El Tartaro, una hora antes del día del "Festival de las Dos Hermanas".
Ubicado en una de las regiones más hostiles de Equestria. Esta infame prisión mantiene cautivos a los monstruos y criminales más peligrosos de todo el reino. Para cualquier poni, no era difícil imaginar la clase de vida que le esperaría al desafortunado que cayera en ella.
Una vida de encierro claustrofóbico. Acompañado de una soledad que devoraba el alma más rápido que la misma hambre al cuerpo. Un día a día que parecía repetirse eternamente. El prisionero solo podía soñar en despertar algún día de aquella pesadilla.
Si, todo este sufrimiento era de conocimiento común entre los ponis. Pero, en un lugar escondido del Tartaro, otro tipo de sufrimiento estaba desarrollándose.
Balor de Cunabula, miembro de los Caballeros del Orden y portadora del elemento de la Magia. Se encontraba soportando una incómoda e inusual situación.
" ... créeme querida, te imaginaras el escándalo que causo Morron cuando se enteró que Raimi ya me había propuesto matrimonio ese mismo día. Claro que YO no había aceptado su propuesta y tenía que habérselo dicho. Pero verlo con las plumas al rojo vivo, fue todo un DELEITE."
"Vaya que la tienes fácil. Déjame adivinar que sucedió después. ¿Se batieron en un duelo a muerte?"
"Como si tuvieran la cresta para hacerlo. AMBOS SE DESAFIARON EN UNA COMPETENCIA DE CANTO."
Las risas llenaron la habitación.
Esta era una habitación que no debería existir en aquel lugar. Tenía velas aromáticas colgando del techo como candelabros. En las paredes se mostraban hermosos relieves coloridos que se asemejaban a las olas del mar. Tres estanques de agua estaban espaciados irregularmente en el piso con escalones de piedra para facilitar el acceso. Incluso había un tobogán que conducía a la piscina más grande.
Todo el lugar tenía la apariencia de ser una casa de lujo SPA. Y de hecho fue construido con este objetivo.
Morrigan y Ceridwen se encontraban charlando en el estanque más grande. Habían comenzado su baño hacía menos de una hora. Pero para Balor, que se encontraba en el estanque más pequeño, le habían parecido días de charla insulsa. Momentos como este hacían que la Draco Dragon lamentara haber tenido que liberar a sus compañeros. Por supuesto esta era una queja infantil y no podía compartirla con nadie más. Sin embargo, ella realmente deseaba que ese par de aves chismosas terminaran ya su baño y se fueran.
Sumergida hasta la nariz por el agua. Balor esperaría lo necesario para poder continuar con su baño de purificación.
"... bueno al final mi padre termino por rechazar a mis pretendientes. Eso me ahorro tener que hacerlo por mí misma. Aunque siendo honesta me sentí mal por Morron" dijo Morrigan mientras se disponía a tomar uvas de una canasta.
"¿De veras?" respondió inquisitiva Ceridwen que había terminado de pulir las escamas de su cola.
"Mmm ... No"
Mas risas llenaron la habitación. Ceridwen noto como su compañera Draco Dragon hacia burbujas en su estanque.
"Vaya, vaya, parece que el jabón floral realmente no sirve para limpiar el mal carácter. ¿Acaso interrumpimos tu baño de purificación querida amiga?"
"Si, así es" Respondió una malhumorada Balor.
Ambas se miraron confundidas.
"Pensé que realizabas tu baño de purificación en tu propia habitación" Pregunto Morrigan.
"Cierto. Pero hoy tuve la idea de probar el SPA. Después de todo, yo misma fui quien lo creo."
Ceridwen frunció el ceño.
"A ti nunca se te dan ideas tan a la ligera. ¿Sucedió algo?" Ceridwen pregunto seriamente.
"Nada que pueda decirles"
"Si tiene que ver con Danu entonces no tienes que decírnoslo. Ya sabemos que te pidió que nos vigilaras."
"Puff" Balor resoplo. "El solo se preocupa por nosotros. Deberías ser más comprensiva con los sentimientos de nuestro líder querida Morrigan"
Ceridwen se rio del sarcasmo de su amiga.
"Tengo una clara comprensión de lo que siente por nosotros. Sin embargo. ¿Porque lo defiendes?" Pregunto Morrigan.
"¿Eso hago?"
