.
.
.
.
*************** Capítulo 14 *************
.
"...No me digas nada cuando ves en mi mirada hay más lanzas que pestañas, hay más culpas que amenazas. No me dejes sin palabras, no me cierres la ventana. Y quiéreme… Cuando menos lo merezca quiéreme… Antes que el cielo me castigue una vez más"
.
.
.
.
Salí de su casa destrozada. Era una mezcla de furia y dolor, con pena y arrepentimiento. ¿Por qué fui una tonta?… ¿Por qué?
Me sequé las lágrimas con el brazo derecho y conduje como pude hasta mi departamento. Al llegar simplemente me cambié, metí un par de cosas que le llevaría a Darien más tarde. Aunque el edificio se encontraba en silencio podía escuchar unas voces al fondo. Una era Mina y la otra de Kun, quien acababa de llegar. Eso significaría un nuevo problema. Sé que esta vez Mina no le perdonaría.
Cuando el reloj marcó las ocho llamé a la casa de Momo, a esa hora deberían estar preparándose para ir a la oficina. Cerré los ojos al enterarme que Hotaru no durmió allí, solo me quedaba una opción.
─Hola hermanita, ¿sucede algo? Es raro que me llames tan temprano.
─Shingo basta de bromas y pásame a Hotaru─ reclamé, al sumar dos más dos supe que estaba allí─. Espero que hayas sido un caballero.
─Que aguafiestas ─encima tenía que aguantar las bromas de él─. Pero para tu tranquilidad ella durmió en mi cuarto y yo... También.
─SHINGO.
─Es broma… dormí en el sofá. Sabes que no la pervertiré… Aun.
Me calmé solo por dos minutos.
─Pásame con ella.
La llamó. Creo que tardó una eternidad en aparecer del otro lado de la línea. Bueno eso es lo que sentí.
Hotaru no paraba de llorar, y a pesar de mis palabras no hubo forma que sus lágrimas pararan… Y como hacerlo después de que ella misma me dijera mis cuatro verdades.
Shingo tomó el mando y me juró protegerla… hacer lo mismo que hicieron por él. Con mi hermano a su lado podría estar segura de seguir con mi próximo destino.
─En diez minutos estoy por allá… No, no me digas nada y esta vez ustedes me escucharan.
Sé que la voz del otro lado quiso discutir pero no lo hizo.
Llegué a la comisaria y fui directamente al despacho del comisario. Abrí la puerta de par en par con un solo golpe.
─Quiero que lo liberan… AHORA.
El comisario levantó su vista y parecía confundido al verme. Realmente no entendía lo que yo decía.
─No me escuchó, libere a Darien Shields.
Él parpadeó antes de decirme.
─Disculpe ¿usted quién es?
El muy cretino se hacía el desentendido. ¿Cómo que no sabía quién era yo? Estaba a punto de gritar cuando…
─Lo siento jefe─ giré y vi a Jadeite a mi lado─. Yo me encargo.
─Llévatela antes que la encierre por desacato.
─ ¿Cómo? Acaso usted es un...
Dos brazos me sujetaron por la cintura y a empujones me sacaron de la oficina. Apenas que crucé la puerta empujé a Jadeite.
─ ¿Qué te pasa? ¿No te importa que Darien este preso?
Llevó una mano a su cabeza y respiró profundo.
─Apenas llegué esta mañana, todo era un revuelto. Tu novio preso, Hotaru me llamó llorando, Rei estaba gritándoles a los guardias y yo no sabía qué demonios había pasado. Lo único que sé es que llegaron agentes federales se adueñaron del caso de Shields. Nadie me dice nada desde entonces.
Lo miré perpleja ¿Agentes federales? ¿El FBI estaba involucrado?.. ¿Y los del DEA? ¿Dónde demonios estaban? Kunzite me dijo que se harían cargo ellos y no el FBI.
─ ¿Tú puedes aclararme algo?
─Yo…─no sabía que decir sin meter en problemas a mi amigo.
Como si mi pensamiento lo hubiese llamado.
─Yo te explicaré ─Jadeite miró de arriba abajo al hombre que ahora estaba vestido con un traje negro, y yo comprendí por qué Mina se volvía loca solo con ver semejante hombre─. Mi nombre es Kunzite Shitennou trabajo en la administración de… Bueno, digamos el DEA.
Jadeite estaba confundido, me miraba y luego miraba a Kun. Este último me hizo una señal y lo seguí en silencio por un pasillo hasta que finalmente abrió una puerta y entramos. En ella había una especie de vidrio de una sola entrada, al ver a través de ella me di cuenta que era la sala de observación de la habitación de interrogación. En la cual ahora estaba Darien con las manos esposadas sobre la mesa donde se encontraba sentado.
Dios, parecía que fuera uno de los criminales más buscados. Me acerqué al enorme espejo.
─ ¿Leíste el informe?─escuché a Kun preguntar.
Estaba con los brazos cruzados y su mirada era demasiado seria. Simplemente no pude responderle y apoyé mi cabeza en el vidrio.
─Te dije que lo leyeras─ agregó minutos después.
─No pude… después de todo lo que me dijeron, temía a confrontar la realidad y ya era tarde para solucionarlo.
Lo escuché suspirar.
─Serena… Las pruebas fueron inconclusas.
Levanté el rostro y me giré para verlo. Mi respiración se volvió errática.
─No es posible…. Ellos… Ustedes… Pero me dijeron que… Dios no…
Miré a Darien que estaba mirando la puerta por la cual en cualquier momento entraría un policía. Puse mi mano sobre el gigantesco espejo y lo único que pude pensar es... ¿que había hecho?
.
.
─ Karmesite, comunícame con el inspector Jadeite─ me miró confusa pero asintió.
Empecé a caminar de vuelta a mi oficina, con valor de leer el informe que Kun me dio esta mañana con la información del caso de Ami cuando escuché que alguien preguntaba por mí.
─Soy yo ¿en que lo puedo ayudar…? ─miré al hombre.
Tenía un traje oscuro casi como los que vestía Will Smith en hombres de negro. Antes que me contestara, un escalofrió me recorrió por la espalda, sentía que una nueva tormenta se acercaba.
─Soy el inspector Yakumo Saitou, trabajo para el departamento federal del FBI.
Al decirlo me mostró su identificación.
─ ¿En qué lo puedo ayudar inspector?
─Me gustaría hablar sobre la muerte de Ami Mizuno, ¿tengo entendido que fue su empleada?
─Si, y mi amiga.
Me di vuelta y le indiqué que me siguiera. Guardó su placa, en absoluto silencio se dejó guiar hasta mi despacho. Al entrar le indiqué que tomara asiento y sin que se percatara guarde la carpeta con él informa en un cajón de mi escritorio.
─Usted dirá entonces ¿en que lo puedo ayudar?
Aunque contesté con frialdad por dentro tenía un miedo terrible.
─Sabemos que usted vio a alguien salir del edificio poco antes de que la policía local llegara al lugar─ iba a negar pero con una mano me detuvo─. Hay un testigo que los vio a ambos.
Lo miré confundida pero en mi rostro no hubo ningún cambio.
