¡Saludos queridos lectores!

Debido al SasuKarin Month de este año, esta historia había quedado en pausa, pero hoy he traído capítulo nuevo n.n

No haré larga la introducción, pero al final del capítulo si que dejaré algunos anuncios relacionados con este y el resto de mis historias. Sin más, los dejo con la actualización n.n


Sasuke comenzó a respirar agitadamente invadido por el miedo, al grado de que el ansia y la razón habían quedado en segundo plano. Si Karin moría, no sólo estaba perdiendo la oportunidad de concretar su venganza, sino que…

Bum bum _ Bum bum _ Bum bum _ Bum bum

Muy, muy débil y con pausas largas que inquietaban a Sasuke, pero el corazón de Karin aún estaba latiendo. ¡Aún estaba viva!

Lo primero que hizo Uchiha al saber que aún respiraba, fue salir de ella, cargarla y llevarla a la cama, pero una vez que la vio ahí, pálida, débil y con esos débiles latidos, volvió a entrar en pánico porque no sabía qué hacer para ayudarla. Si al menos sus emociones no se fueran a los extremos, podría actuar más racionalmente.

Agitado, miró para todos lados y su atención fue robada por una canasta en la cocina que tenía algunos duraznos. No sabía por qué los miraba, estaba desesperado por pensar en algo para ayudar a Karin, pero… ahora notó los grimorios y algunos recuerdos llegaron a su mente.

Durante mucho tiempo, Sasuke se había dedicado a leer libros de medicina con la esperanza de convertirse en doctor, al igual que su hermano que se había ido a la universidad en la capital para estudiar formalmente, así que al ver los grimorios, intentó centrar su mente en lo que había estado leyendo por años para tratar a la chica. Es decir, ella ya le había dicho que se recuperaba más rápido que un humano común, pero él tenía la necesidad de ayudarla a superar aquél estado en que él la había dejado. Temía que si no hacía nada para ayudarla a recuperarse, ella no sobreviviría.

Fue difícil para él hacer a un lado el miedo para centrarse en los recuerdos de aquello que había aprendido, pero cuando finalmente pudo recordar aquellos aprendizajes, pudo darse cuenta que la mayoría de los padecimientos, solían curarse con sangrías o el uso de sanguijuelas, pero ¿Cómo diablos iba a hacer cualquiera de esos procedimientos cuando era precisamente la falta de sangre la que estaba a punto de matar a la chica?

Pensando en ello, el pánico quería volver a invadirlo, pero de nuevo miró los duraznos.

Un lejano recuerdo invadió su mente y recordó haber leído un libro de William Hook, el más famoso doctor de la época, quien había escrito un libro donde mencionaba remedios caseros de los campesinos que habían heredado de los antepasados que creían en Dioses y magia y contradecía, con explicaciones "científicas", el por qué estaban equivocados.

Viendo los duraznos, él recordó que mientras el doctor sugería el uso de sanguijuelas para la sangre débil, deshechaba por completo el uso de algunas frutas, verduras y hierbas para ello. Entre esos alimentos se mencionaban los duraznos y Sasuke, que comenzaba a mirar los viejos conocimientos como algo más fiable que todo aquello que había aprendido durante toda su vida, decidió probar el remedio que el médico refutaba, pues incluso Karin había mencionado el uso de alimentos para la sangre, por eso ella fue a buscar aquellos hongos que se habían quedado fuera de la casa y que debido a la barrera, él no podía ir por ellos.

Tomando un durazno de la canasta, lo partió en pequeños trozos que fue metiendo en la boca de la joven que ni siquiera los masticaba, pero podía beber el jugo de la fruta.

—Sas…

—No digas nada. Sólo come —le suplicaba inquieto, pero la chica estaba tan débil que ni siquiera podía masticar los pedazos aunque fueran tan pequeños.

Mirando a todos lados, Sasuke buscaba alguna otra forma de ayudarla, pero al no encontrar nada y regresar su mirada hacia la chica, notó que las mordidas que él le había provocado aún seguían abiertas y aunque fuera poca la sangre que salía de ellas, podría ser crítico en el estado en que la chica estaba.

La solución más rápida a ese problema era lamer las heridas para cerrarlas, pero Sasuke temía que el simple hecho de volver a saborear la sangre de la chica, volviera a enloquecerlo. Dejarse llevar por un arranque de sed, por mínimo que fuera, sería la garantía de la muerte de la chica. Sin embargo, si esas heridas no dejaban de sangrar podrían provocar el mismo destino.

Convencido de no poder controlarse si intentaba cerrar al menos una de las heridas, Sasuke intentó darle trozos de durazno nuevamente a Karin, pero para ese momento, ella se había vuelto a desmayar.

