Solo Un Poco Más - Capítulo Único

Aquella noche había sido lo más bizarra para ambos jóvenes enamorados. Su corazón había sido removido desde lo más profundo debido a unas simples, pero puntuales palabras de André, el heladero.

Marinette creía que su compañero de batallas seguía enamorado de ella como Ladybug, sin embargo por respuesta propia de Chat Noir, resultaba que aquello ya no era un hecho. Por mucho tiempo creyó, muy egoístamente, que él la seguiría amando sin importar nada, pero se equivocó...

Por otro lado... Chat Noir no tenía idea que Marinette alguna vez amó su lado como Adrien Agreste, pero tras la noticia del heladero lo peor le fue confirmado: si es que aquello había sido cierto, entonces ya no tenía oportunidad alguna con su azabache amiga.

Estaban destrozados... Se sentían más apartados de lo que nunca jamás pudieron haber estado, no solo hablando por el hecho de que ahora mismo se encontraban dándose la espalda, arrodillados sobre la arena, con una distancia considerable entre ellos.

Fue Chat Noir quien se atrevió a romper con aquel silencio sepulcral que se había formado entre los dos, no pudiendo evitar preguntar por la veracidad del enamoramiento de la chica por su forma civil.

- ¿Estabas enamorada de Adrien Agreste?-

- Si...- Confesó Marinette, no temiendo a abrirse ante quién consideraba desde hace mucho tiempo atrás como su mejor amigo, aunque él no lo supiera. -...pero solía hacer hasta lo imposible por ese amor y era demasiado pesado de llevar... ¿Y tú, Chat Noir? - Preguntó, no queriendo quedarse con la duda.- ¿Tienes sentimientos por Ladybug?-

- No...- Contestó él, sin temor a mentir.-...era demasiado pesado de llevar, solía hacer hasta lo imposible por ese amor- Repitió, sabiendo que ella sabría a lo que se refería y al mismo tiempo provocando que el corazón de la chica se estremeciera al confirmar que sus últimos intentos habían sido en vano.

- Al menos aún tienes a tus fans - Dijo ella, abatida pero genuinamente queriendo darle ánimos al rubio.

- Tal vez ya no tendría fans si supieran quién se esconde detrás de la máscara - Aquello, Chat Noir no lo había dicho queriendo generalizar, más bien queriendo ocultar en sus palabras el hecho de saber que si ella supiera que él era Adrien Agreste, seguramente no querría estar ahora mismo a su lado.

- No me importa que uses una máscara. - Contestó inmediatamente ella, animándose a levantarse de su lugar para al fin acercarse aunque fuera un poco más a "su gatito", arrodillándose detrás de él.- No importa quién esté debajo...-

- ¿Aún sigues siendo mi fan? -Sorprendido por la sinceridad de su amiga, Chat Noir dió media vuelta para encarar a Marinette, descubriéndola con las mejillas sonrojadas y con una mirada que definitivamente terminó cautivándolo.

- Yo soy... super, super fan...- Dijo la azabache, animándose a acercase todavía más a su amigo, dándole a sus palabras un significado mucho mayor al que pareciera a primera instancia.

- ¿Fan del tipo...?- ¿Qué esperaba Chat Noir que Marinette le respondiera? ¿Por qué él mismo se había encargado de acortar aún más la distancia entre ambos?

Sabía que su enamoramiento por Marinette era real, sabía que incluso había estado ocurriendo desde antes de que pudiera darse cuenta, aunque fuera con un poco de ayuda extra por parte de Kagami y Luka. Moría por encontrar la forma de poder estar junto a ella ¿pero qué podía hacer? Ya había sido rechazado como Adrien Agreste aún sin siquiera haber podido declararse. Aquella oportunidad ahora se encontrada lejana e inalcanzable.

- Fan del tipo que está lista para hacer esto...- Marinette, sin pensarlo mucho, besó una de las mejillas de Chat Noir, esperando que éste no se apartara o pensara que aquello ya había sido demasiado, después de todo... él ya la había rechazado tiempo atrás.

¿Qué oportunidades podría tener con él nuevamente? Sabía que se estaba arriesgando a ser rechazada por segunda vez ¿pero qué tenía por perder? Aquella noche se había sentido tan aliviada de que su pequeña mentira por "proteger su identidad como Ladybug" no hubiese tenido que llegar más allá, y sin embargo...ahora rogaba porque eso no volviese a suceder, aún tenía esperanza...

¿Qué iba a pensar Chat Noir de ella después de este beso que claramente quería transmitirle esos nuevos sentimientos en su corazón? Las personas pueden cambiar de parecer, ella también podría ¿no? es decir... no toda la vida iba a estar enamorada de Adrien Agreste...

Para su "suerte", Chat Noir no se sobresaltó de ninguna manera, no se aparató ni tampoco pareció tacharla silenciosamente.

