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Antes que nada un inmenso gracias a Yeno ah también sino fuera por ella hubiese tardado mas en subirlo jaja..
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************* Capítulo 2 ***************
"Quiero una noche eterna, para olvidar quien soy, pero cuando te veo me lo recuerdas"
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La mañana pasó rápido y por suerte, al pasar todo el día en mi reunión, Darien no me molestó más el resto de mi jornada laboral, lo que si me llamó la atención es que hablara con Molly para que lo mantuviera informado sobre a qué hora llegaba Hotaru o cualquier movimiento de ella. Vamos, como si ella fuese una niña pequeña, a esa edad Darien y yo… bueno mejor no pienso lo que él y yo hacíamos.
Aunque para ser sincera lo que empezaba a molestarme era que su secretaria le demostrara tanto cariño. Sé que no me tendría que importar, pero Molly era extremadamente atenta con él... Darien por lo visto ni lo notaba, ni lo quería notar o peor, le gustaba esa clase de trato.
Al día siguiente, casi cerca del mediodía, vino a traerme unos papeles que necesitaban la aprobación de las dimensiones y medidas necesarias. Resoplé mientras los analizaba, sentir su mirada en mi me estaba poniendo fatal, fruncí la ceja al darme cuenta que faltaban los datos de los nichos iniciales.
— Falta calcular el peso. — Agarró los papeles de mi mano y volteé para hacer una llamada— Karmesite necesito que me mandes los informes de la corporación Venecia y cuando llegue Hotaru me la envías directamente. —corte y vi que Darien aún no se iba— ¿Necesitas algo más?
— Aquí no falta nada. —Tiró el informe sobre el escritorio— ¡Firma!
— No.
— Serena…—su tono era amenazante
— ¿Sabes lo que se dice del peso de la biblioteca?—me miró como si estuviera loca... puede ser, pero este no era el caso. Moví mi silla para verlo de frente y agregué —Un arquitecto, hace algunos años realizo una de las bibliotecas de la universidad de Indiana, pero se olvidó calcular el peso de los libros. ¿Sabes lo que pasó?
— ¿Eso es de importancia? Porque… —me paré y lo miré
— Cada año la biblioteca se hunde una pulgada, el edificio quedó condenado, por no calcular el peso de los libros. —Agarré el informe— Aquí falta el peso del nicho, sin esto la estructura —llevé una mano a su altura y la deje caer como un avión se estrella— del edificio se cae. Calcúlalo y yo te lo firmaré.
— Sabes lo que podría significar eso. Tendría que hacer todo de vuelta.
— Entonces apúrate, la presentación es el martes. ¿Algo más?—me miró molesto durante unos segundos más y luego se fue resignado.
Serena 1 Darien 0 sonreí mentalmente.
— Odiosa. —escuché decir antes de que cerrara la puerta de su despacho y yo me destornillé de la risa.
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Llevé mi mano al puente de mi nariz y me lo masajeé un poco, luego giré la cabeza de un lado a otro, el cuello me estaba matando.
— Buenas tardes señorita Tsukino, ya llegué. —anunció Hotaru al llegar a mi lado.
Sin mirarla respondí secamente. — Llegas tarde.
— Pero si hoy entraba por la tarde.
— A las dos es tu horario y son las dos y cinco. —La miré y puse una pila de informes en su mano— Te ubicarás en ese escritorio, —señalé uno que estaba a unos poco metros de distancia— necesito un resumen y posibilidades de inversión de cada uno de los proyecto para hoy antes de las cuatro.—sus ojos se abrieron de par en par.
— ¡Pero aquí hay por lo menos unos quince, yo no creo que…!
— Querías trabajar, te di la oportunidad. —La interrumpí— ¿No puedes?… Allí está la puerta o vete llorando con tu hermano. —puso su frente en alto como toda una Shields.
— Para las cuatro los tendrá listos sobre su escritorio. — agarró sus cosas y se fue.
Al momento que prendía su monitor agregué— Programa una reunión con el directorio para el lunes a primera hora y hoy a las cuatro y media necesito que programes una video conferencia con Neherenia Moon.
— ¿La artista?—asentí y la vi nerviosa— No se preocupe, así se hará.
Me levanté y estaba acomodando unos papeles cuando vi a Darien acercarse a su hermana.
— Hola bonita, no me viniste a saludar. —dijo depositando un beso en su frente.
Su hermana bajó la cabeza y agarró el primer informe. —Tengo trabajo hermano, perdona —se giró para verme, pero le di vuelta la cara.
— Puedo ayudarte si quieres.
Antes de que yo digiera algo Hotaru se adelantó. — Yo puedo sola… no te necesito.
El asintió y después de acariciar dulcemente su rostro, se acercó a mí mientras me dirigía hacia recepción con un paquete.
— Serena espera. —No me di vuelta— ¿Podemos hablar un minutos?
— No.
Seguí caminando. ¿Cómo demonios pensaba que iba acceder a sus caprichos? Este hombre aun no me conocía. Sentí su mano al tiempo que llegué a recepción y Ami me miraba.
— Por favor, cinco minutos, solo necesito eso y podríamos…—me solté de su agarre antes de que terminara, le entregué el paquete a Ami.
— Mándalo a la empresa Moon. —Me di vuelta y lo miré de frente— Ahora me pides cinco minutos, sabes yo te pedí uno, pero eso fue hace diez años. Ahora estoy ocupada y no me interesa nada de lo que me puedas decir, así que hazme el favor de no molestarme que tenga prisa.