─También sabemos, gracias a este testigo, quién es esa persona. Además trabaja en esta empresa.
─ Agente Saitou me gustaría decirle…
Una mano volvió a detenerme.
─Aún no termino. ─Hizo una pausa y asentí─. Tenemos las pruebas, los testigos que demuestran quién lo hizo. Solo nos falta el por qué.
Me enderecé.
─Y quieren que yo se los diga.
─Mi teoría que es ambos eran pareja y la Srta. Mizuno no quiso seguir con ese hombre entonces la mató.
Estaba por hablar cuando una sensación me detuvo o quizás era que el agente buscó algo en su saco.
Me mostró fotos de Darien, y siempre eran con mujeres diferentes. Solo había un pequeño detalle en todas ellas, no eran en Japón. Miré al hombre frente a mí.
─No comprendo que tiene que ver esto.
Él sonrió.
─Este hombre es un prostituto y no solo eso, es ladrón y estafador. Fue acusado por una estafa millonaria pero salió en libertad por varias de sus clientas que preferían compartirlo que verlo tras las rejas─ agarró algunas fotos y me miró─ ¿Srta. Tsukino ustedes también preferían compartirlo?
─Acaso me está acusando de…
─Tenemos pruebas, evidencias, y un testigo que nos brindó mucha información. Si usted protege a este asesino quizás en unos días deberá enfrentar a varias de estas clientas.
Señaló a las mujeres de varias fotografías que aún no guardaba.
─Piénselo, no todas son buenas samaritanas que saben compartir. Algunas son muy peligrosas.
Miré a la foto que aún tenía en mi mano. Allí había una mujer pelirroja abrazando a Darien seductoramente, que digo seductoramente está claro que su mano iba dirigida adentro de su pantalón.
El agente tomó la fotografía y se levantó.
─Espléndida mujer ─dijo al mirar lo que yo había visto hace un instante─. Sabe, ella es la esposa de un respetado senador de Estados Unidos. Es increíble el harem que ambos tienen y claro... Los cuerpos debajo de su alfombra.
Se giró para irse pero se detuvo antes de abrir la puerta.
─Permítame darle un consejo─ me miró─. Todo el mundo tiene secretos, inclusive hombres como él… o como usted. La pregunta sería ¿que estaría dispuesta a arriesgar por proteger su propio secreto?
Mis ojos se abrieron y él abrió la puerta para irse.
Estaba congelada y aterrada. Si hombres como ellos saben de mi hija, saben de lo que hago. La mataran. Destruirán todo a su paso. ¿Cómo podré protegerla si ellos la perseguirán? Mi camino estaba trazado pero el de Cielo no…
Cerré mis ojos… No tenía opción era ella o él… "Perdóname Darien, perdóname amor mío"
Me levanté y corrí hasta interceptar al oficial subiendo al ascensor.
─Si yo sé dónde está en este momento ¿Harán lo correcto?
El agente sonrió, pero su sonrisa me heló el cuerpo.
─Lo cuidaremos.
Cerré mis ojos y pedí que volviera a mi despacho.
.
.
Un hombre abrió la puerta de la sala de interrogación y me sacó de mis recuerdos. De mis errores. ¿Por qué diablos no abrí el maldito sobre? Esos malditos no habrían podido manipularme y ese testigo... ¿testigo?
Giré de golpe para ver a Kun y casi me caigo. Por suerte me agarró a tiempo.
─ ¿Quién es el testigo?─Kun parpadeó─. Ellos dijeron que hubo un testigo que lo vio salir del edifico. Inclusive me mostró una foto cuando subía a su auto.
Se rascó la nuca.
─ ¿Acaso no lo imaginas?…─cerré los puños por lo idiota que fui─. Serena… las personas que están ahí dentro es el mal ejemplo del departamento.
Lo miré sin entender esas palabras, seguí su mirada y allí estaba el mismo hombre que me vino a visitar el día anterior y otro más preguntándole desde cuando conocía a Ami
─Ese hombre me dijo…
─Ese hombre es un corrupto ─lo miré asustada─. Fue una suerte que me dijeras lo que sucedió ayer con esos agentes y pudimos intervenir. Los investigué y se han vendido para un mafioso, o corrupto no sabemos aún el nombre. Lo que si sabemos que han vendido información del FBI y de nuestro departamento, facilitando la huida de varios de sus camaradas.
─Sabes que hablas con palabras que no comprendo ¿no?
Me miró y sonrió por primera vez.
─Me refiero que al decirme de aquella visita busqué los nombres y estos hombres que ves ahí─ señaló a los agentes que seguían preguntando cosas a Darien y él no les respondía─. Fueron separados de la fuerza hace casi un mes, aunque por el momento solo están suspendidos y no les retiraron sus placas. El rumor es que ahora son hombres de un jefe mafioso o dueño de las mansiones, de los burdeles de lujo.
Miré a Darien nuevamente. Cerró sus ojos y negó a la pregunta. Uno de los hombres estaba tan enojado por no sacarle información que golpeó la mesa tan fuerte que el agua que le trajeron a Darien se volcó.
─Si las pruebas son inconclusas ¿por qué lo detuvieron?
Kun se enderezó, miró al techo y luego a mí. Creo que fue una eternidad.
─Está siendo detenido por un caso anterior, deberá permanecer en este lugar por el momento
Parpadeé confundida.
Mientras que en la sala de interrogación siguieron las preguntas capciosas para tener una declaración de Darien. Mi amor no se dejó caer, y por primera vez vi que su rostro permanecía en lo alto, no bajó su cabeza en ningún momento y no les brindó la información que ellos querían. No se dejó engañar como lo hicieron conmigo.
Kun también me explicó sobre varios casos donde Darien estuvo involucrado, algunos tenía conocimiento gracias a los contacto de Artemis. Pero uno en particular, la estafa a un senador, Darien fue declarado culpable y con arresto por ocho meses más tareas comunitarias. Como me imaginé antes que mi amigo me lo dijeron, no pasó ni una sola noche detrás de las rejas por la fianza multimillonaria que pagó, o mejor dicho que le pagaron. Por la cual ahora debía pagar la prisión que años anterior no realizó.
El problema más grave era el testigo que si aportaba algunos datos realmente importantes podría complicar a Darien. Mientras sea sospechoso del asesinato de Ami no podría salir de prisión pero una vez absuelto se le aplicará una nueva fianza, según Kun, me comentó minutos antes de que terminaran los dos hombres de interrogarlo e irse con las manos vacías.
Me giré para ver a mi amigo.
─Explícame algo: si sabes quienes son, sabes que están trabajando para gente corrupta ¿por qué no entras ahí y los sacas a patadas? ¿Por qué me detuviste cuando lo supe y quise entrar? ¿por qué…?
No pude terminar porque él me detuvo.
─Porque no tengo pruebas, y mientras que siga así no podemos mover un dedo y complicar todo el operativo. Pensé que a estas alturas ya sabias eso…
─ Si… pero es...
Respiró profundo antes de responder por mí.