- Oh... ¿eso?- Chat no podía negar que aquel pequeño beso, que bien podía ser solo de "amigos", le había acelerado el corazón de golpe y al mismo tiempo le había otorgado un pequeño rayo de esperanza. Estaba, de hecho, sorprendido de sí mismo por haber reaccionado de una manera tan tranquila ante tal gesto.

- Si, del tipo que también puede hacer esto...- Marinette besó cariñosamente la nariz del rubio delante de ella. Descubriendo lo bien que se sentía no ser rechazada y que necesitaba cada vez más, de un poco más.

Chat Noir, por su parte, casi se sintió morir de ternura ante las atenciones de aquella chica que por un segundo creyó perdida, sin embargo, se estaba dando cuenta de que quizás...y solo quizás, podría ser amado por aquella que ya había rechazado bajo su identidad heroica... Ojalá en ese entonces no hubiera estado tan cegado por su amor hacia Ladybug... Pero ahora todo lo que importaba era ese preciso momento en el que creía que su amiga de coletas le estaba dando aquella señal que tanto necesitaba, por lo que lo aprovechó y decidió aventurarse un poco más para descubrir si no estaba equivocado.

- ¿Y por qué no... esto? - El rubio héroe se armó de valor e inclinó el rostro para ser él el remitente de un nuevo beso, esta vez, sobre la mejilla de Marinette, quién inmediatamente aumentó el sonrojo en sus mejillas, incitando al muchacho a querer algo más, no pudiendo evitar bajar su mirada hasta aquellos labios que jamás, ni en sus más locos sueños, habría soñado nunca con tener tan cerca de sí.

Para este punto, la razón ya había abandonado a la azabache. No podía pensar si quiera en lo que era correcto o no, en si era prudente o no, o en si simplemente era lógico o no. Para ella, lo único importante era el aquí y el ahora, a lado de esa persona que poco a poco le había robado el corazón y el pensamiento, así como en su rostro, que casi como cámara lenta, se estaba acercando al suyo, atrayéndose como imanes el uno al otro.

El beso que allí aconteció un segundo más tarde, fue lo más liberador para ambos adolescentes. Se sentía correcto, era anhelado y por ningún motivo, ninguno de los dos deseaba ser separado.

Sus labios inexpertos se movían encima de los contrarios, intentando memorizar cada milímetro de piel, su suave textura.

Marinette, dejándose llevar por el remolino de emociones que ocurrían todas al mismo tiempo en mente y corazón, se atrevió a posar lentamente una de sus manos sobre la mejilla de Chat Noir, entreabriendo un poco sus ojos solo para asegurarse de que verdad era él quién recibía y correspondía un beso suyo; Justo en ese momento él también abrió los suyos, sin embargo, desgraciadamente en su caso, lo hizo al darse cuenta, al fin, que lo que hacían no estaba bien, estaba siendo egoísta y desconsiderado... Él era uno de los únicos dos superhéroes de París y no podía poner en riesgo su identidad bajo ningún concepto...

Y a pesar de eso... aquel beso prohibido continuaba. Chat había terminado por acercar más el delicado cuerpo de la azabache hacia el suyo, posando ambas manos a los lados de su cintura, mientras que Marinette había deslizado ya la mano con la que antes mantenía contacto en la mejilla del rubio hasta su cuello, apoyándola en su nuca.

Pareciese que una revolución de mariposas se agolpaban dentro del estómago de la chica, recordando anteriores besos que había tenido junto a su felino amigo; como aquel que ella misma propició durante el ataque de Cupido Negro, intentando solamente lograr salvar a su amigo del oscuro trance en el que se encontraba. Otro que a pesar de no poder recordar debido a Oblivio, era ese que su amiga Alya se había atrevido a fotografiar y que aparentemente fue completamente mutuo, y por último, esos besos que todavía le dolían por lo reales y a la vez tan falsos que habían sido, aquellos provocados por el poder del Júbilo del Miraculous del cerdo, siendo usado por Dark Owl; había sido tan doloroso caer en cuenta del amor que le profesaba a su compañero de una manera tan cruel y a la vez saber que por más que ese fuese su más anhelado deseo, no podía ser cumplido simplemente por el hecho de ser quienes eran... Todos esos besos habían sido bajo su identidad como Ladybug y ahora mismo era seguro que no se encontraba bajo ese manto.

Si Chat Noir le había dicho que ya no amaba a Ladybug, eso quería decir que... ¿ahora la amaba a ella como Marinette?

Aquel beso paró allí. Ambos separaron sus labios, pero no sus rostros, recargando sus frentes mientras seguían manteniendo los ojos cerrados, temerosos al pensar que si los abrían, todo lo que allí había surgido, desaparecería.

