¿Alguna vez han visto ese vídeo de una chica que explica la razón por la que no usa leggins/pantalones largos para practicar pole dance?
Básicamente en eso estaba pensando cuándo se me ocurrió este fic. Personalmente lo encuentro divertido
Advertencia: No beteado (aún), Angel Dust siendo Angel Dust
El tubo de la discordia
Charlie no está muy segura de como las cosas se descontrolaron tanto para llegar a esa situación. Bueno, no, si sabe cómo terminaron en la situación previa a esta y todo es, en palabras de Vaggie, culpa de Angel Dust, pero si alguien le pregunta no culparía a la araña sino, más bien, a lo increíblemente convincente que puede ser.
Todo empezó porque Charlie había conseguido un acuerdo con el elusivo, y francamente repugnante si se viera obligada a describirlo con precisión, jefe de Angel. La palabra correcta era concesión en lugar de acuerdo, y había surgido de manos de Alastor, como Overlord, en lugar de las suyas, pero peras y manzanas ¿No? La cuestión es que luego de una discusión entre Overlords, de cuyo contenido Charlie no está muy segura de querer enterarse, lograron "convencer" a Valentino de disminuir las horas en el estudio del demonio araña y permitirle hacer otros trabajos que no implicarán vender sus... servicios y, por ende, así disminuir cualquier interacción que sirviera como tentación a recaer en las drogas, permitiéndole a su vez participar más de las actividades del Hotel para su redención; no tiene claro que obtuvo el otro Overlord a cambio aparte de que al menos una semana cada dos meses la araña la dedicará única y exclusivamente al estudio. A Charlie le parecía razonable, en verdad, pero la expresión sombría de Angel fue más que suficiente para hacerle saber que había algo más en juego, pero ni él ni Alastor le habían informado el que, y no tiene el valor para preguntar de nuevo luego de la reacción visceral de la araña y el claro disgusto en el rostro del ciervo la única vez que lo hizo.
Así qué con más tiempo libre en sus manos del que había tenido en casi setenta años, y una semana después de haber hecho dicho acuerdo, Angel había empezado a insistir en que necesitaba un tubo de baile.
—Tu fuiste quién insistió en este acuerdo, cariño —había dicho la araña, cruzado de brazos, irritación escrita en todo su rostro—. Y francamente, hace tiempo que Val no me deja trabajar en el club, voy a sacarle todo el provecho que pueda, pero para ello necesito con que practicar nuevas rutinas.
—No vas a instalar una de esas... cosas en tu habitación —fue la protesta airada de Vaggie—. Ya te dimos suficientes concesiones en cuanto a la decoración de tu espacio.
—¡Exacto! ¿Qué importa una más? —el demonio se giró a mirarla alzando sus brazos principales con exasperación.
—Ya dije que no. Charlie, dile que no.
—Char-Char —la atención del arácnido regresó a ella con tal intensidad que tuvo que retroceder un paso agitando sus manos para disipar la repentina tensión en el ambiente—. Míralo de esta forma, es un buen ejercicio para mantenerme en forma ¡Y! también para distraer la mente de los efectos de la abstinencia —como para demostrar su punto extendió sus cuatro extremidades a sus lados haciendo un gesto a todo su cuerpo, los ligeros temblores en sus dedos y espasmos en sus brazos siendo ignorados por la araña con tal de hacerse entender, pero no por Charlie que no pudo evitar mirarlo con algo de culpa—, podemos establecer un horario que no interfiera con el trabajo ni con tus... actividades de redención o lo que sea.
—No estoy segura Angel —Charlie miraba de su novia, que negaba frenéticamente tras Angel, a la araña, que prácticamente suplicaba con su rostro que accediera a su petición—, no creo que sea una buena idea...
—La otra opción es ir al club a practicar —interrumpió de pronto encogiéndose de hombros cruzándose de brazos, su expresión cambiando a una desinteresada mirando la punta de sus guantes en su mano principal derecha—. Pero me parece que eso va a interferir con tu plan y todo este arreglo será en vano.