─Es Darien… Y con él te ciegas. ─puso su mano en mi hombro─. Mira lo que viene no será nada fácil, solo te pido que no hagas ninguna tontería y me llames si algo se presentara.
─Podría ir a buscarte directamente a la casa de Mina.
─Ella no quiere verme, ni hablarme ─hizo silencio─. Iré a hablar con Jadeite, será bueno que él este de nuestra parte. Se ve de confianza.
Asentí.
Mientras que Kun se iba de la habitación miré por el vidrio de una entrada, vi como vinieron a buscar a Darien y llevárselo. Pasé por el tocador antes de pedir verlo, agarré mi perfume y me puse más de lo normal. Si no me podía tocar por lo menos que me pueda oler y sentir.
.
.
.
─Darien.
Me acerqué a los barrotes de su celda.
─ ¿Qué haces aquí?
Aferré mis manos a esas barras hasta que se pusieron casi blancas, él llego hasta mí. Maldición, solo nos separaba esta maldita reja. Vio mis manos y colocó las suyas sobre las mías, hasta que las apartó. Ellas cayeron cada una a mi lado.
─No quiero que me veas aquí, ni así.
Lo vi, y entendí que se veía derrotado. Una vez más lo derrotaron.
─Vendré todos los días, siempre. Te sacaré, no sé como pero lo haré. Haré lo que sea para liberarte.
Se había dado vuelta pero cuando mi voz dijo esas palabras volvió a verme.
─Serena no cometas una locura ─me suplicó con ojos tristes.
─No me apartes de tu lado, déjame pelear por ti. Déjame arreglar lo que hice.
Volví a colocar mis manos en la reja y acerqué mi rostro.
─Por favor... déjame... yo… lo siento tanto. Tú no deberías… Yo
Bajé mi cabeza y la apoyé sobre las rejas. Mis lágrimas salían de mis ojos una tras de la otra sin consentimiento.
─Serena...─me llamó─. Serena, princesa mírame por favor.
Levanté el rostro.
─No llores por favor, es lo que debía pasar.
─Pero… pero yo. ─ sacudí mi cabeza de un al lado al otro─. Debí hacer otra cosa, debí no sé, pero esto no.
Pasó sus manos entre las rejas y agarró mi rostro.
─Escúcheme hay cosas que no sabes, y cosas por las cuales debo estar aquí. Haz lo que te pedí, protégela.
Asentí y me acerqué lo más que pude hasta elevar mis pies un poco para robarle un casto beso, apenas nuestros labios se tocaron.
─Señorita se terminó el tiempo.
Anunció un oficial detrás mío en alguna parte de la celda. Yo me había aferrado a esos barrotes que tenían prisionero al amor de mi vida. No me quería apartar, no podía. Su voz llamó a mi conciencia fugada de vuelta a la realidad.
─Te amo, ve a casa.
Limpió mis lágrimas con sus manos, aquellas que solo podía pasar entre los barrotes. Me besó y luego el mismo oficial que me había llamado antes me apartó alejándome de Darien.
.
.
.
Llegué a la casa de mi caballería, apenas crucé su puerta me arrojé en sus brazos sin importarme si había alguien o no. Me desahogué a los gritos. Mi corazón y alma ya no podían más, sentía que todo lo que había hecho había sido en vano, sacrifiqué tanto y ahora me castigaban una vez más. Sé que puse de mi parte esta vez para tener mi castigo, lo sé, pero tenía tanto miedo que vayan tras mi hija. Ellos la encontrarían y acabarían con el heredero de la dinastía Tsukino.
─Papá ¿por qué me dejaste un legado tan pesado? ─ exclamé en mi mente.
Mi cabeza estaba entre mis manos y apoyada en la mesa de la casa de mi amiga, de todas las personas sé que ella es la única en entenderlo. Conocía el bajo mundo, conocía los peligros que acechaban a los que estamos dispuestos a cambiar sus reglas pero por esas pequeñas cosas de la vida ella formaba parte de todo eso. Mi sangre… mi sangre estaba llena de la suciedad. Igual que ella… iguales, éramos iguales. Diferentes motivos pero iguales.
─Serena.
Levanté mi cabeza a su llamado, dejó una taza de café a mi alcance.
─ ¿Dónde está Hotaru?─tomé un sorbo.
─Sammy se está ocupando de eso.
Ella asintió, y tomó su taza.
Miré al alrededor de su casa, quien pudiera observarla podría ver una casa normal, una madre ejemplar. Lo que no veían era lo que no querían ver, la verdad. Como yo cuando no quise ver lo que pasaba con Ami.
─ ¿Qué vas hacer? Porque sé que ya sabes que hacer.
La miré y no sabía cuál iba a ser mi siguiente paso. Según Kun las pruebas no era validas, pero según el supuesto testigo sí.
La pregunta es ¿quién es el testigo?, aunque sospecho quien es no estaba segura… miré a mi aliada.
─Necesito un favor, pero necesito que sea rápido.
Ella sonrió.
─Tú dime que es y te diré en cuanto tiempo lo tendrás.
.
.
.
Los días siguientes fueron similares, Darien aun en la cárcel, Hotaru solo salía a la luz para ver a su hermano. Todos preguntaban por ambos ya que Shingo también había desaparecido de la empresa. Los chismes de la empresa pasaron del arresto de Darien a la fuga de los enamorados. Me molestó, más que encontré a varios apostando en cuanto tiempo mi hermano la dejaría por otra, suspiré y seguí caminando esa mañana, ya que lamentablemente el historial de mujeres que tenía no era prometedor para defenderlo.
En la semana solo pude ver a mi amor dos veces y eso porque insistí a los guardias, de acuerdo los soborné. Darien me prohibió verlo, hasta casi lo entiendo que estuviese enojado pero me perdonó… Él dijo que me perdonaba, sus acciones eran otra cosa sin embargo. Lo que me llamaba la atención es que seguía diciendo que él se lo merecía.
─Serena tenemos que hablar.
Kun entró desesperado por la puerta de la oficina de Darien, ya que me había apoderado de ella. Aún mantenía su olor.
─De acuerdo, pero aquí no.
Kun lo entendió y le dije que viniera a mi casa a la noche. Luego pasé a una reunión de la empresa que no entendí que demonios decían, por momento decían algo del nuevo rascacielos y otra de algunos protestantes. Resignada me levanté y dejé en manos de Galaxia el tema, mi cabeza aún estaba donde estaba Darien.
La noche llegó tan lentamente que me encontraba a un paso de la desesperación, estaba sentada en mi mesa con un vaso de agua a punto de tomar un analgésico cuando el timbre sonó. Al abrirle a Kun vi que ya no llevaba el traje de la oficina, su jefe volvió a pedir sus servicios y al ver que podía volver a tener en su equipo al mejor agente de antidrogas no lo dudó.
─Pasa.
Me aparté para que entrara, a penas que llegó al comedor notó el analgésico.
─ ¿Te sientes mal?
Negué.
─No te preocupes, un ligero dolor de cabeza─ asintió─ ¿Cuál es la urgencia?
─Es mejor que te sientes.