"Si. Como cuando defendiste su ridículo plan de tres años para derrotar a la princesa poni y sus aliados. Tú sabes que bastaría uno de nosotros para acabar con ella en menos de cinco minutos." Había un ligero desprecio y arrogancia en aquellas palabras.
"Ahh querida Morrigan ... te repetiré lo mismo que dije a los otros. No funcionara. Si solo se tratara de la princesa poni y sus amigas, incluso las otras princesas, sería difícil. Pero olvidas al Señor del Caos. Mientras este con ellas no podemos hacer nada que no pueda revertir. En el mejor de los casos, si triunfáramos, ese maldito draconiqus buscaría venganza. Terminaría causando alguna calamidad igual o peor que la ocurrida hace mil años. Danu no se equivoca en tener que esperar los tres años para poder usar nuestros elementos de la armonía y así sellarlo para siempre. Además... ¿Cualquiera de nosotros? Tú no eres MUY UTIL sin tus marionetas."
"Oh, eso crees. Es lamentable tu IGNORANCIA sobre la magia de los Urutaú."
"Se lo suficiente. Como lo inservible que es contra pociones de viejas curanderas."
"TU... necesitas que te enseñe el verdadero poder de mi gente." Dijo Morrigan con ardiente ira, en un momento un aura negra envolvía sus alas y sus ojos se inundaban con una lechosa negrura.
"Bien. Aprender algo nuevo nunca me ha molestado." Dijo Balor desafiante, poniéndose de pie en posición de combate.
El tranquilo SPA se llenó de tensión en un instante.
"BASTA" Ceridwen se interpuso entre ambas con una larga barra de plata que hizo aparecer con su magia. "No debemos pelear entre nosotras. Morrigan, Balor. Pueden parar este desagradable malentendido y disculparse."
Ambas se miraron por un breve momento.
"No es un malentendido." dijo Morrigan.
"Estoy de acuerdo." respondió Balor.
Volvieron a sus posiciones anteriores y continuaron con sus respectivos baños. No había ocurrido ninguna disculpa. Pero aquellas últimas palabras eran lo más cercano a una. Así pasaron unos minutos de silencio, hasta que.
"Lo siento." Dijo Balor con el agua del estanque hasta el cuello.
"Perdona. ¿Qué dijiste?" Pregunto una sorprendida Morrigan.
"Dije que lo siento." Se repitió Balor.
"Yo ... bueno. Lo acepto." Morrigan miro nerviosa a Ceridwen. Esta última parecía más sorprendida que ella.
Ceridwen que había sido testigo de las numerosas discusiones entre sus compañeras. Sabía que esta era la primera vez que Balor se disculpaba con Morrigan.
¿Qué significaba aquel comportamiento? Ceridwen necesitaba confirmar algo.
"Ejem ... Me alegra que ambas se hayan disculpado." dijo Ceridwen en un tono casual. "Por otro lado amiga. Sobre lo que mencionaste hace poco. ¿Realmente no hay ninguna otra forma de quitar del medio a ese señor del caos?"
"Bien... " Balor empezó a reflexionar. "... podríamos tomar toda la magia de los habitantes de este reino y usarla como un catalizador para capturarlo. Otra forma seria buscar algún artefacto mágico que pueda absorber toda su magia caótica. El problema con estos planes es que llaman demasiado la atención o dependen demasiado del factor sorpresa. Así que al final ... solo nos queda el plan de nuestro líder."
Ceridwen asintió. Pero Morrigan parecía poco convencida.
"Solo dices lo que ya sabemos. Pero, qué tal si tuviéramos un artefacto mágico realmente poderoso. Algo como ... una 'Harmony Grace'."
"¿Sabes de eso? ¿Como?" Respondió una sorprendida Balor.
"No soy tan poco ilustrada como imaginas querida" dijo Morrigan mientras se acostaba arrogantemente en una colcha. "Ahora. ¿Responderás mi pregunta?"
"Solo si me dices lo que sabes." Ahora la mirada de Balor era afilada.
Por un momento, Ceridwen pensó que empezarían a pelear de nuevo. Y entonces.
"Como gustes … amiga" Dijo Morrigan dejando caer los hombros. "Las Harmony Graces' son armas mágicas de inmenso poder. Fueron forjadas a partir de la magia del Árbol del Principio con el propósito de derrotar a la oscuridad que buscaba destruir el mundo. Una sola de ellas otorga un inmenso poder a su portador. Un poder capas de someter a las tinieblas y ... al caos. ¿No es así?"
