Una tarde tranquila
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Los nombres están basados en los personajes de la serie Ranma 1/2 de Rumiko Takahashi.
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La casa se encuentra más silenciosa de lo habitual desde que nació nuestro hijo.
Las ruidosas voces de nuestra familia se ha convertido en apenas un recuerdo para la antigua residencia Tendo y últimamente hemos optado por escuchar la radio para evitar aburrirnos con tanto silencio.
Recuerdo que una semana después de que los tres llegaramos a la casa, mis padres se llevaron al Tío Soun a su residencia para darnos mayor privacidad y mis cuñadas también volvieron con sus respectivos maridos, pero aún así recibiamos sus visitas ocasionales.
Mientras sostengo en el brazo derecho a nuestro bello y dormido Hiroki, escucho que Akane suspira y la veo recostarse un poco sobre la mesa del comedor.
Giro mi cuerpo hacia el lugar donde ella se encuentra descansando, y le muestro una pequeña sonrisa, que me devuelve al instante.
Su cuerpo ahora está más rellenito, se ve bastante cansada y muy hermosa.
—Sube un rato a la alcoba, yo lo cuidaré mientras duermes.
Akane bosteza y niega con la cabeza.
—Ya casi es hora de que coma otra vez, no puedo irme a dormir ahora.
Avanzo con suavidad hasta donde ella está y me acomodo sobre mi lugar de siempre en la mesa, a su lado.
Acaricio su espalda con mi mano libre y espero pacientemente a que Akane se incorpore un poco y apoye su cabeza en mi hombro.
—Desearía hacer algo más para que puedas descansar por más tiempo.
Ella extiende su mano para alejar la cobijita amarilla del rostro de Hiroki y me sonríe, cariñosa.
—Ya lo haces, Ranma, Gracias.
Muevo mi brazo izquierdo hasta que le rodeo la cintura y la acerco más a mi cuerpo.
—Díme qué más puedo hacer...
Ella apoya su mano izquierda sobre mi muslo y coloca su mano derecha sobre mi espalda baja, devolviendome el abrazo lateral.
—Quedate así, Ranma... Me gusta cuando nos abrazas de esta forma.
Emitoun bufido burlón y ella me pica el costado con un dedo, haciendome respingar.
—No te burles, Ranma. Sí sintieras las mismas cosas que yo, entenderías a lo que me refiero.
Su voz suena bastante adormilada cuando termina de hablar.
Dejo un corto beso sobre su coronilla de la cabeza y miro hacia el otro lado, pues siento un pequeño movimiento sobre mi brazo derecho.
Detengo la mirada en el rostro de Hiroki, quien frunce el ceño y comienza a parpadear lentamente, y formo otra sonrisa divertida.
Él siempre sabe cuando molesto a su mamá y le gusta actuar como si fuera su pequeño guardaespaldas.
Hiroki suelta una pequeña patadita mientras abre los ojos y me mira enojado. Probablemente sea porque no es su madre quien lo carga.
—Hola, hijo, ¿Dormiste bien?
Él emite un par de ruiditos disgustados y logra sacar una de sus manitas de la cobijita.
—Sí, ya lo sé. Quieres a mamá, pero ahora mismo ella está descansando... ¿Ves?
Muevo mi brazo derecho hasta que su mirada azulada observa el rostro durmiente de su madre y él emite un sonido agudo.
La adora totalmente.
—Demosle cinco minutos más, ¿de acuerdo? Ella también necesita dormir.
Él da un manotazo en el aire y yo le sonrío, amoroso.
—¡Eso es, pequeño! Es bueno saber que nos entendemos muy bien.
Él balbucea un poco y yo le doy un beso en su mejilla regordeta.
—Sí, yo también te quiero, pequeño.
Él forma una especie de sonrisa y extiende su bracito en un intento por tocar mi rostro.
—¿Ya despertó?
La repentina pregunta de Akane nos sorprende a ambos.
Hiroki se pone inquieto mientras lo acerco a su madre y deja de moverse en cuanto ella lo rodea con sus brazos.
—¿Dormiste bien, mi amor? Sí, yo sé que sí... los brazos de papá son muy cómodos.
La voz cariñosa de Akane le saca grititos agudos. Está muy feliz de tener su completa atención.
Ya que Akane se ha alejado de mi agarre, apoyo un brazo sobre la mesa y observo la interacción que tienen mis dos personas favoritas en el mundo.
Akane tiene el rostro ligeramente sonrojado por el sueño y Hiroki la contempla encantado.
—¿Tienes hambre, mi amor?
La pregunta de Akane llama mi atención.
Me incorporo de la mesa y ella entrecierra sus ojos en mi dirección.
—¿Qué haces, Ranma? ¿Vas a espiar a Hiroki mientras lo alimento?
Nuestro bebé se remueve en sus brazos y yo le acaricio su cabecita.
—Solo vigilaré que no intente propasarse contigo, tengo una reputación que mantener.
Akane se ríe de mi comentario y niega con la cabeza.
—Ay, Ranma... Eres terrible —murmura divertida.
La observo acomodar al inquieto bebé cerca de su pecho y suelto un poco de aire por la boca cuando noto la amorosa sonrisa que ella le dirige, en el momento exacto en que comienza a amamantarlo.
—Te amo, Akane.
Mis palabras flotan entre nosotros y ella levanta la mirada con sorpresa.
Sé que han sido pocas las veces que se lo digo, pero cuando lo hago, ella sabe que es enserio.
Akane me pide que me acerque y me da un beso en corto en la mejilla.
—Yo tambien, Ranma.
La rodeo nuevamente con mi brazo izquierdo, beso su sien derecha y tomo una profunda respiración.
Este es sin duda, un momento que recordaré durante toda mi vida.
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Muchas gracias por leer.
¡Les mando un fuerte abrazo a tod@s!
¡Hasta la próxima actualización!
TKB.
