¡Muchas bendiciones en este Santo Día a cada una! Les deseo mucha Luz y Paz, a ustedes y sus familias. ¡Un abrazo!

Continuamos con la historia…

"UNA VISIÓN DE AMOR"

CAPÍTULO XLIV

"Buenas tardes, tío William", le dijo Anthony, recibiéndolo luego de abrir la puerta principal para él, tras acabar el patriarca de llegar a la Cabaña Andley, momentos atrás, a caballo.

"¡Anthony!", exclamó el patriarca sorprendido de encontrar al joven Brower allí. "¡Pero ¿qué haces tú aquí?!", preguntó. William Albert sacudió su cabeza lentamente sin creer su presencia frente a él en aquel lugar. "¡¿Cómo es que supiste que aquí-!", dijo, pero se interrumpió de pronto a sí mismo en su pregunta al notar la expresión seria de su sobrino y su mirada azul acusadora hacia él, tomando sentido de pronto toda la inesperada escena.

Una similar seriedad se reflejó entonces en el rostro del joven patriarca que, terminando de subir las gradas del lugar, llegó hasta él y mirándole fijamente por solo un momento, pasó frente a él y entró a la cabaña sin dudar, siendo seguido por su sobrino momentos después. La puerta se cerró tras ambos, y afuera del lugar quedaron únicamente los sonidos del campo y la brisa de la tarde que venía desde el lago.

"¡Así que fuiste tú!", dijo el patriarca, volviéndose hacia su sobrino al llegar a la sala de la cabaña, sus manos en su cintura, mirando al rubio menor con reprimenda, como cuando era solo un niño y había sido atrapado en alguna de sus ingeniosas travesuras junto a sus primos. El traje beige de montar del patriarca y sus botas altas negras que usaba en aquel momento, le hacían ver aún más alto de lo que era.

Anthony, casi tan alto como él, lo contemplaba serio, ataviado en traje formal gris claro, con chaleco negro, y zapatos negros de vestir. Sus ojos azul cielo serenos contrastaban con la indignación de los ojos verdes de su tío que lo observaban. En la acogedora y bien decorada sala del primer nivel en que se encontraban, se sentía la tensión entre ambos. La chimenea a espaldas del patriarca estaba apagada, pero el lugar estaba bastante bien ordenado y limpio.

"¡Fuiste tú quien bloqueó mi investigación entonces!", dijo William siendo más específico.

Anthony no dijo nada sin embargo.

"Y asumo que los investigadores que contraté no vendrán hoy como les había ordenado," dijo viendo que solo estaban los dos en la estancia. "Ahora entiendo tu interés en un nuevo equino de la nada. Era solo para desaparecer a uno de los testigos clave de manera muy oportuna, ¿no es así?," le preguntó. "Y me atrevo a anticipar que la foto extraviada en tu casa no fue tan extraviada después de todo.", concluyó.

"Si por bloquear tu investigación, tío, te refieres a que impedí que siguieras haciendo averiguaciones sobre la madre natural de mi hija, a espaldas mías y de mi esposa, en mi casa, entre mi personal, y bajo la consigna de que ninguno de los dos nos enteráramos por ningún motivo. Sí, tío. Fui yo quien bloqueó tu investigación.", dijo el rubio menor con indignación y entereza.

William se amedrentó un poco al escucharlo poner el asunto de esa manera. "Mira, Anthony…", comenzó él, cambiando de actitud.

"No. Mira, tú, tío William", dijo el rubio menor disminuyendo la distancia entre ambos, pero no de manera intrusiva. "Hope es nuestra hija ante la ley y ante Dios ahora.", dijo Anthony. "Sé que es apenas una bebé y que no es mucho el tiempo que hemos pasado con ella, pero tú mejor que nadie debería de saber que la amamos y que haremos lo que sea necesario para que esté bien y a salvo, fuera del alcance de alguien que la pueda lastimar."

"Anthony… si con eso te refieres a Terry-"

"Me refiero a ti, tío.", le dijo Anthony, sorprendiendo al patriarca.

"¡Anthony!", ahora el indignado era el patriarca Andley. "¡No tienes ningún derecho a creer que soy una amenaza para Hope!", reclamó.

"¡¿Y qué es hacer que ella corra el riesgo de quedar en manos de una persona que lo único que conoce en este mundo es buscar su propia conveniencia?", le dijo. "He recordado ciertas cosas recientemente, tío, y ahora recuerdo bien que él acostumbraba ignorar honor, familia y moral para seguir sus propios deseos y caprichos del momento, ignorando todo daño o respeto a terceros. ¿O vas a decirme que la joven Marlowe tuvo el destino que supones tuvo porque a Grandchester ella le importaba mucho? ¡¿Acaso su carta no es suficiente explicación para ti?!"

William guardó silencio ante sus palabras.