Me asusté y mis ojos se abrieron. ¿Asustada?.. Estaba aterrada. El corazón me empezó a latir con tanta fuerza que creo que los reyes de España lo escucharon.
─No me asustes ¿Darien está bien?
Volvió a indicarme que me sentara, pero estaba tan alterada que sus palabras eran difusas. Me obligó a sentar.
─Tranquila está bien, pero lo enjuiciaran por asesinato y posesión de narcóticos.
Lo miré, mis lágrimas estaban ya en mi rostro.
─No entiendo… dijiste… pero…
Se sentó enfrente a mí y agarró mis manos.
─Serena, te dije que podría complicarse. Hay una denuncia hecha hace unas semanas por maltrato, decían que él la golpeaba.
─ESO ES MENTIRA.
Me paré de golpe.
─Lo sé, siéntate─ me negué y Kun volvió a obligarme a sentarme─ Mira, la denuncia salió ahora, eso es lo raro, porque tiene fecha de unas semanas antes. No solo eso, también la misma persona lo denunció por venta y posesiona de drogas.
Lo miré, eso era imposible. ¿De dónde demonios salieron esas malditas drogas? Me levanté y empecé a caminar de un lado al otro. No, no, no, esto no podía estar pasando. No solo me utilizaron sino que ahora lo culpan de… dios, ¿drogas?
─Allanaron su casa ─agregó. Me detuve y lo miré directamente─. El ático estaba lleno de cocaína, crack y hasta heroína.
─Kun eso no es posible, yo estuve en su casa y jamás, pero te lo reitero jamás hubo nada de eso.
Me miró cansado.
─ Tú lo sabías. ─ parpadeé─. Artemis me hizo llegar algunos de los informes que te dio y ahí claramente había una detención por ventas de drogas cuando tenía cerca de veinticinco años.
Mi mundo se estaba cayendo cada vez más, no era posible esto. Él no era capaz de eso. Pero no, esta vez no me dejaré manipular.
─Se lo colocaron ─Kun me miró extrañado─. Como en las películas, alguien entró en su casa y pusieron la droga después hicieron la denuncia y…
Mi amigo se levantó y me detuvo.
─Cálmate, esto es la vida real. Y nadie puso eso.
Mis brazos se cayeron, mi corazón… bueno, ya lo había perdido hace tiempo.
─Sé que quieres que esta vez no sea así ─miré sus ojos, él me abrazó─. Si tu teoría es verdad lo probaré pero quiero que te prepares para lo peor.
Me separé de él. Porque lo sé, sé que él no hacía, ni hizo esas cosas.
─Te equivocas, verás que tengo razón. Mira, no porque se prostituyó es un proveedor de…
Me detuve al ver la cara de mi amigo. Entonces entendí que volví a meter la pata, dije que fue un gigolo.
─Espera un minuto…
Por todos los medios traté de que Kun lo entendiera y al final le conté toda la verdad. Su mirada cambiaba a medida que mis palabras salían de mi boca. Era como un cuento de Stephen King. Pero aun no terminaba y pensaba que aún faltaban piezas por encajar.
─Todo coincide ─parpadeé sin entender─. Si esta es una trampa de sus clientas… bueno ex-clientes, no me mires así Serena. Lo siento, de acuerdo.
Había levantado sus manos en forma de rendición, yo lo miraba muy mal porque a ese pasado él no volvería.
─Lo que digo es que creo que tienes razón, él se estaba liberando y necesitaron algo para atraparlo. Lo único que no entiendo es que supieron ellos de ti para engañarte.
Suspiré y me senté
─Cielo.
─Si, el cielo es muy bonito pero que tiene que ver ─pregunto inocente y sonreí.
─Cielo es mi hija, ellos saben de ella.
Él sorprendido fue él ahora y por primera vez en esta charla sonrió.
Hablamos de algunos temas importantes, luego se dispuso a irse cuando el timbre sonó. Del otro lado estaba Mina.
─Buenas noches Kunzite─ saludó mi amiga seriamente.
Él por su parte asintió y se fue. Miré a Mina.
─No debes ser tan cruel.
Reproché.
─Mira quien habla, la reina de la crueldad ─me miró y se arrepintió. Sé que lo dijo porque está dolida con él pero esa era mi verdad─. Lo siento… No quise… diablos pero me mintió, todo este tiempo me mintió. Aún sigue trabajando en esa agencia.
Asentí. Porque al fin de cuenta Kun y yo éramos iguales. Siempre mintiendo. Él le había ocultado que aún seguía en el servicio secreto y yo… bueno, todo.
.
.
.
Aunque en la oficina seguía todo igual yo no me adaptaba. Kun me aseguró que investigaría pero la denuncia estaba, si tan solo encontraba quien la realizó le pediría que la retirara y con eso sería un peso menos para Darien. Solo con unos meses podría salir, según el abogado que me habló aquella mañana.
A Hotaru le faltaba solo cuatro días para su cumpleaños dieciocho, era crucial en esto, mi corazón no paraba de saltar cada vez que el teléfono sonaba pero como prometió mi hermano, ellos desaparecieron del mapa.
Shingo era un experto, después de la muerte de Luna aprendió a vivir sin ser visto. Dejándome a mi sola en la mira del enemigo.
Estaba tratando de comprender un documento que me dejó Galaxia esta mañana y siendo las dos de la tarde no podía hilar dos líneas seguidas. Ayer había visto a Darien y por primera vez me sonrió, no solo eso me dejó verlo sin resistencia. Por fin había vuelto a tener su confianza y amor. Sus ojos me mostraban anhelo y fe. Fe en nosotros, en que todo saldría bien.
Me enderecé y al hacerlo arrojé un vaso al piso estrellándolo y rompiéndolo en mil pedazos. Bordeé el escritorio, empecé a levantar los pedazos cuando un escalofrió me llegó.
─Por favor que no sea un huracán.
Pero me equivoqué, no era un huracán, era el mismo demonio en persona. Sentí la puerta abrirse pero su olor me llegó mucho antes de escuchar su voz.
─Así me gusta rubita, arrodillada ante mí.
Me paré de golpe y lo miré fríamente. Tiré los pedazos en el bote de basura y lo enfrenté directamente a sus ojos.
─ ¿Qué quieres Diamante? Sabes que no está permitido que entres a esta oficina.
Me miró de arriba abajo y un nuevo escalofrió me recorrió.
─No sé qué vio mi sobrino en ti, pero creo que haré el sacrifico ─creo que escuché lo que dijo, fue casi en un susurro pero estoy casi segura que dijo... ¿sacrificio?─. Vine a ver a mi sobrina, hace días que no la encuentro en su casa y estoy ansioso de verla. ¿Tú sabes dónde está?
Me crucé de brazos y me apoyé en el escritorio.
─Uy que pena, el buen tiito no puede ver a su sobrinita.─ llevé mi mano a mi pecho─. Qué tristeza, no sabes cuánto lo lamento.
Mi sarcasmo pareció que lo sacó de su casilla porque elevó el bastón y golpeó el escritorio justo a mi lado. Me miró fijamente, en sus ojos había llamas de odio. Quería destruirme, no, quería humillarme, denigrarme.
