—Diálogos
—"Pensamientos"
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Entre Gritos y Promesas.
El tiempo transcurre tan rápido, sin que te des cuenta un día se convierte en una semana, un mes y luego en años. Cuando iniciaron su noviazgo, todo el mundo apostaba por su relación, nadie cuestionaba por qué se unieron, solo se preguntaban por el tiempo que durarían juntos, apostaban por el tiempo que se necesitaría para que se odiaran, dos meses, seis meses, los más optimistas no apostaban por más de un año, y no podía culparlos. Solían pelear con demasiada frecuencia para el gusto de cualquiera, y no eran pequeñas peleas o peleas juguetonas, sus peleas incluían dientes, golpes, gritos incluso fuego.
A pesar de ello y para sorpresa de todos, estaban por cumplir 5 años juntos. Su relación fue todo menos tranquila, eran demasiado peligrosos para estar juntos, pero eran un desastre si estaban separados, era algo que ni ellos entendían. En sus peores momentos tomarían la decisión de romper, pero en aquellas ocasiones solo durarían un par de días separados. Les era imposible durar una semana alejados, podrían pelear por horas, pero incluso en esos casos ninguno se atrevía a negar su relación.
Rogue solía cuestionarse fuertemente por la terquedad del cajun, y solía acusarlo de hacer trampa, de serle infiel o de trabajar para los tipos malos, lo haría tan solo por el miedo al sentirlo tan cerca de ella, lo lastimaría para que se alejara de ella. Remy por su parte haría lo mismo cuando sintiera la seriedad de su relación, cuando viera la verdad de sus sentimientos usaría los miedos de Rogue para hacerla dudar, usaría el problema del tacto para dañarla y le gritaría por ello.
Eran tóxicos, eran autodestructivos, pero lo harían de nuevo, se lastimarían para mantenerse alejados entre ellos, se marcharían por días, pero inevitablemente volverían al lado del otro entre gritos, reclamos, peleas, lágrimas y disculpas, pero volverían a estar juntos.
El equipo al inicio trato de intervenir poniéndose en su mayoría del lado de ella. Para ellos Gambito siempre sería el ladrón y supervillano que peleo contra los X-men más de una vez, mientras que Rogue era parte de la familia. Trataron de hacerla recapacitar y que lo abandonara por completo, diciéndole lo nocivo que era su relación para ella, incluso consiguiéndole otras citas, hablarían mal del cajun resaltando todos sus defectos.
Pero aquella táctica no sirvió, y no fue Remy quien lo detuvo, al contrario, el francés no pronunciaría ni una palabra para defenderse de tales acusaciones, sería la misma Anna quien atacaría a quien se atreviera a cuestionar o difamar al francés, pelearía y ofendería a quien intentara involucrarse.
—"Es mío, es mi hombre y nadie puede opinar" —Rogue defendería al francés hasta la muerte. El equipo entonces se dividió en bandos, el equipo de Gambito, el equipo de Rogue, pero aquello tampoco funciono porque ambos sureños eran celosos, no les gustaba ver a los equipos tan cerca del otro.
—"Ella es solo mía, hasta mi muerte" — era una frase que Gambito había usado demasiadas veces y en diferentes circunstancias. Se pertenecían, eran el dueño del otro y dios perdone al que intentara interponerse entre ellos, podrían ser la peor pareja, pero eran el mejor equipo. No había dudas, no había sospechas, ellos se cuidarían en todos los sentidos, pelearían codo a codo, después volverían a gritarse, pero en batalla eran una sola alma que buscaba sobrevivir, ante todo.
Así paso el primer año entre gritos y reclamos, el segundo no fue mejor, podrían decir que fue incluso peor, pero tenían también sus buenos momentos. Aunque lo negaran ante el mundo, ellos eran muy conscientes de cada uno de sus aniversarios. Había fechas en el año que celebraban sin falta. Remy los celebraría sin vergüenza consiguiéndole diferentes obsequios o grandes muestras de afecto, mientras que Rogue fingiría odiarlas, pero de igual manera conseguiría algún regalo o prepararía alguna cosa más sutil quizás un postre, una noche de películas o un simple paseo por la ciudad. No importaba ellos celebrarían cada fecha que habían compartido.
Primer cita 3 de mayo. Tuvieron un paseo por la ciudad y comieron en el mejor restaurante de comida sureña de la ciudad.
Primer beso 8 de junio. Ocurrió durante un juego de baloncesto con los chicos. Gambito la había sujetado cuando estuvo a punto de caerse, la sostuvo en sus brazos y se inclinó lo suficiente para besarla en los labios.
Primera pelea 16 de junio. Hubiera sido antes, pero Remy había estado una semana en la bahía medica por haberla besado.
La propuesta formal de noviazgo 18 de agosto, pero Rogue no acepto la relación hasta el 24 de agosto. Remy tenía la costumbre de celebrar ambas fechas como si fueran una sola.