Se quedó quieto ante mi comentario frío y me alejé bajando por el ascensor al comedor. No lo demostraba pero temblaba a cada palabra que él me decía y estaba a punto de desmoronarme.
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Cuando llegué al comedor me pedí un café y me senté en una esquina un poco alejada de la gente. Cerré los ojos… Cómo… ¿Cómo demonios podría enfrentarlo todos los días? Si me miraba con esa cara de cachorrito pidiéndome una oportunidad ¿Que demonios hizo todo este tiempo? Entiendo su dolor, pero ¡diablos! ¿Acaso no pudo llamarme cuando sintió que la muerte de sus padres lo sobrepasaba?
Crucé mis brazos y oculté mi cabeza en ella. Lágrimas empezaron a salir de mí.
Te odio Darien, —me decía mentalmente— ¿Por qué tenías que volver? No quiero ser débil, no. Por ti ya perdí demasiadas cosas. La niña llena de ilusiones que alguna vez fui murió hace tanto tiempo que ya no la recuerdo. Cuando mi vida estaba con un objetivo claro y cerca de lo que quiero, tenías que aparecer para derrumbarme todo lo que me costó construir.
En eso sonó mi celular y me incorporé un poco, sonreí por el mensaje que me enviaba mi amigo.
En unas semanas estaré por ahí y te sorprenderás con lo que descubrí.
Al fin algo bueno en este infierno, ya casi no tenías ganas de seguir con lo que planeaba.
— ¿Mal de amores? —la voz de Galaxia me hizo volver a la realidad y ver donde estaba.
— Ojalá…—se sentó frente a mí
— ¿Quieres contarme? —Negué — Él es tu ex ¿verdad? —sin contestarle lo supo, mi silencio decía todo, a veces el silencio dice más que mil palabras— Espero que no hayan terminado mal, aunque por lo que vi ayer él te quiere devuelta.
— Ese es el problema Galaxia, nunca terminamos. Él se fue… Sin un adiós, un hasta luego o el famoso no eres tú, soy yo. ¡Hasta le hubiese aceptado un mensaje de texto!
Ella me miró triste, me maldije porque recordó al granuja.
Fue así como la conocí en mi último año de universidad, la había encontrado llorando en el comedor por un chico, uno que la había dejado por otra pero terminó con ella con un mensaje de texto en su celular "te quiero mucho pero me gusta otra". Le había puesto el maldito… A veces los chicos podían ser tan crueles.
Ella era la única hija de uno de lo más importantes empresarios del país, pero nunca uso ni el dinero ni el apellido de su padre, se abrió camino por ella misma y me arrastró con ella. También a Mina, pero esta última fue la que nos arrastró a las tres una noche a ir de bar en bar, sonreí recordando esa noche festejando nuestra graduación.
— Sere quizás sería bueno que hables con él y sepas que lo que realmente paso. ¿No crees? —resoplé
— ¿Te pusiste de acuerdo con Mina? —ella se rio a carcajada pero luego asintió— Las asesinaré… a ambas.
— ¿A quién asesinaras tú? —La rubia de la cual me estaba quejando se colgó por mi espalda abrazándome— Abrazo colectivo. —y extendió las manos hasta Galaxia.
Luego de un par de risas y coordinar como nos encontraríamos este domingo, las tres volvimos al piso. Aunque Galaxia se detuvo a dos pisos más abajo donde íbamos con Mina para una junta.
— No puedo creer que hayan vuelto a Tokio, ¿no te parece mentira que hayan pasado seis meses? —claro, ella hablaba del grupo Tree light donde nuestro amigo Seiya era el compositor y cantante.
Fue increíble como salió al estrellato aunque yo le bromeaba con que se estrellaría en el piso.
— ¿Ya le contaste a Kunzite que saliste con Yaten? —ella negó.
Eso pensé, y eso sería para problema.
Kunzite era novio de Mina desde hace cuatro meses, aunque se conocían desde que se inició Elyson, no salieron sino hasta hace cinco, ella había terminado con Yaten porque la engañó con una chica del coro que trabajaba sobre el escenario. Le costó aceptar a los hombres pero poco a poco Kun logró que creciera su confianza. Hoy era verlos y saber que terminarían en un altar, aunque al chico en cuestión le dieran alergia las iglesias.
— Mañana… si mañana se lo diré. —las puertas del ascensor se abrieron.
— El recital es el domingo. —asintió
— ¿El de Seiya?—escuché la voz de Darien al cruzar la recepción, resoplé— He seguido su carrera de cerca. ¿Irán? — yo no contesté y me senté en mi lugar. Vi a Mina poner los ojos en blanco.
— Sí. —Contestó por las dos— Nunca nos perdemos uno cuando están en el país.
— ¿Puedo llevarlas si quieren? —lo miré
— No gracias, me gusta manejar mi Audi. —se quedó perplejo ante mi comentario egocéntrico.
— ¿Tienes un Audi?... ¿Un Audi R8?
— Sí… lo ves. La peor conductora de la preparatoria tiene uno de los autos más veloces. —Me paré y lo señalé— Y de color rojo.
Escuché el grito de Mina, y luego el de Hotaru, sabía que era el color preferido de Darien y cuando lo compré fue muy consiente de por qué elegí ese color.
— ¿Cómo te atreves?
— ¿A comprar un auto?
— Ese era mi auto… mi color. —agarré el celular e hice como si marcara el teléfono.
— Creo que el lugar puede hacerte otro, claro, tardará unas semanas porque no lo fabrican acá pero creo…—agarró bruscamente mi mano y me la estampó en el escritorio.
— No te pases conmigo Serena… sabías que ese sería mi auto.