─No juegues conmigo rubita, porque tu novio la pasará muy mal.
Lo comprendí de inmediato, su sonrisa diabólica me lo hizo comprender.
─Maldito, fuiste tú. Tú hiciste la denuncia.
Le grité tan fuerte que vi algunas cabezas asomarse. Él sonrió y encorvó sus hombros. Con eso empezó a irse. Mis manos agarraban el borde del escritorio. Dos segundos después de su partida lo perseguí. Cuando estaba a mitad de camino agarré su brazo y lo obligué a mirarme.
─Retírala.
Me miró, primero mi mano y luego mi rostro.
─Retira la denuncia ─repetí.
─ ¿De verdad quieres que lo haga? ─maldito, su propio tío lo seguía condenado─ Rubita deberás hacerlo mejor que esto.
Vi alguno de seguridad acercarse y los detuve con mi mano.
─Canalla, retira la denuncia o…
Se soltó de mi agarre.
─ ¿O qué?─me quedé callada y él giró para irse, solo dio dos pasos cuando decidió voltearse─. Deberás hacer algo por mí.
Di un paso atrás, no sé porque. Algo en esa mirada me gritaba que huyera, que sus próximas palabras lograrían el cometido por el cual había venido. Que quería exactamente esta reacción de mí. Que caería en su trampa sin esfuerzo.
Se acercó y agarró mi brazo para que no huyera. Su rostro casi pegado al mío y susurró…
─Entonces… Te veré en mi cama esta noche… Bunny.
.
.
.
Después de aquellas palabras se había ido y yo dios, estaba vomitando en el baño. Lloraba porque demonios, no quería hacerlo pero sino Darien… Prácticamente me dijo que lo mataría mientras estuviera preso, pero lo torturaría sino… sino me… No podía ni pensar en esas palabras porque volvía a vomitar.
─Serena ¿estás bien?
Los golpes en la puerta me volvían a mi realidad.
No quería ser Bunny… no quería. Quería ser solo Serena Tsukino. ¿Por qué demonios creé a Bunny?
─Sere, amiga─ escuché esta vez llamar a Mina─. Galaxia debemos llamar a un médico.
─No ─grité─. Estoy bien, ya salgo.
Pero pensar en lo que debía hacer para salvarlo era… solo pensarlo volvía a vomitar. El celular sonó.
Barrio rojo, Osaka. No llegues tarde Rubita
Con ese mensaje volvía vomitar, sabía qué significaba y sabía que me había atrapado.
─No me importa, llamaré al médico ─anunció Mina.
Salí limpiándome un poco la boca con mi mano.
─Tranquila, estoy bien.
─Un demonio estás bien.
Me acerca al agua fría y bebí un poco para sacarme el mal sabor. Me miré al espejo ya que sería la última vez que esta mujer frente a mi tendría dignidad, tendría… cerré mis ojos, debo asegurarme que esté bien, de que siga vivo.
.
.
.
Pasé por mi casa antes de ir a ver a Darien y hablé con Jadeite por un permiso especial. Necesitaba abrazarlo y que me sostenga. Besarlo y si me decía que todo estaría bien le creería. No sé, encontraría la forma de fugarnos y desaparecer.
Estaba sentada en una sala en espera de Darien, debo decir que estaba muy nerviosa y ansiosa por parte iguales. La espera era interminable. Jadeite me dijo que solo por esta vez lo haría, se lo agradecí, pero lo que me llamó la atención es que me solicitó ser paciente porque debían prepararlo… Me pregunto prepararlo ¿cómo, por qué? Si era solo yo.
La puerta se abrió y lo vi entrar solo, no pude contenerme y salté a abrazarlo aunque sonreía mis ojos lloraban.
─Despacio princesa.
Fue cuando noté su semblante pálido, me separé un poco y lo ayudé a caminar. Vi que una de sus piernas la arrastraba y al sentarse noté que llevó una mano a un costado de su cuerpo. Luego me vio y sonrió.
─ ¿Que te pasó?
Estaba asustada muy asustada. Giró su cabeza y solo sonrió.
─No te preocupes no es nada. Estás hermosa ─sonreí levemente.
Darien fue atacado, el primero de muchos otros ataques.
─Gracias, me puse esto para ti─ me acerqué a él y le robé un beso.
Necesitaba su calor. Llevó una mano a mi nuca y me acercó tanto como pudo. Con cuidado me senté en la pierna que no estaba lastimada y lo abracé, me acurruqué en su pecho como niña pequeña, y aunque tenía muchas ganas de llorar impedí que mis lágrimas salieran, no quería que me viera así.
Apenas si pude estar media hora con él, apenas ese tiempo me alcanzó para tenerlo conmigo, para sentirme suya. Para… Cuando los oficiales entraron para ayudarlo a llegar a su celda y la puerta se cerró me desarmé y lloré. A los minutos entró Jadeite, al verme en ese estado me sacó del lugar.
Mientras me consolaba le pregunté qué le había pasado y a pesar de resistirse me contó que varios presidarios lo golpearon y uno de ellos lo apuñalo dos veces. La última en su muslo. Cuando los separaron Jadeite logró escuchar que el último puñal fue para que se pareciera más a su creador.
─Fue Diamante ─ acusé directamente.
Jadeite se rascó su cabeza. No sabía qué decirme. Tomó su café y me miró. Estábamos en una cafetería a una cuadra de la estación, como mi estado no cambiaba decidió alejarme para que me recomponga.
─No lo sé, sé lo que dice Rei pero cada vez que viene a ver a su sobrino le pregunta como está y todo eso.
─ ¿Viene a verlo? Canalla, es un maldito ─maldije en todos los idiomas, hasta en árabe─ ¿Cómo le puedes creer que es un tío abnegado?
Me miró serio.
─No le creo, pero sé que se porta bien cada vez que viene a verlo ─lo miré ¿cómo es que él siendo el prometido de Rei le permita que lo viera?─ Mira, Diamante viene cuando yo no estoy de guardia, créeme que por nada del mundo lo dejaría solo. Sé quién es ese hombre y el monstruo que puede ser.
Miré a mi taza.
─Entonces ¿cómo sabes que se porta bien?
─Miro los reportes, y los videos todos los días. Sé que en algún momento se descuidará y dirá algo que lo perjudique.
La conversación con Jadeite no me convenció, lo peor es que aquellos que lo atacaron siguen en la misma prisión que Darien, si son gente de Diamante lo volverán a hacer. También entendí que en varias ocasiones antes de hoy, Darien no quería verme porque había peleado con otros reclusos, aunque mi insistencia hizo que lo viera, igual ya tenía varias luchas en su historial. Esas heridas siempre eran leves hasta hoy. Claramente estaba en una trampa.
Llegué a casa de Kevin lista y… y nada, con dolor en el alma, con ganas de tirarme por el séptimo piso pero inclusive si hacía eso Diamante ganaría.
Kevin al saber lo que haría se negó rotundamente pero al contarle lo que le hicieron a Darien entendió. Junto con mi aliada, mi amigo nos condujo hacia el barrio rojo, a pesar de conocer esta zona aún seguía manejada por gente sin escrúpulos. Kevin sería nuestro Madame en versión hombre.
