Ante todo Feliz Fin de Año y mil perdones por la demora. Lo tuve hace un par de días atrás(bastante diría yo) pero tuve miles

de problemas hasta una amiga quedo internada en el hospital. O sea que no lo pude ver hasta después que la crisis pasó.

Como regalo de navidad (retrasado) y año nuevo un capitulo bastante intenso... No queda mucho para el final. Nos vemos abajo


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************* Capítulo 16 *************

"...En el espejo se refleja un perfil, al verte ahí mi corazón triste se rompe. Eres inalcanzable para mí y en mi dolor repetiré tu nombre…"

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Lo veía mientras compraba los boletos para que Cielo suba al carrusel, y no fue hasta que llegamos al parque donde su mirada fría cambió. Ahora sonreía con cada palabra que mi hija decía, le susurro algo al oído como un secreto de padre a hija. Desde la banca donde los observaba mi corazón se angustiaba por ese compañerismo que les había quitado. Pero algo más me preocupaba, algo que no cuadraba y me asustaba en partes iguales.

Darien se apartó dejando a nuestra hija subir al juego y se acercó a mí lado.

─No me dejo subir con ella─ le sonreí.

Me alcanzó una soda.

─Es grande.

─Si.

Nos quedamos en silencio mirando a nuestra pequeña subida en un auto justo cuando el carrusel comenzó a ponerse en movimiento. Tome un sorbo de mi soda y junte valor.

─¿Conoces a la mujer con la que nos encontramos?

Lo miré y vi cómo se puso tenso.

─No ─ contestó rápidamente sin ni siquiera pensarlo un instante.

Toque su hombro y me miro directamente a los ojos, en ellos vi dolor.

─No me enojare si era una…

─¡Te dije que no la conozco!─ se levantó─. Deja eso donde esta… ¡En el pasado!

No me miro más y se acercó a los barandales que separaban a la gente de subir al carrusel. Cielo nos saludo cuando paso en la vuelta y Darien le respondió sonriendo. Me incorporé de mi asiento, me sacudí mi pantalón y camine hasta donde esta él.

─Lo siento─ él me miro─. Sólo... digo, pensé que quizás no todas estaban en Estados Unidos.

Miro hacia al frente.

─Ya deje esa vida, ya no me puede obligar con nada─ hizo una pausa─. Hotaru es mayor de edad y no puedo obligarla a que siga cuidándose.

Rio tristemente.

─Es más fuerte de lo que alguna vez fui─ agregó mirándome─. Pertenece a mi pasado, no lo traigas al presente.

Asentí.

─Mami...Mami ¿me viste?─Cielo vino corriendo hasta nosotros.

Asentí y le di un hermoso beso en la frente. De verdad ella la estaba pasando bien.

Fuimos a otros juegos donde mi hija se divertía como nunca lo había hecho. En la casa de los espejos se reía como si fuera la primera vez, bueno, yo también disfrute ver a Darien y a ella enanos, o gigantes o hasta deformes. En la casa de terror se pegó tanto a mi pierna del susto al ver aparecer a un zombi. Cuando salimos de esas casa pensamos ir a comer algo.

Mientras esperábamos que nos trajeran nuestra comida vi a Cielo más tranquila y recuperada del susto. Darien llego con dos bandejas una para nuestra pequeña y otra con café para nosotros.

─Te gustan las hamburguesas, ¿no?─le pregunto a ella.

Simplemente le arrebato la bandeja como respuesta. Yo tome uno de los vasos de café.

─No había capuchino. Lo siento─ se disculpó.

─No hay problema.

Estaba sentándose cuando dos hombres se acercaron a nuestra mesa.

─¿Muchacho?─ tocaron su hombro para llamarlo

Dejé mi taza sobre la mesa y vi como él se incorporó, les sonrió y a ambos les estrechó las manos.

─Te dije que era él─ comentó él de la derecha al que pregunto.

Me quede sentada observandolos. Ambos tan altos como Darien pero uno de cabello negro y el otro castaño. A pesar de estar en un parque de diversiones ambos iban de traje.

─Ahora entiendo ¿porque no contestaste mis mensajes?─ pregunto el de cabello castaño.

Vi como los tres hombres se alejaban y escuche cuando uno de ellos murmuró.

─ ¿Quién esa preciosidad?

─No es nadie.

Con esos susurros se alejaron tanto que los perdí de vista. Le Sonreí a mi hija pero la verdad es que estaba destrozada porque simplemente me dejo de lado. Como si fuera tan insignificante que no justificaba una presentación a sus "compañeros" .

Pasaron diez minutos y viendo que no volvía mis ánimos caían a cada paso. Me sentía inferior, tan pequeña y sola.

Sentí como jalaban mi blusa suavemente.

─¿Estas triste mami?─negué a mi hija pero la verdad es que sentía que todo lo que me dijo era mentira.

─ No amor, ¿quieres ir a algún otro juego?

Ella negó, había terminado su almuerzo hace unos minutos.

─Es un bobo y feo. No quiero estar más acá.

─Entonces ¿qué te parece si nos vamos a casa?

Ella asintió y rápidamente nos alejamos del patio donde almorzabamos. A pesar de sonreírle a mi princesa, no entendía el desplante de Darien. ¿Y mi fuerza donde estaba? ¿Cómo podía dejarme vencer por ese hombre? ¿Dónde estaba mi orgullo?

¿Y porque un hombre con solo tres palabras me desarma? Pero con una me lastima. A veces creo que solo volvió para hacerme pagar por mis errores.

