Sumario: Se conocían desde hace años y jamás habían cruzado palabra alguna. Pero sus miradas parecían querer decirlo todo. Hasta aquel 01 de noviembre en el que Levi soltó su último suspiro de vida entre los brazos de Hanji.


Capítulo 03: Vampiro


Hanji observó silenciosamente al hombre, acomodando el cabello para que no topara la herida de la frente. Lo hizo lo más delicado posible, deseando no interrumpir su descanso.

Ella, como profesional de la medicina, sabe que el descanso y la tranquilidad es parte fundamental para la recuperación. Y lo que le esperaba a Levi con el Comandante Smith iba a ser todo menos tranquilo.

No sabía cómo lo haría, pero ella no permitiría que Erwin incomodara a Levi.

Salió de la habitación, cruzándose con el médico de guardia, quien se sorprendió al verla.

—No se asuste.— dijo Hanji al verlo tenso, sabiendo que su presencia siempre es con pacientes que han muerto.

—Lo siento.— replicó el otro. —Ackerman-san nos tiene corriendo de un momento a otro. Sus signos vitales han estado inestables y ha sido toda una proeza que se mantenga con vida aún.

Hanji asintió, ya había leído los reportes de Levi y pareciera estar siendo la pelota de juego entre el Dios de la Muerte y el Dios de la Vida.

—Según leí, está más estable ahora.—observó ella y el otro asintió en respuesta. —Mi presencia en su habitación es porque... bueno, él es alguien muy importante para mí. Y necesitaba saber si está recuperándose.

—Conforme a lo que están sus parámetros en las últimas doce horas, me atrevería a aventurar a que sí se ha encaminado a la recuperación.— indicó el galeno. —Estamos esperando la presencia de Grisha-sensei para un Staff, aunque todo apunta a que necesitará terapia de lenguaje y rehabilitación física.

Hanji asintió, luego observó la hora en su reloj. Aún le faltaba media hora para el inicio de su jornada laboral así que muy bien puede ir a la sección de Alto Riesgo Obstétrico.

En la sección consultó a la jefe de enfermería por Lynne y le indicaron que aquel día entraba una hora más tarde.

—¿Algo en que la pueda ayudar?— preguntó la enfermera.

—Uh... Sí, una paciente...Nifa.

La enfermera arqueó una ceja.

—Zöe-sensei... la paciente tiene restringidas las visitas— replicó la mujer.

Hanji asintió.

—Solo quería saber su estado.

La otra pareció analizarlo un poco. Rápidamente se había corrido la voz que la joven internada era amante de Moblit, quien había sido pareja de la doctora Zöe, pero ella actualmente estaba con otro hombre, el paciente de terapia intensiva.

¡Qué singular vida la de Zöe y sus novios!

—Está aún con riesgo de pérdida, debe estar en cama.— dijo la enfermera, esperando con ello calmar la sincera preocupación que notó en Hanji. —Tiene terapias psicológicas cuatro veces a la semana.

Hanji asintió. No quiso presionar más al respecto tanto para mantenerse al corriente de lo sucedido con Nifa como para no ocasionar problemas con sus colegas. Agradeció por la información, se despidió de la enfermera y volvió hacia su sección.

Nanaba soltó un evidente suspiro de alivio al verla llegar.

—¿Todo bien?— preguntó la rubia.

Hanji la miró, extrañada que Nanaba todos los días le hiciera esa pregunta.

—Sí, dentro de lo que pueda estar bien.— respondió la castaña, colocándose los guantes y revisando la agenda del día.

La rubia no podía evitar el palpito en su pecho, como si tuviera un mal presentimiento.

—¿Y no vas a tomar tus vacaciones?— le preguntó Nanaba accediendo al sistema para transcribir las anotaciones de las autopsias del día anterior.

Hanji lo pensó unos instantes.

—Bueno, sí lo he pensado...— indicó ella. Si Levi no tenía a nadie que le ayudara con sus rehabilitaciones, ella iba a hacerlo, por lo que tomará algunos días para arreglar su agenda. —Si no tienes reparo, posiblemente tome un par de semanas...

Nanaba asintió, pareciendo que aquella posibilidad la calmaba.