Sasuke estaba a punto de rendirse al creer que simplemente no habría forma de salvarla mientras él se volviera loco con su sangre, pero fue en ese momento que tomó la decisión de intentarlo. Es decir, si no hacía nada como intentar cerrar sus heridas aún si se volvía loco, el resultado sería el mismo, pero aún existía la lejana posibilidad de poder controlarse; si lo lograba, aún tendría una oportunidad de salvarse.

Decir que Sasuke estaba seguro de poder controlarse, sería una mentira y, a decir verdad, él no quería hacerlo porque no quería sentir el momento en que ella expirara, empero, él sabía que el que ella estuviera en esa situación era su culpa y como tal, debía asumir la responsabilidad e intentarlo, aún cuando sabía que cerrar sus heridas no era garantía de que ella sobreviviera.

Inhalando profundamente y exhalando lentamente, Sasuke se concentró en aferrarse a la razón. Cuando se sintió con más control, aunque no por eso seguro, tomó la muñeca de la chica, se la acercó a la boca y lamió las primeras heridas.

Los hoyos en la piel de la chica se cerraron rápidamente, pero el joven no pudo evitar lamer más la piel limpiando todo residuo de sangre. Cuando intentó separarse, su cuerpo no le respondía y estaba tentado, pese a la piel fría de la chica, de volver a perforar su muñeca. La tensión entre la razón y el instinto era tal, que su cuerpo comenzó a temblar ante el dilema.

—Sa… su… ke… me… sal… vas… te…

Paró. Sasuke había podido oír la pausada y casi imperceptible voz de la chica y sus palabras lo detuvieron porque él no entendía por qué ella decía que él la había salvado cuando en realidad había sido al revés y era él el que estaba tomando su vida. Sus palabras eran absurdas.

—No digas eso —le ordenó aún cuando sus labios seguían pegados a la muñeca.

—Tu… ma… tas… te… al… oso…

—¿De qué hablas?

—Ma… má… va… a… re… ga… ñar… me…

¿Su mamá? Se preguntó a sí mismo y después de unos instantes comprendió que ella parecía estar sumergida en el recuerdo del día en que se conocieron. Probablemente la pérdida de sangre le estaba causando confusión de cuándo y dónde estaba.

—Te dije muchas veces que no me debes nada —dijo Sasuke con frustración y como si de un impulso se tratara, separó su labios de la muñeca y apresuradamente lamió todas las heridas que le había dejado en el cuello, los hombros y el pecho.

—Pe… ro…

—Soy yo quien te sale debiendo —se levantó de la cama y la cubrió con las cobijas. Después, buscó los duraznos y los aplastó cerca de la boca de la chica para que al menos bebiera el jugo— Un día te lo compensaré, pero hasta entonces, no puedes morir.

Con dificultad, Karin pudo pasar el jugo que Sasuke le daba y cuando pareció demasiado, el chico la dejó reposar un poco para vestirse. Mientras lo hacía, vigilaba su corazón que aún latía igual de lento, pero el azabache esperaba que el que no bajara más el ritmo, fuera una buena señal.

Karin seguía balbuceando algunas palabras mientras él se vestía, lo que lo obligaba a voltear a verla de vez en cuando y en algún momento Sasuke se dió cuenta que aún si podía seguir manteniéndose cuerdo hasta que saliera el sol, una vez que volviera anochecer, su sed lo obligaría a atacar a la chica antes de que pudiera hacer su prueba y seguramente no podría soportar que él volviera a beber de ella. Tampoco podía fiarse de la magia de la chica, pues mientras su cuerpo estuviera débil, seguramente su magia también y quizá ello influiría en la prueba.

Mientras Sasuke buscaba una forma de detenerse a sí mismo, se estaba subiendo el pantalón y por segunda vez los anillos de sus padres cayeron. Una idea llegó a su mente, pero primero debía darle más duraznos a la chica y asegurarse que su corazón bombeara un poco más de sangre.

A la mañana siguiente, Karin despertó con la cabeza dándole vueltas. Aún se sentía débil y aunque estaba tapada con las cobijas, tenía frío.

Tardó varios minutos antes de poder levantarse y recordar lo que había pasado la noche anterior y al sentarse en la cama se dió cuenta que seguía desnuda, su piel se veía algo pálida y había trozos de durazno en un banco cerca de la cama.

Si, Sasuke se había excedido al beber de su sangre y por la condición que ella tenía en ese momento y lo poco que recordaba, estaba segura que él estuvo a nada de tomar su vida. Sin embargo, también había evidencia de que él intentó ayudarla, lo que debió ser muy difícil, pero le daba cierta tranquilidad saber que pudo controlarse aunque fuera en el último momento.

Con dificultad, Karin se levantó de la cama para vestirse, algo que le tomó más tiempo de lo habitual por causa de la debilidad, pero no pudo evitar dirigir sus pasos hacia su armario sabiendo que Sasuke estaba ahí dentro.

—Esta noche pasaré la prueba, te lo prometo —dijo en voz baja y puso su diestra en la puerta— Sólo resiste un poco más, por favor.