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El lunes fue trágico y cómico, no quería estar todo el día en la oficina, por la cual había decidió volver a mi casa y ponerme la máscara de que todo iba bien. Salvo por la reunión a primera hora del día que tuve que presenciar para la próxima tapa de la revista que estaría en dos semanas en las calles.

Cansada subí los piso uno por uno ¿porque? ¡Porque aún no arreglaban el maldito ascensor! Estaba por el cuarto piso cuando escuche unas voces.

─Ya le dije que ella no está─ esa era Mimet.

─Se que me miente, necesito hablar con Serenety─ esto no era bueno.

Darien estaba otra vez acá, reconocería su voz entre miles de persona. Tome aire y seguí subiendo

─Señor, la señorita está trabajando. Por lo tanto, no está. Váyase.

Volvió hablar Mimet.

─No─ Contesto.

Ya sólo me faltaba unos diez escalones cuando me detuve al ver como Mimet era empujada por una pequeña mano que salía de adentro del departamento.

─La hiciste llorar. Me dijiste que no la apartarías de mi lado y la lastimaste.

Cielo me estaba defendiendo, mis ojos se cristalizaron, pero de emoción por mi pequeña que estaba creciendo y haciéndose más fuerte a cada día.

─Pequeña escúchame─ se arrodillo para quedar a su altura─. No fue mi intención lastimarla, sólo que los grandes a veces...

─Son idiotas, lo sé.─ terminó la frase ella por él.

─Por eso, necesito hablar con tu mamá ¿por favor?

─No.

Volvió a repetirle.

Mi hija es tan obstinada como su padre. Tomé otra bocanada de valor y termine de ascender.

─Yo me encargo, no se preocupen.

Mimet y mi hija se asombraron al verme y aunque sé que Cielo no le gusto entraron al departamento. Cruce mis brazos y enfrente a Darien.

─Bueno, ¿qué vas a decirme?─dije al quedarnos solos.

─Lo siento.

─¿lo siento? Sólo eso…

Me gire para abrir mi puerta pero su mano me detuvo.

─Te amo, lo siento mucho.

No lo mire, me dolía.

─El amor a veces no es tan fuerte─ me gire para verlo─. Te lo dije, nos hacemos mal, por favor aléjate de mí y haz tu vida con alguien más.

Me giro y me atrajo a su cuerpo. Gire mi rostros porque no lo podía ver.

─Mírame.

No, me negaba a verlo. Con una mano giro mi rostro pero cerré los ojos. No podía verlo, debía ser fuerte por los dos.

─Abre tus ojos─ negué─. Pequeña mírame.

Negué.

Entonces empezó a darme pequeños besos en el rostro. En cada mejilla, frente, nariz, mentón y al final en cada ojo.

─No es todo lo que ves.

Otra vez esa maldita frase ¿qué diablos significa? No lo iba a preguntar, me negaba. Lo mejor era que no estuvieras juntos. Pero si lo lastimé de la forma más cruel, caí en el engaño de su tío ¡Diablos! me acosté con él y no solo eso, el maldito me fotografió. Estaba atrapada en una red de mentiras. Me había convertido en Bunny, y no le confesé lo de nuestra hija apenas apareció, sino que se lo oculté... Casi todo, me volví hermética sin embargo él….

─Ábrelos─ me susurro─. Jamás haría nada que te lastimara.

─Te escuché─ hablé despacio.

─Lo dije porque soy un maldito celoso. No viste como te miraban.

Abrí despacio un ojo.

─Te desnudaban con la mirada. ─ luego el otro.

Su mirada zafiro me penetraba tan profundamente que estaba casi segura que podía ver el interior de mi alma.

─¿No comprendo?

Darien sonrió, dio un paso atrás.

─Eran conocidos de mi anterior vida─ lo mire desconfiada─. Lamentablemente a veces me cruzare con personas como ellos que pretender querer todo lo que ven y arreglan sus cosas con dinero. Por eso los alejé tan rápido como aparecieron.

Lo miraba extrañada.

─Si ellos, por un momento pensaban que estabas disponible los hubiera matado ahí mismo.─ agregó.

Me enderece ¿podía creerle?

─Son hombre de negocios y sólo buscan diversión a costa de la desafortunada de las personas.

─Me estás diciendo que.. ¿utilizan a las personas?

Asintió.

─A pesar de estar casado y ser parte del parlamento. Le gusta las perversiones y tiene algún que otro negocio turbio─ dijo.

Baje mi cabeza unos instante para subirla. En mis ojos había fuego y rabia. ¡Malditos, por personas como ellos es que existe la trata de personas!

Por primera vez en estos meses la sangre me hirvió tanto que quería llevarlos a prisión.

─Malditos , los pondré tras las rejas a esos desgraciados.

En dos pasos llegó hasta mí.

─Escúchame. No vayas tras ellos. Son hijos de dos personas muy influyentes de América, nadie los ha denunciado por ese motivo─ lo mire con odio─. Los odio igual que tú, pero si te metes con ellos atacaran a nuestra hija. Piensa en ella.

Me solté dando un paso a atrás. Sabía que tenía razón y ¡diablos!, ellos la vieron. Sería lo primero que ataquen para frenarme.

Cerré los ojos y respire varias veces.

─De acuerdo.

Antes que el mundo estaba mi hija. Siempre estará ella antes que nadie.

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Al terminar de hablar entramos a mi departamento, mi hija no le dirijo la palabra, fue como si todo volviera a comenzar entre ellos dos. Lo peor es que hasta la misma Mimet me dijo un par de palabras respecto a Darien. Sí, ella no lo conocía aún, pero me había visto más veces llorar que sonreír desde que volvió a mi vida. La cena terminé comiéndola yo sola, mi hija se negó a salir de su cuarto mientras que él estuviera en la casa, era más obstinada que él inclusive, porque en la tercera negativa de Cielo le arrojó una almohada a la cara a Darien, cuando había tratado de hacer las paces con ella. Fue por eso mismo que se fue angustiado y decaído.