"Aún sin recordar a Terruce Grandchester por mi accidente el año pasado, su última visita a Lakewood dejó bien en claro para mí su interés romántico por mi esposa. Por Candy." Le dijo sorprendiéndole que lo supiera también. "Y ahora con esa carta, no queda duda alguna para mí. Esa extraña visita, supuestamente buscándote a ti, no fue sino un intento de su parte de buscar a Candy para quizás proponerle matrimonio. Pero se sorprendió e indignó mucho al saber que ya estaba casada conmigo.", dijo. "Para entonces, por las fechas, sin embargo, ese indignado amigo tuyo seguro ya había embarazado a la joven Marlowe. Y, aún así, venía a buscar a Candy hasta aquí. ¿Para ofrecerle qué?", preguntó molesto. "¿Su respeto y amor fiel a partir de ese día?", preguntó. "Te aseguro que, si Candy hubiese estado libre y ella lo hubiese aceptado entonces, lo último que estaría haciendo Grandchester en este momento sería buscando a la joven Marlowe o peleando por la custodia o derechos sobre Hope", concluyó seguro Anthony.

William exhaló derrotado, reconociendo que era la misma conclusión a la que él había llegado en su despacho aquella mañana.

"¿Vas a seguir escudriñando el pasado de la pobre mujer que perdió su vida trayendo a esta pequeña al mundo, para que termine esa misma pequeña en las mismas manos del hombre que la destruyó?", preguntó finalmente.

"No", dijo William con seriedad. "Pero debes admitir que, si terminara siendo hija suya, legalmente tiene derechos sobre ella."

"Lo sé.", dijo Anthony. "Pero tendría que presentar pruebas ante un tribunal de que lo es para pelear por su custodia. Y su madre ya no está aquí para confirmar su paternidad – como ya te lo había explicado ayer, sin saberlo." Le dijo Anthony molesto por el engaño de su parte para sacarle información.

"Pero está la carta.", replicó William recordándoselo.

Anthony se le quedó viendo sin expresión. "¿Qué carta?", dijo.

William se extrañó. "La que me mencionaste hace un momento. La que la señorita Marlowe le escribió a Terry informándole de su paternidad."

"No sé de qué carta hablas", le dijo.

"Anthony…" se sorprendió el patriarca. "Pero ¿qué dices?" Su sobrino solo lo miraba decidido. "- ¿Será posible que…? -", dijo William suavemente, comprendiéndolo de pronto.

"Sin carta, no hay caso, tío William.", dijo finalmente el joven Brower.

"¿La destruiste?", preguntó.

Anthony no le contestó. William lo había comprendido bien entonces.

"Por eso no me dijiste nada antes, ¿cierto?", reconoció William, "Querías obtener la carta antes", dijo, viendo a su sobrino con otros ojos por primera vez. Ya no como al niño desamparado de su infancia, ni como al joven que siempre protegió desde que su hermana muriera, sino como al hombre enérgico que le miraba ahora con decisión - un esposo y padre de familia responsable y dedicado, dispuesto a defender a los suyos con todas las armas a su disposición -.

"Si la investigación que aún continúa en otras partes arrojara otros resultados – como me dijera George ayer por la noche y el señor Lennox, por su lado, -", dijo Anthony, volviendo a sorprender a su tío, "hablaremos otra vez sobre este tema. Pero mientras tanto, no sé de qué carta hablas.", le dijo.

William lo miró con seriedad, asimilando su estrategia.

Luego de un incómodo silencio…

"Tío, por favor", insistió Anthony. "¿Qué no ves que no tengo opción?", le dijo, bajando un poco la guardia ante él, dejándole ver su preocupación. "¿Qué no ves que no puedo fallarle de esa manera a mi hija?"

"¿Tú preferirías entonces que detenga la investigación por completo, Anthony?", preguntó su tío, considerándolo en verdad.

Anthony lo consideró también.

"No, tío", dijo finalmente, pensando, a su pesar, en el bienestar del inoportuno inglés. "Pero sí te pido que no mortifiques más a Candy en estos momentos, hurgando en la identidad de la madre de Hope aquí en Lakewood. Deja que Matthew nazca, y luego ya veremos."

"Muy bien, Anthony.", suspiró su tío, y acercándose a él apoyó su mano sobre su hombro. "No temas. Yo no soy tu enemigo. El único motivo por el cual no quería que ustedes se enteraran antes, era porque no quería recargarlos a ambos con el peso de una decisión como ésta, si finalmente resultase verdad lo que sospechábamos."

"No entiendo.", dijo Anthony frunciendo el ceño, viéndolo a los ojos.

"Terry es mi amigo, sí, y tú lo sabes. Pero lo conozco, y sé que lo que dices de él también es cierto. No es el modelo de padre ideal, lo sé, pero también, como todos en la vida, podría serlo, si se le diera la oportunidad."

"¡Tío!", protestó Anthony de pronto, al ver para dónde iba la conversación.