A causa de la debilidad por la falta de sangre, Karin tuvo que darle prioridad a recuperarse, por lo que se dedicó a comer y beber agua en grandes cantidades, incluidos los hongos que había dejado en el jardín y cuando comenzó a alimentarse notó que llevaba un anillo en su dedo anular de la mano izquierda.

Fue más grande su sorpresa al darse cuenta que el anillo que llevaba puesto era el anillo de bodas de la fallecida Duquesa.

—¿Por qué…? —se preguntó en voz alta sin poder evitar sonrojarse, pero la respuesta llegó a su mente con rapidez.

Sasuke debió ponerle el anillo para que él no pudiera atacarla. Quizá en un momento de lucidez se lo puso en caso de que volviera a perder la cordura y no matarla o quizá había sido tan precavido al pensar que ella no podría recuperar del todo su sangre para cuando llegara la noche. El problema era que al parecer, él había olvidado que el anillo no la protegería de ser mordida porque debía usarse en conjunto con el otro.

Escapándosele un suspiro, Karin cerró los ojos decepcionada y no precisamente por el error, pues aunque fuera por un breve instante, había dejado que sus fantasías la emocionaran, sin embargo, era más que obvio para ella el motivo por el que tenía el anillo y aunque también era señal de que él intentaba protegerla, seguía consciente de que Sasuke lo hacía por sus propios intereses.

Karin no pudo evitar sentirse triste, pero no permitió que el sentimiento le ganara, pues ella estaba más que decidida a ayudar a Sasuke y aún había mucho que leer en los grimorios, ahora no sólo sobre los vampiros, sino lo necesario para hacer su prueba esa noche.

La joven aprendiz se esforzó más que cualquier otra ocasión para prepararse para su prueba. Ella quería más que nunca, aún cuando siempre fue su sueño convertirse en una bruja tan poderosa como su madre, poder pasar el examen y conseguir su título. Además, sabía que debía esforzarse mucho más, porque tras el ritual de cambio que había hecho, aquél que combinaba más de un elemento, sería más difícil que el que había tenido que hacer cuando había estado encomendada al sol.

Como era de esperarse, Karin se sumergió tanto en los datos para su examen para hacer su prueba, que olvidó que tenía que prevenir la salida de Sasuke. Sólo pudo recordarlo cuando el movimiento dentro del clóset llamó su atención.

—Tengo sed —Sasuke salió del clóset con los dientes apretados y de un momento a otro se lanzó sobre Karin.

La joven usó su magia apenas a tiempo para paralizarlo, pero había quedado tan cerca de ella, que podía sentir su respiración pesada.

—Sas…

—¿Y el a… ni… llo? —preguntó con dificultad.

—Sólo me protege de tu fuerza, tu poder de seducción y el filo de tus uñas. No de que intentes morderme —le recordó la chica— Ambos anillos deben usarse en conjunto para que todo su poder funcione ¿Recuerdas? Tendría que…

—Largo. Vete y no vuelvas hasta que pases tu prueba o amanezca —ordenó con dificultad, pues siendo verdad aquella explicación, sabía que ella no podría detenerlo por mucho tiempo.

—Pero…

—Pon la barrera para que no pueda seguirte.

Karin comenzó a guardar varias cosas en la canasta grande que había llevado el día que hizo el cambio de elemento, pues había estado tan absorta que ni siquiera la preparó con antelación. No podría hacer su prueba sin poner una protección y sabía que debía apresurarse para salir de allí antes de que la magia se desvaneciera.

—Tardaré algunas horas con la prueba —decía ella mientras guardaba las cosas— La prueba empezará a la media noche.

—Vete.

—Yo…

No, no podía dejarlo encerrado en la casa con la barrera. En otras ocasiones había sido la mejor opción para mantener a Sasuke contenido y sobre todo, a salvo, pero Karin recordó un pequeño detalle muy importante.

—¿Qué haces? —preguntó Sasuke en un gruñido cuando la pelirroja dejó de guardar las cosas en la canasta.

—Escucha, no puedo dejarte encerrado en la barrera porque…

—¡Deja de perder el tiempo!

—Si te dejo encerrado y tu instinto te pone lo suficientemente loco como para tratar de atravesar la barrera aún si te lastima, será contraproducente —ella le explicaba volviendo a meter cosas en la canasta— Sin importar el resultado de la prueba, yo no podré alimentarte y sólo quedarás más lastimado y abandonado a tus instintos.

—Dijiste que tendrías más poder.

—Si paso o no la prueba, será un problema que te pongas como loco por la sangre y te lastimes con la barrera —respondió Karin— Aún no me recupero del todo y sería muy riesgoso alimentarte si no puedes controlarte. Será mejor que vayas al pueblo a comer.

—Dijiste que si pasas la prueba, tendrás más poder y podrás detenerme —señaló Sasuke que internamente luchaba consigo mismo para aceptar la parálisis y darle más tiempo a Karin para irse— Cuando vuelvas, haremos el pacto y mi ansia terminará.