También se enojó conmigo por hablarle al hombre que me hizo llorar durante la vuelta del parque. Los siguientes días Darien no había aparecido, pero si sus flores, sólo que era una rosa roja para mí y otra de color rosa para mi hija. Ella no le hizo ni caso y algunas veces las encontraba a todas en la basura. ¡Si, ella es peor que yo y Darien juntos!

La semana paso más rápido de lo que pensé, al llegar el viernes Darien paso por el departamento encontrándose con la misma reacción de mi hija, sólo que esta vez ella le grito "que no se puso viejo y feo" como la promesa de boyscout que ambos habían realizaron.

Hablamos un poco y se fue sin decirme nada más. Algo que empezó a llamar mi atención es que por más que Darien me haya buscado, me diga que aún me ama y todo el resto no volvimos a estar juntos. De acuerdo, tampoco que hubo muchas oportunidades, tampoco insinuó en quedarse en mi casa y ¿la suya? ¿Dónde vivía actualmente Darien? Nunca me lo dijo porque podría ir yo ¿no?

Saque la ropa de la secadora y las coloque en el balde para subirla a la terraza para que se secara. Estaba pensando en la posibilidad de decirle a Mimet que la cuide a Cielo una noche y me vaya al departamento de Darien, ¡claro si averiguo donde es! Sera muy apresurado o… ¡Diablos! mi cabeza imaginaba cosas y también temía porque yo lo necesitaba, pero ¿quizás el ya no me necesita más?

─Maldición─ dije al llegar a la terraza del edificio.

Caminé hasta mi soga y empecé a colocar las sábanas. Por suerte el sábado hacia un sol impresionante algo que en Londres mucho no se veía. La ropa se secaría muy rápido. Coloque la última prenda y me disponía a irme cuando mi vecina entro. Me vio y busco si había alguien más conmigo.

─Que bueno que te veo.─ eleve una ceja.

─Alisa ¿cómo has estado?

Agarro mi codo y me acerco a su rostro.

─¡Aléjate de ese hombre!

La mire confundida.

─ ¿Qué hombre?

─El de ojos zafiro, es peligroso Serenity. Engaña y manipula a las mujeres. Te hará daño.

Sonreí. Era bueno que una vecina se preocupara por mí. Di un paso para irme pero la mire antes poniendo una mano en su hombro.

─No te preocupes, lo conozco desde que soy pequeña, él…

No pude seguir. Agarro mi muñeca y tiró de ella para acercarme cuando susurro.

─No lo entiendes. No quiere hijos, te obligará a deshacerte de la tuya. Es peligro, ¡créeme!.

Me soltó al tiempo que escuchamos la puerta de la terraza abrirse para otro vecino.

─Setsuna Meiou.

Parpadee cuando dijo ese nombre.

─Eres periodista ¿no?─agrego y asentí─. Ella te lo confirmara.

Se giró y fue a su lugar en la terraza. Al parecer trajo sólo un par de remeras. Parpadee para salir de mi aturdimiento ¿ella se refiera a Darien? ¿ Nunca me vieron con otro hombre? ¿Debía ser él? pero... ¿peligroso? ¿No quería hijos? ¿Por eso no quiere reconocer a nuestra hija? ¿Quién es Setsuna Meiou?

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¿Setsuna Meiou?… ¿Quién diablos es Setsuna Meiou? Me dije por quinta o sexta vez en el día. Desde hace cincos días que Alisa me dijo lo de Darien, algo se encendió en mí. Se que debo confiar en él pero… ¿porque, ese nombre me resonaba tanto? Siento como si en algún momento la hubiese conocido. Me cansé ver la pantalla del monitor y solo mostraba la cantidad de "novios" que tuvo la niña dorada de los programas de chimentos, una mediática hija del senador Meiou. Según los reportajes que le habían hecho a su padre ella tenía todo lo que deseaba.

─Esto es una pérdida de tiempo─ maldije cerrando la computadora con demasiada fuerza.

Me recosté en mi silla tratando de pensar o mejor dicho de analizar cada situación que había pasado. Pero la cabeza me dolía tanto que no daba crédito de lo que veía mis ojos.

─¿La estas buscando a ella?—un compañeros me mostraba una foto de esa mujer.

─¿Como lo sabes?

Sonrió y con un leve movimiento de su cabeza me señaló la revista que tenía sobre mi escritorio.

─De acuerdo, ¿qué tienes?

Se sentó frente a mí y como buen periodista de espectáculo que es, me relató todo lo que sabía de esta mujer.

Soltera, sin hijos, ha tenido varios novios pero lo máximo que duraron fue dos meses. Se rumorea que ama a "un misterioso admirador" según sus palabras. Rica y con gustos caros. Hasta Sonreí porque se parecía mucho a Neherenia, aún recuerdo lo hueca que es esa modelo. Lo que anote o me llamó más la atención es que estuvo en Japón hace un año "según sus fuentes" buscando a un hombre, después volvió a los ángeles con su "amigo" rico y en una semana vendría de visita a Londres y luego ira a Milán para asistir a las presentaciones de los nuevos diseños en la semana de la moda otoño-invierno.

Mis preguntas empezaron a giran ¿en que tenía que ver con Darien?… bueno, en algún momento seguramente ella lo contrato. Pero ahora ¿qué relación tenía? ¿porque entonces Alisa me hablo de ella?

─¡Dios… Ay!—grite de frustración.