- No quiero parar...- Susurró Chat Noir, sintiéndose el anhelo en sus palabras.- No quiero que esto termine.-

- Yo tampoco...- Aceptó Marinette, sabiendo que por mucho que ambos quisieran continuar con aquella locura, la realidad de las cosas era que no era posible. - Pero... ambos sabemos que...-

-...esto no está bien.- Completó él.

- Si...no lo está-

A pesar del dolor en su corazón, tanto Marinette como Chat Noir se sentían en paz al saber que su sentir era mutuo y que ambos sabían que las consecuencias de ese amor podrían ser peligrosas; su único consuelo para su inminente separación.

- Pero... no tiene que terminar aquí...- Dijo ella, sorprendiendo a su compañero al punto de atreverse al fin a abrir los ojos para mirar los suyos, para intentar entender en esos mares a qué se refería.

- ¿Qué dices? ... ¿A qué te refieres? - Preguntó, desconcertado.

- La noche apenas comienza... ¿Por qué no podemos...simplemente... disfrutarla? Si estás de acuerdo, claro...- Sugirió la azabache, rogando internamente que él aceptara.

Ya estaba harta de ser siempre ella quien tuviera que tener la cabeza fría y solo pensar en el bienestar de los demás, por una vez, por una noche, quería dejarse llevar y ser libre, pero por más que quisiera, aquel deseo no solo dependía de ella.

La respuesta tardó unos cuantos segundos en llegar. Segundos en los que el rubio llegó a pensar casi exactamente lo que ella había pensado, solo que en su caso, su hartazgo venía más bien del hecho de tener siempre que acatar órdenes y no poder hacer lo que realmente quería... Y por el momento, por ese preciso instante, eso que tanto quería lo tradujo en un nuevo beso, uno que pretendía ser la respuesta afirmativa a la propuesta de su querida "amiga", uno en el que se entregaba a ella, aunque fuese solo por una noche, como cual sueño del que jamás quisiese despertar.

Si bien, aquel beso le resultó bastante sorpresivo a Marinette, simplemente no pudo más que aceptarlo gustoza al saber lo que significaba; aquella noche debía ser mágica, única e inolvidable, aunque claro estaba que solo por ese momento ya lo tenían cubierto.

POV Marinette::.

Él y yo lo sabíamos, nada de lo que aquí había acontecido hasta el momento estaba bien ¿Pero cómo eso podía importarme ahora que Chat había atrapado mi rostro entre sus manos, profundizando el beso? Esta sensación no es nada parecida a ninguna otra en toda mi vida y definitivamente me había robado los sentidos; es una mezcla entre ternura, adrenalina, ansiedad,...amor. Los roces son suaves y sus labios se sienten tibios, algo húmedos también. Jamás había experimentado un beso más allá de un simple toque que quizás se habría extendido por uno o dos segundos, no, este iba un paso más allá, incluso retando a mis pulmónes por no dejar que se les acabara el aire para así poder seguir más y más. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Acaso importaba? A mi no, si me lo preguntan. Yo bien podría pasar toda la noche besándolo sin parar, si me fuera posible, pero desgraciadamente el cuerpo tiene límites y la falta de aire nos obligó a separarnos... solo un poco, lo suficiente solamente, pues la punta de nuestras narices podían tocarse aún.

Jadeabamos ligeramente en un intento por recuperarnos y juro que me sentí desfallecer cuándo Chat Noir me miró directamente a los ojos y me dedicó tan tierna sonrisa, algo que sinceramente no ayudaba en nada a mi dificultad para respirar.

- Esto es una locura.- Dijo, casi riéndo y sin separarse aún ni un milímetro más de mi. - ¡PERO QUIERO VOLVERME LOCO! - Gritó, alzando los brazos al aire, pero inmediatamente retomó su cercanía conmigo, tomándome ambas manos entre las suyas.

- ¡Shhh! ¡Pueden oirte! - Dije, intentando regañarlo, pero lo dije con una gran sonrisa y sonrojo en mi rostro, por lo que dudo que sonara o se viera como tal.

- ¿Y? Por mi, que todo mundo se entere... Pero si, tienes razón, tampoco me gustaría meterte en problemas por eso - Decía, bajando paulatinamente su tono de voz mientras iba hablando hasta casi hacerlo en un susurro.- Entonces... Marinette... ¿Yo...te gusto? Es decir ¿De verdad? ¿No solo como una fan? -

No pude evitar conmoverme ante pregunta tan inocente, mirándolo a aquellos hermosos ojos esmeralda que había aprendido a amar.

- No solo me gustas, Chat Noir...- Dije, tomándo una de sus manos para llevarla hasta el centro de mi pecho, para que pudiera sentir el acelerado latir de mi corazón... y debo decir, que ver cómo sus mejillas se ponían rojas y sus ojos resplandecientes, me hizo amarlo aún más.

.::POV Adrien::.