—¡No! Sasuke, necesitas estar controlado para hacer el pacto, si estás como loco no podrás seguir los pasos —la chica terminó de preparar la canasta y se paró frente a él— Me iré y cuando se desvanezca la parálisis vas a tener que ir tu solo al pueblo a comer… trata de controlarte.

—No voy a…

—Lo sé, no va a ser fácil —Karin tomó de la mesa una pulsera de cuero tejido que le puso a Sasuke en la muñeca— Esto es un restrictor. Si tomas suficiente sangre y el ansia te empuja a seguir atacando gente, esto va a detenerte —se quitó el anillo que él le colocó y le mostró cuando lo puso sobre la mesa— Es todo lo que puedo hacer por ti mientras hago mi examen. No podré hacer nada mientras esté ocupada con ello.

—Llévate el anillo.

—No debo tener nada puesto cuando haga el examen. Lo dejo para que lo guardes —ella le sonrió, le dió un rápido beso en los labios y se dirigió a la puerta— Volveré cuando acabe con mi examen, por favor, sé cuidadoso.

Karin corrió con la canasta en la mano mientras intentaba repasar lo que había estado estudiando, pero su mente no dejaba de gritarle que aquella situación era una pésima idea. Es decir, sabía que Sasuke jamás se sentiría satisfecho con la sangre de alguien más que no fuera la de ella, pero tal como se lo había dicho al joven, si él no comía, sería más difícil para él controlarse y tener un arrebato con ella, finalmente podría matarla. Al menos si comía, le sería más sencillo controlarse para hacer el pacto.

La joven sabía que aquella decisión pondría en peligro a la gente del pueblo si Sasuke no podía controlarse, ya que la pulsera que le puso sí servía para lo que ella indicó, pues era un artículo que había logrado diseñar con ayuda de los estudios de su antepasada, pero su diseño mágico estaba incompleto y tenía poco efecto debido a su falta de poder, así que estaba segura que, a lo mucho, detendría a Sasuke una sola vez antes de romperse.

Era difícil para Karin el haber tomado la decisión de sacrificar a las personas del pueblo y no porque ella les tuviera simpatía, sino porque sabía que estaba fallando por completo a una de las misiones más importantes de su clan, pero si ella se inclinó por esta opción, era porque para ella era más valiosa la vida y felicidad del chico que la había salvado y se enamoró que la de las personas que habían asesinado a su madre. Además, si lograba completar el pacto, podrían detener a Kizasame e Itachi, lo que protegería la joya de la Diosa, otra de las grandes misiones de su clan.

De un momento a otro, Karin estuvo a punto de regresar a su casa arrepentida de su decisión y no precisamente por la vida de los aldeanos, sino más bien porque recientemente recordaba que si Sasuke atacaba a los aldeanos sin suficiente razón en la cabeza, la gente sabría que él, Sasuke Uchiha, era un vampiro y por lo tanto, sabrían a quien buscar para cazarlo. Sin embargo, Karin regresó sus pasos hacia el río porque si pasaba la prueba, ella podría hacer hechizos más grandes, como el que le permitiría manipular la memoria de la gente para proteger la identidad.

—Debo aprobar hoy o Sasuke y yo no podremos defendernos —murmuró para sí misma.

Karin fue al río justo donde había hecho el ritual de cambio de elemento y repitiendo la formación de la barrera de protección, comenzó con la preparación de su examen. Mientras lo hacía, volteaba a todos lados de vez en cuando, no sólo porque debía estar segura que nadie del pueblo la viera, porque enseguida la condenarían por bruja, sino también porque estaba segura que para ese momento Sasuke ya estaba libre del hechizo paralizante y temía que la fuera a atacar antes de poder completar el examen.

Cuando la barrera estuvo levantada, repitió las acciones del cambio de elemento, con la excepción de que en esta ocasión no usó ninguna poción. Karin simplemente se desnudó y entró al río justo donde se reflejaba la luna llena y se hundió completamente en el agua para mojar cada parte de su cuerpo.

Estando sumergida, la joven aprendiz comenzó a recitar un hechizo como si estuviera fuera del agua y con los ojos cerrados, subió a la superficie para dejarse flotar en el sin dejar de recitar el hechizo.

A simple vista, parecía que en el río sólo había una mujer desnuda flotando en el agua mientras murmuraba algo, pero lo cierto era que Karin estaba en un trance en el que debía estar en contacto con aquellos elementos a los que se había encomendado al hacer el cambio de elemento.

Tras una hora tendida en el agua, Karin permanecía en trance, pues cuando ella había hecho su cambio de elemento, había hecho algo aún más grande gracias a la idea que el hechizo de los anillos le dieron: ella se había encomendado a más de un elemento.