Me recosté de golpe sobre el pasto.

A diferencia de ayer que estuve en el escritorio de la oficina, hoy decidí estar en Russell Square, un jardín público cercano al periódico. Tenía que tener otro enfoque, y así también podía evitar las preguntas incómodas que ayer mi compañero me dirijia, sobre todo repetía una ¿porque me interesaba tanto esa mujer?

Y también tenía que pensar en si en verdad Darien no quería hijos ¿o los quería?

─Darien─ susurré.

¿Sera por eso que en verdad no acepta a Cielo? O… Al principio pensé que podría ser por su pasado, o por Diamante inclusive para protegerla. Pero... Hay algo más en esa mirada, por la forma de mirar y negarse al hablar del tema.

Había dolor, puede verlo claramente como el agua, pero sobre todo, lo que reconocí era la culpa en sus ojos ¿Culpa de qué? Si la que estuvo en falta, la que se equivocó fui yo.

Mire a los gigantescos nubarrones tratando de ver en esas extrañas formas alguna repuesta a las miles de preguntas que rondaban por mi cabeza, pero es inútil preguntar a ellas cuando soy yo la que le falta dar una de esas respuestas a él. Cerré los ojos un momentos a los segundos pude sentir como caía suavemente sobre mi frente la primera gota de lluvia que había pronosticado el noticiero esta mañana. Seguida de ellas vinieron más. Respire profundo y me senté mirando aún al cielo gris, que tan solo en minutos había ocultado lo poco de sol que hubo por la mañana.

La lluvia comenzó de forma lenta pero a medida que el tiempo pasaba incrementaba su fuerza, corrí por las calles de Southampton Row esquivando a las personas que a final de su jornada se encontraron con un clima abrasador. En un escaparate de un café me detuve y volvía a mirar al horizonte, por allí a solo un par de cuadras podía ver el edificio donde vivía Darien.

─¿A usted también le agarro la lluvia?─mire hacia mi costado.

La voz era de una mujer mayor que ahora me sonreía. Asentí.

─¿Creé que pare pronto?─ volvió a preguntar.

¿Parar? Había una forma de parar a las tormentas y esa era enfrentarlas.

─Lo hará pronto… Hoy lo sé─ la mujer sonrió.

Mire mi mano donde estaba aún el paraguas sin abrir.

─Tome─ agregue. La mujer me miro confundida─ Ya no lo necesitaré.

Y era la verdad, era hora de dejar de ocultarme, era hora de enfrentar a la tormenta.

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Había corrido las calles siguiente a pesar de que la lluvia me impidiera a cada paso que daba. Era como si el clima me dijera "detente". Sólo que por esta vez lo ignoré.

Llegue a la puerta del edificio, la lluvia paró y como cada vez que pasaba por aquí desde que averigüe su dirección mire hacia arriba. Él se encontraba en unos de los más alto, a tres pisos debajo del penthouse. Pensar que Galaxia rechazo este departamento por muchos años, fue aquí donde su padre cayó en la profundidad de las sombras, donde perdió a su familia y hasta su propia vida. Pocas personas sabían la verdadera historia detrás de Galaxia y lo que ocultaba aquellas paredes.

Mientras subía por uno de los ascensores envié un mensaje a Mimet para que se quedara con mi hija, aun se encontraba en la casa de su amigo a pesar de que la tarde estaba terminando. Estoy segura de que llegaré a la anochecer y si realmente mi esperanza se cumplía, por la madrugada con una enorme sonrisa.

Las puertas del ascensor se abrió y camine por el pasillo hasta la puerta con el cartel G.

Respire profundo toque y… Esperé.

Mi vida siempre fue esperar, llorar, mentir, ocultar y estar sola. La persona que se encontraba del otro lado acercándose a la puerta a cada paso podría cambiarlo todo. Podría incluso curar la herida tan profunda que había en mi alma. Y al irme de su casa podría saber que ella sería feliz a pesar de que la caja de pandora se abra cuando el reloj deje de marcar las horas.

─¿Serena?─ me miro asombrado─¿Como, digo… como sabias..? disculpa pasa.

Se corrió dejándome entrar.

─Estas mojada─ agrego más como una afirmación que como pregunta

Di unos pasos adentro del departamento.

─Estaba lloviendo.─ sonrió y desapareció dentro.

Fue una explicación simple, pero era lo lógico ¿no?

Me acerque a la ventana de la sala, pensar que sólo la sala era más grande que toda mi casa.

─Toma.

Me extendió una toalla, con ello me seque un poco el pelo.

─¿Té? ¿O algo caliente? ¿debes tener frio?

─Café, si tienes─ le entregue mi abrigo que goteaba.

Asintió, y desapareció otra vez en la cocina, llevándoselo.

Después de unos minutos Darien volvió ofreciéndome el café, tomé un sorbo para darme valor y hacer solo un poco más de tiempo. Lo vi sentarse y esperar.

─¿Que sucede?¿ porque viniste?─dijo.

Deje la taza en la mesa y me di vuelta hacia la ventana del balcón.

─Sigues empapada─ me gire─. Tengo un par de camisetas que te servirán.

Asentí.

Me fui al baño cuando él volvió con las prendas y me quede allí mirándome en el espejo. ¿acaso sería capaz? ¿Porque me quiere a su lado?

Cerré los ojos y me saque mi propia blusa luego me coloque las prendas que me había dado. Al salir escuche un murmullo de la sala, Darien hablaba al teléfono con alguien que al parecer le gustaba. Por dentro me moría de celos, esa persona se estaba llevando una hermosa sonrisa de él. Se giró y me vio.

