dejando caer su trasero sobre su sillón de la sala de estar.

La vio moverse a la habitación y luego salir arrastrando su maleta, la dejó en el suelo y comenzó a tirar diferentes prendas que no eran lo que buscaba, un pequeño grito de victoria salió de sus labios cuando encontró su notebook.

-Por un momento pensé que lo había dejado, no armé esta maleta de manera lucida, oh, también traje mis relojes inteligentes, que alivio-Exclamó tomando todo y colocándolo sobre la mesa. InuYasha continuaba observándola en silencio desde su lugar, con todos los abrumadores sucesos de los últimos días ver su sonrisa era un alivio para su corazón.

-¿Qué haces?

-Voy a conectar estos relojes a la señal del teléfono de Miroku, así podrá saber nuestra ubicación, lo haré como precaución, Naraku puede atacar en cualquier momento, de ser así, necesito que él este enterado de donde exactamente estamos.

Él se levantó curioso esta vez, viendo como movía los dedos de forma ágil sobre el teclado en una pantalla con códigos que para él no tenían sentido.

-No entiendo nada.

-Te dije que soy de profesión ingeniera informática, en donde trabajaba por mucho tiempo mi rol fue estar en cyber seguridad, eso te hace aprender ciertos trucos…-Respondió con tono orgulloso-Perfecto, se están sincronizando.

-No entiendo nada pero si funcionan supongo está bien-Murmuró, sin embargo, InuYasha tenía otro plan que estaba guardando para sí.

-Listo, ya están conectados a su red-Anunció victoriosa-Ahora hay que colocarlos en nuestras muñecas…-Ella hizo un gesto para que InuYasha le entregara su brazo, él lo extendió sin mucho entusiasmo, Kagome colocó el reloj en su muñeca, luego repitió lo mismo con su propio brazo- Esto me da más seguridad-Confesó entregándole una sonrisa que él sabía que debía atesorar.

-Como sea, deberías dormir…

-No he terminado, ahora debo registrar el número que le dieron a tu abuelo, buscaré su geolocalización para enviarle esa información a Miroku, con todo lo que ocurrió ayer no tuve tiempo de mandarle todo esto-Ella parecía muy concentrada en su labor, lo cierto era que Kagome estaba usando las emociones tristes que la embargaban para buscar justicia, no iba a quedarse otra vez atascada en el dolor de todo lo que se había removido en ella con la muerte del anciano, era inevitable que los recuerdos de su familia llegaran en imágenes que se cruzaban mientras trabaja frente al computador, pero se sentía diferente, los había finalmente aceptado y ya no la detendrían-Lo que quiere Naraku es que te desesperes, actúes impulsivamente y así tenerte nuevamente-Ella se detuvo para mirarlo, él parecía nervioso de que sus ojos hicieran contacto-No le des esa oportunidad, ya no estás solo, InuYasha.

Él sintió el peso de sus palabras y la determinación en ella, no obstante, también él ya tenía su decisión.

-Gracias Kagome-Dijo intentando no sentirse un traidor al presenciar todo el esfuerzo que estaba haciendo para apoyarlo, ella sonrió a modo de respuesta, su interés regresó a la pantalla cuando unos nuevos códigos aparecieron y se transformaron en el mapa de la isla.

-Ahí es…-Ella examinó la imagen, guardó los códigos y los remitió a Miroku-Misión cumplida, ahora sí puedo ir a ducharme y dormir.

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Las despedidas nunca son sencillas, siempre hay algo que permanecerá en el corazón atascado deseando que hubiese sido diferente, alguna palabra que no se logró decir o que no se pudo transmitir de la manera correcta, un abrazo que faltó o un beso quizás. InuYasha observó el rostro durmiente de Kagome intentando grabar en su memoria cada detalle de ella, no deseaba olvidar nada ni su aroma.

Una parte de él deseaba quedarse allí y esperar que llegaran los demás siguiendo el plan inicial, pero eso también significaba exponer a más personas inocentes a las garras de Naraku, no podía cargar con eso, quizás era hasta cobarde de su parte, pero también sentía que era lo más correcto para él.

Haber podido conocer a Kagome había sido como esos tesoros que buscaban los piratas en las islas, ella había sido su tesoro que encontró aquel día en la playa, o más bien, fue él encontrado por ella.

-Gracias por hacer de estas semanas las mejores de mi vida…-Susurró contra su flequillo depositando un casi inexistente beso allí-Gracias…y disculpa, sé que dije que no me disculparía más pero…lo siento.

Se obligó a apartarse o no podría irse, respiró profundo una vez más para darse valor y entonces se giró para huir de la cabaña, aquel espacio le había entregado la calidez de un hogar que hace tantos años no había tenido.

No había vuelta atrás, esta era su decisión, protegería a Kagome aunque eso significara no verla nunca más, con ese pensamiento en mente se perdió en la oscuridad de la noche buscando su camino hacia la playa de la cual había emergido.

Continuará…

Hola, aquí estoy nuevamente con la entrega de este capítulo, ha sido difícil poder escribirlo porque no quería que se separaran pero también me encanta el drama, jeje.

Gracias por ser paciente conmigo en la demora de las entregas y seguirme apoyando, en serio, ¡muchas gracias!

Espero estén teniendo un lindo día, tarde o noche.

Fecha en la que terminé de escribir el capítulo: 11-01-2023.

Pd: Un breve recordatorio, yo solo escribo en fanfiction, si llegas a ver alguna de mis historias en otras plataformas te agradecería me avisara para tomar las medidas correspondientes.