Creo que el latir de mi corazón se está sincronizando ahora mismo con el de Marinette. Me siento como en un sueño, flotando y toda la cosa...

Si alguien más supiera de lo que está aconteciendo justo ahora, en la oscuridad de la noche, seguramente se preguntaría cómo es que sucedió. Sería fácil aceptar que Marinette se hubiese enamorado de mi ¿No? y por favor, no confundan mis palabras, lo último que quiero es sonar a un ser arrogante, no; lo digo porque desde hace meses atrás, ella ya se me había confesado como Chat Noir ¿Pero cómo se justificaría que yo, Chat Noir, me hubiese enamorado de una civil? Sobre todo pensando que se supone que no la conozco de mucho, solo de aquellas ocasiones en que ella se ha visto involucrada en ataques de akumas. No podría decir que me enamorado de ella porque de hecho la veo a diario en la escuela, ni porque a lo largo de todo este tiempo he descubierto lo increíble persona que es, pues pondría en riesgo mi identidad, una que ni la misma Marinette debe saber. Espero que no piense que me estoy aprovechando de ella, porque no es mi intensión, lo que siento por ella es real... y sino tengo oportunidad de estar a su lado como Adrien, al menos quiero poder estarlo como Chat Noir... aunque sea solo un poco más.

- ¿Tu... te sientes...igual? - Preguntó ella de pronto, permitiéndome mantener mi mano en donde ella misma la había situado.

Asentí, deslizando aquella mano hasta su cuello y luego nuevamente hasta su mejilla.

- Eres increíble, Marinette... y te agradezco por darme esta oportunidad.- Dije, con toda la sinceridad que pude.

- ¿Yo? ... ¿La simple civil que se ha enamorado de un héroe? Por supuesto que no, soy yo quién debe agradecerte.-

- ¿Simple? Tu lo eres todo, menos simple, Marinette.- Esta vez posé mis dos manos sobre sus hombros, asegurándome de que tuviera su entera atención, pues no iba a permitir bajo ningún concepto que se menospreciara ni un poquito.- Aún recuerdo esa vez en que Nathaniel Kurtzberg fue akumatizado ¡Fuiste sumamente valiente al ir a enfrentarlo prácticamente sola! Es más, creo que si yo no hubiera interferido, tu habrías logrado mucho más que yo... que solo hice que nos atraparan ¡E incluso en ese momento fuiste tu quién nos sacó de ese problema! -

- Si, aja... Soy valiente ¿y eso que? Hay muchas personas valientes.-

- Valiente, desinteresada, muy buena amiga, confidente,... bonita... muy bonita.- Si bien mis anteriores calificativos no le había hecho reaccionar, cuando le dije lo último si que logré alguna reacción en ella; se había vuelto a sonrojar.

- ¿Bo-bonita? ¿De verdad lo crees? -

- Eres hermosa.- Respondí inmediatamente, sin temor a mentir y volvíendo a acerca mi rostro al de ella, sin soltarla aún de los hombros. - y muero por volver a besarte... Princesa.-

- Hace... mucho que no me llamabas así, es... lindo.- Marinette miró mis labios.- ... y... Si quieres hacerlo, yo no te detendré...-

Justo cuando nuestros labios se juntarían en un nuevo beso, un gran estruendo cercano de donde estabamos nos obligó a separanos.

Nuevamente, el deber llama y muy a mi pesar, tuve que ocultar a Marinette para que no resultara herida, no sin antes prometerle que volvería lo más pronto posible por ella y finalmente dándole un rápido beso en la mejilla, salí corriendo a la acción.

.::POV Marinette::.

Es un hecho... Chat Noir ya no siente nada remotamente romántico por Ladybug y de alguna forma me ha confirmado que de verdad me ama como Marinette ¿Cuán irónico puede sonar todo esto?

He venido corriendo a refugiarme al mismo lugar en el que Chat me dejó en cuánto nos separamos después de la batalla contra Glaciator y ahora solo espero a su llegada.

En cuanto la puerta se abrió, sin pensarlo, me lancé a los brazos de Chat Noir, quién muy preocupado me preguntaba si me encontraba bien, posicionándonos fuera de aquel lugar, nuevamente a la luz de la luna.

- Yo estoy bien ¿Tú estás bien? - Pregunté, sin deshacer nuestro abrazo. - Se escucharon explosiones horribles desde aquí, temblaba todo.-

- Recibí un par de golpes, pero no te preocupes, los trajes nos protegen muy bien.- Respondió él; claro era que yo sabía perfectamente que el daño que recibíamos era mínimo y si por alguna razón no era así, entonces mi Miraculous Ladybug podía curarnos, como si nada hubiese pasado.