Y aunque habían terminado nunca habían cambiado el orden de sus fechas, sus aniversarios siempre permanecieron intactos. Sin importar cuan molestos estuvieran entre ellos, siempre dejarían regalos en la habitación del otro en aquellos días.
Remy ahora se cuestionaba aquello, no podía entender porque si se amaban tanto debían lastimarse entre ellos, actuaban como dos animales heridos, siempre a la defensiva, demasiado nerviosos para creer en la palabra del otro. Quizás era su inmadures para llevar una relación o era su fobia al compromiso, tal vez su miedo a ser sinceros. Al final ambos tenían terror de fracasar y quedarse solos con el corazón roto, para chicos que nunca tuvieron un amor sincero de parte de nadie, era difícil el confiar en alguien. Era mejor pensar lo peor de todos que hacerse falsas ilusiones de una relación que nunca se efectuaría.
Ahora que miraba hacia atrás, se daba cuenta de lo infantil de sus acciones, fueron tantas peleas sin sentido, pero sabía que, aunque pudieran regresar el tiempo deberían repetir toda la historia, porque necesitaban experimentarlo para madurar. Fueron cerca de tres años lo que les tomo para llegar a un punto de equilibrio entre ellos, terminando con aquel juego.
Habían tenido un cambio lento pero seguro, nunca pensó que se cansaría de pelear, pero lo hizo, un día ya no tuvo la fuerza para alejarla, le dolía, le dolía profundamente ser cruel con ella, dejo de querer provocarla, no jugaría con sus inseguridades, no haría nada que no fuera adorarla día y noche.
Después de su tercer año, las cosas comenzaron a calmarse entre ellos, comenzarían a salir en citas al menos una vez a la semana, se acurrucarían en la sala mientras veían una película o simplemente se quedarían en silencio mientras leían un libro. La ayudo a entrenar, teniendo por fin un progreso en el manejo de sus poderes, aunque fueron pequeñas victorias para el equipo, significaban el mundo entero para ellos.
Cuando llegaron al cuarto año, el manejo de Rogue sobre sus poderes se mantenía constante, dándole una nueva libertad, luciría más segura de sí misma. Remy mantuvo su distancia, dejándola desarrollarse por su cuenta y pudiera disfrutar de todo lo que se había perdido. Por su parte, tuvo que ausentarse en varias ocasiones para volar a casa, a New Orleans por el llamado de su padre, pero eso no ocasiono ningún problema para ellos, habían llegado a un punto donde su relación no se rompería por no verse, al contrario, disfrutarían aún más el tiempo juntos.
Ahora que estaban por cumplir 5 años, los anhelos de Remy comenzaron a incrementar, ya no era suficiente pasar algo de tiempo a su lado en el día, comenzó a desear verla al amanecer y al anochecer todos los días, que no tuvieran que separarse después de un largo día de trabajo, quería estar con ella, quería que fuera la única que llevara su apellido, que fuera la chica con la que por fin se animara a tener una familia.
Eran esas cursis ideas las que lo habían orillado a comprar aquel anillo de esmeralda, solo tuvo que verlo una vez para saber que era el anillo perfecto para su chica y aunque bien pudo robarlo junto a media tienda, no quiso hacerlo ya que la sola idea de que su chica usara algo robado lo hacía parecer tan burdo, algo sin estilo, quería que fuera respetable. Compro aquel anillo hacia dos meses, dos meses en los que pensó que estaba loco, pero fueron los mismos dos meses que se emocionaba cada vez que pensaba en ella como su esposa.
Hoy sería el día indicado para pedírselo, había hablado, chantajeado, sobornado y suplicado a cada persona en la mansión para que no los molestaran, quería que fuera perfecto. El profesor le había prestado las llaves de la casa del lago, Storm estuvo encantada de ayudar dándole la noche perfecta, Logan por su parte había amenazado con castrarlo si llegaba a lastimarla, pero también había aceptado en ayudarlo manteniendo a los estudiantes más jóvenes lejos de ellos.
A las 6 de la tarde, todo estaba listo. La casa del lago brillaba con un camino de pétalos de rosa que se extendía desde la puerta hasta la mesa en el salón principal. Las velas adornaban la mesa, creando una escena romántica perfecta. La cena, preparada con esmero, aguardaba en la cocina, con platos sureños que sabía que le encantarían a su novia, acompañados por su postre de chocolate favorito. El champagne estaba listo para brindar, completando la atmósfera de celebración.
Solo tenía que alistarse para ir por ella, fue entonces cuando su primer ataque de pánico surgió, mientras se bañaba comenzó a cuestionarse la perfección de su plan, los peores escenarios comenzaron a formularse en su imaginación provocando que su estómago se revolviera.
