Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es CaraNo. Yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: This story is not mine, it belongs to CaraNo. I'm just translating with her permission. Thank you so much again, Cara!
Link del blog: https (dos puntos) / / caranofiction (punto) wordpress (punto) com
Capítulo 28
Después, no tenemos prisa para ponernos cómodos. De hecho, me siento cómoda, y Edward también parece estarlo. Pero, como sea, permanecimos en el sofá, yo boca arriba, él sobre mí, aún dentro de mí.
Suelto una risita y hago una mueca al mismo tiempo cuando noto algo en el hombro.
—Lo siento. —Le mordí. Debo haber hecho eso cuando me corrí. Es su culpa. Porque ese orgasmo... diablos. Algo de otro mundo. Aún así, espero no haberle lastimado. Definitivamente no rompí la piel, pero podría doler.
—¿Qué? —masculla perezosamente, inclinando la cabeza para ver—. Oh. —Suelta una risita—. ¿Me... Me mordiste, Bella?
Sonrío tímidamente y entonces lamo dónde le mordí.
—Lo siento —repito en un susurro.
Apesto.
No. Corrección: muerdo.
—No pasa nada. —Vuelve a reírse—. Diablos, eres adorable. —Me besa en la nariz. Hago un puchero—. Aw, no te sientas mal, amor. Ni siquiera lo sabía.
—Aún así —murmuro, apartando la mirada.
Él tararea.
—Eso quiere decir que puedo morderte ahora, ¿cierto? Quiero decir, eso es lo justo, creo.
Demonios, él es demasiado maravilloso, tratando de hacerme sentir mejor.
Él guiña un ojo y entonces muestra los dientes.
Me carcajeo, demasiado feliz como para formar palabras.
Finalmente lo tengo.
Entonces, suspiro; es uno de esos soñadores.
Pero todo está lejos de estar resuelto. Quiero saber por qué me rechazó al principio, y por qué —desde entonces— él siempre se ha asegurado de estar cerca de mí. Jamás intentó poner una distancia entre nosotros. Quizás una o dos veces, no lo recuerdo en verdad, pero nada serio. Él simplemente ha estado allí; siempre cerca, a menudo tocando...
—Pero aunque estamos disculpándonos... —Carraspea, y el humor de repente se ha esfumado. Ahora se ve un poco afligido—. Yo... Eh... —Suspira y gira bajándose de mí. Afortunadamente, él no se va muy lejos. Termina a mi lado, y también nos cubre con una manta.
—¿Qué? —pregunto.
Ciertamente me encuentro un poco nerviosa ahora. Él no parece ser del tipo que folla y huye, pero ¿quizás esté equivocada?
Espero que no.
—Lo siento —dice en voz baja, frunciendo el ceño. Sus ojos están bajos, en mi hombro o algo. No estoy segura. Pero no importa, porque me mira a los ojos entonces—. He actuado como un completo imbécil.
Frunzo el ceño.
—¿Lo has hecho?
—¡Por supuesto que sí, diablos! —Sus ojos se abren por completo—. Vamos, Bella; no puedes decirme que no lo has notado. Fui un idiota por rechazarte... —Hace una mueca.
Finalmente me doy cuenta de lo que está hablando. Quiero decir, comportarse como un imbécil en mi libro es cuando eres grosero, malo, e insensible. No lo sé. O quizás él sí ha sido un poco imbécil.
—Te he maldecido una o diez veces en mi mente —confieso con una sonrisa triste—. También me confundiste mucho, y... —Vacilo un segundo antes de exponerlo todo—. Dolió cuando te comportaste como un veleta todo el tiempo. Dijiste que no me querías, y entonces siempre estabas allí.
Su expresión se cae.
—Lo sé —susurra—. Y lo siento mucho...
Es interrumpido cuando escuchamos a alguien golpear algo contra algo afuera del apartamento. Frunzo el ceño, confundida, porque aunque nuestras paredes no eran las más gruesas, a menudo no escucho nada de nadie—sin contar las veces que he escuchado a Edward en su ducha.
Después de los golpes le siguen gritos y risas. Es un niño. O más de uno. Sí, y son ruidosos.
—¡Deja de correr, Elizabeth! —grita una mujer—. ¡Y, Mary, vuelve aquí! ¡Por Dios!
—Vaya —murmuro, un poco divertida.
—Oh, no —Edward gruñe de repente a mi lado.