Apenas que ingresamos a la zona un hombre al verme sonrió, y me señaló mi destino. No era los típicos burdeles o habitaciones de la zona. Como me imaginé Diamante prefería seguir con sus stands de lujo, por eso nos apartaron de la zona hasta unos kilómetros donde se levantaba "La mansión" o también conocida como el club de sexo para gente adinerada. Y hacía allí estaba yendo yo. Podía ver como caía encima de mí un pedazo de tierra más para mi funeral. Yo dentro de la tumba y ellos… ellos mirándome, riéndose mientras me enterraban.
Cerré mis ojos, sé que con esto voy a perder a Darien pero sabía que si no lo hacía mañana asistiría a su funeral. Lo de hoy fue un ataque al azar, mañana no lo seria y si hubieran querido lo hubiera matado. Solo espero que el plan funcione, Nephrite estaría allí y todo tenía que funcionar.
La mansión, aunque por fuera aparente lujo y glamour por dentro es como un castillo tenebroso de Edgar Allan Poe
─Estaré a tu lado─ mi aliada me susurró y asentí.
Un hombre volvió a indicarme la escalera y me dio una tarjeta de la habitación donde me esperaban. Subimos y aunque a cada paso mi cuerpo gritaba que corriera, la imagen de Darien lastimado me hacía seguir.
Golpeé la puerta y miré mi amiga.
─Debo hacerlo sola.
Sé que no le gustó pero asintió y se fue. Tarde dos segundos más para entrar.
─Cierra la puerta ─su voz me hizo poner los pelos de punta.
Me giré cerrando la puerta y cerré los ojos… Me repetía que era por el bien de Darien. Lo prefería vivo que muerto, aunque no fuera conmigo.
─Ciérrala con llave ─agregó. Hice lo que me pidió.
Mi boca no emitió ningún sonido ni él dijo palabra alguna, simplemente al llegar a su lado, estiró su mano y entregué la llave. Se paró, ya que estaba en la cama sentado y guardó la llave en una gaveta. Luego volvió a mirarme.
─Dios, ahora si eres toda una mujer ardiente.
Estiró su mano y jaló el lazo que unía la parte superior del corsé negro. Pero lo hizo con tanta fuerza que me empujó hacia su cuerpo.
─Caliente.
Sus manos llegaron a mi trasero, ambas se amoldaron a cada lado de mi cuerpo. Esas manos me obligaron a acercarme y no dejar espacio libre entre mí y el asqueroso hombre al que estaba por entregarme.
─ ¿De verdad disfrutabas con mi sobrino?─Diamante sonrió y refregó su miembro erecto por mi cuerpo─. Yo te haré ver lo que es un hombre de verdad.
Su boca fue a mi cuello, lo succionó y mordió muy fuerte. En mi cara solo hubo un gesto de dolor pero él no lo notó o no le importaba. Me giró para dejarme caer en la cama. Sentándose a ahorcajas sobre mí, tiró del lazo abriendo el corsé y dejándome expuesta para sus ojos.
─Dos bellos montes perfectamente succionables.
Se inclinó sobre mí y posó su boca en uno de ellos mientras que con una mano masajeaba el otro pecho. La otra mano recorría la piel de mi pierna que se escapaba a través de la abertura de la falda de gasa negra. Se incorpora un poco para verme. Yo simplemente era una muñeca para él, sin voluntad ni alma, tal como siempre trató a las mujeres. Inservible, desechable.
─Quiero probar tu sabor.
Empezó a ir hacia el sur de mi cuerpo y cuando sus manos llegaron al borde de la falda, un golpe en la puerta lo detuvo. Me miró enojado.
─Te dije que te quería a ti sola─ seguido de sus palabras una cachetada en mi rostro impactó─. Zorra ─miró hacia la puerta─. Vete, ¿quién diablos eres?
Me miró y estaba a punto de continuar cuando en la puerta se escuchó.
─Camarero, el anfitrión les envía estas bebidas.
Diamante se incorporó y automáticamente me tapé con los brazos. El abrió la puerta y señaló una mesa. Nephrite las coloca y se fue.
Volvió a cerrar la puerta y me miró.
─ ¿Acaso crees que me vas hacer tomar alguna de esas bebidas mágicas que le das a los otros? Te equivocas rubita. Esa peluca verde no me hará olvidar quién eres. ─Señaló una puerta─. Cámbiate, quiero verte tal como eres, quiero ver tu verdadero rostro cuando esté dentro de ti.
Me incliné sin poder creerlo. Miré hacia abajo.
─AHORA ─gritó.
Lo miré y me limpié con mis manos las lágrimas. Asentí y entré al baño.
Puse las manos sobre mi boca y grité. No quería hacerlo. No podía, maldición me tenía acorralada.
─Apúrate, porque si no mi sobrino no verá el próximo amanecer. Sabes tengo muy buena señal aquí.
No podía, no... No. Me miré al espejo y me limpié las lágrimas. Me saqué la peluca, dejando caer mi cabello rubio. Volví a mirarme, era ilógico que me pasara esto, pero siempre supe que meterme en la boca del lobo me traería dolor y tristeza. Miré a mi alrededor, no tenía escapatoria. Vi una tina y luego una puerta que debía ser el armario del tocador. Dios, ¿qué pasaría después de esta noche?
Un grito volvió a traerme a la realidad, Diamante se estaba desesperando y quería que me acueste con él. Yo no podía, volví a mirarme al espejo. Darien estaba en riesgo.
─Lo haré por ti.
Saqué de una liga un pequeño frasco que me había dado Nephrite cuando estábamos en planta baja. Diamante no tomaría nada entonces lo haría yo.
Lo tomé de un solo golpe, era fuerte y puro, ya que no estaba mezclado con ninguna bebida. Total él solo quería a una muñeca sin voluntad; cerré los ojos porque el efecto empezó más rápido de lo que pensé.
─Si en dos segundos no abres esa maldita puerta, entraré yo y te follaré ahí mismo mientras que asesinan a tu amado hombre.
Respiré fuerte y abrí los ojos. Di un paso a la puerta pero todo empezó a dar vuelta, sentí como mis piernas fallaron y sentí el golpe al caer en el piso. Apenas mis ojos se mantenían abiertos cuando una puerta se abrió y los zapatos negros entraron. Cerré los ojos sin entender por qué eran de mujer.
.
.
.
Abrí los ojos despacio, parecía que me había pasado una topadora. Mi cuerpo me dolía, mi cuello mejor dicho un poco más abajo del cuello me ardía. Lleve mi mano allí y recordé que allí Diamante me mordió, cerré los ojos un instante permitiendo que una lagrima cayera por mi rostro. Era la peor persona del mundo.
Abrí nuevamente los ojos y me di cuenta que no estaba en mi casa, esta no era mi cama, tampoco era el cuarto donde debía estar. Me di cuenta que también estaba desnuda y aunque me sentía sucia me sentí aliviada de estar sola.