—Por Dios —bufó Vaggie, irritada—. Charlie, no puedes...
—¡Ok! ¿Qué tal si llegamos a un punto medio? —la enorme sonrisa que se dibujó en el rostro de la araña debió ser indicativo de que era una mala idea acceder tan fácilmente.
Pero no, Charlie había permitido la instalación de este tubo, tomando la decisión de que efectivamente no podía ser colocado en la habitación de Angel Dust porque implicaría modificarla de forma que iba en contra de su acuerdo de rehabilitación. Así fue como terminaron con un alargado tubo de baile en el centro de un salón que realmente no era utilizado para gran cosa, pero que aún contaba como una sala común que podía ser utilizada por cualquiera de los habitantes si así lo deseaban. Que fuera uno de los pocos salones comunes donde la chimenea era más o menos funcional significaba que más de uno se veía atraído a este en tiempo de ocio después de todo, por ello la regla de que Angel solo podía utilizarlo si estaba desocupado.
Al principio, con el horario que establecieron Charlie y Angel, nadie había tenido el infortunio de interrumpir a la araña durante sus horas de "práctica", pues rara vez coincidía con el tiempo libre de los demás. Por supuesto, las cosas buenas no duraban para siempre y, como si una fuerza del destino estuviera ensañada con arruinarle las cosas a Angel, la primera persona que se adentró al salón en su horario fue nada más y nada menos que Alastor.
En realidad la culpa de ese primer incidente no fue de ninguno. Alastor había estado ausente atendiendo algunos asuntos como Overlord la semana que la araña se la pasó fastidiando a Charlie para que le instalaran su tubo, y los días siguientes a que este empezará a darle uso no había tenido la necesidad de vagar por ninguna otra habitación del hotel aparte de su oficina, el bar o la cocina, por lo que el demonio no se había enterado de la nueva adición. No porque no hubiera podido espiar lo que sucedía allí con sus sombras sino porque sus asuntos eran más importantes que mantener vigilados a los huéspedes, además de que confiaba en que Charlie podría manejar todo por un par de días en su ausencia, ¿No?
Imaginen su sorpresa cuando, al entrar en el salón para disfrutar de un par de horas con un buen libro y una taza de café, se topó con una larga vara metálica que se extendía del suelo al techo, el lugar inundado por una melodía movida que parecía provenir de ningún lado y todos a la vez. Su sonrisa se había congelado en su rostro cuando, al alzar la cabeza para inspeccionar la parte superior de la vara, se encontró a Angel Dust colgado de esta sostenido solo por sus piernas, o más específicamente sus muslos.
—¡Oh! Hola Sonrisas. Lo siento, la sala está ocupada —las palabras de la araña a penas se registraron en su mente, distraído por el horror que reemplazo la sorpresa con rapidez por la vestimenta del otro demonio.
Generalmente, y aunque le irritara la elección de vestimenta de la araña, podía simplemente ignorarlo mientras no se le ocurriera dirigirle la palabra con alguno de sus comentarios subidos de tono. Generalmente, a pesar de que su escote dejaba poco a la imaginación y su elección en faldas cortas estaban hechas para facilitar su trabajo, había algo de "decencia" en lo que usaba dentro del hotel. Esto, lo que llevaba puesto en ese momento, era todo menos decente. Desde su posición en el suelo podía ver que lo único cubriendo sus piernas eran unas medias altas de rayas blancas y rosas, acompañadas de unos pantalones rosa oscuro tan cortos que difícilmente debían ser considerados pantalones y más bien parecían cualquier otra pieza de ropa interior, y su pecho apenas estaba cubierto por una blusa blanca sin mangas. Blusa que, cuando la araña se gira para quedar "sentado" en el palo ayudándose de sus manos para bajar, lo único que logra cubrir es la mitad de su torso dejando a la vista dos líneas rosadas que se deslizan por su pelaje formando una hasta desaparecer en el borde del pantalón y el lugar donde seguramente estaría su ombligo si aún conservará una forma humana.