Lo miré y antes de contestar le sonreí. — Es un país libre. —Se acercó a mi cara— ¿Vas a besarme? Solo déjame decirte que no tendrás mi consentimiento y esto ya es acoso sexual. —soltó mi mano y dio un paso hacia atrás.
— No juegues con fuego.
— Ahss...—lo toqué y rápidamente saqué mi mano como si me quemará— Estas que ardes, pero no creo que esta vez se te pase con una ducha fría.
— Serena…—su tono era amenazante. Pero no me iba a retractar jamás…
— Dime sr Shields. —me senté y crucé las piernas, ya que hoy llevaba falda, al cruzarla se elevó unos centímetro dejando claramente visibles mis piernas. Luego puse las manos y me incliné un poco mostrando mi escote — ¿Qué sucede jefecito? ¿Quiere que tome alguna anotación? —lo último lo dije haciendo un leve pucherito con mi boca.
Vi su furia, estaba que echaba chispas y yo la estaba aumentando con un propósito más que claro. Quizás tendría que buscar el desahogo con alguna chica, miré de reojo y vi a varias muy dispuestas, inclusive estaba Esmeralda al lado de Molly. Aunque entre él y yo sabíamos que a quien imaginaría en ese momento, cuando llegara al clímax, sería a mí y no a ninguna otra.
—Sr Shields tiene una llamada. —su secretaria se acercó, había visto como minutos antes la mujer de pelo verdoso empujó a la secretaria con un solo motivo… Interrumpir nuestro enfrentamiento. Rozó su brazo para llamarle la atención aunque los ojos de Darien no dejaron de mirar directamente a mis piernas, mi pecho y luego mi boca, que a su vez sonreía o me mordía el labio inferior para incitarlo más a que se descontrole — ¿Sr Shields?
— Pásala a mi oficina. —Molly no se retiraba, ni Darien se movía. Entonces hice una señal con mi mano para que ambos se apartaran.
Me acomodé en mi silla y unos instantes después sentí como la giró bruscamente, sus labios aterrizaron sobre los míos… Furia y deseo, eso desprendía ese hombre, su mano exigente fue a mi nuca obligándome a acercarme más y abrir mi boca. Aunque deseaba recorrer su espalda, con mucha fuerza de voluntad agarré un pisapapeles y se lo estrellé en su cabeza. Eso lo hizo detenerse y mirarme perplejo, porque sabía que estaba respondiendo.
—Te dije que esta vez no tendrías mi consentimiento. —se relamió su labio inferior y sonrió.
— Cuando caigas, serás tú la que rogarás.
Con eso se fue y yo respiré, al menos unos segundos, los mismos que tardó Mina en llegar a mi escritorio.
— ¡Dios! Si no quieres que ese hombre explote, hazle caso. —encogí mis hombros.
— ¿Por qué? Si quiere jugar yo sé jugar también. —Mina puso los ojos en blanco.
En ese instante se acercó Hotaru y puso los informes a un lado y me entregó el resumen de cada uno.
— Al final de cada resumen está la posibilidad de desarrollo y en la última hoja detallé cuál de ellos es el más conveniente. —Iba a decir algo cuando agregó— También puse los beneficios sustentables y los posibilidades de riesgo.
— ¿La video conferencia?
— La coordiné con la Srta. Moon para las cuatro y media, aunque me pidió que fuera antes, tiene que realizar unas fotos en Central Park. También reservé la sala platino porque actualmente la Srta. Galaxia está en la dorada y no saben el horario de finalización. Una vez que esté lista conecto directamente la video conferencia. —asentí.
Ella se fue atender un llamado que había iniciado a sonar unos minutos antes, la miré y luego Mina dijo.
— No puedes decir que no es una Shields.
Sonreí. Hotaru era buena muy buena. Más madura que el energúmeno de su hermano.
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Hacía más de diez minutos que observaba a Hotaru sin que ella lo notara. Me había sorprendido la rapidez con la que había terminado todo, incluso veinte minutos antes de lo que le había pedido. Con esa información podía adelantar las estadísticas para la presentación del lunes.
Estaba concentrada mirando el monitor y luego los papeles que le di minutos antes. Di vuelta una hoja y me levanté acercándome a su escritorio.
— Acompáñame. —ella me miró confundida y vio la hora. Las cuatro en punto— ¿Te lo tengo que volver a decir? —dije dándome vuelta para ir en dirección al ascensor.
Reaccionó rápidamente dejando lo que estaba haciendo y le puso un pisapapeles encima. Luego velozmente llego hasta donde estaba yo.
— Ami, voy a estar en una reunión en la sala platino, sino es urgente no me molesten. —ella asintió.
Hotaru y yo entramos al ascensor. Se veía nerviosa pero sobretodo ansiosa, supongo que se imaginó que empezaría con la reunión antes y no le avisé para que se preparara. Sonreí por lo que tenía en mente, ya no era solo la reunión.
Al llegar me instalé en la punta de la mesa de reuniones, Hotaru empezó a conectar todo para la videoconferencia, puso una pantalla cerca mío y extendió una carpeta que le había pedido para esta reunión. Entonces llamó a la Srta. Moon y la conecto a través del Skype
— Serena que gusto verte…bueno casi. —Neherenia rio con esa horrible risa que caracterizaban a las modelos huecas… y ella era una de esas. La más hueca de todas.
— Neherenia es un placer.
— Srta. Serena, —llamó mi atención Hotaru— ¿necesita que le traiga algún café o algo antes de retirarme? —le sonreí
— No, quédate a mi lado y escucha. Presta atención porque los arquitectos también deben ser capaces de negociar las características de los proyectos.