Su segundo ataque de pánico ocurrió cuando fue a recoger a su dama. Habían acordado encontrarse en la mansión a las 8:00 para ir a cenar, pero eran las 8:10 y ella aún no había aparecido. Esto lo llevó a un estado de desesperación, aunque sabía que el retraso no se debía a ninguna emergencia heroica, por lo que se obligó a calmarse.
El tercer ataque llegó directo al corazón cuando la vio descender por las escaleras, luciendo como un ángel. Su radiante sonrisa lo recibió mientras se deslizaba por los escalones, vistiendo un hermoso vestido verde oscuro que resaltaba sus ojos.
—Hermosa —soltó en un susurro aun con la boca abierta, provocando que Rogue se riera empujando su mentón con su mano, cerrando su boca.
—Tu tampoco estas nada mal, LeBeau —le contesto con coquetería acariciando la tela de su camisa, para esta ocasión usaba un pantalón negro de vestir y una camisa de color carmín, un regalo de ella. Algo que amaba Rogue era que usara la ropa que ella le compraba, era una pequeña acción que le demostraba a las demás personas que él era suyo.
—"Después de hoy tendremos algo más que ropa para demostrarlo" —se dijo con emoción sonriendo ampliamente.
—Conozco esa sonrisa Sugah ¿Qué tienes planeado?
—Debes esperar Mon amour. —su voz sonaba alegre dándole un suave beso en los labios. —¿Lista?
—Tu diriges y yo te sigo, cariño.
Remy volvió a agradecerle al cielo por tenerla en su vida, tomo su mano para llevarla hacia los jardines de la mansión, hablaron tranquilamente mientras recorrían aquel camino que los llevaría al Lago. Cuando estuvieron cerca, Gambito se detuvo sacando una venda que le mostro pidiéndole que se cubriera los ojos.
—¿Enserio?
—Muy muy enserio —le hablo con la voz ronca. —No quiero que mires hasta que yo te lo diga
Rogue solo se burló de su idea, pero acepto dejando que le vendara los ojos, tan solo amenazándolo juguetonamente sobre arruinar su cabello, fue el turno de Remy para reír por ello. Cuando termino de atar la cinta, beso nuevamente sus labios, tomando su mano para guiarla con cuidado por el resto del camino.
Al entrar a la casa la llevo hasta el centro del salón, soltó sus manos pidiéndole que esperara por un momento, Remy comenzó a prender cada una de las velas para alumbrar el lugar, cuando termino su corazón latía con fuerza, trago saliva mientras se colocaba de rodillas frente a ella con la caja del anillo en la mano.
—Ya puedes mirar, Anna.
Rogue se quitó la venda quedándosela en la mano, soltando un grito de sorpresa al ver al cajun de rodillas frente de ella.
—Remy…. Esto… esto…es…
— Je t'aime Rogue, eres lo más importante en mi vida, te amo y quiero pedirte que seas mía por la eternidad… ¿Me harías el honor de ser mi esposa?
Rogue se quedó callada, ahora teniendo ella la boca abierta sin saber que contestar, por un momento tuvo miedo, miedo del significado de esto. Por un segundo, pensó en contestar algo hosco para escapar, pero descartó aquel pensamiento tan rápido que le sorprendió, no había manera que lo alejara de su lado.
Al igual que él, ya estaba cansada de correr, cansada de esconderse en aquella agresividad. Dios odiaba tener que ser la chica ruda y malagradecida que todo el mundo conocía, pero era difícil quitarse la etiqueta con la que la habían clasificado.
Miro el lugar buscando distraerse y evitar que las lágrimas que se formaban en sus ojos salieran, era tan romántico todo que por un momento pensó que era un sueño o una ilusión de algún villano, se pellizco con su mano riendo al sentir el dolor en su piel.
—Dios Remy… esto es perfecto —le contesto en un sollozo mientras una sonrisa permanecía en sus labios, comenzó a asentir con la cabeza con emoción mientras repetía una y otra vez el "sí" —Sí, claro que quiero casarme contigo.
Remy se levantó de su lugar sujetando su rostro entre sus manos robándole un beso abrazador, sus corazones latían con tanta fuerza que ellos pensaron que cualquiera cerca de ellos los podría escuchar. Remy se alejó solo un momento para colocar aquel anillo en su mano, Rogue volvió a reír al ver su mano ahora adornada con aquella piedra, siendo ahora ella quien abrazara a Remy reclamando sus labios en un nuevo beso igual de demandante que él anterior.
15 de abril, su nueva fecha favorita.
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Hola.
Si llegaron hasta aquí, solo me queda agradecerles por leer mi historia. Aprovecho también para invitarlos a pasar por mi página de Facebook donde estaré subiendo pequeños fragmentos de Rogue y Gambito de los comics por si les interesa alegrarse con su amor.
Página: RogueV-LeBeau
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