Hanji tomó sus instrumentos y se dirigió a la sala para revisar el caso del día. Ella amaba mucho a la rubia y era su mejor amiga pero no creyó prudente decirle que ese día iba a almorzar con Moblit para tener en claro todos los asuntos.

Desde que había dado a luz Nanaba dejó aflorar un lado maternal que Hanji no sospechaba que existía en ella.

Hanji se alegraba por los Zacharius, pero no todos parecían tener esa oportunidad de formar una familia feliz. Y esperaba que Moblit pensara bien lo que iba a hacer si es que quiere tener la oportunidad de ver crecer a su bebé.

.

.

.


.

.

.

La doctora de turno revisó los apuntes del paciente Ackerman, notando que los últimos exámenes evidenciaban una necesidad de reposición de sangre.

—Anote dos pintas para este paciente.— le ordenó la fémina al interno quien asintió y empezó a llenar los correspondientes requerimientos para la Unidad de Transfusión, revisando en el sistema que el paciente es tipo A. —Que continúe con la sonda y las mismas dosis para la terapia del dolor.

El interno transcribió las órdenes.

La puerta se abrió abruptamente y una elegante mujer de alta estatura con cabellos oscuro y lacio, cuyos ojos cubría con unas gafas oscuras.

—Ackerman... ¿Levi?— dijo ella, tratando de ver al paciente entre las enfermeras y médicos. —Me informaron que está ingresado en este hospital.

La doctora se volvió, observándola de pies a cabezas.

—¿Y usted es...?

La mujer no se quitó las gafas, mordiendo el labio inferior como si analizara presentarse.

—Reiss Frieda— expresó ella, su tono altivo parecía elegir cuidadosamente cada palabra expresada. —Soy la prometida de Levi.

Todo el personal se extrañó de la situación, debido a que, después de tantos días (y exceptuando por la doctora Zöe) nadie más preguntaba por el paciente Ackerman.

—Actualmente el paciente se encuentra en una zona completamente restringida— expresó la doctora. —Así que agradeceré que se dirija a la Jefatura de Atención al Paciente para que presente los requerimientos pertinentes y averiguar sobre su... prometido.

La mujer que se presentó como Frieda pareció analizar la situación y, sin agradecer, se volvió y salió de la habitación.

.

.

.


.

.

.

Los ojos son el reflejo del alma.

Por mucho que Moblit quisiera aparentar pulcridad, buen porte, peinado impecable, sus ojos expresaban culpa y cansancio. Pero sus palabras contradecían sus emociones.

—Mi madre habló conmigo.— dijo él, con voz tensa.

Hanji dejó a un lado su café con chocolate, entrelazó sus manos y las colocó de apoyo en su barbilla.

—¿Cuántos años desde que nos conocemos? ¿Eh, Moblit?— dijo ella, con una suave sonrisa. Él bajó la mirada hacia su intacto café. —Hemos tenido muy buenos momentos y no quiero que nuestra amistad se vea dañada.

—¿A..mis..tad?

—No nos engañemos. No más.— siguió diciendo Hanji. —Tienes a Nifa.

—Y tú a Ackerman Levi.

Hanji no pudo entender el por qué su corazón se agitaba de tal manera ante su nombre. Su parte analítica le decía que era el impacto por haberlo liberado de las garras de la muerte.

—Levi...— repitió ella, en un susurro. —No creo que su presencia o ausencia cambie el hecho que vas a ser padre. Levi no te obligó a ser amante de Nifa.

Moblit se rindió en su papel de novio ofendido.

—No sé qué me ocurre con ella. Hanji-san, nunca quise traicionarte. — expresó él. —Nifa es tan dulce y atenta. No es que no lo seas, Hanji-san, pero Nifa es diferente, con ella me siento diferente.

La fémina asintió. Este es el hombre al cual ella aprecia, aunque haya tardado en ser honesto y no estuviera bien que esperara llegar a estas circunstancias para enfrentar su realidad y tomar la decisión correcta.

—Si quieres a Nifa... —dijo Hanji, colocando una mano sobre la tensa de Moblit. — Entonces lucha por ella, y no permitas que nadie más opine al respecto, menos que dañe a la madre de tu bebé.