Hotaru se sorprendió y me sonrió nerviosamente sentándose en silencio. Ella tenía la misma sonrisa que su madre y claro, también la de su hermano.
— ¡Qué graciosa que eres…! —Dijo Neherenia riendo otra vez— Mientras que hagas lo que pido estaremos bien.
— Ese es el problema Neherenia, lo que pides es imposible… físicamente y estéticamente…—ella resopló.
Lo que esta modelo no entendía era que uno no podía destruir la naturaleza por gusto, entiendo que no tenga conciencia, pero vamos, no puede ser tan hueca o tal vez sí.
Lo que ella quería era destruir una reserva natural, cabe aclarar que aún no entendía como la pudo comprar, pero lo más probable que haya sido a través de algún favor o novio de turno. Lo más desagradable es que ella quería primero destruir toda la vegetación, luego hacer una lago… ¡Dios un Lago! Mi estómago se revolvió de solo recordarlo.
Después de eso… una mega gigantesca mansión con la entrada bordeada de diamantes en su puerta, el segundo piso debía tener una pileta con vista al cielo, pero quería también un tercer piso y allí un gimnasio.
Ni pensemos en el helipuerto que había solicitado instalar pero en el piso de aquel espacio debía estar escrito su nombre con flores frescas.
La lista seguía y seguía… cosas imposibles… y ridículas.
Cuando vi sus peticiones quise pegarme un tiro por haber estudiado arquitectura. Uno ve las maravillosas cosas que hace la naturaleza…y mujeres u hombres como ella destruyen el ánimo a cualquiera.
Neherenia exponía sus argumentos y yo negaba, miré a Hotaru que abrió grandes los ojos por la sorpresa de las estupideces que decía, entonces lo que dijo hizo que quisiera tirarle un zapato al monitor
— Sere...Serena… Serenita. Vamos a ver, dime ¿qué necesitas? ¿ Plata? Yo te la doy, es lo que me sobra cariño. Solo te pido que en un mes hagas mi casa de campo. —sí, siempre estuvimos hablando de la casa de campo, miré a Hotaru porque supongo que pensó que sería su residencia fija — Aparte… —vi cómo se enderezó en su silla— te hospedarás en la isla. —volví a ver a Hotaru, quien leyó donde sería, su mandíbula casi se cae al piso— Costa Rica tiene su encanto querida, y los hombres ni hablemos. Por tu expresión estamos de acuerdo, mañana te espero y empezamos.
— No. Ni mañana, ni nunca. —Respondí tajantemente
— ¿Qué? ¿Por qué?, Sere eres la mejor, la que hace las cosas imposibles posibles…
— Pero no ridículas, lo que pides es un delito al medio ambiente y al buen sentido del gusto. —vi como hizo su puchero. Agarré un papel y empecé a tachar lo peor— Mira, puedo hacer tu casa con algunas modificaciones, ni pensar en la laguna o en el helipuerto. La cancha de golf queda afuera. —Me miró como cachorrito, yo no pensaba retroceder— ¿Acaso sabes jugar al golf? —resopló molesta por mi comentario. De todas formas seguí— La pileta no, el gimnasio mmm podemos ponerlo en otro lado. La pista de hielo… ni hablemos, en una zona tropical, es imposible de hacerla. La entrada podría ser de otro material, estas en una reserva no puedes poner diamantes. Podríamos poner vidrios y darían el mismo brillo, bueno casi. Y algunos cambios más.
— Pero…pero mi casa, Sere…
— No aceptas los cambios, no la diseño. Otra cosa no voy a ir yo, si lo visitaré para controlar el avance y solo la diseñaré en donde se me permita, no quiero problemas con el gobierno de ese país. Yo misma hablaré con ellos y el lugar lo elegiré entre las posibilidades que me den, de ahí también las dimensiones. Lo más importante, no destruiré nada de la vegetación o algo que dañe al lugar. —la expresión de su cara era inigualable, pero vamos le tenía que poner un freno a su locura— No aceptas… no lo hago.
— Déjame evaluar y te contesto.
— Tenemos un trato. —Miré hacia donde estaba Hotaru— Mi asistente te hará llegar los cambios y le avisas a ella.
Neherenia asintió, luego de saludar se desconectó.
— Esa mujer está más loca que una cabra, ¿cómo piensa hacer una casa así?
Me reí por el comentario de Hotaru, pero estaba en lo cierto, Neherenia estaba loca, bueno en realidad era tonta.
— Es que es muy tonta. —agregué mientras que se reacomodaba la sala y salíamos— Ni siquiera sabe que Costa Rica es un país.
Reí ante el comentario.
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Cuando llegamos de la reunión eran pasadas de las cinco, pronto me iría a descansar y dios sabía que lo necesitaba.
Le encargué unas últimas cosas a Hotaru y fui a tomar un café. La verdad que era bueno tener una asistente, claro, jamás se lo confesaría a Galaxia aunque fuera verdad.
Al regresar vi a Darien pendiente de su hermana, tenía fruncida una ceja y miraba fijamente el monitor de la pantalla.
—Hermano, ¿qué miras? —él negó y le hizo cosquillas a su hermana restándole importancia.
Era lindo ver a ese Darien, era el que yo recordaba. Bueno, compañero, dulce, encantador. El que me había robado muchos suspiros. Cuando hacía estas cosas me parecía que aún estaba en él ese hombre.
— Un centavo por tu pensamiento. — me sobresalté por la voz de Mina.
La miré y ella se rio, me había hecho arrojarme el café. Al estar apoyada sobre el escritorio mirando la escena fue a parar todo el contenido en mi falda y ahora olía a café. Por suerte se encontraba casi frío.