—... pero de todas formas ya estaba terminando —su atención regresó inmediatamente a la araña cuando sus palabras finales se registraron, no por lo que había dicho sino porque en ese justo instante se inclinó para recoger algo y eso hizo que sus pantalones se encogieran por la tensión hasta...
Sin mediar palabra desapareció entre las sombras antes de que Angel Dust se irguiera, perdiéndose la mirada confundida en el rostro de la araña al verse sólo repentinamente.
El siguiente desafortunado fue Husk, aunque para su suerte no se encontró con Angel mientras terminaba su rutina sino cuando estaba por empezar. Igual que con Alastor el problema fue, aparentemente, la vestimenta de la araña tratándose esta vez de una falda plisada increíblemente corta acompañada de un crostop ajustado por cuyo escote solo escapaba un poco de la pelusa del pecho de Angel y, por supuesto, sus medias altas.
La sorpresa de ver cómo la araña escalaba ágilmente el tubo con solo sus manos principales se convirtió en vergüenza cuando este se inclinó de forma lateral para luego alzar una pierna con la intención de envolverla alrededor de este causando que la falda se deslizara con la gravedad dejando expuesto lo que había debajo. Husk se giró y abandonó el salón con rapidez antes de notar que en realidad nada de la araña quedó expuesto más que un corto pantalón pegado a la falda. En su prisa el gato olvidó por completo que la razón por la que entró al salón fue para darle un mensaje a Angel de parte de Charlie.
Las cosas pudieron ser ignoradas con facilidad de no ser porque los incidentes se repitieron en múltiples ocasiones, Angel Dust nunca notando que cada vez que algún otro habitante del Hotel irrumpía durante su horario terminaban retirándose en diversos grados de incomodidad, horror o disgusto. Sir Pentious, incluso, en una ocasión emitió un grito tan fuerte que le hizo perder la concentración de lo que estaba haciendo y de no ser por sus reflejos se habría caído de boca y eso no hubiera sido agradable en lo absoluto. Por supuesto, cada incidente había sido seguido de una queja reportada directamente a Charlie, quién había intentado desescalar la molestia de los implicados y hablar con Angel a la vez, pero no tuvo oportunidad de hacerle saber a la araña de las quejas por más que lo intentó.
La proverbial gota que derramó el hipotético vaso fue el momento en que la desafortunada de tener un incidente fue Vaggie.
La mujer se había negado a decirle a Charlie que fue exactamente lo que presenció que ameritara su desproporcionada ira, pero se había mantenido firme en que debían realizar una intervención de inmediato o, de plano, deshacerse del tubo y punto. Nadie, por supuesto, se había detenido a pensar en que tal vez, y sólo tal vez, era culpa de ellos mismos, y un poco de Charlie, por no haberse puesto al día con el horario de uso pegado en la puerta del salón.
Así, pues, terminaron ese día todos reunidos en el salón, esperando a Angel para tener una conversación más o menos civilizada. La idea es tener una conversación civilizada, pero por la mirada irritada de Vaggie, la incómoda de Husk y Sir Pentious sumada a la tensa sonrisa de Alastor, Charlie sabe que existe una gran posibilidad de que habrá más gritos de lo que le gustaría. Se supone que está conversación la tendría ella sola con Angel, con calma y amabilidad hasta llegar a un arreglo, pero una vez los demás se enteraron de que finalmente habría una intervención se apuntaron sin siquiera preguntar. Incluso Nifty se había escurrido al salón cuando los vio a todos dirigirse allí, aunque por la falta de quejas por parte de ella en los últimos días, Charlie está segura de que solo está ahí por el drama.
