Liam se despertó de golpe, últimamente tenia pesadillas que le quitaban el sueño, se aferró a sus piernas intentando controlarse, odiaba esos sueños, lo único que podía ver era a su familia siendo masacrada por él, a pesar de que no era real, tenía la fuerza suficiente para ponerlo a llorar, porque sentía que en algún momento podría transformarse en una realidad, le desesperaba no tener el control total sobre su condición, había hecho un gran avance pero con lo ocurrido durante la superluna se sentía menos confiado y eso le preocupaba mucho.
Esa mañana se sentía peor que otros días, sobre todo porque era un día bastante malo, el funeral de Hayden se realizaría durante la tarde y el muchacho no podía procesar muy bien ese hecho, la chica ya no estaba, nadie había podido salvarla, ni siquiera él quien prometió que lograría hacerlo.
Y ahora tenía que lidiar con la imagen de su recuerdo, si bien, su relación con la muchacha fue un tanto caótica, a pesar de fingir que se repelían mutuamente, la realidad es que tenía sentimientos encontrados hacia ella, pasaron de trabajar en equipo en algunas peleas a ser una especie de compañeros y posteriormente tuvieron algunas citas, esperaba dar el siguiente paso, hasta que la chica empeoró y nadie pudo salvarla.
Scott le había dicho que eran héroes, pero, ¿cómo podía considerarse un héroe si no logró salvar a Hayden?, a pesar de lo difícil de su situación, con toda su fuerza de voluntad se levantó de la cama con la intención de alistarse para ir a clases, porque a veces la vida es así.
No podía negar que estaba realmente preocupado por el tema de la mordida, después de las advertencias del veterinario, no podía pensar en otra cosa que no fuese aquella imagen monstruosa, ¿en eso iba a convertirse? ¿Cuánto tardaría en pasar aquello?, la cosa más difícil de soportar era la incertidumbre.
La situación no mejoró en el instituto, podía escuchar entre murmullos como la gente utilizaba la muerte de Hayden como el chisme del día, su sangre parecía hervir ante algunos comentarios despectivos a quién ya no estaba entre los vivos, Liam sabía que nadie la conocía del todo, no como él, apretó los puños sintiendo sus garras clavándose en su piel, era la clase de dolor que lo mantenía consciente, pero, por alguna razón no le estaba funcionando, en cualquier momento sentía que perdería el control.
El aroma de la sangre no pasó desapercibido para Scott, se apresuró a llevarse a Liam a cualquier lugar donde nadie pudiera verlo, a pesar de encontrarse realmente molesto con él, no podía permitir que el chico perdiese el control, afortunadamente el vestidor de hombres estaba completamente vacío.
—Liam, concéntrate — le ordenó Scott — ¡Liam!
—Aléjate — gruñó Liam observando a Scott — ¡aléjate!
En su cabeza no podía dejar de recordar el desprecio de Scott cuando intentó disculparse con él, realmente estaba odiando a Scott en ese momento, porque Liam nunca pidió ser mordido, él nunca quiso esa vida tan horrenda, el causante de todos sus problemas estaba frente a él, intentando controlarlo con sus ojos de alfa.
—No eres mi alfa — gruñó Liam con fuerza al ver los ojos de Scott — ¡No soy tu beta!
—¡Liam tienes que controlarte! — gruñó Scott sintiendo como la fuerza de Liam comenzaba a hacerlo retroceder.
—¡No eres mi alfa! — rugió el muchacho lanzando a Scott contra los casilleros — ¡todo esto es tu culpa!
Scott intentó ponerse de pie, pero Liam se lo impidió, a pesar de que Liam no estaba bajo la influencia de la luna llena, su fuerza era la suficiente para someter a Scott, quizás el alfa estaba tratando de contenerse para no lastimar al muchacho, sin embargo, ese era el principal problema de Scott, esperar siempre por lo mejor de las personas.
—Te odio por lo que me hiciste — dijo Liam mostrando sus colmillos — yo no pedí ser este monstruo.
—No eres un monstruo — respondió una voz suave — no lo eres.
