La reja de la mansión se abrió para ellos, señal de que la respuesta había sido positiva por parte de Lucius, tenían que admitir que sentían algo de miedo y mucha desconfianza, se recordaron así mismos que si estaban ahí era por sus amigos, para poder resolver de una vez por todas lo que sea que estuviera ocurriendo.
Theo y Pansy caminaron de la mano hasta la entrada principal de la mansión la cual también se abrió para ellos, entraron al salón con lentitud y lo más tranquilos posibles dónde Mindy les esperaba.
—El amo Malfoy los atenderá en su despacho, Mindy los acompañará —informó la elfina.
—Gracias Mindy —respondió Nott antes de seguir a la criatura quién no dejó de estar aterrada en ningún momento de su caminata al despacho. Tal vez ellos lo estaban también, un poco.
Los minutos que tardaron en llegar al despacho les parecieron muy rápidos para su gusto, no estaban listos para enfrentarse aquel hombre pero no tenían muchas más opciones.
Mindy les indicó que habían llegado y después desapareció, Theo respiró profundo aferrándose a la mano de Pansy antes de dar suaves toques a la puerta de madera.
—Adelante —escucharon la voz del padre de su amigo tras la puerta.
Theo giró la perilla con suavidad y del mismo modo empujó la puerta dejando ver a los dos chicos en el pasillo.
—Qué sorpresa chicos, pasen por favor —indicó Lucius con una sonrisa aparentemente amable.
—Gracias —dijo Pansy mientras cerraban la puerta, adentrándose al lugar.
—Por favor siéntense, ¿Les puedo ofrecer algo de tomar o un bocadillo? —La nueva amabilidad de Lucius les hizo sospechar mucho más de que algo definitivamente no estaba bien, pues el hombre que siempre se comportaba con aparente indiferencia, en esa ocasión les trataba cordialmente.
—Muchas gracias, así estamos bien —respondió Pansy de nuevo, habían acordado no comer o beber nada que les ofrecieran ahí, por seguridad.
Sospechaban que por algo así tuvo que pasar su amigo pero accediendo a ello no lo iban averiguar.
—Bien, entonces díganme, ¿Qué los trae por aquí? —preguntó el mayor de los Malfoy.
—¿Sabe…? estamos buscando a Draco, hace días que no lo vemos y con los recientes acontecimientos, estamos algo sentidos de que no nos haya contado nada, se supone que somos sus amigos —aquella explicación la ensayaron al menos veinte veces antes de estar ahí. Tenía que sonar convincente.
—Comprendo, pero no hay nada malo, al fin mi hijo supo dónde estaban sus ideales —respondió Lucius a Theo con una sonrisa ladina que les causó escalofríos.
—¿Será posible verlo? —preguntó Pansy esta vez.
—Por supuesto, él ahora se encuentra instalando a su prometida en una de las habitaciones que compartirán, por eso no pudo recibirlos pero en este momento mandaré a Mindy por él —dijo Lucius para después llamar a su elfa.
La pareja compartió una mirada de preocupación aprovechando la pequeña distracción de Lucius. Realmente las cosas estaban peor de lo que imaginaron y seguían sin comprender cómo ahora Draco estaba con Astoria.
Al cabo de recibir la indicación de llevar a Draco al despacho de Lucius, Mindy desapareció dejando a los tres sumidos en un silencio incómodo hasta que Theo se atrevió a romperlo.
—Mi padre le manda saludos, desea poder reunirse con usted un día de estos
—Me agrada la idea, tú padre siempre fue un gran amigo, así cómo tú con mi hijo —dijo el mayor con su característica voz grave y autoritaria, por un momento creyeron tener al verdadero Lucius frente a ellos.
Pero no era momento para pensar en ello, ya tendrían tiempo de sacar conclusiones.
—Supongo que era algo destinado —respondió el castaño sonando tan normal cómo siempre, esa era una cualidad de haber ido a Slytherin y que ahora más que nunca agradecían.
Lucius estaba por responder cuando el mejor amigo de la pareja entró al despacho.
—¿Me buscabas padre? —preguntó el chico apenas abrió la puerta.
—Tienes visita —respondió el hombre señalando a los amigos del rubio frente a él.
—¡Amigos! —Draco se acercó a ellos con extrema alegría, cosa que tampoco era normal en él.
Así que una de dos, algo o alguien les obligaba a comportarse de esa forma o realmente todos estaban completamente chiflados cómo bien dijo Blaise.
—Nos da gusto verte, ¿Dónde te habías metido? —preguntó Pansy abrazando a su amigo.