Su atención se dirige a la puerta al oírla abrirse y Angel las atraviesa con su atención puesta en su teléfono y, oh, Charlie puede ver ahora cuál es el problema del que todos se estaban quejando. La araña lleva sus inseparables medias, está vez de un bonito color verde lima en lugar de las usuales rosas, un pantalón negro corto y una blusa de tirantes del mismo tono verde que las medias que apenas cubre su pecho, lo que no es mucho teniendo en cuenta que el escote es tan bajo que deja a la vista gran parte de la pelusa en este. La princesa ha visto antes a Angel con poca ropa, difícilmente alguien que habitara en el infierno no lo ha hecho teniendo en cuenta que su rostro está pegado en cada pequeña superficie disponible en diversos grados de desnudez, pero debe admitir que nunca lo había visto así dentro del hotel; era tan fácil separar al actor que posaba para las cámaras para hacer promoción de sus películas del demonio que se había convertido en su amigo que, a veces, se le olvida que son la misma persona; su vestimenta en ese momento se lo recuerda tan bruscamente que se ve forzada a tomar una respiración profunda para centrarse en la conversación que tiene por delante.
—¡Hey! —la voz sorprendida de Angel la saca de sus pensamientos e ignorando el sonrojo en sus mejillas por haberse quedado mirándolo tanto tiempo alza la vista al rostro de la araña, que los observa ladeando la cabeza. —¿Tenemos actividad grupal hoy? Juraría que es mi turno de usar el salón.
—De hecho, Angel —Charlie junta sus manos sonriendo nerviosamente—, de eso me gustaría hablarte. Verás, en los últimos días ha habido algunos… descontentos con las concesiones que hicimos y…
—El tubo tiene que irse —interviene Vaggie, en vista de que su novia no llegará a ningún lado de seguir así.
—¡Vaggie! —protesta la rubia mirando a su novia con reproche.
—¿Qué? ¡¿Por qué?! —Angel las mira escandalizado, cruzándose de brazos—. Llegamos a un acuerdo, he cumplido mi parte del trato respetando los horarios y asistiendo a las estup… a las actividades de grupo.
—¡Y has hecho bien Angel! Estoy orgullosa de tu compromiso con… —empieza Charlie acercándose unos pasos a él desesperada por amortiguar la pelea que está segura se dará.
—¡Claramente no has cumplido con tu parte! —señala Vaggie bufando—. El punto es que lo usaras para preparar tus rutinas, eso no incluye actuarlas directamente en el hotel con toda tu gloria de puta.
—¿De qué diablos estás hablando? —posa sus manos secundarias en sus caderas conteniendo todo lo posible la ira que empieza a mezclarse con su indignación.
—Nadie dice nada de cómo te vistes porque entendemos que es parte de tu trabajo —continua la mujer acercándose a él señalándolo de pies a cabeza—, pero esto ya es demasiado. Todos estamos de acuerdo en que es inadecuado, incluso para ti.
—Vaggie, no creo que sea la mejor forma de… —Charlie posa su mano en su hombro tratando de detenerla lanzando una mirada a los otros en busca de ayuda.
—Espera, espera, espera —Angel agita su cabeza moviendo sus manos ligeramente en un gesto de ''para''—, ahora si me perdiste cariño, ¿qué tiene que ver mi ropa de práctica con nada?
—Angel —interviene Charlie antes de que su novia pueda decir algo más que saque la situación aún más de control—. Lo que intentaba decir antes de ser interrumpida —asevera mirando a Vaggie para que no vuelva a interrumpirla, antes de suspirar y regresar la vista al demonio—, es que nos gustaría usaras un atuendo más… hm, bueno más…
—Decente —ofrece Husk dándole un trago a su botella de licor.
—Pudorossso —agrega Sir Pentious quién, desde su llegada, había tapado sus ojos con una mano y el ojo en su sombrero con la otra.
—Propio para un huésped de este respetable establecimiento —termina Alastor alargando su sonrisa de forma tensa, la grabación de abucheos reproduciéndose desde su micrófono-bastón.
—Yo creo que es bonito —dice Nifty balanceándose sobre sus talones mirando a Angel con una enorme sonrisa—. Se ve bastante bien, señorita Angel.
Pero la araña no presta atención a las palabras de la ciclope, mirando de Husk a Pentious a Alastor y de nuevo a Husk con la boca abierta, sorprendido de sus palabras. Cierra la boca con fuerza haciendo rechinar sus dientes, frunciendo el ceño pensando en todas las veces que su práctica había sido interrumpida, analizando sus palabras y llegando a la conclusión de que todos los presentes habían asumido que la vestimenta usada para practicar tenía algo que ver con su trabajo usual y no otra cosa.