Balor cerró los ojos, parecía meditar las palabras que diría.
"Estas en lo correcto en mucho de lo que has dicho. Pero te equivocaste en un punto. No son armas para derrotar o someter a la oscuridad, menos aún al caos."
"¿No?" Morrigan parecía ahora confundida.
"Son objetos, que existen para preservar la luz de este mundo. Para mantener viva la esperanza." Balor hizo una pausa. "El gran patriarca ... posee uno de estos objetos."
Ceridwen y Morrigan se quedaron inmóviles por un momento.
El Gran Patriarca era el individuo más anciano de todo Cunabula. Se decía que en su juventud formó parte del grupo de líderes tribales que fundaron el reino. A lo largo de los siglos, se convirtió en el maestro y líder de la orden del templo que él mismo creó. Fue solo después de la crisis de la guerra entre razas que renunció al liderazgo del templo en favor del "Primado Principal" y se dedicó exclusivamente a presidir las ceremonias religiosas. De este modo, ganó el título de "Gran Patriarca", con el cual se le conocería hasta el presente.
Sin embargo, el Árbol del Principio era una entidad ancestral que se encontraba en el reino del conocimiento perdido en lugar del mito. El conocimiento de las 'Harmony Graces' era aún peor, muy pocos sabían de su existencia. Esto se debió a la enorme cantidad de tiempo que había pasado desde la última vez que se mencionaron o vieron en el mundo.
En ese caso. ¿Podría ser el gran patriarca poseedor de uno de estos objetos divinos?
"¿Cuantos años tiene el Gran Patriarca?" Ceridwen parecía pensar en voz alta.
Balor sonrió, era una pregunta con una respuesta que le divertía mucho. "Tiene 8000 años, aproximadamente."
Ceridwen y Morrigan abrieron el pico como un par de polluelos hambrientos. Para Balor, fue una rara oportunidad de aprender sobre la cavidad oral de sus compañeros. Por un lado, había creído que el interior de un pájaro Urutau era negro. Sin embargo, era un rosa brillante. Por otro lado, su amiga Quetzalkan parecía mantener sus colores brillantes incluso debajo de la lengua. En su mente, anotó estos detalles. Considerando que había pasado suficiente tiempo, continuó.
"No deben estar tan sorprendidas. Solo es un poco más viejo que nuestro reino."
"¡SOLO UN POCO!" Ceridwen gritó. "CUNABULA TIENE 2700 AÑOS DE HISTORIA Y EL HA VIVIDO CASI TRES VECES ESA CANTIDAD. ¿CÓMO ALGUIEN PUEDE VIVIR TANTO TIEMPO?"
Balor solo se encogió de hombros con indiferencia.
"Entonces es verdad." Morrigan parecía ya haberse calmado. "a vara que siempre porta en los rituales de purificación debe ser uno de estos objetos."
"Si, así es querida Morrigan. Aquella es la Vara de la Justicia, es la primera de las 'Harmony Graces' que fueron forjadas milenios atrás." dijo Balor poniéndose de pie con una mirada penetrante. "Entonces mis buenas amigas, ¿Esta revelación podría quedarse entre nosotras?"
Ceridwen y Morrigan se vieron de reojo. Sin decir una palabra, asintieron.
"Bien, siendo así ... Hay algo más que me gustaría compartirles."
Se oyó un repentino golpe en la puerta principal de la habitación. Un momento después, un mensaje mental llegó a Balor.
Ella de inmediato reconoció al visitante. Su llegada no era oportuna. Pero ... después de reflexionar por unos segundos finalmente decidió abrir la puerta.
Cuatro corceles adultos con ojos llenos de oscuridad entraron cargando unas cajas.
Eran conducidos por un joven poni de aspecto inusual. Tenía un pelaje blanco gris. Su melena era de un rosa claro y estaba interrumpida por un tupido rizo castaño. Debajo de su ondulada cabellera había una mirada severa que contrastaba con los colores que mostraba. Pero nada de eso tenía importancia. Eran sus alas y su cuerno de plata lo que hacía que este poni fuera realmente llamativo.
Se detuvieron a unos pasos de distancia.