— Me asustaste. —ella se rio más.
— ¿Nos vamos? —asentí y me di vuelta para ir a buscar mis cosas. Mina volvió a su escritorio por las de ella.
— Srta. Serena.
— Solo Serena. —Hotaru asintió y al momento llegó el energúmeno a su lado.
— Ya le reservé el vuelo a Roma, sale mañana a las siete de la mañana, aproximadamente a las seis y media aterrizaría, el de regreso lo programé para las ocho de la mañana siguiente.
— Perfecto.
— ¿No te olvidaste del hotel Hot? —miré a Darien y luego a Hotaru, ella me miró asustada porque no se lo mencioné, pensaba que tenía que haberlo sabido. Iba a responder pero yo me adelanté.
— No me quedaré en ningún hotel. —Darien me miro
— ¿Dónde dormirás? ¿Pero a qué vas a Roma? No hay ninguna reunión programada —Mina se acercó justo en ese momento y yo me paré.
— Eso no es tu problema. —Lo miré maliciosamente— Además, ¿quién dijo que iba a dormir, o que es un viaje de trabajo?
Me di media vuelta antes de escuchar el gruñido que sabía que daría. Agarré el brazo de mi amiga y antes de salir levanté una mano haciendo un gesto de saludo a Hotaru. Solo pude escuchar la risilla de ella
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Roma. Lugar que muchos elegirían para realizar su boda, unas lindas y románticas vacaciones, o simplemente vacaciones, pero yo no iba ni por amor, ni por una boda, ni siquiera iba por el día soleado, sino por la oscura noche. Levanté la mirada al cartel de aquel burdel, respiré tomando valor y entré.
— Al fin llegas. —menciona el hombre que iba a ver.
Estaba recostado sobre un sillón en el fondo del gran salón. En su mano había un vaso de whisky, lo reconocí por su color ámbar. Tomó un sorbo y me señaló con el dedo para que me acercara.
Le sonreí y lo miré como él quería… con lujuria.
Llevé un dedo a mi boca y al sacarlo pregunté mimosa— ¿Conseguiste lo que te pedí?—me senté sobre sus regazos y automáticamente puso una mano en mi rodilla, la empezó a masajear.
— Siempre lo consigo, ¿y tú tienes lo mío? —lo besé en su áspera y asquerosa mejilla, refregándome un poco sobre su cuerpo, principalmente sobre su miembro, dejando claramente la intención. Extendí el brazo y agarré su vaso, tomando todo el contenido de un sorbo— Bruja eso es mío, lo pagarás.
Me dio un azote en mi trasero, como respuesta le sonreí como niña inocente que hizo una travesura.
— ¿Qué esperamos? —mi mira y sonríe satisfecho— ¿dónde?... ¿dónde lo tienes?
— En la habitación de arriba, —hizo una seña con la mano— voy por una bebida y nos vamos. —iba a besarme con su asquerosa boca y se la aparté para levantarme mirando el vaso.
— Voy yo, ¿whisky? —se volvió a sentar y asintió. Al darme vuelta…
— Espera. — levantó la minúscula falda que tenía y apoyo sus manos en mi trasero. Apretó con furia con ambas manos para luego golpearme con unas de ellas. Se paró y desde mi espalda me susurró al oído— Habitación 23. —dejó caer una tarjeta en mi mano.
Con eso se dio vuelta y se fue.
Cerré los ojos un momento y los abrí inmediatamente, nadie de aquí debía ver mi duda. Odié con mi alma hacer esto, pero era parte del trabajo, uno que yo misma me impuse, necesitaba lo que tenía ese hombre.
Llegué a la barra esquivando a unas cuantas manos que querían manosearme y a unos cuantos brazos que me querían obligar a participar de algunas perversiones que estaban a mi alrededor.
El hombre del bar asintió a mi pedido y me puse de espaldas a él. Miré a los lados y me asqueaba todo. En una punta se podía ver a un hombre sentado que tenía a una mujer casi desnuda sobre él embistiéndola y al costado otra mujer le succionaba vorazmente los pechos. Cerré los ojos apartando la mirada.
Los abrí pero delante de mí a unos cuantos metros sentados, había un grupo de hombres riendo y tomando, al parecer eran de alta sociedad, reconocí a un político entre ellos. Pero lo peor es que en la mesa había una mujer desnuda la cual uno de los hombres embestía por atrás y otro le metía su miembro por la boca. La mujer no parecía gustarle, parecía sufrir, a diferencia de las otras dos mujeres con aquel hombre en la esquina.
En eso el político tiró encima de la mujer una botella de ron o whisky no lo sé, no podía distinguir el color.
Los hombres reían y empezaron a lamerla por todo el cuerpo mientras que otros la penetraban. Odiaba la escena, en eso vi que otro bastardo le tiró un polvo blanco sobre el pecho de aquella muchacha y lo identifique rápidamente… era cocaína. Levanté la vista y elevé mi brazo para acomodar mi cabello con un leve movimiento… Sonreí, los tenía.
— Señorita su bebida. — me di vuelta. Le sonreí al cantinero y él a mí.
Creo que se dio cuenta lo que hice, pero se ve que él está atrapado igual que aquella mujer.
Llegué a la habitación y con solo abrirla escuché.
— Pensé que te habías perdido.
— Jamás… ¿y perderme la diversión de todo esto?… No me conoces entonces.
Se rio por el comentario y se sentó en la cama. Claramente se había sacado la camisa y su estómago sobresalía de manera exagerada, era prácticamente el sargento García, sonreí solo de pensar en aquella figura cómica que tenía una enorme panza.