Stiles estaba ahí, observando la escena, intentando no flaquear al ver a Scott luchando por respirar ante el fuerte agarre de Liam en su cuello, desde que llegó al instituto, tenía esa extraña sensación en su interior, le resultaba bastante difícil de ignorar, lo que sea que estaba experimentando lo estaba guiando a algún lado en particular, hasta que llegó al vestidor del equipo de Lacrosse y se encontró con aquella escena.
—Esto es su culpa — dijo Liam sin voltear a verlo — cada noche tengo la misma pesadilla, aquella donde le quito la vida a mis padres, me convertiste en una bestia.
—Liam, sabes que Scott no tuvo opción — respondió Stiles acercándose con lentitud a él — de otra forma habrías muerto.
—Yo pude aceptar el hecho de que me arruinó la vida, pero él no puede hacer de lado lo que sucedió en la biblioteca, ¿Cuándo has sido un alfa para mí?, ¿Cuándo me enseñaste algo?
—Hey, tranquilo Liam — susurró Stiles tomándolo del hombro — tienes que controlarte.
—Le hice una cosa horrible a Stiles — respondió Liam soltando a Scott — le prometí que nunca iba a hacerle daño y lo mordí — el muchacho observó a Stiles — pude matarlo.
—Pero aquí estoy — respondió Stiles sujetándolo de ambos brazos — sigo aquí.
Sin dudarlo dos veces Stiles lo abrazó con todas sus fuerzas, poco le importaba el hecho de que Liam estuviera perdiendo el control, habían tenido esa discusión varias veces en el pasado, conocía muy bien los sentimientos del rubio con respecto a ser un lobo, a pesar de que tenía miedo de salir lastimado, le preocupaba más el estado de Liam.
Poco a poco el rubio comenzó a recuperar la cordura, sus músculos se relajaron y sus garras y colmillos comenzaron a retraerse hasta desaparecer, estaba profundamente herido, con un nudo en la garganta amenazando con romperse, lo único que le impedía volver a perderse era tener a Stiles sujetándolo con fuerza, se sentía protegido a su lado, más de lo que alguna vez se sintió teniendo a Scott como su alfa.
—Perdóname — sollozó el muchacho — nunca quise hacerte daño.
—Ya pasó — dijo Stiles acariciando su cabello — todo está bien, cachorro — le susurró Stiles sintiendo una extraña sensación de alegría al llamarlo de esa forma.
Scott parecía estar alucinando, no entendía porque había un extraño resplandor emanando de la camiseta de Liam y un pequeño brillo proveniente del cuello de Stiles, se puso de pie y pudo observar mejor aquel extraño símbolo brillando en el cuello de Stiles.
—¿Te encuentras mejor? — le susurró Stiles levantando su rostro — todo está bien — le dio una leve sonrisa y le limpió las lágrimas.
—¿Qué es eso? — preguntó Scott señalando al símbolo en su cuello.
A pesar de que Stiles hizo su mejor esfuerzo para ocultar la cicatriz, de alguna manera se había vuelto visible, su piel seguía brillando, pero de forma tan sutil que poco a poco volvió a su tono normal.
—Creo que ya es demasiado tarde — dijo Stiles con vergüenza — realmente no quería que lo supieras, pero ya es inútil, esto, es resultado de la mordida.
—¿Te mordió? — preguntó Scott furioso — ¿atacaste a mi mejor amigo?
—Hey, guarda esas cosas — respondió Stiles al ver el aspecto amenazante de Scott.
—Liam te lastimó — acusó el alfa — ¿se supone qué debo quedarme de brazos cruzados?
—No lo hizo a propósito — defendió Stiles.
—Pudo matarte — dijo Scott entre gruñidos.
—Pudo, pero eso no sucedió — Stiles se colocó entre Scott y Liam — déjalo ir Scott.
—¿Y por qué ese símbolo? — señaló al cuello de Stiles — una mordida no se ve así.
—Deaton dijo que Liam y yo seremos como una especie de compañeros, para siempre — acarició la zona de su cuello — esto simboliza ese vínculo.
—¿Qué? — preguntó el lobo sin entenderlo.
