Aclaración: Los personajes no me pertenecen, son de la genialidad y creatividad de Rumiko Takahashi. La historia es mía y uso los personajes para saciar mi mente de escritora frustrada.
"Al ver a […] nació una miserable esperanza"
El secreto de la isla
Capítulo 20: No estás solo
El estrepitoso ruido no lo dejó pensar con claridad por unos segundos, sin entender que estaba pasando, de pronto habían comenzado disparos, se sentó intentando enfocar su vista, el equipo de Naraku estaba disparando a la nave gigante en el cielo, desde el helicóptero también provenían balazos sin cesar.
—Mierda…—InuYasha vio al grupo de Naraku correr hacia la base dejándolo atrás, él se deslizó rápidamente hacia Shiori tomándola entre sus brazos, mientras unas cuerdas cayeron del helicóptero descendiendo personas por ellos, InuYasha comprendió que estaba siendo testigo de la ayuda que Kagome le había prometido, su corazón se oprimió ilusionado y a la vez preocupado, observó cómo personas equipadas corrían tras Naraku y los otros. Más allá de todo, sintió un alivio placentero cuando percibió el aroma de Kagome aproximándose, alzó el rostro encontrándose con su figura frente a él, de fondo el helicóptero avanzaba hacia la base de Naraku. En ese momento ella le pareció un ángel, sus cabellos se movían bruscamente por el viento, sus ojos color chocolate parecían querer decir tanto y su labios entre abiertos y agitados.
—Tu mejilla—señaló horrorizada al ver la piel desgarrada con sangre—Tardamos demasiado…lo siento—se disculpó arrodillándose a su lado para examinar a la joven en sus brazos.
—No, llegaron justo a tiempo—no sabía que debía decir exactamente, el último encuentro había terminado con él dejándola sola para protegerla de Naraku y finalmente ella había salvado su vida. Recordó el sueño con su madre.
"no estás solo… ¿Lo sabes?"
—Debo revisar sus signos vitales—una voz femenina emergió tras Kagome, era Sango que venía con una maleta.
—Ella es mi amiga Sango, te la comenté en nuestras conversaciones, hizo cursos de primeros auxilios, puede ayudar a tu amiga—explicó, sabía que InuYasha con justa razón podía ser desconfiado, al contrario de lo que pensó, él inmediatamente asintió y dio espacio para que Sango pudiera acceder a la mujer.
—Naraku le inyectó algo que dominaba su mente y la dejaba sin voluntad, se lo saqué desgarrando un poco su nuca con mi colmillo, se desmayó en ese momento y ha perdido sangre—apretó los puños sintiéndose un inútil. No podía dejarle todo a ellos, aún estaba Kouga ahí—Debo irme con tu grupo a apoyar, la única forma de derrotar a Kouga es retirarle eso que le puso Naraku al igual como lo hice con Shiori.
—InuYasha…—susurró Kagome temiendo que esta fuese la última vez que estuviera con él vivo, no habían palabras que dieran forma a su angustia, ni el alivio que había experimentado al verlo dando pelea.
—Déjame avisar a nuestro equipo para que puedan ser tu muro—Sango tomó su comunicador que más parecía un reloj inteligente—Miroku ¿me escuchas?
—Sí, este hijo de perra nos está atacando con todo pero logramos arrinconarlo, solo que el chico de coleta nos lo está complicando…
— ¡Ese es Kouga, debo ir!
—InuYasha va para allá, dice que el chico de coleta tiene al parecer un chip que controla su voluntad, él sabe cómo retirarlo, deberán ser su protección.
—Que venga inmediatamente, mierda… toma…—la comunicación se cortó, Sango frunció las cejas por un momento, luego volvió a su trabajo de examinar a Shiori con un semblante sereno, no podía hacer más que confiar en su pareja y ella abocarse a su labor—Ella parece bien, solo esta inconsciente por el chip, en Japón podremos examinarla mejor, pero por ahora con el vendaje interrumpiré la sangre que sigue saliendo… y este medicamento que le inyectaré también ayudará a prevenir infecciones.
—Qué bueno…—suspiró Kagome, observó como InuYasha se inclinaba para acariciar levemente el flequillo de Shiori—Es un alivio ¿cierto? —lo vio asentir.
—Cuídenla por favor—solicitó girándose para prepararse a correr.