"Escudero Badwhiz se presenta. Traigo los 'materiales' que solicitaron Lady Ceridwen y Lady Morrigan. También un mensaje del Señor Feudal para usted Lord Balor." dijo Badwhiz haciendo una reverencia. Inmediatamente los cuatro corceles colocaron las cajas en el suelo y las abrieron para revelar su contenido.
Los 'materiales' eran principalmente artículos de higiene personal entre otros.
Ceridwen y Morrigan miraron molestos a los ponis. Pero antes de que pudieran decir algo. Balor avanzó.
"Vaya, debo imaginar que el señor feudal requiere de mi presencia inmediata en sus aposentos. ¿No es asi?"
"Es tal como dice Lord Balor" Respondió Badwhiz.
"Bien, ya lo escucharon. Es desafortunado, pero tendremos que dejar esta maravillosa conversación para otro momento. Niño tu vendrás conmigo." dijo al momento que un fuego fugaz envolvía su cuerpo y secaba los pliegues de su piel.
"A sus órdenes, mi Lord" Badwhiz respondió con un tono marcial.
"Espera, te marchas así nada más..." Morrigan fue interrumpida por Ceridwen.
"Danu y los otros deben haber terminado de entrenar. Teniendo en cuenta su carácter y como ellos acabaron las veces pasadas. ¿no sería mejor si te acompañáramos?"
Balor suspiro. "Dejémoslo así, terminen su baño y no se preocupen. Solo es un reporte." Al instante Balor se colocó la falda tradicional de su gente y partió seguida por el joven poni.
En la habitación SPA, que ahora estaba en silencio, se podía sentir un aura de inquietud.
"¿Qué crees que nos esté ocultando?" preguntó Morrigan a una pensativa Ceridwen.
"No estoy segura, pero no se trata solo de Danu". Ceridwen conocía a Balor mucho mejor que los demás. En el pasado, ella, Balor y Taranis realizaban casi todas las misiones en el exterior. En el transcurso de esas misiones, habían llegado a congeniar y conocerse más profundamente. A pesar de su sarcástica personalidad, Balor era una hechicera de más alto nivel de todo el reino, muy ingeniosa e impasible en los momentos más difíciles de una batalla. Sin embargo, eso no fue lo que percibió en ella hoy.
Lo que percibió fue duda y miedo.
"Creo que deberíamos realizar el Ayuno de Purificación. ¿Qué opinas?" propuso Ceridwen.
"Por mí está bien. Solo espero que valga la pena", respondió Morrigan, quien ordenó a los corceles que estaban abanicándola que abandonaran la habitación.
Unos momentos después de que se fueran, una luz dorada llenó el recinto.
Balor y Badwhiz avanzaron en línea recta por un amplio pasaje de roca. De vez en cuando, pasaban por alguna puerta o escalera que conducía a niveles inferiores del complejo subterráneo en el que se habían refugiado. La totalidad de la infraestructura había sido construida por los caballeros del orden poco después de haberse liberado de su encierro. Posteriormente, Balor había hecho ampliaciones para almacenar prisioneros y materiales para sus experimentos.
Mientras se perdía en sus pensamientos y recordaba el uso de las habitaciones en su camino, Balor notó el silencio que los rodeaba.
"El sigilo de ese 'niño' está mejorando", pensó Balor sin voltear hacia atrás.
El 'niño' que lo seguía en silencio, a pesar de su inusual aspecto, era en realidad un poni terrestre tan comprometido con su causa que incluso Balor y Morrigan coincidían en llamarlo ocasionalmente "Mini Danu".
Repentinamente, Balor preguntó: "Dime, niño, ¿cómo van los 'señuelos'?"
"No hay cambios relevantes desde mi último reporte", respondió Badwhiz. "Hoy al atardecer hubo una rotación de soldados de Equestria que se retrasó 15 minutos y 20 segundos, pero nada más relevante sucedió."
Balor estaba intrigada. No estaba segura de qué era más sorprendente: el hecho de que la princesa poni aún no se había dado cuenta de las copias falsas que ocupaban las celdas donde deberían estar ellos prisioneros o que, entre todos los ponis de aquel reino, existiera alguien tan fanático como Badwhiz.
El draco dragon ladeo la cabeza. Mejor era no pesar demasiado en ello. Había otros temas más importantes en que pensar, como: "¿Qué te parecen las mejoras en la armadura?"