─Hablamos mañana… si, adiós─ cortó─ Hotaru te envía saludos.

Al final era su hermana. Me acerque a la mesa y tome la taza. Note que aún estaba caliente.

─Mientras te cambiabas, la mantuve caliente.─ agregó.

─Gracias.

Se quedo en silencio, esperando.

No era aquel silencio donde nos poníamos nerviosos al hablar con esa persona, o el silencio en donde asumimos nuestra culpa frente a nuestros padres, este silencio era cómodo a pesar de sentir que dañaría lo poco que quedaba entre los dos.

Me senté en un sillón frente a donde estaba, lo mire a los ojos, a esos zafiro que eran idénticos a lo de mi pequeña.

─¿Necesitas que te ayude?─asentí.

Me volvió a mirar dulcemente, se acercó y se sentó en la pequeña mesa que había entre los sillones de su sala. Me tomo de mis manos y las beso a cada uno.

─Entenderé todo─ volvió a besar el dorso de una de ella─. Pregúntame.

─¿Porque no me odias? Deberías… Lo siento, necesito saber, ¿cómo lograste perdonarme? Porque yo no puedo hacerlo─ baje mi cabeza.

Me solté de su agarre y uní mis manos por el mismo nerviosismo. Temía mucho a lo que me respondiera.

─No fue una cuestión de perdonar… Sino de entender.

Lo mire confundida.

─¿Entender?─asintió.

─Entender lo que te sucedió en estos años, tus decisiones y sobre todo...─puso una mano sobre mi corazón─. Tus perdidas.

Lo mire en silencio, mis ojos se cristalizaron, quería llorar, pero… tenía que saber lo que diría a continuación. Porque todo dependía de lo que él diría ahora.

─Cuando sucedió lo de Diamante, mi ira tomó el control de todo mi ser. Juro que te odie con todas mis fuerzas. El tiempo pasaba y sentía que eras un tumor dentro de mí, algo que me estaba consumiendo, pero al mismo tiempo seguía amándote con la misma intensidad. Mi juicio seguía nublado, seguía sin entender. Hasta que salí de prisión.

No podía hablar, sólo lo miraba. Me limpie una lagrima solitaria que cayó, Darien se enderezo para continuar.

─Desde que salí, todos parecían saber algo que yo no sabía. Fue Kunzite que empezó a sacarme de la neblina donde me encontraba─ ¿Kunzite?─. Él me dijo unas sencillas palabras que lograron que mi propia duda aumentará, porque desde esa mañana donde te vi por última vez, algo no coincidía con todo lo que había pasado. El tiempo empezó a pasar y había resistencia en mí, el odio perdió su batalla cuando supe que te fuiste sin decir nada. Me sentía culpable por impulsarte a alejarte de todos─ sonrió y miró un instante al techo para luego verme─ ¿Sabes? Mina no es tan despistadas como creíamos, ella te ha cuidado y protegido más de una vez. Y fue ella la que me coloco en mi lugar, la que hizo que mi centro volviera.

─¿Mina?─susurré.

─Ella me culpaba de que te hayas ido y la verdad, es que si tuve la culpa. Lo siento─ iba a decir que él no tenía la culpa, pero me detuvo─. Si la tuve, porque no te quise escuchar. Fue ella la que me hizo pensar ¿en que estaría dispuesto a sacrificar por la vida de alguien más? Entonces me di cuenta de tu intenso amor. Preferiste perderme que llorarme en una tumba.

Lleve mi mano a su mejilla.

─Al principio pensé que si hubieras confiado en mí habríamos encontrado otra solución. Que Diamante no te hubiera involucrado en sus perversiones o incluso no tratara de chantajear. Porque al principio, cuando lo hizo conmigo, me dijo debía acostarme con una de sus clientes pensé que sólo sería esa vez y mi hermana estaría bien─ agregó─. Pero luego continuó chantajeandome. A pesar de entender eso me sentí herido y traicionado...─hizo una pausa─. Hasta sentí mi ego aplastado, me sentí tan insignificante. ¿Cómo podrías hacerme esto? ¿Cómo?

─Yo…

Él tapó mi boca.

─Déjame continuar─ asentí─. Eso era una ilusión, algo estúpido que los hombres se creen para sentirse superiores a los otros, inclusive superiores a las mujeres. ¿Entonces de que nos sirve ese orgullo? ¿de qué sirve? Eso es lo que nos hace infelices. Es la pérdida de tiempo y el tiempo es un ser tan precioso que no vale la pena en perderlo en cosas tan insignificante como un simple orgullo. Seiya, Mina y hasta Galaxia me hablaron de todas tus batallas, de tus pérdidas y llantos. ¿Como una persona puede sobreponerse a todo eso sin equivocarse en el proceso? Cada uno me mostró una faceta tuya diferente, la fuerte, la decidida, la frágil y la llena de amor…. Entonces lo vi, no era eso lo que querías mostrar, era cambiar tu legado, tu legado manchado por el dolor y el sufrimiento.

Nos quedamos en silencio.

─¿Que te hizo venir a buscarme?─se rio.

Se incorporo y miro por el ventanal. Lo seguí con la vista hasta que se dio vuelta y se apoyó sobre el vidrio.