- Claro, ahora recuerdo... Cuándo usé el Miraculous del Ratón pude darme cuenta de eso. Es un alivio.-

- ¡Es cierto! Ya has sido portadora... Una muy buena y eficiente ¡Salvaste el día aquella vez! Ojalá hubieras podido seguir usando el Miraculous, tienes madera de heroína.- Bien pude detectar el orgullo en la mirada de mi gatito por lo que consecuentemente yo misma me sentí orgullosa de mi misma por aquel día.- ... por no mencionar que me encantaría tenerte a mi lado.-

- Chat Noir...¿Estás coqueteando conmigo?- Pregunté, intentando sonar seria.

- ¿Y si digo que si, ratoncita? - Hizo énfasis en la palabra "ratoncita".-Lo que...bueno, en realidad es obvio.-

- Bueno, entonces creo que esta ratoncita tendrá que besarte.- Dije, jalando levemente del cascabel que colgaba de su cuello, sorprendiéndome a mi misma de lo cómoda que podía llegar a sentirme con él, tanto como para coquetear tan abiertamente sin sentir ningún atisbo de vergüenza; Definitivamente jamás me sentí capaz de eso con Adrien...

- ¿De cuándo acá es el ratón el que acorrala al gato?- Chat aflojó nuestro abrazo solo para reacomodar sus brazos sobre mi cuerpo, esta vez posicionando una de sus manos en mi cintura y la otra en mi nuca, por derriba de mis coletas, acercándo mi rostro al suyo.

Instintivamente mordí mi labio inferior y mis ojos viajaron hasta sus labios, ansiosa por volver a sentirlos sobre los míos.

- ¿Importa? - Pregunté, solo por "seguir" de alguna manera la conversación, pero lo cierto es que era lo que con menos cuidado me tenía. Mis ojos ya casi estaban cerrados, sin embargo volví a abrirlos en cuánto Chat empezó a reir. - ¿Qué es tan gracioso?-

- No ser el aguafiestas, pero creo que es mejor que nos movamos de aquí ¿No crees, Princesa? La noche aún no acaba y es peligroso que alguien nos vea juntos, esto es un lugar bastante público y podría pasar alguien en cualquier momento.-

No voy a negarlo, lo que dijo tiene todo el sentido del mundo ¿Quién lo diría? Esta vez es Chat Noir el que me ha ganado con el sentido común.

- Tienes razón... ¿Pero a dónde podemos ir?- Pregunté, pensando también en algún buen lugar en el que pudieramos mantenernos ocultos, seguros y cómodos.

- La cima de la Torre Effiel es buena opción, siempre cierran el acceso a la cima antes que el resto, así que podemos ir ahí sin que nadie nos moleste. Y no es por presumir, pero Ladybug y yo tenemos permiso de permiso exclusivo de estar allí cuánto queramos - Chat guiñó un ojo e inmediatamente después sacó de detrás de su espalda aquel bastón mágico y mostrándomelo, preguntó...- ¿Me permites?-

- Claro...-

.::POV Adrien::.

Sin esperar más, sujeté a Marinette de la misma manera en que lo hice para cuando la traje conmigo desde su balcón. No tardamos ni 5 minutos en llegar a la Torre Effiel, que para ese momento ya lucía todas sus luces encendidas, mirándose mágica e imponente.

- Ahora si ¿En qué estabamos?-

Definitivamente no me esperaba en lo absoluto que la respuesta fuera tan inmediata y sin palabra de entremedio, pues Marinette simplemente me besó en los labios ¿Y quién era yo para negarselo? Era algo que yo también quería, así que no podía quejarme... definitivamente no podía. Besarla era adictivo, como entrar en un trance en donde perdía por completo la noción del tiempo, en donde nada más importaba y en donde solo existiamos ella y yo.

- No quiero...que esto...acabe...nunca- Decía ella, pausadamente, sin detener nuestro beso, ya con sus brazos alrededor de mi cuello.

- Yo tampoco.- Afirmé, atrapando su rostro entre mis manos, notando que nuestro beso se volvía cada vez más necesitado e intenso, sin embargo me vi obligado a detenerlo al notar que Marinette estaba derramando lágrimas.- Esto que siento es real, Marinette. Mi corazón late por ti de una manera que jamás imaginé llegar a sentir...-

- Y el mío por ti, gatito... Sé que fui yo la de esta idea loca, pero no puedo evitar pensar en lo difícil que será después para mi verte y negarlo todo, hacer como que nada de esto pasó...-

Marinette se separó de mi y caminó hasta el barandal para recargar sus brazos sobre este, observando la inmensidad de París a nuestros pies.

- Lo sé. Yo tampoco sé que será de nosotros después de hoy... No sé cómo haré para evitar el impulso de ir a visitarte a tu balcón solo para poder verte y sentirme completo nuevamente.- Dije, siendo totalmente sincero, no solo con ella, si no conmigo mismo al aceptar abiertamente el amor que le profeso.