—¿Todos se han quejado de esto en los últimos días? —pregunta bajando la mirada hacia Charlie, quién se remueve incomoda antes de asentir.
Por un momento se siente indignado de que nadie se haya molestado en preguntarle, o siquiera pedirle personalmente que se cambie. Casi se siente tentado a explicarles que los pantalones cortos o las blusas sin mangas tenían un propósito práctico más que erótico, el recuerdo de haber tenido una discusión similar con algunas chicas recién llegadas al infierno, y al club por trabajo, que nunca en su vida habían tenido que trabajar con un tubo en el escenario. Incluso, razona, se ve muy, muy tentado a recalcar que, mientras él se aseguraba de sólo hacer uso del salón cuando estaba vacío, ninguno de ellos le había brindado la misma cortesía. Sin embargo, las diversas miradas que le lanzan los presentes, en especial la de Vaggie y Alastor, hacen que apriete la mandíbula con fuerza; es claro que no va a importar que les explique el par de puritanos, no entenderían la importancia de un buen agarre ni aunque les pegara en la cara.
Por ello, decide, lo mejor será mostrárselos.
—Bien, si quieren que me cambie, lo haré —alza sus manos superiores en rendición, las inferiores haciéndoles un gesto de que se queden en el lugar y antes de recibir respuesta gira sobre sus talones saliendo del salón.
—Ok —Charlie asiente, confundida, luego de unos segundos—, eso fue mejor de lo que esperábamos, ¿no?
—Esperaba más gritos —admite Vaggie, igual de confundida que su novia.
—Ow, esto no fue nada divertido —se lamenta Nifty empezando a limpiar alrededor del salón como si nada hubiera pasado, saliendo de este luego de unos segundos persiguiendo algunas cucarachas.
—Fue una reunión bastante productiva, princesa —asiente Alastor girando su bastón a punto de desaparecer entre las sombras y dar por terminado el asunto, cuando Angel regresa sobresaltándolos a todos por lo rápido de su ida y vuelta.
Para mayor sorpresa y por primera vez desde que lo conocen, sin contar el día que Alastor se presentó al hotel y les cambio la ropa, por supuesto, Angel lleva puesto un pantalón largo hasta el borde de sus medias, negro y ajustado, aunque no lo suficiente como para escandalizar a su audiencia, acompañado de un suéter de manga larga lo suficientemente largo como para cubrir justo por encima del cinturón del pantalón. Sin mediar palabra y bajo la atenta mirada de los presentes camina hacia el tubo sosteniéndolo con una mano; los mira atentamente durante unos segundos antes de colocar el resto de sus manos alrededor del tubo para empezar a escalar con agilidad, sin utilizar sus piernas lo que, en cualquier otra ocasión, más de uno admitiría es bastante impresionante.
Sus movimientos son ágiles y calculados, subiendo rápidamente casi hasta la cima levantando el resto de su cuerpo como peso muerto y, al llegar a la altura que desea, envuelve sus piernas alrededor del tubo pasando una por debajo de la otra abrazándolo con fuerza con sus muslos. Mirándolos nuevamente desde su nueva posición suelta sus manos inferiores para ponerlas en su cintura, luego suelta una de sus manos principales colocándola dramáticamente sobre su frente y, sin apartar la mirada de su absorto público, finalmente suelta su última mano arqueando su cuerpo lejos del tubo. En un instante, como si de un títere al que le cortan las cuerdas de golpe y sin aviso se tratara, el cuerpo de Angel empieza a deslizarse por el tubo mucho más rápido de lo que subió por este; con horror casi todos los presentes observan como, en un parpadeo, llega hasta el piso con un golpe sordo.
—¡Angel! —Charlie corre hacia él, alarmada, siendo la primera en reaccionar.
—¡¿Qué demonios?! —Vaggie y Husk son los siguientes en acercarse ayudando a la araña a ponerse en pie, quién gruñe bajo al notar como una de sus manos inferiores terminó torcida en un ángulo raro al caer, dándose cuenta de que probablemente fue mala idea ponerlas en su cintura.