─Tres cosas. La primera Seiya, me entrego algo que jamás pensé que algún día lo viviría. La segunda una mujer bastante misteriosa me interrumpió una tarde de un sábado─ cerró los ojos como recordando algo─. Recuerdo que por un momento al verla pensé verte a ti─ parpadee… ¿Acaso? ─. Después de gritarme y decirme sus verdades se fue sin decirme su nombre o qué relación tenía contigo. Y por último fue un suceso, un hecho más diría que una situación─ cerró nuevamente sus ojos e hizo silencio. Sólo espere hasta que estuvo listo─. Había entrado a un bar, aunque llevaba más de diez meses sin tomar una sola gota de whisky, ese día sentí que me había rendido, había entendido todo, pero si querías estar lejos de mí también lo entendería. Sólo me importaba que fueras feliz, con o sin mí. Me senté en la barra y cuando le iba a pedirle al cantinero una mujer entró hecha una fiera llegó hasta un hombre sentado en una mesa y empezaron a discutir. El hombre estaba triste con mucho dolor en su rostro, pero la mujer se imponía, quería sacarlo de allí, le decía que tenía muchas cosas por hacer, que ella confiaba en él, que no podía hundirse en la barra de un bar. Que sus hijos lo necesitaban fuerte. Hablaron por unos minutos, ¿y no sé por qué? tuve que mantener mis ojos en esa pareja. Fue de una momento a otro donde ellos discutan y al siguiente la mujer caía en el piso. Sé desmayado, el marido empezó a los gritos a pedir auxilio y a pesar de que la ambulancia y los médicos la atendieron rápido. La mujer falleció en brazos de su esposo.

Me miro, como sabiendo…

─Me quede con aquel buen hombre que estaba roto por dentro. Los siguientes días me contó que su mujer estaba enferma, que le habían declarado solo unos meses de vida, por eso él estaba en aquel bar lamentadose. Pero esa discusión hizo que todo se acelerada y muriera. La mujer murió pensando que su marido se había rendido y que no la amaba lo suficiente para estar a su lado aunque sea en sus ultimo meses. Pero él la amaba y la amará siempre. Tiene dos bellos hijos adultos y con el mismo vigor que su madre ─ me miro─. Yo quiero estar ahí para ti, quiero sostener tu mano y que sepas que te voy amar siempre. En esta y en las demás vidas─ se acerco y se arrodillo frente a mi, agarro una de mis manos y la otra la lleve sobre mi boca. De mis ojos caían lágrimas como la tormenta de hace unas horas─. No debes preocuparte por mí y voy aprovechar cada minuto que la vida me regale para estar junto a ti. ¿Por qué? ¿de qué vale el orgullo, el ego y todo el resto si tu no estas a mi lado el resto de mi vida?

Cerré mis ojos y negaba.

─ ¿Cuándo? ─no podía parar de llorar─ ¿Cuándo te enteraste?

─Hace unos meses─ abrí los ojos─. Tuve que presionar a Artemis para que me diga el resto.

¿Como lo supo? ya no importaba, hoy estaba lista para contárselo, pero él ya lo sabía. Sabia el resto de mi historia. Sabia la consecuencia de mis decisiones, de mis errores y me había dado el tiempo necesario para decírselo.

─Voy a morir Darien, quizás no hoy, quizás no mañana, pero más temprano que tarde. Pero pronto lo haré y no quiero verte destruido. Verte como ese hombre perdido y roto con dolor en su alma.

Me tomo de los hombro y me llevo a su cuerpo para que llore con todas mis fuerzas. Su cabeza sobre la mía y sus manos reconfortandome en mi espalda me dijeron que quería estar fuerte para mí. Pero yo sabía que aquel tumor que vive dentro de mí fue causado por todas mis malas decisiones. Todos mi errores tuvieron la consecuencia de que mi vida llegara a su fin. De que pronto el reloj se detuviera para siempre.

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Después de aquella charla me quede dormida en sus brazos. Me levante del sillón donde estaba, mire por el ventanal y observe que era de noche. Sonreí al ver lo que caía del cielo.

─¡Te despertaste!─ me gire levemente.

Vi al portador de la voz. A ese hombre que me hacía suspirar y que por primera vez después de tanto tiempo me sentía libre de todos mis secretos.

─Si, ¿Qué hora es?

Se acerco mirando su muñeca donde estaba un viejo reloj.

─Casi medianoche─ asentí─. ¿Acaso es?

Pregunto al momento que se acercaba a mi lado para observar lo que veían mis ojos.

─Si─ abrí la puerta para salir al balcón.

Extendí mi mano entonces sobre ella cayo un pequeño copo de nieve. Me gire para ver al hombre aún en el umbral del balcón.

─Es la primera nevada del año─ lo mire sonriendo y lleve mi mirada hacia el cielo.

Cerré los ojos y deje que cada copo de nieve cayera sobre mi rostro, sentir esa sensación de tranquilidad y quietud. No verla con los ojos sino con el corazón. Me sentía en paz, era un libro abierto sin secretos, ni mentira, sin dolor por ocultarme. La nieve era mi paz.

Lo volví a mirar y allí a través de esos increíbles ojos podía ver el amor que me tenía. La fuerza que transmitía pero sobre todo el valor que me falta.

Se acercó y me coloco sobre los hombros la cobija que tenía cuando me dormí en su sillón.

─Se tardó en aparecer este año.─ lo mire sobre mis hombros al decirlo.

─Es preciosa, nunca pude sentir la nieve como lo haces tú.─ me abrazo.

Puse mis manos sobre las de él, volví a mirar al cielo un instante, pero luego ver desde este punto las calles de Londres que poco a poco se cubrían de blanco. Las cabinas telefónicas rojas o inclusive el Hyde Park donde ahora era cubiertos de nieve era la mejor imagen de la primera nevada invernal del año.