—Cuando Liam me mordió durante la superluna, ocurrió un suceso extraño, Deaton dice que nuestras almas se vincularon para siempre… No puede revertirse.
…
Scott no entendió la explicación de Stiles a pesar de que el muchacho hizo su mejor esfuerzo para dejárselo claro, al menos de la forma que él lo veía, pero la rabia de Scott era más fuerte que su capacidad de razonamiento, aquello no tenía sentido para Scott, pero esa ya no era importante, porque Liam y Stiles estaban unidos de forma eterna.
El muchacho buscó en su armario por su mejor traje formal, realmente no se sentía cómodo con la idea de ir a un funeral, no desde la muerte de su madre, pero tenía que estar ahí para dar un poco de apoyo a la hermana de Hayden, después de todo la conocía un poco, se observó en el espejo, admitía que le gustaba como se veía, no se había arreglado de esa forma desde aquel baile donde tuvo la oportunidad de bailar con Lydia, aunque esta vez no iba a bailar, ni a reír, ni a tener ningún tipo de sentimiento alegre.
El lugar que escogieron para el funeral era bastante bonito, un salón agradable con algunos detalles florales, realmente había asistido poca gente, la hermana de Hayden, los miembros del departamento de policía, Allison y Chris, Scott y en un pequeño rincón alejado de la vista de los demás, estaba Liam.
Tenía una extraña sensación atorada en el pecho, igual que en el pasado, cuando ocurrió el funeral de su madre, pero está vez estaba seguro que esos sentimientos no le pertenecían, podía sentir el nudo en su garganta, completamente tensado de ambos extremos, como si en algún momento fuese a romperse.
Las cosas no mejoraron en el cementerio, fue difícil para Stiles observar a la hermana de Hayden llorando desconsoladamente, entendía muy bien como se sentía, en parte no podía dejar de pensar en que su muerte se pudo haber evitado si tan solo Scott la hubiese mordido, pero su amigo se consideraba demasiado bueno para hacer eso, después de todo, Scott no desea ser la misma clase de persona que Peter Hale.
Se acercó a Liam, el muchacho estaba algo lejos de la gente, observando como daban los últimos momentos de despedida, se preguntaba porque lo hacía, quizá Liam deseaba estar solo, pero algo en su interior le daba a entender que el muchacho rubio lo necesitaba más que nunca.
—Deberías decirle adiós — le susurró Stiles — antes de que sea tarde.
—No puedo hacerlo, ella murió por mi culpa — respondió Liam en voz baja.
—No es cierto, intentaste salvarla… Eso es más de lo que cualquiera pudo hacer — Stiles no dudó en poner una mano en su hombro — hiciste lo que pudiste.
—No hice nada — se quejó el muchacho — no es justo.
—La vida no siempre es justa Liam — dijo Stiles intentando reconfórtalo — debes entender que no se puede evitar la muerte.
—Hayden no merecía morir — gruñó el muchacho — si tan solo Scott hubiese escuchado.
—No hay garantías con la mordida — Stiles observó al muchacho — puede matarte o puede convertirte, en la mayoría de los casos siempre es lo primero… Morderla quizás la habría matado.
—Hayden era fuerte, hubiese sobrevivido.
Stiles observó al muchacho, sus ojos estaban comenzando a brillar y sus garras de poco a poco se hacían presentes, estaba sucediendo de nuevo, el beta estaba comenzando a perder el control sobre sí mismo.
—Liam, tranquilo — susurró Stiles dándole un abrazo fuerte — se ha ido a un lugar mejor.
El rubio realmente no quería dañar a Stiles, pero parecía que perdería la cabeza en cualquier momento, así se sentía hasta que Stiles lo abrazó con fuerza, de una forma tan gentil que podía sentir como su enojo poco a poco iba disminuyendo para ser reemplazado por una tristeza asfixiante, en la distancia podían escucharse las voces de los presentes coreando una canción pacifica de despedida, Stiles sentía su corazón romperse al escuchar el llanto a volumen bajo de Liam, el muchacho había recobrado el control sobre su instinto, pero, a pesar de que luchaba por no romperse, terminó aferrándose a Stiles.