—He estado algo ocupado con la mudanza, siento no haberles dicho nada pero todo fue tan rápido que sólo me concentré en mi nueva vida —el rubio mostró una sonrisa brillante que sus amigos casi le creen.
—Nos hubiera gustado enterarnos de todo por ti y no por el profeta —dijo Theo.
—Lo sé y lo siento pero Astoria quería que lo nuestro se supiera de inmediato y yo no podía negarme a ninguna de sus peticiones —respondió Draco con voz soñadora.
La pareja había llegado en ese momento a una posible conclusión siendo la más acertada de todas, Astoria Greengrass tenía gravemente que ver en el nuevo comportamiento de Draco, y muy seguramente Lucius Malfoy también y aunque ellos se debatieron ante posibles escenarios, la situación que tenían enfrente aparentaba ser mucho más conflictiva de lo que creyeron.
—Lo entendemos, sólo no te vayas a desaparecer así de repente, mantennos informados de cualquier cosa, ¿quieres? somos tus mejores amigos —dijo Pansy en tono amable con el fin de que el mayor no sospechara de sus verdaderas intenciones.
—Prometido, ahora me gustaría presentarles formalmente a Astoria, hubiera sido perfecto tener una gran cena por que ella lo merece pero no quiero desaprovechar la oportunidad —dicho esto observó a su padre aun sentado tras el escritorio con una expresión indescifrable.
—Padre, ¿Crees que al menos podamos brindar? —preguntó el menor de los Malfoy.
—Por supuesto hijo, avisaré a Mindy —dijo antes de levantarse e ir en busca de su elfa, bien pudo haberla llamado sin problema pero estar ahí sin obtener alguna pista de la verdadera visita de los chicos lo había puesto de malas así que prefirió irse de ahí, teniendo en mente que caerían tarde o temprano ante la nueva realidad.
Draco sonrió satisfecho. Una vez su padre fuera sus amigos lo examinaron de pies a cabeza, dándose cuenta de cómo Draco no dejaba de sonreír cual comercial de pasta de dientes cuándo él era un chico un tanto serio y aunque ellos se divertían a cada momento, no llegaban a verlo actuar de esa manera a menos que estuviera con su esposo pues a Harry se le llegaba a salir de vez en cuando cómo Draco lo trataba estando solos, dejando al rubio un tanto avergonzado y con el rostro lo suficientemente rojo para que sus amigos bromearan por eso.
—Draco, ¿Quieres explicarnos qué mierda está pasando? ¿Por qué de pronto estás con Astoria sí, hasta dónde teníamos noción estabas muy enamorado de Harry? —La castaña estaba a nada de explotar por todo lo que estaba presenciando.
—No sé de qué hablan —el rubio les miró con el ceño fruncido, la felicidad que hacía un momento reinaba en él había desaparecido tan rápido cómo apareció.
—Estamos hablando de Harry, tú esposo, ¿Sabes que no puedes siquiera prometerte con nadie por qué estás casado con él? —Theo le miraba con ojos entrecerrados, retando a que se atreviera hablar.
—¡Claro que no! —dijo en voz tan alta que, por un momento temieron que alguien los fuera escuchar así que Pansy colocó un muffliato en la puerta—. ¡Yo no estoy casado con nadie y menos con un hombre por qué yo no soy gay! —Draco gritó tan desesperadamente que sin temor a equivocarse, de un momento a otro terminarían batiéndose en duelo.
—Oh sí que lo eres, por qué antes de salir con Harry Potter tuviste aventuras con Viktor Krum y Dilan Lloyd de Ravenclaw te folló sin importar que fuera en sexto y tú en tercero por qué tus hormonas no resistieron a que te la metiera —Theo había dicho todo sin pensarlo y para Draco fue un estallido de información.
Dichas memorias parecieron volver, pero algo dentro de su mente bloqueaba todos esos recuerdos que sus amigos hablaron. Draco se sentó en la silla que anteriormente había sido ocupada por su amiga colocando los codos en sus piernas y sosteniendo su cabeza entre sus manos, comenzando a sentirse mareado y con ganas de vomitar.
—¿Draco? ¿Draco qué te pasa? —preguntó Pansy hincada frente a él con preocupación notoria y claramente sin saber qué hacer.
—Draco, cálmate, sólo queremos ayudarte, nada malo va ocurrir, por favor si algo está pasando dinos, estamos aquí para ti pero date prisa, tú padre no tarda en volver y…
Pero Theo no pudo completar la frase, Lucius Malfoy había aparecido de nuevo, obligándolos a callar.
Él ambiente se había vuelto tenso y los chicos no estaban seguros de cómo manejar la situación.