Moblit se sonrojó, porque entendió de inmediato hacia dónde iba aquella observación. Su madre definitivamente no aprobaba a Nifa como pareja, a pesar de estar embarazada y Nifa es solo "un error de hombres", así calificaba a la embarazada, pues ellos tienen esos "deslices pasionales".

Y ahora su madre tampoco tiene buenos deseos para Hanji.

Definitivamente nadie es buena para ti. Había sentenciado la mujer después de decirle que había escuchado la confesión de Hanji y la inapropiada relación con su amante.

Aprisionando la mano de Hanji en señal de agradecimiento, Moblit dijo su decisión final.

—Haré todo mi esfuerzo para que me perdone... así tenga que arrodillarme cada día... — dijo, con el rostro adolorido al imaginarse fuera de la vida de ella y su bebé. —...no quiero una vida sin Nifa.

Hanji sonrió gentilmente mientras dentro de sí se alegró porque la situación con Moblit no pasara a mayores y no perdiera su valiosa amistad. Después de todo, Moblit es un excelente amigo.

—Sé feliz, Moblit.— agregó ella. —Lucha por la que ahora es tu familia.

Él lo entendió al instante.

Para poder regresar con Nifa, va a tener que desligarse de su madre, puesto que Moblit tiene toda una vida de experiencia, conociendo a la perfeccción lo obstinada y venenosa que puede ser su progenitora.

.

.

.


.

.

.

Cuando Hanji le comentó, en rasgos generales, la amistosa charla que tuvo con Moblit, Nanaba sintió que le iba a dar un infarto.

—¿Estás bien?— preguntó la rubia, con notable ansiedad en su voz.

Hanji se contuvo de rodar los ojos. Moblit no era una mala persona.

—Sí, quedamos como buenos amigos.— agregó Hanji.

Nanaba aprisionó su bata a la altura de su corazón. Tenía un mal presentimiento de todo aquello. Sin embargo, al ver a Hanji completamente traquila, tuvo que hacer todo su esfuerzo para calmarse.

—Si pasa algo... Me lo dirás ¿verdad?— preguntó Nanaba. —No importa la hora. Sabes bien que estaremos para ti.

—Sí, por supuesto.— respondió Hanji, sacando su celular. —Por algo eres mi contacto en caso de emergencias.

La rubia se mordió el labio inferior. Abrió la boca, pareciendo querer agregar algo, pero no sabía qué. Hanji supo el preciso instante en que Nanaba desistió del tema, tratando de alegrarse por la situación.

—Más le vale a Moblit empezar a hacer las cosas bien.— dijo la rubia, dándole un voto de confianza al futuro papá. —Si de verdad quiere recuperar a su familia, entonces le ayudaremos.

La castaña estuvo a punto de decir que el mayor problema era la futura abuela, quien no parecía estar feliz con ello, pero en ese momento golpearon la puerta y la abrieron.

—Zöe-sensei, Zacharius-sensei— saludó el residente de guardia con una leve reverencia hacia las féminas. —Hay una mujer que está importunando desde la mañana, exigiendo quedarse en la habitación del paciente Ackerman.

Hanji se extrañó por aquello. Levi le había dado a entender que no tenía a nadie a quien avisar de su situación. ¿Será acaso su esposa? Aquella idea le oprimió el pecho.

—Iré a ver.— respondió la castaña. —No creo demorar más de una hora.

Nanaba asintió mientras dijo que iba a adelantar los informes médicos. Hanji, junto al residente, salió de la sección forense y cruzó el edificio hacia el hospital.

Ya frente a la habitación de Levi, Hanji creyó que solo tenía que conocer al posible familiar de él, sin embargo, la situación se le complicó más al ver a Smith Erwin en las afueras del cuarto. Los castaños ojos debieron decir demasiado, porque luego de un breve saludo Erwin sacó una orden.

—Necesito la declaración de Ackerman.— indicó el rubio.

—¿Qué está sucediendo?— exigió la otra fémina.

Hanji notó en la mujer el largo cabello negro y que es más alta que ella. Aunque los tacones le concedían unos centímetros más. Igual, Hanji jamás se ha dejado intimidar por nadie y no iba a suceder ahora.

