Sakura había regresado un par de veces más por "entrenamiento". No sé que más buscaba, si ya era capaz de tener la iniciativa y marcar el ritmo del beso que quería.

Era capaz de mantener los ojos abiertos mientras besaba, era capaz de saber cuando parar.

No quería que se alargará más esto, Sakura seguía siendo una niña para mí. Me negaba a dejar de verla como tal y no pretendía empezar a verla como a una mujer, me costaba mantener mi control sobre no pensar en nada y solo mover los labios, cuando ella venia a mí.

Hasta cierto punto me sentía algo sucio.

Ese muchacho no tenía ni idea de lo que iba a tener que enfrentar al volver a verla. Era una chiquilla apasionada, dedicada a su objetivo. Pero yo dudaba que pudiera mantenerse firme, si se trataba de Sasuke.

Entre un montón de interrupciones, sonrojos y tartamudeos. Me había confesado que tan lejos había llegado Sasuke al tocarla. Y lo tonta que se sentía por no detenerlo. Me había dicho también que pensaba asistir a la cita que él le pidió.

Después de mucho discutir, habíamos acordado que la acompañaría hasta cierto punto, que uno de mis perros cazadores la acompañaría hasta encontrarlo y de ser una trampa, estaría esperando para ayudarla, si ella dice que todo esta bien, me alejare para completar una misión sencilla que ocuparemos de cortina de humo.

--Sasuke--

Tenía que irme, no quería, pero tenía que hacerlo. Me vestí lo más rápido posible. No quería despertar a Sakura, le dejaría una nueva nota. Tampoco me creía capaz de hablar con ella a la cara, sin sentirme cohibido después de todo lo que compartimos anoche.

Ella había olvidado curarme el pequeño corte que me hizo en el cuello con su Kunai ayer. Me coloque una venda rápida, solo para llegar a la guarida y ver que me curaran, no era gran cosa, pero quería ahorrarme el regaño del imbécil de Kabuto, sobre las infecciones y su bla bla bla médico. Aun tenía que ir por los estúpidos pergaminos para Orochimaru también y evitar sospechas.

No sé que había pasado con Sakura en esas 2 semanas desde que nos habíamos visto en la anterior guarida. Pero cuando la bese esta vez, no se fundió como antes, dio pelea, se resistió, me doblegó en algún punto. Nunca imagine que tuviera tanto control sobre su chackra, tanta pasión y decisión; era obvio que tenia talento para el tema desde hace años que nos enseñó Kakashi, pero esto era sorprendente.

Habíamos estado en una cueva al principio, pero él metiche de Kakashi la había mandado con Pakum como seguro de vida, de que no le hiciera nada. No me gustaba nada pensar en por qué la sobre protegía tanto. O porqué ella había cedido a tal petición.

La había traído a una posada que estaba de paso, despues de deshacernos del chucho, nos habíamos puesto capas que nos cubrieran la identidad para evitarnos dramas. Su determinación se había terminado al estar en la habitación solos. Su nerviosismo había vuelto y no era capaz de mirarme a los ojos, en cuanto estuvimos cerca de la cama, temblaba cuando pase mis manos por zonas que no había podido disfrutar en la ocasión anterior...

Suspiró cuando le bese el cuello y seguí descubriendo lo que se ocultaba debajo de su ropa y ella había sacado mi camisa después de los primeros besos...

--Sakura--

Un ruido llamo mi atención, abrí los ojos de a poco, tomando conciencia de quien era, dónde estaba y que había hecho. Sentí como mi cuerpo se llenaba de sensaciones que no lograba reconocerlas.

Sentía las piernas cansadas, mi centro aún palpitando tras unas horas de haber vibrado en orgasmos. Mi piel se sentía diferente, no sabía explicar en que había cambiado realmente y los labios los tenía hinchados.

Quizá solo era la idea romántica de pensar que lo que había pasado era algo especial. Pero solo había sido un intercambio de caricias y besos para el logro de un placer conjunto. Sin conexión romántica, sin sentimientos, sin mentiras.