— ¿Esa es mi bebida? —Asentí— Ahora quiero tomar otra cosa. Ven preciosa y sácate esa ropa que molesta o prefieres que te la arranque con los dientes. No te dejaré ni ese pelo verdoso que tienes puesto.
Me agarró de la cintura y me colocó entre sus piernas, besó el valle de mis pechos que se dejaba ver en mi gigantesco escote, si se podría decir escote, prácticamente esta blusa era trasparente y el escote llegaba al inicio de mi ombligo.
— ¿Dónde está? —dije y levantó su vista.
— Allí, en ese mueble. —me moví y fui a verlo. Pero antes le entregué el whisky que empezó a tomar.
Sobre el mueble encontré la carpeta. Al abrirla vi la información que necesitaba, algunos nombres y otros involucrados. Me giré sonriéndole provocativamente.
A ese asqueroso hombre lo había conocido en un viaje que hice a Londres, mencionaban que era la seguridad del dueño que encabezaba a la mafia. Me acerqué y utilicé mis encantos, solo que ahora estaba en Roma, y me invitó a este lugar para sellar el trato.
Lo habían corrido hace algunos años porque trató de propasarse con la sobrina de señor y el sobrino que siempre la protegía los vio, dándole una paliza. Ella apenas tenía unos doce años y el muy malnacido la quiso violar, desde entonces dejó el lugar, pero conocía aún los movimientos de ese hombre.
— Es todo lo que esperé. —Vi como dejó su vaso vacío en el suelo— Acuéstate.
— ¿Prometes ser buena? —Se sacó el resto de la ropa y se acostó boca arriba— He escuchado tantas cosas de ti que no imaginas el deseo que tengo de poseerte. Quiero que hagas valer tu fama.
Me subí arriba de la cama y me arrodillé encima de él, le sonreí con mis ojos negros a medida que vi que parpadeaba rápidamente.
— Así que has escuchado lo que hago… —me estiré como gata en celo, y desde sus piernas donde estaba apoyada me incliné besándole una de sus rodillas, luego la otra y subí unos centímetros para hacer lo mismo.
— Que eres la mejor... Mejor que cualquiera que haya en toda Europa. —vi como llevó su cabeza hacia atrás mientras me acercaba lentamente, muy lentamente a su miembro.
Estaba solo a un paso de tener que metérmelo en la boca cuando sentí un bostezo, me levanté y lo miré. Vi como él trataba de mantener los ojos abiertos…entonces me incliné…
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Miré la hora, tenía dos horas para subirme al avión aunque no pude ni bañarme, eso lo haría cuando llegara a casa. Me miré en el espejo del baño y me saqué los lentes de contactos, luego la peluca.
— Ya casi eres tú. —revolví un poco mi pelo rubio, cayendo como cascada por mi espalda.
Luego me lavé el rostro y como ya me había cambiado de ropa por una decente podía ver a la Serena de siempre. Guardé todo en el bolso y salí.
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Llegué a casa un poco después de las ocho. Diana entró al tiempo que dejaba mi bolso sobre la cama
— Hola gatita ¿Cómo pasaste el día? ¿Me extrañaste? —le sonreí mientras se dejaba mimar. Me tiré sobre la cama y cerré los ojos. Diablos necesitaba dormir.
El celular sonó, al mirarlo era un mensaje de Galaxia, ella ya estaba en el lugar junto con Mina. Resoplé y contesté que estaría cuando inicie el show cerca de las diez. Puse la alarma y volví a cerrar los ojos. Solo me quedaba una hora.
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— ¡Maldición, maldición! ¡Cómo me pude quedar dormida!
Eran las nueve y media y recién me despertaba. Diana me miraba sin entender por qué iba de un lado a otro. Abrí la ducha al tiempo que busqué la ropa que me iba a poner, luego me metí dentro de ella. Mientras me bañaba sonreí recordando mi época de preparatoria, siempre me quedaba dormida y era Darien que me esperaba en la puerta o me apuraba. El odiaba llegar tarde, aunque en el último tiempo tardábamos y no era porque me quedaba dormida, sino que el mismo me arrinconaba contra la pared de la esquina del colegio para devorar mi boca, me decía que solo así soportaba las cuatro o cinco horas sin besarme.
Sacudí mi cabeza apartando las imágenes. Salí tan rápido como ingresé a la ducha.
Veloz como un jaguar me vestí con un vaquero degastado y una blusa blanca. Mientras me ponía las botas marrones marqué el número del encargado del edificio.
— Trevor, ¿puedes preparar mi auto? —dije saltando porque no me entraba el maldito calzado.
Corté. Estaba para salir cuando Diana maulló— Claro, claro no lo olvidaría. —me reía porque ni mi gata me cree.
Puse agua y comida en su plato. Le tiré un beso y agarré la chaqueta negra junto con un sombrero marrón.
De acuerdo no era el mejor atuendo que me había puesto y lo vi claramente cuando Trevor se rio en mi cara, pero vamos, iba al recital de Seiya, es un recital en fin de cuentas ¿no?
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Bajé del auto tan rápido como puede encontrar estacionamiento, miré la hora… solo eran las diez y diez, según mi amigo había una banda de presentación, por lo tanto tendría unos quince o veinte minutos mínimo…
— Nunca cambias, siempre tarde. —me paré al escuchar esa voz y voltear a ver a su dueño.
— ¿Qué haces aquí? —maldije a ver a Darien.