Me levanté y busqué algo de ropa, me urgía salir de allí. Me tapé con las sabanas por no verla cerca y entré al baño, que era el último recuerdo que tenía en la mente. Allí estaba acomodaba en una silla. Parpadeé al darme cuenta que no era el mismo baño. Entonces ¿dónde estaba?
No me importaba nada más, sólo deseaba darme un baño para tratar de sacarme su olor. Me refregué tanto que varias partes de mi cuerpo se abrieron a heridas. Aunque aún necesitaba otro baño me cambié y salí. El piso tampoco era el mismo y podía ver a través de la ventana que amanecía en la cuidad. Bajé con cuidado ya que había personas tiradas en la escalera y pude visualizar al final a Nephrite en la barra limpiando y hablando con Kevin junto a mi aliada.
─Veo que el efecto pasó ─me dijo Nephrite en forma de saludo.
─Te estábamos esperando ─agregó Kevin.
─ ¿Podemos irnos?
─Claro ─mi aliada, mi caballería, se acercó y me abrazó. Luego mientras me ponía un tapado me susurró al oído─. No te avergüences, todo salió como debía haber salido.
Kevin nos abrió la puerta.
─Necesito que Darien lo entienda.
─Lo importante es que él esté vivo ¿no?
Asentí. Los tres volvimos a la ciudad. Cuando llegué a casa me volví a dar un baño permanecí más de dos horas allí creo y aun me sentía sucia, me repugnaba a mí misma. Luego me bañé en perfume pero aun podía sentir sus sucias manos. Me dolía el alma. Llamé a Kun y pregunté por él, tan solo me dijo que pasó una buena noche sin contratiempo y a pesar de suplicarle que necesitaba verlo me dijo que sólo lo podría hacer a última hora del día.
Decidí ir a la oficina, necesitaba algo con qué pasar el día. Aunque no podía concentrarme en las reuniones después de almorzar decidí meterme en mi oficina, no en la que era de Darien, me sentía indigna de él.
─Cuando salgas prometo llevarte lejos de todo esto ─ me susurré mientras miraba la gente pasar por la calle a través de la ventana.
Los veía diminutos tal como yo me sentía. Pequeña.
Los minutos pasaron hasta que Galaxia entró en la oficina. Primero se extrañó al verme aquí y no en la otra pero no dijo nada. Estábamos conversando acerca de un proyecto de Londres cuando un mal viviente entró sin ser llamado.
─Sr Sheilds no puede interrumpir así sin ser anunciado─ Galaxia se dirigió a Diamante.
Él entró sin darle importancia al comentario de mi amiga y nos miró.
─Ya sabe, como mis sobrinos aun no aparecen debo hacerme cargo de varias cosas de ellos… Como las acciones de aquí.
─Aquí no tienes nada que hacer.
Le recriminó mi amiga, él sonrió y levantó sus manos en forma de rendición.
─Sólo vine por la correspondencia ─se giró y antes de abrir la puerta para irse volvió a vernos, mejor dicho, a verme─. Pensé que estarías cansada por eso vine.
Galaxia me miró, yo no podía hablar. Estaba muda, me había humillado, denigrado y ahora le contaba la verdad al mundo.
─Sólo espero que la próxima vez te esmeres más ─se quedó pensando antes de agregar─. Aunque la verdad no estuvo tan mal puedo darte un par de lecciones.
Mi respiración se agitó. Galaxia volvió a mirarme antes de decirle a Diamante que se vaya. Él agrego antes de irse…
─Si de verdad quieres salvarlo deberás tener… como dicen..."más encuentros".
Sonrió y con eso se fue.
Me senté de golpe, no podía creer que aún me chantajeara con la vida de Darien. No valió la pena nada, él seguirá hiriéndolo.
─ ¿Qué demonios significó eso, Serena?─llevé mis manos a mi cara─ Serena, explícame ─volvió a gritarme Galaxia.
Pero ya no escuchaba a nadie. Mi llanto inundó la habitación y mis gritos llamaron a las personas cercanas. Era prisionera de mi propia desgracia, nada valía la pena. Lo hice por él pero ya no podré soportar sus manos, su cuerpo aun me repugna.
A pesar de que Galaxia me abrazó y consoló, hasta la entrada de Mina, no pudieron manejar al personal que aparecía preocupado por mi estado. No podía yo con mi estado.
Con la sabiduría que a Mina la caracteriza me trajo aquí, mientras ella hablaba con el guardia de seguridad para que me dejara ver a Darien. Porque por él valdría la pena lo que hice ¿valdría realmente? Un temor me recorrió la espalda, caí en las redes de Diamante igual que lo hizo Darien y ahora era otra prisionera más de su cruel imperio.
─Dijo que sólo será diez minutos ─miré a mi amiga─. Serena, dicen que tuvo un altercado y lo pusieron en una celda de castigo y no puede recibir visitas. Pero harán una excepción contigo. Jadeite ya lo autorizó.
Junté mis manos nerviosa. Seguí al oficial hasta una pequeña habitación. La misma que en el día de ayer lo abracé y besé. Necesitaba verlo, necesitaba que me diga que todo estaría bien. Lo necesitaba a él.
─ ¿Qué demonios haces aquí?─Miré a Darien que entraba por la puerta enfurecido─. Oficial no me quedaré.
─Darien por favor.
Le supliqué, no entendía que había pasado. Me acerqué a él y antes de tomar sus manos él me rechazó.
─ ¿Me vas a decir más mentiras? ─ se acercó a mí intimidante y di un paso atrás─. Dime que no lo hiciste, dime que no te acostaste con él.
Mis manos cayeron, no podía saberlo. ¿Cómo lo supo?
─MALDICIÓN CONTESTA ─me gritó y lo miré.
Pero no podía decirle, no quería tampoco mentirle.
─Darien…
Se acercó a mí y me sacó el pañuelo que me había puesto en el cuello para que nadie viera la marca del cretino, la marca de mi rostro la había tapado con maquillaje.
─ ¿Lo admitirás? Por lo menos ADMÍTELO─ se giró─. Eres una cualquiera.
Miró hacia arriba.
─Lo hice por ti.
Se giró.
─No me hagas reír… ¿Por mí? Eres una zorra, te gusta revolcarte con cualquiera que ponga unos billetes en tu escote. Así hiciste la empresa, con el dinero sucio de tu cuerpo. Eres… eres alguien que lo disfruta, tienes la libertad pero no, prefieres revolcarte y acostarte con el mejor postor.
Estaba desesperada, lloraba sin parar.
─No es así, escúchame.
─ ¿Escucharte?… No te equivoques conmigo. Y no me mientas porque vi las fotos.
Mis ojos se abrieron por la sorpresa. ¿De qué demonios hablaba?
─ ¿Fotos?
─Te haces la ingenua… de acuerdo ─sacó de su bolsillo una de ellas y me la arrojó─. Ahora sigue diciéndome que es mentira.
Miré la fotografía y se veían claramente dos personas mientras practicaban sexo. El hombre estaba de espalda y arrodillado, agarrándole con una mano la cintura y con la otra le jalaba del cabello rubio a la mujer que estaba apoyada sobre sus rodillas y manos mientras se dejaba penetrar por atrás pero lo más destacable de la fotografía era el tatuaje… Mi tatuaje.