La idea de tener más de un elemento al mismo tiempo a su favor era algo que, al menos sus antepasados, no habían hecho antes y seguramente debía ser algo todavía más raro si Kisame se había sorprendido de ver que aquello podía ser posible.

Eso sí, Karin tampoco descartaba del todo que a nadie se le hubiese ocurrido antes, pues encomendarse a un sólo elemento significaba una prueba muy dura ya difícil de pasar con el apoyo de un mentor, así que tener el respaldo de más de un elemento requería de más habilidad, tanto para hacer el ritual de encomendación cómo el de los exámenes, pero al mismo tiempo se traducía en más poder al convertirse en bruja.

De hecho, era normal que las brujas aumentaran su poder encomendándose a más elementos de uno en uno tras dominar el primero para conseguir más poder, pero conseguir más elementos hacía más duras las pruebas cada vez, por lo que en promedio, una bruja o brujo ya se consideraba excelente si lograba conseguir tres elementos a una edad avanzada. Dicho esto, el que la pelirroja hubiese comentado que su madre había sido la mejor bruja de la familia lo decía porque para la edad en que murió, ya era bastante sorprendente que dominara dos elementos y lejos de su muerte prematura, no alcanzó el tercero porque no estaba interesada en tener tanto poder.

Hablando de Karin, no era exagerado decir que había sido muy ambiciosa al arriesgarse a hacer la encomendación de más de un elemento al mismo tiempo, especialmente cuando había tenido muchos problemas en pasar su prueba cuando originalmente sólo estaba encomendada al sol, sin embargo, ella había logrado diseñar un hechizo que le permitía asimilar los elementos de una forma que resultaba compleja, pero que evitaba que su cuerpo colapsara al entrar todo de golpe.

Además, había que decir que ella ni siquiera estaba tan segura que fuera a funcionar, por eso se alegró cuando el ritual se completó sin problemas al punto de haber tenido suficiente poder para repeler a Itachi y Kisame con la barrera aquél día, pero el verdadero reto estaría en pasar el examen, que, en este caso al tratarse de tres elementos, debían ser tres pruebas, las cuales por sí solas ya eran difíciles, y tener una detrás de la otra lo hacía más agotador, especialmente cuando aún no había recuperado todo su flujo sanguíneo.

Lo que la había alentado a arriesgarse a algo como aquello, era que, las pruebas, aunque fueran tres continuas, seguirían siendo de nivel principiante, pero debía admitir que jamás contempló la posibilidad de que tendría que hacerlo estando débil.

Pasada la hora desde el inicio, la joven aún no podía terminar con la primera prueba del primer elemento: el agua. Empero, ella no iba a rendirse pues aún no fallaba.

Sasuke, por otro lado, había quedado libre del hechizo de parálisis después de que la chica salió del rango de sus sentidos y aunque su primer impulso al recuperar el movimiento fue el de buscar a la pelirroja para saciar su sed, logró aferrarse a un hilo de cordura arrojado por el anillo de su madre.

Había muy pocas cosas que lograban mantenerlo lúcido y sin duda, todo aquello relacionado a su familia era lo más evidente. Sin embargo, luchar con el ansia para tratar de recuperar el anillo que la chica dejó en la mesa estaba siendo una de las tareas más difíciles de su vida.

—Madre…

Estiró la mano estando a unos pasos de la mesa para alcanzar el anillo mientras luchaba contra su instinto, pero cuando finalmente logró tomar la joya, esta le quemó la mano y la soltó en el acto.

Aquella era la primera vez que Sasuke tocaba alguno de los anillos sin ayuda del pañuelo desde que se había convertido en vampiro, así que era la primera vez que podía ver el efecto que podría causarle. Es decir, cuando estaba en transición, había podido sostenerlo por algunos minutos antes de que le quemaran la piel, pero ahora, con sólo el contacto él podía notar una quemadura de tercer grado que se curaba lentamente.

Incluso, el dolor que había experimentado por la quemadura había sido tan doloroso que su mente se despejó momentáneamente y él pudo concentrarse en el dolor físico y su deseo de recuperar el anillo para no caer en la irracionalidad.

Sasuke sacó el costalito dónde estaba el anillo de su padre y caminó hasta donde el anillo de su madre había rodado tras dejarlo caer. Tenía intenciones de guardar la joya en él, pero esta había quedado entre las cenizas de la chimenea apagada.

Viendo que usar el pañuelo que servía de bolsa se ensuciaría si recogía el anillo con él, Sasuke tomó un pedazo de tela de los retazos de la ropa que le había arrancado a Karin y se aproximó al anillo para limpiarlo y recogerlo. Sin embargo y a pesar de usar la tela como intermediario para recogerlo, sintió el mismo dolor en su mano que si lo hubiese tomado con la mano desnuda.

Confundido, Sasuke intentó en más de una ocasión recoger el anillo, pero simplemente no lo lograba. Sólo lo consiguió cuando usó varios retazos de tela para proteger su mano y se preguntó por qué el pañuelo que Karin le dió evitaba que los anillos lo dañaran cuando esa tela no era diferente que la de la ropa.