- Es demasiado peligroso que alguien nos vea juntos... Hemos sido demasiado egoístas, pero... te juro que por nada en el mundo me voy a arrepentir de este día tan hermoso a tu lado.-

Aquellas palabras hicieron sentir una calidéz inmensa en el corazón al saber que yo pensaba exactamente lo mismo ¿Cómo podría arrepentirme del mejor día de mi vida?

Después de eso hubo un silencio prolongado entre ambos, uno que ni por asomo se sentía incómodo, simplemente era necesario. En ese tiempo me acerqué a su lado, recargándome también en el barandal, hombro con hombro, simplemente observando la belleza de la noche parisina.

Tras unos minutos de relajación, Marinette recargó su cabeza en mi hombro...y de verdad hubiera deseado que alguien hubiera preparado a mi corazón para lo que vendría enseguida...

- ¿Chat?- Dijo ella, para llamar mi atención.

- Dime...- Contesté. Aún manteniendo mi vista hacia la ciudad.

- Yo... te amo...-

Juro que en ese momento mi corazón dió un vuelco dentro de mi pecho, casi me siento flotar...

- Marinette, yo...- Quise hablar y contestarle lo mismo, porque de verdad lo sentía, pero ella no me dejó continuar.

- Yo sé que ya sería demasiado pedir que tu me correspondieras de la misma manera, es decir... una cosa es estar enamorado y otra cosa es amar ¿no? - Ella se aparató un poco de mi y se erguió, sin mirarme.

- Si, lo sé, yo...-

- Yo sé lo que siento por ti, no solo es un capricho, no solo es un enamoramiento pasajero, de verdad te amo y yo solo quería que lo supieras... Es real...-

- Marinette...- Al notar que parecía no querer hacerme caso, yo también me erguí para encararla, haciéndo que girara su cuerpo desde sus hombros, cuidando de no incomodarla.

- ¡No tienes que decirme nada! No puedo exigir que me correspondas, sería tonto ¿no? Apenas si nos conoce...-

La besé, un beso corto, casi robado... Solo para asegurarme que gracias a él podría lograr hacer que me hiciera caso.

- Marinette, yo también te amo...- Dije, mirándola directamente a esos hermosos mares que tiene como ojos.- De lo contrario no habría aceptado pasar esta noche contigo...Pero por favor, no me preguntes cómo es que pasó, no puedo decirtelo. ¿Puedes creerme sin cuestionarlo?-

Mirándome fijamente y sonrojada, Marinette asintió, haciéndome sonreir, sin embargo mi sonrisa desapareció cuando nuevas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.

- ¿Qué pasa, Princesa?- Sin poder evitarlo, la abracé, intentando reconfortarla de lo que sea que estuviera provocando esas lágrimas.

- Rayos... creo que esto lo complica áun más ¿no? Somos como Romeo y Julieta... Un amor imposible, separados al ser de diferentes mundos...-

- Si... - Respondí, también abatido.- Pero... eso solo lo hace aún más romántico ¿No?- Dije, intentando levantar aunque sea un poquito el ánimo.

- Odio que me digan a quién puedo o no amar ¿Sabes?-

- No tienes que hacer caso, tu puedes amar a quién quieras... Y yo también, y he elegido amarte a ti, importándome muy poco si es correcto o no... No voy a dejar de amarte por eso, Princesa. Aunque no podamos estar cerca del otro, ese sentimiento no se desvanecerá y...quizás un día, después de derrotar a Monarc, al fin podamos estar juntos.- De verdad deseaba aquello con anhelo.

Ella sonrió ligeramente, aún con lágrimas en los ojos.

- Atrapenlo pronto...-

- Así será...-

.::Narradora::.

Tras la mutua confesión de sentimientos y deseos, ambos jóvenes enamorados decidieron pasar un rato más juntos a la luz de la luna antes de tener que volver a aquella realidad en la que debían permanecer separados, fingiendo que no se amaban.

Platicaron de trivialidades, rieron ante recuerdos del pasado de peleas contra akumas en las que Marinette se vió involucrada, que no eran pocas; y compartieron ideas de un posible futuro juntos.

- Creo que es momento... Seguramente Alya me ha estado cubriendo con mis padres, pero no te voy a mentir, ella me ha estado mandado mensajes y no le he querido contestar ¡Va a querer materme cuando regrese! -

- Bueno, no queremos provocar la ira de tu amiga... Así que... supongo que es buena idea regresar.-

- ¡No! - Marinette saltó a los brazos del héroe felino, quién en ningún momento le negó el contacto y la abrazó con gusto.- Solo un poco más...¿si? Sé que debemos regresar ya, pero... -

- Está bien, un poco más... No es como que realmente quiera dejarte ir. - Dijo él, besándo la frente de la azabache.

De pronto el anillo del héroe emitió aquel caracteristico sonido que indicaba que se estaba quedando sin energía, por lo que el rubio se alteró, no sabiendo que también la azabache lo hizo.