—Es lo que quiero saber.— replicó la castaña, con firmeza y sin titubear. —Levi necesita absoluto reposo y lo que están provocando es justamente lo contrario.

—Si usted conociera más de los antecedentes de Ackerman, comprendería mejor mi postura.— insistió Erwin.

—Imagino que sigue refiriéndose a Kenny.— objetó Hanji —Porque Levi jamás se atrevería...

—Su novio tiene antecedentes delictivos.— le cortó Erwin. Hanji no alcanzó a refutar aquello porque la otra de inmediato reclamó.

—¿Cómo que novio? ¿Quien demonios te crees?— Frieda tembló de la rabia, mirando a la mujer con el cabello alborotado castaño, recogido en una rápida coleta, usa lentes pero no maquillaje y definitivamente no tiene glamour. No. Aquello no es del tipo de mujer que tendría el obsesivo de Levi. —Eres demasiado desaliñada para su gusto, no es posible que tú seas la novia de Levi. No eres de su tipo.

Hanji sonrió notablemente. Con aquellas palabras, que pretendieron ser ofensivas, la mujer delató su "no relación" pues el reclamo debió ser más por la relación clandestina que por la idoneidad de ser la pareja de Levi.

—No recuerdo que Levi te mencionara. —Hanji indicó, mirando de arriba hacia abajo a la fémina. —Tu nombre es...

—Reiss Frieda. —espetó la otra. —Y soy la verdadera novia de Levi.

Hanji soltó un profundo suspiro.

—Bien, veamos cómo reacciona Levi al respecto.— expresó ella mientras tomaba la orden que presentaba Erwin. —Mientras, entregaré esto al departamento legal del hospital.

Pasó su tarjeta de identificación por el sensor, abriendo la puerta. Se colocó en el borde de la misma cediendo el paso para Frieda, quien repentinamente se veía pequeña y pálida ante la perspectiva que Levi hablara sobre ella.

Levi estaba semi sentado, sin respiración asistida. Sus ojos grises abriéndose al notar que empezaron a ingresar personas. El entrecejo se frunció al ver a la sobrina de Uri entrar.

Hanji notó de inmediato la incomodidad de Levi ante la presencia de la fémina. Al menos sí se conocían.

Erwin se acercó, con una grabadora en la mano.

—No va a ser posible que Levi pueda hablar.— replicó Hanji. —Una de las heridas de Levi fue en su cuello, como es visible. Esperemos que no haya más afectación que las heridas en sí.

Erwin soltó un chasquido de fastidio notando la veracidad de aquella observación de la doctora Zöe.

—Así no podrá rendir ninguna declaración.

Hanji arqueó una ceja.

—Al menos es algo en lo que estamos de acuerdo.

Frieda, en contraste, cambió abruptamente su actitud recelosa de cuando ingresó.

—Entonces ¿cuándo le darán el alta?— preguntó ella, sus ojos permanecía ocultos tras las gafas oscuras.

—No me corresponde responder eso.— replicó Hanji, acercándose más a Levi, colocando una mano sobre el brazo de él, cuidando de no topar las sondas. —Sabemos que no puedes hablar, sin embargo, puedes mover la cabeza y estás consciente de tu entorno. ¿Es así?

Levi asintió levemente.

Aquello provocó que Frieda retrocediera, casi tropezando con sus propios tacones. Al parecer creyendo que, en la incapacidad de hablar, Levi no iba a poder revelar el vínculo que los unía.

—¿Conoces a la señorita?— preguntó Hanji. Levi volvió a asentir. Contrario a lo que cualquiera pudiera creer, aquello no alegró a Frieda. —Ella dice ser tu novia. ¿Es eso cierto?

Detrás de sus gafas oscuras, y aunque le doliera un poco, Frieda cerró los ojos, como si con aquel gesto hubiera borrado la negativa de Levi.

Hanji suspiró internamente. Sus ojos castaños se volvieron hacia la fémina, redireccionado sus preguntas hacia ella.

—¿Algo más que usted quiera aquí?

La otra se quitó las gafas, relevando sus ojos irritados y con golpes que parecían haber cedido a la cura del tiempo.