Por algún tiempo, Sasuke pudo distraer su mente gracias al dolor que los anillos le provocaron y gracias a los pensamientos que estos le despertaron, sin embargo, conforme el tiempo pasaba, la sed se hacía más insistente y con ella, el instinto indomable que lo empujaba a volverse loco.

No importó cuánto se esforzó, en algún momento de la noche Sasuke, guiado por el instinto, salió en busca de sangre.

Debido a la falta de razón y a la lejanía del pueblo o la cascada, Sasuke no tomó ninguna dirección con base a su olfato, simplemente caminó de frente así como había salido de la casa y corrió desesperado por encontrar alimento. Era tal lo nublado de su mente, que en ningún momento cambió de dirección hasta que un perfume pasó por su nariz.

La rapidez con la que se precipitó sólo fue limitada porque no se había alimentado bien durante un tiempo, pero seguía siendo más veloz que lo que cualquier humano podría haber alcanzado.

En menos de un minuto, Sasuke ya había logrado visualizar a su víctima y sin pensarlo dos veces, se lanzó sobre ella.

Karin había logrado pasar el primer y segundo examen con cierta facilidad, aunque habría que decir que los exámenes de elementos menores como el agua y las estrellas eran más sencillos que los del Sol. La ventaja para ella, era que cada que pasaba un examen su poder aumentaba y con ello, la regeneración de su cuerpo, incluida la sangre.

Sin embargo, ella sabía que el examen de la Luna sería igual de duro que el de su contraparte al ser elementos mayores y aunque su sangre y energía se habían regenerado con ayuda de los otros elementos, la dificultad yacía en sus capacidades mágicas, las cuales eran probadas durante el trance en el que su espíritu debía adivinar el objetivo de las pruebas en los sitios a los que era llevada.

Justo cuando Karin se encontraba a mitad de la última prueba, la cual, también le estaba pareciendo algo fácil, su cuerpo se estremeció porque algo se había clavado en su cuello y podía sentir que su energía estaba siendo drenada. Gracias a haber pasado las otras dos pruebas, su cuerpo se recuperaba a cierto ritmo, pero la perdida de energía no paraba. Además, su espíritu seguía en el examen, pues aunque tenía la opción de abandonar la prueba, ella esperaba poder pasarla rápidamente para volver a su cuerpo y defenderse.

La prueba que la Luna le estaba poniendo, era el de diseñar y conjurar un hechizo que le permitiera usar a la Luna para cualquier cosa que no estuviera relacionada con el amor, pues era bien sabido que las brujas encomendaran los hechizos de amor a la Luna, así que ella debía demostrar que su conocimiento sobre los elementos iban más allá del cliché.

Karin ya había tenido una idea sobre su prueba y su espíritu, que estaba en el espacio lunar para la prueba, ya estaba preparándose para el hechizo, pero aquello que le drenaba la energía hacía que su concentración se viera limitada y aún así, ella puso todo de sí para lograrlo. Cuando finalmente activó el hechizo, el sitio donde estaba se oscureció rápidamente.

—¿Qué pasó? ¿Qué es este lugar? —preguntó en voz alta y aunque ya se lo esperaba, no recibió ninguna respuesta.

No sabía si había logrado completar la prueba o si la había fallado, pero de lo único que estaba segura, era que su cuerpo se seguía lastimando.

Miró al rededor esperando distinguir algo, incluso hizo un pequeño hechizo para tratar de iluminar un poco el lugar, pero aquella oscuridad era como si se tragara la luz, por lo que no podía ver más allá de la bola luminosa. Ni siquiera podía ver su mano que era la que generaba la luz.

Ante aquella situación, Karin se preguntaba si debía abandonar el examen o mantenerse en él, pues a diferencia de los otros sitios, allí no parecía haber ninguna pista de lo que debía hacer. Además, dudaba que aquello fuera una prueba, pues ella estaba a punto de terminar la de su último elemento y de haber concluído, ella habría vuelto a su cuerpo.

—¿Y si es parte de la prueba? —murmuró para sí misma mientras se agarraba el cuello con una mano ante el dolor que crecía.

Cerró los ojos y respiró hondo para tratar de concentrarse en lo que estaba ocurriendo, pero entre más tiempo pasaba, más difícil le era.

—¿Por qué lograste pasar las demás pruebas después de haber estado encomendada al Sol, aún cuando no habías logrado pasar la prueba de este último? —se oyó una voz que venía de todos lados y de ninguna parte.

Oír a alguien hablar en algún espacio elemental resultaba más que extraño. Hasta donde Karin sabía, los elementos jamás hablaban, sólo daban señales y se suponía que cualquiera que accedía a sus espacios, era aislado de otros humanos, por lo que tampoco podría tratarse de otro aprendiz o bruja.