"Sin embargo", continuó el rubio mayor, bajando su mano y viéndole fijamente. "…ese no es un riesgo que Charlotte y yo estaríamos dispuestos a correr con nuestra pequeña ahijada", le dijo con una expresión comprensiva.

"Tío William…", se sorprendió el joven Brower. "¿También Charlotte?"

William asintió. "Justo lo conversamos esta mañana con ella. Ella será mi esposa, y consideré que debía saberlo", le dijo.

Anthony asintió. "Cierto."

"Así que conserva la carta, Anthony.", continuó el patriarca. "Y sea cual sea el resultado de la investigación - como amigo -, se lo haré saber a Terry, según lo acordado. Pero independientemente de ello, como tu tío, y ahora padrino de Hope, ten por seguro que yo siempre estaré de su lado.", le dijo el patriarca con una sonrisa.

Anthony sonrió también, "Tío William…" dijo sintiéndose apoyado nuevamente por él. "No sabes lo que esto significa para Candy y para mí", le dijo sintiéndose aliviado.

William asintió. "Lo sé, Anthony. Créeme que lo sé. Dile a Candy que no se preocupe más. La investigación en Lakewood, por lo pronto, terminó."

Anthony asintió complacido, sintiendo el primer destello de luz al final de ese oscuro túnel en el que su pequeña familia, de manera tan inesperada, había caído.

"¿Quieres una taza de té, tío?", le ofreció Anthony como si fuera el anfitrión.

William sonrió, "¡Café!, sobrino ¡Café!", le dijo recordándole su preferencia por el líquido negro, tomándolo del cuello juguetón, como cuando niño, haciéndolo reír. "Vamos, Anthony. Yo los sirvo.", le dijo, y tío y sobrino, ya más relajados se dirigieron a la bien provisionada cocina, conversando durante un par de horas más, tomando varias tazas de café y té, y una caja de galletas Uneeda Biscuit, de su subsidiaria Nabisco, que conservaban allí, aprovechando Anthony durante la conversación para disculparse con él por haber llamado a George con engaños a su casa, y también por, sin querer, hacerse pasar por él con los investigadores, la noche anterior, para poder conseguir la carta.

"Estuviste ocupado, ¿eh, sobrino?", le dijo su tío, a modo de reprimenda al escuchar de sus andanzas. Pero al final, lo que más le sorprendió a William fue la forma en que habían conseguido ¡la famosa foto!

"¡Con qué Candy fue!", exclamó el patriarca sin creerlo, llevando una mano a su cabeza en sorpresa. Por eso no había sospechado nada al no encontrarla después en su saco, pensó. Así que además de la inesperada habilidad de su pecosa para el espionaje, Anthony también le contó de la momentánea alegría que ambos habían compartido al revisar otra vez la ropa de la madre de Hope - que aún conservaban, y que su tío desconocía que tenían -, encontrando un boleto en el forro roto de uno de los sacos.

"¡¿De tren?!", preguntó esperanzado William.

"¡De la feria del pueblo, tío!", le dijo el rubio menor sintiéndose su tío igual de decepcionado que él aquella mañana. "Algo sobre una adivina o no sé qué cosa", le dijo.

"¡Qué lástima!", concordó su tío.

"Sí."

Finalmente, ya más tarde, ambos caballeros se despidieron y se retiraron a sus respectivas residencias al caer la tarde, con la promesa de mantenerse en contacto al respecto de la investigación en general.

Ya de vuelta en su residencia, William Albert, tras dejar su corcel en los establos y pedir que lo desensillaran, caminó hacia la casa principal y, al hacerlo…

"¡Oye! ¡Espérame!", gritó una voz familiar, sorprendiéndole y haciéndole aminorar el paso.

Entonces el patriarca notó la figura de alguien que caminaba desde el Portal de las Rosas hacia él, en medio de la oscuridad de la noche que ya había caído alrededor de la propiedad.

La figura llegó bajo la luz de una de las farolas que iluminaba el camino hacia la casa principal, donde William se encontraba de pie, y la imagen familiar de su amigo se hizo visible, deteniéndose frente a él, con su maleta en mano.

"¡Terry! ¡¿Tú?!", dijo el patriarca sorprendido de verlo allí, consciente de que había dejado la instrucción de decir que estaba de viaje de negocios en el consorcio. "¡¿Cómo supiste que estaba yo aquí?!", le dijo desconcertado.

"¡Hola para ti también, amigo!", alzó la ceja Terry, ofendido. "Yo también me alegro mucho de verte…", dijo irónico el recién llegado, ya no tan seguro de ser bienvenido allí.

Continuará…

¡Gracias por leer!

¡Y gracias por comentar queridas Anguie, Sharick, Guest 1 y Julie-Andley-00!

¡Que pasen un lindo y santo Domingo de Resurrección!

¡Bendiciones!

lemh2001

31 de marzo de 2024

P.D. Se actualizará el jueves 4 de abril.