—No aguanté todo esto para nada.— Frieda levantó la voz hacia Levi. —Necesito la parte de Ralph y me desaparezco de tu maldita vida. ¡Después puedes morirte e irte al infierno si te da la puta gana!

Erwin la sostuvo del brazo.

—Agradezco que me acompañe para que rinda su declaración.— indicó el rubio, sin intención alguna de soltarla.

Frieda no pudo desconocer a qué se refería Erwin, debido a que había reclamado el dinero que ella aseguraba que le correspondía. Sus labios temblaron antes de hacer un bufido de resignación.

—No soy culpable de nada.— fue lo primero que dijo. —No vendo drogas ni prostituyo a nadie.

Hanji notó de reojo cómo Levi frunció más el entrecejo.

—El botón izquierdo, de color azul.— indicó Hanji al ver cómo Erwin trataba de retirarse con Frieda pero no sabía cómo abrir la puerta.

—Un placer haberla visto, Zöe-sensei. Que se recupere pronto, señor Ackerman.— indicó el rubio. —Nos volveremos a ver.

Levi mantuvo su expresión ceñuda y tensa, por lo cual Hanji deslizó un dedo en el entrecejo, como si buscara borrar aquella expresión. Al darse cuenta de lo que había hecho, ella soltó una risa bastante escandalosa.

—Lo siento, lo siento...— dijo ella ante su atrevimiento.

Levi alcanzó a tomarla de la muñeca antes que Hanji se apartara. Ella no forcejeó, sabiendo que él no está del todo recuperado. Sabiendo que su voz era nula, Levi movió los labios de manera lenta, las sílabas lo más pausadas para facilitarle a ella su lectura.

. .as.

Ella comprendió a qué se refería Levi. Y en otras circunstancias debía tener miedo al poder leer tan fácilmente a una persona que hasta hace un mes atrás ni siquiera su nombre sabía. Pero con él todo se sentía tan familiar y bien. Ante esta conclusión los ojos de Hanji brillaron, más aún si acaso era posible aquello.

—Uh.. no...— dijo avergonzada. Los halagos nunca han sido su fuerte. Para cambiar el tema deslizó una mano por la cabeza, descubriendo la herida en la frente. También notó palidez en su rostro y el cansancio reflejado. —Umm... No sé cómo tocar esto pero... Erwin dijo... Bueno... No te dejará en paz por tus antecedentes. — Levi negó con la cabeza. Hanji se acercó más a él, para hablarle en voz baja. —Lo sé. Si ahora tuvieras problemas con la ley no hubieras estado a la luz del día, comprando a diario el periódico. — Ante aquella cercanía ella volvió a acomodar el cabello, tratando de no topar la herida. —También... todos creen... que tú y yo... tenemos una relación... si eso te molesta...

Levi volvió a negar lentamente y aquello hizo brillar los expresivos ojos de color café. Hanji desconectó el raciocinio al permitir que Levi deslizara una mano a través de su cabello castaño y la llevara hacia su boca. El contacto de sus labios fue sutil, provocándole cosquillas y nervios por lo cual Hanji se apartó un poco, aquello quizá no fue lo mejor porque el cuello de ella quedó a la altura de la boca de él.

La boca de Levi en su piel provocó un estremecimiento indescriptible en Hanji.

Apenas pudo alejarse al escuchar el acceso a la puerta, tomando al azar la libreta de apuntes del estado de Levi, leyendo sin verdaderamente prestar atención a lo que está escrito.

Llegó una enfermera y el tecnólogo del centro de hemoterapia, este último con unas bolsas de sangre.

—Ackerman Levi— indicó el hombre ante lo cual el aludido, con una clara expresión de fastidio, asintió. —Tipo A. Dos pintas.

Hanji prestó mayor atención a las notas encontrando que iban a realizarle una transfusión sanguínea. Era lo idóneo ante el caso clínico con gran pérdida de sangre. En su mente pensó que Levi no era un zombie, sino un vampiro y sonrió ante su propio chiste absurdo.

Se miraron en silencio, Hanji inconscientemente tocándose los labios y sonriendo, sus mejillas sonrojándose de emoción. Levi aligeró su expresión de molestia mientras la enfermera y el tecnólogo preparaban todo para que recibiera la transfusión.