—¿Quién eres? ¿Por qué me trajiste aquí? —preguntó Karin cuando no encontró respuesta a lo que ocurría, pero apenas terminó su cuestión, soltó un grito ante el dolor en su cuello.

—El tiempo se te acaba.

El dolor en su cuello se hacía más grande y podía sentir que comenzaba a afectar el resto de su cuerpo. Sin embargo, decidió usar su magia, primero, para tratar de iluminar el lugar una vez más; después, trató de usar un hechizo de localización de humanos y otras criaturas para saber de dónde venía la voz; luego, lanzó energía al rededor para encontrar los límites sin lograrlo y aunque trató de hacer más hechizos diversos, simplemente no pudo saber dónde, estaba o quién le había hablado.

—¿Qué diablos quieres conmigo?

—¿Yo? Tu fuiste la que vino a mí —respondió lo que sea que estaba hablándole.

—¿De qué diablos…? ¡Ay! —gritó la chica fuertemente y el adormecimiento que había estado teniendo poco antes ya había invadido todo su cuerpo al punto de dejarla arrodillada.

—¿Por qué lograste pasar las pruebas? —reiteró la voz.

Había algo extraño en todo aquello y cada vez era más difícil concentrarse en descifrarlo por causa del dolor y la debilidad que volvía a sentir. Empero, después de tratar de concentrarse, decidió tratar de responder la pregunta en lugar de buscar otras formas de salir de allí. Es decir, ya lo había intentado antes y parecía que no había forma de hacerlo y por otro lado, aquella voz no sonaba como si estuviese reclamando su presencia en el lugar o que no supiera la respuesta. Era como si la estuvieran poniendo aprueba.

Quizá, aquella situación era parte de la prueba. Le parecía extraño cuando se suponía que sólo serían tres pruebas, pues sólo se había encomendado a tres elementos, pero tal vez había una prueba extra al ser la situación poco convencional.

¿Por qué había logrado pasar las pruebas después de haber estado encomendada al Sol? Karin insistía en que había sido porque era más sencillo ser aceptada por los elementos menores que por los mayores, pero después de la prueba de la Luna, comenzaba a tener dudas… Por otro lado, ni siquiera estaba segura si había pasado el examen de la Luna porque todo se había oscurecido.

El tiempo siguió pasando y Karin sabía que aquello, fuera prueba o no, estaba consumiendo demasiado de su energía, por lo que intuía, que debía contestar antes de desmayarse.

Por su mente pasaron muchas ideas como respuesta, pero cada una era menos lógica que la anterior, pues el dolor era cada vez más grande evitándole la concentración. Además, ella seguía insistente en pensar que todo se debía a los elementos menores. Sin embargo, cuando pensaba en las veces que tuvo que hacer su prueba encomendada al Sol, recordó a su madre.

Cada vez que Karin fallaba practicando la magia, su madre le decía que debía regresar a las cosas básicas. Incluso, cuando su madre le hablaba del día en que haría su examen con el Sol, le repetía una y otra vez que debía recordar las bases de su entrenamiento, especialmente si encontraba una dificultad.

A la joven aprendiz le irritaba que su madre fuera tan insistente con dicho tema, pues según ella, si ya había pasado las pruebas que su madre le había hecho sobre las cosas básicas y ya podía hacer cosas de otro nivel ¿qué caso tendría retomar lo demás?

"No puedes hacer nada en ninguna disciplina sin las bases" era la respuesta que su madre le daba cuando ella se quejaba.

—Las bases… —murmuró Karin con dificultad ante el dolor.

Karin comenzó a pensar en las lecciones de su madre sobre los elementos de la naturaleza y entre tanta información, recordó que la Luna y las estrellas eran una extensión del Sol para evitar que la oscuridad devorara al mundo por las noches. En pocas palabras, su respuesta original era acertada, sólo que su primera respuesta estaba incompleta. Además, también recordó que cuando una aprendiz se encomendaba a algún elemento, absorbía su poder y lo hacía en mayor cantidad cuando se convertía en bruja, así que aunque ella no había podido pasar su examen con el Sol, aún debía tener rastros de ese poder cuando hizo el examen para las estrellas y la Luna, por ende, le facilitó la prueba.

Ahora el problema era, que debía entender por qué había logrado pasar el examen del agua que, hasta donde recordaba, no tenía relación con la luz.

—Apenas tienes fuerzas —de nuevo se oyó la voz.

—¡Hago lo que puedo!

La voz no respondió, pero Karin sabía que tenía razón y debía apresurarse a encontrar la respuesta.

Agua… el agua es uno de los pocos elementos que puede tomar cualquier forma condicionada por un contenedor y Karin se preguntaba si ese era el motivo por el cuál le había sido fácil. De alguna forma esa facilidad de tomar formas debía permitirle manipularla ¿No?