"Es asombroso Lord Balor" Los ojos del poni brillaron de emoción. "Ahora es realmente ligera, ya no me agota cuando la uso y tiene una respuesta inmediata a mis movimientos." Badwhiz estiro un poco las alas metálicas en su espalda. El movimiento se vio tan natural que daba la impresión de ser unas auténticas alas de Pegaso. Era evidente el control que Badwhiz tenía en ellas.
"Bien, bien ... pero ¿Que ahí sobre la magia?"
"Bueno ... estado practicando los hechizos que me entrego." Badwhiz tartamudeo un poco. "Hasta ahora he logrado levitar objetos y realizar hechizos de curación. Todavía no llego a dominar los hechizos de defensa y ataque ... son difíciles ... ¡Pero estoy seguro que en unos meses más tendré la capacidad de realizarlos!" Badwhiz exclamo lleno de confianza.
Balor ocultó su emoción tras esta última declaración.
La armadura Alicornio que había creado con sus compañeros resultó ser más sorprendente de lo que había imaginado. Originalmente, se le había dado a Badwhiz como recompensa por su lealtad. Su verdadero propósito, sin embargo, era vigilarlo. En ese momento, la armadura no tenía ningún componente mágico; era simplemente una armadura. Fue Taranis quien sugirió que Badwhiz sería más útil si tuviera la capacidad de volar o hacer otra cosa. Después de una breve discusión entre todos y el desdeñoso acuerdo de Danu, se aceptó darle otros accesorios, como las alas y el cuerno.
El mismo Balor, sin embargo, sugirió que no crearan accesorios encantados. En su lugar, deberían crear artefactos que aprovecharan la magia del poni terrestre. Todo esto era parte de un experimento de baja prioridad que aún no había realizado. Balor no creía que pudiera funcionar. Sus estudios sobre la magia de los ponis demostraron que la magia de los ponis terrestres no era compatible con la magia de otras razas de ponis.
No obstante, la realidad era otra.
Badwhiz no solo había aprendido a volar después de un curso intensivo con Taranis, sino que también había comenzado a aprender magia. Por supuesto, estas habilidades adquiridas no eran comparables a las de un verdadero Pegaso o Unicornio. Aun así, era notable que hubiera logrado hacerlo en tan poco tiempo.
¿Por qué funcionaba la magia de poni terrestre en aquella armadura? ¿Eran los materiales que había usado los responsables? ¿Badwhiz era especial o todos los ponis terrestres tenían esa cualidad? ¿Cualquier poni podía adquirir una cualidad de otra raza? ¿Las princesas poni sabían de esto y lo estaban ocultando? ¿Era posible que Dana también tuviera esa cualidad?
El pensamiento de Balor se llenó de todas las preguntas que habían surgido a partir de su inesperadamente exitoso experimento.
"¿Lord Balor? ¿Se encuentra bien?" El joven poni se encontraba mirándolo.
"No, no es nada chico" Balor salió torpemente de sus pensamientos. "¿Ocurrió algo?"
"Bueno sí. Ya llegamos Lord Balor." Le respondió el confundido poni.
Ante ellos se erigía una majestuosa puerta doble de piedra. En la superficie de la misma, relucía grabado en plata el escudo distintivo de Cunabula. No se percibía rastro alguno de cerrojo, candado ni picaporte que permitiera franquearla. Era evidente que se trataba de una puerta mágica, solo al alcance de aquellos que pertenecieran al selecto grupo de caballeros del orden.
Balor suspiro internamente.
Todo el día se había estado preparando mentalmente para este momento. Solo necesitaba que Danu la escuchara. Solo un poco y entonces podría decirle sobre ...
"Escudero Badwhiz, sé que ya lo sabes, pero te lo vuelvo a recordar. Abstente de hablar. Solo sigue las instrucciones que te dé. Procura no dirigirte al señor feudal a menos que te lo ordene. ¿Comprendes?"
"Si Lord Balor" Badwhiz respondió con total seriedad.
"Bien. Sigamos" Balor se dijo a si misma esto último para aumentar su confianza. Levanto su garra derecha y lanzo el hechizo que abría la puerta.
Las puertas crujieron como huesos rotos mientras se abrían. De ella emanaban vapores mesclados con un aroma sulfúrico y metálico.