Claramente no era especial, pues había despertado boca abajo, con el cabello revuelto, desnuda solo tapada con una sabana y lo más importante... sola, la cama estaba vacía. Su ropa no estaba a la vista, solo la mía doblada junto a mi capa y un pequeño pergamino.

No pensé ni siquiera en abrirlo, solo quería irme de aquí. Kakashi sensei había tenido razón, en que sino conseguía nada, estaría desolada. Me vestí y comencé la sucesión de sellos que había leído para estos casos. No iba a dejar nada a la suerte, este amor unilateral debía acabar ahora. Y tampoco habría consecuencias que pudiera lamentar en unos meses.

No más llanto, ya lloraría en casa lo que necesitara llorar, la ansiedad me estaba calcomiendo las entrañas, que le iba a decir a mi sensei que me estaba esperando en algún lugar cercano a la aldea. Era mejor darse prisa, al final podría decir solo que falle y que no quería hablar del tema.

--Kakashi--

Sakura me alcanzo por la mañana, a unos 5 kilometros antes de las puertas de la aldea, saltamos medio kilometro en silencio, su semblante reflejaba desolación. Sabía que Sasuke solo le causaría ese tipo de sentimiento, pero ella quería intentarlo. Y yo la deje... debía haber sido un poco más firme en decirle que no y convencerla de que siguiera ese consejo.

-¿Quieres hablar?- pregunte.

-No, tenía razón. - su voz sona vacía - No debí hacer esto, tampoco incomodarlo con el entrenamiento que le pedí. Pero quizá necesitaba esto para madurar- mencionó.

Se le llenaron los ojos de lágrimas, no supe qué más decir, por lo que la abrace y lloro rendidamente por largos minutos. Después se enderezó, tomo aire, limpio sus lágrimas y me tomo de la mano para continuar el camino que nos faltaba.


Una serpiente blanca, siseo unos árboles por encima de los ninjas de la hoja. No llevaría mensaje de respuesta a Sasuke y alguien se iba a enfurecer...


--Sasuke--

Tenía el día entero esperando regresar a su cuarto para invocar a la pequeña serpiente que le dejo a Sakura, para saber que le diría a su propuesta.

No estaba siendo romántico, no le había ofrecido una relación, pero analizando lo decidida que había estado ayer la pelirosada a obligarlo a regresar a la aldea. Le ofrecía el "quizas". Había sido un maldito escribiendo: "Quizás podrías convencerme, ayer me gustó intentarlo".

Le había dado la oportunidad de mandarlo al diablo, pero ansiaba la respuesta de Sakura. Y tal vez su compañía esporádica.

Apenas hace unas horas habían compartido la cama, se habían quedado dormidos juntos y abrazados, el olor floral de Sakura le tenia saturada la nariz aún, pero le gusta. Había usado su Sharingan para visualizar mejor algunas cosas y que le quedara en la memoria los gestos de ella.

Los sutiles gemidos y palabras de Sakura, durante el acto en sí, le taladraban la memoria.

Tendría que durarle hasta la siguiente ocasión.

Cuando invocó a la serpiente...

La pequeña víbora no tenía pergamino de contestación, pero intento visualizar los últimos vistazos que había tenido esta, de su Sakura.

Y no le gusto.

Sakura ignoro su pergamino, no lo leyó y lo metió en uno de sus bolsas dónde guardaba instrumentos médicos, mientras se vestía.

Luego salió de la posada.

Estuvo vagando rumbo a la aldea, hasta que se encontró con Kakashi y habían estado abrazos largo tiempo después de intercambiar palabras, para que luego esta le tomara de la mano y siguieran rumbo a la aldea.

Sasuke tiro todo lo que estaba encima de su rudimentario escritorio. Estrelló contra la pared un cuenco de tinta negra regandola por la pared.

¿Acaso Sakura estaba jugando con él?


Necesitaba escribir este capítulo, porqué el capítulo donde se encuentran, pelean y van a ver mariposas, aún no esta listo.