Darien me giro para verme a los ojos directamente. Bajo su rostro y me beso despacio casi como si fuera de cristal. Me mordío el labio inferior y abriéndome deje que me tele-transportará al paraíso. Su sabor, su olor. Mis manos fueron a su cabello donde jugaron con cada mechón negro. La manta cayo al tiempo que él me aprisiono contra el barandal. Me sentía tan unida a él, tanto que ya no me importaba que me sucedería. Si el destino cruel quisiera llevarme mañana mismo, hoy sé que el pelearía por Cielo, la ayudaría y la criaría de la mejor manera.

Me falta saber muchas cosas de él pero en este preciso instante cuando sus manos fueron a mi trasero para poder alzarme, poco me importa, también porque confiaban en él ciegamente. Mis piernas se aferraron a su cintura y conmigo como si fuera un monito entro en el departamento, camino sin separar su boca de la mía hasta dejarme en el sillón acostada. Lo veía a sus ojos ahora oscuros por el deseo, a esos cristalinos que me transmitían tantas cosas. Lo amaba… ¡Dios como amaba a este hombre! lo único que pido es que por el tiempo que me quede lo haga realmente feliz.

Sonrió.

─Me olvide de decirte algo─ parpadie confundida y a penas rio─. Tú no te acostarte con Diamante.

No era eso precisamente lo que pasaba por mi cabeza en este momento. Parpadee más confundida. Él se sentó y yo lo imite.

─¿Perdona?

Darien se empezó a reír y de verdad me estaba molestando.

─ ¿Te estas burlando de mí? ─mire como se incorporó para ir a cerrar el ventanal.

Negó.

─Explícate porque yo sé…

No era algo que me gustaba recordar, menos con lo que estábamos apunto de hacer ¿tenía que sacar ese tema?

─¿Te acuerdas de la mujer misteriosa que te mencione?─asentí─. Me dijo que la perdones por no habértelo dicho antes.

No… espera… ¿acaso?

Lleve una mano a mi cabeza y me senté derecha. Recuerdo que estaba realmente asustada y asqueada por dejarme tocar. Quiera que Diamante tomara mi bebida especial pero se negó. Entonces la tome yo...

─¡No puede ser!─dije.

Él se estaba riendo.

─Dijo que jamás te dejarían hacer algo así, por eso tomo tu lugar─ lo mire.

─¿Y me lo dices ahora?─reclamé.

Sé que no es justo… entonces ¿no me acosté con él?

─Lo siento, había temas más importantes─ lo mire furiosa.

¿Como? ¿Y eso no era importante?

Sentía calma de que en verdad no lo hice, ¿cómo pude ser tan tonta? No había recordado nada de ese hecho hasta ahora. Recuerdo que lo último que vi fueron los zapatos de mi aliada saliendo de una puerta contigua dentro del baño. Además, mi cuerpo me dolía, pero no era como cuando tenía sexo sino era como una borrachera.

─Darien...─aunque sonreía mi voz era de reclamo.

Me tire sobre él como queriéndolo golpear, pero era más por diversión, entre los dos como el juego de hacernos cosquillas. En dos movimientos me tiro sobre el sofá nuevamente y se colocó sobre mí, mis manos las tenía sujetas por encima de mi cabeza. Su mirada divertida cambio rápidamente a oscura, deseosa y sobre todo llena de amor.

Me besó de nuevo y lo que comenzó como un juego se volvió más salvaje y primitivo. Era como cuando dos seres que se pertenecen vuelven a encontrarse. Cuando dos piezas por fin quedan unidas.

La noche dio paso a la mañana.

Al abrir mis ojos sentí un brazo sobre mi cintura que me aprisionaba a su lado, sonreí con sólo recordar lo que había pasado. Estire mi brazo y gire para ver el reloj que tenía Darien sobre su mesa de luz.

─¡Mierda!─ exclamé cuando vi la hora.

Como torpedo salte de la cama y a toda prisa empecé a cambiarme. Sin importar que el hombre desnudo que estaba a mi lado aún dormía.

Mire por toda la habitación buscando mi blusa. Me golpeé a cabeza cuando recordé que la había puesto en la secadora. Corrí hasta su cocina para buscarla, al volver al dormitorio vi como Darien habría los ojos.

─Buen día pequeña.

Me acerque y lo bese rápido.

─Buen día. Debo irme─ hizo un tierno puchero.

─ ¿Porque no te quedas un rato más?─había atrapado uno de mis brazos.

Jaló de él y me tiro sobre la cama. Se coloco encima de mí y me empezó a besar el cuello.

─Darien… para─ pero entre las risas y el deseo que empezaba a surgir debía detenerlo.

─No quiero.─ empezó a desabrochar mi blusa.

Con mis dos manos agarre su rostro y lo obligue a mirarme.

─No puedo, por más que quiera debo marcharme.─ Otra vez puso su cara de cachorrito herido.

Cerré mis ojos por lo infantil que se veía.

─En dos horas Cielo se ira al colegio─ agregue.

Su mirada en un segundo cambió por completo. Luego se dejó caer sobre mi costado. Me incorpore y le di un casto beso.

─Aunque sea debo llegar antes que se marche. No la veo desde ayer, ¿comprende, por favor?─ me miro.

Se incorporó de un salto. ¡Y dios salve a la reina! por la vista de su perfecto trasero. Se coloco unos bóxer y me miró mientras se ponía unos jeans.

─¿Puedo llevarte?─ sonrió─. Aunque si quieres seguir admirando la vista por mi…

Se encogió de hombros, reaccione y le tire una almohada.

Era un idiota.

─Tardaré dos hora mínimo, no puedo demorarme.

─En una hora─ lo mire─. Esa es la ventaja de tener un mejor auto pequeña.

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¡Lo odio!