—Esto tomará unas cuatro horas.— dijo la enfermera. —Si desea, podemos solicitar que le instalen un televisor y pueda distraerse.

Levi negó. Si él pudiera pedir algo, sería un té negro y la compañía de Hanji para escuchar de su día.

—Regreso a mi trabajo.— indicó Hanji. Se mordió el labio inferior ante sus siguientes palabras que guardan una promesa. —Vendré a la salida.

Levi asintió. Al verla salir se recostó con mayor tranquilidad en la cama hospitalaria. Él no era de rezarle a dioses porque creía que se habían olvidado de los Ackerman. Sin embargo, en aquel momento en el cual notó una pequeña esperanza, soltó en su mente un breve agradecimiento a la deidad lunar por aquella oportunidad.

Al cerrar los ojos recordó el eco de las divinas palabras que había recibido por parte de Tsukuyomi, la deidad lunar, antes de volver a la vida.

Debes evitarlo. Ella no debe suicidarse. No habrá una segunda oportunidad.

Lo lograría.

Esa era su misión personal.

.

.

.


.

.

.

Nanaba terminaba de realizar unas transcripciones cuando notó de reojo cómo Hanji entraba. La vio ir de un lado a otro, dando vueltas innecesariamente y parecía que en cualquier momento gritaría cual adolescente de secundaria.

Cuando pareció recomponerse, Hanji se sentó y se sirvió un vaso de agua cercano a su puesto de trabajo administrativo, sin embargo, apenas el vaso se posó en sus labios lo volvió a dejar, tocándose con sus dedos la boca. Nanaba se preguntó si acaso está lastimada. No pudo indagar más al respecto porque la puerta fue golpeada y Mike asomó, yendo de inmediato hacia su esposa como un humano siendo seducido por una sirena.

Nanaba sonrió al ver a su esposo quien deslizó una mano por la rubia cabellera en señal de silencioso saludo. Todo esto bajo la inusual observación de Hanji, quien parecía perderse en sus propios recuerdos o sensaciones.

—Hanji.— dijo Mike haciendo que la aludida enfocara su mirada hacia él. —Me informaron de la visita en la habitación de "tu novio" y cómo te deshiciste de Smith y una señorita identificada como Reiss.— Ella asintió, sin parecer querer dar más explicaciones al respecto. —¿Desde cuándo Ackerman y tú...— Mike sacudió la cabeza— ¿Moblit y tú entonces...?

—Moblit y yo somos amigos.— respondió Hanji, su mano deslizándose por sus propios cabellos en recordatorio de la sutil caricia que Levi le había hecho. —Es más, quiere arreglar todo con Nifa y me dijo que va a luchar por ella. Sé que las cosas no se hicieron como debieron hacerse pero lo importante es que aún no es tarde para que él arregle lo que hizo mal. Y yo no tengo nada contra Moblit.

Al bajar la mano para tomar del agua, Nanaba ahogó una exclamación.

—Y con Levi... Al parecer él se está recuperando muy satisfactoriamente.— observó la rubia, no sabiendo si reír o regañarla.

Hanji no entendió, observando extrañada a la rubia quien hizo un sutil gesto de señalar el cuello. Con disimulo Hanji se volvió hacia unos papeles y buscó observarse en el reflejo la carpeta de registro médico la cual era de acero quirúrgico.

¡Levi es definitivamente un vampiro!

Sonrojándose como una adolescente, Hanji tomó tres grandes sorbos del vaso de agua, haciendo como si no hubiera notado la marca rojiza en su cuello.

—Le están administrando dos pintas más de sangre, después de todo, perdió mucha.— dijo ella, dándole la espalda a la pareja y buscando entre sus cajones algodón y alcohol. Tomó una mota y la empapó, luego, usando el reflejo de la carpeta, se la aplicó en el cuello con masaje circular. —Además de ello, Smith pareció entender que Levi no está en capacidad de hablar, sin embargo, dejó una orden judicial la cual dejé en el departamento legal. De Reiss Frieda, quien exigía quedarse con Levi, resulta que ella usó una falsa relación con él para reclamar un dinero que no le pertenece.