"El agua puede ser más fiera de lo que crees. No la subestimes" recordó otra de las lecciones de su madre y tuvo que hacer una pausa por el dolor en su cuello. Para ese punto, la mayor parte de su cuerpo ya estaba entumecido.

—Última oportunidad —se oyó la voz y en esta ocasión Karin tuvo que hacer un mayor esfuerzo para poder concentrarse.

¿Qué otras características tenía el agua? Se preguntó, y además de pensar en que podía convertirse en vapor o hielo y que no tenía olor ni sabor, no podía pensar en algo que pudiera relacionarse con la luz. Empero, cuando pensó en el color…

El agua no tenía un color propio, los ríos, los lagos y los mares tenían colores diferentes, los cuales variaban según lo que hubiese en la profundidad, o según la oscuridad y por supuesto, la luz.

Si, el agua era transparente, pero también podía reflejar los objetos cercanos. Es más, era por ello que Karin había nadado al punto dónde el río reflejaba la Luna, pues era un especie de conductor directo que le permitía tener contacto con los elementos sin la necesidad de encontrar una forma de subir al cielo a tocar la Luna y las estrellas.

¡Claro! La conducción era otra de las características del agua.

—La Luna y las estrellas son extensiones del Sol en la oscuridad y el agua funciona de la misma forma cuando refleja la luz de estas —contestó Karin en voz alta, pero con los dientes apretados por el dolor que sentía— Había estado absorbiendo el poder del Sol durante los años que no pasaba mi examen y me dió la facilidad de pasar las demás pruebas.

—Por poco no lo logras —la voz se volvió a oír y con ella, la presión del cuello se fue. Sólo quedaba el dolor del daño que había sido hecho y el entumecimiento del cuerpo que se desvanecía poco a poco.

Para ese punto, Karin estaba en el suelo respirando agitadamente y cuando una vez más trató de encontrar al dueño de la voz, aunque sabía que podría no tener éxito, una figura negra se paró frente a ella.

—¿Quién… eres tú? —preguntó la pelirroja con dificultad y de esa silueta negra sólo se distinguió una sonrisa.


Karin ya ha iniciado su prueba y se ha encontrado con algo fuera de los planeado. ¿Creen que la perjudicará o la ayudará? ¿Se les ocurre alguna idea de por qué pasó esto? ¿A quién se lanzó Sasuke cuando olió sangre cerca de él? ¿Podrá detenerse o creen o matará a su víctima?

Me encantará leer sus teorías n.n

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1° Aquellos que siguen mis fics, o al menos más de uno, se habrán dado cuenta que tengo en proceso varios (siete si mal no recuerdo) y varios de ellos contienen capítulos largos. Desgraciadamente, el tiempo no me da para actualizar más de uno por semana, así que el aviso está en que he establecido un orden en las historias para actualizar un capítulo por semana, sin embargo, es posible que cuando sea turno de algún fic que tenga capítulos largos, tarde dos semanas debido a la extención. Espero puedan ser pacientes con las actualizaciones y si alguno de los fics no tiene suficiente apoyo en las plataformas en las que subo mis fics, la pondré en hiatus para darle prioridad a las que tienen más lectores.

2° He visto un anuncio sobre el abandono de , lo cual anuncia que eventualmente morirá la página. Esta noticia me resulta muy triste, pues aquí es donde he podido tener un mejor manejo de mis historias y si bien no es el primer sitio en el que comencé a escribir, si fue el primero en el que tuve una mayor cantidad de público y con el que pudo conocer mucha gente maravillosa. No recuerdo el año exacto en que llegué a (y estoy segura que en mi perfil viene la fecha), pero si sé que llevo aquí más de diez años.

Dicho lo anterior, trataré de rescatar todas mis historias esperando que el tiempo no me coma, puesto que no hay fecha para un cierre de la página y tampoco cuento con mucho tiempo, especialmente si estoy trabajando en las actualizaciones, pero puedo decirles que en wattpad pueden encontrar la mayoría de los fics que hay en y eventualmente estaré subiendo las historias a AO3. Mi nombre de usuario es el mismo en todas las plataformas por si gustan buscarme y seguir mis historias y pueden seguirme en mi página de facebook "SaKaSu Fanfics". En esa página estoy subiendo los fics nuevos y anuncio las actualizaciones, así mismo lo usaré para hacer anuncios y pronto subiré el orden en que actualizaré los fics que tengo en proceso.

3° Agradezco a todos su apoyo con sus comentarios, follows y votos. Realmete me anima ver que aún hay gente interesada en mis historias y créanme que los leo a todos, incluidos aquellos que ni siquiera son de mi idioma. Puedo entender el inglés y uso traductor para leer y responder el portugués, y a ustedes de idiomas diferentes al español, quiero agradecerles especialmente por tomarse la molestia de usar el traductor, me conmueve saber que lo hacen n.n

Sin más anuncios, los dejo por ahora. Hasta el siguiente capítulo n.n