Alguien alguna vez me habló del karma, ¡o sí!, y esa fue Mina. Llevamos casi cuarenta minutos en el Audi de Darien, claro ¡¿porque el cretino tenía que tener un Audi?! Bueno aunque sea de préstamo, ya que lo pagaba la empresa mientras estaba en Londres. El muy cretino tuvo la suerte de tenerlo.

Llegamos casi en una hora a mi edificio. Ni me quise fijar si realmente no pasó algún el límite de velocidad, lo importante era llegar a tiempo. El auto estaciono y al tiempo que me bajaba llego el autobús escolar. Mi hija salía por la puerta junto a Mimet tenía una cara triste, en dos pasos estuve a su lado y sonrió.

─¿Pensé que no te veía?

─Jamás─ le di un beso en la frente y automáticamente su rostro cambio─. Te amo.

Volví a besar su mejilla y la empuje delicadamente hacia el autobús. Ella miró hacia el hombre que estaba apoyado sobre un auto y volvió a ver hacia al frente ignorándolo.

Mimet llego a mi lado.

─Estaba triste porque no te vio por la mañana.─ suspire.

─Lo sé, no volverá a ocurrir─ mire a la muchacha─. Gracias por todo lo que haces.

Ella se sonrojo.

En ese instante un pequeño corrió entre nosotras subió a todo babor al autobús y con él junto con dos chicos más de segundo y sexto piso se puso en marcha. Con mi mano salude a mi hija y de verdad ahora se encontraba bien.

Me giré para decirle algo a Darien pero lo vi serio, en realidad estaba furioso. La mujer que salía del edificio fue directamente hacia él. Vi cómo le grito y lo maldijo, también vi como exija que se aleje de mí.

Me acerque a ellos.

─Alisa─ la llame.

Ella se dio vuelta para verme.

─ ¡Te lo dije!, te alejara de tu hija─ iba a responderle pero no me dejo─¿Acaso dormiste con él?

─No te interesa, metete en tus cosas─ respondió Darien.

Era la primera vez que le dirija una palabra a mi vecina.

─¿Porque no le dices la verdad? GI-GO-LO. Eres un bastardo sin sentimiento que se vende por dinero.

No daba crédito a lo que estaba pasando. Y claramente ella lo conocía pero ¿porque lo odiaba tanto? No comprendo. No es que sienta aprecio por todas las personas. Ella realmente lo odia.

─Basta Alisa─ le grite.

Ella me miro furiosa.

─Darien es mi problema. No el tuyo. Mira, te aprecio, pero no puedes meterte en mi vida y menos tratarlo así. Se merece respeto.

─¿Darien?─ ella lo miró un instante y luego a mi─. Veo que ya caíste en su red. No te creas el sueño de una vida llena de rosas, o de la casita feliz. Ese hombre oculta cosas que te lastimaran a ti y a tu hija. ¿¡No lo ves?! Anoche ni siquiera estuviste ahí cuando tuvo las pesadillas.

Mi corazón se estrujo… Cielo, de nuevo tuvo pesadillas.

─Ya te lo advertí─ se dio media vuelta para irse a su trabajo, pero se detuvo un instante para verme─. Búscala, sino me crees, búscala. Ella te confirmará todo.

Con eso se fue.

Tenía un enorme dolor, y ganas de llorar. Subir a mi cama y acurrucarme para lamer mis heridas. Cielo, mi hija, anoche me necesito y no estuve para ella.

Sentí unos brazos protectores, su aroma que me tranquilizaba.

─Tranquila, se ve que está enojada con la vida─ ¿Alisa? Era una mujer dulce salvo por su problema con los hombres─. ¿De quién hablaba?

Lo mire, me limpio mis lagrimas con sus manos.

─De Setsuna... Setsuna Meiou─ aclaré.

Empezamos a caminar hacia dentro del edificio y al cruzar la puerta dijo.

─No lo hagas.

Me detuve y lo mire.

─ ¿Por qué?

Me dio un beso en la frente y me obligo a seguir caminando hasta que entramos al departamento. Pero nunca me contestó.

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!chan¡ jaja... bueno y aquí esta el secreto de Serena. ¿Se imaginaban? hubo varias pistas desde los primeros capítulos, pero bueh la doble vida y los exceso siempre traen consecuencias. Seiya como les dije jugo un papel importante, un celestino de la verdad, ¿seguirán odiándola ahora?

Apareció un poco mas Alisa y ¿quien sera Setsuna? o ¿que querrá? no tardara mucho en aparecer(se rumorea que sera en los dos próximos capítulos jaja)

Ahora que saben que la misma Serena no se acostó con Diamante, pocas me habían mencionado ese hecho y me aseguraban que ella no lo había hecho. Traten de perdonarla a la niña. Solo espero que no pasen a odiar a Darien ahora... jaja

Bueno quedan pocos capítulos quizás tres o cuatro mas o menos, ya veremos.

Gracias a todos los que se animaron a dejarme un reviews:

ELIZABETH2261 - sol - KinomotoCarlet - liz025 - Metztli - susana - guest - lyzcg11 - Chat'de'Lune - yssareyes48

(en el próximo prometo responderles como dios manda, no quería demorar mas la subida del capitulo)

A los lectores anónimos, y a todos. cualquier consulta, duda o lo que quieran sera bien recibido todo sirve para aprender y crecer.

Gracias por la ayuda a mis beteadoras y espero que este fin de año lo cierren con sus seres amado despidiendo el año (bueno o malo) de la forma más legendaria posible. Y el año nuevo nos vuelva a encontrar con toda las mejores pilas e increíbles deseos

Feliz fin de año y bienvenido 2018, "no vemos el próximo año" (jaja, valgame la redundancia con el chiste mas usado del día)

Saludos y felicidades

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