—InuYasha espera…—Kagome quería pronunciar palabras pero no sabía cuales debía elegir.
—Volveré.
Fue todo lo que él respondió comenzando a correr, se percató que se había formado un círculo de militares con armas que protegía a Kagome y las demás, eso le generó tranquilidad, ante cualquier ataque de Naraku habría personas que podrían cuidar de ella hasta que él retornara.
—InuYasha…—Kagome vio su espalda marcharse y perderse entre el follaje del bosque, sentía que en un corto periodo de tiempo habían tenido demasiadas despedidas, descubrió dándose cuenta que ya no deseaba más separaciones, que quería poder permanecer con él.
Sango tras terminar de inyectar a Shiori y recostarla con ayuda de militares en una camilla se dirigió hacia la azabache—Kagome—ella se volteó recordando que no era momento de tener esa clase de pensamientos, sin embargo, su amiga le dijo algo que no había pensado escuchar—me alegro verte tan viva, a pesar de todo este caos, creo que fue bueno que vinieras a esta isla—sonrió.
—Yo también lo creo…estoy viva—las lágrimas comenzaron a brotar de manera silenciosa.
¿Cuántas veces tras el accidente deseo matarse?
¿Cuántas veces lo intentó y lo dejó en el último momento?
Había sucesos en este mundo que por más que quisiera buscarle explicación o sentido no tendría, como la muerte abrupta de su familia, no había enseñanza que aprender, porque un evento tan horrible, era imposible que fuera una lección más para la vida como la gente se empeñaba en intentar hacer creer para que tomara un sentido. La muerte era solo eso, muerte, tanto como la vida, que solo era eso, vida, pero en una incesante forma de buscar sentido se llenaban vacíos con falacias de aprendizaje. Kagome había estado llena de vacíos sin sentidos y aun en ese momento seguía pensando que ese vacío formaría parte de ella siempre, porque marcaba la existencia de quienes amo y no estaban, y seguiría sufriendo por la pérdida de cada uno porque los amaba, pero de algún modo ya no sentía ese pesar que la hundía y arrastraba, ahora lo aceptaba. Aceptaba la muerte y que solo eso era, muerte, y también, acababa de volver a aceptar la vida y todo lo hermoso que significaba experimentarla, en un mundo con tantos grises, también habían colores claros así como sombríos.
En este mundo habían personas de mierda que no merecían ser llamados humanos, y también existe gente que te muestra con pequeños detalles y dulzura que este lugar no es tan malo como pareciera, que hay luz destellando en diversas formas.
Kagome ya no quería morir para dejar de sentir, Kagome acaba de aceptar que quería vivir con ese dolor permanente punzando y que estaba bien, y también que quería amar a ese hombre que había conocido, quería recuperar sus planes perdidos, quería llorar y reír, quería vivir.
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Las garras desgarraron parte del hombro perdiendo su objetivo, frustrado gruñó y esquivó el combo, a su alrededor balas continuaban pasando y quizás la victoria un poco más cerca. El equipo de Miroku había logrado acorralar al sequito junto a Naraku bloqueándoles la entrada a la base, solo estaban resistiendo inútilmente, en el centro, Naraku vociferaba que no se detuvieran, que debían eliminarlos a todos. En un intento de benevolencia, el equipo de Miroku disparaba a extremidades solo para herirlos y podes capturar a todos vivos, necesitaban saber más de lo ocurrido para hacer posteriormente las acusaciones legales.
— ¡Acabalo Kouga! —vociferó al ver que InuYasha lo tenía en el suelo justo para arrancarle el chip, Kouga intentó removerse, pero InuYasha había capturado su brazo hacia atrás de tal forma que no podía salir de su agarre.
— ¡Ya basta, Kouga! —gritó InuYasha logrando al fin acercar sus garras a su nuca y retirar el chip al abrir la carne. Kouga inmediatamente quedó inconsciente—mierda, no es el mejor momento para dormir—le recriminó.
—Señor Naraku, ya no tiene más opciones, por favor, entréguese—hablo Miroku desde su altavoz, solo quedaban tres súbditos en combate, el resto yacía en el suelo inconsciente.
— ¡Jajaja! ¿Tú crees que yo, el gran Naraku se va a entregar a unos idiotas como ustedes? —de su bolsillo sacó una pequeña esfera.