Darien se acercó a mi rostro.
─Ahora me dirás que no te gusta. ─me daba miedo su mirada ─.Te encanta, lo disfrutas zorra. ..─se quedó en silencio y me miró sabía que sería por última vez─. Te hubiese perdonado todo, pero acostarte con Diamante. ¿Por qué? ¿Para qué? Por plata… eres la peor persona que he conocido.
─No es así, escúchame ─volví a suplicar─. No entiendo esta foto pero no era partícipe y yo…
─Lo admites ─sus ojos se mostraron desilusionados, hasta por un segundo pensaba que todo era una ilusión─. No quiero verte nunca más Serena. Ni ahora, ni nunca.
─Darien… Por favor.
─Vete, y aléjate de mi vida. Estaba bien como estaba antes de ti.
Se dio vuelta y agarro la puerta para irse. Tome su brazo y lo detuve
─Te amo, te amaré siempre. No permitas...
Se dio vuelta y se soltó.
─Que no permita ¿qué?… Acaso no te das cuenta. Se acabó.
Con eso se fue. Caí en el suelo y llevé mis manos a mi rostro. Todo, todo se había acabado y yo ya no valía la pena para nadie. Miré a mi costado y allí estaba la foto. Alguien se lo dijo pero ¿por qué no recuerdo eso? Estaba inconsciente, es imposible que algo así sucediera.
─Serena.
Jadeite apareció y me sacó del cuarto. Me llevó con Mina y ella a mi casa. Ya no había nada que hacer. No tenía nada más en mi vida, sólo… sólo una niña que aún me necesitaba.
Hice lo que debía haber hecho hace tiempo, realicé unas pequeñas llamadas y listo.
─ ¿A dónde vas a ir?─ preguntó Mina.
Casi era medianoche cuando llegó el taxi. Ella se encargaría de mi casa y de la empresa.
─Aquí está el poder, de ahora en más serás la encargada de mis acciones. Hotaru estará con Shingo hasta que todo pase y sea mayor de edad. No te preocupes por mí ¿de acuerdo?
Ella asintió y me abrazó.
─No desaparezcas─ suplicó con ojos llenos de tristeza.
El portero del edificio me ayudó a colocar las valijas en el taxi, miré a Mina una vez más antes de subir al vehículo.
─Ese es el plan.
Cerré las puertas y con eso arrancó.
.
.
.
.
.
Y al final cada uno por separado. Darien en la cárcel y Serena vaya saber donde el viento la llevara. Seguirán muy enojado con Sere esta vez lo hizo todo por él y darien la dejo sola con su dolor y tristeza. Realmente entenderá la verdad
Hasta Mina perdió su amor todo porque Kunzite es un agente especial que no se lo dijo... Otra mentira
Contestando los reviews:
.
Rosse Tenoh Chiba: mi querida rosse mil perdone por dejártelo ahí, se que tu odio es proporcional al amor de la historia jaj. Muchas quieren matar, lo sé. Pero ya vendrá el motivo por el cual no tira la toalla. Espero que ahora si la entienda la elección que tuvo que hacer¿salvar a la hija? o ¿entregar al amor de tu vida? y lo peor que ahora se sacrifico para que la humille él. Espero que con este le tengas menos odios. saludos
Joe: Lo sé claramente que se ha ganados muchos admiradores que la quieren matar. pero pobre esta vez como le dije a Rosse ¿que eligieras a tu hija o al padre de ella? que decisión mas difícil nadie debería elegir y no solo eso ahora pelea porque siga con vida y la humilla. No te olvides que darien esconde algo, y no abrió la boca para nada. sera tan dañino como el de Serena? Saludos
Luz: Es verdad a veces confundimos justifica con venganza. La linea es tan delgada que es fácil caminar de un lado a otro y eso es lo que hace nuestra pobre serena. Pero Darien también oculta algo sin embargo ella espera pacientemente que se lo rebele ¿juntos o separados? ¿cuanto se hace mas o menos daños? Saludos
Yolanda: Como dice los secretos terminan consumiéndote y envenenado tu cuerpo. Nuestro pobre Darien ya no soporta mas y su alma torturada no encuentra paz. Quizás todos queremos meterlo en una cajita de cristal para verlo. Saludos
Yuli: Pobre Serena tanto miedo, tanto secretos que la están lastimando a ella y a los que la rodean. Ella debe tener un motivo muy fuerte para tratar de mantenerlo al alejado pero a la vez cerca. Y nuestro pobre darien sufre y sufre parece una magdalena pero también oculta algo no nos olvidemos que su secreto podría ser la verdadera destrucción de ellos dos. Saludos
Lina: Para el ultimo secreto de serena falta muy poco, un poquito mas de misterios y revelar otras cosas. ¿Ahora Darien lo soportara? Bueno con este veras la gran desicion que tuvo que tomar ¿su hija o su amor? a quien elegirías? terrible desicion no crees? Sin embargo con una gran culpa demostró que quiso compensarlo y tuvo que volver a elegir entre su vida o la muerte. Saludos
Mimi: Lo se, muchos admiradores de Serena hacen cola para matarla. Pero algo muy fuerte hace que su hija no este a su lado. Es difícil porque por un lado ella confía y lo ama pero por el otro sufre porque lo destruirá, no solo eso sabe que el oculta algo y tampoco lo comparte. Tiene tanto miedo que el secreto de él sera la verdadera bomba que prefiere haber amado que nunca haberlo hecho. Saludos
Miriam Ortiz: Espero que con este se aclare un poco... o poquito mas. ya no falta tanto, los secretos llegan a su fin. Saludos
Sere: Gracias, si fue algo mencionado en capitulo anteriores pero nunca especifica que habla de su hija y si, como sospechas fueron mellizas. Eran hora de saber y que Darien se entere. Saludos
chat´de´Lune: espero que hayas encontrado una nueva bombilla, prometo que en poco eso ya saldrá a la luz faltan algunas cosas antes que dirán aquel secreto malo, malisimo. Si el anterior fue judas, este... pero lo hizo por el bien de él. bueno la vida de darien estaba en juego. Mi pobre Serena como logro hacerlo... ¿lo hizo realmente? pronto sabrás que sucede con la empresa o mejor dicho el nuevo "dueño". Saludos
yssareyes48: amiga espero de verdad no infartarlo porque aun le falta lo peor. Su corazón debe resistir un poco mas. ¿quien habrá matado a Ami? están tan segura que Darien no fue? el no la queria cerca. saludos
.
Bueno espero con este ya Serena no este tan al borde de la muerte por sus admiradores y Darien espero que la comprenda pronto. Como les dije no falta muchos capitulo. El siguiente es uno especial, sera llamado capitulo extra porque al principio no lo tenia previsto pero ahora muy importante para entender el secreto de Darien pero no sera tan largo, o eso espero.
Cualquier duda o consulta a su disposición todo es bien recibido y sirve para mejorar. A los lectores anominos si se animan a dejar un rw con alguna duda todo sera respondido.
.
.