— Te dije que vendría… y por lo visto tu viaje no fue tan placentero porque no te ves tan relajada como cuando estabas conmigo. —lo miré un minuto con furia, cerré los ojos y le sonreí
— Ahora soy más feliz que nunca.
Empecé a caminar rápidamente pero su mano me detuvo.
— Espera, yo también voy. —Me zafé de su agarre y seguí caminando— ¿Estuvo bien? —no respondí ¿para qué? Estaba llegando a la entrada y entonces me dio vuelta— Basta Serena hagamos una tregua… no puedo más.
— ¿Sabes lo que yo no pude soportar? —Lo empujé y él se apartó— Que me ignoraras, que no me respondieras cuando te fuiste, ni eso valía, ni siquiera un adiós…ahora no me pidas nada.
— Todo tiene una explicación.
— Pues mándalo en un sobre cerrado y sellado, pero con fecha de hace diez años. Cuando me importaba. —lo aparté y entré a la sala de concierto.
Sé que me siguió pero no hablaba y a decir verdad era mejor así. A lo lejos vi a Mina y Galaxia ya en nuestros lugares, cuando nos vieron nos sonrieron y mi amiga loca movía sus manos con mucha euforia.
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Las luces se apagaron, en todos los rincones se empieza a escuchar una música y los reflectores se encendieron y luego volvieron apagarse.
— Seiya…— escuché como las fanáticas los llaman no solo a él sino a sus compañeros también— Taiki…—grita otra y al final— Yaten te amooooo
Me reía y las chicas conmigo, de reojo miré a Darien que esta por detrás de nosotras y también sonreía.
La pantalla del fondo del escenario se enciende y se ve las manos de Seiya chasqueando hasta que el reflector lo ilumina apoyado contra la pared. A su lado sus compañeros al tiempo que él empieza a cantar.
"Este éxito, súper genial. Como Michelle Pfeiffer, como el oro blanco"…
Comienzan a caminar, los tres al mismo tiempo hasta acercarse al borde del escenario donde aguardan los micrófonos.
Las mujeres gritan, se descontrolan.
Mientras que en las pantallas, que son tres, reproducen lo que ellos hacen en una ciudad. Entonces dicen…
"Este hit es para las chicas de la ciudad, para las buenas chicas de buen aspecto, atractivas y guapas"…
Justo ahí capto como mi amigo mira a Galaxia y ella se sonroja…Yaten sigue diciendo:
"con estilo, dispuestas"
Seiya lo interrumpe colgándose de su hombro y canta
"Disfrutando la vida en la ciudad"
Da una vuelta sobre sí mismo y continúa Taiki
"Usan Chuck con Saint Laurent".
Seiya llega al micrófono, lo agarra y continúa
"Saqué besos de mí mismo, me veo tan lindo, soy demasiado ardiente".
Sus compañeros cantan acompañados por las chicas del coro ("demonios ardes")
Seiya nos ve, bueno ve a Galaxia mientras que dice
"llamen a la policía y a los bomberos… di mi nombre tú sabes quién soy yo…soy demasiado ardiente"
Las mujeres del lugar gritan y se desesperan cuando alguno de los tres se acerca a donde está alguna fanática y todo se descontrola. Pero los tres la pasan genial y levantando las manos dicen
"porque el ritmo funk de la zona te va a contagiar, porque te va a pegar...domingo por la noche y ya estamos en la ciudad..."
Yaten y Taiki se callan. Seiya agarra el micrófono acercándose bien a la punta y diciendo: "no me crees, solo mírame…vamos"
Da una vuelta y todo el lugar estalla en un griterío.
Las tres saltamos y cantamos todo el recital.
La música contagia a cualquiera y quien este de mal humor los cambia al instante. No me doy cuenta, ni me dejo arrastrar por Darien pero sé que también lo está disfrutando. Ver a su amigo convertido en una gran estrella como siempre lo quiso es digno de admirar y estar orgulloso de él.
— Nos vemos en la próxima. —grita Seiya y antes de que se apague la luz, nos ve y guiña el ojo. Claro ni a mí, menos a Mina y mucho menos a Darien.
— Ahora vengo chicas. —Mina y yo nos reímos a carcajadas por el comentario de la tercera rubia, como si no lo supiéramos…
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Los tres salimos de la sala, cansados. Mina mira hacia la entrada y luego al reloj.
— Ya pasó más de media hora. —resopla. Galaxia aún no salía.
— Espera unos minutos, dale algo más de tiempo. —traté de persuadir a mi loca amiga.
— Pero me tengo que ir con ella, bueno ella conmigo. —Volvió a resoplar— Voy a buscarla, como me deje otra vez sola me va a escuchar… no me esperes, nos vemos mañana.
— De acuerdo y ten paciencia.
Me estoy riendo porque sé que la necesitara, pobre Galaxia espero que este lista sino la sacará a rastras esa loca.
— ¿Quieres que te lleve? —detuve mi risa, cierto que Darien estaba conmigo y ahora nos quedamos solos.
— No, tengo auto. —me di vuelta pero me agarró del brazo— Darien por favor basta.
— No. No hasta que me escuches, necesito que… —lo empujé interrumpiéndolo
— Lo que necesitas tú, no es lo que necesito yo. Te borré de mi vida hace tiempo Shields como tú lo hiciste de un plumazo pero en minutos.
— Las cosas no son como tú crees.
— ¿Crees que en diez años no pudiste decírmelo? —Lo miré desafiante— Ahora ya es tarde.
Estaba histérica de este comportamiento de él. Todo el buen humor del recital se lo llevó de un plumazo.
— Serena… nunca te borre, eras mi esperanza en esa locura. —resoplé.