La habitación que se mostraba ante ellos se asemejaba al estómago de una bestia.
Las puertas terminaron de abrirse y Balor ingreso seguido del leal Badwhiz.
La amplia habitación abovedada a la que habían accedido rivalizaba en tamaño con un establo, y en su centro se encontraba una pequeña catarata que formaba una laguna. El techo estaba formado por estalagmitas que emanaban un brillo geo-luminiscente de color ámbar fosforescente, inundando toda la estancia con una luz mágica. En cambio, el suelo era completamente liso y había sido creado con hechizos para brindar comodidad a los huéspedes. Únicamente la laguna en el centro rompía el opresivo brillo de la habitación, ya que su propia luminiscencia blanca brillaba en el fondo del agua, creando la impresión de una fuente llena de luz.
Balor estudio rápidamente el lugar. En aquella pesada atmosfera, había dos cuerpos en sus extremos de la habitación. Y alguien más que parecía estar observando el lago.
Ya sabía de quienes se trataba. Avanzo hasta cierta distancia del lago y se detuvo.
"Saludos señor feudal, Balor su sirviente se presenta en compañía del escudero Badwhiz."
Danu no respondió. Si, era Danu. Su melena desordenada y heridas en su cuerpo eran la viva imagen del actual estado de su espíritu. Contrastaban mucho con la imagen orgullosa que mostraba antes de partir de Cunabula. La derrota ante la princesa poni lo había afectado más de lo que sus compañeros imaginaban. Tanto así, que había desarrollado un odio hacia la princesa y en lo ponis en general.
Balor entendía bien esta última parte. Ordenó mentalmente a Badwhiz que tomara los cuerpos de Taranis y Mannah, y que los llevara a la enfermería para curar sus heridas.
Badwhiz obedeció, y con la magia de su cuerno y un inmenso esfuerzo, partió de la habitación llevándose los maltrechos cuerpos de ambos caballeros consigo.
Las puertas se cerraron y Balor sintió más ligero el ambiente.
"Le estas dando demasiadas libertades a ese poni."
"Así es jefe, pero es el método más efectivo para fortalecer su lealtad en nosotros." Balor le respondió Danu en un tono más informal. "Después de todo, será un importante agente que mantendrá a Equestria bajo nuestro control en el futuro."
"Su importancia la decidiré yo. Por otro lado. ¿Qué están haciendo las otras dos?"
"Morrigan y Ceridwen están disfrutando de un purificador baño mientras hablan de su noble persona." Balor no oculto su sarcasmo en su voz.
Danu chasqueo la lengua.
"Crees que vayan a traicionarme."
"Es poco probable. Ya casi llega el día de nuestra revancha. Todos ya estamos preparados para ese momento."
"¿Todos? ¿Quieres decir que ya tienes el hechizo necesario que destruirá a la princesa y sus aliados?" Danu se dirigió a Balor de soslayo.
"Si, así es." Respondió Balor inclinándose un poco con una pequeña sonrisa.
Danu también sonrió, pero era una sonrisa perversa. Su mirada parecía perdida en algún lugar oscuro de la habitación.
Balor percibió aquel cambio en su estado de ánimo. Era peligroso. Pero esta era su mejor oportunidad.
"Mi señor feudal. Me gustaría insistir en la propuesta que hice anteriormente. Actuar mañana mismo nos daría la oportunidad de ..."
"¡BASTA! Acaso mis ordenes no fueron claras para ti. ¡NO ATACAREMOS EN UN DÍA SAGRADO!" El arrebato de ira se sintió en toda la habitación. Danu ahora estaba de pie en frente de ella. Casi parecía que la atacaría de inmediato.
"¡PERO! SEÑOR FEUDAL ..." Balor lo miro directamente.
"¡ES SUFICIENTE BALOR! ¿ACASO TU TAMBIEN PIENSAS RENUNCIAR A TUS PRINCIPIOS?" Rugió Danu.
Balor no le respondió inmediatamente. Pero antes que Danu continuara se inclinó.
"Le ofrezco mi más sincera disculpa mi señor feudal, me excedí, no debí insistir en mi egoísta propuesta." Balor le respondió con un ligero temblor en sus alas y cola.