—Mierda… ¡es una bomba, apártense todos! —gritó Miroku ordenando retroceder.
InuYasha en vez de huir corrió hacia Naraku, no podía permitir que se fuera con la suya, sin pagar ni un poco de todo lo que les había hecho, de cada tortura, sodomía, de la muerte de tantos niños y desaparición de familias, de la muerte de su madre y de su abuelo.
InuYasha corrió tan veloz como sus piernas pudieron, segundos más tarde un gran estruendo abarcó toda la isla y el suelo tembló.
Kagome se cayó sentada ante el gran movimiento y presión en el aire que la empujó, la tierra se levantó lastimando los ojos, Sango alcanzo a colocarse sobre la camilla para evitar que Shiori fuera desplazada. Los árboles y sus hojas danzaron alrededor con fuerza y luego un gran silencio. Lentamente el polvo se comenzó a disipar para poder entregar mayor visibilidad.
— ¡InuYasha! —Kagome se logró levantar sintiendo deseos de vomitar de los nervios, un remolino de preocupación se alojaba en la boca de su estómago, no lo pensó dos veces y quiso correr hacia la dirección en la cual él se había marchado, pero Sango la detuvo por la muñeca.
—No, Kagome, no sabemos que ocurrió, dejémosle esto a los militares.
—Pero InuYasha puede estar herido…
—Aun escucho el ruido del helicóptero…espera, no te expongas, estoy segura que él no querría que fueras y te pusieras en peligro—le dijo Sango tomándola por ambos hombros para hacerla reaccionar, Kagome tenía una expresión de horror que jamás le había visto antes. Era el temor de perder nuevamente a alguien que amaba, lentamente ella asintió.
—Perdón por ser egoísta, también estas preocupada por Miroku—Kagome le acarició la mano a modo de presentar sus disculpas, Sango asintió.
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—Maldito, no permitiré que te vayas sin pagar—InuYasha había alcanzado a quitarle la bomba y lanzarla lo más lejos que pudo, eso había ocasionado que parte de la base y los arboles del costado se destruyeran, él también junto a Naraku habían sido expulsados por la fuerza de la presión, cuando se había incorporado pudo apreciar intentos de Naraku de levantarse para huir, por lo que se había deslizado rápidamente hacia él para capturarlo. Ahora estaba encima, tenía sus dos brazos sostenidos hacia su espalda acorralado contra el suelo.
—Viniste porque me extrañabas InuYasha, viniste por más—le dijo oscuramente burlándose de él, InuYasha sintió un asco tan indescriptible y ganas de pulverizar su cráneo le sobraron, pero la voz de Miroku le recordó que deseaba más que todo que se pudriera encerrado.
—Pronto vivirás en la mierda que te corresponde—respondió contemplando como se acercaban los militares hacia ellos.
—No, eso jamás sucederá.
InuYasha no advirtió que Naraku tenía una pastilla en su boca, se la mostró rápidamente entre sus dientes y luego la mordió, en segundos comenzó a convulsionar saliendo de su boca, nariz y ojos sangre.
— ¡No, mierda, no! —gritó intentando inútilmente remecerlo para que regresara, pero Naraku lo había logrado, se había destruido antes de ser apresado, muriendo sin pagar por nada—No, maldita sea ¡No!-comenzó a darle puños al cuerpo inerte ante la frustración que lo embargo, este era el momento que tantos años había esperado, cómo era posible qué incluso al final se saliera con la suya, siempre, viviendo como quiso, destruyendo vidas y luego marchándose sin si quiera enfrentar al menos una consecuencia por sus actos.
Entre dos militares debieron tomar los brazos de InuYasha para detenerlo antes que continuara maltratando el inerte cuerpo, no hizo intentos de forcejear, sentía como las fuerzas se drenaban de su cuerpo y la adrenalina que lo había empujado a mantenerse en combate se diluían, quizás era momento de dormir y así lo hizo.
Continuará…
Buen día, tarde o noche, espero que estén muy bien y hayan tenido un lindo término de año 2023.
Estamos ya muy cerca del final…
Gracias por sus reviews, compartir la historia y apoyo.
Fecha en la que terminé de escribir el capítulo: 01-01-2024.
Pd: Un breve recordatorio, yo solo escribo en fanfiction, si llegas a ver alguna de mis historias en otras plataformas te agradecería me avisara para tomar las medidas correspondientes.
