Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es CaraNo. Yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: This story is not mine, it belongs to CaraNo. I'm just translating with her permission. Thank you so much again, Cara!


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Capítulo 30

Al día siguiente, Alice y yo nos preparamos juntas en su apartamento antes del partido. Le cuento todo lo que sucedió ayer con Edward, y actuamos como las chicas jóvenes que somos. Chillamos, suspiramos, reímos, y, eh, damos saltitos. No estoy muy orgullosa de ello, pero ¿saben qué? Soy una chica. Tiendo a actuar como una.

Cuando estamos listas para salir, ambas vestimos jeans ceñidos negros y camisetas nuevas del Chelsea. La mía dice "Whitlock" en la espalda y la de Alice dice "Brandon". Oh, la suya es un pedido especial. Ser la hija del entrenador tiene sus ventajas.

Para añadir a nuestro atuendo, nos pusimos Converse a juego, también nuevas, y delineador de ojos color azul real.

Sabemos muy bien que cuando entremos a la tribuna, donde todas las esposas y otros familiares se reúnen, Alice y yo destacaremos. Las esposas de futbolistas, dice Alice, son puritanas y obsesionadas con Gucci y perros tamaño rata. Sé que eso es verdad, porque he visto a la mayoría varias veces.

Cuando finalmente llegamos a Stamford, el lugar está animado.

Azul Chelsea mezclado con rojo Liverpool.

—Estoy tan emocionada de tener a alguien con quien compartir esto a parte de Angela —dice Alice, entrelazando su brazo con el mío mientras caminamos hacia nuestra entrada privada—. Ella es genial, como ya lo sabes, ¿pero el resto? Son tan tontos que preferiría socializar con sus malditos perros. —Me río, y le mostramos nuestros pases al guardia de seguridad—. ¿Qué? ¡Es verdad, Bella!

Le doy unas palmadas a su brazo.

—Lo sé, Alice. Lo sé.

Es entonces que llegamos a nuestro palco, y ya está lleno con esposas de futbolistas pedantes, las cuales están bebiendo cócteles.

Las saludamos tan educadamente como nos reciben, lo cual no es muy educado en absoluto. Demonios, ellas saben cómo levantar sus narices, perras presumidas. Es como si todo lo que supieran hacer es mostrar desdén. Bueno, lo siento, Sra. Pija, no comparto tu obsesión por Dolce.

—No puedo esperar a que el partido comience —dice Alice mientras tomamos un par de cervezas de la barra—. Necesito tiempo para observar a ese delicioso hermano que tienes.

—Deberías simplemente contarle a tu papá que quieres a Jazz, ¿sabes? —le digo. Sé que su enamoramiento es mutuo, pero Mac es más que un poco protector con su hija. Aunque no puede decirle que no.

—Necesito alcohol para juntar coraje y hacer eso —contesta, sonriendo, y choca su botella con la mía—. Salud, amor.

—Salud —me río.

—¡No puedo ver al tío Eddie! —escucho a una pequeña voz decir. Dándome la vuelta, veo a una niña de pie junto a la ventana, y la reconozco de inmediato. Ella es una de las niñas que vi en esa foto en el apartamento de Edward. Y si no estoy equivocada, esa niña tiene una hermana gemela.

¿Elizabeth y Mary? ¿Esas eran las niñas que escuché gritar ayer?

—Mary, regresa aquí —reprende una mujer. Supongo que esa es la tía de Edward. También supongo que son de Australia... con el acento y todo. Pero esa mujer se ve un poco demasiado mayor para tener niñas de alrededor de cinco años.

Ella es muy hermosa, y recuerdo ver a otra mujer en las fotos en el apartamento de Edward que se parece a esta. Así que, ¿quizás ella sea la hermana de la mamá de Edward? Pero a menos que haya una enorme diferencia de edad entre la mamá y la tía de Edward, esta mujer tiene que tener al menos cincuenta o cincuenta y cinco años.