—¡Busscaré el botiquín! —grita Sir Pentious desliándose fuera del salón tan rápidamente como le es posible.
—Ok, bien, eso no estaba supuesto a pasar —Angel sostiene su mano con las superiores para examinar la extensión del daño.
—Oh, Angel, ¿estás bien? ¿te duele? —Charlie cubre sus labios con sus manos no muy segura de que debía hacer, ahogando un grito cuando Vaggie golpea uno de los brazos superiores de la araña arrancándole un insulto en italiano por la fuerza del golpe.
—Es hasta ahora lo más estúpido e irresponsable que has hecho —regaña la mujer ignorando sus protestas.
—Y lo más entretenido hasta el momento —añade Alastor, un montón de risas enlatadas reproduciéndose de su micrófono-bastón. —¡Bravo! —agrega aplaudiendo dramáticamente pasando por alto las miradas irritadas de los demás.
—Sí, sí, me alegra haberte alegrado la semana, Sonrisas… y ya se fue —Angel rueda los ojos apretando su mano entre las superiores para luego halarla con fuerza hasta que un pequeño ''pop'' suena en la articulación, el único indicativo de que la acción le dolió es la letanía de maldiciones en italiano que murmura entre dientes.
—Oh por Satán, ¡Angel! —Charlie se mueve frenéticamente de un lado al otro de Angel alargando sus manos para tomar la de la araña y luego apartándolas por temor a lastimarlo y su risa no hace absolutamente nada para calmar sus nervios.
—Espero haya quedado claro porque no puedo usar ropa, ¿cómo la llamaron? ¿decente? —dice mirando a Husk pellizcando suave su brazo con su mano libre ganándose un golpe con la cola del gato—. Son un riesgo para la seguridad del bailarín.
—Ok, pero… —Vaggie frunce el ceño, aún en conflicto con la preocupación por el golpe que se dio la araña y la molestia de que haya llegado tan lejos para probar un punto—, no creo que sea necesario debas usar pantalones tan cortos…
—Tengo que usar los muslos porque no puedo usar las piernas —alarga una señalando las medias—. Y antes de que lo pregunten, no, nunca me las quito —aclara antes de que alguien pueda hacer el estúpido comentario de que lo mejor sería retirarlas—. No es asunto suyo el porqué, y no estoy herido Charlie sólo necesito inmovilizarla por un par de días —palmea su cabeza con una de sus manos principales suspirando con suavidad.
—Bien, creo que… —Charlie respira hondo tratando de calmarse—, creo que lo mejor será concederle a Angel que instale el tubo en su habitación, así nadie lo interrumpirá y no habrá más quejas ¿qué dicen?
Husk y Vaggie aceptan a regañadientes, ignorando las risitas que se escapan de la araña, risas que se convierten en carcajadas cuando Sir Pentious entra nuevamente llevando un botiquín en brazos, pero va tan rápido que su cola se enreda sobre si misma haciéndole tropezar.
Dejando que la serpiente y Charlie venden su mano para inmovilizarla, piensa en que ciertamente pudo simplemente haber usado sus palabras, pero el horror en sus miradas mientras lo veían caer valieron jodidamente la pena. Incluso podía ignorar el brillo sádico en los ojos de Alastor en favor de regodearse de la culpa que cuelga por encima de todos los demás.
Lo único malo es que a Valentino no le iba a gustar en lo absoluto tener que darle un par de día extras libres hasta que su mano vuelva a la normalidad, aunque ciertamente podría hacer su rutina sólo con tres brazos disponibles los términos de su acuerdo con el Demonio de la Radio le impedirían ser demasiado duro con él. Una de las pocas ventajas de la encrucijada en que Charlie lo había metido con su jefe, pero, a su vez, un gran beneficio del que piensa aprovecharse al máximo.
Lidiaría con las consecuencias de su pequeño acto cuando sea el momento para ello. Por ahora va a concentrarse en reinstalar el tubo en su habitación como quiso hacer desde el principio.