Danu la observo largamente como si estudiara la sinceridad de sus palabras. Y finalmente dijo:
"Acepto tu disculpa. De los cinco, tú tienes la mayor comprensión de nuestra delicada situación. Pero no por ello pretendas que tu entendimiento está por encima del mío. ¿Está claro?" Danu relajo su postura, pero la violencia aún se sentía en sus palabras.
"Se lo agradezco señor feudal" una arrepentida Balor le respondió sin levantar la cabeza.
"Mph" Danu resoplo. Le dio la espalda e ingreso al lago lentamente. Vapores inundaron la habitación mientras el cuerpo del 'leoponi' se sumergía en el agua.
Tras unos minutos, los vapores se disiparon y con ellos se desvaneció la tensión que había inundado la habitación. El único sonido que se percibía era el del murmullo del agua cayendo de la pequeña catarata en el centro del lago.
De repente, Danu emergió debajo de la catarata y se dirigió nuevamente a Balor.
"Ahora dime. ¿Como esta Cunabula?"
El reloj casi marcaba la medianoche. Recostada en un cómodo sofá muy esponjoso, Balor recordaba los sucesos del día en una habitación iluminada por la tenue luz de las velas.
Temprano en la mañana, había recibido una carta de uno de sus sirvientes en Cunabula informándole de la llegada inesperada del emisario de Medianoche al reino.
Por la tarde, había recibido un informe que confirmaba la asistencia a la celebración de mañana de todos los portadores de los elementos de la armonía de las naciones aliadas a Equestria, algo que no había ocurrido desde la derrota de su equipo.
Durante la noche, se había disculpado con Morrigan por primera vez en su vida.
Finalmente, había cometido traición al no informarle a Danu sobre lo ocurrido en Cunabula.
Detuvo su pensamiento e hizo la pregunta. ¿Qué ocurrirá después?
Una tras otra, las ideas surgieron y desaparecieron de su mente. Posibles escenarios, decisiones y consecuencias. Una tras otro hasta llegar a un inexorable y único fin.
Balor contempló la última imagen mental resultante. Dio un golpe tan fuerte al sofá que hizo que se rompiera parte de su espuma.
Era la misma que las anteriores. Apretó sus garras y chasqueó la lengua. La imagen se esfumó.
Era el peor resultado posible y pronto viviría para verlo.
Balor nunca se había esforzado al cien por ciento en sus misiones. Siempre había encontrado una solución ingeniosa o práctica con la cual obtenía el éxito. Sin embargo, desde la derrota contra los ponis, un sentimiento de inquietud y peligro había empezado a crecer en su mente. ¿Cómo resolver un problema irresoluble? Balor ahora enfrentaba ese terrible escenario.
Se levantó y empezó a flotar en el aire tomando una postura de meditación.
Nuevamente, limpió su mente y dejó ir sus temores. Pero esta vez, se concentró en su familia, en su hogar y en sus conocidos.
Pronto se manifestó la imagen de sus hermanas Bala y Bila quemando uno de sus libros de estudio. Eran más jóvenes que ella y gozaban de la predilección de sus padres. A diferencia de ella, no tenían aptitud para la magia, así que se dedicaron únicamente al canto y el baile. Ahora eran realmente populares a pesar de su juventud. Aunque los draco dragones no eran dragones realmente. Si ellas se cuidaban adecuadamente, tendrían una larga vida de éxito de unos 200 años como mucho.
Balor sonrió al contemplar a sus hermanas, pero de repente la visión se oscureció por un terrible pensamiento: ¿sobrevivirían lo suficiente para presenciar la guerra que se avecinaba en el futuro?
Abrió los ojos y recordó con molestia las palabras de la princesa poni que le había dicho a Ceridwen después de su derrota. "¡Hay cosas más importantes que el hogar!", le había aleccionado con osadía.
Balor descendió de pie, mostrando gran determinación en su mirada. "No permitiré que ese futuro ocurra, ¡no lo permitiré, aunque me cueste mi propia vida!", exclamó con voz firme. Había tomado una decisión y no había vuelta atrás. Ya no importaba el plan de Danu ni la misión que se le había encomendado; ahora todo se resumía en asegurar el futuro del país y, por ende, de todos aquellos a los que amaba.
"Primero tenemos que reunir a todos. Tal vez no se tomen bien la verdad, pero es el camino a seguir", se dijo a sí misma.
Balor salió de su habitación y envió un mensaje a Badwhiz.