—Uh-uh— exclamó Mike, extrañado de tanta información manejada por Hanji. No pensaba que ella ocultara una parte (al parecer) importante de su vida como lo es que terminara con Moblit y estuviera en otra relación con aquel llamado Levi y sabrán los dioses desde cuándo existe dicha relación. —Una vez que le den el alta está planeada la rehabilitación, por el pronóstico, pasando un día. De ahí se planificará y modificará según su evolución. ¿Sabes quién lo va a ayudar en ello?

Hanji pareció pensarlo unos instantes.

—Lo arreglaremos.— dijo ella. —Principalmente yo, me encargaré de ello.

Mike aspiró profundamente. Ya presentía las palabras de Hanji, como si fuera lo lógico, pero la realidad le decía que no era normal toda esta situación.

.

.

.


.

.

.

Sasha era una policía novata con una gran iniciativa. Al ver que la secretaria de la estación había pedido licencia sin sueldo para resolver asuntos personales, creyó que no existía ningún problema en sentarse en su puesto y trascribir la declaración de la señorita Reiss Frieda.

Y, aunque no lo hacía tan bien como la secretaria, Sasha tampoco lo hacía tan mal.

Sin embargo Erwin no parecía ser de la misma idea. Utilizaba palabras complicadas de transcribir en el interogatorio, no dejaba que Frieda terminara de responder, quería utilizar las palabras en su contra, la intimidaba y entre líneas la agredía verbalmente.

—Me mantengo en mi declaración.— decía Frieda con la voz tensa. —No prostituyo a nadie ni tampoco vendo drogas.

Erwin se acercó a Sasha y bajó la pantalla de la laptop.

—Pero sí se prostituía para Ackerman Kenny.— replicó Erwin, con la voz fría. —Y ahora trabaja para su sobrino, Levi.

Las lágrimas, gruesas y amargas, mojaron el rostro de la mujer.

—Ojalá hubiera estado a cargo de Kenny... Y ojalá Levi hubiera heredado el negocio.— con un bufido, Frieda recuperó la compostura. —Ahora me niego a seguir hablando sin mi abogado. Y tengo derecho a que me concedan uno, porque no tengo un maldito yen para pagar.

Erwin aprisionó los puños, notando que había perdido mucho en su afán de querer hacer pagar los crímenes a los Ackerman.

—Entonces queda nula la declaración.— dijo Sasha, como quien no quiere la cosa, levantándose del puesto de la secretaria. —La acompaño a la puerta.

Los tacones de Frieda fueron lo único que cortaron el silencio mortal que inundó la habitación. La policía dejó que Reiss se marchara sin ninguna otra novedad. Una vez que se hubiera marchado, Sasha regresó a la habitación, recibiendo la mirada fulminante de Erwin.

—No te extralimites en tus funciones.— ordenó enfurecido Erwin.

—Tiene razón, Jefe. El puesto de secretaria me ha quedado grande.— Sasha se encaminó hacia la salida. —Así que me retiro a mis rondas y guardias.

—Quédate ahí, ¡Maldita sea, Marie!

Sasha quedó paralizada unos segundos, asimilando el nombre que había salido de su jefe, luego se volvió hacia él y cruzó los brazos.

—Creo que necesita unas vacaciones, jefe.— dijo la muchacha, dismulando perfectamente el temblor en su cuerpo.—Soy Blouse Sasha. Marie está con licencia para su boda.— ante sus últimas palabras pareció entender la situación, pero no tenía el suficiente valor para seguir indagando más.

Erwin supo retroceder en silencio. Aunque sus emociones burbujeantes en rabia no le permitirían pedir disculpas a su subordinada. Permitió que Sasha partiera y luego se dejó caer con rabia y cansancio en su asiento.

Tomó la llave de su chaqueta y abrió el último cajón de su escritorio, obteniendo un grueso folder minuciosamente armado. Trató de ignorar la hermosa caligrafía de la secretaria y se concentró en la información que reposaba sobre Ackerman Kenny y sus propias anotaciones.

Eldia.

Aprisionó la hoja, aún metido en su idea que los Ackerman manejaban una red de lavado de dinero y prostitución.

Continuará...