- Oh oh... creo que... debo recargar. No usé mi Cataclismo, pero llevo transformado un buen rato ya y mi kwami debe estar cansado ¿Me harías el favor de darte la vuelta? -

Marinette enseguida se tensó ante la petición del rubio.

- Espera ¿Te vas a destransformar aquí?- Preguntó la chica, nerviosa.

- No tengo mucha opción. Confío en ti, Marinette... ¿Tu confías en mi?- Ella asintió.- Entonces solo da la vuelta y si quieres cierra los ojos, solo necesito un momento para volver a transformarme.-

- O-ok, está bien.-

Antes de que Marinette diera vuelta sobre su propio eje para quedar de espaldas al héroe, Chat le dió un rápido beso en la mejilla para después pronunciar las palabras que deshicieron su transformación de héroe. Plagg, su kwami, no emitió palabra alguna, tan solo miró a su portador con cierto aire de desaprobación y aceptó el trozo de queso camembert que este le ofrecía. Mientras el ser mágico comía su queso, Adrien aprovechó para abrazar a Marinette por la espalda, provocado inmediatamente un escalofrío en el cuerpo de la azabache ante la sorpresa, haciéndola apretar las ojos para no ver nada que pudiera delatar la identidad del rubio.

- Desearía poder hacer esto cada día, de frente, sin tener que ocultarte la verdad...- Susurró Adrien a su oído, disfrutando del contacto que definitivamente se sentía más íntimo al no tener el traje puesto.

- Algún día pasará...- Dijo Marinette, convenciendose a sí misma de darlo todo como Ladybug para que aquello pudiera suceder al fin. - Podremos estar juntos, sin que nada nos los impida, sin secretos de por medio. - Eso último lo decía también por ella, pero era obvio que el rubio no lo sabía.

Dando nuevamente media vuelta, Marinette quedó de frente al héroe destranformado, aún con los ojos cerrados, alzando ambas manos para poder tocar el rostro de esa persona que le había robado el corazón. Adrien, por su lado, dejó que ella lo tocara, posando suavemente una de sus manos sobre una de las de Marinette, guiándola.

- Será difícil hacer como que nada de ésto pasó ¿Sabes?- Dijo ella, intentando impregnar en sus dedos la suavidad de la piel de su compañero.

- No tenemos que hacer eso, ambos lo recordarémos, solo... que tendrémos que mantenernos alejados. Ok, si será complicado...- Aceptó él.- ...pero... valdrá la pena, lo prometo.-

"O eso espero..." Pensó el rubio, al recordar el momento en que André había afirmado el enamoramiento de Marinette por su parte civíl y a ella negándolo, por lo que todo lo que le quedaba era guardar la esperanza de que cuando llegara el momento, Marinette lo aceptaría aún sabiéndo su verdadera identidad. Lo que él no sabía, es que ella pensaba exactamente lo mismo, solo que quizás su preocupación era mayor al estar consciente de todas las veces en que lo rechazó en el pasado bajo su identidad heroica y no sabía si él sería capaz de perdonarla.

Plagg, el kwami del gato negro, se acercó a su portador para indicarle que ya estaba listo para una nueva transformación, por lo que el rubio asintió, y aún estando cerca de su enamorada azabache, pronunció las palabras mágicas que hicieron iluminar su cuerpo en un destello verde para momentos después volver a su identidad de héroe.

Marinette, por su parte, sonrió, sabiendo que aquella luz verdoza que se colaba por sus párpados cerrados, era la señal que le indicaba que al fin podría abrir sus ojos, y así lo hizo, sin soltar aún el rostro del héroe, mirándole embelesada, convencida de que su amor hacia él era real y que lucharía contra quien fuera necesario para finalmente poder estar a su lado.

- Es hora...- Dijo Chat Noir, tomándo de su espalda aquel bastón mágico, abrazando a Marinette de la misma forma en que lo había hecho cuando la sacó de su balcón.- No quiero que nadie termine odíandome por haberme llevado a su amiga o hija de casa.-

- Je je, gatito tonto... Eso no pasará. - Respondió ella, riéndo, apartando sus manos del rostro del chico para posarlas alrededor de su cuello para así asegurar no caer durante el trayecto, aunque claro estaba que sabía que él jamás la dejaría caer, bajo ningún motivo.

El viaje de regreso a casa fue demasiado corto para el gusto de ambos chicos, incluso Chat Noir deseó que alguna cosa, cualquiera, interrumpiera su camino aunque fuese un poco más, pero no fue así.

Chat aterrizó suavemente en el balcón de la casa / panadería de los Dupain, dejándo que Marinette se separada de él pero tomándo una de sus manos para que no fuera demasiado lejos.

- ¿Hogar dulce hogar? - Dijo él, aún renuente a querer dejarla ir tan pronto.

