Disclaimer: Nada de esto me pertenece, la saga crepúsculo es propiedad de Stephenie Meyer y la trama es del webtoon y la novela "La emperatriz divorciada" de Alphatart y con arte de Sumpul, yo solo busco entretener y que más personas conozcan esta historia.
Capítulo 268. Entre Su Posición De Emperador y Su Posición De Esposo (1)
El Vizconde Aro también estaba en la fiesta, así que no fue difícil llamarlo.
Irina ordenó al Vizconde Vulturi que la visitara antes de salir del palacio imperial.
El Vizconde fue a verla alrededor de las nueve de la noche. Irina lo dejó pasar al salón y mandó salir a todas sus criadas.
Al quedarse solos, los ojos del Vizconde brillaron con intriga, pensando que hablaría de un secreto.
Irina abrió la boca, ocultando la oscuridad en su interior.
—¿Puedes conseguir un mercenario hábil y discreto?
El Vizconde Aro sonrió con orgullo.
—No es difícil para mí conseguir un mercenario.
—Un mercenario que mate por dinero.
El Vizconde Vulturi se sorprendió un poco, pero esta vez respondió con una sonrisa siniestra.
—Por supuesto.
Después de que el Vizconde se fuera, Irina se llenó de alegría. ¡No puedo creer que pueda usar las manos del propio Vizconde Vulturi para matar a la despreciable Jane!
Si todo saliera bien, Jane moriría, y el Vizconde Vulturi estaría feliz sin saber lo que había hecho. ¿Y si luego le confieso la verdad? ¿No se volvería loco?
Pero al despertarse después de una buena noche de sueño, la inquietud se apoderó de ella. ¿Y si el Vizconde Vulturi hiciera de esto otra debilidad? Ya tenía una relación con él que no podía soportar, ¿estaría bien añadir otra debilidad a la lista?
Después de mucho pensarlo, Irina decidió acudir al Duque Riddle. De todos modos, quería contarle sobre la ofensa a su amistad por parte de Jasper y el Barón Lant.
Cuando Irina le contó sobre las preocupaciones de Jasper y el Barón Lant, el Duque Riddle sonrió despreocupadamente.
—Es Irina quien debe decidir si creer o no en los rumores. Lo importante no son los rumores, sino la verdad.
—El Duque Riddle es un hombre maravilloso, no entiendo por qué circulan malos rumores.
—Envidia.
—Sí. El Duque es uno de los hombres más apuestos que he visto. Tiene un fuerte encanto que está por encima de los demás.
Irina confesó, mirando fijamente al Duque Riddle, que estaba relajado a pesar de los malos rumores.
Sin embargo, cuando le contó que le pidió al Vizconde Vulturi conseguir un mercenario, la expresión del Duque Riddle se volvió sumamente seria.
Al ver esa expresión, Irina se preocupó aún más y preguntó.
—¿No crees que es una petición adecuada para el Vizconde Vulturi?
—Depende de lo que quieres que haga el mercenario. ¿Qué le ordenarás hacer?
Irina vaciló, incapaz de decir, 'Haré que mate a la hija del Vizconde.'
Ante la vacilación de Irina, el Duque continuó como si no le molestara,
—Independientemente de lo que quieres que haga, debes asegurarte de que ese mercenario traído por el Vizconde Vulturi no sea uno de sus hombres.
Irina se preocupó. El Vizconde Vulturi tenía una mente malvada, y estaba impaciente por encontrar otro punto débil.
El mercenario que traería el Vizconde Vulturi probablemente sería uno de sus hombres.
—Sería difícil creer en un mercenario traído por el Vizconde Vulturi. Entonces, ¿qué debo hacer?
—No lo sé.
—Y si el Duque consigue a alguien...
—No es un problema conseguirlo.
—¡Genial!
Irina estaba encantada, pero el Duque Riddle negó con la cabeza.
—Puedo conseguir a alguien, pero el problema es el mismo. Primero deberás asegurarte de que no sea uno de mis hombres.
—Pero el Duque es diferente a ese malvado Vizconde, ¿verdad?
—Así es.
El Duque Tom sonrió sutilmente.
—Pero Irina, ¿no estás buscando a alguien para hacer algo que ni siquiera puedes decirme?
Tenía razón.
Irina volvió a su habitación y reflexionó mientras tomaba una taza de té.
Sin importar a través de quién consiguiera a un mercenario, debía tener extrema precaución.
Por supuesto, no podía ser del Vizconde Vulturi. Y si se equivocaba, podría tener a un segundo o tercer Vulturi.
Irina debe conseguirlo por sí misma.
Después de mucho pensarlo, Irina se decidió.
De lo contrario, no podré estar tranquila.
Aunque podía ser un poco peligroso, Irina decidió ir personalmente al lugar en el que había vivido como esclava.
Mientras tanto, en ese momento.
Jacob, que había dirigido a la caballería y asaltado el cuartel temporal de los bandidos Mil Eternos, se encontraba en pleno enfrentamiento contra el Señor Celestial de los bandidos Mil Eternos, Keldrick.
El Señor Celestial de los bandidos Mil Eternos ya se había retirado a la retaguardia con sus camaradas heridos a toda prisa, y toda la caballería que Jake había traído estaba alineada en tres filas.
Keldrick se estaba limpiando el sudor que le corría por la frente, pero al darse cuenta que no era sudor sino sangre, maldijo furioso.
—¡¿Por qué estás aquí?! ¡¿No puedes vivir sin ver nuestras caras?! ¡¿Huh?!
—¿No estás siendo demasiado grosero con un amigo que no has visto en un tiempo?
—¡¿Por qué serías mi amigo, bastardo?!
—Incluso vine hasta aquí, porque te echaba de menos.
—¡Lárgate! Por favor, lárgate de mi vida.
Los caballeros del Imperio Occidental que seguían a Jacob intercambiaron miradas entre sí. Fue asombroso ver al líder de los temibles bandidos de los rumores hacer una rabieta frente a Jacob como un niño de siete años.
También fue refrescante ver a Jacob burlase sarcásticamente de este despreciable bandido.
—¿Tu afecto ya no es el mismo? Me quedaré aquí a ver tu cara.
—¡Bastardo asqueroso!
Keldrick resopló mientras se limpiaba la sangre. Pero Jake seguía sonriendo y no mostraba signos de retroceder.
Parecía un caballero bondadoso debido a su apuesta apariencia, pero Keldrick sabía mejor que nadie lo loco que estaba Jake.
Durante su estancia en la frontera del Imperio Oriental. Al principio, pensaba que se trataba de un joven noble desafortunado con un ardiente sentido de la justicia.
Pero cuando vio a Jake aparecer de vez en cuando agitando su espada, y pidiéndole que jugara con él porque estaba aburrido, Keldrick se dio cuenta. ¡Ah, era un verdadero loco!
Keldrick también se dio cuenta de esto en una ocasión en la que se infiltró en la ciudad y vio a Jacob con su atuendo de noble. ¡Ah. No era un noble con un ardiente sentido de la justicia, sino un loco que había aprendido modales y controlaba su locura!
Frente a otros nobles, se hacía pasar muy bien cómo, 'un joven caballero que no podía adaptarse bien a la nobleza'.
—¡Bastardo abominable!
Keldrick escupió, maldiciendo de nuevo, e indicó a sus hombres que se retiraran.
—¿Se van?
Preguntó Jake, levantando las cejas con decepción.
Entonces tiró de las riendas del caballo y éste relinchó. El bandido, montado en el caballo, gritó furioso.
—¡Me iré a otro lugar! ¡Me iré a otro lugar donde no estés tú!