Su esperanza por favor, su calentura seguramente o sueño erótico, pero su esperanza jamás.
— ¿Alex?
Ambos nos giramos a la voz de una mujer. Era alta y sostificada, de cabello rojizo largo, me resultaba conocida como si la hubiese visto en algún lado antes.
Cuando dejé de mirar su extravagancia noté que miraba a Darien con lujuria, y al verlo o mejor dicho escanearlo mordió su labio, lo desnudaba con la mirada. Un poco más y jadea, creo que imaginó o recordó algo. Pero en eso ve su mano en mi brazo y su mirada cambia a rabia.
— ¿La conoces? —le pregunto a Darien que está congelado y niega nervioso.
— Lo siento, pensé que… bueno esperaba volver a América para contactarte, pero no sabía que trabajabas en Japón también. —arqueé una de mis cejas, ¿qué demonios decía esta mujer?
— ¿La podemos ayudar en algo? —claramente mi voz por primera vez era de reclamo, quería que se fuera, porque este hombre era mío.
— Yo… bueno, —me miró— supongo que te llevó tiempo juntar el dinero para sus servicios.
— ¿Servicios? —pregunté dudosa.
— Querida, —se rio con esa maldita risa de modelo hueca, la cual me enfurecía— tú sabes…
— No sé de qué habla mujerzuela, y sepa que se equivocó de persona…no sé quien sea ese Alex, pero déjeme decirle que usted confunde a mi esposa, y no quiero tener problemas con ella, ni con nuestro hijo. —la mujer dio un paso atrás y lo miró petrificada.
— Juraría que eres Alex…—se quedó un rato dudosa hasta que sus ojos brillaron— Ya veo, de acuerdo. Llámame cuando regreses a Estados Unidos, yo vuelvo en unos días y tendrás una enorme propina.
— Está equivocada. —me agarró por la cintura y nos alejamos de esa mujer.
La verdad es que estaba confundida. De acuerdo, la mujer lo llamo "Alex", pero ¿qué quiso decirme con esas palabras? ¿Sería verdad que conocía a Darien? y ¿por qué lo llamo así?
Cuando caminamos lo suficiente como para no tenerla a la vista se detuvo, pero no quitó su brazo de mi cintura, fue ahí que reaccioné. No solo eso, recordé que había dicho que era su esposa y que teníamos un hijo.
— Pero ¿qué demonios…? Maldición Darien ¿por qué dijiste todas esas cosas?
— Porque es lo que pienso hacer contigo. —Se acercó y me encerró entre el capó de un auto que estaba estacionado y su propio cuerpo— Primero serás mi esposa y luego… —miró mi vientre plano— tendremos a nuestro hijo. —lo empujé antes de que me besara.
— Estás loco y nunca volveré contigo.
Le di la espalda y me alejé hacia mi auto que estaba a unos cuantos metros de allí.
— Nunca digas nunca mi querida Serena. —gritó.
Vi mi auto y antes de hacer algo o estamparle con una piedra u otra cosa en la cabeza por ser tan arrogante entré y arranqué.
Tenía sueño y hambre, y mañana tendría una reunión importante…
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Oh... demasiado se dijo en este capitulo que de a poco se ira entendiendo... y aunque me aconsejaron partirlo(no voy a decir quien jeje...soy mala) no puede ejje... hubiese quedado demasiado corto para mi gusto, tampoco decido en cuantos capítulos cerrarlo...asi que...
Aun no sabemos que oculta Darien o porque se fue...calma en breve se los digo, y Serena de verdad tiene una doble vida bastante movida
Volvío seiya! ya verán porque es importante este niño en la vida de esta parejita. También pobre Hotaru tener una jefa así y no le da respiro jeje. Para las amantes de Yaten se merecera alguna nueva oportunidad? ya veremos jeje
respondo los reviews:
Mia: mmm lo de Serena bueno supongo que todos tenemos un porque y eso nos cambia. Eres la segunda que ve ese pequeño detalle (espero no ser tan obvia jaja) y si es terca pero tiene un motivo y no es la falta de confianza hacia su amiga que no dice las cosas
Chat´de´Lune: que bueno verte por áca y gracias por leer. como le dije a Mia pero tu eres la primera que noto el detalle("pinta a detective")mmm sera que tengas razón y serena en realidad busca informacion en lugar de diversión(¿si pienso en el capitulo de hoy?). bueno, si uno encuentra el amor de su vida cuando es adolescente, lo perdés y lo volvés a encontrar quien no estaría cachondo y desesperado al verla jaja. Para lo démas paciencia poco a poco
Flor Lucero: gracias por leer, pero no juzges a Serena tan rápido y si es chocante ver a la inocente tsukino en otra faceta pero es justo esa idea hacerla completamente diferente(bueno en apariencias ups dije de mas) y por supuesto nunca me enojo al contrario las criticas siempre uno la tiene que tomar bien, en fin si te lo dices son constructivas. También pensá si es poderosa y a la vez vulnerable algo la llevo a eso, siempre hay un motivo oculto. Siempre tratare de etiquetarte así puedes saber cuando hay uno nuevo. saludos
Miriam Ortiz: gracias la verdad siempre me gusta la intriga y bueno ya veremos de a poco que le sucedío a ambos
yssareyes48: oh si captaste justo lo de Darien, él le tiene miedo pero...de a poco lo veremos. saludos
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La canción que canta seiya es de Bruno Mars - "Uptow Funk" la letra es ideal para él jaja
Bueno espero sus comentarios, dudas o lo que quieran... y vuelvo a gradecer a Yeni porque sin ella me hubiese demorado mas tiempo...