- Supongo...- Ella rió. - Alya debe estar esperándome justo abajo de nosotros.

- ¡¿Marinette?! -

De pronto, casi de la nada, Alya sacó medio cuerpo por la trampilla que daba al cuarto de su amiga, visiblemente alterada. Obviamente había estado esperandola y en cuánto hubo escuchado el golpe del bastón de Chat Noir en la madera, no dudó ni un segundo en abalanzarse a la trampilla.

Chat, del susto, intento soltar la mano de la azabache, sin embargo Marinette apretó su mano contra la suya para no dejar que eso sucediese, dándole confianza al héroe gatuno, pero también cuestionándose qué es lo que pensaría Alya, le preocupaba que fuera a contar algo en el Ladyblog...

- ¡Alya! Perdón, te explico todo adentro ¿Si? Por ahora...quiero despedirme de Chat Noir... ¿Nos dejas? - Dijo Marinette lo más "normal" posible, sabíendo que Alya entendería, debido a todo lo que ya había platicado con ella sobre Chat Noir.

- Eh... Ok, está bien... Creo... Bueno, voy adentro.- Respondió Alya, casi no creyéndose el ver a su amiga de la mano del héroe, sin embargo decidió que definitivamente lo mejor era que Marinette misma le explicara todo antes de que ella soltara las preguntas como metralleta, por lo que sin más, se metió al cuarto nuevamente y cerrá la trampilla... Aun que mentiría si no aceptara que también quizo agudizar el oído para intentar captar aunque fuese un poco de la plática que sucedía por encima de ella.

- ¿Todo bien? - Preguntó Chat Noir, teniendo en mente su temor con el Ladyblog...

- Alya ya sabía que estoy enamorada de ti... - Confesó la azabache.- Solo tengo que pedirle que no difunda esto y creeme que ella entenderá, no dirá nada... Seguro que eso te preocupa ¿no? - Aseguró, pues conocía a su compañero y sabía por sí misma que información de este tipo no podría salir a la luz.

- Cada vez me sorprende más lo mucho que me entiendes, Princesa.- Dijo Chat, alzando la mano con la que sostenía la de Marinette para poder darle un beso en los nudillos, lográndo sonrojarla un poco.

- Gracias por esta noche tan increíble, Chat...- Dijo ella, aceptando aquel pequeño beso.

- ¿Con todo y akuma?- Preguntó él.

- Con todo y akuma.- Afirmó Marinette, riéndo.

- Voy a extrañarte muchísimo, Princesa.-

Chat Noir abrazó un última vez a su amada azabache, apretándola contra su cuerpo y sintiéndose dichoso al notar como ella le devolvía de la misma forma aquel abrazo.

- Yo igual...- Dijo ella, con lágrimas en los ojos, pero no por tristeza, sino por la alegría que le daba saberse igualmente correspondida.

- Estaré más cerca de lo que crees, velando por ti.- Susurró él, separándose de ella, caminando hacia atrás, hacia el barandal del balcón, tomándo nuevamente su bastón, listo para irse.

Sin embargo, antes de irse, con dos largos pasos volvió a la cercanía del cuerpo de Marinette y la besó una última vez, pues quién sabe cuándo podría volver a hacerlo y definitivamente quería guardar en su memoria y en su corazón esa bella sensasión que le causaba tocar aquellos suaves labios, el cómo se le iba la respiración y se le aceleraba el pulso, pero sobre todo, el cómo sentía que la vida se volvía un poco más hermosa solo con ello.

- Te amo.- Dijo, mirándola directamente a los ojos, después de aquel beso.

- Yo te amo a ti.- Respondió ella, segura de lo que le dictaba el corazón.

Un segundo después, el joven héroe había desaparecido rápidamente de su lado, dándo un gran salto hacia atrás.

- Tan dramático como siempre.- Dijo Marinette para sí misma, con una gran sonrisa en sus labios.

Ahora tocaba regresar a su habitación, en dónde ya sabía que Alya la esperaba para una nueva plática sobre el gato que le había robado el corazón...

¿Valía la pena?

... Definitivamente si.

¡FIN!


Notas de la Autora:

Saludos! Este fanfiction lo empecé a escribir en cuanto se estrenó el capítulo número 9 "Exaltación" de la 5ta Temporada de la serie! Pero tardé DEMASIADO en lograr terminarlo! Espero que les haya gustado ^^Es un OS cortito pero que de verdad quería escribir, pues AMO con todo mi kora el Marichat! :D pues siento yo que es la pareja más improbable del cuadro amoroso, pero al mismo tiempo es la más hermosa de todas. Esta historia fue publicada primero en mi cuenta de Wattpad hace muchos meses atrás, si les interesa seguirme, me encuentran como Bacitakarla ^^

POOOOR CIERTO! Si tienen tiktok, vayan a seguirme! Me pueden encontrar como KarlaHoshi ^^